miércoles, 25 de noviembre de 2015

EL ASTUTO PROMETEO

¿Cómo repartir prebendas y honores entre los dioses y los hombres? En este caso ya no es imaginable la utilización de la violencia brutal. Los humanos son demasiado débiles, bastaría con un papirotazo para reducirlos a nada. Los inmortales tampoco pueden ponerse de acuerdo con los mortales como harán con sus iguales. De modo que se impone una solución que no provenga de la supremacía de la fuerza ni de un acuerdo entre iguales. Para alcanzar una solución de este tipo, necesariamente híbrida y sesgada, Zeus recurre a un personaje llamado Prometeo. También él participará de la decisión un tanto heterodoxa a la que se recurrirá para separar a los dioses de los hombres y resolver la competición que se establece entre ellos. ¿Por qué Prometeo es el personaje del momento? Porque, en el mundo de los dioses, ocupa una posición ambigua, poco definida y paradójica. Lo llaman Titán. En realidad, es hijo de Jápeto, hermano de Cronos. Por consiguiente, su padre es un Titán, pero él no, aunque tampoco es un Olímpico, porque no pertenece a este linaje. Posee una naturaleza titánica, al igual que su hermano Atlante, que también será castigado por Zeus.
Prometeo es de espíritu rebelde, astuto e indisciplinado, siempre dispuesto a la crítica. ¿Por qué Zeus le encarga la solución de este problema? Porque, aun siendo en parte un Titán, no ha luchado con los Titanes contra Zeus. Ha adoptado una posición de neutralidad y no ha tomado partido en el combate. Se cuenta incluso, en muchas tradiciones, que Prometeo ha ayudado a Zeus y que, sin los consejos que le ha prodigado —porque es un pillo, un tipo listo—, éste no habría triunfado. En este sentido, es un aliado de Zeus. Un aliado pero no un súbdito: no está en el bando de Zeus, es autónomo, actúa por su cuenta y riesgo.



Zeus y Prometeo comparten varias características comunes en el plano de la inteligencia y el ingenio. Los dos se definen por una mente sutil y retorcida, por una cualidad que Atenea personificará entre los dioses y Ulises entre los hombres: astucia. El astuto consigue salir del trance en casos en que la situación parece totalmente desesperada y encuentra una salida cuando todo parece atascado, y para llevar a cabo sus intenciones no titubea en mentir ni disponer trampas para engañar al adversario, y utiliza todas las artimañas imaginables. Zeus y Prometeo comparten la misma manera de ser. Tienen esa cualidad en común. Al mismo tiempo, existe una distancia infinita entre ellos. Zeus es un rey, un soberano que concentra todo el poder en sus manos. Desde ese punto de vista, Prometeo no puede rivalizar con él. Los Titanes eran los rivales de los Olímpicos, y Cronos el rival de Zeus, pues pretendía conservar la soberanía que Zeus ansiaba arrebatarle. Prometeo jamás piensa en ser rey, en ningún momento compite en ese plano con Zeus. El mundo creado por Zeus, este mundo surgido del reparto, es un mundo jerárquico y ordenado de acuerdo con diferentes niveles y rangos de posición y de honor, y es el mundo al que pertenece Prometeo, aunque ocupe en él un lugar bastante difícil de definir. Y todavía hace más difícil esa definición el hecho de que Zeus le condenará y le hará encadenar antes de liberarlo y de reconciliarse con él, cosa que señala en su destino personal un movimiento de ida y vuelta entre la hostilidad y la concordia. En pocas palabras, cabría decir que Prometeo personifica en ese universo ordenado la contestación interior. No quiere usurpar el sitio de Zeus, pero, en el orden que éste instituye, es la vocecita contestataria, algo así como un mayo del 68 en el Olimpo, en el interior del mundo divino.
Prometeo está en una relación de complicidad y de connaturalidad con los hombres. Su condición está próxima a la de los humanos, porque éstos también son criaturas ambiguas que poseen ciertos rasgos divinos —comparten, al principio, su existencia con los dioses—, pero los compaginan con otros más propios de las bestias. Así pues, se da en los hombres, al igual que en Prometeo, una situación contradictoria.

UNA PARTIDA DE AJEDREZ

Contemplemos la escena. Los dioses y los hombres están reunidos como de costumbre. Zeus se halla en el lugar de honor y encarga a Prometeo que haga el reparto. ¿Qué hará? Trae una enorme res, un toro soberbio, que sacrifica y después descuartiza. Parte a ese animal en dos trozos. Cada uno de ellos, tal como ha sido preparado por Prometeo, expresará la diferencia de condición entre dioses y hombres. Esto significa que la frontera del corte dibujará la que separará a los hombres de los dioses.
¿Cómo actúa Prometeo? Igual que se hace en el sacrificio normal griego: el animal es abatido, despellejado y, a continuación, comienza el reparto. En especial, la primera operación consiste en descarnar por completo los huesos largos, los huesos de las extremidades anteriores y posteriores, los óstea leáka, que se mondan hasta dejarlos completamente pelados. Una vez realizado este trabajo, Prometeo junta todos los huesos del animal, los pone a un lado y cubre esta parte con una fina capa de lardo blanco y apetitoso. Ya tiene hecho el primer lote. A continuación, prepara el segundo. En éste, Prometeo coloca todas las kréas, las carnes, lo comestible. Y cubre la carne del animal con su piel. Este lote, que contiene toda la parte comestible del animal, cubierta por su piel, es colocado a su vez en la gastér de la res, en el estómago, la panza viscosa, fea y desagradable a la vista, del buey.


Así se presenta este reparto: a un lado, un lardo blanco y apetitoso que cubre únicamente unos huesos mondos y lirondos, y al otro una panza poco apetitosa que lleva en su interior todo lo que es bueno para comer. Prometeo presenta las dos partes en la mesa delante de Zeus. De acuerdo con la elección de éste se perfilará la frontera entre los hombres y los dioses. Zeus mira ambos lotes y dice: «Vaya, Prometeo, tú, que eres tan listo y tan pillo, has hecho un reparto muy desigual.» Prometeo le mira con una sonrisita. Está claro que Zeus se ha dado cuenta de la treta, pero acepta las reglas del juego. Le propone ser el primero en elegir, y Zeus lo acepta. Así pues, con un aire de absoluta satisfacción, toma la parte más atractiva, el montón de apetitoso lardo blanco. Todo el mundo le contempla mientras desenvuelve el paquete y encuentra los blancos huesos completamente pelados. Zeus manifiesta entonces una ira espantosa contra aquel que ha pretendido engañarle.
Así termina el primer acto de una historia que cuenta, por lo menos, con tres. Al final de ese primer episodio del relato aparece establecida la manera como los hombres entran en relación con los dioses, a través del sacrificio, como el que Prometeo ha realizado al ofrecer el animal. Encima del altar, fuera del templo, arden unas plantas aromáticas que desprenden un humillo perfumado, en las que depositan después los huesos pelados. La parte de los dioses son esos huesos mondos y lirondos, rebozados de reluciente lardo, que suben a los cielos en forma de humareda. Los hombres, por su lado, reciben el resto de la bestia, que consumirán asado o cocido. En largos pinchos de hierro o bronce ensartan pedazos de carne, de hígado, en especial, y de otras partes igual de apetecibles que asan directamente sobre el fuego. Hay pedazos que son colocados para que hiervan en grandes marmitas. Asar algunas piezas, hervir otras: a partir de ahora, los hombres deben comer la carne de los animales sacrificados y envían a los dioses su parte, es decir, el humo oloroso.
Esta historia es asombrosa, ya que da a entender que Prometeo ha conseguido engañar a Zeus al entregar a los hombres lo mejor del sacrificio. Prometeo ofrece a los hombres la parte comestible, camuflada y oculta bajo una apariencia incomestible y repugnante, y, a los dioses, la parte no comestible, envuelta, oculta y disimulada bajo la apariencia de un lardo apetitoso y de un blanco radiante. En su reparto obra de manera falaz, ya que la apariencia es engañosa. Lo bueno se disimula bajo la fealdad y lo malo es hecho apetecible recubriéndolo con algo atractivo. Pero ¿ha dado realmente a los hombres la parte mejor? También en ese punto reina la ambigüedad. Está claro que los hombres reciben la parte comestible del animal sacrificado, pero es que los hombres necesitan comer. Su condición es la antítesis de la de los dioses, pues no pueden vivir sin alimentarse continuamente. Los hombres no son autosuficientes, necesitan buscar recursos energéticos en el mundo que los rodea, a falta de los cuales perecen. Lo que define a los humanos es que comen el pan y la carne de los sacrificios, y que beben el vino de la vid. Los dioses, en cambio, no necesitan comer. No conocen el pan, ni el vino, ni la carne de los animales sacrificados. Viven sin alimentarse; sólo ingieren unos pseudoalimentos, el néctar y la ambrosía, que confieren la inmortalidad. Así pues, la vitalidad de los dioses tiene otra naturaleza que la de los humanos. Esta es una subvitalidad, una subexistencia, una subfuerza: una energía perecedera. Necesitan alimentarla continuamente. Así que un ser humano ha realizado un esfuerzo, se siente fatigado y hambriento. En otras palabras, en el reparto operado por Prometeo, la parte mejor es la que, con la apariencia más apetitosa, oculta los huesos mondos y lirondos. En efecto, los huesos pelados representan lo que el animal o el ser humano posee como algo realmente precioso, algo inmortal, pues son incorruptibles y forman la arquitectura del cuerpo. La carne se deshace y se corrompe, pero el esqueleto representa el elemento permanente. Lo que el animal tiene de incomible es lo que no es mortal, lo inmutable, lo que, por consiguiente, más se acerca a lo divino. A los ojos de los que han imaginado estas historias, los huesos son mucho más importantes porque contienen el tuétano, ese líquido que, para los griegos, está relacionado con el cerebro y, también, con la simiente masculina. El tuétano representa la vitalidad de un animal en su continuidad a lo largo de las generaciones, ya que garantiza la fecundidad y la descendencia. Es la señal de que no se es un individuo aislado, sino un eslabón de la cadena de la vida.
Lo que finalmente se ofrece a los dioses mediante la mascarada ideada por Prometeo es la vitalidad de la bestia, mientras que lo que reciben los hombres, la carne, sólo es el animal muerto. Los hombres tienen que alimentarse de cadáveres; el carácter mortal que simboliza ese reparto es decisivo. A partir de ahora los humanos serán los mortales, los efímeros, al contrario que los dioses, que serán los no mortales. Gracias a esta distribución del alimento, los humanos quedan marcados con el sello de la mortalidad, mientras que los dioses gozarán de la perennidad. Es algo que ha visto muy bien Zeus.
Si Prometeo se hubiera limitado a hacer dos partes, por un lado los huesos y por otro la carne, Zeus habría podido elegir los huesos y la vida del animal. Pero, como todo estaba falseado por las apariencias engañosas, como la carne estaba oculta en la gastér, en la panza, y los huesos estaban disimulados bajo el lardo reluciente, Zeus comprende que Prometeo ha querido engañarlo. Así que decide castigarlo. De hecho, esta sucesión de artimañas que se establece entre Zeus y el Titán, con la que ambos intentan engañar al otro, viene a ser una especie de partida de ajedrez, una serie de jugadas pensadas para derrotar al adversario, para darle jaque mate. Aunque las astucias del Titán lo pusieron nervioso en más de una ocasión, al final Zeus ganó la partida.

UN FUEGO MORTAL

En el transcurso del segundo acto Prometeo pagará por su fraude. Tras el engaño de que ha sido objeto, Zeus decide negar a los hombres tanto el fuego como el trigo. Al igual que en el juego del ajedrez, cada movimiento responde a otro: Prometeo había ocultado la carne en algo repugnante y los huesos, por el contrario, en algo que resultaba apetitoso. Zeus se dispone a vengarse. En el marco del chantaje entre los dioses y los hombres, Zeus quiere sustraer a los hombres lo que antes tenían a su alcance. Hasta entonces, éstos disponían libremente del fuego porque el fuego de Zeus, el fuego del rayo, se encontraba en la copa de algunos árboles, los fresnos, de donde los hombres no tenían más que cogerlo. El mismo fuego circulaba entre los dioses y los hombres através de esos grandes árboles en los que Zeus lo depositaba. Así pues, los hombres disponían del fuego igual que disponían de los alimentos: los cereales, que crecían por sí solos, y la carne, que ya se presentaba cocida. Zeus oculta el fuego, situación de lo más desagradable para los hombres, ya que han de cocinar la carne del animal sacrificado para poderla comer. Los mortales no son caníbales ni animales salvajes que comen la carne cruda. Sólo pueden comerla si está cocinada, es decir hervida o asada.
Quedarse sin fuego es una catástrofe para los hombres. Zeus se siente regocijado. Prometeo idea entonces una añagaza. Fingiendo indiferencia, sube al cielo, por donde se pasea como un viajero curioso con una planta en la mano, un tallo de hinojo de intenso color verde. El hinojo tiene una característica especial: en cierto modo, su estructura es la opuesta de la de las demás plantas. En efecto, éstas se hallan secas por fuera, donde se encuentra la corteza, y húmedas por dentro, por donde circula la savia. Por el contrario, el hinojo es húmedo y verde por fuera, pero está seco por dentro. Prometeo se apodera de una semilla del fuego de Zeus, spérma pyrós, y la introduce en el hinojo, que comienza a arder por dentro a lo largo de su tallo. Prometeo baja de nuevo a la tierra, siempre como un viajero curioso que se pasea llevando en la mano un tallo de hinojo. Pero en el interior de la planta chisporrotea el fuego. Ese fuego, sacado de una semilla del fuego celestial, es entregado por Prometeo a los hombres. Entonces encienden sus hogares y cuecen la carne. Zeus, recostado en lo alto del cielo, contentísimo de su brillante idea de ocultar el fuego, ve brillar de repente su resplandor en todas las casas. Se enfurece. Vemos aquí que Prometeo utiliza el mismo procedimiento del que se había servido para el reparto del sacrificio. Juega de nuevo con la oposición entre lo interno y lo externo, con la diferencia entre la apariencia exterior y la realidad interior.


Al mismo tiempo que el fuego, Zeus había ocultado a los hombres el btos, la vida. Es decir, el alimento vital, los cereales, el trigo, la cebada. Ya no da el fuego, y tampoco da los cereales. En la época de Cronos, y en el mundo de Mecone, el fuego estaba al alcance de los hombres en los fresnos, los cereales crecían por sí solos y no era necesario trabajar la tierra. No existían el trabajo ni la labranza. El hombre no tenía que participar activamente en la recolección de su sustento. No estaba sometido al esfuerzo, ni a la fatiga, ni al agotamiento, para conseguir los alimentos que necesitaba para vivir. Ahora, por elección de Zeus, lo que era espontáneo se convierte en laborioso y difícil. El trigo está oculto.
De la misma manera que Prometeo tuvo que disimular una semilla de fuego en una planta para transportarla a la morada de los hombres, ahora los pobres humanos tendrán que ocultar la semilla de trigo y los granos de cebada en el vientre de la tierra. Hay que labrar surcos en su piel a fin de ocultar la semilla para que germine la espiga. En suma, de repente se hace necesaria la agricultura. Habrá que ganarse el pan con el sudor de la frente, transpirando sobre los surcos y arrojando allí las semillas. Pero también será preciso procurar conservar la semilla de un año para otro y no comer todo lo que se ha producido. Harán falta vasijas para almacenar en la casa del agricultor esas cosechas que no se pueden consumir por completo. Será indispensable guardar una reserva para que en la primavera, en la difícil unión del invierno con la nueva cosecha, los hombres no pasen hambre.
De la misma manera que existe la spérma del fuego, existe la del trigo. A partir de ese momento, los hombres se ven obligados a trabajar para vivir. Recuperan el fuego, pero es un fuego que, al igual que el trigo, ya no es lo que era antes. El fuego que Zeus ha ocultado es el fuego celestial, el que Zeus tiene en la mano permanentemente, un fuego que no disminuye jamás y nunca desaparece: un fuego inmortal. El fuego del que disponen ahora los hombres, a partir de esa semilla de fuego, es un fuego que ha «nacido», ya que ha salido de una semilla, y, por consiguiente, es un fuego mortal. Será preciso mantenerlo y vigilarlo. Ese fuego tiene un apetito semejante al de los mortales. Si no es alimentado continuamente, se apaga. Los hombres lo necesitan, y no sólo para calentarse, sino también para comer. Al contrario que los animales, no devoran la carne cruda, por lo que tienen que cocinarla. Y hacerlo exige seguir un ritual y atenerse a unas reglas para que los alimentos queden guisados.
Para los griegos, el trigo es una planta cocida por el ardor del sol, pero también por el trabajo de los hombres. A continuación, hay que cocinarlo en la panadería, metiéndolo en el horno. Así pues, el fuego se convierte realmente en la marca de la cultura humana. El fuego prometeico, sustraído con astucia, es realmente un fuego «técnico», un procedimiento intelectual, que diferencia a los hombres de los animales y consagra su carácter de criaturas civilizadas. Sin embargo, en la medida en que el fuego humano, al contrario que el divino, necesita ser encendido para vivir, tiene también algo de bestia salvaje, pues su violencia, cuando se desencadena, ya no puede detenerse. Lo abrasa todo, no sólo el alimento que se le da, sino también las casas, las ciudades, los bosques; es una especie de bestia ardiente y hambrienta a la que nada satisface. A causa de su carácter extraordinariamente ambiguo, el fuego subraya la especificidad del hombre, sugiere incesantemente tanto su origen divino como su condición bestial, depende de los dos, al igual que el propio hombre.

LEYENDAS: Reto en el Panteón

Luis era un joven que siempre sobresalía en el corro de sus amigos. A  su alcance estaban todos los recursos para adelantarse a sus compañeros.
Las iniciativas partían de su imaginación. Hombre afortunado, triunfaba en todo lo que emprendía.
Una ocasión queriendo hacer notar por sus extravagantes ideas, invitó a sus condiscípulos para una apuesta tanto más "hombre" entraría al sementero del lugar a las doce de la noche, dejando la señal que los demás comprobarían al día siguiente.
Pero esta vez, como siempre, Luis daba la idea, mas no la realizaba. Al contrario,  proponía que fuera Jerónimo, físicamente el mas fuerte, al mismo tiempo que el mas sumiso y en todo momento dispuesto a cualquier cosa por sus amigos.
Sin embargo, hubo uno que dijo: —"No es justo, debemos echarlo a la suerte. El que pierda será el que entre". Con una moneda se decidió esta situación, y Oh sorpresa!, correspondería a Luis esta osadía.
Aunque en el fondo era algo cobarde y en esa ocasión sentía temor de un modo particular, tubo que disimularlo.
El grupo se encaminó hacia el panteón. Debemos decir que esto sucedió a principios de  siglo, cundo en esta ciudad de Guanajuato funcionaba la antigua Escuela de Medicina.
Como la aventura que referimos entre estudiantes y precisamente en un dos de noviembre, consagrada a los difuntos,  fue que Luis concibió la sacrílega idea de que esa noche sería la visita al sitio funerario.
Se usaba para entonces,  en lugar de abrigo, la amplia capa de estilo español.
Imaginemos al grupo ya en la puerta del cementerio.
El perdedor, como seña convenida clavaría una estaca en alguna tumba de las que estuvieran al fondo, pues así atravesaría totalmente el camposanto.
Sin remedio Luis tenía que entrar y entro. El animo le sobrecogía. Apenas se sintió un tanto alejado de los demás, y empezó a silbar una tonada cualquiera, lo primero vino a su memoria. Así distraía su imaginación  y ayudaba a controlar sus nervios.

Llego por fin a la última hilera de tumbas, cerca del hipogeo que contiene a las momias. En una mano la estaca y en otra una piedra que le serviría de martillo. Se dispuso a cumplir su atrevida cuanto irrespetuosa misión. Entonces colocó la estaca sobre el suelo y con la piedra dio tres, cuatro, cinco golpes... en realidad no supo cuantos fueron pues sus piernas temblaban y en su cerebro se a galopaba la sangre. También su corazón latía con más frecuencia y una fría transpiración le bajaba por la espalda...

Terminó de clavar y ya disponía a regresar, cuando sintió que por detrás de él alguien le retenía con gran fuerza...
En vano paso el tiempo, Luis no regresaba. Sus amigos no se atrevieron a indagar lo que había ocurrido y, si bien es cierto que en extremo se encontraban apesadumbrados, sin proferir palabra regresaron a sus hogares.
Al día siguiente el servidor del sementero entró muerto al joven Luis, con un faldón de la capa clavada sobre el suelo.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Reseña de la Saga Blood of Eden







Título: 'Til The World Ends (Blood of Eden # 0.5)
Autor: Julie Kagawa, Ann Aguirre, Karen Duvall
Editorial: Harlequin Luna
Fecha de publicación: 29 de Enero de 2013. EUA

SINOPSIS
Dawn of Eden por Julie Kagawa
Antes de The Immortal Rules, estaba el Red Lung, un virus implacable decidido a acabar con todo a su paso. Para Kylie, el milagro de su supervivencia es también su carga, como médico en una de las clínicas para los infectados, se ve obligada a presenciar el sufrimiento sin fin. Lo que es peor, cosas extrañas están sucediendo a los restos de los muertos, y para el momento en que se hace amiga de Ben Archer, ella se está empezando a preguntarse si una pandemia global es el menor de sus problemas ....

Thistle & Thorne por Ann Aguirre
Después de un derrame catastrófico que convierte al país en un vasto desierto químico, los que podían pagarlo se retiraron a las fortalezas, las comunidades autónomas a cargo de corporaciones poderosas. Pero para Mari Thistle, la vida en el exterior, en la Zona Roja, es una lucha constante. Para proteger a su familia, Mari debe unir fuerzas con el misterioso Thorne Goodman. Juntos se enfrentarán a un plan maligno, tanto en el submundo de la Zona Roja y como de la sociedad dentro de las fortalezas que podrían destruir los de afuera ... para siempre.

Sun Storm por Karen Duvall
Sarah Daggot ha estado persiguiendo tormentas desde que era una niña. Pero después de las erupciones solares más grandes de la historia que casi destruyeron el planeta, se convierte en cinética, dotada por su exposición a la radiación extrema con el poder de detectar tormentas - en el cosmos y más allá. Y ella no es la única. Sarah cree que lo cinéticos están destinados a unir fuerzas y detener la embestida final del sol. Ella se compromete a seguir tratando de convencer al vínculo que falta en la cadena de la defensa, el enigmático Ian Matthews, hasta que el mundo se acabe.

Leí las tres historias, todas son post-apocalipticas y unas me gustaron mas que otras por lo que me es imposible darles una puntuación global, por lo que les daré puntuación por separado.

OPINION

Dawn of Eden por Julie Kagawa
Decidí leer esta antología por esta novella principalmente, el año pasado leí The Immortal Rules, la cual AME y cuando vi que esta antología incluía la precuela del mismo, no me pude resistir.

Dawn of Eden empieza varios años antes de The Immortal Rules, antes de que los vampiros se den a conocer y creen sus "colonias", cuando la epidemia de Red Lung esta matando a la población y vemos a través de los ojos Kylie, uno de los primeros casos de mutación de virus y la creación de los "rabiosos"(rabids).

Esta historia me gusto pero yo me esperaba que esta historia fuera en los laboratorios donde ocurrió la mutación del virus y poder ver a Kanin.....pero no fue así, el inicio de la historia se desarrolla en la clínica donde trabaja Kylie y la sigue a ella y a Ben Archer; pero a pesar de esto me gusto mucho! además si hace un cameo Kanin!

Esta novella es muy recomendable para los fans de The Immortal Rules y Julie Kagawa; esta historia nos da un conocimiento sobre como surgieron los "rabiosos".

Un detalle que debo mencionar es que hay una escena un poco subida de tono, para ser una historia juvenil.

Rating: 4/5

Thistle & Thorne por Ann Aguirre
Esta es la primera vez que leo una historia escrita por Ann Aguirre y dejenme decirles que me gusto mucho esta novella, no sabia que esperar de la historia, pero definitivamente quiero continuación de la historia! es muy buena.

Thistle & Thorne cuenta la historia de Mari Thistle una chica vive fuera de las comunidades controladas, en la zona roja donde todos luchan por vivir el día a día y por azares del destino se encuentra con Thorne Goodman que le ofrece unir fuerzas y ayudarse mutuamente por un bien común.

Esta historia se me hizo muy interesante, el mundo post-apocalíptico en el que viven es muy oscuro y un poco deprimente, pero definitivamente es una muy buena historia.

Rating: 4/5

Sun Storm por Karen Duvall
También es la primera vez que leo una historia escrita por Karen Duvall y la sinopsis suena muy prometedora, pero no lleno mis expentativas, siento que la historia quedo corta, falto un poco mas de desarrollo del mundo y el final lo sentí muy apresurado.

Sun Storm cuenta la historia de Sarah una chica que vive en un mundo post-apocalíptico donde las tormentas solares están acabando con el mundo como lo conocemos, las tormentas son mortales si no te resguardas de ellas y los pocos que sobreviven desarrollan super poderes. Sarah es una sobreviviente con el poder de predecir las tormentas y por alguna razón ella debe perseguirlas, ya que están recargan su energía y además ella siente el deber de alertar a la gente para que no se expongan a la tormenta solar.

Como ya comente esta es la historia que menos me gusto, sentí que algo falto y eso que es la única historia de las tres que no tiene un final abierto.



















Puedes checar la Reseña  y opinión: aqui












Título: The Eternity Cure (Blood of Eden #2)
Autora: Julie Kagawa
Año de publicación: 2013
Editorial: Mira Ink
Páginas: 434


Rating: 5/5


 SINOPSIS

Aún queda una regla en el mundo de Allison Sekemoto: La sangre une.
Allie ha hecho lo impensable: morir para seguir viviendo. Ha sido expulsada de Eden, la han separado del chico a quien se atrevió a amar, y ahora sigue la llamada de la sangre para salvar a Kanin, su creador, de Sarren, el vampiro psicótico. Sin embargo, cuando ese rastro la conduce a su ciudad natal, Nueva Covington, Allie encuentra algo que cambiará el mundo para siempre... y que tal vez suponga la extinción para humanos y vampiros.
Está surgiendo una nueva pandemia, un tipo del virus del Pulmón Rojo que diezmó la población humana hace generaciones... solo que ahora también es mortal para los vampiros. La única esperanza de hallar una cura reside en los secretos que guarda Kanin, si Allie es capaz de encontrarlo a tiempo.
Allison pensaba que la inmortalidad duraría para siempre, pero ahora, con la eternidad pendiendo de un hilo, la línea entre humana y monstruo es cada vez más difusa, y tendrá que enfrentarse a otra decisión que nunca había imaginado que tendría que tomar.


OPINION

Releyendo la reseña anterior me he dado cuenta de que la señora Kagawa ha mejorado casi todos los aspectos de la historia de los que me quejaba en la primera entrega: La protagonista, Allie, ya no me da muchas ganas de zurrarla con una zapatilla, el dilema moral entre humana y monstruo del que habla la sinopsis queda relegado a un segundo plano, el triangulo amoroso se desvanece (de momento, pero sigamos rezando) y los vampizombis que tanto nos vendían antes hacen por fin acto de presencia y parece que vienen para quedarse. Además, los escasos puntos positivos que destaqué hace unos meses se mantienen: las escenas de lucha y acción siguen siendo buenas y los malos malosos siguen siendo guayses y tienen carisma. Solo con esto, yo estaba más que satisfecha, la verdad.

Los personajes también han cambiado. Los hay nuevos, los hay antiguos, algunos ven su final (gracias al cielo), otros no; pero en general no tengo queja de ninguno de ellos. Allie, como ya os digo, ha dejado de inspirarme tendencias homicidas, Zeke ha espabilado bastante y es menos ñoño, Sarren a su estilo, Kanin me estorba un poco más (pero tiene una escena que me da all the feels, así que no me quejo), los personajes nuevos tienen dudosas intenciones y no sabes por dónde van a salir... y Jackal. Jackal, en serio, ¿por qué tanto odio hacia Jackal? Sí, vale, entiendo el odio en el primer libro (no quiero meter spoilers, así que no lo comento), pero es la pera limonera en esta segunda parte y no comprendo cómo pasa de él todo el mundo. Será un psicópata con pocos escrúpulos, pero sus diálogos mejoran exponencialmente la sensación que deja el libro y es uno de los pocos personajes fieles a sí mismos, por no decir el único. (PLATAFORMA DE APOYO A JACKAL, THANKS). De hecho, os confieso que las ganas que tengo de leer el tercero (The Forever Song, que sale en primavera), se deben a él en gran parte. Ahí lo dejo. Pensad de mí lo que queráis (?).

Recuerdo también haberme quejado de que la trama en The Immortal Rules no avanzaba nada y que sucedía más o menos lo que cuenta la sinopsis. En este sentido, la cosa vuelve a mejorar bastante y, aunque la información sigue cayendo con cuentagotas, al menos es un cuentagotas algo más generoso. Por fin nos hacemos una idea de lo que está pasando con Sarren, de qué va todo esto del virus del Pulmón Rojo e incluso se vislumbra algo del pasado de Kanin y de sus andaduras con el joven Jackal. Además, sabiendo que a la blogosfera le encanta la acción, me alegra comunicaron que no decae en absoluto que hay sangre (que no tripas, gracias) y tortas por todas partes. Vamos, que pensaba que era imposible que el engendro que me pareció The Immortal Rules mejorase y me he encontrado con una secuela YA totalmente decente. Eso sí, el cliffhanger en el que nos deja la señora Kagawa es fino, también.


Si os gustan las distopías y los vampiros que no brillan, podría recomendaros echar un ojillo al primero, a pesar de que lo puse a caer de un burro. Si ya lo habéis leído y lo habéis amado, supongo que ya habréis leído este y no tengo nada que deciros. Si ya habéis leído esa primera entrega y os pareció un despropósito, os invito a leer la segunda, a ver la misma suerte que y os gusta más.... o lo ponéis a caer de un burro también, que es divertido.






Título: The Forever Song (Blood of Eden #3)
Autor: Julie Kagawa
Editorial: Harlequin Teen
Fecha de publicación: 18 de Abril de 2014. EUA

Rating: 5/5


SINOPSIS


Allison Sekemoto una vez tuvo problemas con la pregunta: monstruo o humano?

Con la muerte de su amor, Zeke, ella tiene su respuesta.

MONSTRUO

Allie abrazará a su lado vampiro para dar caza y acabar Sarren, el vampiro psicópata que asesinó a Zeke. Pero el camino es largo y sangriento, y Sarren ha dejado muchas sorpresas para Allie y su compañeros-su creador, Kanin, y su hermano de sangre, Jackal. El sendero se dirige directamente al único lugar que deben proteger a cualquier costo, la última zona libre de vampiro en la Tierra, el Edén. Y Sarren tiene un último, brutal choque almacenado para Allie.

En un mundo en ruinas, donde ninguna vida es sagrada y antiguos aliados puede volverse contra ti en un solo latido, Allie se enfrentará a sus días más oscuros. Y si tiene éxito, el triunfo es de corta duración en la cara de sobrevivir para siempre sola.


OPINION

The Forever Song termino la increíble trilogía Blood of Eden perfectamente! Julie Kagawa es una excelente escritora y me gusta mucho la forma en que escribe y cuenta la historia de Allison Sekemoto y en esta ocasión tuvo una sorpresa bajo la manga que si me sorprendió y confundió, pero fue un buen giro en la historia.

Este libro retoma donde se quedo, Allison junto con Kanin (creador y mentor) y Jackal (hermano vampiro que disfruta hacerla enojar) están tras la pista del psicópata vampiro Sarren, el cual se dirige a Eden, la ultima ciudad no dominada por vampiros y donde todos sus residentes son humanos, con el propósito de lanzar un virus mortal que afecta tanto a humanos como a vampiros. Ya que Sarren tiene la visión de que el mundo necesita sanacion y para que esto suceda es necesario aniquilar a humanos y vampiros por igual. Así que Allison y compañía están intentando interceptar a Sarren antes de que llegue a Eden, pero Sarren les tiene muchas sorpresas y obstáculos en el camino con el propósito de detenerlos o alentarlos.

Al inicio del libro Allison solo tiene en la mente una cosa.....VENGANZA......cueste lo que cueste......ella intentara matar a Sarren, y si en transcurso salva Eden bien por ella, si no...no pasa nada. Ya que ella debido a lo que sucede al final de The Eternity Cure, ya no ve el mundo con los mismos ojos y la batalla interna que ha tenido desde el primer libro.....el de no perder su humanidad y no dejar que el monstruo que ella es gane, ya no tiene importancia para ella, por lo que por un tiempo de la historia vemos a una Allison mas oscura e intentando abrazar su naturaleza vampira (para el deleite de Jackal y el decepción de Kanin).

Algo que disfrute enormemente fue la interacción entre Jackal y Allison porque se la pasan peleando y discutiendo todo el camino a Eden y me encanto cuando interviene Kanin (ya que el es un vampiro de muy pocas palabras y por lo regular solo dice "Allison", para detener la discusión), Le aplaudo a Julie el como logro que el villano del libro 1 (realmente odie a Jackal en The Immortal Rules) termino siendo un personaje entrañable, divertido y sin llegar a ser el vampiro bueno de la historia, ya que Jackal nunca esconde lo que piensa de los humanos y no muestra remordimiento por sus actos. Y como no quiero spoilear a nadie, hasta ahí va llegar mi comentario.

En general, The Forever Song es un libro GENIAL! me encanto todo sobre este libro, los giros y sorpresas que tuvo este libro, es una historia emocional, con sus partes de humor y quede muy contenta con el final. La trilogía Blood of Eden se ha vuelto una de mis favoritas de todos los tiempos.







'Til The World Ends (Blood of Eden # 0.5) Libro en Ingles: EPUB
The Immortal Rules (Blood of Eden #1) Libro en Español: PDF
The Eternity Cure (Blood of Eden #2) Libro en Español: PDF
The Forever Song (Blood of Eden #3) Libro en Ingles: EPUB, PDF