lunes, 17 de octubre de 2011

AMOR ENTRE DIMENSIONES (Parte 1)

Una vez más ha llegado el momento de partir, no dudo que es un castigo el que debo cumplir, el vagar sin rumbo fijo, siempre con la ilusión de que en mi siguiente destino el este ahí.

¿Cuánto tiempo ha pasado desde la primera vez? No losé. Simplemente le busco, sin remedio alguno. El recordar sus cabellos oscuros cayendo desordenadamente alrededor de su rostro mientras preparaba algo para celebrar nuestra unión. Esa voz tan cálida con la que pronunciaba mi nombre hacia estremecer todos mis sentidos; su rostro tan gentil y lleno de ensoñación que me hacía viajar a través del universo siendo absorbido por completo por la mirada de sus ojos penetrantes, a veces haciéndome olvidar hasta mi propio nombre.

No resisto su ausencia, vivo solo de mis recuerdos que pronto en este mundo árido serán consumidos y quedara solo el olvido. Recuerdo haberlo prometido a esa chica que viajaría conmigo, pero ha esperado ya suficiente. La hora del choque se acerca y ella no llegara a tiempo.

Veo nuevamente mi transportador y la luz que señala el tiempo preciso de la apertura está muy cerca, veo hacia la lejanía y no hay nada más que arena y un calor abrazador. Trato de protegerme sobre la piedra yerta que me sirve para no estar bajo esa temperatura demencial.

- Nada- digo en voz alta - deberé dejarte si no estás a tiempo- repito para mí en medio de la soledad del desierto

Espero algunos minutos y la puerta empieza abrirse. No hay más ella no ha llegado. Tal vez se ha perdido o tuvo miedo. Lo que sea, no hay más tiempo. La formación de la puerta ahora es completa y yo me introduzco son más al nuevo mundo que me espera al otro lado. Veo a mi alrededor, está oscuro y estoy en medio del bosque, decido esperar unos minutos más antes de cerrar la puerta, con la esperanza que ella llegue, pero el tiempo pada y finalmente me he dado cuenta que nunca llegara; cierro sin más la puerta y veo a mi alrededor, escucho el crepitar de las hojas por el viento que sopla. Trato de guardar silencio en medio de la oscuridad y escuchar alguna señal de civilización.
Es muy tenue pero al fin logro escuchar algo. El ruido de un vehículo. La carretera está cerca, estoy segura. Reviso a mi alrededor que la puerta se haya cerrado y me encamino hacia la carretera.

A solo algunos kilómetros se una carretera en medio del bosque, camino por algunos minutos sobre ella hasta que veo que un automóvil se acerca; le hago la señal de autostop y este se aparca delante de mí, corro para llegar a él y me doy cuenta que va una pareja dentro.

— ¿A dónde vas?— pregunta el hombre
— A la ciudad más cercana
— Sabe nosotros vivimos en Bondes, es el pueblo más cercano. Te podemos dejar en el centro de paso
— Gracias
— Hola, yo soy Jessica y este es Roy. ¿Cómo te llamas— pregunta la mujer
— Cris
— ¿De dónde vienes y que haces en la carretera a estas horas de la noche?— pregunta Roy
—Mo novio se perdió más atrás en la camioneta, tuvimos una discusión y preferí dejarle antes de que estallara en furia. Lamento decirlo pero es algo violento cuando las cosas no van como lo planea— mentí abiertamente. Segundos después me remuerde un poco la conciencia pues Jessica se preocupo mucho
— ¿Qué es lo que harás llegando a Bondes?— inquiero Jessica
— Bueno no sé si haya alguna central de autobuses. Quiero regresar a casa
— si la hay, pero solo es una parada. Nuestro pueblo no es muy grande y usualmente es solo de paso a Bristol que ya es una urbe, pero dudo que ha estás horas allá— repuso Roy
— Creo que te podrías quedar con nosotros está noche y mañana podrás partir. Bondes es muy tranquilo, pero eres una mujer y estás sola. No creo que sea conveniente que te quedes por ahí. ¿Tú qué opinas Roy?
— Yo no tengo ningún inconveniente. Nuestra casa no es muy grande, pero es muy cómoda, Eres bienvenida.
— ¿En verdad no es una molestia?— averiguo apenada y arrepentida de mentirles a estas buenas personas
— De verdad— dijo Jessica sonriendo
Sonrisa que yo reitero con agradecimiento

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