miércoles, 26 de mayo de 2010

LA COFRADIA - CAPITULO 3

III
Irene no podía creer su buena suerte, en pocos días logro la confianza del grupo de hermanos y en poco tiempo obtendría lo que tanto tiempo busco. Por otra parte Iliac era todo lo que en sus sueños podría encontrar en un hombre gracioso, impasible ante lo pasaba en la Comunidad Kariana, comprensible y simplemente adorable. Ambos se notaron nerviosos desde la primera vez en que sus miradas se encontraron, percatándose todos de la atracción que sentían y del amor que poco a poco iba naciendo, alimentándose con cada mirada soñadora o tal vez algún pequeño roce involuntario a lo que llego a la memoria de Elther el comentario que le había hecho Lucil. Para él en ese momento aparte de estar demostrando una gran confusión interior era más importante saber si realmente Irene era la Elegida o no y no desenmarañar los sentimientos de su hermano por lo que comenzó preguntándole a Irene esa tarde aprovechando la ausencia de Lucil.
— ¿Toda tu vida has vivido en España, Irene?
— Si, ¿y ustedes también han vivido en México toda el tiempo?
— No, hemos vivido aquí y allá, ya sabes por el trabajo de mi padre
— Ha, como Lucil
— Si puede ser y dime ¿No te resulta algo extraña Lucil?
— ¡Extraña! ¿Porque?
— Bueno a veces, supongo que guardo secretos al igual que todos nosotros
— Su pongo.
— ¿Y tú que secretos ocultas?— pregunto seductoramente Iliac
Irene sonrió irresistiblemente y guardado silencio
— Tienes razón es seguro que ella oculta demasiados secretos — agrego Sirine pensativa
— Y algunos no tan secretos — añadió viendo de reojo a su novio y le asalto el nerviosismo instantáneamente
— Sabes siempre me quedo una duda respecto a cómo se conocieron — agrego Iliac, recordando la negativa de Lucil a hablar del tema
— No eres el único — intervino Lara, Elther e Irene a la vez
— Creo que intentar entender a su hermana es un asunto algo complicado, algún día nos lo dirá — añadió Irene
— Si el día en que todos digamos la verdad — dijo Elther pensativo

Irene dudaba, pensaba que sería más sencillo, sin embargo lo que Elther dijo la regresaba a la realidad, «Como me atrevo a pensar de esa manera, mi señor Neiro necesita de mi cabeza fría. Las verdades pesan y a veces son causantes de un gran sufrimiento. La comunidad Kariana nos ha hecho demasiado mal, a nosotros y a muchos más. Iliac es todo lo que he soñado para mi, sin embargo Neiro es mi realidad. “Que hacer me siento dividida, entre mi verdadero amor y mi entrega hacia él y esta nueva ilusión que empieza a latir en mi corazón».

Elther era demasiado sagas para evadir, había notado su nerviosismo al saber cómo se conocieron ella y Lucil. Sabía que ella ocultaba algo sería mejor hacerse pasar por una enviada secreta de la Elegida o algo parecido ya después lo planearía con más detenimiento pero si no era ahora cuando obtendría su confianza la cual pudiera ser bastante improbable tener dentro de muy poco ya que sería muy difícil dejar a Lucil fuera ya estando con ella por lo que comenzó diciendo.

— Saben todo lo que paso el día en que su hermana perdió el conocimiento, en realidad yo lo soñé
— ¿De qué hablas? — pregunto interesado Elther
— ¿Que soñaste? — agrego Lara
— En realidad no se qué sentido tiene y no sé porque les estoy diciendo esto, nunca lo había hecho. Pero es que siento algo muy especial con ustedes, siento como si ya los conociera eso me hace tenerles mucha confianza — mintió Irene
Los demás guardaran silencio para permitirse aclarar un poco sus sentimientos. Cada momento sentían como ella era la persona que andaban buscado y aun que contaban con muy pocas pruebas podría asegurar que a ellos les pasaba exactamente los mismo que a ella ya fuera porque estuvieran tan desesperados por encontrar a la Elegida que la primera oportunidad que tuvieron la tomaron para engañarse así mismos con sentimientos incoherentes sobre su falsa realidad y por la sola razón de que ella tal vez fuera la Elegida. A esto último los cuatro se enfocaron a la única realidad que debían de creer, por ellos, por Azuer y por la salvación de Kara y la renovación de la Fuente fundaron por primera vez sus esperanzas en esa persona, en Irene.
— Bueno — continuo apenada — siempre he tenido un sexto sentido de lo que podría pasar a mi alrededor y al ver lo que sucedía mi sueño, tú piensas que realmente está pasando en ese momento a la persona, por lo que al siguiente día busque el lugar donde fue aun que tarde en encontrarlo pude hacerlo y cuál fue mi sorpresa al encontrar a Lucil.
— ¿Entonces por eso es que te comportabas de esa manera al encontrarte con Lucil? — agrego Lara
— Si pero lo que no me queda a un claro es ¿porque tu soñaste eso esa noche? — pregunto Elther
— Bueno ya te he explicado que siempre he sentido eso desde niña
— No, no estoy poniendo en tela de juicio eso lo que quiero saber es ¿porque precisamente eso y no alguna otra cosa? — pregunto Elther una vez más
Al parecer la conversación había sido guiada paso a paso para solo una respuesta esta y tal vez la más importante para ellos.
— Bueno, no lo sé simplemente lo soñé y es que otras veces han sido sueños aun más raros sobre una guerra, que no logro entender nunca — acertó a decir Irene aun sabiendo lo que significarían esas palabras para ellos
— ¿Sobre qué guerra? Porque no hay ninguna guerra en marcha en estos días ni aquí ni en ningún lugar — pregunto Elther
— No sé qué decirte porque los lugares que he visto son realmente extraños y fuera de la realidad que nos rodea por lo que a veces pienso que son puras alucinaciones mías
— ¿Y tú crees que Lucil tenga que ver también con estos sueños? — agrego Iliac planamente consciente de lo que pensaba su hermano
— No lo creo porque la única vez que soñé con ella fue lo referente al callejón
— ¿Y entonces porque fuiste a buscarla? — pregunto Lara, que no terminaba de comprender cuál era la razón haber soñado con Lucil
— Yo creí que podría auxiliarla en algo, pero lo raro fue que eso sucedió semanas antes lo cual me extraño sobre manera no logre entender porque vi eso
— ¿Y qué fue lo que soñaste? — pregunto Sirine
— Pues todo fue muy rápido empezó con ella sentada en una de las sillas de aquel jardín cuando de pronto una ráfaga de luz se apareció; no logre distinguir lo que ella volteo a ver pero si pude observar que absorbía toda su atención, para después de unos segundos desaparecer toda esa luz y caer ella desmayada instantáneamente después sentía como si se alejara toda ese paisaje poco a poco hasta no verse nada más, fue cuando desperté
— ¿Y tú crees que eso realmente haya sucedido? — pregunto Iliac esta vez
— No lo sé, la única que podría contestarles esa pregunta sería Lucil aun que no creo que lo haga ella nunca quiere hablar sobre el tema, además por lo que se estuvo cerca de una semana en coma después de eso creo que no recordó lo que sucedió esa noche realmente no les sabría decir con exactitud porque conmigo la única vez que tocamos esa tema fue el día que los conocí a ustedes.
— Tu le podrías preguntar acerca de eso — sugirió Sirine a Elther el cual estaba escuchando atentamente a Irene
— Ya lo hice, no expresamente sobre que es lo que sucedió pero al parecer está muy renuente a hablar, sobre el tema y al menos a mi no me lo diría. La conozco lo suficiente como para poder decir con exactitud que es algo que jamás hablaría con nadie de nosotros incluyendo a mi padre


Mientras tanto Lucil se encontraba algo incomoda escuchando cada una de las palabras que pronunciaban en la sala. Ella demostró gran interés al escuchar algo sobre una guerra aun que en realidad los demás no dijeron nada más a excepción de lo referente al sueño, realmente no entendía porque demostraban tanto interés en eso, cosa que le preocupaba un poco ya que eso significaba que seguía sobre la mira ahora no solo de Irene sino también de los demás. Término haciendo algunas anotaciones acerca de lo que dijo Irene.
Ella no podía pensar en otra cosa, lo que le causaba un gran cansancio. Solo bastaron unos minutos para quedar totalmente dormida cuando una vez más se encontraba en aquel lugar oscuro ya muy conocido para ella; solo que esta vez podía ver más cercana la luz, sabía que aun no podría alcanzarla pero por primera vez después de tanto años de haber soñado con lo mismo, sintió algo diferente, su alma se inundo de temor que provenía de esa luminosidad y esta vez la voz — que siempre había escuchado, aun angelical y a veces incoherente para ella — susurraba algo implorante totalmente desgarrador y que le provocaba una tristeza inmensa. Ella jamás la había escuchado, así antes; la hacía sentir viva, feliz de poder escucharla, renacía en ella todas la cosas positivas que pudieran concebirse en ese momento, pero ahora no era más que tristeza y suplicio que inspiraba aquel lugar, la que se opaco con el tiempo hasta parecerse en la oscuridad en que lo rodeaba.

Ella despertó instantáneamente sintiéndose una vez más exhausta y por primera vez en su vida realmente triste y desilusionada al ver en lo que se estaba convirtiendo aquel lugar en el que alguna vez deseo conocer. Ahora lo único que deseaba es que todo se acabara con ese tormento, el sufrimiento y el dolor que la dejo al soñar con ese lugar. Añoraba intensamente no volver ahí, sabría que con el tiempo su suplicio sería mayor y más fuerte hasta acabar con su fuerza y su voluntad convirtiéndola en una sombra. Sintió abatimiento ante su impotencia de no poder ayudar sin saber en donde lo podría encontrar y evitar su inminente destrucción «pero que podría hacer yo para salvar un lugar así, si soy un simple humano sin poderes extraordinarios incapaz de hacer algo por ayudarlo». Tenía miedo y pese al enorme dolor de su corazón, sintió un impulso incontrolable de negarse a responder de alguna manera a esa implorante petición «No lo haré, No lo haré, porque no quiero y porque no me ha provocado más que problemas esto, lo que quiero es que desaparezca que desaparezca para siempre de mi vida. Si que desaparezca y no me moleste más». Ella sabía que era ruin pero por otra parte sentía un profundo temor a lo desconocido y aun que no era cobarde sabía que superaba sobremanera a sus energías.
Tras esto solo quedo agotada repitiendo sin cesar No lo haré, no lo haré… hasta volver a quedar completamente dormida.



Con el paso de los días los hermanos Adleg e Irene disfrutaban de largas horas de platica o pasatiempos en los que Lucil nunca estaba incluida. Por otro lado no todo era felicidad, había dos cosas que les preocupaba a los Adleg, la ya situación desgastante de la Fuente de la cual ellos querían ser participes pero no sé les permitía y las prolongadas desapariciones adjuntas al estado de ánimo decaído de Lucil. Sus ausencias permanentes en la escuela desde el día en que Elther la había visto por última vez marcaron el principio y es que los demás no le daban mucha importancia tomando en cuenta en que había veces en que no la veían por días, “pero aquí lo diferente es que antes se presentaba en la escuela, ahora simplemente desapareció sin dejar rastro” decía constantemente Elther a sus hermanos al demostrar poco interés por el tema. Esas desapariciones le daban espacio suficiente a Lucil para averiguar todo lo que pudiera acerca de la familia Adleg, de la Elegida y sus fallidos intentos por deshacerse de la sombra que le atormentaba en todo momento con un dolor desgarrador y que dejaba hacer muy poco pues experimentaba un gran agotamiento con el que muy pocas veces se podía resistir.




***********


Omed miro por la ventana el desastroso paisaje que se perfilaba a su alrededor. «Cuánto tiempo más resistiremos el ataque de Neiro, he preferido que el círculo interior se aleje de este desastre, es muy cierto tal vez sean nuestra última esperanza que no existirá más, si sucumben ante el poder Miriano antes de que la Elegida aparezca. ¿Qué será de nosotros si ella jamás llega? Nuestra última esperanza es ella. Esta comunidad está dominada por el terror, la misma Fuente es un sinfín desolador…»

— Todo está listo, Legado Hinior — agrego una voz detrás de Omed que le hizo volver a la realidad
— Gracias, Emunir. Es tiempo de acabar con esto — repuso Omed y salieron juntos de la estancia

El aire era frio, acompasado por desquiebres de rayos que infundía el vendaval. Omed se protegió bajo su capa y siguió a traspiés a Eumir hacia la protección la nave principal.
— Esperando indicaciones para despeje — dijo un soldado al entrar ambos en la cabina de la nave
— Lideraremos el ataque desde aquí, ya saben que hay que hacer — dijo Omed abrochándose el cinturón de seguridad.

Todas las naves se levantaban tras la estela de nubes que había dejado la nave principal y que esperaba se reunieran sus tropas de tras de ella.
— Dos minutos para el despliegue del portal — dijo el capitán de Asiros, la nave principal
El umbral se abría lentamente frente a ellos, permitiéndoles cruzar hacia su destino. Omed acostumbrado ya a lidiar, sintió el acostumbrado jalón al penetrar a máxima velocidad por el portal. En pocos minutos estaban frente a su objetivo.

— Alineación de ataque Córdoba — ordeno Omed sin tardanza — están en los límites del escudo protector hay que impedir que lo penetren

Las naves se deslizaron protegiendo el endeble escudo que los separaba del enemigo atacaron de frente con la energía del mismo ambiente que hacía pequeña merma en las naves enemigas, que por el contrario lanzaban rayos laser a su contrincante. La energía con la que contaban los Karianos iba en decremento, sin embargo lograron repeler con mucho trabajo la brigada que se oponía en los límites de su territorio.

— Lo hemos logrado, esta vez — dijo Eumir — ¿pero por cuánto tiempo?
— Lo suficiente Eumir
— Omed debes de comprender, no puedes exponer a la Comunidad por un simple capricho. Ya has visto está vez solo fue una pequeña brigada, que pasara cuando realmente se avecine la verdadera batalla con Neiro. No puedes mantener alejados nuestra única oportunidad de sobrevivencia. Neiro se vuelve más fuerte y temo decir que sucumbiremos si no hacemos algo.
— ¡Eres como los demás! Piensas que el Circulo Interior solo es carne de cañón que tiene la obligación de protegernos. ¿Cómo piensas que lo harán sin la Elegida? Todos terminaría como Azuer y lo que es peor para nosotros no habría más fuerza con la que protegernos. La Fuente sucumbiría en menor tiempo del que crees. ¿Y de que blandirá el sacrificio si terminarían con nosotros de cualquier manera? Debemos de ser pacientes y esperar su llegada.
— ¡Te alimentas de ilusiones banas! ¡La Elegida, no existe y jamás existirá! Estamos solos. ¿Cuándo lo entenderás Omed?
— ¿Cuándo entenderás tu que la Fuente, no se puede equivocar?
— Omed piensa en nuestras circunstancias. Nuestra comunidad peligra y tú haces falacias en el aire con ilusiones vanas, sin fundamento. Me he opuesto al Pugilato por ti, te he apoyado en tu más loca empresa porque me prometiste que reconsiderarías una solución llegado el momento.
— Y la solución está a la vista, solo hay que tener esperanza y esperar, estoy seguro que ella llegará
— Omed, ten mucho cuidado, porque en ello no solo te juegas tu puesto, sino el bienestar de toda nuestra gente. Y eso jamás lo permitiré, si es necesario…
— ¡Si es necesario me traicionaras! Lo sé, no es necesario que lo digas, sin embargo no me estarías traicionando a mí, sino a la misma comunidad. ¡Si y no me mires de esa manera! ¿Qué piensas que yo simplemente por ser el Legado Hinior tengo el poder para de pasar por encima de todo el Pugilato, el representante de toda nuestra Comunidad? Por supuesto que no, ellos jamás lo permitirían; me respalda la Fuente. Soy un simple portador de su palabra. Ella fue quien le cerró las puertas al círculo interior para que no pudieran penetrar a la Comunidad Kariana. Ante eso sabes también como yo que no tu, ni yo, ni el Pugilato y ni el mismo circulo interior puede hacer nada. Que tantas veces me ha rogado. Porque es lo que desean de todo corazón terminar con esta guerra que merma con nuestra destrucción, ellos son los principales interesados en que este horror termine.
— Y mientras tanto, ¿Qué supone la Fuente que hagamos? Nos llevara a la destrucción invariablemente.
— Debemos tener confianza en que sucederá, sabes que las fuerzas con las que cuenta Neiro son superiores a nosotros, Rar le respalda, su poder es mayor que el de la misma Fuente. Sucumbiremos si la Elegida, no aparece.
— Insisto, ¡Y mientras tanto!
— Soportar, seguir luchando. No tenemos otra alternativa. Esperar a su llegada o sucumbir en el intento. Es nuestra única esperanza.
Eumir respiro profundamente y miro a su amigo que se encontraba profundamente preocupado, se negaba a la existencia de la Elegida, pero Omed tenía razón, sin ella no tenían ninguna esperanza. Había visto miles de planetas sucumbir ante el poder de los Mirianos. Neiro era insaciable se había apropiado poco a poco de media galaxia y ahora que tenía los recursos suficientes le hacía frente a la Comunidad, la única barrera entre el y el verdadero poder que obtendría q si conseguía dominar a la Fuente. Era lo que realmente buscaba Neiro, el poder que albergaba la Fuente, raíz de la energía de la Comunidad Kariana.




**********


Las semanas pasaban invariablemente y Lucil perdió el sentido del tiempo los primero días. Le costaba demasiado permanecer despierta y él poco tiempo que lo conseguía lo utilizaba para navegar por la red. Sin embargo, no conseguía nada de información, empezaba pensar que era un simple sueño sin sentido. Sabía desde el principio que no estaba en condiciones de haber abandonado su casa, pero no había tenido otro remedio más que alejarse pues sus hermanos no tardarían en enterarse de sus andanzas. Sabía que dependía demasiado del dueño de la casa en la que ahora se hospedaba, « si no hubiera sido por él, ya habría muerto de hambre», se repetía así misma al ver llegar al joven en medio de su somnolencia.
— Pienso que es tiempo de avisar a sus familiares — dijo el joven al verla nuevamente tendida sobre la cama casi en estado de inconsciencia y dejando la usual bandeja con alimentos sobre la mesita de noche.
— No… — contesto Lucil con un hilo de voz
— ¿Tiene que decirme dónde encontrarlos? Me apena decirlo, pero he revisado sus pertenencias y no encontrado ningún indicio de donde localizarlos. Y es que usted se encuentra muy grave y yo no quiero tener problemas
— No me pasa nada — dijo adormilada — además le he cubierto la estancia en su casa por seis meses, no veo cual sea el problema.
— El problema es que usted está muy grave
— Ya le he dicho que no pasa nada

Él chico salió de su habitación sin decir nada más. «¡NO PASA NADA, NO PASA NADA, NO PASA NADA,..» se repetía a si misma hasta quedar nuevamente inconsciente. Con el trascurrir del tiempo se percataba que le costaba más poderse mantener consiente. Sabía que ya no podía retardar más su regreso, tenía mucho miedo a morir en un lugar extraño, fue solo que accedió que el joven la llevara a su casa y la dejara en la puerta de su casa. Subió las escaleras con dificultad, noto la ausencia de sus hermanos, no le importaba ya llegarían en algún momento. Pese a que sentía débil añoraba la ver nuevamente a su padre, se sentía tan indefensa, en cada una de sus pensamientos emanaba el sufrimiento de aquel lugar místico. Un sufrimiento que la agotaba a tal punto de no poder permanecer por mucho tiempo sobre si misma por lo que tuvo que arrastrase a la entrada de su cuarto, su cuerpo le gritaba exhausto que volviera a dormir cayó desfallecida en medio de su cuarto, pronto sabría que moriría si continuaba así, pero nada importaba más estaba en casa que importaba que permaneciera inconsciente en un estado de sopor en el cual no estaba ni muerta ni viva.


La ausencia de Lucil tenía muy preocupado a Elther, sin embargo no se atrevieron a dar parte a las autoridades y sin embargo intentaron indagar con sus amistades de la universidad, Irene con mucha reticencia había hecho contacto con los antiguos compañeros de carrera de Lucil. Los demás se dieron a la tarea de buscar en los alrededores de la ciudad, cancelaron sus tarjetas de crédito, preguntaron en todos los hospitales de la ciudad y en muchos lugares, pero sin encontrar rastro alguno de su hermana. Con cada día que pasaba ellos se sentía que se les iba el mundo pues su ausencia no les había importado en un principio, pero ahora que no aparecía y que su padre hizo contacto con ellos, eso solo les indicaba que en poco tiempo el llegaría y tendrían que enfrentarlo. Se habían cansado tantas de veces de entrar en su cuarto y buscar algún indicio de su partida, pero era lo único que tenían de ella.
— Una vez más — repitió hasta el cansancio
— No habrá regresado a España — repuso Lara
— Me habría avisado — dijo Elther al tiempo que observaba como Sirine abría la habitación de Lucil. Sirine se quedo sin aliento al verla inerte. Elther fue el segundo en acercarse, ante su preocupación palideció y corrió a confirmar que le pasaba. Le habla por varios segundos, intento abrir sus ojos pero no respondía, hasta que checo sus signos vitales fue que dijo algo desesperado al ver que los demás estaban atónitos en la puerta sin hacer nada.
— Debemos llevarla a un hospital, aun esta viva
— ¿Qué le pasaría? — pregunto Lara
— Eso no importa ahora, es necesario llevarla con un doctor — repuso Elther
— Será mejor que la llevemos en el carro para que sea más rápido — propuso Iliac alarmado
— Si, nosotros los acompañamos — sugirió Sirine
— No será mejor que se queden aquí por si llega a llamar papá, solo no le digan como esta porque es capas de venir, sin importar las consecuencias — respondió Elther

«Un problema menos, no podría ser más perfecto» pensó Irene, mientras observaba como entre Elther e Iliac sacaban a Lucil de la casa y la subian al auto.
— ¿Crees que puedas hacerlo? — pregunto Elther
— Si solo quiero estar un poco más lejos de la casa para que Irene no se dé cuenta — contesto Iliac
— ¿Crees que resulte, quiero decir crees poder ayudarla?
— Y porque no podría hacerlo, nunca ha fallado — Iliac quedo quieto y un poco pálido al decirlo — bueno solo una vez a fallado pero este no será el caso. Métete a ese callejón ahí estaremos bien.
— Bien pues hazlo
Iliac dejo completamente tendida a Lucil en el asiento trasero de la camioneta, permitiendo que su hermano tuviera una visión bastante libre de lo que iba hacer. Froto sus palmas de las manos una contra la otro después la puso directamente en el pecho de Lucil. Sus manos empezaron a destilar puntos de luz dorada haciéndose cada vez más nítida, iluminando por completo el pecho de ella. Después unos minutos Iliac cedió para dar oportunidad a que ella reaccionara.
— Vuelve a intentarlo — sugirió Elther, al ver que no había cambio en Lucil.
Iliac guardo silencio, mientras su rostro denotaba mayor preocupación con cada intento fallido. No pudo seguir más estaba agotado y sin esperanza. «¿Cómo es que es que esto me está sucediendo?, ¿Acaso he perdido toda mi energía?, ¿Qué podemos esperar, si no soy capaz siquiera de hacer esto».
— No puede ser que no pueda, no es posible — dijo frustrado Iliac
— No. No es tu culpa recuerda que la Fuente necesita energía para sobrevivir y no estando la Elegida de quien si no de nosotros toma esa fuerza.
— Si pero te das cuenta de lo que está sucediendo, antes podíamos hacer esto y no era más que una niñería y ahora ni siquiera puede despertarla a ella — dijo Iliac desesperado señalando a Lucil que yacía inmóvil recostada en el asiento — te das cuenta de que si seguimos así pronto lo que conocemos desaparecerá, si no encontramos pronto a la Elegida. Por eso espero con todas las fuerzas de mi corazón que Irene sea a la que tanto hemos buscado.
— Lo sé y te entiendo pero también es urgente que llevemos a Lucil al hospital porque es lógico que no la podemos llevarla ha Kara te das cuenta de que haría mi padre si se enterase de que su hija está en esta condición
— Si, vamos
Después de algunas horas de tener a Lucil bajo constantes estudios, que no arrojaron ningún problemas, su cuerpo funcionaba a la perfección lo que no explicaba era su estado de coma.
— De que nos sirve que investigaran los casos parecidos. — repuso Iliac — en vano la hemos traído
— No podemos hacer nada más. Además me ha dicho el doctor que harán más exámenes — dijo Elther
— Si solo para satisfacer su curiosidad porque dudo que puedan hacer algo más. No te engañes hermano, escuchado los pensamientos del doctor tan claro como yo. Es tan impresionados con el
— ¡Y qué sugieres! — exclamo molesto Elther — llevárnosla y dejarla perecer. ¿¿¿Es lo que estas sugiriendo??? Por ningún motivo lo permitiré
— ¡Pretendes que experimente con ella, pensé que la amabas!
— Al menos intentarán lo que tú no lograste

Los siguientes días fueron agotadores para todos; se habían turnado para estar con Lucil. Elther se notaba desmejorado y se negaba a separarse de ella. Esperaron por días, ha alguna mejoría sin embargo después de dos semanas ella al fin despertó. Continuaba sintiendo la tristeza que la embargo desde la primera vez que la estuvo con ella, provocando en ella un profundo vacio en sus emociones y asumiendo una insondable culpa que la hacía estar gran parte del tiempo en un constante letargo.
— Hola. ¿Me puedes escuchar? — dijo Elther preocupado, al ver Lucil despertar con trabajos — Aun está muy débil— comento
— No, debería, después del la pequeña siesta que se tomo — dijo molesto Iliac
— Como te puedes burlar así de ella, después de todo lo que hemos pasado — agrego enojado Elther a la vez que tomaba la mano de ella — Lucil…
Ella respondió con un quejido sordo — sus emociones eran confusas y se sentía tan cansada
— Descansa, cariño ya todo está bien
— Me siento tan cansada
— Eso pasara ya nada importa, tu estas bien y pronto estarás como nueva
— ¿Qué es lo que paso?
— ¿Es lo mismo que nosotros nos preguntamos?— repuso Elther preocupado
— Será mejor que le avises a los demás — interrumpió Iliac
— De ninguna manera permitiré que tu y ella estén solos, no después de los que acabo de presenciar. ¿Cómo puedes ser tan ruin y hacerles esto a Lara? Ella no se lo merece — pensó Iliac
— Sabes que ella me necesita ahora, tú te puedes encargar de decirle a los demás — le devolvió el pensamiento Elther
— No después de que pasaste aquí casi dos semanas, sin separarte de ella. Lara también te necesita y creo que ahora que Lucil ya no está en peligro la puedes dejar en mis manos y acerté cargo de tu novia que la has dejado de tu novia, ¡No se te hace que ya la has dejado muy abandonada
Elther le miro resentido y se alejo de Lucil con paso taciturno.
— Descansa, no se te ve nada bien — dijo Iliac, mirándola que no podía ni mantener los ojos
— ¿Dónde estoy, que es lo que me paso? — pregunto Lucil con un hilo de voz
— ¡En serio no recuerdas nada!
— ¿Qué es lo que debo de recordar? — repuso preocupada
— Pues que perdiste el conocimiento y que desde entonces duraste dos semanas exactamente en coma y hoy te despiertas como si no hubiera pasado absolutamente nada
— ¿QUE? — pregunto Lucil muy asombrada
— Si, ¿entonces quieres decir que no recuerdas?
Lucil no contesto le hizo un esfuerzo por empezar a recordar.
— ¡Lucil! — llamo Iliac sin obtener respuesta
— ¡Lucil! — volvió a decir Iliac después de un momento al ver que ella se encontraba abstraída
— ¡LUCIL! — grito Iliac sacando a Lucil de sus pensamientos
— ¿Qué? — respondió Lucil algo exaltada
— ¿Por qué no me contestabas?
Lucil volvió a quedarse callada por un segundo para decir después
— Es que estaba intentado recordar que fue lo último que estaba haciendo, pero no logro recordar — mintió Lucil sonando bastante convincente porque exaltaba preocupación y extrañeza en su mirar, como podía explicarles todo lo que sucedía nunca podría y nunca lo haría.
— Bueno pues lo que sea que haya sido fue algo conflictivo y extraño para nosotros porque te encontramos inconsciente en tu cuarto cuando lo habíamos revisado varias veces sin encontrarte en ninguna parte y de repente un día te encontramos tirada así nada más. ¿Cómo explicas eso?¿Y donde estuviste todo este tiempo?¿Que es lo que te paso que te llevo hasta este límite?
— Es lo que yo quisiera saber. Yo soy la primera en tener tantas dudas sobre lo que sucedió y es que no puede ser que me haya vuelto a pasar — dijo esto porque supuso que era inútil ocultarlo debido a que sospechó que Irene ya les había comentado sobre esto.
— Si lo sé y ¿Lo mismo?
— Si algo parecido y realmente no sé como explicármelo hasta la fecha no sé ni siquiera la que sucedió ni después ni antes — repuso preocupada
— Y entonces que vamos a hacer, porque cuando lo sepan los doctores vas a tener que dar muchas explicaciones
— ¡Yo! — dijo burlándose — Yo jamás doy explicación y nos las voy a dar ahora al fin y al cabo ya estoy bien me siento perfectamente, además Elther me ayudara
— Elther fue el primero en permitirles que te hicieran estudio, para el los más importante es que estés bien sin importarle lo que realmente deseas, pero por otro lado, estoy arto de estar aquí.
Iliac le acerco su ropa y ella se vistió rápidamente. El camino a casa fue muy corto tal vez porque Lucil se sentía más debil. Iliac se percato de ello y por un momento pensó en volver al hospital, pero después de todo los doctores no habían contribuido en nada a su mejoría por lo que procuro mantenerla despierta comentándole todo lo que habían hecho con Irene las últimas dos semanas.
Lucil trataba de escucharlo pero a cada momento intentaba volver a dormir se sentía exhausta y muy desconsolada, solo quería estar sola y llorar. Llorar por cualquier motivo solo quería expulsar todo lo que sentía toda esta desolación que inundaba su ser.
Iliac por momentos la movía para que despertarla. Al llegar a casa él la llevo cargando pues no se podía mantener en pie.
— Lucil espera no te duermas, no te duermas — decía Iliac un poco desesperado
Iliac la llevo a su recamara mientras, la desolación que ella en los profundo de su corazón, se desbordo por completo soltándose a llorar desconsoladoramente,
— ¿Qué es lo que te pasa Lucil?, ¿Por qué lloras?
Ella no contesto, sollozando estremecedoramente, en tanto el repetía sin cesar.
— ¿Qué te sucede Lucil? ¡No llores!
«¡Que es esto!, No lo comprendo, yo jamás la había sentido. Pero ahora, no lo comprendo. Es tan terrible. No deseo sentirlo más pero, me absorbe tan deprisa, que no se si podre controlarlo.»
Iliac se impregnó del dolor que se propagaba en el ambiente penetrando en lo más profundo de su ser, el intento resistirse, sin embargo el rompió a llorar igual que ella.
«Ella llora por su alma destrozada por la tristeza que guardaba en su ser y yo, no lo soporto más esta impotencia que me embarga y que por tanto tiempo he guardado. Sabe que no puedo hacer nada. La Fuente muere y con ella nuestra última esperanza».
Ambos se abrazaron consolándose ante el sufrimiento que habían guardado, lloraron hasta agotar sus energías pero no su tristeza.

— ¿Dónde está? — pregunto furioso Elther al llegar con sus hermanos— ¿Por qué te la llevaste así? No tenías ningún derecho
— Ella no deseaba estar más ahí que esperabas que la dejara venir sola, con lo débil que esta
— ¿Dónde esta?
— Arriba. No, No subas, está dormida, solo dejémosla descansar por el día de hoy — dijo muy quedo Iliac al ver que Elther subía corriendo las escaleras
Elther regreso un poco desilusionado. Mientras tanto Lara y Sirine habían observado detenidamente a Iliac. Les extrañaba su comportamiento — nunca antes se había comportado así a pesar de que estuviera triste.
— ¿Has estado llorando Iliac? — pregunto Sirine
— No, solo quiero descansar me voy — dijo Iliac levantándose de su lugar
— Espera ¿Qué pasa? Primero no quieres que Elther vea a Lucil y después tú actúas tan extraño. ¿Qué es lo que sucedió? — pregunto Lara
— Ahora no chicos me siento muy mal. Realmente mal. Solo quiero descansar. Prometo que mañana contestare todas sus dudas.
— Como quieras, solo recuerda que cuentas con nosotros — dijo Lara
— Gracias, lo se
Iliac subió muy despacio las escaleras y entro en su habitación. Abajo Elther ansiaba ver a Lucil.
— ¡No me interesa! Solo quiero saber que este bien.
Elther subió corriendo las escaleras, sin importar nada más
— ¡Espera! — exclamo Lara, demasiado tarde
Sirine tomo la mano de su hermana y salieron al patio trasero pensativas
— ¿Te encuentras bien? — pregunto Sirine
— La verdad es que no. Siento que me muero. Ella tiene toda su atención y a mí ya me ha olvidado. No puedo creerlo después de tanto tiempo de noviazgo olvidarme así de fácil por ¡ELLA! — Lara empezó a llorar y Sirine la abrazo
— El no te ha dicho nada. Tal vez aun exista una posibilidad.
— Sirine ve como se desvive por ella. En estos días en que ella estuvo en ese estado tu lo viste como él se desvivía por ella. No existía otra cosa que ella. Desistió averiguar si realmente Irene era la Elegida, dejo olvidada por completo nuestra relación. Sabes a veces pienso que sigue conmigo porque siente que es su obligación ya sabes por la profecía y no porque realmente me ame.
— ¿Y que es lo que piensas hacer ahora que ella esté bien?
— Espero que al menos tengan la valentía de enfrentarme y decirme la verdad. De cualquier manera pienso dejarlo en libertad para que haga lo que desee. Si él no se atreve yo terminare con él en cuanto él vea que este bien ella.
— No, Lara debes de pelear por él. No me digas que se lo vas a dejar tan fácil
— Hay Sirine y ¿según tu qué es lo que tengo que pelear? Si el ya no me ama. Acaso no has visto lo que yo.
— Debes hablar con él antes, pues aun no lo sabes
— Eso no se sabe. Se siente y yo hace mucho que deje de sentirlo. El ya no me ama
Ese día Lucil no fue la única que se sintió destrozada.


— Es hora de demostrar nuestra supremacía, solo faltan algunos detalles, mi señor Neiro — dijo Irene, mientras veía el holograma de un hombre cubierto por una larga capa — el Nuevo ataque está preparado para finales de este mes en la parte suboriental de Kara al parecer el momento es idóneo, además la Fuente esta perdiendo más fuerza y se vuelve un flanco muy fácil de traspasar y destruir.
Dijo Irene rápidamente a la vez que se difuminaba en el aire la imagen de Neiro, sin obtener respuesta de él; entre tanto la voz de Elther se escucho al fondo y ella corrió nerviosa a ocultarse.


õõõõõõõõõ


Lucil despertó mejor pese a que aun sentía una profunda nostalgia en su corazón pero no le tomo importancia ahora podía vivir con ello.
Elther dormía a su lado, sin percatarse ella de su presencia. El se desperezo al moverse ella lentamente a su lado.
— Es un placer despertar, si lo que veré primero será tu hermoso rostro — dijo cándidamente Elther
Ella estaba cansada, no deseaba iniciar un coqueteo que bien sabia terminaría en confusión y desaliento departe de él por lo que se retiro al instante
— Creo que es hora de que te vallas porque debo de prepararme para ir a clases, ya he faltado mucho como para hacerlo un día más
— ¡No!, tú no vas a ir a ningún lado. Tu y yo nos tomaremos toda la tarde para platicar
— Elther realmente desearía hacerlo, pero no creo que sea conveniente, realmente tengo muchas cosas que hacer y no creo que sea bueno retrasarlo más tiempo
— Bueno te propongo esto platiquemos hoy y mañana te ayudaré a ponerte al día en tu estudios, además mi hermano necesitas descansar Iliac se encargara de cubrirte, por mi lo hará — dijo Elther al verla dudar
— Realmente no tiene que hacer todo eso
— Somos una familia, cuentas con nosotros
— Gracias, pero no creo que todos piensen lo mismo
— Puede que no pero al menos yo si y si yo se los pido a ellos. Ellos no se atreverán a negármelo. Entonces que dices te parece que te pase a buscar dentro de una hora mientras de arreglas para que desayunemos juntos.
— Si — dijo sonriendo Lucil
Lucil aprovecho para tomar un baño y arreglarse un poco.


— Sobra decir que te la has pasado muy bien con ella ¿Verdad? — pregunto Lara, tristemente
— ¡Lara! Ya te lo he explicado innumerables veces. Es solo…
— Si, si, si. ¡Ya lo se! Es solo una amiga. No sé porque te ocupas de tratar de ocultar lo que realmente sientes por ella — dijo Lara furiosa
— Lara entiende. Estas mal interpretando las cosas
— ¡Que estoy mal interpretando las cosas! ¿Quién crees que soy, Elther? Apenas puedo creer las tonterías que dices. No recuerdas quien realmente soy. A cualquiera en este vasto universo tal vez pudieras ocultar las cosas, sino fueras tan obvio. Pero a mí. ¿Por qué, no lo merezco? Yo siempre he sido sincera contigo y tú me pagas de esta manera.
— Lucil, amor…
— ¡Lucil amor! ¡No lo niegues más Elther!
— ¡Yo!...
Elther se hundió en una profunda melancolía, se sentía avergonzado. «Te he fallado, prometí que jamás te haría daño. ¡SOY UNA MALDITA BASURA!» Dio media vuelta he intento alejarse, pero Lara lo retuvo.
— Es tiempo de que acepte que no eres para mí — agrego Lara, con lagrimas en los ojos— solo quiero que seas feliz, como yo lo he sido contigo. Te amo y por eso te dejo en libertar, para que puedas estar con ella. ¿Si es lo que realmente quieres? — «Por favor amor mío, le mis pensamientos, como siempre lo has hecho y dime que no le amas, que estoy histérica y que jamás permitirás que me aleje de ti»
Elther le miro dubitativo y agrego
— ¡Jamás te dejare!— mientras que el corazón de Lara latía a mil por hora con una nueva esperanza que se rompió en mil pedazos al percibir sus verdaderos sentimientos — es mi deber estar a tu lado.
— Vete — dijo ella determinad
— ¡Lara! Te amo
— No como la amas ha ella
— ¿Cómo puedes decir eso?
— Olvidas que puedo leer tus sentimientos como un libro abierto. Y he visto la verdad.
— Lara, yo…
— Eres libre de estar con ella. No te replicare nada más — dijo Lara, en tanto se alejaba corriendo. Su corazón se hundido en un profundo dolor, pero sabía que no soportaría mas seguir con el por un hermoso recuerdo de lo que había sido.

«Una parte de mi, desea ir a buscarla, pedirle que me perdone que lo olvidemos todo y que volvamos a intentarlo, pero en gran parte mi ser grita y palpita emocionado. No puedo creer que Lara me haya dejado. Lo ha percibido con su don. Realmente la amo y pese a que me siento tan culpable por Lara, esta nueva esperanza late muy aprisa dentro de mi corazón. ¿Será correcto lo que estoy haciendo? Mi padre me afrentara y no permitirá que deje a Lara, la profecía se interpone y tengo un deber que cumplir, pero Lucil. ¡Lucil! Lucil es todo lo que he realmente deseado en mi vida. No debo confundirme más, Iliac siempre ha estado a la sombra de mi padre. No cometeré su mismo error. Ella merece la pena. Peleare por mi propia felicidad». Hizo una sonrisa torcida ante sus nuevas expectativas y le remordió la conciencia. Intento hacer a un lado el sentimiento, pero fue inútil, sabía que mientras viera a Lara sufrir por su causa no podría ser realmente feliz con Lucil. Sin embargo no podía volver atrás porque Lara no lo aceptaría nuevamente al menos que se entregara por completo a ella y porque eso significaría perder el único oasis de luz en medio de una profunda oscuridad en que ahora era su realidad. Lucil era su única felicidad a la que ahora se amarraría ella le daría más fuerza para continuar con su misión y así salvar a la Comunidad Kariana.


Lucil salió un poco nerviosa de su habitación y se encontró con Elther quien lo esperaba expectante desde algunos minutos en la sala de estar.
— ¿Quieres que comamos en el jardín? — pregunto Lucil
— No hay un lugar que te quiero enseñar, es donde me ocultaba a veces de mis hermanos cuando no quería que me encontraran
— Así que no soy la única solitaria en esta familia
— Al parecer no
— Pues vamos
— Vamos
Compraron algo de desayunar para sentarse a acampar en un parque cercano a su casa resultaba muy agradable estar ahí con Elther. Era una persona fabulosa tal vez la mejor de todos que había conocido.
— ¿Crees que podamos hablar sobre lo que sucedió en estas últimas semanas? — sugirió Elther
— ¿Pregunta lo que quieras?
— Realmente quisiera saber que paso después pues que te vi ese día en la cafetería — «Es tiempo de enfrentar la realidad, ese día me sentía más inseguro como nunca en mi vida, no quiero que esta ilusión muera. Pero tampoco deseo seguir alimentando falsas ilusiones si ella no es para mí…»
— Bueno por lógica de diste cuenta que no fui a clases, lamento decirte que no te lo puedo decir. Pero no tiene nada que ver con nosotros — dijo rápidamente al verla preocupación en el rostro de él
— Yo pensé que fue por lo que paso ese día — agrego apenado
— No
— Bueno y ¿Entonces que te paso, porque no volviste ha casa, si estabas tan mal?
— Elther, has sido muy bueno conmigo y no deseo mentirte porque realmente te aprecio por eso te pido que no me lo preguntes algún día tal vez cuando todo ya haya pueda responderte sin vacilación alguna
— Comprendo, quiero que sepas que pase lo que pase siempre contaras conmigo y que nunca dudes en pedir mi ayuda, estaré ahí siempre para ti, aun que no lo comprenda, me basta con saber que estarás bien
— Gracias, Elther eres muy bueno conmigo
— Apropósito ¿que paso con Iliac se encontraba muy extraño cuando llegamos. Tenía los ojos muy rojos como si hubiera llorado
— Bueno creo que eso en gran parte fue mi culpa, porque empecé a llorar y creo que se lo contagie a Iliac. El se porto muy bien conmigo estuvo ahí para mi como nadie había estado antes. Pero resulto algo muy extraño al estar el también en esta misma situación pude ver que a el algo le dolía realmente y algo muy grave porque se notaba como sufría no solo era que lloraba conmigo si no que en realidad se desgarraba por dentro de tanto dolor
— Lo se eso es lo que pude observar — dijo algo serio Elther
— No se porque se sienta así y no es necesario que me lo digas pero yo que tu lo apoyaría en lo que se pudiera. Lo apoyaría y no lo dejaría solo
— Si lo haré
— Y con respecto a eso quería pedirte una cosa que no sé cómo vas a tomar
— ¿De qué se trata?
— Bueno en este tiempo me he perdido de muchas cosas y quisiera saber si Iliac es novio de Irene
— Tienen poco que empezaron a salir juntos
— Elther, me temo que si el no tiene cuidado, Iliac puede salir muy lastimado con esa situación y con lo que vi ayer no quisiera que sufriera más. Realmente sería una lastima si se puede evitar
— No lo creo Irene nunca le haría ningún daño. Ella lo ama.
— A veces el amor no es lo más importante. Solo te suplico lo consideres. Porque en tus manos estaría tratar de convencer a Iliac de dejarla a tiempo
— O.K. lo pensare, pero de ante mano te puedo decir que Iliac la defiende a capa y espada y con mucha razón es una chica genial. Tú más que nadie lo deberías de saber tienes más tiempo de conocerla que nosotros. ¿Y además porque me dices ahora esto si antes parecías estar de acuerdo?
— Nunca he estado de acuerdo pero no sabía de lo frágil que es Iliac, por eso no me importaba.
— Iliac no es débil solo esta pasado por un período muy difícil
— ¿Estás seguro? No puede ser que tu siendo su hermano estando tanto tiempo con el no te puedas dar cuenta de la profunda tristeza que lo inunda, de lo que se percibe al estar el en ese estado, es prácticamente inexplicable
— No pienso lo mismo. Además Irene no sería capaz de hacerle ningún daño
— Tu como hace un minuto lo dijiste, no la conoces como yo. Y por eso te puedo decir que lo haría sin …
— ¿Sin que?
— Nada solo por favor promete que pensarás en hablar con tu hermano
— Si con esto se termina esta discusión. Lo prometo
— Gracias
— Bueno, tu y yo tenemos una conversación pendiente
— ¡Así! ¿Sobre qué?
— Sobre lo que sucedió la última vez en que nos vimos
— ¿Qué sucedió?
— ¿Esto?
Elther se acerco para besarla en la boca pero Lucil se retiro
— Ya recuerdo — dijo Lucil — pero aun así pienso que tu y yo no tenemos nada de qué hablar
— Nada pero si tú sientes algo por mí y yo también
— Pues si pero tú tienes novia que además la conozco y no sería capaz de andar contigo si ella esta sufriendo por ello
— Ella me ha dejado y me siento completamente culpable porque ella está sufriendo mucho, pero Lucil no soporto más estar sin ti ¡Te amo! — dijo Iliac dudoso — le destroce el corazón a Lara. Ella no volverá conmigo más.
— Yo jamás podría andar contigo aun sabiendo que no estás con ella. No puedo concebir que ella sufra por nuestra causa.
— Pues aunque no estemos juntos ella continuara sufriendo de igual manera Lucil…
— Tu puedes volver con ella. Alguna vez me dijiste que jamás la dejarías ¿Qué paso entonces, la dejaste de amar? Dudo que un amor de tantos años se haya esfumado en tan poco tiempo
— Tienes razón jamás la dejaría aunque sé que tú fueras mi felicidad. Es mi deber hacerla feliz pues le debo mucho, pero es decisivo. Si tu estas o no conmigo ella jamás volverá conmigo porque yo lamentablemente ya no la amo y eso es suficiente para que ella me deje.
— Tal vez si tu…
— No la conoces Lucil intente hablar con ella, se negó a escuchar razones
— ¿Y qué es lo que pretendes conmigo, si ella te ha rechazado quieres que yo sea con premio de consuelo? — pregunto molesta Lucil
— ¡Lucil! A veces te comportas como una niña.
— ¡Contéstame!
— No comprendes que Lara me ha liberado de mi palabra porque me ama y realmente desea que nosotros seamos felices juntos. Sabe que con ella jamás alcanzaría la felicidad que tendría contigo.
— ¡Es que no puede ser posible!
— Lo es me lo ha dicho hace un momento
— ¡Yo no quiero ser responsable de esto! En lugar de esperar a que ella aclarara sus ideas has corrido conmigo ¿Qué tipo de hombre eres? ¿Pensé que al menos te afectaría un poco?
— No me malinterpretes, me siento tan culpable por lo que está pasando Lara, pero tú no la conoces como yo. Es determinada y jamás cambia de opinión, muy pronto de darás cuenta, estoy seguro que querrá hablar contigo. Y si he corrido contigo porque me siento infeliz si tú no estás a mi lado. No soporto más Lucil, quiero que seas mi novio. ¡Te amo!
— No, Elther. Lara no sufrirá por mi culpa
Lucil se levanto precipitadamente dejando a Elther completamente triste


*************



El tiempo que Lucil había estado inconsciente no tenía idea de que era lo que pasaba a su alrededor principalmente con Irene y eso le preocupaba mucho. No solo por la situación actual de Iliac sino por la próxima muerte de un ser inocente, eso le ayudaría de olvidarse de Elther.

Bajo las escaleras para encontrarse con un cuadro ya conocido. Viendo a sus hermanos platicando alegremente con Irene. Esta la vio y corrió a encontrar a Lucil como si hubiera tenido mucho tiempo en no verla. Con mucha alegría la pregunto
— ¿Cómo estás? Ellos me dijeron que te dieron de alta ayer. Perdón por no poder haber estado pero es que tenía cosas que arreglar
— No te preocupes — respondió Lucil
— ¿Qué te pasa? No estás feliz de que ya estas mejor y que pronto tu vida se irá regularizando
— No, nada. Adiós — dijo rápidamente mientras veía de reojo a Elther que bajo la cabeza al verla llegar, mientras que Lara se notaba con los ojos hinchados y muy triste
Lucil no pudo más, creía que estaba lista pero no se sentía con ánimos. Estaba cansada y debía regresar a su letargo ya acostumbrado...
Ella subió corriendo las escaleras pensando en que se había quedado prácticamente sola. Solo le quedaba su padre, pues Elther debía volver con Lara y con el tiempo prefiriera a Irene. Elther volvía a su memoria, le entristecía saber que él le amaba también y no poder estar con él, se sintió agotada y solo quiso dormir para llegar a un lugar en el cual solo se respiraba angustia y sufrimiento cada día aquella luz se veía más opaca como si fuera perdiendo la vida poco a poco. Despertó después de algunas horas de haber dormido para caer en un llanto desgarrador una vez más. En el cual se encogía ocultando su cara entre sus piernas y prorrumpiendo entre susurros —que se confundían con los sollozos de su llanto.
— Que no muera, que no muera, que no muera... — repetía una y otra vez. Sin percatarse de que se encontraba acompañada. Hasta el momento en que sintió como unas manos la abrazaban, vio que era Elther, en tanto quedo en silencio y correspondió a su abrazo. Para después de un rato quedar una vez más dormida.
— ¿Ya has hablado con ella?
— Las cosas no han salido como lo tenía pensado
— ¿De qué estás hablando?
— Se ha ido la oportunidad, conozco a Lucil. Y con justa razón no era el tiempo correcto además ella tiene mucha razón como pude ser tan egoísta contigo y comportarme de esa manera, no lo merecías. Como podré hacer que olvides lo que hice y…
— Elther tú no eres culpable, el universo mismo sabe que te amo con todo mi ser y que lo menos que deseo en la vida es que te sientas culpable por algo que no está en tus manos. Tuvimos nuestro tiempo y lo disfrute con toda mi alma, pero las circunstancias hicieron que lamentablemente nos alejáramos. Neiro y está guerra interminable son los realmente culpables de que Sirine y yo hayamos perdido a nuestros seres queridos — dijo Lara con lagrimas en los ojos
— ¡No lo digas!
— No hay porque negarlo. Lucil fue un consuelo que yo no supe ser, primero se introdujo en tus pensamientos y después ocupo un espacio en tu corazón. No lo pude evitar, como tú lo dijiste alguna vez. Ella estaba ahí antes de que me conocieras la ilusión de un niño se convirtió en el amor real de un hombre. Y contra eso no puedo competir.
— ¡Lara!
— ¡No, déjame terminar!
— Eso no es lo que realmente sucedió, yo…
— Tu ya no me amas y lo comprendo. Y eso no cambiara mi sufrimiento y que siempre te amare. Pero quiero convencerme que serás feliz con ella — Elther agacho la cabeza y negó con la cabeza.
— Temo decir que ninguno de los dos seremos felices
— Tu si lo serás y con ello me basta
Elther sonrió irónicamente y guardo silencio
— ¿Qué pasa, te burlas de mi?
— Me burlo de las circunstancias. De nada servirá tu sacrificio. Lo único que he ganado es hacerte daño. He provocado tu sufrimiento estúpidamente. Te pido perdón por ello.
— No digas más. Además tu y yo estábamos mal desde antes de que ella llegara. La guerra destruyo nuestro amor con tantas complicaciones, así como muchas otras cosas.
— Si pero…
— Si, pero por más que digas no volveré más contigo. Muy cierto, te amo y creo que jamás te olvidare sin embargo le amas, lo he sentido y no permitiré qué piensas en ella mientras estas conmigo.
— Lo siento.
— ¿Y qué piensa ella de que ahora estás conmigo?¿Tan segura esta de tu amor que te permite estar conmigo, sin preocuparse en absoluto?
— Creo que eso no importa ahora. Debemos de pensar en buscar a la Elegida, aun no estoy tan seguro de que sea Irene.
— Iliac le ha platicado la verdad. ¿No abras tu hecho lo mismo con Lucil, verdad?
— ¡Como puede ser tan inconsciente!
Dijo Elther mientras se alejaba de Lara en pos de su hermano. Ella lo retuvo rápidamente y lo observo con detenimiento.
«Algo está mal, ¡Como no me di cuenta¿Qué me estas ocultando, Elther?»
Elther le vio dubitativo, deseaba pedirle ayuda, pero como si ella sufría por su causa
«¿Acaso esto será un castigo por hacerle sufrir» — pensó para si Elther
«¿En qué piensas?, percibo como se inunda tu ser de una profunda tristeza Elther»
— Sucede algo que aun no me has dicho. ¿Qué es lo que te hace sentir tan desgraciado?— pregunto Lara
— «Ella no desea estar conmigo, no si eso significa que tú tienes que sufrir»
— «Eso es lo que sucede»
Elther la miro a los ojos atormentado
— Lo siento no fue mi intención que tu lo supieras. Yo…
— Estamos tan acostumbrados a comunicarnos así que lo hiciste sin pensarlo y te doy las gracias por ello. Hablare con ella. No permitiré que sufras por un simple capricho suyo, no después de todo lo que ha pasado.
— ¡¡¡Pero!!!
— Tiene que valer de algo mi sacrificio no — agrego Lara sardónica entre sollozos mientras salía corriendo — debes hablar con Iliac sobre Irene
Elther la miro alejarse aun shoqueado


Lara entro rápidamente en la casa y subió sin demora las escaleras, sus hermanos e Irene habían salido lo que significaba que aparte de Elther y ella solo Lucil estaba en casa.
Ella toco en la habitación de Lucil, sin obtener respuesta se decidió a entrar en ella. Lucil yacía dormida en su lecho, la miro por algunos momentos. Dudando si la despertaría o no. Se acerco haciendo todo el ruido que podía para despertarla. Lucil abrió los ojos muy pesadamente y la miro.
Tenía los ojos anegados de lagrimas igual que ella.
«La muy tonta están orgullosa que prefiere estar sufriendo que sacrificar un poco de su orgullo para aceptar a Elther»
— Lo siento, ¿Te he despertado?
— No importa. ¿Qué pasa?
— Quiero hablar contigo sobre Elther.
— Yo siento mucho lo que estaba pasando. Ye he hablado con él. Tienes mi palabra que nunca volverá a suceder algo así.
— Si ese es el problema
— No entiendo. Nunca más lo molestare.
— Lucil he venido a decirte que lo he dejado para siempre que ya no hay más cosas que se interpongan entre ambos.
— ¡Pero tú lo amas! Y yo solo me estaba interponiendo
— De que me sirve amarle si a la que ama es a ti. No comprendes que así yo no puedo estar más con él. ¿Tú qué crees que sentiría yo al continuar con el si cuando me besara estuviera pensando en ti? Yo no quiero eso. Creo que me merezco una persona que realmente me ame a mí.
— ¡Perdón! Sé que no sirve de nada pues no pudo hacer nada respecto a lo que siente Elther pero…
— Y no quiero que lo hagas Elther te ama ti lo que quiero es que el sea feliz al menos uno de los dos debe de serlo ¿no crees?
— No entiendo
— Quiero que estés con el
— ¿Pero? Es que yo no pueda estar con el sabiendo que tu estas sufriendo por nuestra culpa. ¿No comprendes? me siento muy culpable
— Si realmente te importa lo que estoy sintiendo estarás con el — dijo Lara mientras salía de la habitación dejando sola a Lucil tan confundida y angustiada como antes.



Con el pasa de los días Lucil casi nunca salía de su cuarto pues la mayoría del tiempo se encontraba durmiendo o llorando lastimosamente en los rincones. El poco tiempo que le dejaba su constante aletargamiento lo utilizaba para poner al día sus trabajos y exámenes de su maestría. Por lo que varias veces se quedaba en la Universidad hasta altas horas de la noche.

Un día en que se había quedado hasta tarde para poder terminar un trabajo se cruzo con Elther en la salida de la Biblioteca
— ¿Que milagro que te veo? Te estado esperando por horas — dijo Elther
— Tuve que olvidarme de todo y concentrarme solo en la escuela sino quería perder el semestre.
— Después de un mes aun ¿permaneces tan ocupada?
— Si — respondió Lucil sonriendo
— Iliac que va en el mismo salón que tu se la pasa sin hacer nada todo el día.
— Así bueno es que yo tengo otras actividades a parte de la escuela
— Bueno pues eso explica todo
— ¿Para que me estabas buscando? Digo ¿Si se puede saber?
— Lo que pasa es que trate de localizarte la semana pasada y no pude. Porque papá quería verte y como vino en esos días y ahora como no te vio pues dijo que te esperaría hoy hasta tarde para verte
— Y no sabes, ¿para qué me quiera ver?
— ¡No te da gusto saber que tu padre desea verte!
— No, no es eso lo que pasa es que. Ha pasado tanto tiempo de la última vez que lo vi y pues supongo que es para algo urgente o no se.
— Además Lara me dijo que hablo contigo hace unas semanas y bueno ha pasado el tiempo y tu no me has dicho nada…
— Creo que no hay que hacer esperar a mi padre — interrumpió Lucil nerviosamente — Ya habrá tiempo después de eso.
«Ya no habrá mayor escusa tengo que tomar una decisión antes era más fácil cuando este peso no existía en mi vida pero como puedo hacerle para que el entienda mi estado de ánimo es nefasto que me siento muy mal, que no agradecería más en la vida que estar con él pero… el no merece a una persona que parece regadera y que cuando no lo es se la pasa postrada agotada en la cama.»

Al llegar a su casa Elther se despidió. Pensaba que ya había conocido a Irene y que esta le había platicado todo por lo que pronto su padre también le daría la espalda. Al entrar en la casa ella vio a su padre sentado en la sala
— Al fin estas aquí — dijo Omed
— Si
— ¿No me das un abrazo?
Lucil abrazo a su padre, mientras este le dio muchos besos en la frente y le dijo
— Te extrañe tanto
— Yo también papá — Lucil no esperaba esta bienvenida pero a un no confiaba mucho en la actitud de su padre
— Y dime ¿qué te trae por aquí?
— Como la semana pasada no te pude ver pues decidí que no podía esperar más para verte. Por eso estoy aquí.
— ¿Solo es por eso? — pregunto recelosa Lucil
— ¿Qué es lo que me quieres decir?
— Pues que de seguro ya conociste a Irene
— Si, pero que tiene que ver eso contigo. Se me hace que es una chica encantadora, pero no entiendo ¿qué me quieres dar a entender?
— Pues que ella te pudo haber platicado cosas que te pudieron a ver molestado.
— Ahora que lo mencionas. Si lo hizo pero creo que esas son cosas que ustedes dos tienen que arreglar y nada más
— ¿Entonces no estas enojado conmigo?
— ¿Por qué habría de estar? Te he de decir lo mismo que le dije a ella que tu tuviste tus razones para actuar así y que antes de juzgar a alguien hay que escuchar a ambas partes. Esto no quiere decir que estas obligada a decirme el porque de tus actitudes. Confió en ti y se que siempre vas a tomar las decisiones correctas y si en ese momento fue esa pues supongo que porque te viste obligada a actuar a si.
— Si, supones bien. Te quiero mucho papá.
— Sabes eso no es lo que me preocupa más bien es que Elther me platico todo lo que ha pasado en estos últimos dos meses. Porque haces eso, porque no confías en mi o en ellos que están el mayor tiempo contigo. Por ejemplo Elther es tu amigo y creo que se ha ganado tu confianza. Te insto a que confíes en el puede ayudarte al alcance de sus posibilidades.
— Lo se papá pero esto va más allá de mi. Y siento que nadie me comprendería. Se ha que te refieres, pero tu sabes porque te pedí una vez que ellos no se metieran en mis cosas porque eso es solo cuestión de tiempo para que termine pero mientras ellos no me pueden ayudar de ninguna manera todo esta aquí y aquí — señalando su corazón y su mente — y me hace sufrir pero contra eso no puede hacer nada, nada con lo cual ellos me puedan ayudar.
— Solo te pido que lo pienses.
— Lo haré, pero aun así no creo que me puedan ayudar en nada
— Bueno al menos intenta no estar tanto tiempo fuera de casa para evitar que esos desmayos sucedan fueras
— Si papá.
Cuando su padre se des pidió de ella era casi de madrugada
Pocos minutos después se escucho ruido en el pasillo. Lucil salió de su habitación y encontró a Lara y Sirine platicando.

— Veo que no realmente no le amas como yo pensaba — dijo furiosa Lara. Sirine la retuvo con fuerza ha su lado
— No vale la pena Lara de nada ha valido que le dejarás — agrego Sirine
— Yo… — murmuro Lucil
— El está en el jardín, será mejor que vayas ya. No soporto verle así. ¡Cómo puedes ser tan cruel! — una punzada de culpabilidad cruzo por la mente de Lucil, mientras Lara continuaba — No quiero creer realmente lo que platica Irene de ti, pero…
— Iré en este momento con el — agrego Lucil con la mirada gacha completamente apenada al momento que salía corriendo

Lo encontró algo alejado de su hermano e Irene que ya caminaban al interior de la casa. Ellos le miraron con desconfianza cuando llego a Elther.

— Hola — dijo Lucil mientras lo miraba entristecido, con la mirada perdida en la profundad de los árboles
— ¿Cómo te ha ido con mi padre? — pregunto él con la sonrisa un poco forzada
— Bien solo quería platicar
— Eres su adoración
— ¿Porqué le tenias que platicar lo que paso?
— Porque me preocupas mucho, además es tu padre y creo que tenía derecho a saberlo
— Si pero no quería preocuparlo. Siempre que lo veo se nota algo distante y angustiado no quería empeorar su ánimo. Como el tuyo. Pareciera que estas cargando el mundo en tus hombros.
— ¿Realmente te preocupa como me sienta?
— ¡Por supuesto! ¿No somos amigos?
— ¿Entonces porque eres tan cruel conmigo?
Una holeada de aire frio rodeo el cuerpo entero de Lucil y empezó a temblar involuntariamente
— Eso no…
— ¡No lo niegues!
— Lara hablo contigo, me dijo todo. Me dijo que me amabas. Ella también está furiosa. Empiezan a creer en lo que dice Irene de ti. Y yo…
— ¿Tu también?
— ¿PORQUE TENEMOS QUE SUFRIR? Ya no me dejas estar a tu lado siquiera. Te has alejado de mi. Eso me duele mucho. Dime ¿Te he hecho algo por lo que te hayas ofendido?¿Qué pasa?
— ¿Es que? Tu no comprendes. Me han hecho mucho daño y…
— Si sé que te lo han hecho. Sé que te ibas a casar pero que te engañaron. Pero yo no soy el. Comprendo que estés herida. Pero… si me dejas… podremos superarlo juntos. ¿Qué dices?
Lucil se hecho en sus brazos sin pensarlo, mientras él buscaba su rostro. Besándola tiernamente primero en la frente, después en las mejillas y por último se fundieron en un tierno y prolongado beso que ambos había esperado por mucho tiempo.
— Te prometo que me tendrás siempre ha tu lado. Que nunca te engañare y que siempre te amare.
— Eso le decías a Lara.
— Lara y yo somos algo complicado que algún día te explicare, pero yo jamás la engañe
— Lo sé, solo…
— Tal vez estuvo demás prometer que te amare por siempre, pues es mucho tiempo. Pero si prometo ser sincero y que tú serás la primera persona que lo sepa si algún día te dejara de amar
— ¿Tu prometes lo mismo?
— ¿Qué hay del secreto de tus hermanos, lo romperás por mi?
— No me puedes pedir eso, sabes que no solo me corresponde a mí. Es demasiado hay muchas cosas en riesgo Lucil, yo no…
— No te estoy pidiendo que lo hagas solo espero que comprendas que como tu yo también tengo secretos demasiado importantes para mí que aun no sé si algún día comprenderás a lo que voy es que no quiero que me obligues a..
— Comprendo, yo solo espero sinceridad respecto a tus sentimientos, con el tiempo si deseas decirme tus secretos puedes hacerlo. No puedo exigirte total sinceridad, pues yo soy el primero que te oculta gran parte de mi verdad. Ya comprenderás con el tiempo espero que algún día conozcas toda la verdad y la sepas comprender — dijo Elther dándole un beso más
Ella sonrió alegremente correspondiendo a su beso y agrego
— Siendo así te prometo total sinceridad y que si algún día dejo de amarte serás el primero en saberlo
Elther la beso una vez más
— Creo que será mejor ir adormir — dijo ella mientras bostezaba abiertamente
Elther acepto regañadientes separándose de ella con total desilusión en la puerta de la habitación de ella.



Elther como su padre se lo había pedido cuidaba de muy de cerca a Lucil, percatándose de que ella siempre se encontraba triste y desanimada. A veces pensaba que le afectaba realmente las intrigas de Irene o la culpa que sentía por lo que Lara estaba sintiendo. Pero ella se cansaba de negar tal cosa. Simplemente no podía entenderlo pero con el tiempo compendia que existía una razón de mucho peso. Varías veces la había encontrando repitiéndose a sí misma:
— No dejaré que me atrape. Lo destruiré. No permitiré que su dolor me consuma.
Y es que Lucil ya no lo soportaba, había pasado dos meses desde su accidente en los cuales solo pensaba en morir y en terminar con todo sintiendo dolor y un poco de culpa si saber porque razón. Su sueño había ido incrementando ambos sentimientos provocando a veces que hiciese locuras las cuales en contadas ocasiones habían terminado en intentos de suicidio frustrados todos por la intervención de Elther quien desde la última visita de su padre se había dedicado a seguirla por todas partes. Esto en un principio le molestaba mucho a Lucil, pese a que le amaba pero pasados los días y al ver sus constantes intentos de morir acepto que la cuidara, aun que en los últimos días Lucil había llegado a tomar la decisión de que ya no podía seguir ignorando esto que debía saber lo que le sucedía porque solo así volvería hacer feliz y a tener su anterior vida cuando esto no la consumía por completo al extremo de querer quitarse la vida, no ahora que empezaba a ser feliz.

Elther en este tiempo nunca le había preguntado el porqué sin embargo se desasía preocupación:
— Creo que es tiempo de visitar a un psicólogo, ¿No crees, amor?
— Elther, sé que es tarde pues he pasado mucho tiempo, pero eso no es la solución sin embargo te agradezco por estar a mi lado
— Es necesario nena
— Todo cambiara, lo prometo
— No puedo permitir que acabes tu vida de esa manera, amor.
— No la acabara cariño, solo es cuestión de que pueda resolver mi recluimiento de esta locura. Me ocupare de ello. Mientras tanto realmente desearía que me ayudaras, con el encargo que te pedí hace tiempo
— ¿Qué cosa?
— Lo de hablar con Iliac referente a Irene. Se que llevan demasiado tiempo juntos y estoy segura que pronto sucederán cosas que cambiaran las perspectivas de todos. Siendo el principal afectado emocionalmente. No quiero más tiempo sufrimiento dentro de esta casa. Lo quieres hacer por mí, querido?
— ¡Lucil, amor! Me interesas más tu, nena. No puedo concebir tu sufrimiento. Créelo aun que yo lo hiciera, lo que veo innecesario ya que bueno Irene no fue muy buena amiga contigo, pero, ha de mostrado ser una excelente novia en este tiempo para Iliac. Pese a sus comentarios destructivos contra ti.
— Solo hazlo. No se dile que yo te moleste hasta el cansancio con eso.
— Esta bien lo haré hoy en la tarde. Pero te advierto que solo conseguirás que se enoje contigo
— No importa. Prefiero que se enoje conmigo pero que este advertido aun que no me crea.
— No entiendo porque quieres hacer esa locura que te traerá más problemas de los que ya tienes.
— Porque no quiero que por mi culpa sufra y no es que me interese mucho pero si no más recuerdas el arreglo todo el problema del hospital. Más bien es por devolverle el favor. Y claro lo mismo te digo a ti. Ten cuidado con ella.
— Lo he tenido desde que me dijiste la primera vez.

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