miércoles, 26 de mayo de 2010

LA COFRADIA - CAPITULO 8

VIII


Lucil se había negado ha hablar con Azuer o Sirine, después de lo que había pasado en la casa de Irene. Ella se ocultaba de todo mundo hasta su novio y de su padre quién la buscaba insistentemente, lográndola encontrar sin ningún problema, ella por su parte no deseando ver a nadie solo viendo aquella última foto en la que se observaba esa dedicatoria que ya había leído cerca de cincuenta veces siempre con el mismo pensamiento y desesperación. Que repetía en su mente una y mil veces porque. Releyendo — aquella dedicatoria que le quemaba el cerebro y le destrozaba el corazón— una vez más para si.

A mi amada hija Irene a la que amo con todo mi ser y desea que sea eternamente feliz.
Atte. Tu madre que te adora, Niggel

Lucil no soporto esa idea, no podía ser posible Irene su hermana, “su hermana”. Ella se levanto del árbol en donde se encontraba recostada y camino como solía hacer lo cuando le preocupaba algo, salió del castillo sin darse cuenta, en menos de lo que ya había pensado se encontraba dentro de la ciudad. Todos volteaban a verla indudablemente sabía que era la Elegida, al parecer ella no se había percatado de nada. Solo tenía en su mente una cosa y era encontrar la respuesta y aun que ella se había negado a volver a ver a Irene indiscutiblemente pero en esta ocasión debía hacer algo. En ese momento una joven se acerco tímidamente y le pregunto
— ¿Eres la Elegida?
Lucil no supo que responder, sin embargo tampoco se había percatado de que una gran cantidad de personas se había aglomerado a su alrededor.
— Yo solo quiero estar a solas — musito Lucil distraídamente
Al momento se hizo el bullicio de lo cual Lucil no podía entender ni una sola palabra, en un instante ella se veía llevada por ese gran grupo, que la acorralaba y que le empezaba a asustar. De repente sin darse cuenta un grupo de seres muy extraños que empezaban a pasar de forma maravillosa por entre la gente sin que estos si quiera se percatasen que pasaran sobre ellos. Posándose frente aquella multitud haciendo de valla entre Lucil y las personas que la rodeaban. Ella quedo asombras, al igual que las personas que la rodeaban que empezaban a guardar silencio como esperando a que Lucil hiciese algo ante los imponentes seres que ahora la rodeaban en su totalidad. Ella los observo con más detenimiento era muy estilizados, tan altos como ella, cubiertos en su totalidad por una capa brillante que despedía una luz plateada a su alrededor, fue cuando Lucil se dio cuenta que ella tenía mucho que ver con esos seres que ahora la rodeaban.
— Abran paso Comunidad al Legado Hinior —se escucho una voz que venía de atrás de la multitud
Al instante el grupo de personas se hizo a un lado haciendo un camino amplio por donde paso Omed, interponiendo solo la valla de aquellos seres — que parecían se fantasmas tan transparentes como el mismo aire — que estaban inmutables a pesar de los intentos de los oficiales que acompañaban a su padre.
— Hija, por favor permíteme pasar — pidió Omed al ver que aquellos seres se negaban a alejarse
— Que puedo hacer yo — dijo Lucil disculpándose
— Entonces ven conmigo — insistió Omed extendiendo su mano hacia su hija
Ella sabía que no debía seguir haciendo eso enfrente de tanta gente que no solo no debían saber lo que a ella le preocupaba sino que además ellos debían pensar que se trataba solo de un acontecimiento extraño por lo que dijo.
— Solo quería pasear
Omed miro extrañado a su hija sin entender sus palabras.
— Tal vez después puedas seguir con tu caminata pero ahora hay algo importante de que hablar— prosiguió su padre preocupado ante la negativa de su hija
Lucil se dio por vencida tomando la mano de su padre, al instante los seres fueron desapareciendo uno a uno dejando solo a Omed y a su hija. El indico con solo una señal que partía dejando todo a cargo del oficial que permanecía a su lado en ese momento. Tanto el cómo su hija desaparecieron tras una puerta que los llevo a una oficina en donde Lucil nunca había estado, ella supuso que era donde su padre siempre trabajaba.
— ¿Por qué te desapareciste, desde hace una semana; me tienes preocupado? — protesto Omed
— Yo no desaparecí, siempre estuve en el castillo —repuso Lucil
— De cualquier forma, si no hubiese sido por la conmoción que acabas de ocasionar no te habríamos podido localizar— continuo Omed en tono de regañina
— Lo siento, solo deseaba pensar
— Entiendo lo que te sucede, a mí también me tomo por sorpresa. Sirine y Azuer me explicaron lo que sucedió y debes de saber que en el tiempo en que conocí a tu madre ella jamás tuvo otra hija, porque te puedo asegurar que es una mentira.
— Es lo que yo pienso, pero ya no quiero hablar sobre eso al menos no por un tiempo, me hace daño, por lo mismo te pediría que fuera de Azuer y Sirine, los demás no se enterasen
— No te preocupes los hice prometer guardar silencio hasta que tu decidieses si compartirías con los demás eso
— Gracias papá — Lucil abrazo fuertemente a su padre sollozando en silencio como lo había hecho muchas veces sola. Su padre correspondió a su abrazo consolándola tiernamente
— Hija se que este no es el momento, pero necesito hablar contigo sobre Iliac — dijo Omed después de varios minutos de silencio.
— Yo también. Quisiera pedirte que lo dejaras al lado de Saident, todo esto es muy difícil para todos y sinceramente me quitarías un gran peso de encima si permitieras ese noviazgo
— ¿El té a reprochado algo? — pregunto muy molesto Omed
— No, pero es lo que ella me cae muy bien además los dos se aman, no le hacen daño a nadie
— Si pero tú no tomas en cuenta a las demás personas que esperan que tu y el estén juntos. Además está lo que tienes con Elther, deberías ser más prudente y terminar con…
— ¡Por favor! — suplico Lucil con todo su encanto
Su padre sonrió amorosamente
— Esta bien, pero a cambio quiero que me prometas que aparentarán una relación amorosa en las reuniones en público, principalmente en tu presentación
— ¡¡¡Que!!! ¡¿Por qué no me habías dicho nada?!
— Tal vez porque no te he visto en una semana, además hay otra cosa es costumbre dar una demostración al publico de tus poderes y yo que sepa no dominas más que dos además de esa extraña burbuja que algún día deberás explicarme de que hechizo se trata. Para lo cual solo tienes dos semanas por lo que te sugiero le pidas ayuda a Iliac
— ¡Que! ¡No! Yo te prometo que estaré lista para ese día, pero
— ¿Qué?
— ¿Cuales son los poderes que supuestamente debo de aprender?
— ¡¡¡¿Qué?!!! Cada uno de tus hermanos tiene dos poderes primarios que pueden tonar en diferentes formas según ellos lo quieran
— Entonces son ocho más los míos
— No son seis, porque tanto tu como Iliac comparten los mismos tipo de poderes
— ¿Y cuáles son esos seis, en esencia?
— Haber Lara controla todos los sentimientos Sirine la telequinesis, Azuer la invisibilidad y Elther el control mental además de que cada uno de ellos puede manejar a su voluntad uno de los cuatro elementos
— ¿He Iliac y yo que poderes tenemos?
— Todos los anteriores más la sanación y el control de la electricidad. Pero como te lo he dicho cada uno de tus hermanos manejan sus poderes a su manera que los hace muy ricos y yo que sepa apenas si puedes hacer lo básico con ellos
— Y pretendes que… Si los controlare todos en dos semanas. No a la perfección ni con todas sus variantes pero, te lo prometo.
— Bien entonces, por mi parte hablare con Iliac sobre su noviazgo.
— Gracias Papá.
— Y por cierto tu sabes que son esos seres que te rodearon
— ¿Por qué?
— Porque todos están intrigados en saber, yo mismo no sé como aparecieron, lo único que sabemos de ellos es que se vieron por primera vez antes de la muerte de Neiro. Tu sabes ¿qué son? O si ¿son peligrosos?
— En realidad yo también me asombre, pero ahora que recuerdo se trata de un hechizo que hice al principio porque la Fuente me había pedido que protegiese a Kara de alguna manera y pues fue la más fácil, se le llaman Entelequia protectora y están para ayudar a todos en la Comunidad. ¿Te han ocasionado problemas?
— En realidad no pero me dejas más sereno al saber que tu las creaste?
Después de la plática con su padre Lucil llego al palacio algo cansada, en realidad no había pensado que a pesar de que su caminata no había durado tanto quedará tan exhausta después de ella. Ella se recostó sobre su lecho y trato de reposar por unos momentos, lo que le resulto bastante inútil ya que al parecer había una persona en ese castillo que la había estado esperando.
— Parece que al fin se digna aparecer la princesa. Sin siquiera tomar en cuenta a los demás.
Lucil abrió repentinamente los ojos para ver a un Iliac bastante molesto parado frente a su cama.
— Y eso que te puede importar a ti — repuso Lucil molesta
— ¡Solo porque eres la Elegida! Crees que necesitas un trato especial. Que no entiendes que papá no tiene tiempo de buscarte y mucho menos de perder el tiempo con tus estupideces de niña.
— Pues si no te parece, porque no le ayudas en su trabajo — sugirió burlonamente— ahora que tanto te preocupa Kara.
— Siempre me ha preocupado. ¡No soy como TU que solo vivo para intrigar para la vida de los demás!
— Hay vas otra vez con lo de Irene. ¡Ya supéralo!
—NO SOLO ES ESO. LO de Irene es lo mínimo. ¿Por qué fuiste capaz de intrigar con mi padre para que Saident y yo nos separáramos? ¿Dime qué diablos te hacemos para que te ensañes con nosotros?
— ¡Lucil ya estás aquí! — exclamo Azuer que había oído el ruido
— Dime que daño te he hecho yo, para que me hagas lo que haces — exigió Iliac una vez más ignorando la llegada de Azuer
— Lucil creo que este es el momento de que Iliac sepa todo lo que averiguamos de Irene
Ella hizo una seña de aceptación para después Azuer comenzara explicar todo lo que había visto y escuchado de la boca de Irene, sus planes que tenía no solo de salvar según ella a Kara con ayuda de Neiro, si no de acabar con todo el Circulo interior.
— Además tengo pruebas. De eso y de otra cosa — dijo Lucil al ver que Iliac no está muy convencido. Ella tomo una fotografía y un pedazo de papel doblado que le aventó al otro extremo de la cama donde se encontraba parado Iliac.
Iliac al ver la fotografía se quedo en silencio observando cómo su antigua novia besaba al hombre que más odiaba en el mundo sintió desfallecer, sabía que ya no la amaba, pero aun le hacía mucho daño todo lo que tuviera que ver con ella. Al terminar de leer la carta el bajo la mirada, pero aun así eso no significaba que todo había cambiado.
— Podrás tener razón en que tu no hallas tenido que ver con respecto a Neiro e Irene, pero ¿Qué hay de su muerte? — exigió Iliac a un molesto
— Ella jamás había sido capaz de matarla, porque tu no viste su reacción en ese momento pero si has sido capaz de ver como sufre al saber que ella e Irene son her… — explicaba Azuer cundo fue interrumpido por las exigencias de Lucil
— ¡Eso ni a él ni a nadie le interesa!
— Pero tú y yo sabemos que si sabe las cosas comprenderá — explico Azuer
— No. Porque eso solo me interesa a mí y a mi padre a nadie más. ¡A nadie más entiendes Azuer! — exclamo Lucil al ver que Azuer arremetía para contra decirla
— Como tú quieras son tus cosas. Solo que toma en cuenta que somos hermanos y que si no confías en nosotros en quien lo harás — refuto Azuer — Elther tampoco lo sabe, el ha estado preocupado por ti, no le has permitido estar a tu lado. ¿Qué pasa?¿Ya no lo quieres?
— Ese tan poco es tu problema. Además de ello mis cosas las diré cuando sepa tanto como ustedes de mi familia, osease nunca ya que ustedes nunca hablan de sus familias
No solo Azuer se vio afectado por esas palabras, también Iliac que se había interesado mucho en la plática, pero al no querer rebelar tampoco nada de su pasado decidió abandonar la habitación sin decir ninguna palabra.
— Eso nunca podrá ser Lucil, porque nosotros hicimos una promesa no nos interesa el pasado, solo a partir de que nos conocimos — dijo Azuer al ver que Iliac se había ido
— Si pues eso me hace pensar que ustedes ya conocen todo de todos, pero eso no quiere decir que yo quiera compartir mis secretos con alguien más si tu ni ninguno de ustedes lo hacen
— Si yo los tuviera te los diría solo que nuca conocí a mi familia de sangre, además esta Elther al menos el debería saber la verdad, el este tu novio
— Pues lo siento mucho Azuer, pero con lo curiosos que son dudo que solo sea eso tu debes saber de tu pasado y tanto tu como yo sabemos que no es necesario que conozcas a tu familia para saber tu historia familiar. En tanto a Elther, ya te lo dije ese es nuestro problema no el tuyo
— Bien si esa es tu última palabra entonces ni Sirine ni yo diremos nada más al respecto de esto.
— Se los agradecería


**********

Azuer caminaba con su novia tomados de la mano, mientras miraba a Lara alejarse, al ver a Elther sumido en sus pensamientos.
— No comprendo nada. Mientras Lucil le ignora, Lara está ahí para él pese a lo que le hizo la otra vez y ahora se han vuelto a enojar, todo por una simple llamada
— Azuer, estoy segura que ambas lo aman, solo que con lo de Irene, Lucil no ha tenido cabeza para otra cosa. Y Lara bueno tu sabes que aun le ama, solo que se mantiene al margen. El es el que está mal debería de tomar una decisión definitiva.
— Todo por Lucil, por seguirle ciegamente
— Ella antes le incluía, pero el se alejo, a mi me consta. En cuanto Elther se entero de Lara salía con River, el se alejo de Lucil para seguir a Lara y ahora Lara no sabe qué hacer, quiere estar con él pero él aun sigue con Lucil.
— ¿Y sabes lo que me dijo la otra vez?
— ¿Qué?
— Creo que las amo a las dos, ¡Santo estúpido!
— ¡Ya lo creo!


A pesar de que Lucil había estado las últimas semanas muy ocupado tratando de controlar sus poderes lo cual no le había resultado nada sencillo, aun que al final lo había logrado con un poco de ayuda de la Fuente. En ese lapso ella había notado que Iliac no solo estaba más distante y cortante y tal vez un poco triste, si no que a su vez ni Sirine o Azuer se acercaban aun que pasasen cerca de ella al parecer Iliac no era el único molesto con ella. Lo cual solo le indicaba una cosa que la noticia se había propagado entre sus hermanos pero lo que le sorprendía aun más era que no había podido ni ver a Elther por casi un mes, con todo lo que había pasado no lo había tomado en cuenta. Y aun que a veces veía Lara esta se negaba a hablar con ella o con cualquier otro de sus hermanos, lo más extraño es que siempre estuviese llorando y sola. Eso le llevaba a pensar que al menos ella no estaba molesta por el asunto de Irene, a ella le preocupaba algo más. En fin Lucil decidió no meterse si ellos no lo hacían con ella, ella no lo haría con ellos, pese a que le preocupara Elther, él al final comprendería, sabía que le estaba dando su espacio. A pesar que a veces pensase que era un poco envidiosa, ella sabía que no podía cargar con algo más a cuestas que su problema con Irene y su madre, la presentación que estaba solo dos días y el problema de memoria que no había logrado solucionar desde hace algunas semanas y que en ello incluía a Rar.

Esos días pasaron volando para Lucil que había esperado que sucediese de otra manera. Ya que en su familia el único que se veía emocionado era su padre. Los demás solo se ocultaban por los rincones para no afectar su felicidad.
— Esta noche iras de la mano de Iliac y tendrás que permanecer la mayoría del tiempo con él, ya sabes simulando amor donde no lo hay — dijo sonrientemente Omed a su hija.
— Si papá— contesto feliz Lucil.
La gran presentación de Lucil se llevaría a cabo de manera especial en uno de los jardines más hermosos de que pudiese tener la Comunidad Kariana, a la cual todas las personas estaban invitadas, aun que solo fuera por algunas horas.
Esa noche todo fue lleno de esplendor y de belleza, tanto ella como sus hermanas habían sido muy cuidadosas en elegir sus atuendos, ella llevaba un vestido color azul pálido que le llegaba hasta los tobillos estaba compuesto de tres capas de tiras delgadas que terminaban en pico cada una de ellas, con una manga muy suelta que dejaba al descubierto todo el contorno de su brazo para volverse a unir en su muñeca. Tanto Lara como Sirine llevaban trajes largo hilados de oro y plata a la última moda Kariana. Sus hermanos todos vestían con pulcridad el traje de gala de la Comunidad Kariana según la casa a la que pertenecían. Tanto Iliac como Elther vestían diferente de Azuer que por lo que sabía este último utilizaba el traje de gala de la familia Adleg.
Contrariamente a todo lo que había pensado Lucil que Iliac le pudiese decir, esa noche estaba especialmente silencioso con ella respondiendo cortésmente a todo lo que le preguntase su interlocutor, llevo la mayoría de la noche a Lucil por todo el lugar prácticamente conociendo a la mayoría de los Karianos lo cual era una tarea muy cansada. Al final de la demostración que resulto ser muy sencilla para Lucil empero al lo que le había platicado su padre.

Lucil camino buscando a Elther con la intención de hablar con él; mientras él e3n compañía de Iliac se alejaban de la fiesta a una parte del bosque platicaban silenciosamente. Ella intento acercarse a Elther, pero ella evadía nuevamente. Ella miró distraídamente — después de su último intento por acercarse a su novio — a su alrededor observando a lo lejos la reunión hasta que a algunos metros al frente de ella se empezaron a escuchar voces que se acercaban, al parecer era una mujer y un hombre —que vestía muy parecido a Iliac y Elther —que discutían acaloradamente.
— Ya la escuchaste, ella no se puede equivocar — alegaba la mujer
— Pero tienes que entender que esto es solo pasajero el no te robara la vida — dijo a su vez el hombre
— ¡PUES NO LO QUIERO! — prosiguió ella imperturbable
Lucil que en un principio trato de no escuchar la conversación no le fue posible seguirlo haciendo cuando vio de repente que el hombre tomaba por la fuerza a la mujer obligándola a mirarla a los ojos y diciendo a un más fuerte que esta
— ¡CALLA INSENSATA! NO ENTIENDES QUE SI SE LLEGASEN A ENTERAR TE ENCERRARAN Y NO PODRÉ HACER NADA
— ¡Me lastimas! — dijo furiosa la mujer
— Kaia entiende — prorrumpió a un más furioso el hombre utilizando más fuerza sobre ahora ya los dos brazos cautivos de la mujer
Mientras tanto Lucil al ver que la mujer era obligada a escuchar los reclamos del hombre ella voltea a ver rápidamente a ver a sus hermanos diciendo
— ¡Que no van hacer nada! — mientras que señala en dirección a la pareja que discutía
Tanto Elther como Iliac voltearon a ver a lo que ella señalaba sin darla la mayor importancia y prosiguieron con su conversación.
— ¡Qué diablos les pasa! — exclamo a un más fuerte
Mientras ellos la miraban una vez más, esta vez un poco confundidos pero sin tomarla en cuenta, solo la miraron como hacía señas en símbolo de apuración que ellos no podían entender. Elther le miro preocupado, pero aun confuso, «No se qué hacer, no te quiero hacerle daño». Pensó para sí.



Elther se hacer a su hermano, deseaba estar con ella, pero ese no era el Lugar.
— «Podemos salir un momento, ya no soporto más esto» — dijo Elther
— «¡Ahora, precisamente esta noche! Que ella y yo tenemos que estar juntos, no simplemente debería de hablar con ella» — repuso Iliac
— «Por favor»
Iliac asintió brevemente mientras se escabullía de la fiesta dejando a Lucil sola con sus acompañantes, Elther le siguió a corta distancia.
— ¿Ahora qué pasa?
— Tu más que nadie debería saberlo
— Elther tengo mis propios problemas sentimentales, como para estar al pendiente de los tuyos. Eres un tonto, primero dejas a Lara porque te deslumbro Lucil y ahora qué vez Lara quiere rehacer su vida con River te interpones.
— Es que las amo
— Siempre has sabido lo que quieres, solo que no deseas dejar a ninguna de las dos, Si yo fuera tu me quedaría con Lara. Lucil tiene semanas que ni siquiera de da por enterada que existes, vive en su propio mundo, no le importa otra cosa que no sea ella misma. Te apuesto lo que quieras que ni siquiera está enterada lo que pasa entre Lara y tu
— Lucil no es así — dijo molesto Elther
— ¡Silencio has viene!
— «Quiero volver con ella, pero con lo que ha pasado estos días no me atrevo ni siquiera a mirarle a los ojos»
Lucil se acerco a Elther, por primera vez después de tanto tiempo
— Hola, ¿podemos hablar?
— Ahora no Lucil, estoy platicando con el — repuso Iliac «Lo que tengo que hacer por ti hermano, no me parece en lo absoluto el que juegues con los sentimientos de Lara ella te ama de verdad, no como esta egoísta»
— «No hables así de ella»
— Todo estuvo perfecto esta noche, ¿no crees? — pregunto Elther simulando
— Si — repuso Iliac
— ¡Que no van hacer nada!— exclamo Lucil
— ¿Qué le pasa ahí no hay nada? — pregunto Elther preocupado — ¿Habrá vuelto con las alucinaciones?
— Esta loca, es lo que le pasa — repuso Iliac
— ¡Qué diablos les pasa! — exclamo a un más fuerte Lucil
— ¿Qué vas hacer entonces? ¿Volverás con Lara?
— «No se qué hacer, no quiero hacerle daño» — dijo Elther mientras miraba Lucil, preocupado e incapaz de comprender lo que le pasaba


Mientras tanto la pareja proseguía con la discusión.
— ¡Que debo de entender! Que debo de sacrificar mi propia vida para que un ser al que no deseo nazca. Y tú y yo donde quedamos — prosiguió con una voz desgarradora la mujer — Tu me prometiste que…
— ¡Silencio! Viene alguien — interrumpió el hombre
Lucil pudo ver como a lo lejos se escuchaba una marcha como de soldados. Al instante la pareja se asusto y tomo camino hacia el bosque. Lucil miro una vez más a sus hermanos que proseguían con su plática y se decidió a seguir a la pareja. Caminaron un largo tramo en el cual no solo a la mujer se le había rasgado el vestido si no también a Lucil al pasar por algunas ramas ensortijadas. A pesar de que la pareja intentaba huir lo más rápido posible se escuchaba cada minuto más cerca el batir de la marcha como si estuviesen siendo acorralados por ella. Después de algunos minutos de tenso silencio y de intensa caminata la pareja fue presa del pánico al ver que los habían encerrado en medio del bosque un batallón de soldados. Al ver que no podían huir de ninguna manera la mujer se asió del cuello del hombro como implorando que lo que veía fuese solo una pesadilla. En ese momento se escucho una voz clara y fuerte que provenía de una de los soldados.
— Kaia Ewal primera dama de la Comunidad Kariana queda bajo a resto so pena de muerte al atentar contra la vida de un ser indefenso que además es uno de los Elegidos — Lucil que estaba muy cerca de ellos quedo helada — Como lo dictamina el estatuto de Ley de legado de vida 7594 párrafo tres inciso seis de la Comunidad Kariana.
— ¡Marac! Ordénales que me dejen en paz. ¡No me pueden llevar a ese espantoso lugar!— imploro Kaia que en ese momento era arrancada por las fuerza del abrazo de Marac que luchaba con todas sus fuerza de librarla de los soldados que ya tenía fuertemente agarrada.
— Legado Hinior, no se oponga o de lo contrario, deberemos entender que usted está de acuerdo con ella, por lo que será relegado de su cargo y puesto en custodia como la primera dama — advirtió el soldado al mando.
En ese momento Marac no se opuso más a que llevasen a Kaia que no dejaba de de gritar su nombre, cada momento más desesperada.
Los soldados abrieron una puerta interdimensional por donde llevaron a Kaia dejando solo a Marac. Lucil siguió a los soldados un poco distante cada vez cayendo más a la cuenta de que era una de sus ilusiones ya que nadie se había percatado de su presencia. En tanto los hermanos se había percatado unos minutos después de que Lucil había entrado al bosque por lo que decidieron ir a buscarla, llegando al lugar donde ella se encontraba, lo que les asombraba a un más era su actitud de poner mucha atención a lo que sucedía a su alrededor a un a pesar de que ellos no veía absolutamente nada. Al ver que Lucil caminaba aun más decidieron no seguir más con ese juego y llevarla al punto de reunión. Pero en el momento en que ellos la iban a tomar Lucil desapareció en el aire sin previo aviso como si hubiese desvanecido— Y es que ella había entrado en la puerta interdimensional que ellos no podían ver— quedando solos buscando en cada rincón de aquel bosque sin encontrar ningún rastro de ella.

Lucil al salir detrás de los soldados se pudo percatar que se trataba de un lugar muy siniestro en donde llevaron a Kaia a un calabozo. Dejándola sola y adolorida. Lucil la observaba con lastima cuando de repente, Lucil sintió como la tierra se movía como si fuesen transportadas a otro lugar, ella miro a su alrededor y ciertamente el lugar era completamente diferente al que había estado antes. Este se trataba de un amplio pasillo en donde se escuchaba claramente los gritos y penurias de varias personas que ocupaban los siguientes calabozos. Cuando escucho el grito ensordecedor de una mujer que estaba parada frente a ella muy trastornada, mirándola fijamente a los ojos grito claramente.
— ¡NO LO QUIERO, SERÁ MI MUERTE Y EL FIN DE TODA MI FELICIDAD!
Esto la susto sobre manera, cuando la mujer se alejo de la puerta que las separaba para irse al fondo del calabozo frente a la puerta donde a un la veía Lucil, ella no le quito la mirada de encima y prosiguió
— ¡El Elegido! — exclamo burlonamente la mujer — ¡NO! ¡EL INDESEABLE, SI!
Fue cuando Lucil pudo ver quien le estaba hablando era Kaia solo que ahora se veía pálida y demencial, con un vientre un poco abultado señal de que esta evidentemente embarazada. Lucil volteo a ver hacia el otro extremo del pasillo donde se veía que evidentemente se venían apagado las luces hasta llegar a unos metros de Lucil, ella volteo a ver Kaia que la seguía mirando fijamente. Lucil se asusto sobre manera al ver que la oscuridad estaba solo a uno pasos de ella. Hecho a correr con todo su fuerza hacia el lado contrario donde estaba la oscuridad, encontrándose con una puerta que le cerraba el paso, trato de abrirla desesperadamente ya que cada segundo que pasaba era como si la oscuridad avanzara más rápido dejando solo los gritos desaboridos de los desequilibrados que se encontraban dentro del los calabozos. Intentando abrir nuevamente la puerta cuando la oscuridad ya estaba solo a unos centímetros. Ella no soporto más de modo inconsciente atravesó literalmente la puerta a pesar de que esta estaba cerrada. Corrió por largos pasillos y escaleras interminables sin notar siquiera el lugar en el que se encontraba, solo deseaba salir de él, aun trastornada por lo que le había sucedido. Después de algunos minutos en que regreso en sí, pudo empezar a reconocer el lugar en el que se encontraba, no sabía ni como, ni cuando había llegado ahí pero indudablemente se encontraba dentro del castillo. Para después dirigirse momentos después a su habitación maquinalmente, no podía sacarse de la cabeza lo que había visto, fue horrible, ella no sabía que podía existir un lugar así dentro de ese castillo, ella pensaba que eran los únicos que la habitaban.
— Se podría saber dónde estabas — exigió Omed al ver llegar a Lucil a su cuarto
— ¡He! — dijo distraídamente Lucil sin notar que no era el único que se encontraba en su habitación
— Te he dicho mil veces que no te vayas así — continuo Omed con la regañina mientras la veía con el rostro sudoroso y el vestido rasgado
— ¿Por qué no me dijiste que había más personas habitando en este castillo, pensaste que nunca me daría cuenta?— exigió esta vez Lucil al darse cuenta que hablaba con su padre
— ¡¡¡Que!!!
— Y ese lugar ¿Qué diablos es? ¿es infernal?— puntualizo con visible temblor que le recorrió todo el cuerpo
— ¿De qué estás hablando? — intervino Elther muy extrañado y preocupado que se encontraba junto con sus hermanos dentro de la habitación
— De ese maldito calabozo que se encuentra dentro del castillo — dijo sin pensar Lucil aun consternada
— Aquí nunca ha habido calabozos, Lucil — prorrumpió esta vez Sirine
— Antes que todo quiero saber ¿porque te fuiste así de la fiesta? — exigió nuevamente Omed
Fue cuando Lucil cayó a la cuenta de que nadie más que ella había visto toda esa escena porque de no ser así tanto Elther como Iliac lo habrían dicho, por lo que guardo silencio tratando de aclarar su ideas y entender todo lo que había sucedido.
— ¿Por qué te quedas callada? ¡Te exijo una explicación! — exclamo furioso Omed
— Yo… Yo tengo mucho en que pensar papá, no sabía lo que hacía, solo quiero estar sola — dijo Lucil mientras veía a Elther sabiendo que lo sentía tan lejos como algunos minutos antes, dio media vuelta para encerrarse dentro del baño de su habitación donde permaneció toda la noche tratando de entender todo eso y valla que lo logro entender ahora empezaba a hilar sus pensamientos, eso que le había dicho Kaia lo había escuchado miles de veces en su cabeza y aquel calabozo en el que había pasado esa noche ya lo había visto antes, eran rastros pequeños perdidos de las visiones que había tenido mientras permanecía afectada por las ilusiones de los Singoales y aun que le dolían recordarlas ahora ya podía entender una parte más de ellas y ahora sabía que la llevarían en el camino preciso a Rar.
A la mañana siguiente su padre entro sin aviso previo al baño donde había permanecido insomne Lucil.
— Ahora podrás explicarme lo que sucedió, entiendo que no quieras hablar frente a ellos, pero yo soy tu padre — dijo Omed
— Perdón papá no fue mi intención arruinarte la noche, yo realmente no lo hubiera querido así, pero es que una vez más me perturbo aquello que me dejo marcada con mi encuentro con los Singoales — pretexto Lucil
— ¡Cómo! Aun tienes problemas con eso. Porque no me lo dijiste antes, debes de acudir con un psicólogo inmediatamente
— No, no necesito que me analicen, solo necesito un poco de espacio para poder comprender lo que me sucedió. Solo eso.
Su padre se vio más preocupado que la noche anterior pero accedió al pedido de su hija.


La Comunidad Kariana había iniciado una época de crecimiento y paz que con llevo a que no solo Miriar estuviera considerando la posibilidad de unirse a la Comunidad, sino también otros planetas. Quienes veían con buenos ojos no solo la posibilidad de la estabilidad si no de la protección de la Fuente. Por su parte la Fuente había mandado llamar a Lucil.
— Hola Fuente, hace mucho tiempo que no había entrado aquí — dijo Lucil al entrar a la cámara de la Fuente
— Lo sé
— ¿Qué es lo que puedo hacer por ti, Fuente?
— Debo decir que mucho, ya que se están presentando problemas de el circulo interior
— ¿Por qué? Fuera de pequeñas diferencias entre ellos, pues no veo ningún problema
— En realidad no solo eso, como ya te habrás dado cuenta, hay energías que se han propagado negativamente dentro del castillo, dentro del circulo interior y ahora a ti. Además es tiempo de reafirmar las uniones de hermandad, incluyéndote. Es hora de que la Cofradía realmente se una.
— Si se a lo que te refieres, pero en las condiciones en que estamos considero que realmente no es bueno, por lo que he leído debemos estar todos de acuerdo, y yo realmente creo que al menos la mitad de ellos no querrá participar conmigo en esto.
— Es que no se trata de que si quieren o no la unión se requiere para que se siga conservando el equilibrio en la Comunidad eso tanto tu como ellos lo saben que si ustedes llegan a romper su hermandad la Comunidad se romperá en pedazos sin necesidad de que ningún planeta o enemigo nos ataque.
— Esta bien. Entonces yo opino que tu les digas que realmente se necesita, porque no creo que a mí me tomen en cuenta, a pesar de que les diga que puede acabarse todo si no lo hacemos.
— Bien entonces todo se hará esta noche.
— Se hará como tú quieres — dijo distraídamente Lucil
Tanto Lucil como todos su hermanos se reunieron dentro del jardín trasero del castillo, tanto Sirine como Azuer permanecían con Lara platicando en silencio al igual que Iliac y Elther — el cual se veía muy serio y cabizbajo, mirando en ocasione a Lucil sin atreverse a acercarse a ella.
— Bien entonces empezamos — sugirió Lara que se veía un poco triste.
— Claro — dijo Sirine
Tanto Elther como Azuer regaron una arena rojiza que dio forma de un gran círculo al terminar cada uno de ellos tomo un lugar fuera del circulo. Lucil hizo lo mismo quedando entre Azuer y Lara.
— Tu no vas aquí Lucil vas entre Azuer y Sirine — señalo Lara
— Lo siento — dijo avergonzada Lucil
Después de que Lucil se puso en el Lugar correcto. Iliac inicio la ceremonia:
— Entro al círculo de la unión libre de amenazas y por mi propio pie consiente del deber hacia la Fuente
Al empezar a decir estas palabras el circulo se ilumino con una luz dorada y hasta que por fin Iliac entro del circulo prendiendo una vela color verde que poso sobre el suelo frente así. Después de esto guardaron silencio hasta que Sirine que estaba hacia la izquierda de Lucil dijo
— Sigues
— Pensé que seguía Elther
— No. Solo di lo mismo que Iliac y prende esta vela frente a ti después de entrar al circulo
Lucil inicio haciendo lo mismo para después seguir Elther, Lara, Sirine y por último Azuer que al posar por último su vela verde se fue trazando rápidamente una estrella de seis picos que despedía brillos esmeralda.
— Ahora lo que aremos es pasar al centro del hexágono, solo repite lo que veas — explico Sirine a Lucil
Una vez más Iliac inicio tomado una copa de plata entre sus manos y vertiendo un poco de vino tinto dentro de la copa.
— Vierto mi sangre en símbolo de hermandad y unión — dijo Iliac mientras hacia un pequeño corte en su dedo índice dejando caer tres gotas dentro de la copa de vino que paso a Elther para después pasar al centro del hexágono de luz esmeralda. Continuando así hasta llegar a Lara que paso también al centro y esta entrego la copa a Iliac que continuo
— Bebo de mi sangre y de mis hermanos en símbolo de unidad tomando entre mis manos la responsabilidad que es el formar parte de la Cofradía — para después tomar un sorbo de vino — deseando con todo mi corazón para la unión de la Cofradía … — continuo diciendo para después concentrarse y aparecer de manera mágica un trozo de papel que hecho a una fogata que se había formado después de haber tomado el primer sorbo de vino. Después paso la copa a Elther quién hizo lo mismo, hasta llegar a Lara que tomo todo el vino y después de aventar su deseo al fuego este se expandió con una luz brillante que apago la estrella de seis picos y el circulo que se había formado al principio del ritual. Para después desaparecer en la oscuridad de la noche.

Después todos los chicos se desperdigaron como si no hubiesen hecho nada. Lucil se dio cuenta por primera vez que lo que eran y lo que habían sido, se había acabado ante sus ojos, eso era a lo que se refería la Fuente, pero de qué caso serviría todo ese ritual si ellos seguían así, debía sin duda alguna intentar juntarlos de nuevo aun que ella siguiese siendo ajena a ese círculo. Ahora entendía porque le llamaban Circulo Interior, era una unidad que día a día desaparecía. Nunca se había sentido una de ellos, el único nexo que los unía era el salvarla comunidad, pues el amor de Elther se avía extinguido con el tiempo. Respiro profundo, «Cuanto te necesito, Elther» pensó por un momento que el ya no era más suyo al fin el amor que alguna vez los había unido, desapareció, reviso en su interior descubriendo para su sorpresa, que no dolía y se pregunto por primera vez, razonando por primera vez sus sentimientos «Lo habré amado alguna vez, ¿O como dice Iliac fui tan egoísta? Que preferí su apoyo brindándole a cambio mi amor un amor que solo fue un reflejo para mantenerlo a mi lado. Mi único sostén mi único pilar, fue el. Aun siento dolor por lo que me hizo Manolo sufro con si partida, pero Elther es diferente, se que ya no está conmigo, que ya no me ama como solía hacerlo y sin embargo si me pidiera regresar lo haría sin pensarlo, porque es lo único que me permite respirar sin pensar en que ya no tengo nada, todo me lo arrebataron, primero fue mi padre, después fue Manolo, mi tranquilidad, mis sueños, mis ilusiones y por último mi vida. Y ahora estoy perdida en medio de un mundo extraño. Donde mi padre desea dirigir mi vida, dándome cuenta que estaba mejor sin él, que con él. En medio de una guerra que no es la mía y ahora sin lo único que me sostenía». Ella intento contenerse, pero una lagrima rodo por sus mejillas sin poder evitarlo.

Sin darse cuenta se había quedado sentada en un abeto que estaba muy cerca del lugar donde había hecho el ritual. No quería llegar a su cuarto y sentir la frialdad de aquella casa. Muchas veces había leído tantas historias sobre aquel circulo interior y como había logrado superar todo y ella era incapaz de superar su eterna soledad con tantos problemas y tan sola. Esta vez no solo ella se perdería, sino se desbarataba ante sus ojos el circulo interior la base de la Comunidad primero Elther y Lara, después seguramente Azuer y Sirine y después a pesar de que fuesen hermanos Elther e Iliac y lo evidente ella y Elther ya no estaban más juntos. Todo se acabaría y entonces, entonces lo que más temía aparecería. Al pensar eso último se estremeció de terror, su soledad era nada, su problemas de ahora serían una pequeña piedra en el zapato con lo que le esperaba si todo fuera destruido. Razonando a cada minuto no resultaba tan loca la idea, recordando la plática con su padre no había ningún otro ser más que sus hermanos y el viviendo dentro del castillo. Señal de que indudablemente había una energía ajena al castillo influyendo dentro del y a Lucil no le venía otro nombre a la cabeza que Rar.

Alguien más se encontraba a su alrededor que la observaba sin que esta se diese cuanta analizando cada uno de sus movimientos y si fuese posible todas y cada una de sus actitudes que le dijesen que es lo que realmente pasaba por su mente, Iliac la siguió con la mirada sin intervenir.

En esos momentos Lucil se levanto y se fue directamente a su cuarto, en el camino no pudo evitar ver que alguien se encontraba sentado en un rincón cercano a la puerta central. Se pudo dar cuenta que se trataba de Elther ocultando su rostro entre sus piernas y sus manos. Lucil intento pasar por alto que él se encontraba ahí, pero hacía más de un mes que no hablaba con él, llegándole de repente a la mente el hecho de que debía hacer algo para unirlos de nuevo, le dolía tener que volver a usarlo de esa manera, principalmente porque podía sentir la contradicción de sus sentimientos, pero necesitaba un puerto seguro para seguir adelante. «Hasta entonces será así» se dijo así misma mientras se acercaba a él.
Ella se puso en cuclillas frente a él y acaricio su cabello tiernamente. El levanto su rostro y se hecho inmediatamente a sus brazos, llorando profundamente. Tardo largo tiempo en que cualquiera de los dos dijese algo hasta que Lucil rompió el silencio al ver que avanzaba la noche y Elther no hacía otra cosa que llorar.
— Será mejor que vallamos adentro — dijo Lucil mientras levantaba a Elther y lo llevaba a una habitación que estaba muy lejos del pasillo donde se encontraban sus demás hermanos.
Ella lo ayudo a recostarse sobre la cama, acostándose junto a él después quedando dormidos hasta la mañana siguiente.
Cuando Lucil despertó Elther a un dormía profundamente. Llegando momentos después el desayuno. Ella despertó a Elther quién no dijo nada al verla.
— Debes comer algo — ofreciéndole una bandeja de comida a el
— Dirás que soy un tonto ¿verdad? — dijo calladamente Elther
— Cada quién vive y sufre sus cosas como quiere
Elther sonrío débilmente y continuo comiendo si decir nada
— Elther ¿Qué es lo que cambia al convertirse el circulo interior en la Cofradía?
— Todo
— ¿Cuales hubiesen sido las consecuencias del triunfo de Neiro, si hubiera ganado?
— ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra y porque preguntas eso?
— Simple curiosidad
Elther la miro suspicazmente
— Existen muchas cosas que no entiendo y esta es una de ellas. ¿Por qué preguntas algo que ya sabes?
— No sé. Solo por hacer platica.
— Ha y después preguntar qué es lo que realmente paso. ¿Verdad?
— Creo que merezco saberlo hasta donde se aun sigo siendo tu novia. Pero si en realidad no quieres hablar de ello. Yo solo guardare silencio; no tengo nada interesante que decir. Lo cual quiere decir que no hablare más por el resto del día.
Elther volvió a sonreír a pesar de su tristeza
— Sabes por eso me te quiero tanto, no solo porque no eres como todos los demás que exigen saber todo, si no porque haces sentir bien a las personas por más mal que se sientan
— Bueno, lo tomare como un cumplido
— Sabes no se tu, pero yo tengo muchas cosas que hacer y ya es muy tarde — dijo Lucil mientras se levantaba de su silla después de haber terminado de desayunar. No sabía si aun era correcto arrastras a Elther a su locura, pero lo necesitaba su lado y él necesitaba de ella lo podía sentir.
— Y según tu ¿qué es lo que tienes que hacer? — pregunto Elther bromeando
— Bueno entre mis tantas ocupaciones esta, el averiguar con qué más puedo molestar a tu pequeño hermanito, investigar qué es lo que hay más dentro de este extenso universo y por su puesto lo más importante escoger un par de cosméticos y vestuarios que estén a la moda por supuesto que no sea de Kara si no de cualquier otro lugar para que la Fuente se moleste — respondió en tono de broma, Lucil
— Si tú me lo permites yo te puedo ayudar en…
— Me parece muy buena idea, quien más si no tu para hacerle la vida imposible a Iliac. Tú debes saber qué es lo que más le molesta a parte de mi presencia por supuesto
Elther rió involuntariamente al ver con que expresiones y tono hablaba Lucil.
— Pues vamos.
— Bueno.
Ambos salieron en dirección a la recamara de Lucil.
— ¿Y qué hacemos aquí? — pregunto Elther
— Lo que te dije — insistió Lucil. Mientras le ofrecía a Elther un dulce de menta. Después ella extendió lo ya había estado haciendo los anteriores días. Lo que le resulto bastante extraño a Elther
— ¿Qué es lo que buscas en esas fotografías?
— Una chica rubia, de tés blanca y ojos negros. ¿Tú me podrías ayudar?
— ¿Sabes cuantas mujeres rubias con esos rasgos hay en la Comunidad Kariana?
— Solo las que vivieron en el castillo.
— ¿Para qué?
— Me puedes ayudar o mejor prefieres que platiquemos sobre cómo podemos llegar a la locura con los Singoales. No se me podrías platicar tus experiencias. — sugirió Lucil muy seriamente
— ¡Que pasatiempos tienes!
— ¿Sabes su nombre?
— No
— Solo sé que fue atacada dentro del castillo por un ser muy poderoso y que murió un hombre que estaba con ella.
— ¿Sabes cuantos seres poderosos han atacado a chicas rubias con amantes aquí?
— No pero bueno podrías por lo menos ayudarme a separar todas la fotografías de las chicas rubias — sugirió algo dudosa.
— Bueno
— ¿Y porque quieres saber de los Singoales?
— Por lo que me sucedió
— Lucil, ¿te puedo pedir un favor?
— Claro
— No le digas a nadie como me encontraste a noche
—¿¿¿ Yo ayer no te encontré???, ¡¡¡no se dé que me estás hablando!!! — dijo extrañada Lucil. A lo que Elther sonrío
— Gracias. Dirás que soy un tonto por hacer el ridículo como ayer lo hice. Pero es que últimamente no me he sentido bien. Tal parece que la racha de buena suerte que tenía se escapo de mi lado, cuando tú te alejaste todo cambio.
— No eres ningún tonto. Y yo no me aleje tu lo hiciste. Simplemente sufres. Y lo normal cuando pasa eso es desahogarte de alguna manera. Por ejemplo tu hermano es más explosivo yo casi te puedo asegurar que también algo le pasa y lógico lo saca haciendo un griterío de viejas verduleras que no, no, no,…
— Tienes razón pero él no era así antes. No sé porque reacciona así. Además ahora que lo dices, el también tuvo gran parte de culpa en lo que sucedió
— ¡Cuando No!
— No siempre, antes era más centrado y compresible, pero desde que te conocimos como que se sale de control, no sé que le pase
— Yo si se que le pasa.
— ¿Qué? — dijo muy interesado Elther
— Pues que está loco
— NO, en serio
Lucil movió los hombros en sentido de no saberlo
— Pero bueno como te decía, el tuvo mucha culpa y es que ya desde hace unas semanas no he estado muy bien con Lara, le ha dado por salir con se tipo River que no le conviene y como no me parece pues siempre estamos peleando y ayer fue el final cuando estábamos discutiendo precisamente de ti, no estaba de acuerdo en que te incluyéramos en el rito, decía que si no eras capaz de confiar en nosotros como ibas a formar parte de una cosa tan importante como la Cofradía. Fue entonces cuando pidió la opinión de Iliac y contrario a lo que ella pensara se asombro al decir el que eso no tenía nada que ver que tú eras la Elegida y que tu debías estar en la Cofradía a pesar de que fueras una … bueno ya sabes. Y bueno eso fue el inicio para que Lara le dijera que yo te apoyaba pues como eres mi novia y como siempre los hermanos debían apoyarse y con lógica más el y yo ya que lo somos de sangre. Y entonces fue cuando vino lo más pesado que ella menciono que era como el problema de Saident con el que aun que estuviera mal nosotros simplemente lo ignorábamos. Y ya después Iliac le dijo que no se metiera en las cosas que no le incumbían y que mucho menos entendía y entonces ella le dijo que… que… era igual que a mi madre que no le importaban los demás solo sus propios deseos, ahí fue cuando yo ya no pude más y le dije que todo había terminado que no quería saber más de ella, que anduviera con ese lelo que siguiera aprovechándose de ella. Ella salió corriendo. He Iliac se enfureció conmigo al saber que yo le había contando algo tan personal, pero yo no lo hice ella solo repitió lo que todos saben sobre el tema.
— No pensé que fuera tan rápido— dijo sin pensar Lucil a escuchar lo que decía Elther, recordando lo que la Fuente había dicho, sobre la separación y la destrucción de Kara
— ¿Qué?
— ¿Qué no pensé que tu no intervinieras en esa discusión? ¿Por qué dejaste que Iliac se entrometiera, eso era solo problema tuyo y de Lara?
— Porque nosotros tratamos de ayudarnos los unos a los otros
— Cuando tu le pediste a Lara que fuera tu novia. ¿Iliac lo hizo por ti?
— NO
— ¿Entonces?
— No es lo mismo desde que terminamos ella está muy extraña y ahora el hablar de mi madre no se lo perdono
— Pues muy mala costumbre más sabiendo que Lara no estaba de acuerdo en algunas cosas que Iliac está haciendo. No pensaste que cuando la gente se enoja generalmente dice cosas muy dolientes para lastimar al que lo ataca
— No.
— Pues he ahí el problema.
— Tienes razón. Pero lo hecho, hecho está y quién tiene que cambiar de manera de ser y pedir disculpas es ella no yo. Después de todo qué más da si tu y yo estamos bien.
— No tú debes de pedir disculpas. No a ella por su puesto — dijo Lucil rápidamente al ver la cara de protesta de Elther— si no a tu hermano que aun que no lo creas pues él es tu único hermano de sangre y pelearse solo por un mal entendido la verdad es que no se me hace justo. Solo que ahora no pidas ayuda de nadie solo hablen tu y el, los dos solos. Y bueno nosotros que te digo, no te he visto en todo un mes y ahora esto
— ¿Quieres terminar? — pregunto preocupado Elther
— No lo sé, Déjame estoy algo confundida, quiero pensarlo. Me puedes dar tiempo — pidió Lucil. Elther asintió y cambio de tema
— Oye ¿Por qué no quieres que sepamos las cosas que han estado sucediendo?
— Porque ustedes son muy unidos y la verdad es que no quiero que después Iliac se entere de esto y lo utilice para molestarme. Lo menos que quiero es más disgustos con él o con cualquiera de ustedes.
— Bueno, si hubieras dicho eso desde el principio ni Azuer, ni Sirine se hubieran molestado, ya que ellos piensan que es porque los consideras ajenos a ti.
— Si que me creo superior. Es lo que quieres darme a entender.
— Si.
— No es eso. Simplemente que no soy una persona que comunique mucho lo que piensa y mucho menos sus problemas.
— Ni a mí que pese a que no has permitido estar a tu lado, soy tu novio y merezco saberlo. Pensé que ya habíamos superado esa etapa
— Desde que te alejaste perdí la costumbre. Recuerda que he estado sola. Pero intentare ser diferente.
— Bueno. ¡Estas seguras que todas las rubias! — exclamo Elther mientras seleccionaba el archivo y lo ponía directamente a una carpeta diferente
— Si
— ¿Hasta esta?
— Si
— ¡Estás segura!
— Si
— Porque no mejor primero la ves
Lucil se acerco a la pantalla en la que trabajaba Elther y vio la fotografía, era un hombre de mediana edad, lampiño con un vestido rosa que llegaba arriba de la rodilla, para dejar mostrar sus piernas velludas. Con una peluca rubia.
— ¡¡¡NO!!! Esa no. Solo las mujeres.
— Bueno depende de lo que pienses que es una… — dijo Elther mientras Lucil lo veía reprochándole la broma — aun que creo que si puedo definir entre una mujer y un… hombre vestido de mujer. Oye y …
— ¿Cómo puedes definir a una de otro?
— ¡No! Y… ¿Porque no intentas ser diferente ahora? — sugirió Elther mientras continuaba con su tarea
— ¿Diferente?
— Si. Sobre lo que dijiste hace rato.
—¡Ha! Solo si prometes no decirlo a nadie. Si no les enseñare la fotografía de tu nueva novia a los demás — amenazo satíricamente mientras sacaba la fotografía en papel del hombre vestido de mujer. Elther río estrepitosamente al mostrarle Lucil la fotografía nuevamente
— Lo prometo— repuso Elther levantando su mano derecha jurando solemnemente y agrego después — aun que no pensé que fueras de mente tan abierta como para dejarme tener más de una novia
— Bueno la primera, por lo que obligue a callar a Azuer y Sirine es esta —dijo Lucil mientras le daba a Elther una la fotografía de su madre con la dedicatoria — que saque de la casa de Irene.
— ¡A mi amada HIJA! Pero si por lo que yo sé tu madre solo te tuvo a ti
— Es lo mismo que me dijo mi padre, pero aun no estoy muy segura
— Y entonces que hacemos aquí separando fotografía de rubias mientras que deberías seguir con la que dejaste pendiente investigar
— Porque esto es más importante — recalco Lucil con determinación — además de que aun no estoy lista para saber la verdad.
— Comprendo — contesto Elther mientras que regresaba la fotografía a Lucil
— Y la otra, bueno pues si te preguntaste donde estuve todo ese tiempo después del baile de presentación, pues fue porque vino a mi mente un mal recuerdo de los muchos que me dejaron los Singoales, por eso tanto interés en querer saber más de ellos
— Entonces sigues teniendo problemas con esas ilusiones. Deberías decirle a papá, ¿no crees?
— Lo sabe. Pero esto yo lo puedo resolver sola. No quiero estar de nuevo en el desfibrilador
— Tienes razón.
— Te parece que sigamos más tarde, ya me canse. Te propongo que vayamos a tomar un poco de aire
La tarde era hermosa, en compañía de Elther todo se veía diferente y aparentemente no solo Lucil lo pensaba así. Los siguientes días a pesar de las tareas un poco raras que Lucil imponía a Elther a realizar se la pasaban sonriendo y bromeando sobre cualquier tontería y al parecer la tristeza que él tenía había ido desapareciendo con cada hora que pasase con Lucil. En ese tiempo raro era el día en que no estaban escondidos ambos de los demás haciendo sus tareas monótonas que iban desde buscar que es lo que podría encontrarse debajo del castillo hasta que formas había de entrar o salir de la dimensión del silencio y Elther que a pesar de que empezaba a pensar en las posibilidades de porque hacían eso el jamás le había preguntado directamente a Lucil. Ellos a veces se sentían un poco incómodos Lucil no había aceptado nuevamente a Elther como su pareja, pero aquellos sentimientos que pensaba olvidados renacían con cada minuto que pasaba con el.
— Ya tengo todos los hechizos de apertura de dimensiones — decía Elther mientras Lucil miraba las fotografías que ya había terminado de separar.
— OK.
— Quieres que siga con lo que quedo pendiente sobre los Singoales «No habla más de Rar, ¿Tendrá el algo que ver en todo este embrollo. Espere no tengo de otra. Ahora que la recupere no quiero volverla a perder»
— No. Mejor inicia con una cosa que también tengo vueltas en la cabeza. Que son los lugares donde llevan a las personas que cometen crímenes
— ¡Crímenes! De qué tipo.
— Mmm… Déjame recuerdo. Si era algo así como algo de ley de quien sabe que de vida resiente, tres no recuerdo bien. Mejor solo busca algo así como el derecho a nacer o castigo por abortos y como se le castiga a las madres.
— Y tu ¿porque quieres saber eso? — pregunto algo molesto Elther «¿Sabrá algo? No puede ser nadie se lo ha dicho»
— Solo búscalo
— Vas en serio el hacer sufrir a Iliac ¿Verdad? — pregunto furioso Elther
— A mi me importa un maldito pepino Iliac y lo que sienta, su pasado, presente o futuro — reclamo Lucil iracunda
— Pues no
— ¡Pues entonces lo haré a mi manera! — exclamo Lucil colérica mientras se levantaba dejando a Elther entre un mar de enojo
Lucil salió furiosa del lugar donde estaba deseando con todo su ser encontrar la siguiente pista que la llevara a lo que estaba buscando a lo que era realmente importante. Camino sin rumbo alguno como acostumbraba hacerlo, pasando por en frente a Sirine y Lara que platicaban en una de los pasillos del castillo, pareciese que la odiasen pero eso no le intereso, simplemente sabía que debía seguir su camino sin importar quien se le interpusiera y a pesar de que escucho la voz de Elther que la llamaba desde el jardín lo olvido, caminando siempre con un solo presentimiento subió varios pisos, ya había pasado varías veces por esos lugares, pero ahora los veía con otros ojos, con otros ojos que le decían que estaba muy cerca de lo que buscaba, hasta entonces que llego a un lugar donde no había estado antes, había sabido que el castillo podría ser más mágico que cualquier otro lugar que en Kara, pero esto era más que magia, era una realidad, viendo hacía un barandal que daba pie a una escalera que bajaba en forma de caracol a un jardín de flores blancas y acebos enanos — que Lucil nunca había visto —dejando a la vista un pequeño columpio para dos personas. Lucil se acerco maravillada por el jardín tocando el barandal. De pronto ella estaba tirada a los pies de un ser aterrador suplicando
— ¡NO por favor, No! — repetía Lucil mientras que aquel ser monstruoso la tomaba por el cuello arrojándola muy lejos
En ese momento la vestía la tomo del cuello aventándola lejos
— ¡Mía!— exclamaba una voz apagada mientras que Lucil caía ruidosamente a unos metros de aquel ser.
La vestía esta vez volteo a ver a su izquierda donde yacía un joven de tez morena que estaba semilevantado con profundas heridas en todo el cuerpo —al parecer la vestía no solo había atacando a la chica que era de cabello rubio largo, tan blanca como la nieve — y que miraba ahora a la vestía temeroso de lo que le pudiese hacer intento alejarse arrastrándose pero la vestía lo alcanzo sin ningún problema levantando — cual si fuera un muñeco por uno de los hombros del joven.
— Es la última oportunidad Saira. O prefieres que esto… muera.
Mía que yacía adolorida se incorporo con mucho trabajo
— ¿Por qué? Nosotros no te hemos hecho ningún daño. ¿Quién eres? ¿Qué quieres? — preguntaba Mía profundamente afectada al ver al ser que más amaba tan desvalido y ella tan confundida.
— Aun no lo entiendes. ¡Te quiero a ti! — exclamo la vestía con vehemencia mientras destrozaba el hombro del chico provocando que este prorrumpiera con un grito de dolor
— ¡NO! — grito Mía al ver como sufría el — No le hagas más daño
— Entonces ¿vendrás conmigo? — pregunto triunfalmente la vestía
— Iré donde tú quieras, pero no lo hagas daño, vestía infernal — término diciendo con odio Mía
— ¡Sufrirás! — exclamo la vestía — No soy ninguna vestía inconsciente te habla Rar — decía mientras hacía un leve movimiento con la mano ya conocido por Lucil quedando el joven por completo muerto.
— ¡No! Ian mi amor — gritaba desgarradoramente Mía que se había acercado rápidamente al joven que cayó muerto a los pies de Rar
— Tu estarás condenada a sufrir día a día este suplicio — dicto Rar mientras iluminaba con una luz grisácea a Mía haciendo que esta de desagarrase las manos y las piernas sangrando copiosamente y gritando vehementemente ¡NO, Ian! ¡NO!
En ese instante Lucil despertó de su vivencia tan pálida y tan desmejorada, evidentemente había sufrido las mismas heridas que Mía, cayendo al suelo por las contusiones que se había provocado, todo a la vez le quemaba y sangraba copiosamente. Trato de reincorporarse sin éxito alguno, intento sanarse a sí misma sin poder hacerlo por lo quedo más remedio que llamar a su padre.
— Papá, ven por favor — suplico por el intercomunicador Lucil
Su padre llego muy preocupado al lugar donde Lucil estaba
— ¿Qué te paso? — pregunto asustado Omed — llamare a Iliac para que te cure.
— ¡No! Solo llévame a que me curen y por favor no le digas a nadie. Es sobre mi problema. ¡Por favor!
— Tendremos que tomar cartas en asunto, Lucil — advirtió Omed
— ¡NO! Solo dame tiempo. ¿Por favor? — suplico una vez más Lucil
Su padre asintió sin ningún convencimiento. Llagándola al laboratorio. Ella estaba muy afectada tenía una pierna rota por la caía al aventarla Rar. A pesar de que la trataron de curar y detuvieron el sangrado, no pudieron cerrar sus heridas por más que lo intentaron con el regenerador.
Los siguientes días de eso su padre no había ido a trabajar y cuidaba día y noche a su hija que con el tiempo se iba recuperando. Contrariamente a lo que se pensase su padre intentaba que sus demás hijos no se enterasen de lo que le sucedía a Lucil. Ella por su parte se encontraba todavía confundida y Shokeada por su visión.
Elther en esos días había tratado de hablar con ella en contadas ocasiones, pero siempre fue la misma respuesta de parte de su padre al pedirle que la dejara descansar. Una tarde después de haber pasado casi dos semanas del incidente. Su padre había regresado a trabajar regularmente cuando Lucil intento volver al lugar donde había sucedido todo, pero en el camino se encontró a Iliac.
— Veo que al fin has terminado con todo — reclamo Iliac
— Déjame en paz
— No conforme con lo que intentaste hacerme, alejaste nuevamente a Elther de Lara ahora que todo está mejorando
Lucil sonrío cínicamente
— El es mi novio te lo recuerdo por si lo habías olvidado y si Lara no quiere saber más de él es porque eso más bien tu lo hiciste ¿No?
— ¡Eres una tonta! — exclamo furioso Iliac mientras la tomaba fuertemente del brazo que empezó a sangrar al instante
— ¡Suéltala!— exclamo Elther que llegaba en ese momento — me lo prometiste, Iliac.
Iliac aventó la mano de Lucil que ella tomo casi sollozando. Mientras él se introducía iracundo en una puerta interdimensional. Elther la tomo y la sentó en una asiento. Y la examino abrazándola inmediatamente.
— ¿Te hizo daño?
— No
— ¿Qué te paso? — pregunto Elther mientras observaba la manga de su blusa manchada de sangre
— Nada — quitando rápidamente la mano — No me pasa absolutamente nada
— ¿Esto te lo hizo Iliac? — pregunto furioso
— No — dijo molesta Lucil — ¡Lo hiciste tu! — exclamo furiosa
— Yo jamás te haría daño
— Pues lo hiciste
— ¡NO!
— ¡Si! Al no hacer lo que te pedía que te costaba solo investigar eso — estallo en llanto Lucil
Elther trato abrazarla pero ella reacciono violentamente haciéndole daño
— ¡Por favor, perdóname!— exclamo desesperado Elther — Todo lo que ha pasado es mi culpa, pero te amo. No quiero perderte, no a ti.
— Perdóname tu a mí — dijo más tranquila ella — ni tu ni nadie tiene la culpa, simplemente sucedería de cualquier forma
— Pero ¿porque?
— Porque así está escrito, porque no tengo otra salida. Porque así debe de ser — dijo sollozando Lucil
— Permíteme ayudarte — decía Elther al abrazar a Lucil con fuerza.
— No, puedes
— ¿Iliac, podrías venir? Al menos ayudarme en esto, se que estas molesto, pero realmente te necesitamos — pido Elther, si obtener respuesta — ¿Podrías ayudarnos? — rogo esta vez
— ¿Qué pasa? — pregunto Iliac aun molesto y extrañado al ver a Lucil sangrar
— Esta herida, crees que podrías curarla — al momento que levantaba la manga de Lucil para dejar ver una venda llena de sangre. Elther la quito con sumo cuidado para dejar ver las heridas que rodeaban todo el largo de su mano
— ¿Dónde te hiciste esas heridas? — pregunto atónito Iliac — Yo no te las hice — advirtio
— En ninguna parte, estaré bien —decía Lucil mientras que intentaba volver a cubrir su brazo herido. Elther la detuvo mirándola fijamente
— Todo estará bien. No preguntare más — ordeno a Iliac
Iliac acerco su brazo y la curo, pero por primera vez fue tan doloroso como si le hubiera vuelto hacer las heridas, a la vez oyendo a viva voz los gritos de Mía llorando por la pérdida de Ian. Lucil se tapaba los oídos intentando no escuchar, intentando no revivir ese instante.
— Listo — dijo Iliac cuando había terminado con las heridas de las piernas también
— ¡Tranquila! — exclamo Elther reconfortando a Lucil
El estaba tan cerca de ella que casi podía sentir su aliento, entonces él la tomo del su rostro observándola fijamente para después darle un beso tierno y cálido que hizo que Lucil olvidara todo el dolor y angustia que había sentido hace unos minutos. Lucil lo abrazo tiernamente sin importarle nada más en el mundo que estar con aquel ser que ahora sabía que la apoyaba y que la quería. Iliac les miro molesto y se alejo.

***********

Era una mañana soleada como muchas otras en Kara. Los árboles eran acogidos por los rallos del sol y la ciudad destellaba de ruidos y colores que denotaban felicidad y a lo lejos se podía observar cómo se levantaba con gran imponencia el Nurrudil de la Fonte que respiraba tranquilo y apacible rodeado por una brizna soleada que evaporaba el lago que lo rodeaba. Tan tranquilo y apacible cual un gigante de marfil. Quién podría decir que dentro de ese castillo alguien pudiese estar perturbado y irascible. Como lo era Iliac que esa mañana se había levantado muy temprano y ahora reposaba pensativo en su cama, especulando lo que había visto hace tan solo unos días. Y es que contrario a lo que hubiese pensado el no entendía que era lo que pudo haberle ocasionada aquellas heridas tan graves a Lucil. El ya lo había hablado algunas veces de esto con Saident y de algunas otras cosas que Lucil mantenía furtivamente. La que le había dicho varias veces.
— Es solo tu imaginación. ¿O crees que ella pueda ocultar algo? — preguntaba burlonamente Saident — yo creo que tu lo único que quieres es molestarla. Porque en vez de preocuparte por lo que haga o deja de hacer Lucil, mejor pensamos en mi próxima ida a Miriar y lo feliz que seremos allá.
— Ya te he dicho mil veces que no iré — contestaba enojado Iliac ante la reticencia de Saident
— Es todo ella, no ahora Lucil esto, Lucil lo otro. Solo falta que digas que me dejas por Lucil — reprochaba Saident
— NO digas necedades — dijo Iliac mientras se imagina a Lucil a su lado y después recordaba que ella estaba con su hermano, molestándose aun más consigo mismo por ser tan obstinado
— Entonces porque no quieres venir. Solo piensa puedes llegar hacer parte del Pugilato de Miriar, ellos estarían encantados con tenerte
— Yo qué diablos tengo que hacer en el Pugilato de Miriar — dijo Iliac en tono de protesta al recordar las insistentes veces que Saident le había comentado esa idea. Pensando siempre solo en el beneficio de ella.
Desde el momento en que el la había conocido se había enamorado de ella, con su voz angelical y aquella mirada tierna que recordaba todo lo que él podía buscar en una mujer cual tierna, comprensible y buena. Que lo supiera comprender en cualquier momento y que entendiera su posición en Kara. Lucil sería ideal para él, pensó por un segundo, pero ella era… Todo. Intento llenar su vida con Saident creando un espejismo para sí mismo y Ella lo llenaba todo en un principio, pero él no supo ni cuando, ni cómo pero con el tiempo se había ido simplemente esfumando y aquella chica de la cual se le ayudaba mantener su espejismo se había ido convirtiendo primero en una chica insegura y reticente, para después guardar los deseos más egoístas dentro de su corazón, al extremo de llegar a proponerle a Iliac que abandonase todo, lo que fuese la Comunidad Kariana — y con eso todos sus sueños y obligaciones— y que simplemente iniciasen una vida en Miriar. Ella le había reprochado miles de veces el hecho de que ella había dejado todo por seguirlo a él, pero ahora que ella le pedía hacer lo mismo no quería ni siquiera pensarlo.

Iliac golpeo su brazo contra la cama en tono de protesta, al pensar lo injusta que había sido Saident con el —sabiendo lo que él siempre le había dicho que jamás abandonaría Kara. Por otra parte estaba Lucil con sus incógnitas y su incapacidad para saber lo que hacía, le molestaba sobre manera el que ella supiera cosas que el no y ahora Elther también las sabía y aun que el ahora ya llevaba una buena relación con su hermano este se negaba acortarle lo que hacía con ella, siempre le había molestado el verlos juntos, pero ahora con todos esos secretos que los unían más estaba profundamente furioso, con todo ella siempre era la culpable de todo. Solo limitándose a decir siempre “Tonterías, tu sabes, historia y uno que otro hechizo nuevo que quiere aprender.” Pero Iliac sabía que era más, porque aquellas heridas no podían ser de un simple hechizo. No podía más debía de hablar con los demás sobre la situación.
Se levanto rápidamente de la cama y reunió a sus hermanos en el jardín sin que Elther o Lucil se enterasen.
— ¿Qué pasa? ¿Cuál es la urgencia? — pregunto Azuer malhumorado aun en pijama
— No crees que es muy temprano — reprochaba Lara
— Es algo que no les he contado y que necesito saber. ¿Tal vez tú puedas saber algo, Lara?
— ¡YO! ¿Sobre qué? ¿Oye y desde cuando ya me hablas bien? — pregunto Lara extrañada. Y es que desde que Lara lo había insultado este se había dedicado a echárselo en cara aun que ella ya se había disculpado muchas veces en ese tiempo.
— Eso ya está olvidado — repuso Iliac
— ¡Al fin! — exclamo Lara alegre
— ¿Y para que nos citaste aquí? — pregunto Sirine
— Además todavía faltan Lucil y Elther. ¿No crees que se van a enojar si empezamos sin ellos — sugirió Azuer
— No, porque es de ellos de quien quiero hablarles — dijo suspicazmente Iliac
— ¡YO, no quiero hablar nada de ellos! — exclamo Azuer
— Estoy de acuerdo, ya hemos tenido muchos problemas con Lucil por entrometernos en sus cosas. Como para que los volvamos a tener — reclamo Sirine
— Pero esta vez es importante. Se trata de lo que vi hace dos días… — dijo Iliac para después comentarles lo que sucedía con Lucil
—¿Estás seguro que ella estaba consiente? — pregunto Sirine extrañada
— Si, se lo que estas pensando, que se parece mucho a los ataques que ella había tenido después de las ilusiones que le ocasionaron los Singoales, pero esta vez estaba muy lucida porque se negaba a que la tocase si no es por Elther hubiese seguido igual. ¿Por eso quería saber si tu sabes algo, Lara?
— Hace semanas que no cruzamos ni una palabra — repuso Lara
— ¿Nada? — pregunto Iliac desanimado
— Nada — respondió tristemente
— Ahora entiendo — dijo Iliac dando un largo suspiro a la vez que sentía un poco de envidia
— ¿Qué es lo que sucede? — pregunto confundida
— Sucede que Elther y Lucil volvieron — repuso Iliac un poco desanimado
— ¡Que tonterías dices! — exclamo Lara enojada
— La verdad, yo también los vi abrazados y besándose ayer — refuto Azuer
— Pero, entonces ¿Qué sucederá conmigo?
— Supongo debes de seguir tu vida como él lo ha hecho — sugirió Sirine — ahora que está nuevamente con ella podrás ser libre de estar con River
— Yo tenía la esperanza de que regresáramos, pero veo que aun la ama — dijo Lara desencantada
— Pero eso ahora no importa, lo único aquí es que ellos ocultan algo. Como siempre. Pensé que al menos eso terminaría ahora que ella es la Elegida y no hay más
— Te sugiero que no te entrometas, deben ser cosas que tienen que ver con Irene de lo cual no te puedo decir más— termino diciendo Azuer mientras tomaba a Sirine de la mano y se alejabaIliac quedo en silencio al partir tras ellos Lara un poco adolorida tras la idea de pensar que su amado Elther había preferido a Lucil.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Por que no:)