lunes, 29 de septiembre de 2014

LITERATURA BARROCA

Durante el siglo XVII se impuso un movimiento cultural que empezó durante los últimos lustros del siglo XVI, cuya denominación es el Barroco. El Barroco consagra una visión pesimista de la vida humana debido en parte a la decadencia política y militar de España. Sin embargo en el terreno artístico  y literario surgieron grandes figuras dedicadas al quehacer estético.

Así aparecieron los dos grandes movimientos estilísticos de la época: el culteranismo y el conceptismo, cuyos representantes mas eminentes  fueron Góngora  y Quevedo. Ambos movimientos tenían en común una misma aspiración: romper el equilibro entre forma y contenido.

El culteranismo  o gongorismo lo altera haciendo que la expresión  se desarrolla a expensas del contenido. El tema, en estos textos suele ser mínimo, pero lo desarrollan con un estilo suntuoso, rico, lleno de metáforas, voces sonoras, alusiones mitológicas y un violento uso del hipérbaton (alteración del orden sintáctico usual en la frase)



He aqui un soneto como muestra del estilo culterano de D. Luis Góngora y Argote:


A JUPUTER

Tonante monseñor, ¿de cuándo acá
Fulminas jovenetos? Yo no sé
Cuánta pluma ensillaste para el que
Sirviéndote la copa aún hoy está.

El garzón frigio, a quien de bello da
Tanto la antigüedad, besara el pie
Al que mucho de España esplendor fue,
Y poca, mas fatal, ceniza es ya.

Ministro, no grifaño, duro sí,
Que en Líparis Estérope forjó
(Piedra digo bezahar de otro Pirú)

Las hojas infamó de un alhelí,
Y los Acroceraunios montes no.
¡Oh Júpiter, oh, tú, mil veces tú!



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                                MIENTRAS POR COMPETIR CON TU CABELLO...

Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido, el sol relumbra en vano,
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano,
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello;

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lirio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o viola troncada
se vuelva, más tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.


Destaca en el soneto la intensa adjetivación  y la metáfora. El cabello se transforma en "oro bruñido" con el que "el sol compite en vano". Los elementos descriptivos: frente, labios, cuello, se transforma metaforicamente en imágenes que alcanza su máximo brillo.
En los dos tercetos Góngora expresa un  violento contrate acumulado elementos metafóricos y reales en una perfecta construcción simétrica: "cuello, cabello, labios y frente.../oro, lilio, clavel, marfil luciente..." para oponerlos a una visión absolutamente negativa de la vida humana: todo se convertirá "en tierra en humo, en polvo, en sombra, en nada".

Es claro el uso del hipérbaton (alteración del orden sintáctico usual) por ejemplo, en el segundo cuarteto: "mientras triunfa con desdén lozano/ del luciente marfil tu gentil cuello", y en el ultimo terceto; "no solo en plata o viola truncada/ se vuelva..."


El    conceptismo rompe el equilibrio entre forma y contenido haciendo que este de desarrolle a costa de aquella. El ideal de los escritores concertistas es decir mucho con pocas palabras; estas significas dos o tres cosas a la vez el resultado suele admirar por la agudeza del ingenio.



Como ejemplo de estilo conceptista he aquí un soneto de Francisco de Quevedo:

AUN HOMBRE DE GRAN NARIZ

Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase 
una alquitara medio viva ,
érase un peje espada muy barbado.

Era un reloj de sol mal encarado,
érase un elefante boca arriba,
érase 
una nariz sayón y escriba ,
era Ovidio Nasón más narizado.


Érase 
el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.

Érase un naricísimo infinito,frisón archinariz, caratulera 
sabañón garrafal, morado y frito.


El cuarteto remarcado forma parte de un soneto en que se describen un narigudo y su gran nariz. Observase los múltiples significados que acumulan estos versos, aparentemente sencillos.

"El narigudo era como un reloj de sol [por el gnomon o barra metálica de este que sale de la pared como una nariz], pero mal encarado [ de mala cara y sobrio, por que al reloj, para estar bien encarado, bede darle el sol]. Era tan grotesco como elefante boca arriba [pero también:  por arriba de la boca era un elefante (su nariz parecía una tropa)]. La nariz era sayón [caia como gran saya] y escriba [rebelde]; pero en conjunto era una larga nariz de judío. El poeta latino Ovidio pertenecía a la familia de los Nasones, así llamados por su gran nariz , pues bien, el narigudo de quien se burla Quevedo era Ovidio Nasón, pero aun mas narizado (palabra inventada por el autor)." Explicación de Fernando Lazaro Carreter.  

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