miércoles, 26 de mayo de 2010

LA COFRADIA - CAPITULO 9

IX


Frente a una habitación una figura estilizada se movía lenta y frágilmente cual si flotase sobre el suelo. Podía a penas vislumbrarse en la distancia con largos contornos que tomaban la forma de una angelical dama apenas visible a la escasa luz que traspasaba por las ventanas en aquella noche. El camino lentamente fuertemente atraído por la magnífica criatura que permanecía ecuánime ante él. De repente al llegar el a solo algunos pasos de ella, se alejo.
— Iliac, Iliac, Iliac — repetía incesantemente la chica con voz armoniosa pero que a la vez lúgubre
Iliac trato de alcanzarla a ver que se alejaba cada vez más rápido. Para despertar con el aliento entre cortado y tan desanimado al ver que aquella criatura tan hermosa y angelical se perdía ante sus propios ojos sin poderla alcanzar.

Ese día el había permanecido muy callado y pensativo, al punto de que sus hermanos empezaban a pensar que sufría lo mismo que Lucil — pues ellos la habían visto en muchas ocasiones asumir las misma actitudes que ahora Iliac tomaba.
— ¿Te pasa algo? — pregunto preocupada Sirine al pasar junto a él en el jardín
El guardo silencio como si ella jamás le hubiese hablado. Suspiro profundamente y continuo con su ensoñación. Sirine lo observo profundamente por algunos segundos y volvió a preguntar.
— ¿Estás bien?
Sirine no obtuvo respuesta una vez más por lo que ella dio un leve toque en el hombro de Iliac y volvió a repetir su pregunta
— ¡He! ¡Yo! — reacciono tardíamente Iliac algo asombrado por la presencia de Sirine
— ¿Te encuentras bien? — pregunto nuevamente Sirine preocupada
— ¡Sí! — repuso Iliac
—¿Estás seguro?
— Si solo estaba pensando en… en tonterías. Me voy debo ir con Saident — decía mientras se ponía en pie y tomaba camino a la salida del castillo.
Iliac continuo su camino sin dejar de pensar en aquella chica que había soñado, estaba cien por ciento convencido que era lo más hermoso, especial y magnifico que había visto en toda su vida y definitivamente debía conservarlo en secreto — después de todo no era el único que guardaba secretos.
En tanto Sirine paso muy cerca de Lucil y Elther que platicaban amenamente cerca de la entrada del castillo.
— ¿Cuándo le dirás a los demás chicos? — preguntaba Lucil
— ¡YO! ¿No será cuando les diremos? — sugirió sonriente Elther
— Ellos están enojados conmigo
— Tú no tienes la culpa de lo que sucedió, simplemente es un mal entendido
— Si pero ellos piensan que no les tengo confianza, pero no los culpo, suelo ser demasiado silenciosa
— Yo no diría silenciosa, más bien reservada, demasiado para la curiosidad de todo el mundo — dijo picarescamente Elther
— ¿Tú crees que se enoje tu hermano contigo?
— No lo creo ya lo hubiera hecho, al parecer de unos días a la fecha lo noto un poco extraño
— Sabes no es que no quiera que estés conmigo, pero creo que el necesita un poco de atención de tu parte en estos momentos porque yo también lo he notado muy alejado se podría decir que se empieza a parecer a mí y eso no es nada bueno
— Si tan bien lo he notado algo raro.
— Tiene mucha razón — intervino Sirine en la plática que había estado escuchándola desde el principio — el ha estado muy distraído y creo que solo a ti te lo puede confiar, Elther. Azuer lo ha intentado, pero sin mucho exito
— Ella tiene razón además yo pronto terminare con esto— continuo Lucil
— Pero…— objeto Elther
— ¿Pero que?— rehusó Lucil
— Pues que lo que te ha pasado no es nada fácil. ¿Y si te llegase a pasar estando sola? — pregunto preocupado Elther
— Nosotros podemos encargarnos de ella. ¡Claro si ella nos lo permite! — propuso Sirine
— Ellos estarán conmigo — dijo Lucil
— Pero prometes que estarás con ellos todo del día — advirtió Elther
— ¡Todo el día! Será mientras este despierta porque te recuerdo que mientras estoy dormida nunca me ha pasado nada — refuto Lucil
— Ella estará con nosotros el tiempo que este despierta y de no ser así nosotros te lo diremos — sugirió Sirine
— ¡Conste! — advirtió Elther mientras se alejaba dejando a Lucil con Sirine.
— ¿Y bien? — pregunto Sirine esperando que Lucil propusiese una actividad
— No lo sé.
— Lucil. ¿Por qué no quieres que se sepa lo de Irene y tu madre?
— Porque no quiero que Iliac se entere, porque tú sabes como es y no va descansar hasta acabarme, hasta que diga que definitivamente el tiene toda la razón
— Ahora que lo dices es cierto, el ha estado tratando de investigar qué es lo que te paso, bueno el día de que bueno discutió contigo
— ¡Vez, a eso es a lo que me refiero! Es decir no tengo ningún problema en que ustedes sepan la verdad, es solo que el utiliza cualquier cosa para molestarme. Además eso que me paso aquel día pues con un poco de lógica puedes saber lo que sucedió — mintió Lucil tratando de apartar a Rar de su cabeza
— Fue lo que sucedió con los Singoales ¿verdad?
— Si. He estado investigando varias cosas de ellos, pero al parecer existen otras que me hizo Neiro y eso es lo que realmente me ha hecho mucho daño — mintió una vez más Lucil totalmente apenada al ver la sinceridad de su hermana «Ellos no tienen por que vivir el infierno que estoy enfrentando, entre menos sepan será mucho mejor»
— ¿Entonces esta todo olvidado? — pregunto algo apenada Sirine
— Si — dijo Lucil mientras sonreía ampliamente — Sabes los extrañe mucho
— También nosotros, aun que Lara está un poco resentida — dijo tentativamente Sirine
— Si lo entiendo y también lo entenderé si ella decide no hablarme, pero él es mi novio y si él decidió seguir conmigo ante eso yo no pudo hacer nada, solo espero a que ella lo entienda además que sus actitudes son muy infantiles
— Es lo mismo que nosotros le hemos dicho además fue ruin lo que hizo Lara, aun que debo decir que Elther no fue muy maduro haciendo ese tras escena, solo porque River es un tonto.
— Quisiera volver el tiempo y no haber intervenido entre ellos, pero es demasiado tarde. Además si ya le conoce no entiendo porque discutían tanto. Cuando realmente se ama a una persona se acepta como es sin intentar doblegar o someterla, creo que él también hizo mal interviniendo, no debió hacerlo, más si su intención era volver conmigo
— Eso lo dices tú porque siempre lo has tenido todo — intervino Lara que llegaba en ese momento con Azuer
— ¡Todo! No sabes lo que dices. — repuso Lucil
— ¿Sabes cuál fue la principal razón por la cual regrese definitivamente a México?
— ¡NO! — exclamo Lara bastante molesta
— Como ustedes saben yo pensaba casarme, pero resulto que justo unos meses antes mi novio decidió acostarse con otra. ¿Tan solo puedes pensar en lo que sentía al verlos haciéndolo? Fue horrible.
— ¡Que! — exclamo Azuer — ¡Los viste!
— Si
— De cualquier forma de que sirve si estoy arrepentida o no. Ahora está contigo — dijo tristemente Lara
— Bueno, el no estará para siempre con ella, con ese genio que se carga, no dudo que lo mande a volar en unos días más — dijo burlonamente Azuer — tu sabes un mes se hablan al otro no se conocen, al siguiente creo que me acuerdo de ti, después regresamos unos días, no creo que mejor un mes más no te conosco
Todos se echaron a reír hasta Lucil que no había encontrado muy chistoso el comentario, pero estaba feliz de estar nuevamente con sus hermanos
— Creo que tienes razón, fue mi oportunidad la desperdicie, tendré que esperar que lo bote Lucil ¿Verdad? — dijo resignadamente Lara
— Bueno, ¿Si tu quieres, yo lo podría dejar? — dijo algo afectada Lucil, era evidente que lo decía de corazón pero que le dolía en lo más profundo de su ser
— No, así déjalo, como tu dices fue mi culpa y pues al final el decidió estar contigo ¿de qué serviría que lo dejaras? Lo conozco no regresará conmigo hasta que le demuestre que realmente ha cambiado todo. Además ¿tu lo quieres? Y ya una vez te alejaste de el por mí, al menos quiero pensar que lo hiciste por mí.

A Lucil le dolieron esas últimas palabras, porque era muy cierto que ella lo había dejado en esa ocasión, pero no era por las razones que Lara pensaba, solo no lo quería a su lado y ahora a pesar de que ella sabía que Lara lo amaba y estaba sufriendo por aquella separación también sabía que ella estaba sufriendo cada día más por todas las cosas que había pasado y que le faltaban por pasar, sabía también que aun que fuese envidiosa por el hecho de querer para sí a una persona por la cual solo sentía un profundo sentimiento de hermandad en vez de dejarlo en libertad para que fuese feliz con el amor de su vida porque ella se sentía cada momento, cada segundo que pasaba desfallecer, más y más incapaz y más infeliz al ver que estaba sola ante su futuro incierto, que cuando Elther entro de nuevo a su vida lo hizo como una ráfaga de luz, esperanza y de ilusiones que aun que ella sabía que debía dejarlo algún día en libertad aun no se sentía con la fuerza suficiente para desprenderse de su luz que la animaba a seguir adelante. Ayudándola a soportar la idea de que podría ser presa de Rar como aquella jovencita que había visto, vislumbrando para su asombro a Elther en aquel joven que perdía la vida por su culpa, pero aun no, aun estaba a tiempo lo dejaría a su lado solo el tiempo suficiente para salvarle y para ser la única que enfrentaría aquel ser tan espantoso y perverso.

Los siguientes días ayudaron a Lucil a olvidar las viejas rencillas que no solo había tenido con Azuer, Sirine o Lara, sino también en gran medida con Iliac que al parecer pasaba más y más tiempo alejado del grupo y aun que Elther —que ahora pasaba más tiempo buscando a Iliac que al parecer ahora había tomado las manías de Lucil — aun seguía viendo a Lucil aunque con menos frecuencia, ella lo extrañaba sobre manera, sobre todo porque a pesar de que los demás se empeñaban en buscar las cosas que Elther le ayudaba hacer, el era muy empático con ella y aun que ella también disfrutaba de sus nuevos ayudantes quienes procuraban no dar mucha importancia al hecho de que Lucil se empeñaba en buscar cosas muy extrañas con el pretexto de que alguna vez lo había visto en las ilusiones de los Singoales y que tal vez le ayudarían a comprender que era lo que realmente había pasado — cosa que no convencía por completo a los demás debido a que era principalmente hechizos lo que buscaba; ahora tenía más libertad para hacer sus propias pesquisas que había detenido por causa de las constantes advertencias de Elther en velar su sueño, que afortunadamente no hacían sus demás hermanos.

Una tarde en que Lucil se encontraba en compañía de todos sus hermanos incluyendo a Iliac — que estaba muy molesto por permanecer ahí obligado por todos ellos— no obstante de que era la primera vez en que los acompañaba— a pesar de la reticencia de Lucil— el estaba profundamente asombrado en lo que Lucil dedicaba su tiempo, sabiendo la mayoría de lo que sus hermanos buscaba eran hechizos redirigidos a demonios y protección del planeta sin contar con las posibilidad de tener realidades alternas dentro del mismo castillo, esto último fue lo que le asombro aun más pues empezaba a pesar que no era el único que veía a aquella chica.
— ¡La encontré! — exclamo triunfante Lucil
Iliac que en ese momento pensaba en aquella chica angelical se abalanzo sobre lo que Lucil veía con gran vehemencia sobre la pantalla de su multifuncional.
— ¡Ella no es! — exclamo totalmente desilusionado Iliac al ver a aquella chica rubia que tanto había buscado Lucil — Es solo el cuerpo que ocupaste en una vida pasada — término con reproche
— ¡Que! — dijo Lucil confundida
— ¿A ver? — pregunto Lara y Sirine a la par que se acercaban a ver la fotografía
— Es cierto, es Mía la chica que dicen que enloqueció al morir su novio o en este caso Ian que es precisamente una vida pasada de Iliac — explico Azuer que se había acercado rápidamente a hurtadillas a ver lo que los demás veían
— ¡¡¡QUE!!! — exclamo Lucil asombrada
— Es cierto — dijo Elther acercándose un poco para ver mejor la fotografía — ¡Hey! ¿A dónde vas? — pregunto, cuando vio salir de la habitación a Iliac algo taciturno
Todos siguieron a Iliac con la mirada, viendo como este salía de la habitación y se perdía en la profundidad del castillo. Seguido a pocos pasos de Elther quién no disfrutaba mucho esos desplantes.
Pocos minutos después se escucho una voz ahogada que procedía de sus intercomunicadores.
— ¡Auxilio! ¡Ayuda, Por favor! — exclamaba muy asustado Elther
Todos corrieron rápido a donde se localizaba Elther, que sostenía en sus manos a Iliac inconsciente.
— ¿Qué le sucedió? — pregunto preocupada Lara
— No lo sé, se me perdí por unos minutos de vista y de repente encontré inconsciente. Lucil por favor ve si tiene algo — dijo muy preocupado Elther
Lucil se acerco rápidamente y lo reviso instintivamente tal vez pensando en que hubiera sido víctima de algún ataque de Rar como ella lo había sido antes.
— Solo esta inconsciente, pero de todos modos propongo que le llevemos al hospital, porque no sabría decirte si realmente está completamente bien — sugirió Lucil, mientras ayudaba a Elther a poner lo en una cápsula por medio de la telequinesia
Ella y los demás fueron al hospital donde esperaban el diagnostico del doctor. El cual ahora se encontraba con Iliac y su padre.
— ¿Qué le habrá sucedido? — pregunto confundido Azuer
— Ustedes dijeron que aquella imagen era de Mía. ¿Como lo saben? — inquiero Lucil que aun continuaba intrigada a pesar de lo que le había sucedido a Iliac
— Bueno la mayoría de nosotros conocemos al menos una de nuestras vidas pasadas y por lógica la de la Elegida igual — explico Sirine
— Pero ¿ustedes saben quienes los atacaron? — prosiguió Lucil
— ¡Atacados! Más bien se dice que ella lo mato a él. Aun que ella haya dicho muchas veces que un ser diabólico la ataco. Pero era ridículo ya que él era hijo del Legado Hinior y su madre los encontró dentro del castillo, a ella agitándolo desesperadamente mientras que el yacía muerto — explico Azuer, irrumpiendo en la plática.
— Si dijeron que estaba loca — continuo Lara — aun que no por eso quiere decir que tu lo estés— explico justificando sus palabras
— Supongo que sí. Después de haber matado a su novio. ¡Cómo no pensar que lo estuviera! — dijo Lucil— ¿Entonces ningún ser ajeno puede entrar al castillo?
— Si — contesto Azuer
— El doctor dice que estará bien. Solo tiene una pequeña contusión en la cabeza pero fuera de eso se encuentra bien, a pesar de que aun no está consciente — explico Omed que salía con el doctor y Elther de la habitación en que se encontraba Iliac
— No tendrá lo mismo que Lucil tenía en la Tierra — sugirió Lara
— No lo creo esos desmayos eran por la fuerza que me quitaba la Fuente — explico Lucil
— En todo caso no importa ahora. Solo hay que esperar a que recupere la conciencia — aludió Elther
— Bueno viendo que el ya está bien yo debo hablar con la Fuente, Adiós — dijo Lucil
— ¿No esperaras a que se recupere? — preguntó Elther
— Bueno yo, no. Lo siento — dijo rápidamente Lucil mientras entraba a una puerta interdimensional. Dejando a Elther muy triste y solo.
— Hola Fuente — dijo Lucil entrando en la cámara de la Fuente
— Hola
— Encontré la fotografía de la chica que vi recientemente en mi visión. ¿Tú ya sabes no?
— Sabes que se todo lo que sucede a mi alrededor. Y debo decir que tu deberías estar en estos momentos en otro lugar. Lo que le está sucediendo a Iliac puede llegar a ser muy grave si no se detiene a tiempo
— El se las puede arreglar y por ahora lo único que quiero saber porque Rar hizo lo que hizo y como entro aquí.
— Eso solo tu e Iliac lo saben.
— Si en nuestras vidas pasadas. ¿NO?. Pero creo que yo puedo conseguir más respuestas yendo al pasado
— Eso está prohibido
— Losé, pero por medio de un hechizo que me muestre el pasado, no está prohibido. Solo quiero pedirte dos cosas que me avises si mis hermanos me buscan o si despierta Iliac.
— Si
Lucil salió rápidamente hacia su habitación pensando solo en la idea de que la pudieran sorprender sus hermanos durante el hechizo. Rápidamente corrió a preparar todo para sus planes, dibujando sobre el piso un circulo de un metro de diámetro para después repetir una y otra vez un hechizo hasta escuchar sonidos a su alrededor que no pertenecían a su realidad.
Pronto se vio en medio de una amplia sala donde se encontraban Ian y Mía tranquilamente platicando
—¿Tu que pinzas, deben ser blanco con vivos dorados o plateados? — preguntaba Mía mientras sostenía en sus manos un muestrario de recuerdos de boda
— Pienso que los dorados se verán mejor — repuso Ian
— Mía, te busca el psicólogo en el laboratorio, querida — interrumpió una mujer. Que Lucil pensó se trataba de la madre de el
— Si, madre — contesto Mía
Mía salió en una puerta interdimensional que la llevo a ella y a Lucil al consultorio de un hombre en vestido en un traje café que esperaba a Mía tras su escritorio. Al verla llegar la invito a tomar asiento.
— ¿Cómo te sientes, Mía?
— Por ahora bien, doctor Alegier. Aunque debo confesar que por las noches he seguido teniendo aquellas horribles pesadillas en las que ese ser me persigue y trata de llevarme consigo
— ¿Has visto su rostro, esta vez?
— NO solo logro ver una silueta
— ¿Qué es lo que te dice?
— Ya se lo he dicho, infinidad de veces doctor
— No te molestes, solo pienso que debes de ser más especifica
— Siempre me pregunta si deseo ser realmente feliz, que si alguna vez he conocido el verdadero amor
— Sabes siempre te pregunta lo mismo y casualmente esto empezó cuando tu e Ian decidieron formalizar su relación.
— ¿Qué es lo que quiere decir doctor?
— Que puede ser un reflejo de tus miedos que tu subconsciente te muestra en estos sueños, Mía. Creo que realmente debes de pensar las cosas
— Doctor esto no lo acepto. Usted…
— Mía debo sugerirte que…
— No doctor esto ya me lo ha dicho muchas veces y estoy harta que no me crea, realmente sucede siento que me persigue y que muy pronto tendrá lo que quiere — dijo furiosa Mía mientras se levantaba rápidamente y abandonaba el consultorio un poco llorosa.


Lucil regreso instantáneamente a su habitación aun más confundida, pensando si a ella la tomaría como loca si pedía ayuda. Un escalofrió recorrió todo su cuerpo al recordar la sugerencia de su padre para visitar un psicólogo para después verse a sí misma encerrada en un lugar muy parecido al en el que había visto a Kaia o en la cabina del desfibrilador cerebral.
Lucil regreso taciturna al hospital donde estaban sus hermanos preguntándose donde podía conseguir más información sobre Rar — habiendo agotado ya todo referente a su Libro, a Neiro al cual ya no podía preguntar más y Saident deduciendo que sabría lo mismo que había leído en el libro.
— ¿Cómo esta? — pregunto Lucil al ver a su padre fuera de la habitación
— Igual
— ¿Quieres que vallamos a tomar algo?
— Si
Padre e hija fueron a un pequeña sala que estaba al terminar el pasillo donde se encontraba la habitación de Iliac.
— Pensé que con la muerte de Neiro y el fin de la guerra todo terminaría, pero al parecer solo fue el principio, primero tu con los problemas con los Singoales y ahora esto — dijo desesperado Omed
— Papá no te preocupes, todo estará bien, además solo fue un desmayo
— Ya es demasiado tiempo para que se tratara de un desmayo. Sin contar que todos tus hermanos están muy molestos contigo por no haberte quedado con ellos. Dime que es más importante que la salud de uno de tus hermanos
— Lo siento, sé que no debía de haberme ido, pero… Sé que no tengo ninguna excusa. Solo pido disculpas
— ¡Ya despertó¡ — exclamo triunfante Sirine que salía a avisarle a su padre
Omed y Lucil entraron en la habitación de Iliac encontrado que todos sus hermanos se encontraban amotinados a su alrededor. El no se mostraba alegre por su presencia, a decir verdad está bastante molesto, y no contestaba en absoluto las preguntas sobre que le había pasado ni a sus hermanos, ni ha Saident que estaba algo preocupada.
— ¿Cómo te encuentras? — pregunto Omed acercándose a la cama de Iliac
— Bien solo tengo un leve dolor de cabeza y no sé lo que me sucedió — dijo anticipadamente Iliac
— Bueno entonces tendremos que esperar a que el doctor te practique otros análisis para determinar el porqué de tu desmayo — explico Omed
— No es nada — repuso Iliac
— Si por nada te desmayaste — dijo Lucil
— Si como tu que nunca te pasa nada a pesar de que te desmayas o sangras inexplicablemente o simplemente gritas como loca — refuto Iliac
— Se nota que ya estas mejor — dijo insolentemente Lucil
— ¡Por supuesto! — exclamo mal humorado Iliac
— ¡Ya basta! — prorrumpió Omed
— Déjalo que se desahogue ahora que tiene oportunidad — continuo retadoramente Lucil
— Porque no mejor nos platicas ¿A dónde fuiste? — dijo molesto Elther
— Es algo que jamás te dirá — ataco una vez más Iliac
— Solo podríamos dejar de pelear — pidió Sirine
— Viendo que estas mejor, debo de retirarme ahora, te vendré a ver después Iliac — dijo Omed
— Si papá — dijo Iliac mientras se despedía de su padre
— Ahora si me podrás decir que es lo que paso — pidió Saident a Iliac
— No paso nada — repitió cansado Iliac
— El no te lo dirá — interrumpió Lucil
— No te metas — dijo molesto Iliac
— Y tu si lo puedes hacer — prosiguió Lucil
— Pienso que todos deberíamos tranquilizarnos— sugirió Lara
— Yo jamás he pedido más de lo que merezco saber o que se te ha olvidado lo que siempre te he exigido — repuso Iliac molesto
— Si entrometerte en mis asuntos — refuto Lucil
— ¡Lucil! — exclamo molesto Elther
— NO, Irene ¿O que ya se te olvido? — pregunto Iliac
— ¡Irene! — exclamo Lucil pensativa y a la vez asombrada — ¡Tienes razón! Ella debe de saberlo. ¡ERES UN GENIO!— dijo loca de felicidad mientas besaba a Iliac con gran excitación —¡Te adoro! Terminó diciendo para dar media vuelta e ir a la puerta de la habitación
— ¿De qué hablas? — pregunto Iliac extrañado por la reacción de Lucil
— ¿A dónde vas?— pregunto Elther
— ¿A dónde? Con Irene por supuesto, ella me lo dirá todo — dijo excitada Lucil mientras traspasaba la puerta de la habitación al a vez que desaparecía en una puerta interdimensional
Lucil entro en una habitación muy oscura y prácticamente vacía, en el centro solo se localizaba una cápsula. Todo alrededor estaba muy descuidado y polvoso — notando que nadie había estado ahí antes en mucho tiempo. Lucil se acerco quitando una leve capa de polvo de la puerta de la cápsula donde yacía Irene profundamente dormida.
Lucil abrió cuidadosamente la puerta de la cápsula y toco levemente a Irene sin siquiera moverse ella curándole del ataque que había recibido de Neiro. Lucil se alejo algunos metros, para ser cubierta por la penumbra de la habitación.
— Despierta — ordeno Lucil
Irene reacciono poco a poco, tardando algunos segundos en despertar por completo y empezar a mirar a su alrededor, notándose visiblemente afectada desconociendo el lugar donde se encontraba. Miro detenidamente a su alrededor sorprendiéndose por una silueta que se veía a lo lejos.
— Exijo saber quién eres y donde estoy — exclamo con voz fuerte y clara Irene
— ¿No me reconoces? — pregunto cándidamente Lucil
— ¿Quién eres? — pregunto rudamente Irene
— Lucil
— ¿Dónde estoy? — prosiguió exigiendo en tono enérgico Irene
— No lo reconoces. Elegida — prosiguió irónicamente Lucil
— Pues si lo soy y como tal exijo que me digas donde estoy — dijo furiosa Irene
— Dime todo lo que sepas de Rar — ordeno Lucil dejando a Irene con la mirada vacía
— El es un ser de luz en Miriar, todo para nosotros. Su llegada es lo más esperado en nuestro pueblo — dijo Irene de forma maquinal
— ¿Qué busca en Kara?
— Liberar a todo el pueblo de la malicia e inmundicia de la Elegida y de aquella oscuridad que la aqueja desde que se dijo que vendría
— ¿Qué quiere de Lucil Adleg?
— No le interesa nada de ella
— ¿Qué busca aparte de liberar al pueblo de Kara en la Elegida?
— La libertad
— ¿Qué buscas tu en ella?
— Su perdida y mi redención
— ¿Por qué?
— Porque ella me robo todo lo que soy, porque por su culpa me separaron de mi madre, porque yo debo de tomar su lugar en Kara, porque jamás debió de haber sido la causante del fin de la historia de mi familia.
— ¿Neiro sabe cosas de Rar que tu no sepas?
— Todo me lo confiaba
— ¿Como renacería Rar?
— Por un sacrificio que sería el de su más fiel súbdito, Neiro. Con la energía de la Fuente y el poder del circulo interior en conjunto con la Elegida
— ¿Cómo puede morir Rar?
— El no puede, es inmortal. Solo que el legado de la luz inicie
— ¡Legado de la Luz! ¿Qué es?
— No se sabe. Todo es incierto. Solo los Karianos saben de su existencia y su futura llegada.
— ¿Cómo supiste sobre el legado de la luz?
— Mi tía me lo dijo. Mi madre se lo confió. Su llegada marca el inicio del fin. Y el principio de todo lo jamás conocido.
— ¿Qué es lo que quiere decir?
— El legado de la luz es la llegada que marca el inicio del fin. Y el principio de todo lo jamás conocido.
— No entiendo explícamelo
— El legado de la luz es la llegada que marca el inicio del fin. Y el principio de todo lo jamás conocido.
— ¡EXPLÍCAMELO! — exclamo irascible Lucil
— El legado de la luz es la llegada que marca el inicio del fin. Y el principio de todo lo jamás conocido.
Irene repetía incesantemente esas palabras cada vez que Lucil intentaba preguntar de manera diferente lo que significaba. Dándose por completo por vencida. Libero a Irene del control mental.
— Fuente manda a alguien para que proceda legalmente contra Irene. Es hora de que pague todo lo que hizo a Kara— dijo Lucil mientras dejaba sola a Irene sin dar tiempo a que esta hiciese alguna otra pregunta.


***********

Iliac salió a las pocas horas de haber ingresado al hospital viéndose bastante afectado. Para él no había sido nada fácil perder por segunda vez aquella linda joven que lo llamaba insistentemente. El no entendía como había perdido el conocimiento y porque, a decir verdad le avergonzaba sobre manera que lo comparasen sus hermanos con Lucil — para él no significaba más que una cosa, signo de demencia total — pero es que le era inevitable pensar en aquel ángel que ahora ocupaba por completo sus pensamientos y que sin duda alguna el debería de encontrar aun que en ello le llevase la vida. Por otra parte sus hermanos no hacían otra cosa que comentar sobre el último desplante de locura de Lucil. No solo él se preguntaba que había querido decir con eso de ir con Irene y de ser así ¿para qué?

Lucil tardo varias horas en regresar al castillo y no solo él la esperaba con ansiedad, aun que al parecer el más molesto de todo era Elther quién no había vuelto a abrir la boca desde que Lucil se había ido del hospital.
Con gran confusión en la mirada, Lucil llego a su habitación para encontrarse con todos sus hermanos a su alrededor.
— ¿Qué hacen? — pregunto alegremente, buscando entre sus cosas algunas anotaciones
— Es lo mismo que nosotros te preguntamos a ti — prorrumpió Sirine
— ¿Qué es lo que pretendes Lucil? — pregunto Elther muy enojado
— ¿Qué pretendo con qué? — repuso Lucil
— Que pretendes al decir que iras a ver a Irene. Cuando sabes que desde hace meses ella está muerta. Y porque te vas cuando más te necesitamos, acaso no hemos nosotros estado ahí cuando más nos has necesitado — reprocho Elther
— ¡NO! — exclamo convencida Lucil — has llegado siempre muy tarde — inquirió cortantemente Lucil
— Elther, para ella lo más importante es ella. Lo que pase contigo o con los demás y por supuesto principalmente conmigo, le importa un verdadero comino —interrumpió Iliac
— ¡Bueno ya basta! No estamos aquí para saber sobre quién más ha ayudado a quien o que tan importante son las cosas familiares para Lucil— reprocho Lara. Solo te pedimos si puedes explicar “Claro”. ¿Qué paso verdaderamente con Irene?
— Si no es que nos queramos meter en tus cosas, pero. Ella tiene cuentas pendientes con las leyes de Kara y si tu sabes dónde encontrarla, te suplicaría que nos dijeras — irrumpió Azuer
— ¡Irene! — dijo con voz cansada Lucil
— Si ¡Irene! ¿Qué hiciste con ella? O más bien ¿Qué hiciste con su cuerpo?— pregunto furioso Iliac
— ¡Esta muerta no lo dijiste tu! — dijo Lucil
— Yo no puedo creer que lo sigas ocultando, después de saber lo que es Irene para ti — refuto Azuer
— Si Lucil, no pudiste darle muerte a tu propia… — prosiguió Sirine, siendo interrumpida por la mirada mordaz de Lucil
— La mate a mi manera por todos estos meses, ella permaneció dormida porque así lo desee “YO”. Y ahora no sé donde está. Supongo lo debe saber la Fuente, ella se encargo de que Irene fuese entregada a la ley para que fuera juzgada y sentenciada — explico Lucil muy molesta
— ¡¡¡QUE!!! — todos exclamaron al unísono
— ¡¿Cómo pudiste haber hecho eso?! — pregunto impresionado Iliac
— ¡No para eso la buscaba ustedes! Además ¿para que la quieren? ¡Para que les explique cómo los traiciono, como los iba a sacrificas a todos y a cada uno de ustedes para convertirse nuevamente en la dueña del amor de Neiro! — exclamo sarcásticamente Lucil — Y ahora si no tienen otra cosa más que reclamarme quiero estar sola.
— ¡¿Qué ahora no pedirás que te cuiden?! — pregunto sarcásticamente Iliac
— ¿Para qué a una loca no se le tiene que cuidar? ¡NO! — pregunto mordazmente Lucil — ¿O no me digan que no piensan eso de mi?
— Eso solo… — dijo Sirine
— ¡Por supuesto! — intervino Iliac
— Entonces Adiós — dijo Lucil mientras abría la puerta de su habitación para que todos salieran. Ella fue la última en salir he irse rápidamente hacia el lado contrario donde se encontraba sus hermanos
— ¡Lucil! Lucil, Espera — gritaba Elther unos metros más atrás de ella.
— ¿Qué quieres?
— ¿Eso es todo? — pregunto irritado Elther
— ¿Eso es todo de qué? Si piensas seguirme reprochando lo mismo siempre será mejor que todo se acabe. Yo no soy Lara que siempre está ahí para ti, por si no te has dado cuenta hay cosas en mi que no pueden esperar y si ni tu ni nadie de los demás lo entiende, lo siento mucho, es mejor para mí. Después de todo, lo mejor es alejarse, alejarse — dijo aun más en silencio recordando lo que le había pasado a Mía.
— Es muy fácil, ¡terminar! ¿Siempre haces lo mismo cuando las cosas se complican?
— Dicen que los problemas se deben de terminar de raíz es lo que yo hago
— No; eso es no enfrentar los problemas y elegir la salida más fácil
— Tu lo vez de esa manera yo elijo la mía. Además como ya te lo dije tengo mis propios problemas que son tan importantes como los de Iliac. Es lógico que les de mayor importancia a los míos principalmente sabiendo que mi padre me vigila con lupa para que cualquier error que tenga me lleve a ese endemoniado aparato. Y sabes no lo voy a permitir, primero, primero…
— ¿Primero que? Huyes
— ¡NO! Primero evito que me encuentren. Aunque eso signifique que Kara muera. Después de todo eso no es un bien para mí. A decir verdad mi padre hace mucho tiempo que no me ve como su hija solo como un objeto más para lograr el maldito equilibrio en la Comunidad y si eso soy para él pues simplemente a mí tampoco me importa lo que le suceda.
— ¡Eres una niña!
— Es tan fácil decirlo. Si tuvieras que cargar con lo que cargo yo ahora, pienso que te desharías en mil pedazos, volviéndote completamente loco
— No tendrías que hacerlo. Te he dicho mil veces que somos un equipo.
— Y yo te he dicho mil veces que no lo haré. Una vez ya lo hice y que hicieron los demás, me condenaron a la locura
— Nosotros jamás hicimos eso. No nos juzgues porque ahora creas que terminaras como en tu anterior vida
— ¡A no! Entonces porque ni “TU” ni nadie me creyó cuando les dije que se alejaran de Irene que ella los traicionaría. Al contrario prefirieron creerle a un extraño que a mí que supuestamente si SU PROPIA HERMANA. Como me pides que confié en personas que jamás confiaron en mí y que al ver lo que acaba de suceder les importa mucho más que le sucedió a una persona que los traiciono a mí que supuestamente en primer lugar soy su hermana, en segundo miembro de su propio grupo y tercero la dizque Elegida. Lo único que hacen es ponerse en contra mía. Eso lo esperaba de Iliac, después de todo eso está en su naturaleza, el jamás me ha engañado con sus verdaderos sentimientos hacia mí, me odia y ya, por cual cualquier razón pero es así, pero ustedes siempre a las primeras de cambio me abandonan por una falsa ilusión o por una estupidez, pero siempre es lo mismo.

Después de eso Lucil salió corriendo sin permitir a Elther reaccionar, Lucil sabía que nada de lo que le había dicho a su novio era verdad, pero si era cierto lo que ella pensaba respecto a Rar a este no le importaría sobre quien pasar o a quién quitarle la vida, solo llegaría a ella pasando sobre todo mundo. Lloro por largas horas pensando en las palabras que le había dicho a Elther sufriendo porque ya no le tendría más a su lado, pero si era preciso haría que no solo Iliac la odiase sino toda su familia.

Ese día Elther platico seriamente con todos sus hermanos respecto a lo que Lucil le había reclamado. Iliac estaba muy de acuerdo con ella en una sola cosa, que estaba loca de atar. A lo que sus hermanos no respondieron muy bien a su comentario. Por lo que Iliac salió malhumorado en busca de Irene dejando a los demás molestos, sin importarle en absoluto eso.
— Te lo dije, existía algo que ella nos ocultaba y a pesar de que le hemos demostrado lo contrario es tan necia o más que Iliac, solo piensan lo que más les conviene, piensan que son los únicos en el planeta o más bien en el universo — dijo Sirine molesta
— Es cierto y una vez más se nota que te hace como se le da su gana tu según ibas muy furioso a reclamarle el dejarte solo y regresas sintiéndote culpable y reclamándonos su abandono, dándole toda la razón a ella — repuso candorosamente Azuer
— Es cierto si según dices que yo te controlaba, al menos te lo hacía saber con mis reclamos, pero ella te envuelve y te hace sentir culpable. Yo pienso que solo hay que dejar que paso un poco de tiempo y verán cómo se resuelve todo con ella como lo de Irene la vez pasada. Y contigo bueno pues suerte en tu relación si la quieres conservar — dijo Lara
— ¡Por supuesto! Que la quiero conservar. Solo pienso que tal vez tenga un poco de razón después de todo siempre parecemos lacras queriendo saber al instante lo que sucede — repuso Elther
— Exageras, pienso que tal vez estamos demasiado interesados en lo que le sucede, pero es como te preguntáramos a ti o a Iliac o mi padre— explico Sirine
Mientras el circulo interior tenía esta conversación en otra parte del palacio donde se encontraba Iliac, quién se preguntaba así mismo si realmente deseaba ver una vez más a Irene o simplemente tendría que dejar pasarlo. Después de todo no es más que una traidora se decía así mismo mientras buscaba su localización en el intercomunicador. Muchas veces había acosado a Lucil con eso, sabiendo perfectamente que no era cierto, pero era tanta su necesidad de expresarle a ella de alguna manera su aberración hacia ella por el simple hecho de que su padre demostrara tanta preferencia por ella, complaciéndola con el más mínimo detalle, pasando veces por cualquiera de sus hermanos o de el mismo para cumplir sus caprichos o simplemente la extrema preocupación que sentía por ella y que no era en nada comparable con lo que podía sentir por cualquiera de ellos, pese a lo que él dijese — Y es que Iliac había visto como contrincante a Lucil desde pequeños, siempre compitiendo por el cariño de su padre él se empeñaba en que a él lo quisiese más, cosa que Lucil no se había dado cuenta nunca.

Súbitamente una eco resonó en toda la habitación donde Iliac se encontraba. El se levanto precipitadamente, buscando el motivo de aquel sonido que era delicado y que lo en volvía a cada segundo que lo escuchaba.
Sin remedio alguno, Iliac traspaso la puerta guiado por aquella que en un principio le pareciese una melodía algo monótona, pero que con un poco más de atención pudo percibir que era su nombre que repetía constantemente.
Guiado tan solo por aquella voz camino hasta la parte más baja del castillo donde yacían algunas mazmorras y caminos por los cuales hacía mucho tiempo no se utilizaban, cuando de pronto pudo ver a la misma bella chica envuelta en una capa oscura que le cubría desde el cabello hasta los pies, ella le estiro la mano como si lo hubiera estado esperando por muchos años, siempre repitiendo su nombre. El se detuvo una vez más algunos metros cerca de ella.
— Iliac, te lo suplico ven a mí. Te necesito — dijo la chica
Iliac escucho por primera vez, después de tanto tiempo, otras palabras que no fueran su nombre que pronunciaba aquella dulce chica, el se acerco tímidamente hacía ella, temiendo que desapareciese como en las últimas ocasiones en que la había seguido, pero no ella seguía ahí parada con su mano al aire, esperando que él la alcanzase uniéndose a ella
— ¿Quién eres? — pregunto Iliac en tono de ensoñación parado frente a ella
La chica lo miro fijamente a los ojos, haciéndolo dudar por completo de sí mismo y concibiendo la idea de que no importaba ni su nombre, de donde venía, quien era, que hacía ahí o como había llegado ahí, nada más que la simple idea de que estaba frente a ella y que ahora por primera vez en su vida estaba por completo convencido que estaba enamorado y no importaba nada más a su alrededor más que ella y el. Era lo único que debía ocupar su mente.
— Soy lo que quieras que tu sea y quien quieras que yo sea — dijo tiernamente la chica mientras lo veía con dulzura.
— Tu eres todo para mi ¿Cómo yo para ti? — pregunto en tono de ensoñación Iliac. Sin darse cuenta que ya no era el mismo, solo importaba algo que ella supiera lo que él sentía por ella, haciendo de eso un simple espejismo de sí mismo. Era como si ella tomara control del el doblegándolo a su voluntad, permitiéndole que hiciese de él lo que quisiera
— Ven conmigo — dijo ella — Aquí existen demasiadas personas que nos pueden hacer dudar de nuestro amor. Debes hacerlo por nosotros.
El la seguía cual si fuese su diosa, reverenciándola y añorando su compañía a cada segundo, por un momento el empezó a sentir como si la fuerza que tenía se le fuese acabando cada momento que seguía a su lado
— No te des por vencido, hay ciertas cosas que son inevitables, pero al final estaremos juntos — decía ella mientras lo llevaba del brazo— decía ella mientras lo dirigía por las galeras debajo del castillo
De repente se escucho una voz
— Iliac, por favor debemos hablar. Te lo suplico ven — decía Saident a través del intercomunicador de Iliac
Eso hizo que Iliac saliese de la ensoñación en que lo había mantenido la chica y pudo escuchar con claridad lo que ahora le decía Saident
— Mi amor te suplico. Sé que no he sido lo que tu esperabas, pero te amo, me escuchas por favor respóndeme, te amo — repitió Saident entre sollozos — perdóname por favor prometo que todo será como antes, jamás te volveré a pedir ninguna explicación de nada que no quieras decirme, pero por favor ven
— No debes escucharla — repuso la chica a la vez que se escuchaba la voz de Saident tras el intercomunicador — ella es otro obstáculo más para nuestro amor. Vamos debemos seguir
— No, debo irme — dijo Iliac tomando conciencia de sí mismo a la vez que alejaba su mano del de la chica y se deba la media vuelta para dejarla sola en el camino.

***********


Lucil reposaba en su cama pensando en las palabras de Irene que retumbaban en su cerebro desde hace días. Había permanecido ecuánime tratando de entender todo lo que ella le había dicho, primero intentando investigar en todos los libros existentes en la Comunidad Kariana sobre algo referente al legado de la luz, pero no logro encontrar nada con ese nombre. Ningún indicio que le pudiese explicar de qué se trataba, después intento interrogar a la Fuente sobre el tema, encontrando un gran silencio de parte de la Fuente, lo que le había sorprendido sobre manera a Lucil, ya que de una u otra manera la Fuente al menos le había dicho que no podía contestar o algo parecido pero nunca había guardado silencio como en esta ocasión a pesar de lo que le Lucil le dijese o recriminase no se escucho ningún sonido de parte de ella. Después trato de buscar algo en sus anotaciones, lo que fue el peor de los fracasos. Solo le quedaba una salida, sus hermanos, pero eso significaría que debía dar un paso atrás en lo ya había avanzado además de que su padre la había reprendido severamente al saber lo que había hecho con Irene y con justa razón pues se había hecho varías brigadas en busca de ella sin poder encontrar ningún rastro de ella.
— Tu eres igual que ellos, les importa más una desconocida que yo — recordó Lucil que le había dicho a su padre esas palabras
— Que no te pones a pensar el peligro que ella significa, pudo haberte matado. A mí no me interesa lo que hiciste con ella. Mi importa que en ello ponías no solo en peligro tu vida sino el inicio de una guerra con Miriar — dijo Omed en tono de regañina — Lo único que ahora nos salva es que existe la prueba inminente de que ella era la segunda al mando del ejército de Neiro y por lo tanto tan culpable como el de todo lo que le sucedía a Kara
— Bueno ya la entregue, además no creo que haya podido escapar de ninguna manera, le ordene que durmiera — dijo sonrientemente Lucil
— De cualquier manera. Que explicación crees que daremos al saber que no solo tu “La Elegida” sino también la Fuente la hayan mantenido a la sombra al resguardo de la ley Karina. Eso te deja muy mal Lucil. Muy mal. Y por supuesto por lo tanto piensan que yo te secundo por ser tu padre.
— No, yo no papá, yo no la cuidaba de que no fuese enjuiciada. Si yo fui la que la entrego a la Fuente para que pagara sus delitos.
— Si pero eso no lo sabe la Comunidad
— ¿Y qué propones?
Lucil tuvo que hacer un anuncio que se publico en vivo un día después de lo sucedido donde pedía disculpas y dejaba aclarado que nadie más que ella había tomado esa decisión justificándose con el hecho de pensar que era un mejor castigo el ser privada de su vida dejándola dormir por el resto de su vida pero legando después aun más inquisitivo que la llevo a tomar la decisión que era preferible que fuese juzgada a tomar la ley por su propia mano.
Esto no solo llevo a que la gente la viese algo mal por algún tiempo — los Karianos predicaban que la justicia debía cumplirse pese a lo que fuese y por encima de lo que fuese, en eso radicaba uno de sus principales lineamientos morales — sino la mirada burlona de sus hermanos cada vez que ella pasaba frente a ellos. Además de lo cortante que su padre se había vuelto con ella y el castigo por supuesto impuesto por la ley debido a su encubrimiento, del cual se había librado fácilmente fabricando una sombra la que se encargaba de llevarlo a cabo. Lo que la llevaba a pesar firmemente en que su padre por supuesto no le ayudaría a saber sobre el dichoso legado de la luz. Lo cual la dejaba en una encrucijada o soportar las burlas y comentarios irónicos de sus hermanos o simplemente olvidarse de su búsqueda y dejarlo en el olvido. Prefiriendo pese a su orgullo lo primero.

Por lo que esa tarde tragándose todo su orgullo y todo lo que sentía sobre Rar, camino muy lentamente frente a sus demás hermanos ocasionando encuentros forzados para provocar una plática al menos.
— Lucil — dijo al fin Azuer quién se encontraba con Elther leyendo y que se último solo la miraba conteniéndose por irla a buscar pese a que ella había procurado pasar cinco veces en lo que llevaba del día
— Hola — dijo casualmente Lucil
— Ya terminaste tus horas de servicio comunitario
— Ja, Ja, Ja, que gracioso, como si fuese un chiste
— Es que no puede ser después de lo que le dijiste a él — dijo Azuer señalando a Elther que simulaba no escuchar ni verla — pides perdón públicamente
— Eso fue solo porque mi padre se iba ver muy afectado
— No solo tu padre
— Lo sé
— Y que tal porque no me platicas como te zafaste de ir de casa en casa preguntando sobre los problemas del sistema Kariano. Porque estoy seguro que no lo estás haciendo, ya que ahora no deberías estar aquí — termino mientras consultaba su reloj
— Debo reconocer que tiene sus ventajas saber algo de magia
— ¡A qué bien! ¿Y qué dice papá respecto a esto?
— Nada, no lo sabe
— ¿Y no quieres que le diga?
Lucil hizo un movimiento de hombros en tono de no saber para después decir — ¡Que importa! No pasa de que se enoje más de lo que ya está. ¡Total! Ya me regaño y ya ni me habla. Que puede pasar que le baya hacer compañía a Irene. Así me quitaría de muchas molestias.
— ¿Así cuales? Si yo no veo que tengas ninguna
— Bueno, puedo alegar demencia. O tal vez algo más complicado, ¿Cómo mmm…? No sé ¿Será posible hacer que toda la gente de la Comunidad Kariana crea que Irene fue detenida el mismo día que ataco?
— Sería interesante intentarlo.
— Supongo, pero ni mi padre, ni ningún miembro de la Comunidad creo que quiera que este acompañando a Irene en la cárcel, después de todo uno nunca sabe lo que dice mi padre puede ser realidad y me quiera matar, con eso de que piensa que soy la culpable de la separación de su madre
— ¡En serio!
— Si
— ¿Entonces ella si sería capaz de… matarte? — intervino Elther no soportando más la idea de que Lucil estuviese cerca y no hablarle
— Supongo que sí — repuso ella —, bueno me tengo que ir
— Adiós — dijo Azuer a la vez que volvía a su lectura
— ¡Espera! — exclamo Elther levantándose — ¿podemos hablar? — suplico
— ¡Supongo! — dijo ella mientras lo esperaba para después alejarse juntos.
— ¿Aun sigues enojada? — pregunto Elther después de haberse alejado algunos metros donde había quedado Azuer
— Supongo que no
— ¿Aun sigues pensando los mismo sobre lo que hablamos?
— ¿Sobre qué?
— ¿Sobre lo que sientes por todos nosotros?
— Pienso eso fue… una tontería porque no es cierto
— Es lo que pensé. Y… ¿sobre nosotros? ¿Aun quieres terminar?
— No. Te necesito.
— Yo también a ti
Elther se acerco a ella y la beso tiernamente. Ambos caminaron de la mano hacia el castillo.
— Aun sigues queriendo saber sobre aquella chica rubia. Si quieres, podemos hacer lo mismo que hiciste con Irene. — prosiguió Elther
— ¿Qué?
— ¿Cómo qué? — repuso el sonriente — ir al pasado y conocer la historia
— Mmm… no creo que sea lo mejor. Además eso ya no me interesa
— ¡A, no! Cambias muy fácilmente de intereses, señorita.
— Creo que sí. Ahora lo que ronda mi cabeza, es algo singular. Un mito. O alguna leyenda. No más bien creo que es un mito. ¡O bueno tu que has vivido siempre en Kara me lo puedes decir, si realmente es verdad o solo se trata de una leyenda!
— ¿De qué hablas?
— Bueno primero dime, ¿siempre pensaron que sería una realidad la llegada de la Elegida, o por un tiempo se creyó simple leyenda?
— Bueno, en un principio se pensaba que era solo leyenda, solo hasta que apareció Iliac, fue cuando se empezó a esperar la llegada de la Elegida. Aun que déjame decir que aun con su existencia había muchos que pensaban que no existías. ¿Por qué?
— No solo saber que tan ciertas pueden llegar a ser las leyendas de Kara.
— Esta no es una leyenda, la Fuente anticipo tu llegada. Aun que muchos dijesen que estaba perdiendo poder por la guerra y mentiría para conservar en calma a la Comunidad
— Ella jamás mentiría. Darías rodeos, o simplemente se negaría a contestar, pero nunca mentiría.
— Tienes mucha razón. Pero ya sabes. Existen muchos tipos de personas, algunas creen en ella cien por ciento y algunas otras simplemente justifican las cosas a su manera cuando no tienen lo esperado en su tiempo.
— Bueno, entonces me puedes decir si ella a dicho alguna vez algo referente al legado de la luz
— ¿El legado del la luz? Mmm… Me suena ¿Dónde lo escuchaste?
— Fue una conversación que escuche de unas personas en Kara recientemente y me nació la duda solo que he buscado sobre ello en los libros de toda la Comunidad y no hablan, nada de ello.
— Es que no se conoce como legado de la luz, ese nombre solo he escuchado a una persona, pero los demás lo conocen como la hija de la luz
— ¡La hija de la luz!
— ¿Y quién es?
— Es una vieja leyenda o como tu dices un mito. Pero déjame aclararte que no es más que eso. Porque nunca ha aparecido nadie con ninguna característica parecida además de que la Fuente jamás ha dicho nada sobre ello.
— ¿Característica parecida? ¿Qué hay más de una?
— Más de una hija de la luz, no, pero se habla de la señora la luz, que fue la primera o más bien debió o debería haber llegado antes.
— ¿Y que hacen o cual es la leyenda?
— Bueno lo que se cuenta es que se trata de una raza especial que ayudaría a mantener el equilibrio no solo en la Comunidad Kariana si no a su alrededor, dijese universo, dimensión, lo quesea. Pero que esta persona tendría el poder de manipular y dirigir a su conveniencia todo lo quisiese solo con el objeto de mantener el equilibrio.
— ¿Existe alguna condición para su llegada o algo así?
— No que yo sepa.
— ¿Y tú sabes cómo obtiene esos poderes o no se?
— No, lo único que se sabe de ella es lo que te dije. Como veras es una leyenda popular que se tiene por lo que se desde muchísimo antes de que llegase la Fuente a Kara.
— ¿Y no sabes porque la inventaron?
— Hay sabes que la gente inventa cosas de destrucción y salvación de sus propios planetas, como esa que platica la llegada de los Legionarios a Kara cuando se terminara la guerra de Kara. Y solo dime cuando han llegado los legionarios a Kara, si aun siguen pensando que ellos son el centro del universo.
— En eso tienes mucha razón, pero entonces supongo que no tiene mucha importancia. Oye y a quién más había escuchado referirse a este tema como legado de la luz.
— A tu mamá.
— Por su puesto no lo había pensado, tienes mucha razón.
— ¿Sobre qué?
— Sobre que otra personas te hubiera hablado sobre leyendas si no más que mi madre, mi padre jamás tiene tiempo para eso — dijo Lucil mientras pensaba en lo tonta que había sido Irene le había dado la respuesta al momento de pregúntarle, la única persona que sabría todo era su propia madre



Lucil se notaba algo abstraída y nerviosa sabía que en esos momentos se enfrentaría a una persona la cual significaba sentimientos encontrados para ella, en primer lugar estaba lo de Irene que a un no sabía si realmente era verdad, después se encontraba su sentimiento de resentimiento hacia su madre, ella consideraba que su recuerdo en gran parte la había apartado de su padre por mucho tiempo y ahora esto. Esto que ella debió saber desde un principio, pero como si ella murió meses después de que Lucil naciera.
Parada en el centro de un circulo repitió para el hechizo que la llevaría al pasado.
— Tiempo pasado, tiempo presente, tiempo futuro que entre teje la tela del destino, muéstrame cual visión la verdad de lo que mi corazón añora saber sobre el legado de la luz, llevándome al espacio y tiempo justo en que la persona o circunstancias demuestren la verdad.

Ella tuvo que cerrar los ojos para evitar marearse con el movimiento convulsivo de imagines que galopaban a su alrededor formando manchas irregulares. Hasta que pudo escuchar con claridad como una voz femenina hablaba con claridad.
— Amor, Debes de comprender que a pesar de que Marac haya hecho todo por Kaia, era inevitable lo que sucedió — decía una mujer que sostenía entre sus brazos a un bebe de pocas semanas de edad
— Pues pese a lo que fuese, no puedo entender como fueron capaces de dejar a sus hijos en tal estado de abandono, principalmente Marac quién no tenía porque seguir aquella idea absurda — repuso un hombre que Lucil reconoció enseguida como su padre
— No puedes negar que el que el amor de tu vida muera sea algo muy fácil de asimilar
— Pues yo jamás lo haría
— Espero que no, porque si el día en que yo llegase a tener algún bebe nuestro quedase abandonado como estas dos criaturas, jamás me lo perdonaría. Por eso quiero que me prometas que jamás, jamás harás una cosa así
— No tengo porque prometértelo querida, tu no morirás. Jamás lo permitiría. Lo que le sucedió a Kaia fue una desgracia, pero en gran parte inevitable debido a la persona de de quién se trataba. Tu sabes que era prácticamente imposible que sobreviviera a un parto tan difícil que conlleva a dar a luz a un ser tan especial como este pequeño — dijo Omed mientras tomaba entre las manos al bebe que la mujer sostenía en su regazo.
— Omed solo prométemelo — pido la mujer mientras tomaba la mano de su marido
— Niggel no entiendo cual es la importancia de esto, pero te puedo jurar que por nada del mundo dejaría ni a mi propio hijo, ni estos dos pequeños que ahora son nuestros hijos también.
— Gracias, te amo. Tengo que salir por un momento amor. ¿Te podrías hacer cargo por un momento?
— ¡Claro!
Niggel salió rápidamente de una habitación que Lucil reconoció — sabiendo ahora que su madre había habitado en ese mismo castillo en el que ahora ella se encontraba —, llegando a la cámara de la Fuente.
A simple vista Niggel se veía muy afectada había llorado en todo el camino y ahora se acurrucaba dentro de la cámara.
— ¿Qué sucede, hija mía?
— Oh, señora. No puedo más. El saber que me queda tan poco tiempo de vida, a la vez me alegra el saber lo que sucederá, pero… mi hija señora, mi hija, no podré verla crecer, no podré verla más que algunos meses. Es tan injusto como lo que le sucedió a Kaia. ¿Por qué?
— Hija mía. A mí me duele más a mí que a ti, pero debes de comprender una cosa, ese es el precio que tenemos que pagar los mortales algunas veces, por algunos favores de la vida
— Pero, ella quedara desamparada, al igual de esos pobres niños
— Olvidas que esta su padre y estaré yo. Ellos vivirán bajo nuestro resguardo
— Eso es lo que temo.
— ¿Por qué dices eso? Omed jamás le haría ningún daño a ninguno de ellos
— Sabes también como yo como es. Y sabes también como yo que mi hija no será feliz aquí. Yo no quiero que ella sufra desde niña. Por eso antes debes prometerme ocultar para todos su verdadera identidad, solo ella decidirá su futuro
— Y el de Kara
— También, pero será la Elegida. Tenlo por seguro que nunca hará nada en contra de la Comunidad. Tu más que nadie lo sabe porque conoces sus raíces y no puedes dudar de ella, no de ella.
— No lo hago, pero las circunstancias puede llegar a ser adversas y perjudicar sin pensarlo a la Comunidad
— Lo único que pido es tiempo porque para su padre no hay nada más importante que Kara y el pasara por encima de su felicidad si es preciso para lograrlo. Ara de ella un instrumento más. Y yo lo único que deseo es que sea feliz como yo lo he sido. Sé que será fuerte, pero solo si le permiten ser feliz, de lo contrario no solo acabaran con su felicidad, sino con su propia vida.
— Lo entiendo, hija. Omed puede llegar a ser muy tenaz e irreflexible hasta con su propia hija. Pero existe algo que ni él ni nadie conoce y será lo que marcara la diferencia en el futuro de tu hija, debes de confiar en ello
— ¿Pero cuándo?, ella no estará preparada para asumirlo sino hasta que sea mayor, mientras tanto no habrá nada que la ayude. Por eso esta decisión, es muy difícil para mí el alejarla de este lugar que ha sido mi hogar desde que nací, pero lo mejor para ella es que ni siquiera sepa de su existencia. He pensado y obligar a Omed a llevarla a un lugar tranquilo; además para evitar cualquier duda sellare toda su magia evitando al menos algunos años que salga a la luz, los suficientes para que su padre tenga que alejarla al llegar los que integraran el circulo interior.
— Eso solo se lograra con mucha magia robándote el último suspiro de vida
— Solo lo suficiente para proteger a mi hija. Omed es un hombre encantador y bueno. Pero esa obsesión por el bienestar de nuestra Comunidad se volverá aun mayor con el tiempo y mucho más ahora que será Legado Hinior de ella.
— Tu sabes que con el legado de la luz puedes hacerlo sin que nadie lo evite
— Lo sé y lo siento por esos dos pequeños, pero no puedo más que desearles mucha suerte.
— Entiendo.
Después de esas palabras no solo Niggel se veía afectada y ahora Lucil lloraba copiosamente al saber el sacrificio de su madre, y ciertamente ella tenía mucha razón su padre la habría obligado a enfrentar a Neiro desde un principio aun que en eso se le fuese la vida. Como lo habían hecho sus hermanos a un arriesgando su propia vida.

Lucil vio como su madre y todo lo que la rodeaba se volvían borrosas convirtiéndose una vez más en manchones de colores. Para después volver a convertirse en formas uniformes, esta vez, Niggel yacía en cama algo sudorosa y desaliñada, mientras que Omed llevaba en sus brazos a un bebe que poso sobre los brazos de su esposa.
— Es hermosa. Gracias mi amor. Te amo — dijo Omed al tiempo que daba un tierno beso a su esposa
— También te amo — repuso Niggel
— Ahora soy completamente feliz. Nuestra hija llenara de luz este castillo que ahora yace en tristeza después de la muerte de nuestro dos amigos
— Omed, debes de recordar lo que prometiste, si algo llegase a pasarme
— Si algo llegase a pasarte Lucil no vivirá más en Kara ira a la Tierra como te lo prometí y la mantendré alejada del circulo interior — repitió malhumorado Omed — No entiendo porque me haces prometerte una cosa tan ridícula, tu no morirás y suponiendo que fuese así porque irse de Kara este es nuestro hogar y yo no puedo…
— Lo prometiste Omed. No importa lo que suceda debes de hacerlo, porque ese será mi último deseo. El deseo de una moribunda
— Pero ¿qué puede pasarle a nuestra hija en Kara? En ningún lugar puede estar más seguro que aquí. Y aparte ¿Cómo puedes pensar que Elther o Iliac o los demás miembros del circulo interior le puedan hacer daño?
— Te repito una vez más, es mi última petición si llegase a morir.
— Lo haré, si así sucede, de lo cual estoy seguro que no pasara.
— Te amo. Nunca lo olvides. Te amo por encima de todas las cosas y solo deseo que tu y yo y nuestra hija y por supuesto nuestros pequeños seamos felices.
— Yo también.
— Ahora debes volver a trabajar. Te estaré esperando
— Pero hoy nació mi hija, el trabajo puede esperar
— Eres el legado Hinior, la Comunidad te necesita. La bebe estará aquí siempre.
— Esta bien
Momentos después Omed salió de la habitación, habiéndose despedido de su pequeña bebe y su esposa. La cual se levanto rápidamente, tomando entre sus brazos a la pequeña llevándola fuera de la habitación. Lo siguiente que vio Lucil era como su madre encerraba sus poderes para no volverlos a utilizar hasta hace algunos meses. Después vio para su asombro como preparaba algunos cosas más para alistar la partida de alguien más.
— Ven mi amor — dijo Niggel mientras llevaba a su hija entre sus brazos— debes saber que habrá alguien tomando tu lugar — después tomo a la bebe y la puso frente así mirándola fijamente — debes recordar siempre que te amo y que te cuidare hasta el último día de mi vida pero no olvides primordialmente que iremos ahora a un lugar donde tu legado te espera y que la única forma de llegar es tu análoga recuerda su nombre y encontraras el camino.
La bebe lloro con un leve rumor al ver que su madre la atosigaba con sus palabras. Niggel volvió a recostar a su hija sobre sus brazos y …
— ¿Qué haces Lucil? — pregunto Elther que en ese momento había entrado en la habitación de Lucil encontrándola en medio del circulo con la mirada perdida con los ojos llorosos.
Ella lo volteo a ver algo perturbada, al momento de perder el contacto visual con las imágenes frente a ella, se disolvieron en el aire dejando ver esta vez solo la figura de Elther frente a ella que la observaba intrigado
— Espantando las mala vibras — mintió Lucil
— ¡Las malas vibras!
— ¿Si oye que edad tenias cuando mi madre murió?
— Cerca de tres no espera dos años y medio más o menos
— ¿Y cómo es que puedes recordar todo lo que te dijo ella?
— Porque todos los Karianos tienen la posibilidad de recordar a partir de los cuatro meses de la concepción dentro del vientre materno
— Entonces debo de pensar que tu recuerdas todo lo que viviste con mi madre
— Si
— Elther podrías venir, ¿por favor? — pidió Lara que ahora se asomaba en la ventana
— Vuelvo en un momento, amor — dijo Elther
— No, no me busques me ausentare por un momento, tengo que hablar con mi padre — repuso Lucil
— Esta bien
Elther salió de la habitación tras Lara que se veía algo molesta. Solo entonces Lucil partió a la oficina de su padre donde lo encontró muy ocupado, pidiéndole el que lo esperara por algunos minutos.
— ¿O si quieres mejor hablamos en la noche? — pregunto Omed bastante contrariado
— No, es importante y no puede esperar — repuso Lucil un poco molesta
Después de algunos minutos de espera ella pudo hablar al fin con su padre.
— Dime ¿que es eso tan importante que me tienes que decir? — pregunto su padre poniendo sumas atención
— ¿Sabes de lo que me di cuenta hace algunos días?
— ¿De que cosa? — pregunto Omed intrigado
— Que todos en casa conocieron a mi madre mucho más que yo. ¿Pregunto me porque? A caso será que pueden recordar las cosas que vivieron cuando ella estaba vida y yo no. ¿Por qué, papá? Que además de negarme la posibilidad de conocer a la familia de mi madre, también me niegas sus recuerdos
— ¡Hija! No se que decirte, pero tienes que saber que tu madre me hizo prometer que tu no sabrías nada de Kara y de todo lo que sucedió aquí. Por eso tuve que hacer que olvidaras todos aquellos recuerdos que ahora me reclamas con justa razón, Yo desde hace mucho tiempo había querido hablar contigo sobre esto, para ver la posibilidad de que los recuperases, pero…
— ¿Puedo recuperarlos? — pregunto excitada Lucil
— Si solo que no me había animado a proponértelo porque te habías puesto reacia al hablar sobre tu madre
— Quiero recuperarlos, padre. Pero, supongo que se deberá hacer con el desfibrilador
—No, con una simple regresión vivencial es más que suficiente. ¿Te parece que te acompañe esta misma tarde, si me esperas una media hora te podré acompañar con el psicólogo que nos ayudara a recuperar tus recuerdos.

Esa tarde, fue una de las más acogedoras y extrañas que Lucil había tenido — por supuesto sin interferencia de la magia — ya que pese a que ella no pudo por el momento recordar todos los acontecimientos de sus seis meses de vida que le habían sido robados — sin contar con los que había permanecido en el vientre de su madre de los cuales tampoco recordaba nada — ella estaba feliz, porque ahora no solo sus problemas tal vez se resolverían sino que en menos de doce horas — según el psicólogo —ella terminaría de recordar sucesos pasados que había vivido con su madre y que sin duda serían unos de los meses más hermosos de su vida.

Mientras tanto en la comodidad de aquella soleada horilla que daba a la ciudad de Kara Iliac y Saident observaban la quietud del lago que los rodeaba. Todo había regresado a la normalidad desde aquel horrible desenlace en la que Saident había presionado a Iliac al extremo de que el había terminado con la relación. Pero ella a la vez se arrepintió tanto de los sucesos que simplemente prefirió reivindicarse y pedir disculpas. Aquel día Iliac había llegado un poco asustado y extraviado lo que ella atribuyo a sus rencillas con ella, prefiriendo no volver a preguntar para no reñir más solo pidió disculpas y todo volvió a la normalidad. Desde ese día Iliac permanecía hasta tarde con ella solo observando el amanecer o a veces platicando de sus futuros planes, pero existía una sombra entre ellos, una sombra que no los dejaba ser completamente felices. Dejándolo a el en completo vació sin importar lo que ella hiciese, a el siempre lo rodeaba ese alo de melancolía que lo había acompañado desde hace un mes en que había empezado a cambiar con ella. Ella en un principio lo atribuyo a la posible relación con Lucil, pero después ella se entero de que Lucil mantenía una relación con Elther y ahora ella ya no sabía que pensar por las noches después de que el partía ella pasaba la mayor del tiempo en vela tratando de pensar quien era la mujer que le estaba quitando el amor de Iliac. A tal extremo que si antes no soportaba la idea de irse de Kara por sus obligaciones ahora se negaba ha hablar del tema aun que la salida significara solo algunas horas, al parecer el se mantenía atado a Kara o más bien al castillo con todas sus fuerzas. Al menos eso parecía al principio cuando Iliac había empezado a pasar mayor tiempo en el castillo, pero en estas últimos días se había convertido en lo contrario aun que aun se negase a salir de Kara o a alejarse demasiado del castillo, era como si alguien lo llamase a cada instante siempre expectante viendo hacia el horizonte como buscando el lugar de donde iniciase algún sonido. Como ese día el observaba claramente hacía un parte cercana del castillo donde las ventanas se encontraban entre abiertas.
— ¿Te sucede algo? — pregunto preocupada Saident al ver su persistencia por mirar hacia ese punto
— ¿Escuchas? — pregunto Iliac suspendiendo la respiración, para después mirar fijamente a Saident que no entendía de lo que le hablaba
— ¿Qué?
— Calla. Quiero escuchar lo que dice — dijo murmurando Iliac
Saident guardo silencio, observándolo muy preocupada, ella poso la mirada al igual que él en aquella habitación quese mantenía inerte sin ninguna luz u movimiento que demostrara que alguien se encontrase ahí. Pero el insistía en ver a un punto en que se encontraba entre abiertas las cortinas de aquella habitación.
— ¿Qué observas? — pregunto una vez más Saident
— Ve ese punto — dijo Iliac mientras mantenía su dedo índice señalando al punto de las ventanas entre abiertas.
— ¿Qué tiene de especial? No hay nada ahí
— ¿No la vez? — pregunto al punto de la locura Iliac
— ¿A quién si ahí no hay nadie? — repuso Saident aun mayor preocupada
— ¡Cómo! Si ella ha permanecido ahí desde que nosotros estamos aquí. Me está llamando solo que no se si ir. He estado con ella en otras ocasiones pero esta vez presiento que será diferente
— ¿De quién hablas, si ahí no hay nadie?
— ¡Escucha! — volvió a repetir — ha cambiado. Ella está enojada ahora. Debo ir — dijo Iliac al momento que se paraba y se alejaba por una de las puertas ínterdimensionales
— ¿A dónde vas? ¡ESPERA! — grito desesperada Saident al ver que Iliac se perdía en la puerta. Buscándolo alrededor pero no estaba, sin duda alguna se había ido, pero ¿A dónde? Y ¿con quién? Esto la dejo por completo preocupada, no podía perder tiempo debía informar a alguien. Intento varias veces con el padre de Iliac, pero no respondía, al igual que con Lucil, por ultimo llamo a Elther que por fin respondió.
— Elther por favor ver rápido a mi casa es muy importante — pidió entre sollozos Saident por su intercomunicador
Elther llego algunos segundos después un poco apresurado y preocupado al ver a Saident sentada en el suelo llorando a viva voz.
— ¿Qué sucede te ha hecho algo Iliac? — pregunto Elther
— No. Perdón que te halla llamado pero es que no sabía qué hacer. Llame a tu padre, a Lucil y ninguno de los dos contestaban y es que Iliac se acaba de ir y estaba tan extraño que no supe qué hacer cuando el desapareció
— ¿Qué sucedió?
— El observaba hacia ese punto y decía que ella lo llamaba y que estaba furiosa
— ¿Quién?
— No lo sé. Pero creo que tiene mucho que ver con su comportamiento tan extraño que ha tenido en estas últimas semanas
— ¿Dijo a donde iría?
— Solo dijo que iría a buscarla supongo habrá ido a ese lugar — dijo Saident mientras señalaba la habitación que Iliac había estado observando obsesivamente — pero creo que no es nada bueno porque él dijo que se había enojado creo que es peligroso por eso te llame
— No te preocupes el estará bien, yo me encargare de encontrarlo
— Gracias
Elther fue rápidamente a la habitación que le había mostrado Saident. Era bastante amplia y abandonada por el tiempo. Al parecer ni él ni ninguno de sus hermanos había ido ahí nunca en los últimos años. Pero eso había cambiado ese día, en el piso que cubría una capa de polvo bastante gruesa se observaban unas pisadas bastante claras que él pensaba que había sido de Iliac. El las siguió hasta la puerta de la habitación donde se perdían con el ir y venir diario del castillo. Elther trato de buscarlo en las habitaciones cercanas pero no se encontraba. El se empezaba a desesperar al ver lo imposible de buscar a una persona en ese enorme castillo. Pero sin duda alguna Iliac era experto en eso ya que siempre conseguía saber donde se encontraba Lucil para evitar encontrarse con ella al menos que la quisiese para molestarla, pero como le hacía. El se lo había dicho varias veces pero nunca le había puesto mayor atención. Se trataba de un hechizo muy sencillo. Elther busco desesperadamente entre muchos de los hechizos que conocía hasta que le pregunto finalmente a la Fuente. Esta le mostró instantáneamente en la pantalla de su intercomunicador un hechizo que Elther repitió. Al momento él pudo ver dentro de su mente el lugar exacto donde Iliac se encontraba y como llegar hacia él.


Iliac estaba en un lugar oscuro, húmedo y bastante tenebroso. El había seguido desde aquella habitación polvorienta aquella voz que ya estaba acostumbrado a escuchar que lo llamaba. Desde hacía ya varios minutos que no se percataba de que camino tomaba, ni porque seguía aquella voz. Lo único que pensaba era en la posibilidad de volver a ver a aquella chica que lo hacía volverse loco y que desde aquel día en que se había ido de su lado sufría porque había rechazado la posibilidad de estar con ella. Después de todo solo le pedía lo normal dejar de ver a Saident. Lo que a cada momento lo llevaba a pensar que era lo mejor tanto para él como para ella a la cual ya no amaba y la sentía más lejana. Y a esta bella chica la sentía tan cerca de su corazón que le dictaba que debía hacer todo lo necesario para permanecer a su lado.
El siguió su camino siempre guiado por aquella voz, hasta llegar a aquel lugar en que el la había abandonado ahí estaba ella una vez más esperándolo. Con sus brazos abiertos expectante a su llegada.
— Te juro que esta vez nadie nos separara — dijo Iliac a la vez que le daba un largo y tierno abrazo
— Mi amor temí que ella nos separara
— Ni ella ni nadie lo hará
— Sígueme. Esta vez será para siempre. Como debió de haber sido desde el principio. Juntos por siempre.
Ella lo llevo aun más lejos bajando escaleras más allá de lo que Iliac había ido alguna vez en su vida dentro del castillo. Haciéndose cada vez más oscuro. Solo se guiaba por una pequeña esfera de luz azul que la chica llevaba en su mano que iluminaba muy tenuemente apenas para permitir ver el camino que debían seguir. El la seguía sin duda alguna con paso firme y decidido Hasta que llegaron a una bóveda bastante alta que se dividía en diferentes caminos. Ellos tomaron en dirección hacia el este. Donde entraron en una habitación pequeña ella lo llevo hacia el centro.
— Debes de saber que te amo y que pase lo que pase siempre estaré contigo. Todo será para que estemos juntos por la eternidad. ¿Estás dispuesto? — pregunto la chica
— Si — dijo sin dudar Iliac

En tanto Elther llego a la bóveda en que habían estado hace algunos minutos la chica con Iliac. Al momento escucho dos voces. Una que reconoció al instante como la de su hermano y otra que se escuchaba lejana y vaporosa, llenandose de temor al escucharla por primera vez.
— Chicos deben venir ya a donde estoy — pidió Elther a todos sus hermanos por el intercomunicador
— ¿Qué es lo que sucede? — pregunto extrañada Sirine al entrar junto con Azuer y Lara a la bóveda
— Hay alguien dentro del castillo. Y por donde estamos es ilógico que pueda permanecer aquí. Solo que sea algo realmente poderoso para traspasar la protección de la Fuente — explico Elther
— ¿Y Lucil? —pregunto Lara mirando a su alrededor
— No lo sé. Creo esta con papá. Pero esto es una emergencia y con ella o sin ella debemos resolverlo — dijo Elther — ¡Síganme! — prosiguió mientras que seguía el sonido de las voces
No muy lejos se encontraba una puerta de una habitación entre abierta, donde estaban su hermano y la chica. Elther abrió rápidamente la puerta al momento que ella decía
— Bien solo debes de terminar con lo único que nos separa
— NO LA ESCUCHES — grito Elther al momento que entraba en la habitación seguido por sus hermanos
Sirine no tardo ni un momento en atacar a la chica con su poder por los aires. La ráfaga de fuerza que fue soltada por la mano de Sirine solo ocasiono que su cuerpo se difuminara por un segundo para reincorporarse por completo al otro.
Ella la miro furiosa y trato de atacarla. Al momento que Elther trataba de controlarla mentalmente sin mucho éxito. Al ver que Elther no lograba su cometido Azuer fue aun más veloz atacándola con una ráfaga de aire difuminándola por completo sin poder reincorporarse por varios minutos que utilizaron para tratar de que Iliac volvía en sí. Iliac estallo furioso y arremetía en contra de ellos con bocanadas de fuego que hacía que ellos se alejaran. Sirine repitió una vez más su ataque logrando que este se golpeara contra la pared cayendo inconsciente. Mientras Iliac atacaba a Lara y Elther que trataba de controlarlo mentalmente.
La chica apareció una vez más pero esta vez Elther atacándola con un hechizo de protección. Logrando que ella se desvaneciera por completo.
Todos llevaron a Iliac a su habitación esperando que estuviese bien.
— ¿Qué era eso? ¿Cómo pudo entrar en el castillo? — preguntaba Azuer bastante asustado
— No lo sé. Pero por lo que vimos está muy interesada en llevarse con ella a Iliac — contesto Elther
— ¿A qué se habrá referido ella con lo único que los separa? — pregunto Sirine
— A todo. A nosotros a Saident a su vida especialmente. Porque ella no está más que reducida a un simple fantasma— repuso Lara
— Tienes razón, no es más que una masa de energía. No tiene cuerpo — añadió Elther
— Pero ¡¿FANTASMAS?! Nunca han existido fantasmas dentro de este castillo — dijo Azuer
— No creo que sea un fantasma. Al menos por como reacciono Iliac, parecía como si lo controlase. Porque cuando nos atacaría Iliac de esa manera. Nunca lo ha hecho, por más enojado que se encuentre. — explico Sirine
— Tienes mucha razón. Debe de ser un ente, pero ¿Cómo entro aquí? Y ¿Por qué se quiere llevar a Iliac? — repuso Elther
— ¿Ustedes creen que papá o Lucil sepan algo? — pregunto Lara
— No lo creo, papá ya nos lo habría dicho y Lucil se la pasa en vuelta en medio de los secretos de su familia y su hermana — explico Elther
— Tienes razón. Por cierto. ¿Por qué no respondió Lucil al llamado? — pregunto Sirine
— Dijo que estaría con papá y por lo que dijo parece ser que ambos estarían incomunicados por algunas horas, no sé porque motivo ya nos lo explicara cuando llegue.
Iliac despertó con un dolor de cabeza bastante fuerte, pero no lo suficiente para aplacar su ira que lo consumía por haber frustrado sus intenciones.
— ¿Quiénes se creen para irrumpir así en mi vida? — pregunto iracundo
— ¿Quién diablos es eso y que hace dentro del castillo? — pregunto a un más determinante que su hermano, Elther
— Eso a ti no te interesa — repuso enojado Iliac
— Pues mientras no contestes o sepas te mantendremos vigilado. Y esto lo sabrá mi padre en cuanto llegue aquí.
Iliac guardo silencio al ver lo furioso que se encontraba su hermano. Él le respetaba por encima de todas las cosas. Sin importar si estaba o no de acuerdo con lo que dijese jamás iría en su contra. Empezándose a sentir mal porque ahora recordaba como ataco a su propio hermano ocasionándole graves heridas no solo a él sino también a los demás.


Una hora después Lucil llegaba con su padre al castillo, ambos muy sonrientes y platicando amenamente de lo que habían hecho durante el día. Ya que Lucil había sonsacado a su padre para que después de la sesión con el psicólogo fueran a algún lugar. El había decidió llevarla al lugar más divertido de Kara donde había juegos y conciertos en vivo además de muchas otras cosas. Lucil se divirtió mucho en ese lugar a pesar de que Omed había alegado tener demasiada edad para subirse a los juegos, ella había declarado que no le interesaba obligándolo prácticamente a que lo hiciera.

Al escuchar la plática de su padre y Lucil tanto Azuer como Elther habían salido rápidamente de la habitación de Iliac donde lo mantenían vigilado. Ellos rápidamente le explicaron todo dejando algo asustado a su padre.
— ¿Dónde está? — pregunto Omed
— En el cuarto. Lo hemos mantenido ahí aun que no está muy feliz — repuso Azuer
Omed entro dentro de la habitación donde se encontraba Lara y Sirine bastante atentas a cualquier movimiento de Iliac, que permanecía sentado en una esquina bastante pensativo y cabizbajo.
— Bien, espero que a mi si me digas porque hiciste eso y quien es ella y como hizo para entrar dentro del castillo
Iliac bajo la mirada hacia el suelo y dijo en un murmullo.
— No lo sé
Lucil había guardado silencio todo ese tiempo pues eso le recordaba a lo que había visto hace algún tiempo dentro del castillo, a lo que habían alegado sus hermanos que jamás podría entrar nadie dentro del castillo al menos que fuesen ellos o su padre. Pero ya Rar lo había hecho antes.
— Creo que lo más factible es que te mantengan vigilado, como lo sugirió Elther. Pues veo que ni siquiera tu sabes que es, que quiere, o porque te persigue y aun más importante que te puede hacer daño y tú no puedes hacer nada ya que te pone bajo su control — explico Omed
— Ella jamás me ha hecho daño — murmuro Iliac
— Aun no — contradijo Omed — ahora me debo de ir. Debo de hablar con la Fuente respecto a esto. Ustedes pónganse de acuerdo para que lo cuiden. Lucil los puedes ayudar.
— ¡Claro, papá! — exclamo Lucil a la vez que pensaba en lo que había sucedido
— Tendrá que ser de noche y de día — ordeno Omed a la vez que salía de la habitación
— Y en parejas una en la noche y la otra en el día — sugirió Elther mientras veía fijamente a Iliac— puede llegar a atacarnos
— ¡Hay no exageres! — exclamo Lucil vagamente
— ¡Tu no estuviste ahí! — sugirió mordazmente Elther
— Tienes razón, pero no por eso… — dijo Lucil
— No por eso ¿Qué? — continuo Elther
— No por eso me quedare en la noche, yo debo de dormir y no por ESTE — dijo Lucil mientras señalaba a Iliac — me voy a desvelar. Por eso yo la hago en el día
— Nunca cambias — dijo bromeando Elther
— ¡Que! Solo que no quiero quedarme en la noche además de que no es necesario que sea doble yo puedo controlarlo sola sin necesidad de nadie más — prosiguió Lucil
— ¡Tu! Pero nosotros no — arremetió Lara
— Pues si por eso tu y Elther pueden hacer una jornada, mientras Sirine y Azuer hacen la otra y yo me quedo en la mañana sola con el — sugirió Lucil
— ¿Estás segura? ¿Yo te puedo acompañar y hacer doble turno con Lara? — pregunto Elther
— Como quieras — repuso Lucil — solo que yo en la noche no me quedo
— Por lo menos dos veces a la semana si para que sea justo — sugirió Azuer — nos podemos rolar
Hasta la noche se lograron poner de acuerdo en que a cada pareja le tocaría dos veces por semana por la noche que dando establecido los horarios fijos para cada quién. Lo que dejaba libre cinco noches por semana para que Lucil pudiese hacer sus pesquisas que ahora le resultarían muy beneficiosas ya que la última vez que había visto a su madre le había quedado la intuición de que le mostraría el camino a un lugar. Ahora recordaba caminos que nunca había pasado y salidas de las que jamás se imaginaria que existían dentro del castillo. Así como un lugar que sentía debía localizar. Pero debía esperar hasta el día de mañana para recordar con mayor exactitud.

A Lucil le había tocado el segundo turno del día el vigilar a Iliac y ya que la noche anterior le había tocado a Elther y Lara, el no estaría con ella. Para lo cual ella había recordado una parte muy familiar durante su estadía con Neiro que le ayudaría a hacer su tarea menos difícil. Esto le costó mucho trabajo encontrarlo pero alfil lo logro en un viejo libro de brujería antigua de Mirar para lo cual había ido especialmente a la más antigua biblioteca de Miriar.
Ella llego cinco minutos antes de la hora pactada para cambiar de turno con Sirine y Azuer que ahora la hacían. Cruzando por las paredes de la habitación de Iliac que era la que seguía de la suya la rodeo con una línea dibujada con pisa negra y un poco de liquido roja —que llevaba en una jeringa— hasta llegar al final de la cama donde platicaban sus hermanos y que la observaron algo interesados al ver que marcaba el piso con las dos líneas llegando justo a medio metro de distancia de la cama para después seguir a la última pared de la habitación que no había sido marcada la cual término en unos segundos.
— Chicos si quieren ya se pueden ir — dijo Lucil mientras veía a Iliac al otro extremo de la habitación muy cerca de Azuer
— ¿Para qué es eso? — pregunto Azuer al ver las dos líneas
— Es una tontería, una vieja creencia, tu sabes para evitar que la locura de Iliac se escape — dijo Lucil mientras reía
— ¿Qué te parece tan gracioso? — pregunto algo molesta Sirine
— Perdón — dijo Lucil simulando seriedad
— Bueno nos vamos y Sirine ya no te pelees. Solo está feliz porque ahora está siendo castigado su peor enemigo — comento Azuer con un aire de complicidad hacia Lucil
— ¡Yo!!¿Burlarme de la desgracia ajena?! — exclamo seriamente Lucil — ¡Jamás!
— ¿Entonces? — exigió Sirine
— ¡¿Qué uno no puede estar de buen humor en esta casa?! — pregunto bonachonamente Lucil
Sirine fue sacada arrastras por Azuer cuando intentaba contestar a Lucil. Que se mantenía algo alegre por la tonta discusión que su novia había mantenido con Lucil.
— Más bien me burlo de lo que te sucederá — dijo entre risas al verse sola con Iliac que estaba al otro lado de la habitación. El cual la miro con odio. Ella rápidamente llego a unos metro cerca de él y cruzo sin ningún problema la línea que dividía ahora la habitación y dijo en voz alta — Pue iminor la que lare. Bloque alaquelare imi Lucil la men imeiro — Si crees que soy como ellos, estas muy equivocado. De mi no obtendrás ningún tipo de simpatía
— Ni quien te la esté pidiendo — contesto Iliac molesto
— Como sea. Te sugiero no atravesar esa línea porque te sorprenderá que no puedes como también te sorprenderá que ni con tu intercomunicador podrás ir a ni una sola parte
— ¡¡¡Que!!!
— Como escuchaste y ahora te sugiero no me hables que tengo demasiadas cosas que hacer como para estarte escuchando — exigió Lucil mientras extendía un mapa en el suelo.
En tanto Iliac la observaba y aun que le interesaba un poco lo que hacía. Le intereso aun más lo que le había dicho, así que decidió poner a prueba el hechizo que Lucil había hecho. Trato de abrir una puerta interdimensional varias veces, sin ningún éxito, inclusive intento cruzar las paredes sin existo alguno lo repelían cual si fuese imposible para el hacer eso, aun dudo de lograrlo por lo que fue a la pared que dividía el baño y la logro atravesar sin dificultad, pero ninguna pared que se encontrase rodeada por aquellas dos líneas que había puesto Lucil podía atravesar. Fue tal su desesperación que fue hacía el extremo donde Lucil estaba e intento poner un pie fuera de las líneas que lo rodeaban lo cual le fue imposible.
— ¿QUE DIABLOS HICISTE? — reclamo Iliac
— Te lo dijo — dijo serenamente Lucil
— ¿Qué pasa? — pregunto soñoliento Elther que entraba en ese momento
— Nada — repuso Lucil
— ¡Nada! Pasa que me encerraste. Mi padre ordeno que me vigilasen, no que me tuvieran preso— exigió Iliac
— ¿Qué te tuvieran preso? — pregunto Azuer y Elther a la vez — Todos los hermanos habían ido a aquella habitación al escuchar los gritos de Iliac pensando que estaba atacando a Lucil
— Si ella no me deja salir— repuso Iliac
— Mira te dije que todo sería diferente. No voy a estar siguiéndote a cada paso que des, además con ese intercomunicador en cualquier momento te vas y yo no te voy a estar siguiendo, como tampoco creo que tengas que ir a otra parte. No al menos mientras estés conmigo — dijo terminantemente Lucil
— ¿Qué pasa no entiendo nada? — pregunto Elther
— Pasa que le puse una barrera a tu hermano y no puede ni salir ni abrir ninguna puerta con su intercomunicador — explico Lucil
— ¿Y cómo hiciste eso? — pregunto interesado Elther
— Te acuerdas que estuve algunos días con Neiro. Pues por eso es que no me podía ir, por este lindo y precioso hechizo. No todo fue pérdida de tiempo en ese lugar — explico Lucil
— ¿Y tú crees que él lo pueda atravesar? — pregunto una vez más Elther
— No, lo reforcé con un hechizo de control de dominio yo solo puedo entrar y salir de ahí. Bueno no solo yo también seres incorpóreos como nuestra amiga. Por lo que sugiero que si quieren se mantenga el hechizo pero no debemos dejar que no tengo ningún contacto con ella — explico Lucil
— ¿Les parece que se mantenga el hechizo, así el estará más seguro? — pregunto Elther a sus otros hermanos
Todos estuvieron de acuerdo con ello menos Iliac que protesto al instante.
— No me puedes hacer esto. Tienen que sacarme de aquí — reprocho Iliac firmemente
— ¡No! Hasta estar seguros que ella no volverá — continuo Elther
Iliac guardo silencio y se recostó en su cama serrando los ojos evitando pensar que los demás se encontraban ahí.
— ¿Estarás bien?— pregunto Elther
— Si — contesto Lucil — Duerme un poco te vez bastante cansado
Todos Lara, Azuer y Sirine salieron al ver que todo se encontraba bien que dando solo Elther quien se despidió de ella con un beso dejando solos a Iliac y a Lucil. Ella lo miro fijamente se encontraba muy cerca de ella sobre la cama y al parecer se encontraba dormido, por lo que prosiguió con su búsqueda. Ella había recordado que esa tarde su madre le había mostrado una habitación con una particularidad especial, en el cual su madre le había dicho que su secreto se encontraba dentro, solo que ella solo podría entrar pronunciando el nombre de la intrusa — es decir Irene— No entendía porque se refería su propia madre así de su hija, pero eso no importaba ahora, ella debía buscar la localización de aquella habitación para poder encontrarla.

Por ello mantenía los mapas que componían al castillo en el suelo, revisando cada habitación con ayuda de un hechizo que le permitía ver cómo era la habitación. Ella ya llevaba cerca de dos horas revisando los mapas cuando Iliac se reincorporo y la observo como elegía un habitación y al instante se mostraba el interior de esta en un amplio cuadro frente a ella. Ella lo serraba instantáneamente y continuaba con la siguiente.
— ¿Qué buscas en esas habitaciones? ¿O qué quieres conocer todas las que hay en el castillo? — pregunto cínicamente Iliac
— No te interesa — contesto malhumorada Lucil para terminar ordenando — ¡Duerme por el resto del día!
Iliac callo involuntariamente a la cama, hundiéndose en un sueño soporoso y profundo. Que no lo abandono sino hasta el siguiente día.


Era un pasillo largo y oscuro, ella caminaba lentamente siguiendo una línea oscura que se iba formando cada que ella daba un paso, cuando de repente rodeo una puerta, ella al instante supo que era lo que buscaba, pero no podía entrar solo así, debía repetirlo.
— Irene — dijo Lucil a la vez que abría automáticamente la puerta y entraba a una habitación bastante grande y hermosa, ella entro algo celosa de lo que pudiese haber dentro, pero no encontró nada extraordinario dentro de ella, hasta el punto donde vio un libro un poco antiguo forrado de hilos plateados Lucil la tomo y en ese momento se escuchaba un crepitar de ruidos en la habitación contigua. Lucil se levanto rápidamente y corrió a la habitación contigua donde encontró a Elther y a Iliac jugando pinpon.
— Se podría saber ¿Qué están haciendo? — pregunto molesta Lucil
— Jugando — repuso Iliac
— ¡Claro! Cómo ustedes no tiene que dormir — dijo Lucil
— Yo no. Alguien me hizo el favor de hacer que durmiera toda la noche y parte del día de ayer — dijo Iliac
— Y yo bueno creo que he volteado por completo mis horarios de sueño— contesto Elther — pero además no creo que hayamos interrumpido nada importante ¿o si?
— Por supuesto mi sueño — contesto Lucil
— No te enojes amor. Solo estábamos aburridos. — contesto Elther
Lucil se fue furiosa y rezongando por lo que no se habían dado cuenta de lo que habían interrumpiendo. Pero pensando a la vez de que ella ya había visto algo parecido, pero donde.

Saident había permanecido alejada del problema de Iliac a pesar de ser una de las más perjudicadas; amaba sobre manera a Iliac y no se podía perdonar el que le sucediera algo debido a su incapacidad de ver las cosas con más claridad y a pesar de querer estar junto a él. El hechizo de Lucil no lo había permitido, restringiendo su estancia a su habitación a la simple entrada y salida de sus hermanos y su padre del conjuro que había ahora cambiado Lucil para ello. Sin embargo Iliac cada día se veía mayormente desesperado ya que no solo había cambiado su manera de ser radicalmente se había vuelto más callado e introvertido contrariamente a lo que era antes. En esos días no solo Lucil había observado que se mantenía alejado sin importar lo que dijeran simplemente viendo a través de la ventana los jardines del castillo como añorando estar en ellos. En contadas ocasiones Elther había platicado con su padre para que todo volviera a la normalidad tomando en cuenta que aquella cosa no había vuelto a aparecer en las últimas dos semanas, pero esto no impidió que su padre siguiese firme en su decisión.

Por otro lado Lucil en esos últimos días había buscado aquel lugar tratando de lograr recordar donde había visto aquella línea. Algo en le decía que ella ya había hecho algo similar algunas vez. Esa noche ella permaneció hasta muy noche pensando en donde antes había visto algo parecido sin poder recordar nada, hasta que cansada se fue a la cama. Viendo primero entre sueños como un gran gigante la iba persiguiendo y después la aplastaba no al tiempo que ella lograba ver la cara del gigante que en un instante se convertía en Iliac. Después todo cambiaba radicalmente se veía en su casa de la Tierra encerrada en su cuarto en medio de un gran círculo después de que ella había terminado el conjuro una línea negra se dibujaba bajo sus pies que le mostraba el camino. Se vio a si misma caminan innumerables calles por las cuales ya había pasado antes hasta llegar a una librería de aspecto extraño. Fue ahí cuando Lucil cayó a la cuenta de que era lo que debía hacer, esa era la única forma que existía para encontrar aquella habitación la premonición se lo había mostrado y ahora en medio de una pesadilla tonta le llegaba el recordó que lo tanto necesitaba.

Ese día ella había hecho un hechizo que la llevaría a la verdad que tanto deseaba saber y por ahora era lo que importaba. Ella había logrado llegar a aquella habitación por ese medio. Tomando aire de sí misma dibujo como en aquella ocasión — el ya tan circulo acostumbrado que se utilizaba en sin fines de hechizos — para después seguir con los demás preparativos. Por último improviso un pequeño hechizo. Ella la vio como cualquier otra habitación, sin ninguna diferencia.
Luz de la fuerza que rodea este lugar
muéstrame el lugar que escondes,
muéstrame el lugar que busco,
muéstrame el lugar en que mi madre guarda sus más íntimos secretos.

De manera instantánea aquella línea negra — que ya había visto antes— se inicio llevando aun más adelante del pasillo de las habitaciones de sus hermanos. Subiendo a un pequeño elevador que la llevo al siguiente piso, donde se detuvo frente a una puerta rodeándola. Lucil no pensó que estuviera tan cerca de ella, ya había entrado varias veces en esa habitación y sabia que no se trataba de la que buscaba. Pero lo único que hacia la diferencia de ese día ha ahora, era la clave— el nombre que su madre le había dado como clave cuando bebe. Tomo la perilla de la puerta algo nerviosa.
— Irene — dijo Lucil al momento que abría la puerta de la habitación, encontrando para su sorpresa el cuarto que ella ya había visto en su premonición. Tan amplia como la recordaba y tan polvoso por el paso de los años, que jamás pensó que se pudiera dar un solo respiro sin que una polvareda se levantara de cualquier lugar de la habitación.
Hizo algunos pequeños movimientos sin provocar tanto polvo buscando el hechizo correcto para limpiar aquel lugar, no le bastaron más que algunos minutos para que aquel lugar volviera a brillar como hace muchos años lo estaba como cuando su madre vivía.
Lucil camino un poco más hacia el centro de la habitación algo nerviosa, todo lo que tenía a su alrededor. Buscando cualquier cosa que le pudiese decir que su madre verdaderamente había estado en ese lugar, pese a lo que ella recordaba.

Abruptamente ella recordó que en su premonición ella encontraba un libro dentro del armario. Rápido corrió a la primera puerta de la habitación. Dentro había una gran cantidad de ropa que ella toco y trato de sentir que su madre alguna vez la había utilizado. Busco aun más al fondo entre los anaqueles, encontrando varios volúmenes de diarios.
Lucil los tomo automáticamente y los abrió desesperadamente pensando que eran de su madre. Su corazón se inundo de felicidad al pensar que podría saber todo lo que su madre sentía.
— Al fin la conoceré — dijo para sí, mientras abría unos de los muchos diarios
Ella se desilusiono por completo al ver que no había ni una sola letra escrita sobre aquel papel. Dejo caer aquel diario para tomar el siguiente y así llegar hasta el último siempre viendo la mismo. Al parecer su madre había obtenido más de veinte diarios — unos más viejos que otros — pero en ninguno había escrito ni una sola palabra. Busco algo más en aquel entrepaño encontrando una pequeña libreta de anotaciones que estaba ya bastante gastada. Ella la tomo con el mismo sentimiento de desilusión, pensado que pasaría lo mismo que con los diarios. Ella la ojeo superficialmente dándose cuenta que contenía cosas muy extrañas. Primero daba una explicación sobre un lugar algo infrecuente, su madre lo había llamado la inmarcable y como se podía llegar a hacer y para que servía. Lucil lo paso por alto para encontrar después un mapa muy bien doblado sobre algún lugar con varias habitaciones conectadas por un pasillo. Para después presentar los ingredientes y la manera con que se debían de preparar, para después explicar las ventajas de las inmarcables. Resultaban ser muy interesante principalmente porque se trataba de un lugar al cual solo podía acceder la persona que la marcase, por lo que explicaba era como una fortaleza de la cual nada podía entrar, ni salir sin permiso del dueño.
Lo más extraño de todo es que convencionalmente se podía acceder a ella por medio de herencia o por algún tipo de hechizo que hiciese el dueño especialmente para eso, terminaba explicando los apuntes de su madre.

Lucil guardo aquella libreta de notas y prosiguió buscando aquel libro que ya tenía metido en su mente. Los siguientes entrepaños tenían un montón de botellas extrañas que Lucil supuso en primera instancia que se trataba de perfume, pero al tomar uno y destaparlo y percibir su aroma, salió de este un olor más soporoso que inundo toda la habitación, provocándole un ataque de tos. Ella volvió a tapar la botella y continúo inspeccionando, para después encontrar accesorios de peinado, zapatos y otras cosas de arreglo personal; sin encontrar ningún rastro de aquel libro.
Ella salió del armario y busco en todos los lugares de la habitación, obteniendo el mismo resultado que dentro del armario.
— Como desearía saber donde esta ese libro — dijo para si Lucil
Intuitivamente sabía que algo había cambiado al repetir aquellas palabras. Su mismo interior había cambiado al terminar esa frase. Automáticamente apareció en sus pensamientos la idea de buscar en un pequeño escondite bajo la cama que se simulaba por una baldosa que lo cubría. Ella busco en aquel lugar, emocionándose al extremo al ver que ahí estaba lo que estaba buscando con tanto afán.
Tomo el libro con sumo cuidado y lo abrió cuidadosamente. En la primera hoja se leía el titulo “El legado del la luz”, siguió hojeándolo encontrando varios conjuros la mayoría de ellos bastante difíciles y extraños, ella considero que no servían para nada.
Fue cuando observando con detenimiento a su alrededor algo parecía muy familiar, entre abrió una vez más aquel mapa que había encontrado en la libreta de notas y vio que la mayoría de las cosas que tenía la habitación estaban en el mapa. Lo más extraño era que dentro del armario había un pasillo que conectaba a dos estancias más. Lucil corrió a ver dentro tratando de ubicar donde se encontraba aquel pasillo, hasta que detrás donde se encontraban los vestidos, ella vio una manijilla que se abría dejando libre un espacio un poco estrecho mostrando el camino hacia las habitaciones que se veían en el mapa. Fue cuando Lucil comprendió porque a pesar de que había buscado varias veces en el mapa del castillo, esta nunca había aparecido, como tampoco las otras veces en que había abierto aquella puerta y es que como lo explicaba su madre en sus notas. La inmarcable podía aparecer en cualquier lugar y entrar por cualquier lugar siempre y cuando lo quiera el dueño. Lo que llevo a pensar a Lucil que esta habitación había estado ahí para ella porque ella la había pedido. Haciéndose heredera de ella al morir su madre siendo activado el hechizo al nombrar la contraseña por primera vez — la cual ya no sería necesaria de ese día en adelante. Ella volvió a checar aquellas notas observando que decía algo más, ella debía volver a marcar aquella habitación ahora como su pertenencia,
Busco entre las botellas del armario los líquidos necesarios al ver ahora que se trataban de ingredientes y pociones, he hizo todo lo que las instrucciones le indicaban para volver a marcar la habitación. Al terminar el finalmente se recostó y observo su creación. Ahora sentía que cada segundo que pasaba era más suya esa habitación. Re hojeo el libro del legado de la luz sin entender que tendría de especial, pero que sin duda, ahí debía existir una respuesta a Rar ya que Irene había mencionado algo. Pero ella no entendía porque su madre tenía ese libro y porque. Pero sin duda su madre sabía muy bien que Lucil algún día necesitaría de él.


Lucil había ido cada día después de haber encontrado la habitación ahí, a veces para ver nuevamente aquel libro o solo para ver las cosas que tenía su madre, notando su ausencia cada vez más marcada, aparte de que en contadas ocasiones se quedaba dormida cuando le tocaba vigilar a Iliac provocando el enojo de los demás. Por lo que tuvo que recurrir a llevarse el libro en conjunto con los diarios de su madre, aun que no sabía para que ya que no tenían nada escrito.

Lucil ojeo una vez más el libro en su cuarto.
— Como puedo saber para que me sirve el saber cómo hacer diferentes caminos para los infrahumanos, o como realizar una unión del alma, o llegar a la dimensión de Arator. ¿Qué es eso? — dijo para sí mientras pasaba las hojas sin comprender nada de lo que hablaba el libro.
— Lucil ¿Qué haces aquí? Ya deberías estar donde Iliac — reprocho Elther al entrar intempestivamente en la recamara de Lucil
— ¿Qué? ¿Para qué? Pasan y pasan los días y la cosa esa no se ha vuelto a aparecer. Es tiempo perdido — refuto Lucil
— Son órdenes de nuestro padre — continuo Elther
— ¡Mi papá! Siempre mi papá — repitió lacónicamente Lucil mientras se ponía en pie llevando el libro de lomo plateado consigo a la habitación contigua — Hola — dijo al llegar con Iliac
— Pensé que hoy si me liberaría de ti — dijo Iliac
— Esta vez me quedare contigo pero sin escuchar ninguna de tus molestas insinuaciones, ¡hermanito! — dijo Lucil
A la vez que volvía abrir el libro, viendo por primera vez algo que le llamo la atención. Un número en romano que indicaba el número dos. Lucil observo el lomo del libro que mostraba “ El legado de la luz II” Sus reflexiones fueron interrumpidas por la voz de monotonía que salía del intercomunicador de Iliac.
— Amor por favor contesta — decía Saident
— ¿Qué pasa, cariño? — pregunto Iliac, recalcando el “Cariño”
— Quiero verte. Te extraño
— Elther puedes venir un momento — interrumpió la plática Lucil al llamar a su novio por su intercomunicador. Sin darse ni siquiera cuenta de que Iliac hablaba con su novia.
— No puedo salir del castillo, lo sabes. Menos ahora que estoy con la dictadora — contesto Iliac
— Y no le podrías pedir que te trajera — continuo Saident a la vez que Elther en la habitación
— ¿Qué sucede? — pregunto malhumorado Elther
— Puedes quedarte con el solo cinco minutos, por favor — pidió Lucil
— Encima que ayer no estuviste y Lara y yo tuvimos que doblar turno, ahora me pides que te deje ir — reprocho Elther
— Solo unos minutos — imploro Lucil — y yo haré la siguiente y podrás descansar
— No — dijo terminantemente Elther
— Gracias — dijo Lucil irónicamente — y sabes creo que tu yo debemos hablar después
— ¿Qué? Por esto piensas terminar la relación una vez más. Eres tan inmadura — refuto Elther
— Veo que cada día cambias más, eres tan diferente a la última vez que platicamos — prorrumpió Lucil
— Creo que no es conveniente en este momento amor — dijo Iliac
— Claro que lo es — intervino Lucil a la vez que decía señalando la línea — Primer la miercaba desvanta ambi. ¡Vamos!
— ¿Qué haces? Pregunto furioso Elther
— Cumplo con mis obligaciones — repuso Lucil molesta, a la vez que llevaba a través de una puerta interdimensional a Iliac dejando solo a Elther en la habitación.
Al momento llagaron a casa de Saident. Ella al verlos corrió y abrazo a Iliac y lo beso tiernamente, olvidándose por completo de la presencia de Lucil
— Tendrás que quedarte sola con el — dijo Lucil rápidamente
— Pero… ¿tu no tienes que cuidar de él? — pregunto Saident
— Bueno tengo algo urgente que hacer y supongo que ustedes quieren estar por lo menos unos minutos solos — explico Lucil
— ¡Ya entiendo! No es porque me quieras hacer un favor, solo necesitabas dejarme con alguien. Como se negó Elther — interrumpió Iliac
— Pues si — dijo Lucil — llámame si es que los empiezas a ver extraño — término diciendo a Saident
Al momento salió sin esperar más preguntas. Llevaba consigo el libro. Solo debía llegar al castillo para perderse en una de sus puertas y entrar en la habitación inmarcable. Ella busco en el mismo lugar en el que se encontró el volumen II, pero no encontró nada, busco una vez más en el armarios obteniendo el mismo resultado. Hasta que entro en el pasillo que daba dentro del armario a los demás cuartos. La primera estancia tenía muchas cosas viejas y a pesar de que busco parcialmente sentía que no estaría ahí. Así que fue a la siguiente habitación. Al momento que abría la puerta se asombro al ver totalmente cubierta de estantes con libros. Ella se acerco a los anaqueles viendo diferentes volúmenes, algunos de escritura extraña que se notaban que tenía mucho tiempo de haber sido escritos. Cuando pudo ver en la parte alta un conjunto de volúmenes de la misma pasta que el libro que ella llevaba. Subió entre los anaqueles hasta llegar a ellos y tomo el número I y se salió apresuradamente para encontrarse con Iliac y Saident.
Iliac se dio cuenta de que llego al momento en que ella entro en casa de Saident.
— ¿Pasa algo? — pregunto ecuánime Iliac al ver por primera vez aquel libro
— No solo traje algo ligero para leer. Cuentos — contesto Lucil
— ¿Así? — pregunto Saident interesada. Ya que todos los libros de Kara se encontraban de forma holográmica y era la primera vez en su vida que ella veía uno de esos en Kara. Principal por la hermosa pasta del libro — ¿Puedo verlo?
— Mmm… ¿Para qué? Es solo un libro de la Tierra — mintió Lucil
— No le preguntes. Usualmente ella nunca te dirá las cosas y mucho menos que son o porque lo hace — dijo Iliac deteniendo a Saident
— Si además hace mucho que no vez a tu novio. Aprovechen la oportunidad porque con mi padre nunca se sabe cuándo que decidirá que ya no hay peligro — continuo Lucil mientras se alejaba de ellos y se iba a una pequeña parte cercana de la playa que daba frente a la casa.
Ella inicio su lectura del nuevo libro, encontrándolo más interesante que el anterior. Leyendo como podía construir la protección de un lugar — a decir verdad se parecía mucho a la protección con la cual contaba el castillo — , también encontró el hechizo de la habitación inmarcable y al seguir pasando las páginas encontró la explicación a los diarios de su madre. Ella leyó el conjuro para la inmaterialidad que resultaba muy útil para ocultar ciertos secretos para las miradas indiscretas sobre algo que no quiera que se vea. En ese momento ella recordó las hojas blancas de los diarios de su madre casi segura de que se trataba de eso. Ella se lleno de emoción al saber que finalmente podría leer lo que su madre había escrito. Trajo uno de los diarios de su madre, dejando el otro en su habitación y lo abrió rozando levemente las hojas y murmurando a la vez
— Materializa los secretos que escondes, en nombre de Niggel tu dueña
Instantáneamente una letra cursiva se iba formando, llenando todo el diario, cual si estuviese escribiéndose en ese momento.

Hoy por la noche conocí a mi hija, es una pequeña muy especial, tiene los ojos más hermosos que he visto, como los de su padre, lo amo tanto. Sabes, estuve esperando tanto tiempo este momento desde que tuve aquella premonición…

Lucil detuvo la lectura al resonar en su mente esas palabras. Sabía que tal vez alguien en su familia tendría aquel poder, que no pertenecía al círculo interior. Pero nunca había pasado por su mente la idea de que su madre se lo hubiese heredado. Ahora entendía muchas cosas de las que había empezado a recordar hace algunos días. Ahora entendía los miedos de su madre por ella, no solo eran infundados en conocer a su padre, ella ya lo había visto como Lucil con muchas otras cosas.

Mientras miraba al horizonte, Iliac y Saident platicaban amenamente sobre lo que él había callado por mucho tiempo, el profundo dolor que le había dejado la traición de Irene.
— ¿Tú crees que algún día la llegues a olvidar realmente? — pregunto Saident
— Con tu ayuda todo será posible — contesto Iliac
— Eso espero, porque no podría soportar “un fantasma” más entre nosotros.
Lucil retorno a su lectura al escuchar esas palabras que había dicho Saident algo fuerte.

… en que mi hija aparecía en una tumba de cristal. Debo de decirte que tan solo pensar en la idea de que mi pequeña muriera a manos de aquel nefasto hombre de Miriar me hizo maldecir mi propia raza. Aun que, que puedo decir, que sea o que lo sienta como tal, pero la sangre de mi padre, el rey de Miriar más justo y benévolo que se conoció, no se puede negar. A pesar de que no se entero de mi existencia, más que unos días antes de su muerte. Y bueno mi madre jamás me dijo la verdad. Como saberla si después de tanto tiempo de pensar que una mujer es tu madre, resulta solo ser tu guía espiritual. Fue tan duro ese momento. Pero aun fue más duro saber el dolor de mi hija. Mi madre me ayudara mucho en esto y prometió cuidarla cuando yo ya no esté con ella. Porque hasta eso ha de sufrir mi corazón adolorido. El pesar de no ver a mi pequeña crecer. Sabes espero que esto jamás sepa ella y que nunca se entere de lo que mi madre me dijo hace algunos días y es que las de nuestra casta están condenadas a sufrir el dolor que yo futuramente sufriré. Jamás quisiera que mi propia hija sufriera esto. El hecho que traigamos un hijo a este mundo, tan hermoso, pero tan injusto que tengamos que morir por ello.

Lucil no soporto más era tantas verdades juntas, que luchaba por no llorar. Tenía tantas cosas que entender, pero no estaba sola. Miro hacia el cielo y respiro profundo y tratando solo de recordar las cosas buenas de aquellos párrafos que ahora resonaban en su mente. El hecho de que su madre la amaba por encima de todas las cosas. Pero también existía una cosa que retumbaba en su mente el hecho de que había muerto por su culpa. Fue cuando le cayó como un balde de agua helada las palabras de Kaia. Tanto ella como Iliac no solo les había robado la vida a sus madres, sino también la felicidad y ahora ella sabia — pese a lo que su madre deseara que algún día que también ella moriría si ella tuviera un bebe. Esto le destrozo el corazón. No deseaba ser injusta consigo misma pero empezaba a considerar que la soledad tendría que ser su estilo de vida. Después reflexiono, pensó en Rar y en la posibilidad de que el la matara.
— ¿Para qué luchar? Estoy marcada. Moriré de todas formas — se dijo a sí misma con la voz quebrantada mientras retiraba algunas lagrimas de sus ojos. Luego intento reponerse y reviso la hora. . El tiempo había pasado muy rápido y ya era casi de madrugada.
— Debemos irnos Iliac — dijo Lucil
— Si — contesto Iliac al tiempo que se despedía de Saident
— Adiós — dijo Saident al ver que Lucil se despedía con un movimiento de mano
— ¿Te sucede algo? — pregunto Iliac al verla con los ojos hinchados
— No, solo, me afecto lo que Elther dijo — mintió Lucil
— Deberías hablar con él — sugirió Iliac
— Lo haré — término Lucil al momento que ponía una vez más el hechizo en la habitación de Iliac
Ella al ver llegar a Sirine y a Azuer atravesó junto a ellos diciendo adiós, sin esperarse siquiera a una respuesta. Después fue a la habitación inmarcable, tomo otro diario de su madre — el cual era un poco más antiguo que el que había tomado antes — mientras se recostaba, empezó a leer

No puedo entender ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?... tantas mentiras y mucho menos ¿Por qué hoy?¿Porque el día de mi boda? Por eso ese día se convirtió en el más feliz y difícil de mi vida. Feliz por mi unión con Omed y difícil por esto que pesa. Yo que había soñado con esto desde el primer día en que Omed me propuso matrimonio aquel día en Ronan. Mi madre no pudo esperar más tiempo callando esta verdad. Esta verdad que pesa desde el momento en que la escuche de la viva voz de mi madre. Tanto que había soñado con mi entrada al Nurrudil de la Fonte. Era uno de mis más grandes deseos, el vivir ahí con el amor de mi vida. Y pensar que por derecho yo debí de haber vivido ahí desde que nací.
Como seguir adelante ocultando esto. El corazón se me rompe en pedazos al tener que ocultarle esta verdad a mi amor. Mi raza está prohibida a un Kariano normal, lo han dicho todos los historiadores. El me aborrecería o me hallaría superior a él. Lo amo y no puedo concebir la vida sin él. No tiene la suficiente evolución de poder para pertenecer al Clan. Pero tampoco renunciare a él nunca. ¡JAMÁS!

Como espera mi madre que viva con esto, yo que siempre la he visto como la protectora de esta Comunidad. Como esperar que mi madre sería la Fuente…

— ¡¡¡QUE!!! — exclamo Lucil asustada e incrédula — ¡NO!, es un error — ella releyó una y otra vez aquel párrafo. No entendía era imposible. ¿Cómo pensar que una roca pudiese dar vida a un humano? — ¡Es imposible! ¡No! — ella continuo con la lectura con la firme idea de que tal vez había mal interpretado las palabras de su madre y en los siguientes párrafos lo explicaría.

…¡LA FUENTE! La primera vez que lo escuche de su voz pensé que bromeaba — cosa que jamás hace — pero era iluso pensar en otra cosa, sin embargo al saber que este suceso se dio por un simple pasaje del tiempo, ¡¿Por qué ella quien es?! Ella porque se debería privar de lo que los demás seres vivos tienen, si también es una de ellos. Es diferente, pero al fin y al cabo es un ser vivo como todos nosotros en este universo.

NO comprendo ¿Cómo? O ¿Por qué? Pero así fue, ella me procreo y aun que biológicamente soy hijas de dos Mirianos — mi madre biológica no pudo lograr que yo naciese con la fuerza vital necesaria para vivir, así que la Fuente me acogió en su seno y me dio parte de su propia fuerza. Así fue como nació el “Legado de la Luz” y así fue como nació La Señora de la Luz…

Un shock nervioso se apodero de los sentidos de Lucil. Se levanto precipitadamente de la cama sin poder aceptar lo que había leído. Aun no podía creer.
En su memoria recordaba la plática con Elther y como la Fuente jamás había dicho nada. No podía soportar el silencio y las dudas que ahora se amotinaban en su cabeza. No deseaba seguir leyendo porque sabía que no podía aguantar más verdades pero eran aun mayores sus dudas así que tomo el diario y continuo con la lectura.

El pensar que las cosas que sucedían en mi vida no eran normales me atormentaba y siempre me negué a admitir que era diferente a los demás, pese a las continuas pruebas que lo refutaban.
Era lógico que yo por ser Miriana no contaba con la herencia de la magia como los Karianos, pero esto lo oculto muy bien mi madre, entregándome a una guía espiritual, después de que ella me aparto de su seno. En ese momento quedo impreso en mi memoria y en la de mi guía espiritual que éramos madre e hija. Por lo que con eso quedaban explicadas mis dotes de magia que la Fuente me había heredado al entregarme parte de su fuerza vital para que yo viviera. Así viví todo ese tiempo pensando que mi guía espiritual era mi madre. Siendo educada bajo los lineamientos espirituales, se nota que la Fuente sabía mi futuro ya que eso me ayudaría a emprender mi tarea. La tarea de hacer que el equilibrio nunca se rompa. El armonía de las diferentes dimensiones y entes en las que influye la Fuente. Yo soy la encargada de cuidar de que las fuerzas siempre estén en su lugar y nunca lleguen a pasar la dimensión del silencio de ser así deben ser regresadas. Así mi legado pasara de generación en generación, para preservar la paz dentro de la Comunidad.

Lucil al fin entendió el porqué Irene mencionaba que el legado de la luz era el principio y el final. Era el principio de una raza nueva que ayudaría a preservar el inicio del fin del mal de la Comunidad Kariana y de no preservarse aquel legado la Comunidad probablemente iniciaría el fin de sus días. No podía pensar en que sobre ella recaía toda la responsabilidad de ese legado. En ella solo en ella estaba la posibilidad de acabar con Rar, pero ¿Cómo? Ella no sabía.Ella había puesto todas sus esperanzas en el Legado de la Luz pero al saber que ella era a quién le pertenecía se estremeció de miedo y lloro desesperadamente al ver que había caído en un hoyo sin fondo del cual jamás podría salir. Ella era la respuesta a todo y a la vez la interrogante de todo. Se sentía derrotada, sin fuerza, muriendo…

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