miércoles, 26 de mayo de 2010

LA COFRADIA - CAPITULO 2

— Es que no es posible que llevemos más de cinco años luchando y esto a un no se pueda terminar — dijo Sirine
— Pues eso no es lo peor sabes que es lo que significa ver a papá tan derrotado y desanimado, no sé cuanto más lo pueda aguantar. Por más de que combatimos por defender los territorios vírgenes es prácticamente imposible y ahora esta nueva situación que realmente me tiene muy tensa — añadió Lara
— A mí también y es que no puede ser que Azuer este en peligro de muerte y ni Iliac ni nadie puedan hacer nada para que pueda recuperarse.
— Lo sé es horrible y pensar que no podemos al menos detener su avance, además papá dice que tal parece que el enemigo sabe como poder traspasar las barreras — dijo preocupada Lara
— Si por eso nos ha obligado a quedarnos aquí sin poder ayudarlo en nada y sin saber cómo esta Azuer
— ¿Lo amas, no es así? — pregunto Lara
Sirine guardo un momento silencio sin saber que decir considerando si podría decidir aclarar sus sentimientos por Azuer
— Si lo amo, pero tú sabes que eso ahora no importa y es que él arriesgo su vida para salvarme, pero no pudo — agrego Sirine con una voz desgarradora y casi apuntó de llorar — tu sabes bien que el fuego solo con agua, ¡pero con aire y así como estaba de débil! Tal parece ser que Neiro sabe muy bien cómo utilizar a los Alfernos dotados del poder de manipular el fuego, además por más que luchaba eran demasiados e Iliac no nos podía proteger a todos — se lamentaba Sirine
— Se nota que nuestro poder va en decremento y si no podemos encontrar a la Elegida, el estado de la gente será deplorable dejando por completo sin energía a la Fuente — dijo triste Lara
— Tienes razón, pero no podemos darnos por vencidos, debemos aguantar y luchar hasta el final— agrego Iliac que venía llegando con Elther
— Debemos de seguir buscando y luchando, ella debe estar muy cerca y aun que la Fuente no quiere darnos ningún indicio a pesar de la situación en la que nos encontramos. Solo atizó a decirnos que hoy ha estado comunicándose con la Elegida y que está muy cerca el día en que se encuentren por primera vez. Nos ha pedido abramos un poco más los ojos y que seamos más cuidadosos porque parece ser que el intruso se encuentra muy cerca y que si llega a descubrir primero que nosotros a la Elegida la destruirá invariablemente sin que esta última oponga resistencia y es que carece de información además de que no tiene forma de defenderse — explico Elther
—¿Cómo que no tiene forma de defenderse? — dijo exaltada Sirine
— ¿Que quieres decir con que no sabe nada? — expulso Lara al mismo tiempo que Sirine, al verse igual de contrariadas
— Sí, al parecer la Elegida es así y la Fuente no nos quiso decir más —observo Iliac.
— Entonces quiere decir que no es como nosotros — repuso Lara
— No necesariamente, a la mejor es que sus dones no han salido a la luz hasta que esté con nosotros, ¿tal vez? — dijo algo confundido Elther
— ¿Entonces todo lo que dice la profecía de que nacería con ellos al igual que nosotros? ¿Qué hay de eso? y además ¿Que hay con la parte de que sería como Iliac? — repuso Sirine desesperada
— No sé; probablemente se refiere a que no tiene como defenderse porque tal vez su magia esté condicionada y no sepa que peligra su vida— explico Iliac.
— Esa es la razón por la cual nosotros debemos de buscarla. Porque si ella supiera la verdad o al menos tuviera idea de ella. Ella nos buscaría también o ¿no es así? — adiciono Elther
— Quizá ella también nos busca— añadió Lara
— Es probable — dijo Sirine — por cierto ¿Pudieron ver a Azuer?
— Si, aun sigue en la cápsula de recuperación le dan muy pocas esperanzas de vida, dicen que lo pueden mantener inanimado por tiempo indefinido, pero que si no reacciona con el tratamiento no podrán hacer nada para que se recupere totalmente — repuso Elther
— Aun no sé lo que sucedió. Porque no pude hacer nada por él ¿por qué?; si jamás me había pasado y ahora por mi culpa esta así — añadió tristemente Iliac
— No es tu culpa, simplemente te sucedió lo que a todos, la Fuente utiliza toda nuestra energía para poder proteger a la Comunidad y como hemos tenido demasiadas bajas no hay fuerza suficiente para que podamos enfrentar esta guerra sin sacrificarnos a nosotros mismos — explico Sirine.

El grupo estaba en un estado totalmente deplorable se les veía agotados corporal y anímicamente. Pareciese como si todo el universo confabulara en su contra y los aplastase más y más hasta convertirlos en lo que ahora son, victimas de su propio destino. No sabían cuando terminarían su suplicio o cuando encontraría la cura para todos sus problemas.
Todos guardaron silencio sin saber que decir. Sirine llorando inconsolablemente ante la idea de no poder hablar más con Azuer y tanto Lara como los demás suspirando por la posible pérdida de lo más preciado que tenían, para lo que habían nacido, su futuro, presente y pasado unidos en una sola cosa y causa y sin poder hacer nada a atados de manos. Antes por lo menos estaban al frente y combatiendo al lado de los comandos por sus creencias, sus tierras y su futuro, pero ahora ante la calamidad de Azuer su padre los había enclaustrado en el único lugar que él pensaba fueran invulnerables, ya que no estarían al alcance del enemigo. Lo que los hacía sentir a un más desgraciados ahora que su padre estaba solo sin su ayuda.

Por otro lado estaba esa persona que pensaban arreglaría sus problemas y ciertamente lo haría, pero ¿A qué precio? Ellos no estaban muy seguros de cómo encontrarla, se había llevado la vida buscándola el único indicio que tenían era que estaba ahí muy cerca de ellos — pero tan lejos a la vez — y ellos la debían de encontrar antes que nadie para que terminara con todo lo malo que se había iniciado desde hace cinco años cuando se supo por primera vez de su localización. Lo que estos no tomaban en cuenta era que tan dispuesta estaría esa persona a ayudarlos y si estuviese de acuerdo en el futuro que se le había sido asignado.


Lucil regreso de madrugada a su casa — después de haber tenido una sesión espiritista con sus amigas —, abrió la puerta tratando de no hacer mucho ruido, subiendo las escaleras lo más silencioso posible se detuvo un poco al final de la escalera para poder percibir si se escuchaba algún sonido, siguió su camino tratando de hacer el menor ruido posible cuando de pronto tropezó con algo.
— Silencio, están dormidos. No te espantes soy Elther — dijo a la vez que ahogaba un grito de Lucil con su mano
Ella trato de forcejear para correr escaleras abajo. Elther la sujeto fuertemente para evitar que hiciera ruido y prosiguió diciendo.
— Cálmate, soy uno de tus hermanos que ¿acaso no me recuerdas?
Lucil se tranquilizo un poco al escucharlo, ahora entendía con más claridad las cosas, recordaba que hoy en la tarde se encontraban los protegidos de su padre.
— Te soltare solo si prometes no hacer ningún ruido para que no se despierten los demás, necesito hablar contigo — le susurro Elther
— De que quieres hablar, si ni siquiera te conozco
— Es de algo que está sucediendo y que sin quererlo le atañe a toda la familia y que a la vez habrá demasiados cambios.
Elther miro a su alrededor como buscando entre las sobras indicios de que alguien los escuchaba
— Podemos hablar a fuera es que no quiero que nadie nos escuche, ¿Puedes?
Lucil pensó que algo muy grave tal vez le pudo haber pasado a su padre , tal vez eso le explicaba la actitud de los demás en la tarde por lo que le siguió dócilmente a la parte posterior de la casa.
Elther tomo una lámpara del cobertizo y se dirigió con ella en silencio entre los árboles. Ya estando muy alejados de la casa donde nadie los podía escuchar Lucil pregunto.
— ¿Le pasa algo a mi padre?
— No, no es sobre él, el está muy bien
— ¿Entonces qué quieres hablar conmigo? Porque no es por ofenderte, pero creo que fuera de lo que le pueda pasar a mi padre tu y yo no tenemos nada que hablar ¿no eso fue lo que le pidieron a mi padre al entrar yo a esta casa?
— Bueno en realidad sí, pero no pensé que tu también lo desearas ¿o es que no tienes ni el más mínimo interés en conocernos?— pregunto algo dolido
— Creo que esta plática no tiene nada que ver por lo que estamos aquí, ¿así que es lo que me querías decir Ever?
— Elther. Me llamo Elther
— Disculpa, pero es que tienes un nombre muy extraño al igual que el de tu hermano Iliac y supongo que el de los demás es igual, hasta parece que mi padre se dedico a ponerles trabalenguas a sus hijos por nombres, en fin disculpa por el preludio prosigue Elther.
—Solo quería decirte que mis hermanos y yo, pues prácticamente estaremos aquí todo el día y solo quería pedirte que trates lo más posible de bueno de soportarnos, porque la verdad debe ser un poco difícil como esta tarde no entraste a la casa solo porque estábamos presentes y así también quería pedirte paciencia mucha paciencia para con los demás y es que están pasando por circunstancias muy especiales y bueno estarán susceptibles a cualquier cambio de ánimo y claro pueden darse riñas sin sentido contigo y es que ahora todos estamos como perdidos, por eso quería avisarte que bueno habrá cambios en tu vida y que lamentablemente para ti nos tendrás que ver todo el tiempo, pero solo espero que comprendas que es pasajero.
— Eso no importa mientras se mantengan al margen mi vida me mantendré al margen en las suyas. Además esta también es tu casa y la de los demás y pueden hacer y estar donde quieran. Y no hay problema, no me tienes que explicar su actitud de la tarde; tu rostro ahora lo dicen todo. Solo habla con ellos para que no haya conflictos por su parte y diles que si no me provocan yo no lo haré a y por cierto dile a Iliac que no vuelva a las andadas y que no me siga más.
— Gracias y te quiero dar una disculpa por lo que Iliac hizo, solo te estaba cuidando — mintió Elther para justificar a Iliac
— Vamos yo se que ni tú mismo crees eso, que mi vida no les interesa ni para bien ni para mal si no me quieres decir la verdad no lo hagas no hay problema, pero solo te pido que lo dejen de hacer porque yo he respetado mi parte del trato y no me he metido de ninguna manera con ustedes solo pido lo mismo.
— Muy bien no más mentiras, ni promesas rotas
— Bien, siendo así. Me voy
— ¡Espera! — exclamo Elther bastante nervioso
— ¿Qué pasa?
— ¿En serio no te interesa conocernos?— pregunto tristemente
— ¿Si a ustedes no les interesa conocerme porque a mí me ha de interesar conocerlos a ustedes?
— Tienes razón. Pero a mi si me interesa conocerte — repuso con esperanzas renovadas
— ¿A ti? O solo es una manera más de intentar saber más de mi
— No a ti como persona, solo quiero conocer a mi hermana porque yo si te considero mi hermana a pesar de que tu a mí no. O que no te acuerdas cuando éramos chicos que jugábamos juntos
— De eso ya tiene mucho tiempo ya no lo recordaba — dijo Lucil a la vez que reía recordando viejos tiempos de la infancia — ¿Entonces el tieso y malhumorado era Iliac?
— Si — sonrió recordando Elther
— ¿Que dices? ¿Amigos?
— Si tu quieres ¡Amigos!
— Bueno dime hermanita ¿qué te gusta hacer en tus ratos libres?
— Depende ya sabes ir de compras, al cine, escuchar música todo eso y ¿a ti?
— No mucho fiestas con los amigos hacer renegar a Lara y ha Sirine y bueno de vez en cuando salir en la noche a ver las estrellas con los amigos, en este caso con mi nueva amiga
— Gracias
— ¿Y tienes novio o amigo con derechos, amante?
Lucil le miro dubitativamente y repuso
— Por el momento no, digamos que estoy disfrutando de mi soltería
— Mi hermano el chismoso me dijo que salías con un chico y que te ibas a casar muy pronto
— ¡Que! Y el muy mentiroso me dijo que no había entrado a mi cuarto a fisgonear — refuto molesta Lucil — dile a tu hermano el chismoso, metiche y mentiroso que no meta sus narices donde no le llaman
— Se lo diré, ¿pero es cierto? — pregunto con un hilo de voz y el corazón latiendo rápidamente
— No.
— ¿Pero y la carta?
— ¿Así es como se enteraron verdad? — dijo molesta Lucil
— Si, perdón. Es tubo mal hecho — agrego Elther apenado
— Lo hizo Iliac no es así
— No fue Azuer, ¿pero qué paso, porque ya no te casaste?— pregunto interesado
— ¿Y se puede saber por qué estaban todos tan tristes esta tarde?
— Lucil pensé que las reglas quedaban claras ¿por qué me preguntas eso?
— MMM... digamos que por la misma razón que tú me preguntaste lo otro
— Sabes no se puede contigo, eres muy lista, está bien en otra ocasión te parece para que no haya malos entendidos si yo te digo que no quiere hablar sobre el tema y tú me puedes decir lo mismo sobre lo que no quieras que sepa
— Me parece bien
— Bien
— Bueno creo que ya es muy noche, y que es hora de irse a dormir
Lucil le siguió a la casa. Después de caminar cerca de dos minutos con Elther pudo sentir como alguien la observaba desde entre los árboles. Ella se sintió muy nerviosa buscando algo entre la penumbra. El se percato de ello, pero no hizo mayor caso pensando que Lucil tendría miedo a la oscuridad.

Sin poder más con ello se detuvo un segundo, cuando de repente vio una cara conocida entre la oscuridad, «¡pero no podía ser que ella estuviera aquí no si ella estaba muy lejos!» dijo para si ella
Elther después avanzar algunos segundos se dio cuenta que Lucil ya no estaba a su lado por lo que tubo regresar sobre sus pasos para encontrarla unos metros más atrás totalmente hipnotizada viendo así un rincón vacio
— ¿Qué pasa? — pregunto Elther un poco preocupado por su actitud
— Nada
— Entonces vamos
Ella continua hipnotizada en aquel rostro que al parecer no podía ver su acompañante
— Sabes debo de irme, luego te veo— dijo Lucil mientras Elther quedaba sorprendido, viendo como ella se perdía entre los árboles, para cuando quiso seguirla ya no quedaba ni rastro de ella.

Lucil por su parte seguía la silueta adentrándola hasta un claro de luna donde la sombra de Irene, parada frente a ella decía:
— Iliac mi amor no puedo creer que seamos tan felices
De pronto de entre los arboles salió una sombra que reconoció en seguida como Iliac hacercandose a Irene, tomaba entre sus brazos mientras la besaba
— Al fin juntos para la eternidad. Te amo; contigo la Comunidad volverá ha ser lo mismo
— ¿Que haremos con Neiro? El es el enemigo, me tiene en sus manos estoy en peligro de muerte
— No te preocupes. Tu eres la Elegida, el no es más que un Miriano más. Estas por encima de su poder
— Recuerda que te amo y que a pesar de lo que pase, eso jamás cambiara
Las siluetas se desvanecieron en el aire para volver aparecer Irene esta vez con aquel joven pálido y delgado que Lucil conocía muy bien
— Mi señora, usted no se puede enamorar del enemigo — acertó a decir Shirined
— Tu estarás en desacuerdo, pero tal vez esta nueva situación sea la más conveniente; soy la Elegida a la que tanto hemos buscado y sabes que no es necesario matarla porque a pesar de que ame a Iliac mi porvenir y mi lealtad esta en Neiro y a el le entregare el universo de la oscuridad y tanto los pertenecientes a la Cofradía como yo seremos los incondicionales de Neiro, pues así está predestinado
— Mi señora pero tal vez Neiro deseé que mueran los que pertenecen a la Cofradía
— Si, pero tal vez esté dispuesto a negociar, no se probablemente una vida por algo más de poder ya que he escuchado que desea el conseguir los dones de los elegidos y el de la Fuente, de ser así yo creo que es un precio pequeño que podrán dar a cambio de sus vidas.
De pronto quedo todo en penumbra y Lucil se sentía perdida en medio de la nada acariciada por el aire que movía sin despabilamientos la fronda de los árboles. Ella pensaba que después de mucho tiempo de no haber estado bajo el influjo de los vaivenes de su mente; se sentía cansada, tal vez un poco preocupada y triste porque de seguir así no sabría hasta donde llegaría y ahora ya no lo deseaba más; desde hace tiempo ya sé había hecho a la idea de no sufrir más alucinaciones, se sentía feliz por lo ello pero esta noche todas sus ilusiones de vinieron al suelo al ver de nuevo que le aquejaban lo mismo de toda su vida, su secreto.

Ella regreso con paso pausado a la casa y alejada totalmente de la realidad no podía pensar en otra cosa que olvidar lo que sucedió, no quería creer que su pesadilla volviera de nuevo.

Por la mañana el siguiente día transcurrió con tranquilidad, Lucil partió a la escuela sin mayor preocupación de la que ya tenía, cruzándose en la clase con Iliac sin mayor trascendencia que el vivido de recuerdo de sus premoniciones.
Por la tarde cuando Iliac partía a casa Elther fue a recogerle, brindándole a ella una cordial sonrisa, para después retirarse en compañía de su hermano.
— ¿Me puedes explicar que fue eso? — refunfuño Iliac a su hermano
— Nada solo me canse de jugar a las rabietas ya me canse de actuar como niño — insinuó Elther, mientras su hermano le veía ceñudo — ayer le comente que estaríamos más en la casa, le pedí prudencia con nuestros asuntos y paciencia para con ustedes
— Eso le podrás decir a los demás y tal vez te crean pero a mi no. Yo se que te agrada mucho y desde que era pequeña siempre has querido estar cerca de ella. Lo que no creo que sea justo, principalmente por Lara — Elther le miro pensativo con una muesca en el labio y agrego
— A ti no puedo mentirte, eres mi hermano de sangre, me conoces mejor que nadie y bien es cierto lo que dices, pero no es lo que tu crees — solo intento ser agradable con ella por mi padre, además sabes que yo no sería capas de hacerle una cosa así ha nadie y mucho menos a Lara que es el amor de mi vida. No lo niego que es hermosa, pero amo ha Lara; además tu me conoces — agrego expectante más intentando convencerse a si mismo que de convencer a su hermano — es como un deseo irrefrenable el compartir tiempo con ella, es algo extraño. A ti también te pasa lo mismo y ¡no lo niegues! — expuso Elther. Mientras observaba a su hermano pensativo, aceptar a regañadientes
— Es cierto, pero. ¿Por qué será?
— No se
— ¿Oye y que sucedió a noche?
— Lo mismo de siempre. Extrañezas, bien sabes que ella lo expedirá por los poros — comento Elther a la vez que le decía a su hermano lo sucedido
— Siempre pasa los mismo con ella, si te fijas siempre la rodea algo pragmático y inexplicable, es muy raro ¿no crees?
— Si pero al parecer, lo que le haya pasado fue algo inexplicable también para ella, porque la vi muy confundida como si no pudiera entender lo que sucedió
— Pero, no solo eso. Camino aquí la estuve observando y creo que tenía temor a que supiéramos algo de ella, que oculta — repuso Iliac — me mata no saber lo que piensa, por más que lo he intentado no logro penetras ni en sus sentimientos y mucho menos en sus sentimientos
— De que te apuras si cuando niños no la lograste comprender mucho menos ahora que es más compleja.
Iliac sonrió para sí y agrego
— Siempre la odiaba por eso
— Si y por algo más
Iliac miro ha su hermano despectivamente
— No negaras que siempre estuviste celoso de mi, jamás te gusto que yo pasara tanto tiempo con ella. Si no te conociera y si no supiera el odio que le profesas te juro que daría mi vida en asegurar que estas enamorado de ella
— ¡No digas tonterías!— refuto furioso Iliac
— Solo era un comentario inocente
— Pues solo te digo que no soy tu y que debes de andarte con cuidado porque Lara no merece que la engañes solo por un amor platónico de la infancia
— Necesitamos mantenernos al tanto de las personas que la rodean para saber quién es la Elegida — analizo Elther
Tanto Iliac y Elther se reunieron con los demás al terminar las clases, Lara se mostró reticente al igual que Iliac respecto a la amistad con Lucil.


***********


«Después de tanto tiempo es necesario que surjan viejas amistades, principalmente si esta me llevara al Circulo Interior».
— Ya has hablado con el jefe de la fuerza superior para que prepare el ataque mientras estamos nosotros con esa bandada de buitres —pregunto Irene a Shirined su eterno acompañante
— Si, será algo riesgoso para usted, debería reconsiderar ¿Qué ara, al tratar de intervenir para poder tomar la parte suboriental de Kara?, usted sabe que ellos no se quedarán cruzados de manos esperando que destruyamos sus barreras sin oponer ninguna resistencia.
— Ellos no podrán mover ni una sola mano para entrar en combate, además los alfernos dañaron a uno de ellos, su Legado tomara medidas a un más difíciles para no sobre pasar sus fronteras, como lo hicieron últimamente cerrar las barreras comerciales al mínimo, me pregunto si es suficiente para que no puedan entrar los conclaves para el plan de dominación del área suboriental — explico Irene.
— El avance tecnológico que ellos tienen solo la podremos obtener en nuestros sueños más locos, usted sabe que eso es lo que les da mayor fuerza volviéndolos invencibles, a pesar de debilitar a la Fuente y sobre pasar su tecnología aun queda la magia que es una de sus fuerzas sobreponderantes, por lo que yo creo que nuestro dios padre, su majestad Neiro no podrá insertar a los conclaves dentro de Kara — expuso un poco desilusionado Shirined.
— En eso tienes mucha razón, pero igual decimos hace unos años que era imposible debilitar a la Fuente, pero no fue así como una vez nos lo dijo Neiro, solo hay que esperar el tiempo y el lugar oportuno para cada ataque, eso es el secreto de nuestro éxito, o dime tu llegarías a decir hace algunos años que pudiéramos saber donde están los elegidos, cual es su guarida y lo más importante donde esta esa odiosa imponente de la maldad y señorío que no solo ha hecho infeliz a su propio pueblo sino que ha extendido su peste por todo la parte norte y sur de el área virgen, eso no es posible, Shirined, cada día son más los indefensos que caen en sus redes, pero eso por una parte nos conviene a nosotros porque entre más grande sea el territorio Kariano, más fácil será derrotarlo al ver que esa tal única no sea lo suficiente poderosa para preservar el esplendor de su maldad en todos los colindes de sus territorios. Y ya lo estamos viendo en lo que llevamos en guerra nunca ha ido a batalla, todo se lo deja a al círculo interior de protección y a la escuadrilla de la Comunidad, ni siquiera fue lo suficientemente poderosa como para proteger a los integrantes más cercanos a ella, ya has visto los resultados de su poder un miembro del circulo interior está muerto o por lo menos mal herido — alego Irene
— En eso tiene usted mucha razón, pero creo que han cambiado las cosas, es muy cierto que la Elegida no ha logrado cumplir las expectativas de su pueblo al cual lo tiene segado en medio de una gran oscuridad, pero mi señora no ha tomado en cuenta que aun esta la Fuente y las diversas protecciones con las que cuenta la Comunidad tan es así que aun con ayuda de los alfernos no pudimos derrotar al círculo interior — explico Shirined a su señora
— Tal vez se te está olvidando una cuestión muy importante que es su mayor secreto y nuestra mejor arma para ganar esta guerra, recuerda lo que Neiro utiliza siempre cada vez que nos enfrentamos con las fuerzas Karianas que la energía de los yuarmios que aun que no son diestros en maniobras militares tienen la capacidad de dominar a los Karianos en su propio tiempo cayendo en un inexplicable sueño haciéndolos presa de su propia destrucción al darse cuenta que han perdido la unión de los mismos hechos, provocan los resultados de la última vez —fundamento a su favor Irene
— Si mi señora pero no siempre tendremos la suerte de esa vez, recuerde de los yuarmios no pelean por nuestras misma razones solo pelean porque Neiro no los ataque a ellos al ver que los Karianos negaban su ayuda
— ¡Tu aun no entiendes! En primera los yuarmios depende de nuestra protección porque después de habernos ayudado ten por seguro que la Comunidad jamás los a cojera y ahora mucho menos que no escapas de protegerse a si misma y sábetelo tú crees que la única aceptara un pueblo que solo significa proteger sin nada a cambio cuando en realidad está necesitando de mayor energía para poder protegerse a sí misma. Entiéndelo ella no tiene más fuerza para acoger uno más por lo tanto los yuarmios jamás estarán con ellos. Y en segundo lugar como tú sabes y como ya te lo dije la Elegida no tiene la suficiente fuerza para proteger a toda la Comunidad, a lo que tu dijiste que la Comunidad contaba además con la Fuente, con su propia armada y con la magia — explico Irene a lo cual Shirined solo asintió con la cabeza e Irene continuo— Bueno pues has de saber que para que la Fuente funcione toma la energía de su Elegida, del circulo interior, como de la Comunidad en general lo que le da un gran poder en condiciones normales, pero como la Elegida no tiene más poder que para medio proteger a la Comunidad pues la Fuente no puede tomar alimentarse de ella aun que ya estuviera con ellos, ahora solo queda el circulo interior y la Comunidad en general. Los primeros ahora solo son cuatro de los cuales obtiene su mayor fortaleza y es de lo que nosotros nos encargaremos de destruirlos a ellos y al menos de desgastar su energía batalla tras batalla con la ayuda de Neiro. Destruyendo al círculo interior, solo queda la Comunidad en general con su ejército y su tecnología ahora dime ¿a cuántos no se ha enfrentado Neiro con esas mismas características y cuáles han sido las consecuencias?
— A demasiadas y nuestra señoría siempre ha salido victorioso — repuso Shirined
— Ahora entiendes. La Fuente en realidad no es un gran peligro destruyendo a la Elegida, que mientras no esté con el círculo interior se mantiene desprotegida al robarle su mayor poder la Fuente, la cual es la principal razón de nuestra ida a su guarida, que es descubrir su paradero para después matarla y someter al círculo interior para ponerlos de nuestro lado si no es imposible o si se resisten destruirlos sin remedio alguno — agrego Irene
— Entonces debemos planear muy bien lo que usted hará estando ya entre ellos mi señora porque es muy cierto que usted es fuerte, pero no más que el más débil de ellos, porque si la descubre, estaremos acabados — explico Shirined
— Tienes mucha razón pero Neiro me ha dado una poción muy poderosa creada con sus propias manos bajo la protección de nuestra señoría Rar que me dará lo más importante control de toda mi mentalidad evitando que intrusos puedan extraer información sin mi consentimiento. Esto no durara mucho, pero si lo suficiente para tener su confianza y poder saber donde se encuentra la Elegida
— Bien entonces no hay más que empezar con el plan y mucha suerte su majestad — dijo Shirined
— Muchas gracias — repuso Irene
Irene quedo más tranquila al saber que Shirined entendía todas las partes del plan y, ya no se oponía, ahora el siguiente pasó que debía de seguir es comunicarse con Lucil y así lo hizo.

Lucil se encontraba muy ocupada, se le había acumulado muchos deberes, desde hace algunas semanas se sentía muy cansada de forma inexplicable, aunado a esto ella había vuelto a recaer en sus acostumbrados sueños que no hacía más que preocuparla e instigarla a provocar momentos de exaltación o desaliento extremo debido a la preocupación que sentía por ello.
Elther la buscaba constantemente, para platicar con ella haciéndolo algo frustrante pues casi siempre la encontraba dormida. Sin embargo algo vendría a complicar su estancia en su hogar ya que Irene había insistido constantemente en pasar una temporada con ella y pese a que ella se negaba al fin Elther contesto sin su consentimiento alegando que necesitaba la compañía de sus antiguos amigos lo habían invitado a pasar un tiempo en su casa.

Para todos los integrantes de la familia significarían cambios aparentes la nueva llegada de Irene a México, a unos porque les traía esperanzas renovadas de posibilidades de superar su actual crisis; mientras que a Lucil le preocupaba sobre todo porque no podía entender que buscaba con ella. Ella después de la llamada solo tenía cabeza para tratar de poner sus ideas en claro, lo que la llevo a recordar su prolongado interés por Irene la primera vez que la conoció y es que con ella se desataron muchos hechos sin precedentes que marcaron su memoria el primero y el más importante es que ella nunca se pudo explicar que supiera de lo que sucedió en aquel callejón de España tal vez y solo tal vez esto le avisaría lo que le esperaba y de lo que si estaba segura es que ella savia la verdad. Por otra parte ahora todo era confusión para Lucil no dejaba de recorrer aquel camino interminable sin poder saber adónde llegara, ya estaba harta de los mismo cada noche a veces despertaba exaltada estirando la mano por tratar de llegar pero nunca lo alcanzaba siempre despertaba por cualquier razón y si contar que le intrigaba sobre manera la última visión que tubo aquella que se dio en el jardín trasero de su casa, como podía ser posible que Irene si llegase a amar de tal manera a Iliac pudiera traicionarlo para entregar o matar a sus propios hermanos. De repente callo a la cuenta de lo que estaba pensado
— Si tiene que ser eso, no me buscaba a mi los buscaba a ellos, LOS QUIERE MATAR A ELLOS Y YO LA HE TRAÍDO AQUÍ, PERO PORQUE SI NO LOS CONOCE — exclamo Lucil estallando en llanto al ver lo que había provocado— será mi culpa si les llega a pasar algo, no puede ser que por mi culpa ellos ahora estén en peligro — volvió a reaccionar esta vez más consciente de lo que decía — pero no, yo recuerdo bien que habla de una sola persona, no hablaba de varias la llamaba la intrusa y de una oscuridad y eso no concuerda con ninguno de los que vivimos en esta casa y por lo que dijo también ella sufre pero porque sufre, quien es ella y quién es ese maldito Neiro que no solo conoce ella sino también Iliac. Por lo visto el es la causa de todo.
Lucil quedo un poco más tranquila al saber que no sería nadie de la familia la que tuviera que morir, «pero existía otra cosa. ¡es que la persona que buscaba Irene soy yo! ¿Si no entonces porque hacía referencia que la debía de encontrar en ese lugar en el mismo que yo estuve aquella noche en que perdí el conocimiento? Fui la única que estuvo ahí esa noche, SOLO YO, Manolo e Iliac, pero no era hombre era mujer por quién iba Irene, por lo tanto “YO”». Lucil se puso tensa una vez más al reconocer que todo apuntaba a ella, pero porque no lo había hecho antes, «tal vez será que no me buscaba a mi si no a otra persona, pero ¿Quién?, ¿Quién?. Lo tengo que saber lo debo de saber, por algo es que viene a México, por algo es que debería enamorarse de Iliac, por su puesto solo debo evitar de cualquier forma la muerte de los demás, pero ya después me encargare de eso, ahora lo primordial era encontrar a la otra persona y ponerla sobre aviso y así lo haré pero para esto debo saber a quién busco y por lo visto Irene no es la única que lo sabía, también lo sabían ellos “mis hermanos”, ¿aunque aun no puedo entender la relación entre ella y los chicos? Pero lo que sí es cierto es que todos ellos encierran muchos secretos; que muy a pesar de que mi padre me pidió me mantuviera al margen. No lo haré no por simple capricho si no porque ahora hay muchas vidas en peligro no solo la mía» suspiro agobiada, «además por otro lado está la traición de Irene a Iliac por ese tal Neiro al parecer todo se arreglaría de buena forma si ese Neiro no existiera, ¿quién es y qué querrá con todos ellos?».
Lucil termino cansada pero decidida lo mejor era averiguar la verdad pro medio de Elther, el pasado era trascendental ya después ella se encargaría de averiguar el presente por otros medios porque estaba muy claro que Elther no hablaría de más, pero el principio era importante. Lucil se paro determinada a conseguir esa información y lo haría en ese mismo instante

Ella no tardo mucho tiempo en encontrar al grupo, al parecer estaba muy amenos platicando, no parecían los de antes, era como si les hubieran inyectado alegría y optimismo sin explicación alguna.
— ¿Elther puedo hablar un momento contigo?— pregunto Lucil mientras Iliac tenía cara de pocos amigos al ver la familiaridad con la que hablaba con su hermano
— Claro — respondió Elther
— ¡A dónde vas Elther, no quiero que hables con ella! — expuso Lara furiosa al ver que Elther se alejaba sin dar ninguna explicación a su novia
— No te pongas así es solo una amiga — repuso Elther
— Tranquilízate Lara hay que llevar la fiesta en paz recuerda... — indico Iliac — que hay cosas más importantes — dando a entender que se trataba de Irene, agregando en un murmullo solo para que Lara escuchara Irene puede ser la Elegida no podernos permitirnos un error ahora teniéndola tan cerca.
Lara al oír esto no le quedo más remedio que soportar su enojo y cerrar la boca. Ya más alejados del grupo Lucil dijo
— Esa es tu novia, pobrecito ¡es muy celosa!
— Si un poco, pero, a si la amo — repuso Elther sintiendo una punzada de culpa a la vez que se enrojecía sin sentido, eso realmente sería verdad y efectivamente se deseaba continuar engañando y solo su hermano había sido capaz de ver la realidad. El la vio por un momento preocupado de que se haya percatado de su cambio de animo
— En gustos se rompen géneros — agrego ella sin preámbulos
— Si, ¿sobre qué querías hablarme?— pregunto azorado Elther intentando evitar el tema
— ¡Ha sí!, Lo que pasa es que en unos días va a llegar una amiga desde España, gracias a tu hospitalidad— agrego renuentemente mientras él le sonreía y quería saber si no habría ningún problema con traerla algunas horas a la casa?
— Por mí no hay ninguno, tu sabes que también esta es tu casa y puedes traer a quien quieras — expresó Elther emocionado al ver que podría ver muy pronto a Irene para poder saber si era o no la Elegida— además no olvides que gracias a mi idea ella vendrá y tu no pasaras tanto tiempo solo ya que evitas estar conmigo
— Bueno para ti no hay ningún problema pero ¿y tus hermanos?— cambio rápido de tema Lucil
— No, tampoco es problema para ellos, estoy seguro
— Si, ¿bueno?, siendo así gracias — dijo Lucil rápidamente intentándose alejar velozmente de ahí
— Por nada, oye y si no es mucha indiscreción ¿de dónde la conoces? — pregunto Elther para empezar a conocer a la que pudiera ser la Elegida
— Bueno de la escuela — dijo Lucil ya ha unos metros de distancia y frustrada pues el se acerco velozmente a su lado para evitar que se fuera
— Tienes mucho de conocerla
— No, realmente muy poco, nos empezamos a tratar como dos meses antes de que terminara la carrera
— Y ¿como se conocieron?
— Bueno fue algo chistoso, no fue en la escuela, a pesar de que ya la había visto dentro de la universidad. Fue en un callejón realmente no se porque estaba ella ahí pero recuerdo que se sintió mal y bueno me acerque a ver si se sentía bien y bueno ya sabes, se acordó de que también me había visto y ya sabes no.
— Si
— Oye, te puedo preguntar algo que siempre he tenido un poco de curiosidad en saber
— Depende ¿Qué es lo que quieres saber?
— Bueno, como es que tu y bueno mis demás hermanos llegaron con mi papa
— Bueno, en realidad Iliac y yo somos hermanos de sangre y tu padre y mi padre se conocían desde pequeños y bueno pues ellos murieron y fue como quedamos al cuidado de tu padre, cuando nos recogieron Iliac era un recién nacido y tu madre lo crió bueno solo un año cuando tu naciste y bueno, tu sabes ella murió. Después ya sabes pasaron los años crecimos y bueno tu te fuiste tiempo después y fue cuando al año llego Azuer con nosotros por una coincidencia, recuerdo que papa nos llevaba a la escuela cuando de repente se le atravesó sin más ni más un niño, papa lo había atropellado lo llevo al hospital y tiempo después al saber que no tenía familia lo adopto, Lara y Sirine fueron criadas por la misma persona que también era muy allegada de mi padre y bueno fue casi la misma historia que la de nosotros.
— ¿Entonces Lara y Sirine son también hermanas?
— No, ellas digamos que por razones que no te puedo decir pues se educaron juntas, para después pasar al cuidado de tu padre, es desde entonces que estamos juntos
— Ha oye que bueno se ve que se llevan muy bien, bueno creo que te dejo no valla a ser que se enoje tu novia y me ponga los ojos morados
— Ella no es así, no te preocupes
— Espera un momento, es cierto son cinco y solo hay cuatro …
Elther guardo silencio se quedo muy serio para momentos después entristecer e intento decir algo pero Lucil lo callo diciendo
— … no, no, no es necesario que digas nada, ahora entiendo todo. Actuaban así por el, solo espero que bueno se recupere pronto tenga lo que tenga, y bueno por tu silencio es lago grave y delicado de lo cual no se puede hablar ¿no es así?
— Si — repuso Elther a un triste al recordar lo que le había pasado a Azuer, pero un poco asombrado
— Bueno, ahora si creo que me debo ir
— Si, pero no sin antes responderme, ¿Por qué me has estado evitando Lucil. Te he hecho algo malo?
— En absoluto
— ¿Entonces porque me evitas?
— No es cierto, es solo que… — repuso Lucil dudosa
— ¿Qué?
— Que quiero evitarme problemas con tus hermanos y principalmente con tu novia que alegues se nota que no le parece que tú me hables
— Y por eso me castigas sin tu presencia
— Dudo mucho que sea un castigo ¿o es que quieres pelear todo el tiempo con ella?
— Ella no es como tú crees. Es maravillosa, es solo que estamos pasando por una temporada muy difícil
— Pues será como tu digas pero yo no quiero ningún problema con ellos ya suficiente tengo con… — agrego sin pensarlo
— ¿Con que Lucil, si tienes algún problema y yo te puedo ayudar no dudes en decírmelo? Sabes que somos amigos y que puedes contar conmigo, Siempre
— No creo que me puedas ayudar ahora, como tu dices están pasando por una temporada muy difícil además sino puedes arreglar ni tus propios problemas, mucho menos mis problemas con las matemáticas— mintió Lucil
— Es muy cierto, pero yo siempre tendré tiempo para escucharte y si está en mis manos ayudarte lo haré lo lo dudes ni un momento. Tu eres…— Elther dudo un momento y agrego resuelto — mi hermanita y te quiero demasiado como para permitir que te hagan daño O.K.
Ella asintió, reconfortada sabiéndose con su apoyo y se alejo dejándole una sonrisa por respuesta, en tanto el se reunía nuevamente con sus otros hermanos que los observaban
— ¿Se podría saber qué diablos quería ahora?— estallo en reclamos Iliac
— ¡Ya lo sabes no, para que lo preguntas! — respondió enojado Elther
— Si pero nosotros no, ¿qué era lo que quería? — pregunto mal humorada Lara
— Solo quería saber si no nos molestaba trayendo a su amiga, la que le hablo por teléfono — repuso Elther
— En serio esa es una muy buena noticia, no pensé que lo hiciera, pero eso si que es una muy buena noticia — repuso Sirine
Sirine no fue la única que se alegro con esta noticia en realidad tanto Lara como Elther se veían de muy buen humor. El único que aun se mostraba receloso fue Iliac, el cual agrego
— Porque no terminas de decirles lo que hablaste con ella, Elther. No creo que sigan muy felices después de saberlo
— En realidad lo demás fue sobre cómo nos conocimos y eso, pero no tiene mucha importancia o al menos que yo no esté enterado pero no es un tema que no pueda compartir con ella — objeto Elther
Tanto Sirine como Lara quedaron serias, sin poder creer lo que les decía Elther
— ¿Como fuiste capaz de decirle eso? — reclamo Lara
— Eres un boquifloja Elther — alego Sirine
— «En realidad eso no es lo que realmente me interesa, no te das cuenta que puedes dañar con tus torpezas ¿A caso ya no la quieres?» — resonó en la mente de Elther y después contesto por el mismo medio a su hermano
— «No te entrometas, bien sabes que no he hecho nada malo. Lara será la primera en saber si no la amara» No quiero hablar sobre el tema, si lo hice o no ya no se puede hacer nada más. — se dio medio vuelta y salio muy rápido de ahí. Iliac que no le parecía como estaba actuando su hermano solo dijo a este cuando se iba
— Veremos que opina mi padre sobre esto

La llegada de Irene fue más rápida de lo pensado y lleno de innumerables remembranzas alrededor del tiempo en que no se vieron. Semanas después de esto Lucil seguía con sus propios conflictos gracias al ya acostumbrado cansancio que siempre tenía de lo cual solo se había percatado Elther, cuidando mucho como actuaba o lo que hacía cuando Irene estaba presente, intentando todo lo posible alejarla de sus hermanos; sin embargo ella no podía demorar más el encuentro pese a que se negaba rotundamente, tanto la insistencia de Irene como la ancia incontrolada e inexplicable para ella de Elther le hicieron inevitable el encuentro.

Esa tarde la fue a recoger al hotel donde Irene se hospedaba, sin demorar mucho en llegar a su casa. Irene se mostraba ansiosa.
— «Sabía que estaba aquí lo presentía» — dijo para si Irene a la vez permanecía quieta con el alma en un hilo, mientras Lucil abría la puerta de la entrada — «Espero que esta vez sea diferente y esa extraña energía que sentí la última vez no intervenga en mis propósitos, sino como explicare ello, No puede ser no después de lo lejos que hemos llegado…»
— Pasa — dijo Lucil a la vez que le permitía el paso a la otra mientras la llevaba a la entrada principal de la casa
— Gracias — Irene dio una ojeada general a la estancia viendo a primera vista a Iliac que estaba saliendo del despacho de su padre, esta le sonrío, correspondiendo el de la misma forma
Lucil lo invito a acercarse diciéndole
— ¿Tienes un momento?, quiero presentarte ha alguien
— Claro — repuso Iliac acercándose rápidamente
— Ella es Irene. Irene el es Iliac — señaló Lucil
— Mucho gusto
— Mucho gusto
Contestaron cada quien al estrecharse las manos Irene e Iliac sonriendo ávidamente. Ambos se habían sentido atraídos uno al otro desde la primer segundo en que se vieron, Lucil sonrió inmediatamente para sí, recordando lo que vio en aquella ocasión y sabiéndolo que pasaría ella solo dijo
— ¿Iliac no te molestaría si fueras por los demás, es que quiero presentársela?
— Claro — dijo alegremente el, sosteniendo la mirada en la de Irene. Sin percatarse siquiera de lo burlona manera en que se expreso Lucil al pedirle que fuera por los demás
Ya estando solas e instaladas en la sala Lucil le comento en un tono burlón
— No entiendo ni que le ven, es guapo ¡no lo niego!, pero ¡yo no moriría por el, en ningún momento! Y al parecer tu no opinas lo mismo que yo. Tu ya te uniste a las filas de seguidoras del club de fans de Iliac ¿verdad? — termino diciendo esto último casi carcajeándose
Irene olvidando por completo quien era Iliac, lo que debía de hacer y cómo debía de actuar, dijo un poco avergonzada
— ¿Se noto mucho?
— Si, pero no te preocupes, se nota que tu ha él también le gustaste
— ¿En serio?
— Si, aun que debo anticiparte que es muy cotizado
— ¡ A si!
— Si, aun que. Para mi gusto creo que es todavía muy niño
— Entonces, por lo visto a ti ¿no te gusta?
— No, a mi me gusta alguien más
— Y ¿se puede saber de quién se trata?
Lucil guardo silencio, recordando la voz serena y encantadora que acompañaban esos hermosos ojos de profundos sentimientos que le hacían suspirar…
En ese momento entraron sus hermanos en la sala, sacándola de sus cavilaciones y agrego rápidamente
— Quiero presentarles a Irene que ardía de conocerlos. El es Iliac, ya te lo presente, Sirine, Elther y Lara — a la vez que los demás la saludaban y le estrechaba la mano sonrientes
— Hola — agrego Irene alegremente
— ¿ Y cuánto tiempo tienen de conocerse tu y Lucil?— pregunto Lara
— No tiene mucho. No se explicarlo, sin embargo me sentía muy atraída por el hecho de conocerles y ahora veo que valió realmente la pena
— Yo opino lo mismo lo que, aun que no sé cuánto podría ella de nosotros, si nos conocimos, tan poco — expuso Iliac
— Bueno platicar de ustedes de cómo eran y eso no pero…
— Pero… — intervino Elther — hablar de ti o de las chicas, ni que decirlo, pero yo soy otra cosa. Siempre fuimos amigos antes de que mi padre se la llevara
— Sin duda — dijo Lucil— aun que nunca mencione a Elther, ni a Iliac pues en realidad no sabía que aun vivían con mi padre
— En realidad así es — contesto Irene mirando dubitativamente a Lucil y sopesando cada una de sus palabras
— Pero eso no importa, mejor dígannos como se conocieron — insistió Sirine despertando el interés del grupo al ver el nerviosismo de Lucil
— En realidad no fue algo de mucha importancia solo nos encontramos un día en la calle y bueno desde ahí nos hicimos amigas porque bueno también íbamos en la misma universidad — contesto Lucil aceleradamente
«Algo les oculta, pero ya había quedado establecido que ella no es la Elegida, no después de ese día, pero sabrá algo ella de la Elegida y de ser así porque tanto hermetismo entre el grupo, pensé que ella tenía un lazo más estrecho con ellos y sin embargo, no hay más que caretas, probablemente será más fácil llegar a ellos de lo que pensaba, pues no confían en ella, al igual que ellos tampoco en ella. De ser de otra manera jamás me habrían permitido la entra en su casa» — cavilaba para sí Irene al notar el hermetismo de su amiga ­— «Tal vez si les doy algo de que pensar amplié mis oportunidades además ya es tiempo de saber la verdad, de lo que sucedió realmente ese día»
— En realidad a si, no fueron las cosas Lucil, tienes que recordar que yo estaba ahí por algo y tu muy casualmente apareciste porque mentiste en esa ocasión y porque lo haces ahora, si sabias muy bien como ahora que eras tu la persona que yo buscaba
— ¡Yo!, ¿Que persona que buscabas? No digas tonterías — pregunto Lucil tratando de controlar su nerviosismo. Todas las miradas cayeron en Lucil
— Si te acuerdas que ese día te pregunte sobre una chica que había perdido el conocimiento en esa calle y tu me contestaste que ninguna, que solo una había muerto ahí, pero que ninguna había perdido el conocimiento, después yo averigüe ¿y adivina de que me entere?, que tu unos días antes habías perdido el conocimiento, dime siempre acostumbras a caminar por las noche sin rumbo alguno como esa noche o como esa tarde en que nos encontramos o ya sabias que yo estaría ahí. — dijo Irene bastante sería
«Solo me está poniendo a prueba, tranquila, respira hondo. Ella solo actúa por instinto, su fin es llegar a ellos obtener su confianza y su simpatía. Además no le debes a nadie ninguna explicación. ¡Es tu vida y ni ella, ni nadie tiene porque cuestionarte lo que sucedió ese día» — pensó Lucil para después agregar
— Pues a decir verdad si acostumbro demasiado a eso y si fue una casualidad o no, realmente no podría decir, pues aun soy incapaz de recordar lo que sucedió esa noche y respecto a mi encuentro contigo en el mismo lugar, solo sentí que tal vez habría alguna respuesta ahí, que fue el día que te conocí y pese a que no encontré respuestas como esperaba, valió la pena porque te conocí — termino Lucil por completo controlada, abrazando a su amiga y evitando con ello que continuara su ataque.
— No, pero… — insistió Irene agobiada
— ¡Olvida eso! O dime ¿tenía alguna importancia que me encontraras?
— No — contesto Irene un poco nerviosa al ver a Lucil como la comprometía a ella
— ¿Te quedaras con nosotros verdad? — agrego Sirine esperanzadoramente y olvidando por completo el enigmático pasado y a todas vistas su hermana no permitirían que conocieran tan fácilmente
— Si no puedes negarte — agrego Elther viendo de reojo a Lucil, sin poder entender su comportamiento
— Es que… ¿Tu qué dices? — pregunto Irene a Lucil, fingiendo indecisión
— No creo que le incomode a ella ó nadie más, ¿verdad?— repuso Iliac, notablemente animado
— No por supuesto que no — dijeron los demás mirando a Lucil dubitativamente que había guardado silencio
— Por supuesto que no — repuso Lucil insegura
— No sé realmente no quiero ser una molestia — repuso Irene
— Anímate, así tendremos más tiempo para estar juntas. Pensando para si «Y así tendré más tiempo para vigilarte y descubrir tu verdad.»
— Bueno, pero solo si a ninguno de ustedes les molesta
— No por supuesto que no les molesta ¿verdad? — respondió Iliac
— No — respondieron todos a laves bastante felices de que aceptará
El tiempo paso volando, no entraron en intimidades, sin embargo le sirvió a Irene el sondear a sus nuevos enemigos. Si pensar en que a ellos los llenaba de esperanzas.

Lucil noto la la diferencia que prodigaban ahora sus hermanos por Irene, cosa que ella no había logrado en varios meses. Irene lo consiguió en solo algunos días, a menudo los encontraba consagradas en plásticas envueltas en nubes del pasado, en la que ella jamás participo. Y lo que ella noto desde un principio se hizo más perentorio con el paso del tiempo. La miraba suspicaces, sabía muy bien que Irene se habría encargado de que la odiaran con mayor intensidad.

Había notado también en Elther algunas dudas que no le agradaban y que agrandaba mayormente el parecido con su hermano Iliac y que se hizo aparente en cualquier momento que estuviese con ella. Y como era de esperarse una tarde Elther decidió despejar todas sus dudas.

Esa tarde él la esperaba en las escaleras que llevaban a su edificio, más temprano de lo usual.
— Hola, pensé que estarías con Irene y los demás — dijo Lucil al verlo recargado en la pared
— Deseaba pasar tiempo con mi mejor amiga, hace mucho que no estamos juntos — agrego algo sonrojado
Lucil sonrío adoraba la sinceridad de su mirada, mientras en su interior se desasía un sinfín de mariposas con un leve suspiro inaudible que murió en su sonrisa disimulada «Se que nunca serás mío, puedo sentir como palpita en tu interior el amor que sientes por Lara y sin embargo, no puedo evitar que amarte».
— Solo que no aquí… No quiero que… — continuo el
— No deseas que ellos estén cerca ¿Cierto?
— Si es algo complicado. Lara se ha puesto algo insoportable e Iliac ahora más que nunca te quiere más lejos de nosotros
— ¿Y qué piensa Sirine?
— Que debería alejarme de ti
— Tal vez tenga razón ­— agrego ella entristecida. Elther no quiere que por mi culpa tengas problemas con Lara y mucho menos que se encele por causa mía. Sería horrible para mi saber que estas teniendo problemas con tu novia porque piense que tu y yo… No quiero verte sufrir pues se que la amas demasiado, me los has dicho muchas veces.
— Nosotros ya teníamos problemas antes de que tu llegaras
— ¡No mientas!
— Eso es realmente lo que quieres, que me aleje de ti. Porque si es lo que realmente deseas lo haré. Y no porque los demás lo deseen, sino porque realmente tu ya no me desees a tu lado.
— No es eso. Sabes que adoro estar contigo y que… me encanta que seas mi amigo — dijo Lucil mordiéndose en labio interior deseando gritar lo que realimente sentía por él.
— ¿Entonces porque quieres alejarme de ti? No entiendes que yo jamás te dejare.
— No sabes lo que dices, si continuas así Lara te dejara y tu hermano ya no te apoyara más, casi estoy segura que mi padre jamás estaría de acuerdo.
— Sabes a veces pienso que esto es irreal que Lara continua siendo la persona de la que me enamore, pero ella a cambiado demasiado y si piezas que me dejara por ti, ya es tarde hemos discutido y me ha terminado más de tres veces en el último mes por la misma causa sus celos hacía ti, debes saber que yo continuare con ella hasta el día en que ella realmente ya no me ame, porque no soy capaz de concebir mi vida sin ella y aun que se que ella se muere porque tú y yo nos llevamos muy bien jamás me dejara — decía Elther, mientras esas últimas palabras se repetían una y otra vez en la mente de Lucil, provocando que su corazón ya triste y desubicado se rompiera en mil pedazos, deseo huir de ahí, deseo ya no escucharle, pero en el fondo no movió ni un solo musculo pues estaba cansada de huir, no más. Por su parte Elther respiro profundo, sabía que con el paso de cada día, sus sentimientos cambiaban y que lo que sentía por Lara pese a que aun era muy intenso, la persona que ahora tenía frente así había movido su mundo los 360 grados y que era cierto aun que dejara de amar por completo a Lara jamás la dejaría pues no sería capaz de hacerle ningún daño, no al menos que ella lo dejara cosa imposible se había repetido en mil ocasiones; ambos profundamente hundidos en sus cavilaciones nunca se dieron cuenta en lo que el otro sentía por si en ese momento — y por otra parte creo que ya te habrás dado cuenta que Iliac y yo somos muy diferentes. Mi hermano sigue el filo del renglón los lineamientos de mi padre, mientras que yo trato de evadirlos en la medida de mis propios beneficios. Además mi hermano me discutirá todo lo que quieras, pero jamás me dará la espalda solo porque tu y yo somos amigos, me reñirá todo lo que quieras pero solo eso.
— ¿Y qué pasa con lo que siente Lara, no te importa que sufra por esto?
Los sentimientos de culpabilidad se removieron en el interior de Elther y callo por un momento…
— Lamentablemente sufre por mi culpa y eso me pesa como no tienes ideo, pero yo sufriría más si no te tengo en mi vida
Lucil no supo que decir y decidió cambiar de conversación
— Olvida todo eso quieres, sobre que querías hablar, porque no te creo que me hayas venido a buscar solo porque me extrañabas
— Bueno es referente a lo que hablaste con Irene el día que llego. Porque tengo la ligera impresión de que ocultas algo más y no deseas que ella o alguien más lo sepa
— Sabes tú has sido sincero conmigo, en lo que cabe, y no me queda más que corresponder de la misma forma por lo que te lo diré sin rodeos, si. Hay más y sin embargo lamento decirte que así como tú me ocultas cosas, esta es una de ellas de las cuales jamás quiero hablar
Elther quedo en silencio, algo desilusionado y solo acepto su negativa
— Es cierto, esos fueron los términos y respeto tu silencio así como tú has respetado el nuestro. Sabes me pesa que no lo sepas porque me consideres o no un tonto todo lo que nos está pasando, presiento a la larga también te incumbirá, sin embargo no puedo decírtelo. Pues no es solo mi secreto. Además temo decirte que te pondría en peligro
— ¿Y qué hay de la seguridad de Irene?
— Han confiado en ella más que en mi — agrego recelosa
— Te adoro que seas así, pero no puedo decirte nada, ¡No haora! Tal vez algún día pero no hoy
Lucil sonrió y agrego pícaramente
— ¡Tenía que intentarlo! Ah… por cierto Irene no tiene novio y bueno me va a quemar viva pero… también le gusto— soltó ella de improvisto
— ¿Qué? ¿De qué hablas? — pregunto muy alegre Elther, aun que bastante confundido
— Solo díselo a Iliac, el si va a entender — dijo Lucil sonriendo
— ¿Ósea que me quieres dar a entender que…?
— Si… ¡Si tú los hubieras visto!
Tanto Elther como Lucil estallaron en carcajadas mirándose el uno al otro, para después quedar en un silencio incomodo. El cual fue roto por Lucil al decir
— Ya me tengo que ir, ya perdí mucho tiempo, te veo después
— Bueno, entonces te veo más tarde.
— Si tal vez. Nos vemos
— Espera, ¿que no te vas a despedir?
— Ya me despedí
— No correctamente
— ¡A si!, ¿y según tu como es correctamente?
— Así — agrego Elther dándole un beso en la mejilla
Fue un beso demasiado largo para suponer que era de amigos. Ambos sintieron emociones reprimidas por tanto tiempo al palpar el roce del uno con el otro ambos temblaban con un nerviosismo inminente al estar tan cerca. Un par de segundos para ellos se convirtió en la eternidad, como si se hubiera detenido el tiempo en un lugar en donde no había nada ni nadie más que ellos.

Elther fue el primero en reaccionar sabiendo que había hecho muy mal, sintiéndose muy culpable por lo sucedido. Por lo que después de ese beso ambos se miraron a los ojos sin decir nada, Elther con una profunda culpa que se reflejaba en sus ojos lo que Lucil pudo percibir, sintiéndose triste y algo confundida al igual que el. Siendo él el primero en hablar.
— Creo que ya te tienes que ir — dijo Elther con voz queda y entre cortada.
— Si — respondió Lucil, sin dejar de mirarlo tratando de comprender lo que había sucedido a un que no era necesario que lo hiciera. Ella ya lo sabía y lo entendía perfectamente solo que se negaba a aceptarlo pues conocía ha Lara y sabía que él prefería a su novia que ha ella.
Lucil dio media vuelta y salió de la cafetería aun desconcertada. Ella sabía y entendía perfectamente lo que tenía que hacer en ese tipo de casos pero se negaba a aceptarlo en parte porque después de Manolo, Elther era la luz que ilumino su camino con el que más se había identificado y por el que sentía un profundo amor.

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