viernes, 21 de noviembre de 2014

EL MUNDO MAGICO DE LOS CELTAS



Los seres feéricos de la cultura celta despiertan una gran adhesión. A veces inconsciente, pues en ellos se basan historias de superhéroes de comics, sagas de terror o aventuras en el cine, o se llama «cuento de hadas» a una historia de amor contemporánea, sin saber que rudos cortadores de cabezas concibieron las bases de esa fascinación.
También, como los ciclos épicos, estas leyendas sufren grandes variantes entre las distintas tribus o naciones. Además, no se puede dejar de lado la influencia que tuvo el cristianismo en la pérdida de muchas creencias, que hoy sólo podemos rastrear a través del folklore local.
Hubo un momento en la historia en que lo «mítico» pasó a transformarse en «mágico». Como se dijo, los Daoine Sidhe no eran otra cosa que los primitivos habitantes míticos de Irlanda que, una vez derrotados, se fueron a vivir bajo las colinas, pasando así a la categoría de hadas. De esta manera, la misma cultura que creó los ciclos épicos más complejos de Europa creó a continuación un mundo feérico sumamente rico, con el que han convivido diariamente no sólo los campesinos sino intelectuales de la talla de O. Wilde, W. B. Yeats, W. Blake, entre otros. Para todos ellos, el mundo feérico constituye una especie de universo paralelo donde la vida es más feliz.

Las hadas
También reciben el nombre de «Buena gente» o «Buenos vecinos», porque hay una creencia que sostiene que es malo llamarlas por su nombre. Se dice que hay que dejar un tazón de agua clara y limpia en lugares que se supone frecuentan las hadas con sus pequeños. El hecho de que haya agua sucia o cubos vacíos se castiga con un pellizco.
La alegría es una de las cosas que más aprecian las hadas. Las personas alegres tienen muchas más posibilidades de obtener su ayuda. Nada detestan tanto como el refunfuño y las quejas.
Como espíritus de la naturaleza, nada les agrada más profundamente que los enamorados y castigan a «las doncellas que son avaras con sus favores».
Las hadas castigan con todo su poder, sobre todo, cualquier intento de violación a su intimidad. Las personas que espían sus fiestas son castigadas con sorpresivos pellizcos. Los que se jactan de haber recibido su ayuda son castigados con enfermedades. Y los que roban sus tesoros arriesgan su vida.
La falta de generosidad, la rudeza y el egoísmo desagradan sobremanera a las hadas; así también los individuos de ánimo sombrío. Un rasgo notable de su carácter es su afición por el orden y la limpieza. Las hadas esperan encontrar bien limpios los hogares que visitan.
Cualquiera que desee ser apreciado por las hadas debe ser generoso en sus tratos. Los buenos modales, el hablar correctamente y con cortesía, son rasgos sumamente importantes cuando de aventuras con ellas se trata. Pero sin embargo, hay algunas hadas que no gustan de que les den las gracias. Eso sí, hay que responderles con suma cortesía.
Una de las ocupaciones más corrientes de las hadas son las cabalgatas. En realidad, todos los seres feéricos y hadas agrupadas realizan solemnes cabalgatas y procesiones sobre caballos de diversos colores, ricamente adornados con campanillas.
Las danzas son su ejercicio favorito, hábito que se atribuye a todas ellas. Son expertas e infatigables al bailar. Se dice que muchas melodías de danzas de hadas han sido memorizadas por violinistas y gaiteros.



El cambio de forma es un poder innato del que gozan todas ellas, en mayor o menor grado, y que puede ser adquirido por los brujos. Pero las hadas pequeñas y sin poder no pueden tomar ninguna otra forma ni alterar su tamaño.
Las hadas pequeñas cocinan pasteles deliciosos que dan a sus benefactores. Toman prestada harina de avena y luego devuelven el doble, pero siempre la devolución es en harina de cebada, que parece ser su grano natural.
También roban la esencia nutritiva de la comida humana y dejan una sustancia sin alimento. Su comida, por efecto del encantamiento, parece un manjar, pero en realidad está compuesta por hierbas, raíces, leche de ciervos rojos y de cabras y harina de cebada.
Tienen gran reputación para diversas cosas. Se las ve y se las oye trabajar por su cuenta. Y también enseñan cosas a los mortales. Hay quienes dicen que son un doble de la humanidad. Hay niños y ancianos entre ellas, y practican toda clase de negocios y oficios. Poseen ganado, armas; crían perros; hacen hilados. Su habilidad para tejer e hilar es famosísima. Pero su don más grande es el talento musical.
El Fairy Stroke o Elf Stroke (golpe de hada) se cree que es un golpe que un hada da a su víctima, ya sea animal o persona. Después se la lleva en forma invisible y deja en su lugar un tronco. A veces éste es un hada transformada y otras, un trozo de leña. En ambos casos, dejan ese objeto para que se lo tome como el cadáver de la víctima.
Desde siempre han existido historias de mortales transportados al «País de las Hadas», o que han sido retenidos allí si se habían atrevido a acercarse mucho a una colina habitada por ellas. Siendo inducidos a probar la Comida de las Hadas, pueden participar de la naturaleza feérica.
Las hadas siempre tienen un deseo intenso de poseer niños humanos. El método normal es robarlo de la cuna.
Las hadas roban bebés y dejan un substituto, a veces, como se dijo, un tronco, que por efecto del encanto parece un niño. En la mayoría de los casos, dejan un niño feérico que no se desarrolla bien y se llevan un bebé humano. Los pequeños, alimentados y cuidados por hadas desde su infancia, probablemente sean aceptados como un hada más.

Hay quienes dicen que cada once años las hadas deben pagar un tributo al infierno, para lo cual prefieren sacrificar a un humano. También seducen a jóvenes para llevarlos a sus palacios y convertirlos en esclavos. Éstos son muy valorados cuando prestan ayuda en sus luchas, pero en este caso se trata de un préstamo temporario, que es siempre bien recompensado.
Los jóvenes bien dotados para la música siempre son atraídos hacia el País de las Hadas. Ellas también desean a los jóvenes especialmente apuestos para tenerlos como amantes.
Sin embargo, las mujeres corren mucho más riesgo de ser capturadas que los hombres. Sobre todo las madres lactantes, para amamantar a los bebés de las hadas, cuya leche parece ser de menor calidad. La captura de jóvenes, para convertirlas en esposas de reyes o príncipes feéricos, es tan común como la de madres.
Ellas gustan mucho del pelo dorado en los mortales. Un niño rubio tiene más posibilidades de ser raptado que uno moreno.
Thomas the Rhymer es el único habitante de origen mortal del País de las Hadas que se presenta como consejero de ellas y no siente añoranzas de la Tierra del Medio.
Robert Kirk, escritor del siglo XIX, fue una de las personas que dijo haber sido transportado a una colina de las hadas. Se cree que estuvo prisionero, obviamente contra su voluntad, y que la causa de ello fue el haber revelado algunos de sus secretos.
En síntesis, la captura de mortales se atribuye a: deseos amorosos, adquisición de esclavos, de talento musical o leche humana. Pero el deseo principal es, tal vez, la necesidad de inyectar sangre nueva y vigor humano a su linaje.
Se atribuyen a las hadas ciertos castigos, producto de su enojo con los mortales. Cualquier cosa que disloque o deforme el cuerpo puede suponerse obra de las hadas, así como heridas causadas de forma invisible, aunque dolorosa. Calambres o magulladuras, y sobre todo pellizcos, son a menudo producto del enojo de las hadas. Yeats afirmaba conocer a un anciano que era atormentado por las hadas, que lo sacaban de la cama y lo golpeaban.
Las enfermedades debilitantes pueden también atribuirse a ellas. A veces, el debilitamiento se debe a una única experiencia amatoria con un ser feérico, que deja tras de sí deseos insatisfechos en el mortal.
Las enfermedades de la piel pueden ser atribuidas a las hadas y también son responsables de las plagas de piojos. La parálisis infantil no es vista como una enfermedad, sino como prueba de que un niño ha sido cambiado por las hadas.
Pero su habito más común es el de hacer extraviar a las personas, aunque muestran también una bondad constante para algunos de sus favoritos, generalmente por las buenas maneras y la discreción que evidencian hacia ellas. Devuelven actos de bondad con un solo acto de reciprocidad o con buena fortuna permanente.
Es muy raro que las hadas vuelen con alas. Generalmente vuelan por los aires sobre tallos, ramitas, manojos de hierbas, que usan como las brujas usan sus escobas. Lo más frecuente es que leviten, utilizando una contraseña que hace elevar objetos y personas. Las historias de levitación feérica más corrientes son aquellas en que el invitado al vuelo va, con sus anfitriones hadas, de parranda a una bodega lejana, bebe demasiado y a la mañana siguiente se encuentra solo en la bodega, con una copa de oro en la mano y ninguna explicación convincente de su presencia en el lugar.

Feria de las hadas
Se cuenta que esta feria se celebra en verano, en la ladera de una colina. Al igual que los campesinos en sus ferias, en el mercado de las hadas se encuentra todo tipo de mercancías. Hay puestos de frutas, de ropas, de zapatos, de adornos. En general, si un mortal se acerca a ese mercado inmediatamente todo se hace invisible, y el mortal recibe un castigo por violar la intimidad de las hadas.

Funerales
La mayoría de las personas no creerían en la muerte de las hadas; suponen que son eternas. Pero las hadas pueden llegar a decaer con los años, hasta desaparecer con los siglos. Existen testimonios de personas que han visto funerales de hadas. William Blake, en Lives of eminent British Painters, refiere el funeral de un hada:

Una procesión de criaturas del color y el tamaño de los saltamontes, verdes y grises, que llevaban un cuerpo tendido en un pétalo de rosa, al que enterraron con cantos y luego desaparecieron.

Funeral de un hada
También se dice que las hadas viven muchísimos años, pero se consumen y desaparecen. Y hay quien ha presenciado el funeral de una Reina de las Hadas y cuenta cómo seres pequeños enterraban a su reina cerca del altar de una iglesia. El cortejo llevaba mirtos floridos en las manos y coronas de rosas pequeñas.


Distintos tipos de Hadas
Existen varias clases de hadas, de ambos géneros, a saber:
Hadas Agrupadas: Hadas hogareñas que viven en pequeños grupos familiares. Pueden ser grandes o pequeñas, amistosas o malvadas. Suelen llevar chaquetas verdes. Pueden incluirse todo tipo de hadas, hasta las llamadas Hadas Diminutas, las minúsculas hadas de la naturaleza que forman los anillos feéricos con sus danzas y celebran el crecimiento de las flores. Se encuentran algunas tan pequeñas que sus gorros son del tamaño de una campanita de brezo. A este tipo de hadas se las llama Gente Menuda.
Tienen sus moradas bajo tierra, pero suben a las colinas y a los lugares floridos para celebrar las fiestas en las noches de luna. Les gusta visitar casas humanas. Se las describe como extremadamente hermosas, celebrando sus alegres danzas en el césped aterciopelado. Van vestidas con faldas y calzones de color verde brillante, chaquetas azul celeste, sombreros de tres picos los hombres y de pico las mujeres, todos llenos de lazos y campanitas de plata.
Estas buenas hadas muestran con frecuencia grandes atenciones a quien toman afecto; distraen con sus alegres bromas a los ancianos postrados en cama y llenan el aire de un delicioso perfume de flores y de melodías. Otro tipo de hadas agrupadas, oriundas de las Tierras Altas, visitan individualmente a los mortales como amantes.
Pero no todas las hadas agrupadas son benévolas. Las Gwyllion, oriundas de las montañas de Gales, son malvadas. Son espíritus horribles, femeninos, que asaltan y extravían a los que viajan de noche, a los que transitan caminos de montañas. Si se saca un cuchillo delante de ellas, quedan vencidas: parecen ser sensibles al poder del hierro frío. Tienen la costumbre de visitar las casas de la gente cuando el tiempo es tormentoso. Los habitantes creen necesario recibirlas hospitalariamente por miedo al daño que pueden causar.
Hadas Solitarias: puede haber entre ellas espíritus de la naturaleza. El nombre y las características varían según los lugares.
A la Bean Nighe se la puede ver junto a cursos de aguas desolados, lavando las ropas teñidas de sangre de los que van a morir. Es pequeña y generalmente va vestida de verde. Anuncia un mal, pero si alguien que la ve antes de haber sido visto se coloca entre ella y el agua, recibirá la concesión de tres deseos. Ella responderá a Banshee tres preguntas, pero hará tres preguntas a su vez que hay que contestar cortésmente. Si alguien es lo bastante audaz como para apoderarse de uno de sus colgantes pechos y succionarlo, puede declararse hijo adoptivo de ella y obtendrá su favor.
La Banshee tiene el cabello largo y ondulado. Viste capa gris, vestido verde y tiene ojos de un rojo ardiente, que siempre lloran. Es profetiza de la muerte.




La Caoineag (plañidera) es otra de las formas de la Banshee. No se la ve y no es posible acercarse a ella para pedirle deseos. Se la oye gemir en la obscuridad junto a una cascada, antes de que se desate una gran catástrofe. En otra versión su nombre significa «gimoteadora» y tiene un llanto extremadamente ruidoso y lastimero, que a veces llega a convertirse en una especie de grito. Ha sido descripta como una mujer pequeña, vestida con un traje corto de color verde y enaguas, y con una toca blanca y alta. No se sabe con seguridad si se parece a una Banshee en el hecho de carecer de nariz y tener un solo diente monstruoso, pero sus costumbres parecen ser las mismas.
La Cluricaune o Cluracan es una de las hadas solitarias, que se solaza en las bodegas de los bebedores o asusta a los ladrones de vino. A veces se vuelven tan molestas que el propietario decide mudarse, pero el hada se introduce en un barril de vino para mudarse con él. Lleva chaqueta y gorro rojos, un mandil de cuero, medias de color azul claro y zapatos con hebillas de plata y tacón.
Lepracaum: Especie de zapatero feérico. Generalmente se lo ve haciendo un solo zapato.
Fir darrig: Gasta bromas pesadas, especialmente horripilantes. Lleva un gorro y una chaqueta rojos. Pero también es el que ayuda a los mortales a escapar del País de las Hadas.

Las cortes de las hadas
La Corte Bendita: es el nombre dado a la corte de las hadas bondadosas. Sus actividades son tales como la de donar pan y semillas de trigo a los pobres, y ayudar a sus favoritos. Se muestran benéficas para con cualquiera que les haga un favor. Sin embargo, la Corte Bendita se venga sin tardanza de cualquier ataque o insulto. Las personas que vacían el agua sucia en sus moradas subterráneas son advertidas lealmente, pero si no hacen caso del aviso, sufren un castigo que puede consistir en la pérdida de ganado o de la casa. Otras ofensas reciben su castigo adecuado, pero los seres humanos no son atacados cruelmente como ocurre con la Corte Maldita.
La Corte Maldita: en ninguna circunstancia es favorable a los humanos. Comprende a la Sluagh o Hueste, es decir, la banda de los muertos que no han recibido los sacramentos y que flotan sobre la tierra arrebatando a mortales indefensos. De naturaleza malintencionada, su actividad principal es hacer daño o afligir a los mortales. Nunca se les puede evitar del todo.

Instrucciones para conseguir un hada
Toma un cristal cuadrado o cristal de Venus de tres pulgadas de largo y de ancho. Luego deja este cristal en la sangre de una gallina blanca durante tres miércoles o tres viernes. Después sácalo, lávalo con agua bendita y fumígalo. Luego toma tres varas de avellano de un año y pélalos bien, hasta que queden blancos, y dales una longitud tal que puedas escribir en ellos el nombre del hada. Luego entiérralo bajo una colina que creas que frecuentan las hadas el miércoles antes de que la invoques. El viernes siguiente sácalo y llámala, a las ocho, o tres, o diez horas. Que haya buenos planetas para hacerlo. Pero cuando la llames, tienes que tener una vida pura y debes volver el rostro hacia el este. Y cuando la tengas, confínala al cristal.
(Bodleian Library, MS Ashmole, 1406).

Cómo ver un hada, según Lewis Carroll


En primer lugar, debe ser un día de calor. Se puede estar somnoliento, pero no demasiado, porque se deben tener los ojos abiertos. Y como dicen en Escocia, «sentirse un poco hádicos». Los grillos no deben oírse. Se ven a las horas del crepúsculo, o a medianoche, o la hora anterior a la salida del sol. Se las debe mirar fijamente, sin pestañear. Un hada sola puede ser vista entre dos parpadeos. El lugar debe estar bien barrido y el fuego, despejado.

Cómo protegerse contra las hadas
Utilizar tréboles de cuatro hojas contra encantamientos. Tener verbena roja o margaritas pequeñas.
También sirven las ramas de serbal o fresno de la montaña.
Si uno es perseguido por hadas malas, generalmente puede ponerse a salvo saltando al otro lado de un curso de agua que corra, en lo posible, hacia el sur.
Es aconsejable colocar tijeras abiertas sobre la cuna, para evitar el robo del bebé, y herraduras de hierro sobre la puerta de la casa.

Seres feéricos heroicos
Los caballeros y las damas de las narraciones son de estatura humana y de belleza resplandeciente. Los más auténticos de estos seres son los Daoine Shide, que dedicaban su tiempo a las actividades aristocráticas: cabalgatas, lucha, danza, cacería, música. Una vez en la categoría de hadas, su tamaño es variable, hay tanto minúsculos y rústicos, como horribles y monstruosos. Otros son realmente majestuosos.

Animales feéricos
Se dividen en dos clases principales:
Salvajes: existen por derecho propio; no están sometidos a nadie.
Domesticados: son aquellos criados y utilizados por las hadas.
A veces es difícil distinguirlos, ya que las hadas dejan que sus animales corran libremente. Entre ellos hay perros de caza y caballos pequeños, que en general tienen el poder de cambiar de forma. Son los utilizados por las hadas en sus cabalgatas.
Los caballos de los Tuatha de Dannan: son los más conocidos. Los Tuatha, como todos los seres feérico-heroicos, pasan gran parte de su tiempo en cabalgatas. Se decía que los caballos que criaban no podían ser superados en todo el mundo. Según Lady Wilden, eran:

… veloces como el viento, con el cuello arqueado y el pecho ancho, los ollares temblorosos. Los grandes ojos mostraban que estaban hechos de fuego y de llamas, no de tierra inerte y pesada. Y los Tuatha hacían establos para ellos en las grandes cuevas de las colinas, e iban herrados con plata y tenían bridas de oro. Nunca se permitía que un esclavo montara en ellos. La cabalgata de los caballeros de los Tuatha de Dannan era un espectáculo maravilloso. Ciento cuarenta corceles, cada uno con una joya en la frente como una estrella, y ciento cuarenta jinetes, todos ellos hijos de reyes, con sus mantos verdes ribeteados de oro y sus yelmos dorados en la cabeza, y con las piernas recubiertas de grebas doradas.

El último de estos caballos fue subastado a la muerte de su amo. Lo compró un emisario del gobierno inglés. En cuanto trató de montarlo, el animal se encabritó y lo arrojó al suelo, matándolo en el acto. Luego huyó galopando, se sumergió en el lago y no se lo volvió a ver jamás.
Los Perros Negros Salvajes: se encuentran por todos lados. Su tamaño es como la mitad de un becerro y tienen ojos de fuego. Si alguien les habla o los golpea, tienen el poder de estallar. A menudo son las formas que toma un fantasma.
La Vaca Parda de Kirkham: es de carácter benéfico, ya que vaga por los páramos y deja que la ordeñe todo aquel que quiera. Por muchos que sean los cubos, siempre se llenarán. Pero para que esto ocurra el campesino tiene que ser del agrado de las hadas. Sucedió que una bruja puso un cedazo en vez de un cubo. Ordeñó todo el día pero el cedazo, por supuesto, nunca se llenaba: por la noche, la vaca cayó rendida por el esfuerzo y murió. Porque las brujas pueden engañar a las hadas. Otra leyenda dice que la vaca se fue de Irlanda para siempre porque una mujer avara quiso adueñarse de ella.
El Toro Elfo: es pequeño, comparado con los toros conocidos. Tiene color ratón y orejas recortadas, cuernos y patas cortas. Es largo y flexible de cuerpo, con pelo corto suave y brillante; activo y muy fuerte. Se lo encuentra cerca de las orillas de los ríos. Es un visitante que da buena suerte a cualquier rebaño. Se dice que la cruza con una vaca cualquiera trae becerros que crecen hasta encontrar un gran tamaño, notablemente dóciles, fuertes, trabajadores y semicastrados. En cambio, El Gran Toro de Bagbury era un fantasma feroz.
Los Gatos: eran feéricos de por sí. Pero había uno en particular, el Cait Sidh, al que se describe grande como un perro, negro y con una mancha blanca en el pecho.
Afanc: era un monstruo que habitaba los ríos, algo así como un castor gigante.


Las cabras y los ciervos eran hadas en su propia forma. Y muchas aves, en particular el águila, el cuervo y el búho, tenían fuertes connotaciones feéricas.

Árboles feéricos
Casi todos los árboles llevan asociado algún concepto sagrado, pero unos son más sagrados que otros. La gran trilogía mágica está formada por el Roble, el Fresno y el Espino. Entre los frutales, el poder mágico se asocia al Manzano y al Avellano. Siguen en importancia, según su poder, el Serbal, el Acebo, el Sauce, el Saúco y el Aliso. Algunos tienen personalidad propia y otros son habitaciones de hadas.



El Roble: era el más importante y el objeto de culto de los druidas. Estos árboles tenían la categoría de semidioses y se ofendían terriblemente si los cortaban. Un bosque de robles que hubieran brotado de las raíces de robles talados era malévolo. Constituía un peligro atravesarlo por la noche, sobre todo si era un bosque con campánulas azules.
El Espino: era un árbol consagrado a las hadas, o frecuentado por ellas. Esto es especialmente cierto en los espinos solitarios, que crecen cerca de las colinas de hadas o en los círculos de tres o más espinos.
Los Sauces: eran los más siniestros, pues tenían la costumbre de desenraizarse en las noches obscuras y seguir a los viajeros solitarios, al tiempo que iban murmurando.


El Saúco: era considerado sagrado. También se creía que era necesario pedir permiso al árbol antes de cortar una rama; la fórmula era: «Anciana, dame un poco de tu madera, y yo te daré un poco de la mía cuando me convierta en árbol». Sus hojas y frutos eran apreciados para hacer vino. Se decía también que las hadas buenas encontraban protección contra las brujas y los malos espíritus bajo sus ramas. Muchos saúcos están bajo la grave sospecha de ser brujas transformadas, y se cree que si se los corta sangran.

Otros seres feéricos
Además de las hadas, se encuentra otro mundo de seres que unas veces ayudan y otras son absolutamente malignos.
Los Bauchan o Bigan: son diablillos serviciales algunas veces y malvados otras. Parece ser que algunos se encariñan mucho con los humanos.


Bogies: es el nombre que se le da a un extenso tipo de criaturas maléficas, aterradoras y hasta peligrosas, que se complacen atormentando a los humanos. A veces rondan en grupo los castillos encantados o las regiones pantanosas para asustar a la gente, pero en general suelen ser duendes solitarios, miembros de la Corte Maldita. Pueden cambiar de forma.

Brownies: son los duendes domésticos más comunes y que mejor conocemos. Son peludos, un poco brutos. Allí donde se instalan, ayudan en las tareas domésticas durante la noche. Y por lo general están dispuestos a trabajar sólo a cambio de una pequeña ración de comida. Pueden ser muy susceptibles. Y, como a la mayoría de los duendes, no les gusta que los espíen y que su trabajo sea criticado. La comida que se les da tiene que ser de buena calidad, y ellos deben poder encontrarla por sí mismos.
No está bien llamar la atención de un Brownie con ninguna clase de regalos. Es posible que se marchen de la casa si se les regala ropa. Esto último tiene varias explicaciones. Una, que un Brownie es muy vanidoso y se va corriendo al País de las Hadas a mostrar su ropa nueva. Otra, que por su mal comportamiento anterior se los condena a trabajar para los mortales hasta que se haga merecedor de una recompensa; en este caso, una ropa.
Boggart: es un Brownie malévolo. Suele decirse que los Boggarts tienen nariz larga y afilada y los Brownies no tienen nariz sino sólo dos orificios. Parece ser que cuando estos últimos son maltratados y molestados se convierten en Boggarts, hacen todo tipo de travesuras y maldades en la casa y es muy difícil desembarazarse de ellos.
Bwbachod: son muy parecidos a los Brownies, pero con la diferencia de que aborrecen a los abstemios y a los pastores protestantes. Parecen disgustarles especialmente los niños traviesos y las bromas pesadas. Y se vengan con todo tipo de jugarretas, hasta que al final se convierten en Boggarts.
Los Coblynau: son duendes mineros, oriundos de Gales. La gente dice que tienen unos 90 cm de altura, que visten de manera parecida a los mineros humanos y que son grotescamente feos, aunque tienen muy buen humor y traen buena suerte. Con el sonido de sus picos guían a los mineros hacia los filones más ricos. Si las personas se burlan de ellos, les arrojan piedras. Siempre parecen muy ocupados, pero en realidad nunca hacen nada.



Los Ellyllon: son personajes mágicos, diminutos y elegantes, cuya comida consiste en setas y mantequilla de hadas, un hongo amarillo que se encuentra en las raíces de los árboles.
Gnomos, Trows: Parecidos a los escandinavos, son más pequeños que los humanos, traviesos y malignos. Se convierten en piedras al exponerse a la luz. También temen al sol, pero éste les hace menos daño que a sus parientes escandinavos. Si se los sorprende sobre la superficie de la tierra, no pueden escaparse y durante todo el día permanecen asustados, escondidos y refunfuñando, porque además les temen a los hombres.
Los Gnomos Kunal: son una casta muy peculiar dentro de su especie. Se cuenta que entre ellos no hay mujeres, así que se ven obligados a casarse con las mujeres humanas. Pero si nace un bebé gnomo, la madre muere. Los Kunal nunca vuelven a casarse, razón por la cual se ven forzados a vivir una vida solitaria hasta que su hijo crece; entonces ellos también mueren. Algunos se niegan a casarse y de esta manera pueden vivir eternamente, aunque esto constituye un desafío a sus leyes; si no contraen matrimonio a la edad que les corresponde son expulsados de su tierra y obligados a vivir en el exilio. Es por ello que es tan fácil encontrarlos en diversas partes del mundo.
Los demás gnomos son más parecidos a las hadas y a los duendes comunes y, como todos estos personajes, muy amantes de la música. Son un pueblo de gente diminuta vestida de gris. Se cree que oírlos hablar trae buena suerte, pero verlos, mala. Las personas suelen tenerles miedo, pero cuando los gnomos se encariñan con alguien están dispuestos a hacer el bien.
Los Goblins: son pequeños, perversos y malignos. Se deleitan asustando y haciendo daño a la gente. Suelen ser feos pero muy fuertes, y viven en cuevas subterráneas.


Los Redcaps (Gorros Rojos): se encuentran entre las más perversas criaturas mágicas. Son oriundos de las fronteras entre Escocia e Inglaterra, donde siempre solía haber muchos combates y grandes crueldades. Les gusta vivir en torres y castillos destruidos, en los que se han cometido actos de sangre. Cada Gorro Rojo tiene su propio lugar para vivir, y se lo describe como un hombre viejo, de anchas espaldas, muy fuerte, con dientes largos que sobresalen, brazos finos y manos muy delgadas, armadas de garras. Usa botas de hierro y lleva una pica en su mano. Usa un gorro de color rojo oxidado y su mayor deleite es teñirlo de rojo brillante con la sangre de algún viajero incauto. No hay fuerza humana capaz de derrotarlo.



Los Hobgoblins: son personajes amistosos, pueden ser traviesos y aficionados a las bromas, pero son pequeñas criaturas alegres y buenas por naturaleza. Les gusta jugar en las casas de los humanos y ayudar a la gente. Son mucho más aficionados a las bromas que los Brownies.
El Mozo Frío de Hilton: doméstico, es una especie de Brownie. Cuenta la leyenda que es el espíritu de un mozo de establo que fue asesinado por su amo, Lord Hilton. En las noches desordena todo lo que quedó arreglado. Pero ordena todo lo que estaba en desorden. Canta tristes canciones y tiene una capa y una capucha verdes, regalos de unos sirvientes. Cuando se la puso por primera vez, jugó y retozó hasta la aurora. Luego desapareció para siempre.
Los Picts: constituyen una raza de la que se sabe poco y que, según parece, construyó unas casas de adobe y unas altas torres con ventanas pero sin puertas a las que se accedía por una escalera de cuerda. La gente que los vio dice que son gentes pequeñas, diminutas, pelirrojas, con brazos muy largos y pies tan enormes que cuando llovía podían darlos vuelta y ponérselos como paraguas.
Miden noventa centímetros. Son magníficos constructores. Pueden cortar grandes bloques de piedra en las canteras. Luego hacen una larga hilera y se los van pasando de mano en mano por sobre la cabeza.
Trabajan a tal velocidad que pueden construir un castillo entero en una noche.
Los Pixies, Pigsies o Piskies: son duendes alegres y traviesos, originarios de Somerset, Devon y Cornualles. Tienen diferentes aspectos según su origen, aunque su carácter es similar. Los de Somerset pueden tener el tamaño de un hombre normal, pero por lo general son del tamaño de una mano. Sin embargo todos, sin excepción, son pelirrojos, de nariz respingada, bizcos y de boca grande. Usan ropa verde. Los originarios de Devon son pequeños, pálidos, delgados y siempre van desnudos. Los de Cornualles tienen la apariencia de diminutos viejitos vestidos de verde.



Puck: es un bromista al que le gusta desorientar y hacer extraviar a la gente. De muy buen sentido del humor, es sumamente cariñoso con los seres humanos. Los ayuda en las tareas domésticas y se lo conjura mediante el regalo de vestidos. Se indigna contra los amantes desdeñosos. Tiene el poder de cambiar de forma Su aspecto es el de un pequeño sátiro, con cuernos y patas y pezuñas de cabra
Los Spriggans: eran horribles y feroces Bogies. Se los consideraba como guardaespaldas de las hadas.


Si alguien insultaba a un hada o trataba de robarle, los Spriggans aparecían repentinamente y actuaban en su defensa Eran diminutos, pero cuando peleaban se transformaban en seres de gran tamaño.
Los Urzks: eran una especie de Brownies toscos, originarios de Escocia Un Urik tiene un aspecto bastante parecido al de un sátiro. Era una gran fortuna tenerlo en casa, ya que se ocupaba de las tareas domésticas y de la granja, al tiempo que llevaba el ganado a pastar. Solía tener una laguna preferida por la que vagaba. Y cuando se sentía solo, buscaba la compañía humana, escoltando durante la noche a algún viajero, que por lo general se aterrorizaba por ignorar cuan inofensivo y cariñoso era. Los Uriks eran duendes solitarios, pero se reunían entre ellos varias veces por año.
Los Gruagachs: podían ser de dos géneros. O bien una dama feérica vestida de verde, con largos cabellos dorados, unas veces hermosa y otras veces lánguida y macilenta (guardiana del ganado y de la granja). O bien jóvenes masculinos, atractivos y esbeltos, vestidos de verde y rojo, la mayoría desnudos e hirsutos, dedicados a realizar labores de Brownie en la granja que protegían. A ambas clases se les ofrecía leche.



Los duendes de cada día
Quienes crean que los seres mágicos quedaron relegados en el tiempo están totalmente equivocados. Al menos eso es lo que mucha gente sostiene.
Cuentan que un emigrante escocés, que utilizaba ilegalmente una destilería en Australia, nunca olvidaba dejar la primera muestra afuera, en un plato, para las hadas que habían emigrado con él. El día que se olvidaron de colocarlo, la destilería fue descubierta.
Otro relato nos habla de los Gobblins que siguieron a una familia llevándole una caja de sal que habían olvidado.
Lo mismo, dicen, ocurre en las mudanzas. Si los seres feéricos se encariñan con los humanos, los seguirán a donde vayan.

0 comentarios: