jueves, 5 de marzo de 2015

Festividades de los Celtas

Desde los tiempos míticos, y a pesar de sus diversas transformaciones y contaminaciones, han llegado hasta hoy varias festividades originarias del mundo celta. En todos los casos, perdieron su significación pretérita y ni con esfuerzos intelectuales podemos asimilarlas a las celebraciones actuales. Lo único que se mantiene en ellas es la presencia del fuego como centro y eje. Veamos algunas.
Samhain. Se traduce como «final del verano». Se celebraba el 1 de noviembre y hoy se la asocia con
Halloween. Según la leyenda, es la fecha más portentosa del año celta.
En el curso del día de Samhain el otro mundo es accesible a los mortales. Una manera de conjurar la salida de los espíritus de su última morada es cortar unas ramitas de sauce sagrado, atando una trenza de ellas al pie de la tumba.
Es el período del año que permite acceder con mayor facilidad a las energías espirituales por la presencia en este mundo de las almas de los ancestros y de las deidades. Como vemos, se realiza simultáneamente con el Día de los Muertos para el cristianismo.
Samhain es el período inicial de apertura a los otros mundos. Es el instante en que la antigua Diosa Anciana muere para retirarse a la tierra de los muertos en espera de su resurrección. Por lo tanto, la alimentación de los espíritus es parte importante del ritual.
En la actualidad es una fiesta cada vez más popular. Se honran a los antepasados guardándoles un lugar en la mesa y poniendo sus fotos; se utilizan vestidos negros y se recarga todo de objetos mágicos. También se realizan rituales a medianoche.



Imbolc. Se celebra el 1 de febrero. Esta festividad está asociada con la fertilidad y la primavera. Su ritual de fuego gira alrededor de la diosa Birgit. La ceremonia se centra en la lumbre del hogar.
Asociada a la fertilidad, la celebración de Imbolc es de características netamente femeninas como lo es el ritual de renovar la llama del hogar, seguido de una cena familiar en que las mujeres deben usar vestidos nuevos, reservados para la ocasión.
Beltane. Se celebra el 1 de mayo. Es la más sagrada de todas las fiestas celtas. Celebra el desembarco de los Tuatha de Dannan a la tierra de los Fir Bolgs.
En los tiempos paganos, Beltane definía al mes de mayo y marcaba un período vital. Es la época de siembra y pastoreo. Inaugura la temporada de verano, y los antiguos celtas sólo hacían la guerra en los seis meses que seguían entre ella y Samhain.
Era la época en que los druidas y jefes celtas acudían desde todas partes a encender antorchas en el fuego atendido por el druida más importante. Luego regresaban con ellas a sus provincias, donde las utilizaban para encender los hogares de sus vasallos.
El fuego de Beltane se encendía al llegar el crepúsculo, en las cimas de las colinas. Allí se les ofrecía el panorama más grandioso de la naturaleza y estaban más cerca de la sede del orden. Los celebrantes se divertían bailando y cantando alrededor del fuego, después de una copiosa comida.
Lo que en un principio había sido un sacrificio humano, se transformó en el sacrificio de un animal del rebaño de los participantes, o bien de un animal nocivo. Cortaban la cabeza de los elegidos y la ataban con ramas de sauce.
También en Beltane se hacía lo que se creía era la purificación del ganado. Paseaban a los animales alrededor de las fogatas y en dirección al sol para depurarlos. Terminado el festejo, cada participante arrimaba una antorcha a la fogata y se la llevaba a su casa para encender el hogar.
Lughnasa. Se celebraba el 1 de agosto. Su nombre proviene del dios Lugh, a quien estaba dedicada. Es una fiesta de cosecha que en total duraba un mes y abarcaba las dos últimas semanas de julio y las dos primeras de agosto.
El festival tenía como objetivo obtener una buena cosecha porque en aquellos tiempos una plaga podía destruir todo el grano del año.
Se decía que Lugh luchaba contra el maligno dios de las plagas por la posesión de la cosecha.

El lenguaje de los hombres y las piedras
Hay dos ramas diferentes en las cuales se insertan seis idiomas celtas insulares. Una rama es la británica, y los idiomas son: el galés, el cornualés y el bretón.
La otra rama es la goidélica, y los idiomas son el gaélico irlandés, el gaélico de la Isla de Man o manes y el gaélico escocés.
El grupo continental, más antiguo que el insular, comprende idiomas como el galo antiguo, el gálata, el celtíbero y el lepóntico.
Ya los idiomas celtas modernos tienen rasgos más comunes entre sí. Pero todos derivan de un idioma original al que se llama protocelta, desprendido del tronco indoeuropeo. Los idiomas latinos, germánicos, eslavos, los indoiranios y el griego también derivan del antiguo indoeuropeo.
Esta introducción servirá para hablar de los más característicos monumentos de los celtas: los dólmenes (en gaélico, tohl quiere decir mesa y maen, piedra) y los menhires (otra vez en gaélico maen, piedra, mientras hir significa enhiesto).
Se supone que los circulares santuarios de piedra eran el lugar donde oficiaban sus rituales los druidas. Estos templos sin techo aún pueden verse en algunos lugares de Inglaterra, tales como Avebury o el famoso de Stonehenge, en cuyas proximidades algunos dicen que yacería el cuerpo del rey Arturo, aunque las leyendas son en este aspecto contradictorias.
¿Quién no recuerda a Obelix transportando menhires todo el día? La popular tira Asterix refleja muchos rasgos verdaderos de la cultura de la Bretaña, la parte gala de Francia, y su exactitud es a menudo mayor que la de muchos supuestos especialistas.
Algo más sobre Stonehenge. Esta misteriosa estructura, ubicada en el sur de Inglaterra, fue sometida a modernas pruebas como la del carbono 14, las que remontan los inicios de su construcción al 2800 a. C.

0 comentarios: