domingo, 22 de diciembre de 2013

DIFERENCIAS Y SIMILITUDES ENTRE MITOS Y LEYENDAS


¿QUÉ SON LOS MITOS?



Los mitos son narraciones o relatos que cuentan como en los tiempos primordiales (los tiempos antes del origen del tiempo), gracias a la acción de los seres sobrenaturales (dioses), otros seres sobrenaturales han venido a la existencia (TEOGONIA), o como el universo o el mundo ha venido a la existencia (COSMOGONIA), o como el hombre ha venido a la existencia (ANTROPOGONIA).

En síntesis UN MITO RELATA COMO, GRACIAS A LA ACCION DE SERES SOBRENATURALES, UNA REALIDAD (total o parcial, grande o pequeña) HA VENIDO A LA EXISTENCIA.

El mito revela la ACTIVIDAD CREADORA de los TIEMPOS PRIMORDIALES, y revela también LA SACRALIDAD (realizada por seres sobrenaturales) de esta actividad creadora. Es decir, los MITOS describen las diversas y dramáticas irrupciones de lo TRASCENDENTAL (lo sobrenatural) en el campo de LO NATURAL y en el campo de LO SOCIAL. EL MITO AFIRMA QUE LA IRRUPCION DE LO TRASCENDENTAL ES LO QUE FUNDAMENTA EL MUNDO, AL HOMBRE y A LA CULTURA.

El MITO se considera una historia SAGRADA Y VERDADERA. SAGRADA porque se refiere a la ACCION DE SERES SOBRENATURALES y VERDADERA porque se refiere a las REALIDADES (naturales o sociales) CREADAS en el TIEMPO PRIMORDIAL. Para un hombre arcaico el MITO DEL ORIGEN DEL MUNDO ES PROBADO POR LA EXISTENCIA DEL MUNDO y EL MITO DE LA MUERTE ES PROBADO POR LA EVIDENCIA DE LA MUERTE; es decir, para un hombre mítico la existencia de los hechos a los que se refiere el mito es prueba de la VERDAD DEL MITO.

¿QUE RELATAN LOS MITOS?



· RELATAN el origen del MUNDO, ANIMALES, PLANTAS y EL HOMBRE

· RELATAN los ACONTECIMIENTOS primordiales que hicieron que el hombre llegara a ser lo que es hoy, es decir: un SER MORTAL, SEXUADO, ORGANIZADO EN SOCIEDAD, OBLIGADO A TRABAJAR PARAVIVIR.

EL VIVIR MITICO Y EL VIVIR MODERNO

El hombre mítico se considera constituido por la acción de los seres sobrenaturales y el hombre moderno se considera constituido por la acción de los acontecimientos históricos.

¿QUÉ CARACTERÍSTICAS TIENEN LOS MITOS?


El MITO tal como es vivido en las sociedades arcaicas tiene las siguientes características:

· Constituye la HISTORIA DE LOS ACTOS DE LOS SERES SOBRENATURALES.

· Esta HISTORIA se considera VERDADERA (porque se refiere a realidades) y SAGRADA (porque es obra de seres sobrenaturales).

· Relata una CREACION: cuenta como algo ha llegado a la existencia o como un COMPORTAMIENTO, una INSTITUCION, una MANERA DE TRABAJAR, se ha FUNDADO. Por esto los mitos son PARADIGMAS DE LOS ACTOS HUMANOS SIGNIFICATIVOS.

· Permite CONOCER el ORIGEN DE LAS COSAS, y por tanto, de DOMINARLAS y MANIPULARLAS VOLUNTARIAMENTE. Este conocimiento no es exterior abstracto acerca de las cosas; sino interior concreto; por esto el mito se vive ritualmente al narrarlo ceremonialmente.

· El hombre MITICO "vive" el mito, al sentir que la potencia sagrada -que está rememorando por medio de la ceremonia- se hace presente en su interior. VIVIR EL MITO no es una experiencia cotidiana, es una experiencia de RELIGARE (volverse a ligar con la deidad) es decir es una EXPERIENCIA RELIGIOSA. En el ritual se deja de existir en el mundo de todos los días y se penetra en un mundo trasfigurado, auroral, impregnado de la presencia de [os seres sobrenaturales. Las ceremonias míticas (a diferencia de las ceremonias patrias) no son una rememoración sino una REITERACION. En el rito no se vive el tiempo cronológico sino el tiempo primordial, en el tiempo en donde este acontecimiento ocurrió por primera vez; el rito quiere permitir que el participante experiencialmente asista de nuevo al espectáculo de las obras divinas.

¿QUÉ IMPORTANCIA TIENE EL MITO?


El MITO no es una explicación científica, sino un relato que responde a una profunda necesidad de sentido; a aspiraciones morales, a coacciones e imperativos de orden social, e incluso a exigencias prácticas.

En las CIVILIZACIONES PRIMITIVAS el MITO desempeña una función indispensable: EXPRESA, REALZA y CODIFICA las CREENCIAS; SALVAGUARDA LOS PRINCIPIOS MORALES Y LOS IMPONE; GARANTIZA LA EFICACIA DE LAS CEREMONIAS RITUALES Y OFRECE REGLAS PRACTICAS PARA EL USO DEL HOMBRE.

Para el HOMBRE MITICO si el mundo y el hombre existen es porque los seres sobrenaturales han desplegado una actividad creadora en los comienzos. Pero también si el hombre muere es porque los seres sobrenaturales rompieron el hilo temporal de la vida humana y los hicieron mortales, también estas fuerzas sobrenaturales les establecieron si viven de la pesca, de la caza del búfalo, del cultivo del maíz; si desarrollan la orfebrería.

En todos estos casos sus narraciones míticas describirán como en los tiempos primordiales los dioses crearon al mundo, al hombre, a la flora y a la fauna; como dieron origen a su pueblo, como les enseñaron a pescar, cazar o cultivar; como deben alimentarse y como deben comportarse.

Para el HOMBRE MODERNO si el mundo y el hombre existen es porque existen leyes naturales que rigen los procesos de la materia y explican el origen del universo y del hombre; para el hombre moderno la sociedad existe y es como es, es parque existe un proceso histórico. Así que un hombre moderno podría decir: "soy como soy hoy día, porque un número de acontecimientos me han precedido: la agricultura (hace 9000 años), el origen de las civilizaciones urbanas (en oriente próximo antiguo), Alejandro difundió el Helenismo, Augusto fundo el imperio Romano; El imperio español, descubrió, conquisto y colonizo América; Galileo y Newton revolucionaron la concepción del universo preparando el camino de desarrollo de la ciencia y la revolución industrial; porque la revolución francesa propuso la democracia y el imperio napoleónico difundió esta propuesta,... etc.

Sintetizando:


· Un hombre MÍTICO diría: "soy como soy hoy en día porque una serie de acontecimientos- tuvieron lugar antes de mi. Estos acontecimientos sucedieron en los tiempos primordiales y fueron realizados por seres sobrenaturales y constituyen por lo tanto la historia sagrada de mi cultura. Además yo como hombre MITICO conozco esta historia y reactualizo periódicamente gran parte de ella por media de los ritos de mi cultura; gracias a estos ritos no sólo rememoro las explicaciones acerca del origen de las cosas sino que logro sentir en mi interior la presencia de nuestros dioses y héroes."

· Un hombre MODERNO diría: "soy como soy hoy en día porque una serie de acontecimientos tuvieron lugar antes de mi. Estos acontecimientos sucedieron en los tiempos históricos y fueron realizados por seres humanos y constituyen por lo tanto la historia humana de mi cultura. Además yo como hombre moderno puedo conocer esa historia y rememorar periódicamente gran parte de ella por medio de las ceremonias patrias; gracias a estas ceremonias puedo recordar las
explicaciones acerca de los acontecimientos históricas y su relación con la actualidad.

El mito no es en modo alguno sólo un desfile de imágenes o en el mejor de los casos una teoría abstracta los MITOS son básicamente UNA CODIFICACION de la RELIGION PRIMITIVA y de la SABIDURIA PRACTICA. El mito para quienes los viven es la expresión de una realidad original, mayor y más llena de sentido que la actual, y que determina la vida Inmediata, las actividades y los destinos de la humanidad. El conocimiento que el hombre tiene de esa realidad le revela el sentido de los ritos y de los preceptos de orden moral, al mismo tiempo que el modo de cumplirlos.




LEYENDA


¿Que son las leyendas urbanas?

 Las leyendas urbanas son historias extravagantes pero verosímiles que circulan de boca en boca como si fueran verdades indiscutibles. Por lo común, y a diferencia de los rumores, se apoyan en una trama urdida meticulosamente en función del desenlace, que se condensa en una viñeta violentamente gráfica, a veces redondeada por un pequeño epílogo. En circunstancias ideales, suelen contarse como si fueran "sucesos verdaderos", o en su defecto, como noticias ambiguas que muy bien podrían haber ocurrido alguna vez.
Ello exige que los personajes sean meros arquetipos anónimos ("un hombre", "una mujer", "una pareja"), aunque situados siempre en escenarios bien concretos (ciudad tal, calle cual), para reforzar el realismo de un argumento que depende íntegramente del grado de verosimilitud de los detalles. La acción, por lo común, se sitúa en un pasado impreciso pero inmediato, y el narrador suele aludir a fuentes de información "fiables" para conferir una aparente solidez a los puntos débiles de su historia. La más socorrida de dichas fuentes es el quimérico "amigo de un amigo", inevitable protagonista de la historia y último eslabón de una cadena sin fin. Esta es, al menos, la definición que formulan Josep Sampere y Antonio Ortí en su libro Leyendas urbanas en España, libro pionero en lengua castellana sobre el folclore contemporáneo, y que en la actualidad se encuentra agotado. Serían ejemplos de leyendas urbanas algunas personas que fueron raptadas con único fin de extirparles un riñón (posteriormente vendido por una poderosa "organomafia" con "sucursales" en el Primer Mundo), la autopista que desaparece en una curva o lo sospechoso que resulta que no se celebren entierros de ciudadanos chinos.
El origen del término es puramente comercial. Esta fue la acepción que escogieron los editores de Jan Harold Brunvand para designar al folklore contemporáneo. Hilando fino, se podría llegar a argumentar que la ciudad, feudo tradicional de la razón y la ciencia, ha cogido el relevo al campo a la hora de propagar relatos de corte mitológico o tradicional (¡incluso la Virgen María se aparece ahora en el metro, en lugar de en una cueva!). Sin embargo, Ortí y Sampere esgrimen que el modo de vida urbano ha colonizado muchos lugares que antes hubieran recibido el apelativo de "pueblos", por lo que la acepción " leyendas urbanas " no es del todo sólida. En lo que sí coinciden ambos es en que el "imperio de la razón" parece no bastar a las personas de las grandes urbes, que, de alguna manera, mantienen un sustrato mítico (e inmemorial) que las conecta en la distancia.
 
La característica más importante de las leyendas urbanas es su carácter internacional. La historia del submarinista que recoge accidentalmente una avioneta contraincendios y deja caer sobre el fuego (con las consecuencias previsibles...), se cuenta con mínimas variaciones en su estructura en ciudades (o "lugares") de Canadá, España, Estados Unidos y Australia, por citar sólo algunos países por donde circula esta leyenda. Una historia cualquiera no es una leyenda urbana hasta que su difusión se generaliza en sitios (cuantos más mejor) alejados entre sí. Ese "algo", esa "pimienta", ese "estar en el ajo", especula Antonio Ortí, "podría tener que relación con una especie de imaginario urbano común, global, cada vez más parecido, a consecuencia del sistema de valores imperante (llámese capitalismo o globalización) y de medios de transmisión masivos y supersónicos (con mención honorífica para internet)".
El mecanismo de transmisión de las leyendas urbanas es el mismo que cualquier noticia (de hecho no hay diferencias sustanciales).
Hay que narrar la historia lo suficientemente bien, de modo que tenga acción, ritmo, suspense y sea cómplice. Si, además, se le añade (siguiendo los cánones de la prensa convencional o la televisión) unas gotitas de sangre, mejor que mejor.
El mecanismo, por decirlo muy gráficamente, tal vez demasiado, no es muy diferente al que diseñaría una hipotética nación (grupo editorial o lobby interesado) que quisiera invadir a otra para quitarle su petróleo (o lo que fuera) y necesitara una buena trama (planteamiento, nudo y desenlace). En un caso así, "la verdad nunca se interpone en una buena historia" como sentenciaba Billy Wilder
Entre otras razones, y por este orden, para hacer más divertida la existencia, crear canales de información alternativos (lo que en España se llama "estar en el ajo"), defenderse de las fuentes "oficiales", pasar a la clandestinidad, promocionarse, entretener, alarmar, hacer creer algo a los demás y alertar de lo que se nos viene encima: hamburguesas con dientes de ratón, chinos al chop-suey, señores repartiendo droga en la puerta de los colegios (un negocio altruista del que no se tenía noticia; se sabía, en cambio, de caramelos envenenados...), fantasmas en los espejos, mujeres a las que no deberíamos acercarnos so pena de contagiarnos del sida ("bienvenido al club") y toda suerte de pensamientos conservadores.
"Afortunadamente, cada día hay más leyendas urbanas que se enfrentan al poder establecido, al que se hace responsable de todos los males habidos y por haber. A mi entender es una gran noticia", señala Ortí, formulando un juicio de valor.

Diferencias y similitudes entre mitos y leyendas


El mito y la leyenda son relatos que se divulgan en forma oral, de una generación a otra. Son narraciones que nacen espontáneamente como una expresión colectiva de una raza o pueblo, debido a una necesidad de crear una imagen del mundo y una necesidad de manifestar una fe. En ellos participan seres y hechos sobrenaturales.

Su origen no puede establecerse con precisión y a pesar de que ambos son historias orales que se trasmiten de padres a hijos, no son lo mismo.

Mito

Definir qué es un mito (del griego, muthos) no es, desde luego, tarea fácil. Una definición entregada por la Real Academia de la Lengua, señala que el mito es una “narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Con frecuencia interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la humanidad.” Y agrega que es una “Historia ficticia o personaje literario o artístico que condensa alguna realidad humana de significación universal”.
A partir de esta definición, podemos agregar que los mitos son relatos que cuentan cómo se crearon los cielos, de dónde provienen los vientos o cómo nacen los propios dioses; los mitos nos transportan a un tiempo sagrado distinto al nuestro, más abierto a los hombres como su propio horizonte.

Estructura del mito

La estructura del mito —que intenta significar (no explicar) su medio de supervivencia: el mundo natural, el espíritu y la sociedad en que pervive y muta— no es obra de hombre, pueblo, tribu o cultura alguna, ni está al alcance de su comprensión racional —a tal punto que cualquier interpretación dada por el pueblo mismo del que surgió, o en el que subsiste, debe ser considerada como la más alejada de la verdad—; surge de, apela y conmueve a los entramados inconscientes que diseñan la personalidad, la cultura y el ser mismo del hombre en cuanto tal.
Un mito es, simplemente, un espejo de aumento en donde el espíritu humano, como tal, se observa con una mirada que cala hasta los huesos de su propia estructura; es el desvelador, el presentador, el mediador del espíritu ante sí mismo, aquello que le permite advertir que su estructura interna coincide con la externa y no es más que una con ella.

Leyenda

En definición de la Real Academia de la Lengua, leyenda es una “relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos”.
La leyenda es un relato hablado que se conserva en la tradición oral de un pueblo. Indica lugares con precisión y en su origen tiene antecedentes históricos. Por lo mismo, sus personajes son identificables, aunque nunca iguales al personaje o hecho en el cual se basan. Posteriormente, la leyenda pasa a la escritura, con lo cual se fija, perdiendo una de sus características: la capacidad de transformarse.
La leyenda es una narración ficticia, pero basada en la realidad, ligada a temas de héroes, de la historia patria, de seres mitológicos, de almas, de santos o sobre los orígenes de hechos varios.
La leyenda pertenece al folclore y por ello corresponde a la más arraigada sabiduría de un pueblo.
Expresa los deseos, los anhelos, los temores, los ideales y sueños que son parte de la visión global que tiene ese pueblo de su propia historia y de sus relaciones con la naturaleza.
Cuando se hacen estudios históricos, etnográficos, sicológicos, sociológicos y geográficos es necesario recurrir también a la leyenda para ver cómo la colectividad percibe su forma de ser y su medio.
La leyenda no pretende explicar lo sobrenatural; es un relato que,  a partir de hechos y personajes reales, hace resaltar algún atributo o característica de un pueblo, región o ciudad.
La leyenda no pretende explicar nada, sino relatar un suceso. Tiene un fin moralizante y es didáctica.
Si bien transcurre en un tiempo histórico reconocible, la leyenda se diferencia de la historia porque ésta son hechos comprobables, mientras que nadie puede probar que lo narrado en una leyenda haya ocurrido realmente, y porque la historia se conoce por la escritura, a diferencia de la leyenda que se difunde oralmente.

Diferencias entre mito y leyenda

1. El mito es un relato que intenta explicar un misterio de la realidad y que está asociado generalmente a las creencias y ritos de un pueblo. La leyenda no pretende explicar lo sobrenatural pues es un relato que resalta alguna característica o atributo de un pueblo, ciudad o región a partir de personajes y hechos reales.
2. Mito y leyenda se diferencian en cuanto a los personajes y al escenario donde se desarrollan los acontecimientos. El ámbito donde se desarrollan los mitos es en un tiempo en el que el mundo no tenía su forma actual, en cambio las leyendas se ubican en tiempos más modernos o posteriores a la creación del mundo. Los personajes del mito son, por lo general, dioses o seres sobrenaturales mientras que en la leyenda son casi siempre seres humanos o animales antropomórficos.
3. El mito y la leyenda cumplen funciones diferentes. Para las diferentes culturas el mito narraba sucesos reales y verdaderos, los cuales eran modelos sagrados para los hombres; la leyenda  en cambio, no pretende narrar hechos verdaderos sino instruir o entretener, por lo tanto, su función es didáctica.
4. En el mito lo extraordinario o sobrenatural es imprescindible, en la leyenda es un accesorio.
5. En el mito existe la “inspiración divina” que le da a conocer al hombre la explicación de algún fenómeno porque se da en el comienzo del mundo (un dios es el único que le puede contar a los hombres lo que de otro modo no podría saber). Por el contrario, en la leyenda se conoce lo dicho porque se sabe que se ha trasmitido de generación en generación, posiblemente desde el instante en que alguien fue testigo del hecho ocurrido.


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