miércoles, 26 de mayo de 2010

LA COFRADIA - CAPITULO 7

VII


El asalto empezó con la localización de las naves de Neiro que se encontraban rodeando a toda la Comunidad Kariana a la vez se inicio un ataque frontal de prolongados rayos de energía que tomaron por sorpresa a las naves enemigas quienes respondieron tardíamente a la colisión Kariana. Otra explosión distante creo mayor conmoción alrededor de lo que era el inminente las tropas karianas la superaban en número a pesar de que las naves intergalácticas del enemigo contaban con una gran cantidad de herramientas pesadas que superaban en tecnología a las Karianas.

Durante la batalla persistió un profundo zumbido que acompaño el declive de varias naves enemigas, sin dejar paso a que a pesar de que las fuerzas Karianas lo superaban en número estas estaban teniendo muchas bajas, sin embargo las explosiones proseguían retumbando al rededor de los límites Karianos, lo que conllevo a la caída total de las fuerzas enemigas, finalizando todo con la llegada de la comunicación de que la última nave rebelde había sido derrotada, dejando una sola en manos de toda la fuerza Kariana que era el Imitón — nave en que el circulo interior había entrado.
— Legado Hinior el capitán de la legión de la resistencia de Miriar tiene un mensaje para usted — dijo un soldado a Omed quien guiaba el ataque desde Kara
— No hay negociaciones, las reglas son exterminar todas las naves habiendo terminado el circulo interior con Neiro. Mientras tanto hay que vigilar que no haya fugas en esa nave — contesto Omed
Mientras tanto en Imitón Neiro se veía presa del pánico sorprendiéndole el ataque rápido y preciso de las fuerzas Karianas. Sin duda alguna el había pensado en escapar pero ahora se veía rodeada su nave por las naves Karianas, sin contar de que se encontraba acorralado dentro de su propia nave por el circulo interior en ese momento.

Neiro mando traer su ultimo ejercito de Singoales, los cuales el circulo interior había destruido sin ninguna dificultad. Quedando desprotegido, con solo alguno de sus comandantes más allegados que trabajaban arduamente en lo que significaría la única oportunidad que tendría Neiro para liberarse del circulo interior.
— Creo que nuestra situación ha cambiado de ahora a la última vez que nos vimos, ¿no es así Neiro? — dijo Elther con un tono burlón al ver a Neiro que luchaba con ataques muy pobres.
Intentando innumerables veces de alcanzarlos para darles su ataque final, lo que se le dificultaba aun más ya que el circulo interior había empleado un hechizo muy complicado en su propia protección y que los llevaba a hacer ataques y sin preocuparse de protegerse del contraataque, a su vez había encontrado la forma de inmunizar los ataques de Neiro desgastándolo con cada uno de ellos, dejándolo más débil a cada minuto
— Señor esta lista— le comunicaron a Neiro ahora sus soldados
— ¡Tráiganla! — exclamo Neiro — ustedes hablan de que todo ha cambiado, pero aun no conocen todas las armas que tengo y en este momento conocerán la más importante y poderosa que he tenido en mis manos durante mucho tiempo, temí que no estuviera lista, porque no me dejaron mucho tiempo para prepararla, pero ahora que está dispuesta la utilizare en contra de ustedes
— ¿Y qué pretendes, que esa arma terminara con nosotros? — pregunto burlonamente Azuer
— Eres tan iluso como para pensar que si ni tus mismos ataques no nos hicieron nada, una máquina pueda hacérnoslo — comento Iliac
— Ese tipo de destrucción no es la que tengo planeado — sugirió Neiro quien estiraba su mano para recibir a una chica que estaba hermosamente ataviada y que al parecer no tenía más ojos más que para él. Al parecer no le interesaba lo que sucedía a su alrededor, apreciase ser completamente feliz simplemente viendo a Neiro. Les presento a mi pequeña niña Lucil — dijo Neiro con un tono mordaz al traer hacia si a la chica, poniéndola completamente frente al círculo interior, que miraban turbados a la chica que acababa de llegar y que había hecho caso omiso de las palabras de Neiro y solo de dedicaba a deleitarlo.
— ¿Qué significa todo esto? — pregunto consternado Elther
— Mi amor no quieres conocer a nuestros nuevos amigos — dijo Neiro con voz dulce
Lucil miro por primera vez lo que Neiro señalaba
— Cariño porque no me dijiste que tendríamos visitas, estoy muy mal arreglada — dijo Lucil con una voz chiqueada en forma de reclamo
— Lucil ¿qué diablos estás haciendo con ese imbécil? — reclamo Elther lleno de celos
Ella quedo un poco asustada mirando ha Elther y volteo a ver a Neiro que la miraba complacido ante sus actitudes
— Como vez linda nuestros invitados son bastantes groseros y toscos ya que no les agrado mucho—dijo a Neiro a Lucil y prosiguió para los demás — ella ahora es mía creo que ya no hay ninguna duda de que me prefiere a mi ya que no solo es mi invitada si no también es mi ¡AMANTE!— recalcando esta palabra con una sonrisa sarcástica — y si a caso no desean que le pase nada malo me dejarán ir ileso. — Elther intento llegar a ella mentalmente, pero estaba bloqueada, sus celos se acrecentaban al verla junto al ser que más odiaba en el universo
— Y que te hace pensar que ella es muy importante para nosotros, al fin es una simple humana torpe que solo se entromete en problemas ajenos — Iliac se arriesgo a decir no solo dejando a tonitos a sus hermanos y si también a Neiro quién pensaba utilizar de escudo para escapar
— Iliac que pretendes— murmuro Sirine que se enfrontaba detrás de él, mientras miraba como se removía inquieto a su lado Elther
— No hay que dejar que se escape, el no le hará nada malo a ella si piensa que no nos importa la dejara en paz. No permitiré que se escape esta vez — contesto Iliac en un murmullo mientras que Neiro gritaba — ¡USTEDES NO PUEDEN DECIR ESO DE LA HIJA DEL LEGADO HINIOR! Ella estoy seguro es la persona más valiosa que puede tener el.
— ¿Que sucede amor, porque reaccionas así? — pregunto Lucil que estaba más temerosa a cada segundo que pasaba
— Sucede que estos... Karianos no permiten que tu y yo estemos juntos — contesto Neiro furioso
— ¿Por qué si nosotros no les hemos hecho nada? — preguntaba Lucil a sus hermanos mientras que ellos murmuraban como debían de actuar. “Hay que controlarlo para atacarlo, ustedes mientras deben de encargarse de Lucil mientras Elther, Lara y yo a tacamos a Neiro” planeaba Iliac — ¡Contéstenme! ¿por qué? — volvió a preguntar Lucil
En ese momento Elther hizo un moviendo rápido aventando a Lucil hacia a un extremo de la habitación en la que se encontraban. Simultáneamente los demás rodeaban rápidamente a Neiro tanto Elther como Lara y Iliac serraron lo ojos ocasionando se pusiese a un más nervioso a intentase un contraataque el cual no tuvo el efecto esperado ya que al instante se agarraba entorno a su cabeza gritando desesperadamente ante el lento susurro simulando un cántico que hacia desvanecer las pocas fuerzas con la que contaba Neiro. A la vez que Iliac se adelantaba acercándose a Neiro y alejando a su vez a Lucil quien se intentaba reincorporar para correr hacia Neiro. Rápidamente Iliac lanzo el último ataque cayendo por entero sobre su enemigo, remetiéndolo tres veces más sin tener nadie que se interpusiera entre él y Neiro.
Neiro cayó muerto al lado de Lucil que yacía sobre el suelo en el centro del circulo que había formado sus hermanos.
— ¿Qué es lo que hiciste? — pregunto asustada Sirine que corría a revisar a Lucil
— Ella se interpuso — dijo lacónicamente Iliac al ver que los demás corrían a ver como se encontraba Lucil
— Esta muy débil, pero a un vive y no lo lograra si no la ayudas Iliac. Además tú fuiste el causante de todo esto— dijo Elther que se veía furioso
Iliac se acerco taciturno a Lucil y al instante puso sus manos sobre el pecho de Lucil, inundando su pecho de una luz dorada que le enfundaba vida.
— Es suficiente, he perdido mucha fuerza y ella nos ocasionara problemas si la llevamos consiente
Todos lo miraron con reproche, pero estaban consientes de que era lo mejor. Abandonaron la nave unos segundos después llevando a Lucil en una cápsula. Avisando por último a Omed para que este diera la orden de terminar con Imitón.

***********


Los siguientes días fueron un verdadero infierno para Lucil pues despertó al día siguiente en un lugar en el que nunca había estado — al menos eso pensaba ella pues se encontraba una vez más en el laboratorio central de Kara pero debido a que Lucil había sido victima de Neiro utilizando en ella el desfibrilador cerebral cambiando por completo su memoria haciéndole creer que había permanecido por siempre a su lado—, ella gritaba y luchaba porque estaba muy asustada perdía a gritos a la única persona en que ella confiaba y que era todo para ella (Neiro). En muchas ocasiones los doctores tuvieron que sedarla debido a su histeria que la sacaba de control y no permitía que se le hiciese ningún tipo de análisis — que necesitaban para saber que había hecho con ella.

Omed se encontraba furioso y triste a la vez. Furioso con Neiro y a la vez con Iliac ya que sus hijos le habían comentado lo que Iliac había hecho con Lucil y a la vez triste al ver que su hija sufría demasiado en momentos deseaba que Neiro estuviese vivo para consolar a su hija y para tomar represalias aun más graves en su contra y que pagase no solo lo que le había hecho a la Comunidad Kariana sino a su propia hija quién más quería por sobre todas las cosas. También él se encontraba preocupado, después de que le había pasado a Lucil Kara se había visto gravemente afectado habiendo un desequilibrio total, a pesar de que había sobras que rodeaban todo la área de la Comunidad Kariana encargándose de arreglar todos los desperfectos que había dejado al guerra y el último ataque en donde se habían perdido muchas vidas.
Nadie sabía de dónde habían llegado, unos decían que el circulo interior las había creado para ayudarlos, otros que era un indicio que la Elegida estaba con ellos, lo cierto es que ni el circulo interior ni el Legado Hinior podía dar explicación alguna de ello y la Elegida había dicho Omed varias veces no podría ser, porque ella no se encontraba en condiciones de hacerlo. A lo que sus hijos estaban de acuerdo.

Después de dos semanas de largas jornadas de trabajo, los científicos lograron saber a lo que Lucil había sido sometida. Por lo que se lo comunicaron inmediatamente a su familia.
— ¡¿QUÉ?! ¡MI HIJA NO... ELLA NO PUDO SER VICTIMA DE ESO TAN ATROZ! — gritaba Omed al enterarse de la resolución de los médicos
— Legado Hinior es la única razón por la cual ella ha reaccionado así, es necesario que rehagamos el proceso. Es la única oportunidad que tiene su hija de volver a la normalidad — explicaba un medico
— Y certifican que ella vuelva a ser la misma — insistió Azuer
— No, realmente No podría asegurárselos ya que tiene algunos rasgos en el cuerpo de haber sido víctima de las Ilusiones de los Singoales y de ser así, tendríamos que saber que fue lo que le ocasiono el trauma, para poder controlarlo. Porque de no ser así caería en un estado catatónico del cual solo se le podría salvar haciendo lo que ellos hicieron. Sometiéndola una vez más al desfibrilador — prosiguió explicando el medico
— ¿Pero porque, ella es como nosotros, nosotros jamás nos vimos amenazados de tal forma a pesar de que nos atacaran miles a la vez? — pregunto Sirine bastante preocupada
— Eso no sabría decirlo, la que puede darles esa respuesta es la Fuente — concluyo el medico
— Gracias. Sobra decir que esto es completamente confidencial y que nadie fuera de la familia y las personas que la tratan se debe enterar. Porque usted no sabría los límites del desastre que esto alcanzaría si se llegasen a enterar nuestros ciudadanos o aun peor nuestros enemigos— advirtió Omed al científico
— Por supuesto señor yo comprendo tal situación y tenga la seguridad que este tema se ha manejado con extremo cuidado, y que fuera de mi equipo de trabajo y ustedes se enterará de lo que está sucediendo.
Posteriormente se le practicaron algunos estudios más acerca de lo último que había explicado el doctor llegando a la conclusión de que estaba lista para ser sometida al desfibrilador cerebral. Esto le dio algunas esperanzas principalmente al padre de Lucil que se veía cada día más desgastado. Elther no cabía en si, sin separarse nunca de su lado, ignoraba lo que le esperaba a Lucil, no deseaba saber la verdad. Su dolor fue impregnando su mente al límite de olvidarse de todo lo demás.
Sin embargo los resultados fueron tales como se los había explicado el doctor, Lucil ahora ya no gritaba, ni pedía a Neiro. Solo yacía con un mirada acuosa y vacía, no hacia el menor caso de lo que sucedía a su alrededor, simplemente respirando porque ello dependía su vida, no porque fuera consciente de lo que sucedía a su alrededor, pese a que Elther a veces le platicaba sus planes, los lugares que ahora visitarían, pues con Neiro muerto, todo cambiaría para ellos. Finalmente Omed se había enterado de la relación de su hija con Elther y de que ella era la Elegida. Intento varías veces abordar a Elther expresando su descontento con la relación, pero desistió al ver los problemas por los que pasaba su hija. «No soy capaz de privar a mi hija de la única felicidad que tiene en este momento, después de todo por lo que ha pasado. El tiempo se encargara de poner todo en su lugar». Pensaba Omed al ver Elther velar el sueño de su hija.

Habían programado la siguiente sesión de ella en un mes pues su recuperación era lenta, aun que los doctores dudaban que pudiese haber mejoría. Empero su situación mejoro a la semana de esto, habían avanzado notablemente sus signos vitales, a pesar de que aun no era consciente de lo que sucedía.

Esas circunstancias cambiaron radicalmente cuando se encontraba usualmente acompañada por cualquier miembro del equipo de científicos que observaron como ella se levantaba de su cama aparentemente consciente, pero lo que ellos no se dieron cuenta fue que Lucil buscaba a su alrededor algo, se veía muy preocupada y aprensiva, como si esperara que alguien la atacara. Elther guardaba su distancia preocupado, cuando Lucil lo hacía. Una noche, mientras esto sucedía de repente ella clavo la mirado en un lugar muy cercano de la habitación donde ella estaba, empezando a retroceder como intentando alejarse de su enemigo imaginario. Lucil ahora no gritaba pero movía convulsivamente su cara negando y aventando cualquier tipo de cosas que encontraba a su paso a su enemigo imaginario impidiendo que se pudiese acercar Elther. Ella se arrincono en una esquina de la habitación viéndose acorralado por aquel ser que solo ella veía, tal fue su colapso emocional que sin darse cuenta emanaba fuego de sus manos en su desesperación por defenderse no logro darse cuenta de lo que sucedía para terminar con que maduras de tercer grados en sus manos que su novio intento acallar con su control mental, pero no consiguió tras pasar el velo que mantenía Lucil alejada de la realidad. No pudo más y dio a viso de lo que le estaba sucediendo, esperando a llegaran ayudarlo fue incapaz de evitar que daño inminente que se había hecho Lucil que en ese momento gritaba desesperada por el dolor que sentía en sus manos y porque aparente se convulsionaba evitando que su agresor imaginario le hiciese daño. Pero no tuvo gran éxito; repentinamente aparecieron pequeñas laceraciones por sus piernas y brazos que hacia aun más traumático el momento. Esto tardo varios minutos que se hicieron eternos.

Elther aviso rápido a su familia, pero llegaron demasiado tarde ya cuando había logrado los médicos estabilizarla con un calmante que la mantuvo a partir de ese momento dormida para evitar que se hiciese daño.
— ¿A qué se debió ese comportamiento? — pregunto preocupado Omed
— No sabría decirle, realmente no conocemos la razón de esa crisis. Hemos estado analizando todo el comportamiento de la crisis de la paciente, pero no se esperaba de ninguna forma que fuese capaz de hacerse heridas.
— ¿Cómo procederán ante esto?
— Creo que lo mejor es mantenerla sedada el resto del tiempo que se tenga que esperar para la siguiente intervención
— Papá no pueden hacer esto, ellos dices que reacciono — intervino Lara que acompañaba a su padre
— Lara no de esa manera, si permitimos que continúe así acabara con su propia vida — dijo abatido Elther. Su preocupación era inminente, se sentía tan culpable, por no haber logrado ayudar a su novia y el saber lo que podría pasar le llenaba de tanto miedo
— Señor, puede ser muy peligroso mantenerla consciente, arriesgando que pueda atentar contra su propia vida — refuto el científico al escuchar la negativa de Lara y apoyando por completo a Elther
— Nosotros la podemos cuidar, tu sabes que tanto mis hermanos como yo le tenemos demasiado cariño, además de que Iliac se siente muy culpable y se ha comprometido a que si tu lo permites cuidarla sin hacerle ningún daño para calmar lo que siente desde aquel día que sucedió ese accidente— prosiguió Lara
— ¿Doctor existe algún problema con que mis hijos se hagan cargo de la seguridad de mi hija, estando ella consciente? — pregunto Omed
— No señor, pero sobra decir que yo estoy en desacuerdo y que por lo tanto si le llegase a pasar algo malo a cualquiera del circulo interior yo no me haría responsable, a pesar que no se le dejaría solo en el caso de una emergencia del tal magnitud — advirtió el científico algo preocupado por la reacción de Omed
— ¡Comprendo! No tenga cuidado. En todo caso de salir cualquiera de mis otros hijos afectados se procederá a seguir sus órdenes. Ante lo que el médico asintió que dando satisfecho
— Papá te agradezco todo esto que estás haciendo, pero no habrá gran diferencia entre sí estoy solo con ella, oh no. Al fin yo tampoco pude hacer nada por ella
— Te he repetido todo este tiempo que debes de descansar, no le servirás de nada a mi hija si tu eres el que terminara mal cuando ella se recupere
— Es cierto Elther, tal vez esa es la razón por la cual no pudiste controlar, Tu agotamiento. No has comido en día, apenas si duermes un par de horas, ahora que estemos aquí podrás ir a descansar
— Les agradezco su preocupación, pero no me voy a alejar de ella.
— Es precisamente por ella que deberías estar bien. Qué tal si esto se vuelve a presentar y por estar tan cansado no puedes controlarla como ahora.
Elther asintió con desgana y partió de ahí con su padre y Lara. No después de dejar a una enfermera de guardía.
Al siguiente día Lucil parecía estar más serena aun que había perdido la realidad de su entorno, mirando a un punto especifico, sin reaccionar ante cualquier llamado u movimiento que se le hiciese.
— Parece un muerto viviente— dijo Sirine que hacia la guardia con Lara
— Dicen que ayer perdió por completo el control. He visto el video y realmente fue inmútante verla ahí cuando tenías una imagen completamente de lo que era ella, ahora verla reducida a esto, a un costal viviente que no tiene otra reacción de vida más que parpadear. Y Elther está hecho polvo, me alegra que haya accedido a quedarse a descansar al menos por un día, le hace falta.
— Lo que no entiendo es porque si es la Elegida ¿pudieron haberle hecho tanto daño los Singoales, cuando a nosotros nunca nos lo han hecho?
— ¿Cómo está? — pregunto una chica de la misma estatura de Sirine, ojos cafés y cabello rubio que acababa de llegar a la habitación de Lucil
— Igual que siempre — respondió Lara a la recién llegada
— Saident no sabes ¿a qué hora llegara Iliac?— pregunto Sirine
— Ya no tarda. El me ha platicado que fue algo muy traumático verla ahí y después todo esto que ha pasado — respondió Saident. Ella nunca se llevo bien con el ¿verdad?
— ¿Con Iliac? — pregunto Sirine
— Pues de quien más Sirine lógico que está hablando de Iliac y no el jamás se llevo bien con ella, recuerdo que siempre peleaban. Y ahora no sé como reaccione Lucil cuando se entere de todo lo que él ha hecho — respondió Lara
— Sabes aun no puedo creer lo que está sucediendo. Ella la que creíamos indestructible está ahora en este momento en ese cama casi sin vida — dijo Saident con asombro. ¿Tú crees que nos pueda escuchar?
Ambas hermanas hicieron un leve movimiento de hombros en significados de no saberlo.
— ¿Me puedo acercar a ella? — pregunto Saident un poco temerosa
— ¡Claro! No creo que te pueda hacer algo. A estado así desde que despertó— contesto Lara
— Siempre soñé con este momento tenerla frente a mí. Si se diese cuenta de que estoy aquí no sabría que decirle. Saben a veces pienso que estoy soñando, el conocerlos a ustedes y más aun el saber que me ama a MI el Elegido, es lo más grandioso que me ha pasado en la vida— dijo emocionada Saident
— Sabes jamás pensé que mi padre admitiere tu relación con Iliac — admitió Lara
— Pienso que se ha dado cuenta que ya no puede dirigir sus vidas— sugirió Saident
— No yo más bien creo que ahora no le interesa nada más que Lucil, desde que ella ha estado así no lo hemos visto para nada en el hospital y cuando Iliac le dijo de su relación contigo nos asombramos al ver que le dijo simplemente que después hablaría de eso. Cosa que hasta este momento no ha hecho — explico Sirine. Lo mismo ha hecho con Elther, no le ha mencionado nada, pero todos sabemos que cuando todo pase, todo cambiara.
— Entonces insinúas que en cuando Lucil se recupere el me alejara — dijo preocupada Saident
— Ahora que lo dices Sirine, estoy de acuerdo contigo. Sabes no me sorprendería para el cada quien debe estar en su lugar y es lógico que si la Elegida es Lucil el querrá que este con ella y no contigo — comento Lara — aun que eso signifique pasar por los sentimientos de sus propios hijos.
— ¿Entonces ella me lo quitara? — pregunto sollozando Saident
— ¡No lo creo! — exclamo burlonamente Lara— con lo mal que se llevan. Mi padre podrá decir y querer una cosa, pero de eso a que Lucil lo haga es muy diferente. Además ella ama a Elther.
— Es cierto ella jamás lo dejara solo por complacer a mi padre por más que él la presiones. Estoy segura le dara un rotundo NO antes de el poder mencionárselo. No te preocupes Saident te aseguro que por Lucil no habrá problemas. Lo único que si es que Iliac tal vez se aleje de ti después de que papá le prohíba estar contigo.


***********


Habían pasado ya tres semanas de aquel incidente en las cuales Lucil no había presentado gran mejoría y esa tarde se llevaría a cabo la siguiente intervención.
— Debo decir que el estado de la paciente ha sido estable a pesar de presentar un estado constante de catatonía el cual no logro explicar. Por lo que procederemos al último recurso, tomando en cuenta que después del proceso de desfibrilación ella no podrá recordar nada ni de lo que sucedió y jamás podrá hacerlo.
— Pero yo pensé que con esto ustedes podrían hacerla reaccionar, sin alterar en absoluto sus recuerdos o sentimientos en fin su esencia — dijo tristemente Omed
Simultáneamente Lucil yacía en una cama inerte sintiendo como si hubiese despertado de una larga pesadilla, aun no podía moverse, descansaba sobre un cuerpo que no le permitía expresarse y aun a pesar de lo que escuchaba a su alrededor, sus pensamientos no le permitían poner atención a su entorno aun no lograba reconocer el lugar, pero de algo estaba segura, ella debía de recordar en todos los lugares en que había estado, era esencial para saber porque la perseguía esa sombra que ya la había atacado tres veces.
En la última ocasión no había logrado que se fuera y estaba tan asustada, por no encontrar la salida, pero ahora que ya estaba ahí, estaba aun más aterrorizada de no poder defenderse — ya que ella pensaba que seguía en Imitón, no quería que una vez más la obligarán a olvidar, no quería entrar una vez más en esa máquina, era muy doloroso, las vez pasada no había logrado protegerse, a pesar de estar consiente permanecía en un cuerpo inerte que no le respondía en lo absoluto.
Lucil fue llevada en una cápsula al laboratorio donde se encontraba el desfibrilador cerebral en donde la preparaban para su intervención. Lucil se encontraba a un más confundida que antes. Pero aun en su enredo de ideas se daba cuenta de que la preparaban para un horror más por lo que empezó amotinarse la sangre dentro de su cerebro, presa de pánico y desesperación al ver que era trasladada al interior de la máquina para ser una vez más victima de ella. Lucil trato de olvidar por un segundo lo que sucedía a su alrededor sabía que la vez anterior eso no le había resultado a pesar de que lucha de cualquier forma lo había hecho, pero en esta ocasión ella sabía que no se debía de concentrar en evitar lo que sucedía, solo tenía que lograr recuperar la movilidad de su cuerpo por lo que trato de concentrarse con todo su ser en que le respondiera su cuerpo, automáticamente en unos cuantos segundos Lucil logro sentir un leve cosquilleo de iniciaba en la punta de sus pies y seguía hasta llegar a su frente, lentamente fue sintiendo como recuperaba el tacto en cada una de la parte de su cuerpo. Lucil lucho trato de salir de las ataduras que la esclavizaban dentro de aquella máquina, sabía que solo contaba con algunos segundos que podían ser cruciales para su existencia. Trato de concentrarse una vez más pero no logro nada aun seguía atada, empezó a caer en pánico primero, murmurando de modo inaudible para convertirse en un NO desgarrador que llenaba toda la atmósfera. Ella no se daba cuenta de lo que sucedía a su alrededor, simplemente luchaba por liberarse, llegando a tal extremo de su desesperación que por fin logro concentrar toda su energía ocasionando una explosión dentro del aparato. Lucil salió rápidamente de él, al parecer estaba una vez más fuera de sí sentía como se le acercaban personas extrañas — debido a la explosión no podía ver con claridad, aparte de contusiones que tenía por todo el cuerpo — que ella pensaba la someterían por lo que trato de defenderse de la única forma que podía. Centro toda su atención en ver aquellas siluetas sin forma que se acercaban murmurando algo inaudible para ella pero que sin duda alguna era algo a lo que ella no estaría dispuesta a hacer. Había resuelto una cosa no volvería a entrar en esa endemoniada máquina aun que en eso se le fuera la vida.

A su vez los demás escucharon un grito que decía “NO” y al instante una explosión que había destruido por completo de desfibrilador cerebral. Al momento el circulo interior había entrado en la cámara junto con los científicos que llevaban algunos anestésicos y algunos otros armas en caso de ser atacados.
Lucil había salido bastante dañada de la explosión y ahora se veía como una maniática viendo a su alrededor alejándose de todo el que se intentara acercarse.
Elther que era el más cercano a ella intentaba convencerla que no le haría ningún daño provocando que ella se pusiese a un más a la defensiva.

Lucil que vio que una sombra ya estaba muy cerca de ella, intento protegerse de las demás y utilizar a aquel desconocido como rehén era la única posibilidad que tenía de huir, viéndose rodeada.
— Lucil soy yo, ¡tranquila! — decía Elther al acercarse a Lucil que al parecer no estaba poniendo objeción en que él se acercase.
Elther estaba a menos de dos metros cerca de ella cuando ella hizo un movimiento rápido hacia el suelo posando un solo dedo sobre el al instante formándose una burbuja infranqueable para los de a fuera, solo cuatro personas estaban dentro de ella, el más cercano Elther, Iliac que estaba un poco más alejado y que intentaba acercarse más a ella al hablarle Elther y su padre de estaba hasta atrás y que no se acercaba a dar un paso.
— ¡Ven! — ordeno Lucil a la sombra más cercana a ella
Automáticamente cambio la mirada de Elther convirtiéndose en vacía. Obedeciendo ciegamente a Lucil. El se acerco velozmente
— !NO!— exclamo deseperado Iliac al ver lo que sucedía. Lucil tomo por el cuello a Elther
— Si das un paso más le matare. ¡Hablo en serio! — advirtió Lucil a la sombra más próxima que era Iliac.
Iliac no hizo caso y dio un paso más, Lucil no tardo ni un segundo en darse cuenta y aventó la mano que tenía libre en señal de rechazar a su contrincante, aventando a Iliac con una fuerza impresionante a una de las paredes de la burbuja. Iliac cayó al suelo un poco atontado y adolorido.
— No te levantes — ordeno Omed a Iliac que yacía en el suelo al ver que pensaba a tacar a su hija—, yo me haré cargo
— Pero papá ya viste como reacciono y amenaza con matar a Elther— protesto furioso Iliac
— ¡OBEDECE! — exclamo Omed con toda su fuerza
Lo que hizo que Lucil volteara hacia donde se encontraba su padre, alejándose rápidamente de él.
— ¡Hija! — exclamo Omed
Lucil no contesto pero se hacía con más fuerza del cuello de Elther quien permanecía obediente a su lado a pesar de la posición incómoda en la que se encontraba. Omed se acerco unos metros más, Lucil logro darse cuenta, pero algo la perturbaba en la otro esquina a solo algunos pasos el otro la miraba fijamente intentando internarse en su mente. Por lo que volvió hacer el mismo movimiento provocando que Iliac se estampara una vez más contra la burbuja, mientras que Omed había aprovechado de parte de su hija corriendo a lado de ella quedando a solo unos centímetros de ella. Lucil volteo a verlo al notar su presencia. Él le tomo el rostro y la llevo a su pecho. Ella se sintió extraña y reconfortada sin saber cómo reaccionar. Aun que a pesar de eso ella no había soltado por ningún momento el cuello de Elther. Su padre le levando la cabeza y le dijo al oído
— Mírame hija soy tu padre
Lucil tardo en reconocer la voz de su padre en medio del sonido ensordecedor que no la dejaba escuchar bien
— ¡Hija soy papá! — exclamo a un más fuerte Omed al ver que Lucil a un dudaba
Omed la volvió a abrazar indicándole por detrás a Iliac que viniera. El se acerco lentamente con paso vacilante
— ¡Cúrala!— ordeno Omed
Iliac permaneció parado cojeando en lo que ponía sobre la espalda de Lucil sus manos. Ella sintió un leve calor que la reconfortaba y que la hacía sentir mejor, poco a poco se fue dando cuenta que ya no le dolían sus heridas y que ahora podía ver más clara mente así como escuchar. Miro a su alrededor dando se cuenta de quienes estaban fuera de la burbuja, intente deshacerse del abrazo en que la tenía asida fuertemente su padre. El no se lo permitió sin decir palabra, Lucil no lo volvió a intentar aun a pesar de sentirse algo incomoda ya que el rostro de Elther quedaba entre ella y su padre lo que le lastimaba un poco. Su padre volvió a levantarle el rostro y dijo.
— ¡Lucil despierta!
— ¿Por qué papá?— pregunto Lucil a media voz viéndolo directamente a los ojos — porque me querías hacer eso ¡Tu!
Omed no comprendió, pero al ver que lo reconocía él la dejo en libertad, viendo a Elther directamente que aun lo mantenía fuertemente agarrado Lucil, aparentemente ella había olvidado su existencia. Ella lo soltó haciendo un ruido sordo al caer al suelo. Lo volteo ver reconociéndolo se arrodillo rápidamente frente a él que aun yacía con la vista vacía con el rostro hacia el suelo. Ella lo tomo y lo poso en su regazo y solo en ese momento se dio cuenta que Iliac permanecía recostado a su lado observándola con enojo.
— ¡Déjalo libre!— ordeno Iliac
— ¡¿Qué?!— pregunto confundida Lucil
—Que lo dejes libre — dijo herméticamente Iliac señalando a Elther que permanecía inerte en las rodillas de Lucil
Lucil volteo a verlo y al instante Elther recobro su libertad, quejándose un poco de su cuello y su espalda que tenía adolorida
— Lo siento — dijo Lucil que al instante hacia lo mismo que Iliac había hecho con ella. Segundos después Elther se levantaba dando las gracias a Lucil. El la miro expectante inundado de alegría
Después se acerco un poco insegura a Iliac e hizo lo mismo. Este no le dio las gracias como lo había hecho Elther, solo se levanto y se fue al lado de su padre.
— Si nos dejases salir — sugirió mordazmente Iliac
Lucil desapareció la burbuja observando como Iliac se alejaba de su padre y Elther que permanecían a un parados frente a ella
— ¿Te encuentras bien? — pregunto Elther observándola tratado de correr a su lado, pero algo le detenía. Lucil le miro extrañada y repuso algo hermética
— Si — «Tu también no has hecho nada para impedirlo, eres tan culpable como él»
— Ven hija, ya no hay nada que hacer aquí — dijo Omed estirándole la mano a Lucil para ayudarla a levantarse
Lucil lo miro con odio y respondió con un sonido sordo que hizo que todos voltearán
— ¡NO! Yo no voy a ninguna parte contigo — su voz se escuchaba llena de rencor e inquebrantable
— ¡¿Por qué?! — pregunto sorprendido Omed ante tal reacción
— Porque tú te ibas a atrever a hacerme olvidar todo lo que soy ¿por eso?
— ¡No, no es así!
— SI LO ES
Lucil se dio vuelta sin permitir que su padre le explicara. Al momento sintió como algo la detenía de la cintura
— ¡NO! Tú tienes que escucharlo — intervino Elther quien había mandando un lazo de fuego que evitaba que Lucil se fuera
— Tu también estás de acuerdo con el — dijo acusadoramente Lucil
— ¿Lucil acaso recuerdas lo que sucedió? — dijo molesto Elther
— ¡Por supuesto! El me quiere hacer lo mismo que Neiro — ataco Lucil a la vez forcejeándose para tratar de deshacerse de lo que la detenía
— ¡Claro! Eso por supuesto que lo recuerdas, pero ¿y lo demás...?
Lucil cesó de forcejear y miro dubitativamente
— Bueno...— dijo un poco dudosa
— No recuerdas entonces que paso aquí y como tratamos de volverte en sí y como mi padre se pasaba las noches en vela para no separase ni un momento de ti, como con todo el dolor de su corazón hoy tuvo que aceptar que te intervinieran para que de alguna forma volvieras a ser la misma de siempre a pesar de tener que cargar en su conciencia que tuvieras que olvidarte de todo, aun que vivieras odiándolo— dijo acusadoramente Elther — Y Yo, ¿me crees realmente capaz de hacerlo? Sabiendo lo que siento por ti
Lucil miraba alternativamente a él y a su padre que desde el momento en que ella lo había acusado de someterla al desfibrilador él había bajado la miraba y pareciese como si le cayera toda la desgracia del mundo sobre sus hombros. Lucil empezaba a sentirse culpable por las palabras que había dicho al escuchar a Elther por lo que guardo silencio cuando este termino de hablar.
— ¿Dime lo recuerdas? — exigió Elther sin obtener ninguna respuesta viendo como Lucil miraba a su padre y no le prestaba atención a él volvió a exigir con más fuerza — ¿lo recuerdas Lucil?
Lucil despertó de su ensoñación y dudo — Si.....N-o... qui-e-ro de-cir que.... N-o se
— Entonces porque... — Elther interrumpió sus acusaciones al ver que Lucil se acercaba a su padre y le susurraba al oído una disculpa y a la vez rodeándolo con sus brazos como él lo había hecho hace algunos minutos el tardo un minuto en reaccionar, pero acepto con agrado el abrazo y las disculpas de su hija. Elther intento acercarse a ella, pero su padre le miraba receloso, contuvo una vez más su emoción. «Tendré que esperar ahora las cosas son diferentes».
— Claro que si te perdono mi amor — contesto Omed
— Es que no sabía lo que hacía — explicaba Lucil un poco a penada
— ¡Me liberas! — pidió un poco avergonzada a Elther quien a un mantenía la cuerda de fuego asida a su cintura. El asintió, lamentando romper el único vinculo que podía permitirse por el momento tener con ella.
— Vamos necesitas descansar — dijo Omed que mantenía tomada de la mano a su hija y que alternativamente abría una puerta que los llevaría al palacio

***********


Lucil se sentía de lo más extraña en primera porque era nuevo el lugar donde ella estaba el castillo en el que ahora ella vivía era inmenso, precioso y lo que más le importaba era muy apacible y destilaba por todas sus paredes la paz que ella necesitaba. Sus hermanos habían intentado no molestarla, pero ella se había encargado que definitivamente no lo hiciesen, ya que desde aquella tarde en que había entrado con su padre a ese palacio, había roto total comunicación con cualquier habitante del castillo. Ella llevaba cerca de dos semanas ocultándose de ellos, lo cual no le resulto muy difícil pues era muy grande el castillo y por otra parte ellos había decidido dejarla que ella misma se acercase cuando estuviese lista. Entre tanto ella pasaba horas contemplando el cielo tratando de poner en orden sus ideas. Extrañaba considerablemente a Elther no entendía como había actuado el primer día, él se alejo más y más y cuando definitivamente ella no quiso saber nada más de sus hermanos, el nunca opto por hablarle. Lamentaba su ausencia más que nada en el mundo, pero esto que le estaba pasando, no sabía si realmente deseaba desrícelo ha alguien hasta no saber más de ello. Estaba asustada y deseaba con toda su fuerza que él estuviera a su lado, pero sus dudas de él y la inseguridad de ella al pensar que él pudiera pasar por lo mismo que ella, hacían que ella se mantuviera alejada de todos.
Esa tarde había tomado la decisión de hablar con la Fuente tal vez ella podría ayudarla a entender algunas cosas que se le dificultasen asimilar.
— Hola — dijo Lucil al llegar a la Cámara de la Fuente
— Es una sorpresa tenerte por aquí — comento la Fuente
— Lo sé — dijo Lucil sonriendo
— Desde que murió Neiro toda la Comunidad Kariana se encuentra de fiesta
— ¡¿Qué?! Neiro ha muerto ¿Cuándo?
— El día que el circulo interior fue a la nave
— Entonces ellos por fin lo destruyeron. Bueno entonces supongo que podré seguir con mi vida sin tener que pensar más en los problemas de Kara ¿no es así? Ahora ya nada me une a la Comunidad — dijo con un dejo de tristesa al acordarse de Elther
— No, tu sabes que hay una cosa más por hacer
— Eso no incluye a Kara. Ese es solo mi problema
— Si te incluye a ti, incluye a Kara
— Por eso es que resultan las cosas como tú sabes que sucederán, por decir eso. Si solo yo soy a la que busca; como lo ha demostrado en contadas ocasiones porque meter en problemas a los demás. He decidido que es hora de separar mi camino de el de ellos
— ¿Te piensas ir?
— No se aun. Por eso he venido a verte, porque no entiendo muchas cosas, este lugar yo ya lo había visto antes, pero no era yo y lo que menos logro entender es porque sucedió todo eso.
— Esa respuesta solo la tienes tu, yo solo he tenido un vislumbre de lo que sucederá en el futuro, pero no se las razones por lo cual pasará
— ¿Ellos saben sobre esto?
— No
— Entonces quiero que sea un secreto
— De mi no sabrán nada, pero debes de tomar en cuenta que así como no querías que se enterarán que eras la Elegida y lo hicieron, así también se pueden enterar de esto. A demás a ellos les interesas, primordialmente a Elther ¿Se lo piensas ocultar a él también?
— Aun no sé, está muy extraño
— Es por el Legado Hinior, la relación que llevan van no es lo que el realmente deseaba
— Además esta eso, no quiero que le pase nada, tal vez sea lo mejor después de todo. ¿Tú me avisarás en el momento en que alguno se entere?
— Lo siento no puedo, va en contra de las leyes, así como tú estás en tu derecho de ocultar cosas, ellos también lo están como cualquier miembro de esta Comunidad mientras que no atente la seguridad de la Comunidad yo no puedo interferir en lo que pasa dentro de la ella, es la principal ley para que haya un equilibrio.
— ¿Entonces a menos de que no ocasione una guerra tu no denunciaras a nadie a un por ello sufran muchas personas?
— Mi objetivo es aconsejar y procurar el equilibrio
— Pues bien entonces veo que estoy sola
— No, pero si no deseas que ellos sepan simplemente se muy precavida y respecto a Elther debería reconsiderar lo que anhela tu corazón, tal vez no sea necesario que sepa toda la verdad
— No lo sé — Ella abrió la puerta distraídamente mientras escuchaba a la Fuente despedirse
— Adiós
Al salir Lucil de la Cámara encontró en el corredor a Lara con Sirine que caminaban distraídamente.
— Hola — dijo Sirine al ver a Lucil
— Hola — contesto Lucil un poco incomoda
— ¿No vienes con nosotras, vamos de compras a Yermi? — pregunto Lara
— ¡Yermi! ¿Qué es eso? — pregunto Lucil algo confundida
— Es el mejor lugar para comprar cosas — dijo Sirine muy bajo
— ¡Te escuche! — exclamo la Fuente
Lara tomo de la mano a Lucil y la llevo consigo al cruzar la puerta interdimensional, cerrándose tras de Sirine. Lo que no dio tiempo que ella pudiera negarse
— A la Fuente no le gusta que utilicemos ropa de otros lugares, dice que somos la imagen de la Comunidad — explicaba Lara entre risas continuando a coro ella y Sirine — ¡y que debemos dar el ejemplo!— terminando ambas en sonoras carcajadas haciendo que Lucil riera también
— ¿Entonces por eso salimos tan aprisa? — pregunto riendo Lucil y a la vez olvidándose por completo de lo que le preocupaba
— Si
Yermi era un planeta con un clima muy extremo por lo cual contaba con varias bóvedas que cubrían a las ciudades en su totalidad y como bien lo había dicho Lara y Sirine este planeta no era más que una estación de paso donde podías encontrar los más exquisitos atavíos en esa galaxia. Lucil nunca había salido así a un lugar con tanto glamur y belleza donde no se veía más que tiendas con diseños exclusivos de diferentes estilos y texturas.
— ¿Y cómo vamos a comprar aquí, no traje dinero?— pregunto Lucil un poco preocupada
— Lucil no necesitamos dinero, con el código universal de la Comunidad Kariana puedes comprar en cualquier parte del universo, hasta también en algunas otras dimensiones, pero casi nunca salimos de esta — explico Sirine
— Si con estos simples numeritos, y con el localizador de tu multifuncional puedes obtener lo que quieras — finalizo Lara
Ellas caminaron viendo un sin fin de aparadores, ayudándole a Lucil a elegir varios vestidos con sus accesorios.
— Hace mucho tiempo que no veníamos — comento Sirine mientras tomaban una bebida en una mesa de un establecimiento
— A este tipo de lugares, venían cuando estábamos en la tierra y se desaparecían ¿verdad? — pregunto Lucil
— Si
— Esta delicioso — dijo Lucil, después de probar su bebida que tenía una contextura espesa color turquesa que llenaba la mitad de una copa para después dar paso a un extensa capa de espuma— ¿Qué es?
— Manto de cielo. No preguntes con que está preparado porque ellos jamás te lo dirían — contesto Lara
— Mmmm... ¡Tienes que probar este! — exclamo Sirine con una risilla malévola que Lucil no noto
Lucil tomo la bebida de su hermana que era un líquido completamente transparente que destilaba burbujas y tomo un poco con su pajilla
— ¿Qué es? — dijo Lucil con una cara de asco que ocasiono la risa de sus hermanas— sabe amargo, pica mucho y me dejo pegajosos los labios
— Ahora vuélvelo a probar — invito Lara entre risas
— ¡No! — exclamo un poco molesta Lucil
— ¡Pruébalo! — insistió Lara después de darle un sorbo
Lucil la observo asombrada al ver que lo tomaba con tanta delicia
— ¡Vamos pruébalo! — insistió esta vez Sirine — ¡HO que le tienes miedo a una bebida!
— NO, pero no sé cómo puedes tomar eso, es lo más horrendo que he probado en mi vida — contesto Lucil
— A las cosas no siempre se le tienen que juzgar por la primera impresión — refuto Sirine tendiéndole su copa a Lucil que la tomaba de mala gana para tomar un sorbo más
—Es diferente, es un sabor agridulce, pero muy rico — explico Lucil dando un sorbo más
Sirine y Lara rieron estrepitosamente al ver la reacción de Lucil
— Se llama Aliento de Dragón — dijo Lara — ¿Te acuerdas cuando lo probamos por primera vez?
— Si. Me acuerdo que habíamos venido sin permiso de papá y en ese tiempo Iliac andaba con esas tontas que no se le despegaban y que al vernos vino con nosotros porque ya lo tenían arto y pues lógico el ya había probado esto decía que era la mejor. Y lógico nos describió el sabor que tenía la segunda vez que lo probaste — explico Sirine riendo
— Si me acuerdo que le preguntamos porque se llamaba Aliento de Dragón y el muy malvado nos dijo que no sabía— continuo Lara muy alegre
— Y claro cuando lo probamos por primera vez hicimos la misma cara que hiciste tu al probarlo — prosiguió Sirine con una carcajada — me acuerdo que le dejamos de hablar por semanas
— Si, por eso nos prometimos que algún día tendríamos una pobre victima a la que le haríamos lo mismo — dijo Lara terminando con un tono suplicante aun que irónico — pero no nos vas a dejar de hablar ¿verdad?
— No — dijo Lucil con una gran sonrisa
— Oye, si no es mucha indiscreción tu tal vez puedas explicarnos como paso todo — pidió tímidamente Lara
— ¿Cómo paso que? — pregunto Lucil cambiando por completo su semblante
— Bueno ¿cómo es que te diste cuenta de que era la Elegida? — dijo Lara — le hemos preguntado varias veces a Elther pero siempre es lo mismo, dice que no puede romper una promesa, Ya lo conoces como es.
— Si no es que te queramos presionar, pero la verdad es que tenemos muchas dudas — dijo con temor Sirine — ¿Y con Elther sin cooperar?
— Ha, eso. Digo no es que tenga que explicar otra cosa, pero la verdad si me extraño un poco la manera en como la dijeron, pero saben no creo que sea el momento, porque cuando volvamos al castillo, querrán también saber los demás y otra vez a explicar, la verdad ¡que flojera!— explico Lucil, al escuchar esto cambio por completo el ambiente tenso que se había dado y la cara de ambas chicas sonrieron, pero ella quedo un poco triste Elther defendió su secreto pese a que ya no era necesario, pensó nuevamente en la sombra y su rostro se ensombreció por un segundo
— Bueno no todo solo algunas dudas que tenemos nosotras, la historia completa la puedes decir después — sugirió Sirine
— Bien pregunten — invito Lucil sonriente, tratando de aparentar su tristeza
— Bueno aparte de toda la historia de mi parte solo son dos la primera es ¿qué se siente pertenecer a algo y no saberlo, es decir tu nunca pensaste que tal vez no pertenecías a la Tierra? Y la segunda ¿qué paso la primera vez que te diste cuenta que eras diferente, porque nunca se lo dijiste a mi padre?— pregunto Lara
— Yo siempre he pertenecido a la Tierra, digo me siento muy bien en Kara, pero mi hogar es la Tierra mi madre es de ahí, mi padre también yo nací y me crié ahí y — explicaba Lucil
— Lucil tu no naciste en la tierra naciste en Kara, eso lo sabemos todos, a pesar de que papá siempre se ha encargado de no dar grandes explicaciones acerca de porque tuvo que llevarte a la Tierra y papá es Kariano y bueno tu mamá realmente no sabemos mucho de ella pero lo que sé es que ambos vivieron en Kara— refuto Lara
— Pues entonces como verás a la primera no tengo ninguna respuesta porque ya siempre me creí sola a pesar de tener a papá, pero con eso de que según viajaba mucho, pues casi no lo veía y pues creer que pertenecía ha algo jamás me vino a la cabeza y la segunda tal vez por miedo a que me rechazara y me dijeran que era extraña porque la verdad lo que me pasaba no era nada agradable — dijo Lucil
— Si la Fuente nos explico que varías veces a ti te afecto tomando energía de ti cuando nosotros no podía proporcionársela
— ¿Y tú no tienes ninguna duda? — pregunto Lucil a Sirine
— Si, pero no tiene nada que ver con tu historia de cómo te convertiste en la Elegida — contesto Sirine
— ¿Cuál es? — pregunto Lucil
— ¿Sientes algo por Azuer? — pregunto algo insegura Sirine
— ¿Qué? No. Bueno lo veo como un amigo, solo eso. ¿por qué? — contesto extrañada Lucil — Además… — dijo Lucil, callándose al momento
Sirine al escucharla sintió como algo pesado se le caía de los hombros
— ¿Qué preguntas Sirine, sigues con lo mismo, ella está con Elther y no lo vas a dejar verdad?— Lucil no contesto, fue Sirine entonces la que agrego
— Lo que pasa es que antes de que viniéramos a Kara él se veía muy interesado en ti yo pensé que… — explico Sirine tontamente
— Si y como desde hace tres meses ella anda con él, pues quería quitarse ese peso de encima— sugirió Lara molesta y agregando en tono de regañina para Sirine quien se veía bastante apenada— ¿en qué cabeza cabe? Lucil no se a separada ni un segundo de Elther desde que está en la Comunidad
— Pues felicidades, aun que ya lo sabía por cómo se comportaban. Bueno ahora solo falta el pedante de Iliac aun que no creo que se encuentre otra niña tan dulce y tan buena como Irene para que lo soporte— dijo Lucil bromeando
Tanto Lara como Sirine se vieron y guardaron silencio, hasta que Lara pregunto algo dudosa
— ¿Y qué hay con Elther? — pregunto Lara un poco dudosa
— ¿Qué hay con él? — pregunto cautelosa Lucil
— ¿Ya no lo amas, porque te has alejado tanto del? — pregunto Sirine
— Yo no me he alejado, el ha sido quien ha puesto distancia, ya no me habla, las veces que intente acércame a él se alejaba. Supongo que ya no quiere saber más de mi— dijo tristemente Lucil
— No seas tonta, él está sufriendo tanto como tú, pero a mi padre se le ha metido en la cabeza mantenerle ocupado todo el tiempo y a su lado, pues no está de acuerdo con su relación — explico Lara
Lucil guardo silencio, su corazón palpito fuertemente con una nueva esperanza y nuevamente recordó la sombra «Tal vez sea mejor así»
— Por qué no lo buscas y arreglas de una vez las cosas con el — propuso Sirine
— Tal vez deba esperar un tiempo para que se asienten las cosas
Lara le miro dubitativa, pero acepto su sugerencia y cambio la platica
— ¿No será que te gusta Iliac? — pregunto sardónicamente Lara — ¿Qué hay con él? — agrego ella mientras veía como se desmoronaba de las ganas de carcajearse Sirine, pero a la vez tratando de mantenerse sería
— ¡Que hay con él! — grito Lucil bastante molesta. — Es lo más molesto, engreído, odioso, déspota que he conocido en una persona. Además tu lo has dicho estoy con Elther. ¡En que están pensando! ¿Qué tipo de persona crees que soy?
— Bueno solo era una sugerencia, aun que la verdad no lo creíamos, eran solo estupideces que Elther nos metió en la cabeza antes de que empezaras a salir con el— aclaro Sirine burlonamente
— Esas son tonterías, a mi realmente no me cae nada bien, solo falta que diga que es amor apache y que por eso peleamos tanto — refuto Lucil casi a punto de reír
— Bueno entonces no te vas a molestar si te decimos que ya existe alguien quién lo soporte, se llama Saident — comento Lara partiéndose de la risa
— ¡En verdad! Estas de broma, por mi que se lo quede— exclamo Lucil asombrada — Bueno pues ojala y no le resulte como Irene.
El resto del día le platicaron como habían logrado derrotar al ejercito de Neiro y como lo habían matado a él. Por lo que Lucil añadió un punto a favor de Iliac para odiarlo con más ahínco al saber lo que había hecho con ella.

Lucil accedió a quedarse en una área de la casa en la que se quedaba toda su familia, aun en prologadas ocasiones la habían buscado para que les comentara la tan ansiada historia que deseaban escuchar, pero en ella habían nacido muchas dudas principalmente sobre su madre, que a pesar de que la Fuente le había tratado de comentar en varias ocasiones sobre ella. Lucil jamás había accedido a escuchar nada de ella, porque sentía un gran pesar acerca de ella. Algo le decía que ella en gran parte la causante de todos los problemas que ella había tenido de cuando pequeña al alejarla su padre del debido a su gran parecido con su madre. Y por otro lado estaba Elther quien aún seguía alejándose de ella.

Ella a su vez empezaba a lograr recordar todo lo que había sucedido en ese mes con lo que le acrecentaron las dudas. Pero aun así sabia que debía tener esa platica con sus hermanos, porque solo así ella podría seguir adelante, tomando en cuenta que tal vez para ella en el futuro podría contar con ellos si era necesario saber algo sobre su madre, ya que esta vez la Fuente se había negado a decir cualquier cosa sobre ella alegando solo que su madre había pedido guardarlo como secreto. Además pese a que deseaba mantener a salvo a Elther ardía en deseos de tenerle nuevamente cerca

Un fin de semana en que Lucil había visto sus hermanos reunidos en una piscina que se levantaba en el lado oriente del castillo. Ella bajo a reunirse con ellos. Lo que les sorprendió a sus hermanos.
— ¿Quieres jugar, Lucil? — pregunto Azuer que había visto a Lucil acercarse y que estaba sosteniendo una pelota dentro del agua
— No, solo me asoleare — respondió Lucil volteando a ver hacia todas partes — ¿dónde está Iliac?
— Con su novia — contesto Lara que había salido del agua para saludarla — ¿por qué?
— Bueno como ustedes me han estado buscando tan insistentemente las última semana, para hablar, pensé que tal vez podríamos hacerlo ahora, pero como veo que Iliac no está pues será mejor que lo hagamos después — explico Lucil
— Bueno no está Iliac, pero estamos nosotros. ¡Ho que! Si él no esta no podrás platicárnoslo — dijo Azuer algo molesto
— ¡No!, pero como tu recordarás el siempre es, digamos... algo especial...
— Si para ti — dijo bromeando Lara, mientras miraba a Elther que se los más alejado posible de Lucil
Lucil le hecho una mirada fulminante diciendo —“ No porque él va estar friega y friega y no quiero que me este molestando, mucho menos ahora que... que estado investigando sobre... el nacimiento de las vidas paralelas en otras dimensiones, que es muy interesante— mintió Lucil al ver a los demás que mostraban interés al decirles sobre su investigación. Elther la miro con ansia, pero permaneció donde está muy quieto
— ¿Y tú para que quiere saber cuántas Lucils hay?— pregunto Lara
— Por aburrimiento— contesto Lucil que ahora miraba si recelos a Elther, intentaba conectarse mentalmente con él, pero él no se lo permitía
— Bueno si de eso se trata en ves de esconderte deberías pasar más tiempo con nosotros así no te aburrirías — sugirió Sirine y agrego — o tal vez te gustaría pasar más tiempo con tu novio, que lo tienes completamente en el abandono
— Si claro, ¿Cómo él lo quiere pasa conmigo? — dijo molesta Lucil, mientras veía como Elther se hundía en lo más profundo de la pecina ignorando sus acusaciones
— O.K. Si no lo quiere, entonces todavía quedamos nosotras — dijo Lara mientras veía a Elther
— Si además si se trata del genio de Iliac no te preocupes por él. El ya casi no pasa tiempo dentro del castillo, como su novia no puede entrar, a él ahora lo puedes encontrar donde antes vivías. Y con lo que a horita acabas de decir solo es cuestión de hablarle ya que él ha estado molestando con lo mismo todo este tiempo — explico Sirine
— ¡Ha sí que no está, una molestia menos! — exclamo Lucil con una sonrisa de oreja a oreja. Mientras veía a Elther aun molesta
Todos rieron al ver la expresión de Lucil
— Bueno creo que tal vez lo dejemos para después de cenar ya que estemos todos juntos, y yo mientras creo que si jugare con ustedes aprovechando que no está el...Elegido.
Se metió al agua y se acerco a Elther, los demás continuaron jugando pelota dejándoles algo de privacidad para que hablaran. Lucil respiro profundo… «Será mejor que termine de una vez con esto…» Elther la miro al punto del colapso sin podérsela creer y despotrico sin pensarlo.
— ¡Terminar con esto!¿Porque? — acuso furioso
Lucil tardo en reaccionar, sin duda había llegado a él su pensamiento, debía tener más cuidado con ello
— Esta bien, he sido un cobarde al no querer enfrentar a mi padre, pero… No puedes hacerme esto, te amo ¿Es que tu ya no me amas? — agrego Elther alterado y sin control, se había acercado a ella sin pensarlo y ahora exigia una respuesta directa
— Tienes razón has sido un cobarde — alego molesta Lucil
— Lo sé — dijo completamente apenado Elther y agrego suplicante — ¿Ya no me amas ni tantito?
«No soy tan fuerte como lo pensaba, lo necesito…» Ella respiro hondo y se fundió en los brazos de el
— Te extrañe tanto — agrego él después de besarle
— Yo también hablare con mi padre. No es posible que se meta en esto de esta manera
— El me mantiene alejado lo más que puede del castillo. Y creo que esto no te corresponde a ti. Yo hablare con él.
— ¡Sí! Para que mañana te crucifique en la torre más alta de castillo por desobedecerle. Le conozco es un dictador y no estará contento hasta que se haga su palabra. Pero esta es mi vida y el no intervendrá en ella.
— No le conoces, no lo permitirá tan fácilmente
— Con ustedes no, ¿pero…? Yo soy otra cosa.
Elther le miro desconcertado y algo incrédulo
— Hablaremos ambos con el ¿te parece? — ella asintió, mientras su tristeza se iba desvaneciendo paulatinamente al tener nuevamente a su lado a Elther.



Por la noche Lucil platico todo lo que había pasado, y todo lo que había visto en el transcurso del tiempo en que ella ignoraba ser la Elegida desde como la Fuente la soñaba por las noches, en qué manera, como se le apareció Iliac en aquel callejón de España. A lo cual todos voltearon algo misteriosos como si supieran algo que Lucil no. Ella prosiguió con las explicaciones hasta llegar al momento en que ella se había enterado de la verdad y como le cometo a Elther y este le ayudó en todo lo que pudo.
— Y eso es todo — finalizo Lucil
— Pero entonces todo lo que paso después aquí en Kara — pidió Azuer
— Si y porque tardaste tanto tiempo en despertarnos— exigió Iliac que había permanecido en silencio todo el relato
Lucil guardo silencio, era lógico que la verdad la había alcanzado, era muy cierto que no había sido nada fácil enterarse de todo ante eso todos la habían entendido hasta Iliac, pero lo que tal vez nunca entendería era que haya preferido que todo un grupo de planetas muriese solo porque ella tuviese miedo de su verdad. Su novio le había entendido, pero dudaba que sus hermanos sintieran lo mismo. La aborrecería después de que les dijese la verdad.
— Sería muy fácil para mí decir mentiras y ustedes me creerían ciegamente pero es algo que no podría cargar en mi conciencia ya que ustedes han sido completamente sinceros conmigo, tal vez más de lo que yo lo he querido, por eso tengo que decirles que yo no planeaba esto, que para mí en ese momento fue muy fácil ignorar la petición de la Fuente y hacer como si nada hubiera pasado, realmente fue mi culpa que eso pasase el que Neiro los impeliera. Por eso es que me fui de la casa y por eso es que no soportaba estar frente a Lara ni Sirine sabiendo lo que había causado. Para mi antes era muy fácil ignorarlo pues no eran personas que yo conocía, pero al ver a mi padre sufriendo, sabiendo que Elther moría por mi culpa y que ellas sufrían también, no tuve cara para seguir ahí — explico con la cabeza baja Lucil con la voz entrecortada. Ella esperaba un ataque de parte de Iliac pero al parecer él no tenía intenciones de ello. Solo volvió a preguntar.
— ¿Y qué es lo que te hizo cambiar de opinión?
— El temor a que murieran, el terror de perder al ser que más he amado — agrego Lucil mirando a Elther que se mantenía a su lado apoyándola en todo momento. Y bueno lo que paso en Kara eso fue simple solo tenía que averiguar a qué me estaba enfrentando y lógico tenía que saber cómo resolverlo. Realmente no hay mucho que decir.
— ¿Y porque reaccionaste así después de lo que sucedió con Neiro que es lo que te hicieron ver los Singoales que te provoco eso, porque no reaccionaste como nosotros? — pregunto Lara
— Eso yo lo sé ella no reacciono como nosotros porque justo en ese momento la Fuente tomo fuerza de ella desprotegiéndola y dejando que los Singoales se aprovecharan de ello — explico Elther — eso me lo explico la Fuente
— Si pero eso no quiere decir que tenga que verse atacada por alguien extraño — comento Sirine
— Realmente no podría contestarles eso porque ni yo misma me acuerdo de nada, pues no puedo ni darles una buena, ni mala explicación porque simplemente, no lo sé.
Los hermanos de Lucil no dijeron nada— a excepción de Iliac que la miraba con particular desdén— después del comentario que hizo ella con respecto a su miedo a hacerse cargo y por causa suya hayan sido a tacados por Neiro. Pero Iliac — que había sido el último en salir de la sala en que se había reunido para que Lucil les explicara todo lo que había pasado— la tomo del brazo y la obligo a mirarlo
— Ellos podrán olvidar muy fácilmente, pero a mí no se me olvida que por tu culpa el nos ataco, además de que tú fuiste la principal causante de que Irene me hiciese tanto daño y de que ella muriera — dijo muy furioso Iliac que miraba con odio a Lucil
— ¡Suéltame! — exclamo Lucil
Iliac le aventó la mano con fuerza
A partir de ese día fue aun más llevadera la situación para Lucil al no tener a Iliac dentro del castillo con lo que se le harían a un más fáciles las cosas, pues a pesar de lo que le había dicho aquella noche Iliac no había vuelto hablar con ella, el solía salir de mañana del castillo cuando ella ya no estaba en su recamara y regresar muy noche al parecer ahora ella sentía que él la evitaba, pero eso realmente no le importaba mucho; acepción de Iliac sus otros hermanos había dejado en el olvido sus palabras diciéndole al siguiente día que simplemente eso ya había pasado y que aun que había habido muchas muertes ella no pudo hacer nada, de todas maneras no todo estaba en sus manos. Ellos disfrutaban todo tipo de juegos o yendo a diferentes lugares en donde Lucil jamás había ido planetas algunos muy hermosos y algunos otros fuera del contexto de lo normal. La otra parte del día procuraba leer una y otras vez el antiguo libro de Rar que había copiado de Miriar y ahora ya lo sabía prácticamente de memoria donde le explicaba que Rar era un ente venia de la dimensión del silencio y que gobernaría el universo entero con su gran poder. Decía también que para que el volviese al a vida necesitada de una gran cantidad de energía y en particular el sacrificio de una de sus principales servidores, cosa que había recordado Lucil al traer a su mente aquella visión que había tenido donde Neiro se sacrificaba para que Rar viniese al poder, lo que significaba que estando Neiro muerto, esto le daría un poco de más tiempo para conocer más de él. Lucil se había devanado el cerebro buscando y rebuscando el porqué la perseguía ella, llegando solo a la pobre conclusión de que la quería sacrificar para poseer su poder porque él al igual que la Fuente se alimentaba de energía. Lo que aun no la tenía tan convencida, era muy cierto esa era una de las principales razones Neiro buscaba el control de la Comunidad Kariana y era reunir la suficiente energía como para traer a Rar a la vida, pero ella dudaba su intuición le decía que había más. Además ella también había buscado en el libro la forma de terminar con el pero no pudo encontrar nada, absolutamente nada que le diera algún indicio de cómo hacerlo. Por otra parte había estado también buscando en diferentes libros de hechicería como recordar todo en cierto orden porque ella sentía que gran parte de lo que había visto en aquel tiempo el que había perdido conciencia de sí le indicaría el camino que debía seguir ya que estaba consciente de que en la lucha por liberarse de las ilusiones de los Singoales, ella había entrado en un estado en el que se confundían sus visiones con las ilusiones ocasionadas por los Singoales. Visiones en las que recordaba fugazmente una parte del castillo, pero había partes donde no le parecía muy cierto que fuese parte de su visión en donde caminaba por un amplio camino que rodeaba por calabozos donde muchas personas estaban trastornadas, dos en particular le había llamado la atención una de ellas gritaba sin cesar “NO LO QUIERO, SERÁ MI MUERTE Y EL FIN DE TODA MI FELICIDAD” y otra que se miraba arrinconada y había levantado la cara al pasar Lucil y que le había dicho “ Cuidado o terminarás como yo”. Esto último le había asustado mucho a Lucil al extremo de tener pesadilla con ella todas las noches. Pero además esta chica le había impresionado mucho porque la había reconocido de alguna otra parte de sus visiones en donde una chica yacía tirada con los brazos devanados de la muñeca hasta el hombro que lloraba que imploraba por la vida de alguien. Lucil no recordaba más a pesar de todos los esfuerzos que hacía no recordaba cual era la otra parte de la visión porque todo se confundía con ataque intempestivos de un Neiro de dos cabezas y un Rar que se simulaba como una gran roca parlante que la hacía llegar al infierno y la torturaba — sobra decir que esto último era causa de las Ilusiones que le había ocasionado los Singoales.

Al final del ese mes en que a la vez, Elther y ella hablaron con su padre aceptando después de muchas reticencias su relación, ellos disfrutaban de su relación, al igual que la convivencia con sus hermanos conociendo nuevos lugares y de la ausencia de Iliac, también había sufrido desmejoras gracias a sus prolongadas desveladas en que o se dormía de madrugada y despertaba tres horas después para salir con sus hermanos o se despertaba de madruga para proseguir con sus investigaciones y es que Lucil recordaba un lugar en especifico en el que se obstinaba en encontrar, sabía que tal vez aquel lugar en el había visto a aquella chica suplicar por la vida de otro le diera una nueva pista de qué camino seguir. Elther a veces le ayudaba, pero muchas veces el se alejaba sin remedio alguno exhausto si querer saber más del tema

***********


Omed era un hombre muy ocupado ahora que la guerra con los Miriar había terminado, indudablemente todos los felicitaban por tener una estrategia tan buena ante la derrota de sus enemigos. Pero esto no solo le había traído buenos momentos, el a veces recordaba amargamente como su única hija había estado al borde de la muerte y es que era inevitable que pasase siendo ella la Elegida, cosa que había sorprendido sobre manera a Omed el nunca había imaginado que su propia hija fuese a la que tanto tiempo llevaban buscando. Sin embargo eso no le preocupaba lo que le tenía tan nervioso era dos cosas fuera de lo común la primera relacionada con la seguridad de Kara que habían sido alterada por la aparición de unas sombras muy extrañas en todo el territorio Kariano, las cuales hacían todo tipo hazañas ayudando a las personas — y es que el pugilato exigía saber su origen— y la segunda y más preocupante para él era la relación de Iliac tenía con Saident y es que a pesar de los adelantos tecnológicos, económicos y sociales la Comunidad soñaba con un orden como lo había leído desde hace mucho tiempo en leyendas escritas por viejos sabios y lo cual por supuesto no incluía a Saident — una Miriar— como novia de Iliac, por eso esa mañana había llamado Omed a su hijo.
— ¡Pero yo la amo papá! Además qué hay de malo si Lucil y Elther están juntos, ¿porque a ellos no se los has prohibido?— había exclamado indignado Iliac al su padre prohibirle más ver a Saident
— Elther a la larga se dará cuenta de donde está su verdadero lugar y rectificara, pero ¡tú con una Miriar! Creo que ya ha sido suficiente estos meses en que has estado con ella, lo cual ha dejado mucho que desear. ¡Te advierto! No quiero problemas.
— Papá, pero es que yo realmente la amo
— ¡Las obligaciones son primero! Te recuerdo que tienes una misión con Kara. Pese a la relación de tus hermanos debes de dar el ejemplo eres el Elegido
— Pero eso no tiene nada que ver. A Lucil le dejas hacer lo que quiera
— Sabes lo que pienso al respecto, tu eres responsable. Lucil sin en cambio es un persona explosiva, que jamás he podido controlar y lo sabes — dijo terminantemente Omed — Ahora déjame a solas
Iliac salió furioso de la oficina de su padre.
Ese día más tarde Lucil paseaba por los jardines, ella alcanzo a ver a una chica que lloraba sobre la puerta del edificio dónde ella vivía antes. Inercialmente fue a su encuentro. La chica no se percato de su presencia hasta que Lucil le hablo.
— ¿Te pasa algo?¿Te puedo ayudar?
La chica volteo a ver a Lucil algo confundida y dejo de sollozar quedando asombrada ante quien estaba.
— Tu... Tu... eres... la Elegida — dijo tartamudeando la Chica
— Si...— dijo Lucil algo confundida — ¿Por qué?
— Yo jamás pensé llegarte a conocer, eres una de las personas que más admiro en mi vida. Desde hace mucho tiempo he deseado conocerte.... ¡es que no puedo creer que me este sucediendo esto a mí! — dijo excitada la chica
— Me alegra por lo menos que por mi hallas dejado de llorar a un que no sea todo lo genial que tú piensas
La chica recordó su profundo pesar en ese momento, por lo que se borro por completo la sonrisa que tenía
— ¿No entiendo porque?
— ¿Qué?
— ¿Que no entiendo que daño le hacemos con nuestro amor? Pero él es el Legado Hinior y sus ordenes nunca han estado a discusión, mucho menos por una Miriar que está aquí gracias a su benevolencia
— ¿Qué ordeno mi padre que te tiene así?
— No, no es correcto porque tú eres la otra parte que como supone el después le ordenara. No puedo — sollozo con más vehemencia la chica
— ¡La otra parte que el ordenara! No entiendo. Pero si tal vez me explicaras, tal vez existe alguna esperanza de que pueda ayudarte.
— No, no, puedo
En ese momento la chica se levanto y corrió a meterse dentro del edificio. Lucil quedo muy consternada, pero era demasiada su curiosidad así que decidió seguir a la chica, alcanzándola a ver como daba vuelta dos pasillos a delante de la puerta a donde ella subía a su antigua casa. Este pasillo era mucho más oscuro y al parecer no tenía que subir por ninguna escalera, ya que ella vio como la chica se introdujo en la primera puerta de ese pasillo. Ella se detuvo frente a la puerta algo insegura, pero aun así llamo. La chica no contesto, Lucil volvió a intentarlo un par de veces más, pero siempre obteniendo el mismo resultado. Ella no puedo contenerse más he intento abrir la puerta, esta cedió fácilmente, para dejar paso a un espacioso jardín — aun que no era en nada parecido al que había habitado Lucil, en este lugar habitaba una pequeña extensión de playa con palmeras y sicomoros a su alrededor, en el fondo se podía observar un bungaló de tamaño mediano. Lucil observo a su alrededor indudablemente lo que se veía más allá del mar — o de lo que Lucil pensaba que era mar— era la ciudad de Kara que rodeaba al castillo. Ella reconoció al instante que aquel lugar era mucho más hermoso que su antigua morada. Todo ahí era perfecto y hermoso, camino al bungaló donde supuso que estaría aquella chica tocando una vez más la puerta. La chica salió sin mucha tardanza echándose a los brazos de Lucil murmurando “porque, porque amor, porque nos hacen esto”.
— Tranquila — dijo Lucil dando pequeñas palmaditas en la espalda de la chica
— ¡Tu! — dijo la chica aparentemente asombrada
— ¡Lo siento! Perdona por entrar así a tu casa pero es que me dejaste algo preocupada
— No perdóname tu a mi por consternarte con mis preocupaciones
— Yo solo quiero ayudarte. Si yo pudiera hacer algo por ti.
La chica se hecho a llorar tan fuerte, que Lucil empezó a sentir un profunda lastima por ella. La chica camino hacia el interior de la casa dejándole la puerta abierta a Lucil para que pasase.
— Te doy las gracias por tu interés y realmente no sé si lo que voy hacer este bien, pero es que ya no soporto esto, necesito en alguien en quien confiar y que a la vez me pueda a aconsejar, porque lo que estoy viviendo realmente es un golpe muy difícil para mí.
— Por su puesto, si tu quieres yo te puede escuchar he intentare aconsejarte.
— Si, pero... aquí no, ha él no le gusta que yo hable de lo nuestro con otras personas
— Bueno podemos ir donde tú quieras.
— Es que no es tan fácil el me puede localizar en cualquier lugar, además... el ... no quiere .... que hable... con-ti-go
— Confía en mi
Lucil abrió una puerta e invito a pasar a la chica.
— ¿Qué este lugar?
— Es mi antigua casa de la Tierra. Fuente ¿todos mis hermanos están en el castillo? — pregunto Lucil
— Si — dijo la Fuente
— A partir de este momento hasta mi regreso a Kara queda totalmente prohibido que entren personas a la Tierra por medio de las puertas ínterdimensionales. Además de que quiero que digas que esta chica estuvo contigo todo este tiempo si alguien la busca— ordeno Lucil
— El de todos modos podrá venir — interfirió la Chica
— No — dijeron al unísono la Fuente y Lucil — porque es una orden — prosiguió Lucil
— Todo se hará como lo ordenaste — añadió la Fuente
— Si pero el... — prosiguió la chica
— Nadie dentro de Kara puede salir o entrar si yo así lo dispongo — interrumpió Lucil
— Tal vez los demás sí, pero es que él es uno de tus hermanos, además creo que será mejor que me valla porque a él no le agradara que yo esté hablando contigo
— ¿Cuál de mis hermanos, es que de ti? ¿Y porque le tienes tanto miedo?
— Es Iliac y es mi novio y no le tengo miedo, solo no quiero que se enoje conmigo
—¡Ha! Ya entiendo. Pero no te preocupes, ni él puede venir aquí. No sé si tu sepas pero ser la Elegida tiene sus beneficios, te permite tener un poco de ventaja porque la Fuente siempre es mi incondicional. Además dudo que llegue a venir. ¡Así que tu eres la novia de ese cascarrabias! ¡Ahora entiendo porque no deseas enojarle, es un enojon!— dijo sarcásticamente Lucil
— Si. Me llamo Saident, y no están malo como parece
— ¡Contigo! ¿Y que es todo eso de que ordeno mi padre y que yo soy la siguiente?
— Es que el Legado Hinior a prohibido que estemos juntos — dijo Saident a media voz entre sollozos
— ¿Por qué? — dijo extrañada Lucil
— El dice que la gente no lo verá bien. Además de que Iliac cree que después el lo obligara a andar contigo y bueno... — agrego Saident bastante apenada y con todo el dolor de su corazón— tu... tal vez pienses.... que... sea lo correcto
— ¡YO, CON EL! ¡No lo creo! Yo tengo pareja y no lo voy a dejar por mero capricho de mi padre.
Saident bajo hundió su rostro entre su regazo, sollozando amargamente. Lucil no supo que decir, solo la abrazo y dijo muy fuerte
— Yo nunca andaría con él. Somos demasiado diferentes.
Saident elevo su rostro dejando por un momento de sollozar
— ¿Tu, no lo amas? — pregunto algo indecisa Saident
— ¡¿QUE, AMARLO?! Es lo contrarío a lo que siento por él. El es una persona arrogante, odioso, engreído. ¡NO, NO! De tan solo pensar que mi padre me pidiese eso me dan ganas de vomitar — refunfuño Lucil bastante malhumorada ante la idea de verse obligada a convivir por más de cinco minutos con Iliac — Además amo a Elther y…
— El no es tan malo
— Lo tomare de una persona ciega de amor. Porque de otra manera no pensarías así
— Sabes me quitas un peso del corazón. Porque el tan solo pensar de que tendría que competir contigo la verdad es que no sabría qué hacer. El sin duda alguna terminaría amándote
—¡Saident! Esa enajenación que sientes por lo que podría ser entre Iliac y yo está muy lejos de ser real. Ya te he dicho yo tengo pareja y le amo con todo mi ser. Además… ¿Tú crees que si el sintiera algo agradable por mi te prohibiera verme? ¡porque estoy segura que eso hizo! ¿o me equivoco?
— No.
— ¿Entonces papá les prohibió andar?
— Si, hoy por la mañana llamo a Iliac a su oficina y ahí le dijo que me dejara, el pienza que yo puedo arruinar de alguna manera el futuro de Kara
— ¡Ha que mi papá! No te preocupes yo hablare con él. Lo que si te digo es que vamos a tener que quedar en un acuerdo, por lo que me dices ya se a lo que te referías con que yo era la siguiente, pero no importa ya lo arreglare con él. Tu ya no te preocupes, más pronto de lo que piensas tendrás a tu amado sapo otra vez.
— ¡En serio!
— ¡Sí!
— ¡Gracias, muchas gracias! — exclamo Saident muy emocionada, abrazando a Lucil
Lucil le sonrió compresiblemente y dijo
— ¿Cómo se conocieron?
— En realidad fue algo muy extraño, el fue a Miriar en un tiempo en el que no debía estar ahí. El buscaba algo sobre nuestro dios omnipotente Rar.
— ¿Sobre Rar? — dijo algo extraña Lucil a la vez que un poco preocupada
— Si, el me explico que alguien muy cercano a él tenía algunas dudas sobre Rar y que deseaba saber. Claro es lógico yo en ese tiempo no sabía quién era porque si no lo habría tomado como un traidor. Y bueno pues solo le dije que él era el señor de nuestros cielos, mares y todo lo que veía a su alrededor. El se veía bastante interesado en el tema por lo que lo lleve a donde estaba nuestro libro sagrada que hablaba sobre la llegada de nuestro señor a Miriar.
— ¿El fue al Templo donde estaba el libro y que hizo?
— Bueno el lo quería copiar, pero yo no se lo permití, recuerdo que me enfurecí con él porque yo como sacerdotisa de nuestro señor Rar debía velar por la integridad de los escritos sagrados, conocidos solo hasta la fecha por el que hizo que dar a nuestra raza como una de las peores en el universo
— Neiro
— Si. Y bueno a partir de ese entonces el volvió algunas veces, primero para pedir disculpas y después con pretextos tontos, hasta que nos enamoramos, fue que me dijo la verdad y me propuso que viniera a Kara para que conociese la verdad y que no era la oscuridad que decía Neiro. Confieso en un principio tenía mucho pánico y que incluso llegue a enojarme con él, por todo lo que decía que era un lugar en donde se vivía el mismísimo infierno, pero después que el me dijo que solo estaríamos ahí por una hora y que si no me agradaba el de dejaría volver. Yo confié en el bueno así conocí Kara. Que te puedo decir me enamore de ella a primera vista, pero fue cuando empezaron los problemas porque mis padres se enteraron que andaba con un Kariano, me tomaron como una traidora, el mismísimo Neiro fue a mi casa para mi captura, pero para ese entonces yo ya tenía comunicación directa con Iliac por lo que él me ayudo a movilizar rápidamente a mi familia dentro de Kara por el miedo a que les hicieran daño y bueno aun que ellos en un principio se opusieron pero con el tiempo se enamoraron del lugar y a pesar de que Iliac hablo recientemente con ellos para ver si deseaban volver a Miriar ahora que ya no había peligro con la muerte de Neiro, ellos no quisieron.
— ¿Oye e Iliac no volvió a insistir con lo de Rar?
— No, después alego que era una tontería de una chica loca que no hacía más que desatinar y cometer estupideces
— Así ¡Mira qué lindo! — exclamo sarcásticamente Lucil
— Sabes he ido varias veces al Real Museo de Historia, así por lo menos puedo conocer donde vive el circulo interior.
— Yo también he ido es muy hermoso. Sabes quisiera pedirte un favor. No quiero que se entere Iliac de lo que hemos estado hablado, por favor
— Pero...
— Por favor
— Claro
— Creo que es hora de irnos a casa — dijo Lucil al tiempo de que habría una puerta que las llevaría aquel bungaló donde vivía Saident
Saident despidió a Lucil de su casa. Al tiempo que ella estaba saliendo Iliac venia llegando.
— Entonces después nos vemos
— Adiós
Lucil observo que Iliac reñía con Saident que se veía algo contrariada.
Al llegar al Castillo Lucil escucho una gran discusión que provenía de la habitación de Elther. Viendo cómo salía el minutos después, yendo hacia el lado contrario en donde ella se encontraba, aparentemente muy furioso. Minutos después Lara también salía apesadumbrada, sin siquiera notar la presencia de Lucil.
Sirine salió de la habitación de Lara.
— Las cosas están mal, cielo
— ¿Qué vamos hacer? — pregunto Azuer
— No sé. Como se atrevió Elther a reclamarle salir con ese chico, si él está con Lucil. ¿Tú sabes algo?
— No pequeña. No me atreví a hablar con él hace un momento, pues Lucil llego. No creo que sea bueno que ella se dé cuenta de todo este lio.
— También que se estaban llevando. Ya empezaba hacer como antes.
— Tal vez ese sea el problema
— ¿De qué hablas? ¿Piensas que aun la quiere?
— De que otra manera crees que se haya hecho lo que hizo, por otro lado, Lucil no se percata de nada. Desde hace una semanas Lara me ha estado comentado que ha salido algunas veces con Elther, primero como amigos y después bueno tu sabes…
— No lo sé Elther continua hablando de Lucil con una devoción ciega, pero presiente que algo le oculta
— Eso no cuenta. Ella siempre oculta algo.
— Tienes razón.
— Amor porque no vas hablar con Elther, tal vez podamos evitar una locura…
Azuer asintió sin muchos ánimos.



El ambiente se sentía bastante tenso dentro del castillo, cuando Iliac volvió por la noche buscando a su hermano. Al no encontrarlo se preocupo un poco pensando en que tal vez algo extraño pasase al no encontrar a nadie dentro del castillo. Algo desilusionado camino por los pasillos del castillo sin rumbo alguno cuando de repente se topo con algo muy extraño, ahí frente a él se encontraba Lucil tan extraña, viendo en silencio un retrato que la hacía llorar. Súbitamente sintió como la sangre se le galopaba al cerebro por la furia que sentía por aquella mujer. Estaba totalmente seguro de que ella había sido la causante de la orden absurda de su padre y aun que había regresado a platicar con su padre esa tarde después de ver a Saident el se había negado a recibirlo. Pero al parecer Saident no pensaba lo mismo que el, esa locura de que se sintiera tan especial por haber hablado con la Elegida lo tenía muy disgustado, por lo que al verla ahí algo indefensa decidió arremeter contra ella
— Así que no estás complacida al provocar la muerte de Irene, encima...
— ¡Yo no mate a...! — interrumpió Lucil al ver que Iliac la atacaba, pero ella fue interrumpida por él a su vez
— Tú fuiste quién lo provoco — exclamo fuera de control Iliac
— TE HE DICHO QUE NO — grito Lucil furiosa mientras se alejaba de Iliac que se acercaba muy furioso
— Tu siempre, tu, tú y tu. No existe otra cosa en esta casa que no le importe a mi padre, a mis hermanos al mundo entero. Porque no solo haces lo que debes hacer y nos dejas a los demás vivir en paz — protesto Iliac colérico
— A quién le interesa tu vida, a cualquier cosa que tenga que ver contigo, no eres más que una gran molestia, porque no me haces y te haces un favor manteniéndote lejos de mi
—Si tan solo no fueras tan metiche, yo jamás te molestaría
— ¿Yo que te he hecho?
— Te parece poco entrometerte en los asuntos de mi novia haciendo que mi padre te dé la razón “con respecto al bienestar de Kara” — término diciendo burlonamente Iliac
— No sé de lo que me estás hablado
— NO SABES DE LO QUE TE ESTOY HABLANDO COMO TAMPOCO SABIAS QUE IRENE ESTABA DEL LADO DE NEIRO, COMO TAMPOCO SABIAS NADA DE LO QUE HACÍAMOS O COMO NO SABIAS NADA DE CÓMO MURIÓ IRENE — grito iracundo Iliac en tanto se acercaba rápidamente hacia Lucil, sujetándola de los brazos fuertemente mientras ella decía furiosa
— ¡Si tanto la amas que haces con Saident!
Mientras tanto Azuer y Sirine que se encontraba muy cerca habían ido siguiendo el ruido de la discusión que se lograba escuchar a gran distancia. Hasta llegar frente a ellos en el momento en que Iliac sujetaba reciamente a Lucil.
— Me haces daño — dijo Lucil a media voz. Sin percatarse de la presencia de los demás
— Están solo un poco de lo que tú me has hecho a mi — sugirió mordazmente Iliac
Azuer se hecho contra su hermano intentando alejarlo de Lucil, este por su parte reacciono con violencia.
— ¡Basta! — exclamo Sirine al ver que Iliac golpeaba a Azuer en el costado con uno de sus manos mientras sujetaba con la otra a Lucil que se retorcía de dolor al intentar soltarse.
Iliac tardo unos segundos en reaccionar al ver lo que había hecho, viendo a Sirine que se acercaba rápidamente a Azuer quién se encontraba muy cerca bastante adolorido.
— No fue mi intención, Azuer. Yo... lo siento— expresó Iliac bastante apenado, aun que aun molesto por la intromisión de Azuer
— ¿Que es lo que te sucede? — pregunto a media voz Azuer que se mostraba furioso — ¿Qué nunca te han enseñado a que no debes maltratar a las mujeres?
— Y que hay de todo el daño que ella me ha hecho — reclamo Iliac
— ¡Suéltala!— dijeron Sirine y Azuer al mismo tiempo
Iliac soltó a Lucil de manera violenta y se fue de ahí sin dar ninguna explicación
— ¿Te encuentras bien?— pregunto Sirine a Lucil
— Si — repuso Lucil
— No es posible que sea tan agresivo contigo, por algo que no es cierto —sugirió Azuer
— Como puede creer que tú seas culpable de la muerte de Irene además bueno tu si sabías que estaba del lado de Neiro, pero no sabías quien era
— Si, pero como puedes hacerle entender eso a un tonto aferrado, que no piensa si no solo en si mismo
— Tal vez si alguien le mostrara como fueron las cosas realmente — sugirió Azuer
— Si con pruebas que fueran irrefutables sobre todo lo que realmente pensaba Irene y como no solo le vio la cara a Iliac si no también a nosotros. Lo único que no entiendo es cómo desapareció, ha sido buscada por muchos lugares, no solo en Miriar, sino en todo el Universo, al parecer es como si hubiese muerto ese mismo día en que tú la enfrentaste— explico Sirine emocionada
— Pues con lo que tengo pensado hacer podríamos no solo saber que paso con ella, si no también saber todo sobre ella, así Iliac no podrá ya pensar más en tonterías — manifiesto Azuer
— ¿Cómo podríamos saber todo de ella? — exclamo impresionada Lucil
— Con nuestro pequeño tesoro que es el viaje en el tiempo — explico Azuer.
— ¿Pero no está prohibido viajar en el pasado? — pregunto Lucil
— En el pasado de Kara sí, pero sobre los demás lugares no se ha dicho nada, sobre todo si no vamos a influir en el cambio de los hechos, solo queremos investigar algunas cosas sobre ella, no cambiar su vida — insinuó Sirine— es una idea genial Azuer, pues bien no esperemos más.
— No creo que nosotros debamos ir, después de todo eso no cambiara nada. No le veo ningún caso — dijo Lucil insegura al pensar en que ellos se darían cuenta de que ella tenía a Irene y que de alguna manera era culpable de la furia de Iliac
— Lucil si Iliac sabe toda la verdad el ya no te molestara. ¡No te parece suficiente! — sugirió Sirine
— A mi no me interesa que el cambie de manera de pensar — refuto Lucil
— A ti no, pero que tal a tu brazo que todavía sujetas algo adolorida — aludió Azuer
— Si esos ataques pueden llegar a ser más molestos, dudo que te haga daño, pero te puedo asegurar que el jamás cederá a pesar de lo que tú hagas o digas, si es que él no tiene suficientes pruebas de lo contrario.
— Entonces ¿qué dices? ¡Vienes!— pidió Sirine
— Creo que es la única salida Lucil — dijo Azuer
— Esta bien, pero prometan que solo averiguaremos lo que tenga que ver con su relación con Irene y Neiro — pidió Lucil, rogando porque no se dieran cuenta de lo que había hecho con ella
— Prometido — dijeron ambos
— Entonces vamos — sugirió Azuer buscando algunos datos para después abrir una puerta. Entrando en una habitación bastante amplia que Lucil identifico como sedas blancas que rodeaban un grupo de columnas haciendo como paredes.
Lucil camino algunos metros entre las columnas mirando a su alrededor buscando algo que le dijera que era en donde estaba.
— Lucil — murmuro Sirine
Lucil volteo hacia atrás viendo a Sirine que la llamaba, que se encontraba muy cerca de Azuer, quien veía muy interesado a un joven que yacía dormido en un sofá muy cercano a ellos.
Lucil se acerco quedamente observando al chico que veían sus hermanos. Era un chico de quince años aproximadamente, muy pálido y delgado.
— Lo conozco — dijo Lucil
Sus hermanos la vieron interrogantes esperando una explicación de su parte
— Es el chico que siempre estaba con Irene cuando estábamos en España creo se llamaba…
— ¡Shirined! — exclamo una mujer a lo lejos
— Dimensión A — murmuro Azuer mientras tomaba de las manos a sus hermanas desapareciendo con ellas al instante en que el chico despertaba de su descanso.
Lucil se sintió muy extraña, algo ligera y vacía pareciese como si ella viese todo a través de una seda negra, mirando a su alrededor aun veía al chico como se alejaba del sofá donde había estado recostado, pero al parecer él no se percataba de que ellos estaban ahí.
— ¿Cómo es que no nos puede ver? — pregunto asombrada Lucil a la vez que ellos seguían al muchacho.
— Son dimensiones alternas que te permiten ver y escuchar todo lo que sucede a tu alrededor en la dimensión en que te encontrabas — explico distraídamente Sirine
Ellos se detuvieron frente al chico al verlo que acudía al llamado de una mujer alta muy delgada que llevaba puesto el típico vestido Miriar
— Si señora Marel — dijo Shirined haciendo una amplia reverencia
— Ve con Irene ya debe haber despertado — ordeno Marel imperiosamente
Azuer miro dubitativamente a Sirine quién le respondió con la mirada
— Creo que tenías mucha razón Lucil no debemos seguir aquí — dijo algo preocupado Azuer
— ¿Qué te pasa, la conoces? — pregunto Lucil al ver que ni él ni Sirine dejaban de ver a Marel quién había tomado asiento cerca de ellos — además no nos iremos de aquí hasta que averigüemos lo que venimos a buscar
— Bien entonces busquemos a Irene — sugirió Sirine aun dudosa
— Si pero no creo que este se al tiempo correcto porque ese chico que acaba de ir con ella era de su misma edad y dudo que podamos averiguar algo de importancia en esta época — indicó Lucil al momento en que aparecía Irene de aproximadamente trece años
— ¡Tía! — exclamo emocionada con su voz infantil
— Mi querida niña, te extrañe tanto — dijo dulcemente Marel a la vez que abrazaba dulcemente a la niña
— ¿Qué has sabido de mi madre? — pregunto entusiasmada Irene
— Me temo mi dulce niña que es cierto lo que se dice en la legión — expreso tristemente Marel
Irene no pudo reprimir su dolor sollozando tristemente
— No puede ser que no me permitan ver el cuerpo de mi madre. El hecho de que ella haya muerto en ese odioso planeta no les da derecho a prohibirme verla — musito tristemente Irene — pese a que ya haya pasado tanto tiempo de ello
— No te expreses así de tu herencia, recuerda que mi difunta hermana pertenecía de alguna manera a ese lugar, y aun que mi madre nunca me logro explicar eso; tanto ella como yo sabemos que tu futuro es glorioso mi niña además ella me pidió cuidarte para después tomases un lugar dentro de esa Comunidad que se hace más oscura y que tu algún día con ayuda de nuestro gran señor ayudara a traer la paz a toda esa gente.
— Pero mientras tendré que sufrir la separación de mi difunta madre — musito Irene
Marel abrazo a su sobrina tiernamente, mientras que Irene lloraba desconsoladamente en su regazo.
— Algún día podrás volver a ver a mi hermana, mi dulce niña — confortó Marel para después pedir — Niggel te suplico donde quiera que estés hermana cuides a tu hija de todo mal para que pueda cumplir su destino.
Lucil no entendía lo que sucedía, pero notaba la incertidumbre que rodeaba ha Azuer como Sirine que la veían de reojo.
— ¿Qué les sucede? — pregunto Lucil desconcertada viendo lo perturbados que estaban
— Nada — dijo Azuer con un hilo de voz
— Tienes razón Lucil, este no es el tiempo, ella aun es muy pequeña — opinó Sirine abriendo una nueva puerta, casi obligando a Lucil a salir de aquel lugar.
Salieron de nuevo en un lugar algo parecido al anterior. Lucil miro a su alrededor sentía algo muy extraño como si no debiera estar ahí. Esta vez vieron salir de tras de una sedas que rodeaban un lecho a Irene más crecida — tal y como ellos la recordaban.
— Todo es un desastre Shirined, hemos pasado más de dos años aquí y no hemos encontrado ninguna pista de aquella que se convertiría en la última arma de aquel infernal lugar — dijo furiosa Irene mientras tomaba una mochila
— Mi señora no debe desesperar, mi amada ama ha predestinado lo más importante para usted, no debe de temer ahora que contamos con la ayuda del gran noble Neiro quién ayudara a cumplir su destino.
— Tienes razón debe de existir en algún lugar esa que se dice la Elegida, la que me robo todo lo que soy, mi pasado, mi futuro, todo. Y cuando la encuentre se cumplirá lo que deba de ser.
Irene y Shirined salieron de su casa a las calles de España, seguidos muy de cerca por los hermanos. Lucil reconocía cada lugar cada sitio que pisaba — no podía ser que su otra yo estuviera tan cerca de ella. Llegaron en pocos minutos a la Universidad, en donde Lucil había pasado más de cuatro años, donde cada lugar le gritaba un recuerdo. Irene estudiaba en el edificio de enfrente al que Lucil. Por lo que no pudo aguantar las ganas de buscarse entre las personas, viéndose para su sorpresa que pasa de un lugar a otro. Hasta el momento en que se dirigía a las canchas de basketball, ella se siguió instintivamente sin previo aviso a sus hermanos quienes había permanecido bastante interesados en la plática que Irene sostenía con Shirined y sus planes futuros para acabar con el supuesto mal de Kara. Cuando menos se daban cuenta Sirine se percato que Lucil estaba a más de treinta metros de distancia. Sirine tomo por el hombro a Azuer y le obligo a mirar hacia donde iba Lucil. Ellos la siguieron algo distanciados hasta que la alcanzaron dentro de la biblioteca, donde les sorprendió encontrar a la Lucil de ese tiempo platicando con un joven acaloradamente
— …creo que esta plática ya no tiene mucho futuro, si solo piensas en el odio que me tienes, pero si ves más allá de mi, existe una persona que tenemos en común que en este momento está muy pero muy triste por tu rechazo. Por lo que te pido por una sola vez en tu vida que hablemos como personas, civilizadas sin gritos, sin insultos, solo por el bien de ella, ¿puedes hacerme ese gran favor?— decía la otra Lucil
— Pues bien, empieza — musito el muchacho que se veía muy molesto y arto por la presencia de Lucil
— OK., en primera tienes que saber, que tienes que dejar de ser tan celoso, inseguro…
— ¿Era tu novio? — pregunto Sirine a Lucil que observaba a su otro yo platicar con el chico
— No solo era un amigo — repuso Lucil
— Sabes a quienes me recuerdan a ti y a Iliac, siempre discutiendo
— Nada que ver, aunque no lo sé, recuerdo este día paso algo importante, pero no se que fue
Se quedaron en silencio escuchando la discusión que para sorpresa de Lucil tanto Sirine como Azuer la encontraban muy divertida hasta que una vez más aquella mirada inquisitiva y misteriosa apareció en la otra yo de Lucil que se había quedado sola.
— ¡Ya recordé! — exclamo Lucil mientras sus hermanos observaban extrañados a la Lucil del pasado
— ¿Qué? — exclamaron ambos al unísono
— Recuerdo que la tarde que hable con Alan, el chico que se acaba de ir, me quede hasta tarde en la biblioteca para después salir como loca sin rienda a buscar un lugar donde después se me apareció Iliac por primera vez
— Entonces quiere decir que esta noche sucederá — insinuó Sirine emocionada
— Si — repuso Lucil
— ¡Esto no me lo puedo perder! — exclamo excitado Azuer
— ¡No! — reclamo Lucil — no estamos aquí para eso además ustedes prometieron no irrumpir
— Ella tiene razón, además de que me acuerdo que Irene nos comento que ella soñó esta noche algo que le daría un indicio de cómo llegar a la Elegida, eso pienso que es más importante que ver eso — añadió de a curdo con Lucil Sirine.
— Pues les recuerdo que podemos hacer las dos cosas, primero podemos ver la parte de Lucil y después retrocedes de nuevo para esta vez ir con Irene — refuto Azuer
— Tiene razón — dijo Sirine a Lucil que no se veía muy convencida
— Bien entonces vamos hasta el lugar, no tiene caso que esperemos, ahí adelantarán un poco el tiempo y podrás ver lo que quieras— dijo Lucil refunfuñando mientras habría una puerta que los saco al callejón donde vivía Manolo — Ahora recuerdo, tal vez podría hacer un cambio mínimos — sugirió Lucil viendo hacia la casa de Manolo
— No lo creo, nada de cambios mucho menos en tu vida. Mejor dime más a menos a qué hora sucedió todo — dijo Azuer
— Esta bien — dijo desilusionada Lucil — creo que fue cerca de la medio noche
— El tiene razón Lucil además a pesar de que no sé porque quieras cambiarlo, creo que puedo influir en lo que ha pasado y no solo pondría en riesgo tu futuro, sino también el de Kara — la reconforto Sirine
— Tienes razón porque él fue uno de las principales causas por las que me fui a México.
Azuer observo a ambas chicas que se abrazaban tiernamente, mientras Lucil se veía un poco cabizbaja. El la tomo del brazo adelantando el tiempo para llegar a la hora esperada.
En ese momento pudieron observar como la otra Lucil se sentaba en una banca a algunos metros de ellos cuando de repente poso la mirada fijamente al otro extremo de la calle. Ellos seguían viendo todo igual hasta Lucil que a pesar de recordar todo con exactitud no podía ver nada más que su simple cuerpo rígido mirando hacia una esquina para después de algunos minutos observar como su cuerpo luchaba por no mirar lo que yacía frente a ella— que aun que invisible para ellos para la otra Lucil era vivido— para después caer desmayada por completo.
Azuer se asusto un poco al verla caer inerte al suelo tanto que salió de la dimensión alterna en que había permanecido todo ese tiempo.
— Azuer que haces. No — llamo con voz apagada Sirine
Lucil por su parte corrió tras él, que yacía a un lado de la otra Lucil.
— Esta viva, pero…— dijo Azuer
— No, podemos hacer nada, ella estará bien — repuso Lucil observando a la otra semimuerta en el piso — ahora debemos ir con Irene.
Esta vez fue Sirine quien tomo el brazo de Azuer obligándolo a separarse de la otra Lucil, y atravesando una puerta que los llevaría a la habitación de Irene que dormía serenamente. Lucil se acerco silenciosamente a Irene tocando su cien.
— ¿Qué haces se puede despertar?— dijo Azuer un poco molesto
— Tienes alguna otra idea, para saber lo que soñara en el momento preciso — refuto Lucil molesta. Azuer se quedo en silencio. Lucil le ofreció su otra mano diciendo — ¿quieren ver?— todos se tomaron de las manos y esperaron. Hasta que de momento Lucil pudo verse a sí misma sentada en aquella banca —en la que había estado hacia algunos minutos—, se veía muy nerviosa como si algo realmente le asustase demasiado para caer aparentemente inconsciente, en ese momento Irene despertó.
— Dimensión A — dijo silenciosamente Sirine
Lucil se había percatado de que Irene no se dio cuenta que ellos permanecían ahí. Al momento Irene llamo a Shirined al que le platico todo lo que habían visto discutiendo lo que podría significar y lo que deberían de hacer.

Lucil estaba un poco aburrida, pero al parecer sus hermanos se encontraban interesados una vez más de lo que los otros hablaban, ella se dedico mientras ellos escuchaban atentamente a observar los cuadros que estaban a su alrededor. Existían varios en los que Neiro estaba con Irene, le sorprendió ver uno donde ambos se estaban besando, ella decidió tomar el cuadro — abriendo una pequeña puerta por la que transporto el cuadro de una dimensión a otra —pensando que tal vez le podría servir de algo. Ella lo observo detenidamente rodeando el marco hasta encontrar donde se guardaba la foto, la saco para dejar caer una carta que decía lo siguiente.


Amada Irene:


He pensado que todo lo que ha sucedido entre nosotros no es más que la sensible señal que estamos destinados a estar juntos. Tal vez no de la forma en que tu realmente quieres porque yo a pesar de que es un gran cumplido para mí el que me ames, he de decir que nuestro amor está destinado al fracaso, porque a pesar de que nuestro futuro es caminar juntos por la misma senda, no lo podremos hacer de la mano, como realmente lo quiere mi corazón y es que tu eres una parte muy importante para mi vida y para todos en Miriar y es que las personas como tú o como yo, estamos destinados a no conocer realmente la felicidad del amor pleno ya que nuestra suerte es ver por la felicidad de nuestro pueblo primero que la nuestra y es por ello que tendremos que hacer en el futuro grandes esfuerzos provocando nuestra inminente separación, a pesar de que yo se que tu corazón siempre me pertenecerá. Puedo asegurarte que pronto tendrás que callarte ese amor y seguir con lo que esta escrito en nuestro destino.



ATTE. Tu servidor y compañero precursor del bien, Neiro.


Lucil sonrió para sí al imaginarse la cara que pondría Iliac al leer esa carta. Prosiguió observando los demás cuadros observando que había varios en los que aparecía Irene con Marel. Pero uno en particular que le sorprendió sobre manera al ver un cuadro en que aparecían dos mujeres una de ellas era Marel y la otra era…, ella en un principio no pudo creer lo que veían sus ojos, pero sin duda alguna se trataba de la misma persona. Miles de veces había visto aquel rostro angelical y aun que su padre se había empeñado en ocultar todo sus fotografías, ella conservaba una para recordar aquel rostro, aquel rostro que pertenecía a su madre y que ahora observaba junto al de Marel. Ella tomo instintivamente la fotografía para después seguir observando las demás lo que la hizo quedar completamente paralizada. Esta vez, solo parecía su madre en la fotografía la que tenía una dedicatoria que había dejado helada a Lucil al leerla, ella permaneció inmóvil como si un balde de agua helada le hubiese caído encima, leyó y releyó la dedicatoria no podía creerlo. En ese momento fue interrumpida por Sirine que le hablaba.
— Si escuchaste Lucil, ella… ¿Qué tienes?
Sirine observo el retrato que estaba frente a Lucil y guardo silencio
— Es hora de irnos — dijo inquisitivamente Lucil mientras tomaba la tercera foto
—Pero aun no…— refuto Sirine siendo interrumpida estrepitosamente por Lucil
— Como quieras yo me voy
— ¡Azuer! — exclamo rápidamente Sirine a la vez que lo jalaba hacía la puerta por la que había salido Lucil hacía unos segundos

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