miércoles, 26 de mayo de 2010

LA COFRADIA - CAPITULO 19

XIX

La entrada en la dimensión del silencio fue intempestiva. Se sentía tan extraño y fuera de contexto, con todo lo que había visto en sus visitas a este lugar pero siempre ante una barrera que no le permitiera percibir en su totalidad lo grandioso que ahora le rodeaba.
Iliac se movía lentamente viendo todo a su alrededor, como si fuera la primera vez, encontrando cosas que en su primera visita jamás hubiese visto. Mientras le observaban los seres espirituales que se encontraba a su alrededor. Algunos se acercaban sin miedo a darle la bienvenida y pese a que los sentía iguales a él, sus vibraciones eran muy diferentes a las que el percibió por primera vez.
— Eres diferente — dijo uno de ellos
— Lo soy, no estoy muerto
— Eso lo sabemos, pero tu esencia es muy diferente a la nuestra a pesar de que eres un ser vivo
Iliac no sabía cómo expresar su diferencia, pese a que entendía que esta radicaba en su situación privilegiada al permanecer en ese lugar con su cuerpo corpóreo.
— No lo sé
— Es la primera vez que estas aquí ¿verdad?
— En realidad no, pero
— ¿Puedo ayudarte en algo?
— En realidad busco a alguien y ha algo
— ¿Pertenece a este mundo o es como tú?
— Pertenece a este mundo
— Entonces no será fácil encontrarla. ¿Tiene mucho tiempo aquí?
— Si
— ¿Sabrás si se encuentra el Moksha o en el Gehena? Ho en alguna parte de los valles.
— En realidad no
— Yo puede ayudarte a buscarla dentro de los valles y en los primeros círculos del Moksha. Pero en el Gehena tendrás que hacerlo solo
— ¿Qué es el Gehena?
— Donde proviene lo más malévolo de este mundo
Iliac guardo silencio y comprendió al momento el mensaje que el ser le había dado.
— Acepto tu ayuda. Me llamo Iliac y tu
— Me puedes llamar Dry
Dry guiaba a Iliac a través de los valles buscando a Niggel, lo cual era algo cansado pues al parecer pese a constantes preguntas a varios de sus congéneres. No le habían podido dar ninguna razón de ella. Nadie la conocía, jamás le habían visto.

Con el paso del tiempo dentro de la dimensión del silencio, pensaba constantemente en lo que sucedía con Lucil y en lo que tenía que vivir a causa de Rar, pero una nueva necesidad nacía en su corazón. Primero empezaba como una leve intranquilidad que era satisfecha en gran medida al saber más y más sobre la dimensión del silencio y el saberse ahí, pero conforme pasaba el tiempo pasaba lo que había temido tantas veces Lucil y aun que el intentaba evadirlo había veces en que esa necesidad se hacía aun más imperiosa que la fuerza de su propio ser, sin embargo aun luchaba por mantenerse inecuánime ante ella, siempre con la firme convicción de cumplir la promesa que le había hecho a Lucil. Habiendo ocasiones en que solo esa idea lo mantenía fuera de esa necesidad incandescente que le mantenía preso de su propia incapacidad por resistirse.



La voz se escucho a través de toda el territorio avanzando con gran rapidez a todos los lugares vecinos. El caos era plausible y la respuesta de la Fuente ante lo inminente no se hacía escuchar.
Todos dentro de la Comunidad se encontraban expectantes y tanto Omed como los miembros del circulo interior ahora se encontraban reunidos dentro de la Cámara de la Fuente.
— Fuente por favor respóndenos — suplicaba Omed
Fuera del castillo todo era especulaciones y desastre. La gente estaba nerviosa y era víctima de las peores ilusiones pensadas hasta ese momento. Mientras que el pugilato se reunía con los principales miembros de la Guardia dando el son de alarma inminente, esperando impacientemente la llegado del Legado Hinior que permanecía con su familia dentro del castillo intentado liberar alguna palabra de la Fuente que se había enmudecido desde la tarde de ese día.
El brillo de la Fuente se opacaba con el paso de los minutos haciendo sé más evidente el pánico en la cara de los presentes en la Cámara, haciendo que el cielo de Kara cobrara un tono plomizo, mientras que la mayoría de los animales que habitaban el planeta se habían ocultado. Cobrando al mismo tiempo una melodía de tristeza en el interior del planeta que cantaba en su alrededor en toda su superficie.
— Es que no puede estar sucediendo esto — dijo Azuer al tiempo de ver que Elther se deshacía en una caminata nerviosa alrededor de la Cámara esperando algún indicio de la Fuente
— Ya han pasado más de tres horas desde que sucedió — dijo Sirine asustada recordando con un ligero temblor de su cuerpo al recordar como se había cimbrado la Tierra en toda la Comunidad inundando el espacio en un negro total, al descubrir que la protección de la Fuente que se cernía sobre la atmósfera de Kara se había vuelto más que una ligera tela de cebolla haciendo inminente la destrucción total en segundo si esta hubiera desaparecido por completo
— No quiero pensar que lo que está sucediendo. Siento un profundo vació, como si… — decía Lara interrumpiéndose por completo a saber lo que significaban sus palabras. Un profundo temor le inundaba y le quebrantaba la voz rompiendo en sollozo
— Como si… alguien estuviera muerto — intervino Elther al penetrar dentro de los pensamientos de su novia al ver que no se atrevía a decir lo que sucedía
— No puede ser — dijo algo desesperado Omed — Fuente, por favor. Tu eres la única que puede sacarnos de esta oscuridad que esta trastornando la tranquilidad de la Comunidad. Por favor no permitas que todos caigamos en pánico y que las consecuencia de ello nos conlleve a mayores desgracias
La Fuente había tornado aun color aun más claro del que tenía — al parecer recuperándose paulatinamente — pero siguió guardando silencio, como si todas las fuerzas que tenía las empleara en contra de una lucha descomunal por salvar al planeta que ahora se veía impedido de toda protección.
— Es tiempo de hacer algo, no podemos permanecer así. Todos sabemos que ya es tiempo — dijo Azuer
— ¡Silencio! No se hará nada, hasta saber cuáles son nuestras condiciones — ordeno Omed
— Papá la situación es inminente. Algo sucedió en Moira; estoy seguro. No podemos permitir que nuestra última esperanza se vea eclipsada por nuestra tardanza — argumento Elther
— No puedo creer lo que estoy escuchando, se trata de dos miembros de nuestra familia de quienes estamos hablado— alego Lara
— Papá, Elther tiene razón la Comunidad no se compone solo dos miembros hay vidas en peligro si no hacemos algo pronto — dijo Azuer mientras veía como Sirine empezaba a llorar ante la idea de perder a alguno de sus hermanos
— Es que no entienden la magnitud de la situación. — dijo furioso elevando cada vez más el volumen de voz — Se perfectamente el riesgo que corremos, pero alguno de ustedes se apuesto a pensar en las consecuencia para la misma Comunidad si enfrentamos sin siquiera estar seguros de lo que sucede en el imperio. La Fuente está luchando por controlar el desequilibrio ante la pérdida de alguno o los dos Elegidos. ¿Sabiendo cada uno de ustedes las consecuencias que ello conllevara a la Comunidad, sin ni siquiera tomar en cuenta el mal que nos puede hacer Rar?
Después de una hora de torturante espera al fin la Fuente había logrado estabilizarse y hablaba por primera vez después de tanto silencio.
— Han surgido cambios eminentes que afectaron gravemente el equilibrio de la Comunidad — dijo pausadamente la Fuente arrastrando cada una de las palabras haciendo eminente la Fatiga que ello conllevaba
— ¿Qué ha sucedido? — pregunto Omed aun más preocupado
— Todo se encuentra en calma, pero la situación ha cambiado. La protección de los Elegidos es casi nula su existencia ha sido minada por barreras que son mayores a los que se hubieran considerado
— ¿Quieres decir que están muertos?
— Ninguno lo está, pero la Comunidad debe preparase para un eminente confrontamiento. Rar no respetara más a la Comunidad
— ¡¡¡PORQUE!!! — todos estallaron al unísono
— Esa era la condición para que mi hija permaneciera a su lado. ¿O es que ya no lo está? — pregunto Omed
— La condición de Lucil no ha cambiado. Pero el poder de Rar es monumental, incomparable con el que la Comunidad o cualquiera de sus elementos en conjunto. Provocando que no solo la destrucción de la resistencia, sino el cambio de la misma Elegida.
— ¡Eso no es posible! — exclamo Elther
— Si lo es. Cuando se es capaz de manipular a un ser con el poder que posee Rar.
— Por lo tanto, lo único que nos mantenía a salvo ya no existe — dijo Sirine entre sollozos
— Y que es peor aún, esta de su lado y puede utilizarla en nuestra contra. Si no hacemos algo. ¿Hay alguna forma en cómo recuperarla? — pregunto Elther
— Con la destrucción de Rar — dijo la Fuente
— ¡Nunca debimos abandonar esa búsqueda! Ahora tal vez todo esto ni hubiera sucedido — comentó furioso consigo mismo Azuer
— Fuente dijiste en un principio que ambos habían sufrido cambios. ¿Qué le sucedió a Iliac? — pregunto Omed — sabemos que no está muerto, ¿pero aun sigue en manos de Rar?
— No el tiempo llego a su límite, no podía permanecer más en Moira pues peligraba su vida, sin embargo la Elegida no tuvo más opción más que hacerlo penetrar en la dimensión del silencio. Es por ello que la Comunidad ha sufrido esta recaída. Ambos luchan contra sus propios obstáculos. Lucil contra la fuerza de dominación de Rar que acabo extinguiéndola con ayuda del No Ser e Iliac intentando mantenerse libre del peso de su pasado que recae en él al entrar en la dimensión del silencio y no acabar como Lucil acabo; intentando cumplir la última promesa hecha a la Elegida
— Encontrar la forma de destruir a Rar — dijo Elther con un hilo de voz
— Todos sabemos que él nunca debió entrar ahí. Morirá — añadió Sirine
— ¡En que estaba pensando Lucil al hacerlo! — exclamo Azuer enojado
— En salvarle — repuso la Fuente — La Elegida no tuvo otra opción para salvarle. Al verse atrapada ante el control de Rar y la insuficiencia por no poder sacarle de ahí por ningún otro medio
— ¡Ho la dimensión del silencio o morir a manos de Rar! — prorrumpió Lara— Todo se resume a una sola palabra, Muerte
— Si, pero al menos ahora esta fuera y debemos apoyarlo… — dijo Elther
— ¡No! — dijo terminantemente Omed — la Comunidad esta primero y todos ahora debemos concentrarnos en la guerra que tenemos frente así. Nos olvidaremos de Lucil e Iliac…
— ¡¡¡Que!!! No papá… — añadió indignado Elther
Omed le miró furioso obligándole a callar
— No podemos cambiar la situación de ninguno de ellos, pero si podemos hacer algo por la Comunidad. Además no me arriesgare a perder a más miembros de la Cofradía.
— Pero eso significaría la muerte de Iliac
— No Elther, el no morirá
— Papá, ¿olvidas lo que paso con Lucil? Casi muere — dijo Lara apoyando a Elther
— Chicos — añadió Omed en un tono tranquilizador — todos sabemos como es Iliac y lo que ama a Lucil. Jamás le fallará. Yo confió en él y sé que aun que le lleve casi la vida en ello no traicionará la palabra de Lucil.
— ¿Pero y si…? —interrumpió Sirine
Omed silencio a su hija y continúo
— El conseguirá la respuesta que todos hemos estado buscando y regresara para estar a su lado. Además se que el dolor que siente por su madre no es mayor al amor que el profesa por mi hija, eso le dará la fortaleza que necesita para superar esta prueba. Estoy seguro de ello.
Sus hijos guardaron silencio sabían la imperiosa necesidad de cualquier fuerza tuviera debía de ir dirigida a la protección de la Comunidad, pero aun les dolía dejar en tal situación a Iliac y a Lucil, sin embargo las palabras de su padre los habían tranquilizado. Era sabido por todos, la templanza y decisión que caracterizaba a Iliac, lo habían menospreciado en su intento por ayudarle, pero su padre les había abierto una vez más los ojos al recordarle porque siempre exigía más de él que de cualquier otro. Probando casi siempre que él era mucho más que un líder.

Omed en compañía de sus hijo hizo presencia ante el Pugilato que ya había tomado algunas dediciones ante la tardanza del Legado Hinior. Los cuales quedaron en silencio al ver la presencia del círculo interior.
— La situación es de alerta total — dijo Omed al entrar al lugar — hay que tomar las medidas máximas de protección y planear un ataque sorpresivo no podemos permitirnos bajas frente a constantes a taques. No contamos con la fuerza necesaria para soportarlo
Omed tardo largo tiempo en explicar la situación de la Comunidad y la de los Elegidos. Además dando opciones de estrategias de ataque a Moira y sus principales acuartelamientos.
— Esta dicho, su señoría. Solo queda por saber la fecha y hora del ataque — dijo el Conclave
— Propongo que sea lo antes posible, no podemos permitirnos un ataque de parte de ellos — dijo Emunir
— Lamento ser quien tenga que decir que tenemos que esperar. Es por todos sabido que de nada servirá ningún ataque si no somos capaces de destruir a Rar. Por lo que debemos aguardar por el regreso de Iliac — explico Omed
— Su señoría nosotros nos podemos unir a la búsqueda — propuso Arabella que se encontraba al lado de su padre
— No, es necesaria toda la fuerza en la protección de la Comunidad. Es lo más importante en este momento. Además lamento decir que el lugar adonde se encuentra la respuesta a nuestras plegarias es inaccesible para cualquiera de nosotros.
— ¿Entonces todo se límita a esperar dejando el futuro de nuestro mundo en las manos de una sola persona? — pregunto Emunir intranquilo
— Cada ser está hecho para un propósito. No hay que olvidar que esa simple persona significo el simple cambio en toda la Comunidad al penetrar en el lugar adonde tu hija quiere entrar, sin saber siquiera a lo que se enfrenta — dijo Omed harto de que se contradijeran sus ordenes — Ahora hay que confiar en los que nos salvaron la última vez. Estoy seguro que saben lo que hacen, además no permitiré que se ponga en entre dicho la capacidad de cualquiera de mis hijos. Ellos son la base de una de las mejores protecciones con las que cuenta la Comunidad y de la cual nos ha salvado más de una vez.

El pugilato callo por completo, sin nombrarse más por el resto de la tarde nada con respecto a Lucil o Iliac y su misión. Se sujetarían a esperar la respuesta para un rápido ataque mientras mantenían la alerta constante de peligro inminente dentro de la Comunidad.

**********


— Sobre todas las cosas Isbrug — dijo Lucil tomando de la mano a Rar (a quien llamaba con tanto cariño Isbrug)
— Me encanta que me apoyes Saira, muy pronto nuestro futuro se elevara por encima de todo y al fin el sueño que nos fue arrebatado alguna vez se volverá realidad. Lucil le abrazo con más fuerza besándole tiernamente.
Era difícil resistir se a esa fuerza que le manipulaba haciendo las cosas más aborrecibles como sentir los labios sobre los suyos del ser más despreciable que había conocida en su vida. En constantes ocasiones era víctima de una rabia irracional luchando contra sí misma, se sentía constantemente débil sufriendo en el interior, desgarrándose de furia y desesperación, mientras su cuerpo externaba la más sublime felicidad por su pasión desmedida por su enemigo.

Rar sabía lo que sucedía en su interior disfrutando con cada una de sus palabras placenteras que no eran más que victoreos por cada uno de sus éxitos. Aun que supiera que en su interior ella enfrentaba una lucha campal por tratar de recuperar nuevamente el control de sus acciones y de su cuerpo.
— La puedo sentir nuevamente — repuso Saira
— Ten paciencia querida, pronto acallará. Muy pronto — dijo Rar
— Me provoca jaqueca
— Lo sé, amor. Pero no te preocupes, con nuestra fuerza ella pronto se verá disminuida a nada
Saira sonrió plácidamente, mientras en su interior Lucil perdía total conocimiento por primera vez en su interior, ya no sería más una espectadora, ya no sería más una prisionera más dentro de su propio cuerpo.
Poco a poco sintió como una energía diferente a la que la dominaba, una energía mucho más fuerte que el mismo Rar y que cualquier otra cosa que hubiera conocido, una energía llena de maldad, demoníaca la aplastaba, le cubría y le hacía acallar tal vez para siempre.
— Ya no más — dijo Saira deliciosamente
— El se ha encargado de todo — agrego Rar tomándola del mentón, acariciándole el contorno de su mejilla mientras ella le abrazaba y se unían en un largo y profundo beso
A la lejos se observaba el paisaje más árido y calcinado jamás visto en el universo; bajo un cielo oscuro, sin casi luz más que la poca que destilaba en la oscuridad los ríos de lava que se habían abierto y que caían a borbotones por el acantilado. Mientras que a lo lejos se escuchaba un gran fragor de aire que se arremolinaba en una área abierta completamente desierta envuelta en un océano de arena que se movía cual torbellino en medio de una tormenta.
— ¿Te gusta? — pregunto Rar
— Es todo lo que he soñado —dijo Saira mirando al paisaje y soltando involuntariamente un profundo suspiro
— Es para ti
Saira sonrío ampliamente y le beso nuevamente con ternura
— Pronto estará entre nosotros.
— Pronto serás completamente libre
Rar sonrío sin mesura anhelando el día en que sucediera
— Solo hay que esperar
— El tiempo es nada
— Muy pronto lo prometido se cumplirá y tu y yo seremos por fin libres y plenamente felices
— El último obstáculo está por terminarse
— Eso quiere decir que la Comunidad Kariana no cuenta con su protección. ¿Aun la sientes?
— Ya no
Rar sonrío y añadió
— Entonces el día está más cerca de lo que nos lo imaginamos. Pronto, pronto, muy pronto



Mientras tanto, Iliac y Dry estaban cansados, había recorrido gran parte del valle de la luz en busca de Niggel sin encontrar rastro alguno.
En su interior, Iliac sentía como un pensamiento se apoderaba de él y se iba convirtiendo en una necesidad, una necesidad irracional que era aun más fuerte por su convicción — al querer permanecer dentro de la dimensión del silencio y que en contadas ocasiones lo desviaba de su promesa — que le conducía con gran celeridad, siendo incapaz de poder explicar su propia urgencia. De pronto supo lo que tenía que saber convirtiendo cada uno de sus movimientos en una ópera que estaba siendo dirigida por una mano invisible, controlándole de la misma manera que él lo hacía con sus propios pensamientos.
Todo lo que abarcaba sus deseos y pensamientos no importaban ya más. Esa necesidad le nublaba toda visión. Solo era consciente de lo que debía de hacer, frente a él; esa mano invisible le mostraba el camino que debía de seguir.
Era imperioso que lo encontrase, sin importar nada más. Sentía por primera vez el miedo a perder por completo a Lucil, sabía lo que le sucedía — sin aun comprender como — y conocía las consecuencias.

Iliac y Dry se comprendieron al instante no era necesidad de palabras. Dry comprendía lo que pasaba en su interior y le ayudaría. No había más tiempo. Su ser se inundaba de nerviosismo y terror, temiendo no poder cumplir con su promesa.
Una corriente incandescente de dolor corría con una fuerza desgarradora y terrible por todo su ser el saber que la persona que más amaba en ese mundo sufría.
Se deslizo junto a Dry con presteza hacia su destino, no podía tardar más le esperaban y el fluir del tiempo no se detendría sintiendo que tal vez llegara demasiado tarde.



Las sombras aparecían tras el crepúsculo de Moira, donde ahora todo era diversión. Rar había mandado reunir todos sus ejércitos frente a la Torre en Moira que estaría en muy poco tiempo frente a él preparados para la batalla definitiva contra la Comunidad. La que había esperado por tanto tiempo y la razón por la que el parlamento de guerra se halla festejando su futura derrota.
— Muy pronto sus sueños se verán reflejados por fin en realidad — dijo Rar con una copa en la mano
Saira levanto su copa para hacer un brindis por su futuro éxito, seguida por los demás miembros del parlamento.
— Por nuestra futura victoria — dijo Saira entre chocando su copa con la de Rar
— Por el imperio del Silencio — añadió Göwland que ahora era Coronel de las Fuerzas armadas del Imperio del Silencio
— Por nuestro señor — prorrumpió Finrod con un nudo en la garganta al agregar — y su apreciable compañera
Saira le miró con una sonrisa que reflejaba amabilidad, sin quedar nada más en sus ojos de lo que fuera Lucil



Dry e Iliac estaban al borde de los que separaba el valle de los lamentos con el valle de las tinieblas, debía regresar lo más rápido posible hacia el valle de la luz. Mientras que veía frente a ellos una esencia ya conocida le esperaba la guía de Lucil que ahora precipitaba su encuentro.
La guía de Lucil se notaba preocupada al pararse repentinamente frente a ellos.
— Es importante que te des prisa, hay problemas en la Comunidad. La Fuente a empleado la poca energía que le queda para hacérmelo saber — expresó la guía de Lucil al moverse frente a ellos intranquila
— Algo ha sucedido, necesito que me hagas un favor — dijo Iliac mientras ella asentía el continuo — podrías comunicarle a la Fuente que inicien el ataque, es imprescindible que lo hagan ya. Yo llegare a tiempo.
La guía de Lucil salió rápidamente en dirección contraria a la que ellos iban. En tanto ellos continuaban con su camino.



— Todo debe de estar listo — dijo Omed en el momento de reunir se nuevamente con el Pugilato en la Comunidad Kariana — Debemos prepararnos para un inminente ataque
— Las legiones estarán listas en dos horas, su señoría — dijo Emunir
— El círculo interior estará preparado para acompañarles, pronto llegara a su destino Iliac y tendremos el último eslabón para terminar con esta pesadilla.
— Su señoría, si me permitiera… — añadió Arabella
— Todo está determinando, no hay que decir — intervino Emunir continuando en susurro solo para le escuchara su hija — No empieces con tus impertinencias Arabella, todo está planeado y no por el hecho que desees lucirte pondrás en peligro la misión
— Papa pero yo conozco el lugar podemos intervenir sin ser vistos. Y tal vez podamos terminar con Rar sin que…
— Arabella realmente crees que sea tan fácil terminar con Rar. El ha destruido tantas vidas, que personas como tu piensan que es tan fácil. De ser así no comprendo porque la Elegida a un sigue a su lado
Arabella estaba furiosa, era la segunda vez que le menospreciaba su padre. Sabía que no sería fácil terminar con el enemigo pero, tal vez su padre tuviera algo de razón. Era bien sabido lo que la Elegida se había arriesgado para que la Comunidad siguiera en pie y en su lugar no se tratara del primer blanco que atacara el imperio del silencio.
En pocas horas las legiones de la Comunidad Kariana se habían agrupado para atacar en los diferentes puntos del imperio del silencio. Mientras agrupaban una gran infantería que se enfrentaría en Moira donde iría el circulo interior protegidos principalmente por la compañía de Arabella.

El tiempo corría de prisa y Elther y sus hermanos caminaban nerviosamente esperando la señal de ataque mientras que los científicos se apiñaban en la base central de la Comunidad dirigiendo la sincronización de las puertas por las que penetrarían todas las legiones a sus diferentes destinos.
Omed presenciaba todo desde el centro de control, esperando el segundo indicando para hacer el mandato. Quien paseaba nervioso viendo como los mejores científicos de la Comunidad Kariana seguían todos los pormenores de las guardias que esperaban. Sin embargo todo estaba listo. Las legiones se preparaban al momento de que fueron abiertas las puertas en diferentes lugares de la Comunidad Kariana. Azuer y Elther iban al frente de la legión que se dirigía a Moira que era regida por un gran silencio sumida por completo en las sombras. En la altura se mostraba lóbrega y tenebrosa la torre ellos se dirigieron hacia ella mientras la guardia Kariana se transportaba rápidamente haciendo una gran sombra perdiéndose entre el valle seco.

Elther caminaba rápidamente siguiéndole muy de cerca sus hermanos y la compañía de Arabella que se dispersaba alrededor del círculo interior atentos a cualquier sonido.
La torres se levantaba silenciosa cual mausoleo en medio de la nada. Sirine y Azuer rodeaba ahora la torre buscando alguna puerta, sin embargo solo se cernía frente a ellos la piedra caliza. Entre tanto la guardia se redistribuía por todo el valle vadeando la torre.

Azuer observo por unos minutos los alrededores; escuchaba un pequeño siseo que corría con una ligera bocanada de aire. Ya no cabía duda ese lugar era el que había visto en la bola de cristal de los Yuarmios, empezó a buscar —perturbado ante la realidad— en medio de la oscuridad. A lo lejos vislumbro un gran remolino que se cernía sobre la superficie de la tierra árida que los rodeaba. El trago saliva, su peor temor ahora se había vuelto realidad.
— ¿Qué sucede? — pregunto Elther que le veía perturbado con la mirada llena de terror
Azuer señaló el remolino que se ocultaba en la oscuridad. Elther intento observar a través de las sombras viendo con mucha dificultad lo que Azuer veía con tal pánico.
— Está pasando. Es demasiado tarde…
— Aun no lo es. La ruina aun no ha llegado, estamos a tiempo
Azuer negó con impaciencia
— Ni Iliac o Lucil permitirían que ese desastre cayera sobre nosotros — aseguro Lara mientras veía lo mismo que sus hermanos
— Amor no temas, entiendo lo que sientes al ver eso — dijo Sirine señalando el huracán — pero debemos de confiar en que Lucil…
— ¡Lucil! ¿Qué Lucil? Esta tan perdida como nosotros
— No hay que perder más tiempo — dijo Arabella al ver que ellos no se decidían a entrar en la torre
Elther despertó de su temor poniendo sobre la superficie de la torre una sustancia que alteraba las moléculas de la torres convirtiéndolas en una puerta. Mientras él lo hacía Azuer penetro sin más preámbulo dentro de la Torre, tomando de la mano a Sirine para que lo acompañara.

Mientras Elther continuaba pintando la superficie de la piedra, simultáneamente se concentraba para localizar la vigilancia. Entre tanto Lara estudiaba el lugar intentando encontrar a Lucil, pero no podía sentirla, era como si ella ya no existiera más. Repentinamente esa idea sobresalto su corazón «¡Que pasara si ella ya no está aquí! No puede ser. La Fuente nos dijo que habían cambiado algunas cosas, pero que sin embargo ambos estaban bien. ¿Entonces qué es lo que sucede?». Su nerviosismo iba en aumento al reconcentrarse y obtener los mismos resultados, quiso poner sobre aviso a los demás pero la sola idea de decirlo, significaba que no solo la Fuente estaba en un error sino que una de las principal Origen de protección de la Comunidad se vería mermada.

Elther ya había terminado de hacer la puerta y ahora le indicaba a Sirine y Azuer la localización de los soldados, sabía también que Rar se encontraba dentro de la torre. Lo único que no comprendía era la ausencia de Lucil, no podía encontrarla y eso le tenía tenso, sin embargo en su interior presentía que ella se encontraba bien, tal vez solo ignoraba su llamado para no llamar la atención de Rar que al parecer ahora se hallaba completamente distraído por alguna razón que ellos ignoraban.
Las nubes ocultaron la luz que alumbraban las lunas de Moira dejando completamente en la oscuridad a las legiones karianas.

Arabella patrullaba los alrededores dentro de la Torre en señal de cualquier sobre salto. Poco a poco las fuerzas Karianas se iban apoderando de cada piso de la torre sorprendiendo inminentemente al enemigo deslizándose en silencio bajo los ojos de su presa para después acertar con un ataque mortal.
Azuer y Elther dirigían la compañía dentro de la oscura torre. De pronto una bruma ligera se apodero de los pasillos haciendo difícil el ver, sabían en su interior que el elemento sorpresa que los había ayudado hasta ahora se terminó con la presencia de esa extraña bruma que rodeaba los corredores ocultando tras de sí cualquier ataque intempestivo.

Pronto una parte de la compañía se dirigía hacia el norte dentro de la torre, mientras que la otra que dirigía Arabella iría hacia el Sur. El resurgir del miedo de ese extraño techo les hacía perder el control a algunos de los miembros de las legiones mientras caminaban sigilosamente atentos a cualquier movimiento.

De pronto un extraño silencio se cernía sobre ellos, adelantándose bajo la penumbra algunos de los miembros de la compañía de Arabella, mientras unos segundo después a algunos metros de distancia se escucho un entrecortado aire.
— Adelante, primera avanzada del sur — susurro Arabella por su intercomunicador
— Adelante, primera avanzada del sur — repito Arabella
— Adelante, primera avanzada del sur — dijo Arabella mientras su voz era absorbida por la penumbra de la bruma —No responden — añadió con nerviosismo
Elther se adelanto esta vez con un grupo de cinco soldados de entre la bruma salían estertores de los primera avanzada del sur, algunos yacían inermes arrinconados en algunas esquinas viendo nervosamente hacia todos lados.
— ¿Soldado se encuentra bien? — pregunto Fengal que acompañaba a Elther
El soldado continuaba mirando nerviosamente hacia todos los lados, como si nunca hubiese escuchado a Fengal, mientras tanto Elther se internaba en sus pensamientos viendo que era asediados por las sombras en su interior se había aterrorizado al ver a uno de sus compañeros ser absorbido por la misma neblina que los rodeaba.
— No hay que temer, dijo Elther intentándole de infundir valor al soldado
El soldado reacciono saliendo de ese delirio, viendo por primera vez a sus compañeros
— ¿Qué sucedió con tus compañeros? — pregunto Fengal al ver que el soldado reaccionaba
El soldado aun se encontraba inmerso en el pavor y no se atrevía a hablar
— Es la bruma, tiene algo para confundirnos. No debemos permitir que nos envuelva en nuestras peores visiones — dijo Elther
— Quieres decir que es una imán de distracción
— No es solo eso, no nos debemos dejar arrastrar por ella, estoy seguro que puede llegar a quitarnos la vida si se lo permitimos
Fengal con ayuda de uno de sus compañeros ayudaron aponerse en pie al soldado el cual se encontraba con algunas heridas menores. Mientras Elther se comunicaba con Arabella explicándole los problemas de la bruma.
— Señor tal vez podamos hacer una protección si nos dividimos en pequeños grupos — propuso Fengal
— Si es buena idea, pero estaríamos demasiado vulnerables si la realizamos en pequeños grupos. Cada quien deberá realizarla individualmente.
Fengal asintió mientras veían acercarse a otro pequeño grupo de sus compañeros.
— Amor nos están rodeando — dijo Lara acercándose a Elther — el ha descubierto que nos encontramos aquí, siento como nos están preparando una trampa en uno de los pisos superiores
Elther asintió esperando que Sirine y Azuer se reunieran con ellos, el se concentro nuevamente, podía ver nuevamente como dos pisos más arriba preparaban barricas, sin embargo lo que más le preocupaba era la compañía del norte. Una tercera parte de la cual aun se hallaba con vida, la bruma se había llevado ha muchos soldados y el ahora les comunicaba el peligro que representaba — no podía creerlo, eso era impresionante el ver a los soldados gritar como locos huyendo de un ser invisible, mientras que otros pensaban que sus propios compañeros eran el mismo enemigo.
La compañía del norte apuraba esfuerzos en fabricarse una barrera en contra de la bruma mientras ellos se cernía el enemigo acorralándolos, habían salido de improviso de entre la bruma infernal acabando deliberadamente con gran cantidad de ellos.
— Adelante compañía del Sur, necesitamos apoyo. Nos han emboscado… — fue los último que escucho Arabella mientras ellos seguían avanzando decidió mandar un grupo a dar apoyo a la compañía del norte
Su avanzada se hacía más pequeña y pese a tener una protección sobre la bruma, sentía como su ser se iba apoderando de un gran nerviosismo. La mayoría lo sentía deteniéndose a veces por el silencio del pasillo a la espera de cualquier ruido que delatara aun agresor.
— Debemos controlarnos — dijo Elther
— Hay que renovar la protección, siento como la bruma nos atrae nuevamente con renovada energía hacía a una pesadilla. No debemos permitirlo — dijo Lara mientras repetía en su mente el hechizo que le serbia de protección
— Elther, Lara tengo una idea — dijo Sirine — Creen posible poder crear una ilusión que nos sirva para despistar el poder de la bruma y a la vez que nos sirva de protección
— Será difícil pero lo intentaremos
Elther se concentraba en cuál sería la mejor manera de hacer lo mientras Lara intento llamar su atención.
— Lo tengo — dijo Lara mientras Elther penetraba sus pensamientos para saber de lo que trataba
— Hagámoslo, no hay tiempo. Siento como están perdiendo el control
Pronto ambos se unieron tomándose de las manos, mientras que alrededor se iba sumiendo una claridad, esfumándose poco a poco la bruma, yéndose con ella todos los temores que ahora rodeaban a los Karianos.
— Debemos seguir adelante —dijo Elther rompiendo el contacto con Lara
— Es perfecta, no creo que dure mucho, pero al menos nos servirá por un tiempo — dijo Lara satisfecha mirando a su alrededor
— Vamos chicos debemos continuar — dijo Azuer a los soldados que miraban sin comprender lo que sucedía
— ¿Qué paso con la bruma? — pregunto Arabella
— No hay tiempo. Esto no durara mucho, debemos apurarnos — repuso Sirine al momento de adelantarse rápidamente
Elther se acerco rápidamente a Arabella y explico lo que les esperaba adelante
— Hay que dividirnos — dijo Elther después — ustedes entraran por los lados siguiendo adelante, mientras nosotros lo hacemos de frente
— ¡Pero hemos venido para protegerles! — inquirió Arabella ante la idea descabellada
— Cuando comprenderás que nosotros acabaremos con ellos en pocos minutos. Tenemos mejores armas.
— ¿Pero?
Elther le miró furioso, mientras ellas intentaba rezongarle, al final ella término aceptando.

El circulo interior avanzo sigilosamente protegiéndose uno al otro mientras la compañía de Arabella se dividía en pequeños grupos. Llegaron en pocos minutos al lugar de la barricada, aparentemente todo estaba en tranquilidad.
— Hay el mismo número a la derecha e izquierda —dijo mirando hacia el techo plano— Creo que algo se pondrá muy caliente por aquí— dijo Elther mientras miraba sonriente a sus hermanos
— Tal vez con algo escabroso — añadió Sirine
— Mmm… con tal vez una pequeña ventisca — continuó Azuer
— Y seres infernales — término Lara
— Deben tener cuidado —dijo Elther dirigiéndose a Arabella que esperaba su orden para entrar en la habitación mientras que se sentía pequeñas oscilaciones en el piso.
— Está haciendo un calor sofocante — susurro Yule detrás de Arabella en tanto Fengal elevaba la miraba al techo viendo como un pequeño vapor rojizo emanaba de este moviéndose intranquilamente
— Pronto esto será un infierno — dijo Elther entrando en la habitación sonriendo para tranquilizar a Fengal y a los demás que lo habían visto
Las oscilaciones del piso de piedra se hacían más vehementes mientras que a la par caían grandes pedazos de piedra caliza del techo envueltas en fuego que se hacía más abrasados haciendo una lluvia de fuego en toda la habitación. Las tropas de Rar se protegían con los vastos cúmulos de piedra que ahora renacían de entre el piso dejando pozas por las cuales se podía ver el piso anterior y por los cuales habían caído varios que huían asustados tras la lluvia de fuego. Mientras tanto empezaba a sentirse un gran tifón de aire helado que calaba hasta los huesos pero, que no apagaba el fuego por más fuerte que este fuese. La gente gritaba atormentada mientras en su interior iba creciendo la imagen del caos reflejada tras los sentimientos más frenéticos que pudieran sentir.

Arabella miraba alarmada el infierno que se montaba frente a ellos, insegura de poder atravesar el desastre sin que hubiera algún herido. Buscaba entre todo el clamor y el desastre alguna ruta segura, pero todo era un caos. Su compañía se apiñaba en la entrada del caos viendo como el enemigo huía para protegerse a veces de la ventisca y muchas otras veces disparaban a contrincantes imaginarios hundidos en el holocausto total.
— Mi general — dijo Fengal llamando la tención de Arabella al tiempo que veía como un soldado iba directamente a un pilar de fuego intentando ocultarse de la tormenta de piedras que caían sobre él.
— Sí — dijo distraídamente
— Su señoría, Elther. Le llama — dijo Fengal al momento que Elther hacia señal para que avanzarán, mientras Arabella negaba
Elther se acerco cuidando la retaguardia mientras continuaba manipulando la lluvia de fuego
— No pueden quedarse aquí, necesitan avanzar — se hizo escuchar Elther, en medio de la turbación
— No podremos. El terreno es muy peligroso. Tal vez si lo pararan
— Jamás, podemos fabricarle una salida
— Podremos salir con una esfera de protección, mi general — añadía Yule
Arabella asintió mientras su compañía se dividía en pequeños grupos a la vez que se formaban pequeñas esferas de protección alrededor de los pequeños grupos.
Fengal un su grupo fueron los primeros en hacerse paso; automáticamente una gran barrera de piedra se levantaba por encima de ellos a cada paso que daban; mientras que frente a ellos a unos metros de distancia un remolino de fuego les abría paso dejando en su camino una pequeña brizna que les refrescaba como lluvia matinal, apagando el fragor del fuego antes de que a ellos les tocase.
Entre tanto alrededor se empezaban a formar grandes cúmulos de tierra y piedra en forma humana que iban tomando vida; empezando acorralar al enemigo. Las tropas de Rar luchaban por liberarse emergidos entre sus más horrendos delirios y la realidad que no era mucho mejor que los que fantaseaban ahora acorralados por monolitos de piedra luchaban entre sí por defenderse.
La compañía de Arabella ya había rebasado el caos cuando el círculo interior dejo la habitación y se dirigía directamente a Rar.
— Debemos apurarnos siento que ya bien — dijo Lara
— El no se ha movido de donde esta — añadió Elther
— ¡No! No tardara
Elther regreso a sus vigilancia, aun sentía la presencia de Rar muy lejos no entendía como Lara aseguraba su llegada.
— Esta fuera de sí, pero no se atreve a dejar algo. Puedo percibir ese pensamiento — aseguro Elther
— Lo sé. Iliac se dirige hacia él, no tardara en llegar, lo puedo sentir. Se apresura cada vez más — dijo Lara
La llegada intempestiva de Iliac alteraba todo, no podrían esperar más tiempo, no sabían cómo sería la destrucción de Rar o lo que necesitaran, pero debían apresurarse. Ahora Lara era la que dirigía, mientras los demás lanzaban ataques en derredor protegiéndose del clamor de la batalla en la cual ahora se hallaban inmersa la compañía de Arabella.
El pequeño grupo supero la batalla en pocos minutos, pero aun quedaban pequeñas compañías que superar. Sirine se adelanto al ver a un gran grupo de Ardas que se dirigían envueltos en llamas y que ella lanzo telequineticamente hacia la pared. Grandes monolitos se desprendían de las paredes de la torre que les hacían de guardianes peleando contra los Ardas, mientras ellos seguían avanzando.
Un grupo más numeroso de Ardas les esperaba más adelante; esta vez Elther fue quien se hizo cargo con un simple mandato controlo al grupo numeroso para que les sirviera como protección que liberaría por ellos la siguiente batalla que les esperaba a tan salo algunos metros.
Los soldados de Rar se encontraban confundidos, ahora que los Ardas les atacaban dando paso al círculo interior en medio de la batalla. Mientras algunos metros de distancia un pequeño grupo de Karianos les seguía de cerca.
— El esta tras esa puerta — dijo Lara un poco exhausta por correr, al momento en que se abría sola la puerta que tenía frente a ellos
El círculo interior penetro en la habitación, seguidos por Fengal, Arabella, Yule y otros tres Karianos. Frente a ellos se encontraba Rar.
— Al fin están aquí — dijo Rar al verlos entrar
— ¿Donde está? — pregunto furioso Elther
— Es lo mismo que te pregunto yo a ti ¿Dónde está tu hermano?
Elther estallo furioso contra él, pero Lara lo detenía; ella no miraba a Rar que se encontraba sentado frente a una gran mesa de reuniones delante de ellos, sino a la esquina más cercana que daba a un gran habitación por donde ahora salía alguien.
— Ha querida, mira quien ha venido a visitarnos — dijo Rar mirando a la misma persona que Lara
Todos miraron a su vez a Saira que se acercaba a Rar, dándole un beso en los labios y sentándose a su lado. Sus hermanos le miraban consternados, al igual que Arabella.
— Veo que la familia se ha reunido —dijo Rar burlonamente
— Lucil, ¿Te encuentras bien? — pregunto Azuer
— ¡¡¡Lucil!!! — repuso Saira — Lucil está muerta — termino sonriendo
— No digas tonterías — dijo Sirine
— Ella tiene razón. La Elegida a muerto — repuso Rar sonriente
— ¿Qué es lo que has hecho con ella? — pregunto enojado Elther
— Acaso importa. Querida, ¿podrías? — propuso Rar señalando al círculo interior
Saira le miró extrañada, no comprendía que era lo que deseaba de ella. Ella le tomo la mano y se la beso
— Amor… ¡No entiendo! — dijo confusa Saira
Rar le miró temiendo que una vez más Lucil tomara control de su cuerpo, pero no todo era normal. Armándose de paciencia para no gritarle dijo…
— Me harías el honor de terminar con ellos
— ¿Cómo?
— ¡¡¡Cómo!!! — repitió Rar casi a punto de estallar
— ¿¿¿Olvidas que no soy más Lucil, amor??? — pregunto Saira comprendiendo lo que le exigía Rar
— ¿Qué significa eso?
— Que no queda nada de ella más que su cuerpo
— ¡¡¡Que!!! — repitieron todos al unísono
— ¿Qué quieres decir con eso? — exigió Rar que ahora se encontraba al punto de la histeria
— Que no hay más Elegida. No más compromisos con ellos — dijo Saira señalando al círculo interior — no más arrebatos de locura, no más Comunidad Kariana, no más promesas, no más magia, no más poderes, no más nada que alguna vez fue Lucil
Rar sentía como si lo hubieran golpeado con un mazo en la Kara «¿Y ahora que va pasar dependía de esa fuerza para cumplir los últimos designios del No Ser?». Se sentía completamente consternado.
— ESO NO ME LO HABÍAS DICHO — reprendió furioso Rar, levantándose de la silla
—Amor — pidió asustada Saira — tú sabías que todo cambiaría cuando yo estuviera aquí
— ¿PERO COMO PUDO SER ESTO?
Mientras tanto Elther reía divertido, era muy cierto que ellos se encontraba en una situación crítica al saber que Lucil se encontraba bajo el influjo de algo, entendiendo con ello lo que había sucedido en Kara. Sin embargo ellos no eran los únicos que habían perdido, Rar esperaba hacer uso de la fuerza y del poder de Lucil.
— ¿Que las cosas no te salieron como esperabas? — pregunto Elther sarcásticamente
Rar que había olvidado por completo su presencia — al enterarse que no contaría más con el poder de Lucil— le miró despectivamente. Estaba arto de los problemas que le había ocasionado los Karianos, acabaría con todos ellos, empezando por el insolente que tenía frente así.

Se empezó escuchando un crujir en el piso, mientras alrededor se empezaban a sentir pequeños cruces eléctricos provocando que se asuntaran los soldados que acompañaban Arabella. Rar lanzo con gran fuerza un ataque contra Elther provocando que lo había esquivado por algunos milímetros.
La furia de Rar iba en aumento repitiendo simultáneamente los ataques, cuando de repente frente a todos se unieron dos rayos de luz que formaban una Fuente de irradiación dejándolos casi ciegos, poco a poco se iba formando un gran ovalo donde apenas se percibía una sombra…



Las legiones karianas atacaron simultáneamente a todos los campamentos del imperio de silencio alimentando todas sus esperanzas con la derrota de cada uno de los cuarteles de imperio.
— Se Señoría, los ataques se han completado con gran éxito. Al parecer los centros de comando estaban casi desiertos, pensamos que las tropas de Rar se dirigen a Moira — dijo Bayir
— Preparen las naves, los atacaremos en la región central de Opeón. No debemos permitir que lleguen a Moira, no ahora que al parecer las cosas se han complicado — dijo Omed
— Legado Hinior, las legiones que se encuentran dentro de Moira anuncian la llegada las primeras naves de combate. Solicitan refuerzos
— Manden a la brigada del Sureste. Los demás quedarán al mando de Emunir quien dirigirá el ataque en el espacio
En ese instante Emunir reconcentraba a sus legiones para un ataque intempestivo. Habían llegado pocos minutos después de que pasarán las primeras cinco naves de combate y sabían que muy pronto las demás estarían ahí. Pronto empezó agrupar a las naves de combate en forma de media luna dejando una ligera estela de oscuridad ocultando su presencia mientras debajo de ella se ocultaba una puerta que abrían con la fuerza de las mismas naves como fosa interdimensional en la cual quedaría completamente destruidas las naves antes de llegar a Moira.

A lo lejos se vía un bloque de cerca de cincuenta naves que se acercaba rápidamente. El combate estallo en pocos segundos provocando el intempestivo choque de dos naves fracturando la defensa del enemigo. Las tropas del imperio del silencio lanzaban misiles de alto poder a las fuerzas Kariana acabando rápidamente con su defensa y casi provocando la retirada, pero aun les quedaba la última oportunidad.
— Todos en unión de poder — ordeno Emunir
Haciendo más grande el abismo de la fosa oculta tras una luz semiopaca las naves del imperio se lanzaron con las pocas legiones karianas que quedaban, sin percibir siquiera la presencia de la fosa dimensional que yacía frente a ellos atacaron de frente viéndose transportados por algunos segundos a otra parte del universo. El tiempo suficiente para que las unidades karianas reorganizaran el ataque provocando su derrota total.

Mientras tanto la llegada de las pocas naves del imperio fueron recibidas al instante por una emboscada en el valle de Moira provocando un impacto. Los soldados del imperio salían rápidamente de las naves que se habían impactado contra el terreno árido siendo a tacados a su vez por los Karianos, simultáneamente en el cielo se notaban grandes estruendos por la batalla que se daba en el espacio, explotando una a una las naves que se colisionaban contra la barrera de luz que se veía desde Moira como una aurora boreal.

**********


El contacto de las energías hacían que Dry e Iliac se acercaran vertiginosamente al Moksha que se observaba primero como gran núcleo de energía rodeado por grandes haces de energía que se hacían cada vez más anchas emanando luz a su alrededor la cual afectaba por la enorme atracción.
— Eso es el Moksha — dijo Dry al acercarse cada vez más
— Es donde ella esta
— No te parece que es hermoso
— Demasiado
— Es una lástima que tu no puedas penetrar. Solo los seres espirituales pueden hacerlo, tu aun perteneces al mundo de los vivos
Ambos ahora más cerca vislumbraban la belleza del Moksha principalmente Iliac que veía hipnotizado el núcleo de luz rodeado por grandes perturbaciones propagadas como grandes ondas en derredor del núcleo de energía mientras los haces de luz que les rodeaba se hacían más notorios.
Iliac sentía como esa atracción que lo invitaba a trascender al lado del Ser Único, sin embargo el impulso de era apagado por la necesidad de buscar a la entidad que le había llevado hasta ahí.

Dry buscaba a su alrededor dificultándosele la entrada y salida del Moksha de algunas de las almas que habitaban la dimensión del silencio. Hasta que de pronto Dry vio como uno de ellos se acercaba rápidamente, mientras observaba a Iliac. Iliac se mostraba algo nervioso porque este ser era diferente; la energía que le rodeaba era pura. No intento comunicarse simplemente se acopló directamente a él una por algunos segundos para después retirarse dentro del Moksha.
Iliac se sentía llenó de energía y sabía que el tiempo corría, se despidió rápidamente de Dry agradeciéndole su ayuda mientras se sentía cada vez más alejado de la dimensión del silencio, poco a poco una ráfaga de luz lo iba envolviendo Primero era una sensación muy lejana el saberse nuevamente en el mundo de los vivos, para después convertirse en realidad al ver frente así el rostro del ser que odiaba más en el mundo y súbitamente se vio así mismo montado en una cólera sin igual refrenándole solo la apariencia frágil del portal. Su ira crecía a medida el portal se hacía más fuerte y sentía como lo iba impulsado hacia el exterior.

Por fin el portal le dejó entrar dentro del universo de los vivos, a la vez que arremetía apresuradamente en contra de Rar. Simultáneamente veía como una sombra salía en medio de la penumbra poniéndose frente a su presa impactándole por completo. Sus ojos aun no se acostumbraban a la falta de luz que rodeaba el lugar, sin embargo escuchaba el desconcierto que se cernió sobre la habitación al ver el impacto.
— ¿Por qué lo hiciste? — pregunto muy preocupada Sirine
— ¡Y dices amarla! — reclamo a su vez Rar que se encontraba ahora sobre el suelo tomando de la mano a Saira
Iliac aun estallaba en furia, no soportaba ver más a Rar arrodillado ante ese cuerpo inerte, así que reunió toda su fuerza golpeándole justo en el pecho.
Rar recibió el golpe desprevenido, causándole daños muy leves. Esta vez era él quien ardía en cólera, había pasado por encima de su propia hermana, quien había evitado su muerte semanas antes, y ahora se atrevía a dañarla; además había faltado al pacto. Estaba roto.

Mientras tanto Saira se movía lentamente sobre el suelo, llamando entre murmullos a Rar. Iliac fue recuperando poco a poco la visión, fue tal su aflicción el ver a Lucil tirada a los pies de Rar «Jamás me perdonare el haberle hecho daño» pensó para si Iliac al momento que vio venir el ataque lleno de maldad de Rar .
— El pacto se ha roto — dijo Rar
«El pacto se ha roto pero eso no importa. Después de todo ese es su problema si quiere enfrentar las consecuencias, al quererme matar. No recuerda las consecuencias» Iliac se movió lentamente intentado acercarse a Lucil. Mientras ella — ahora completamente consiente— intentaba alejarse a toda costa de él.

Lucil ahora le tendía la mano a Rar para que le ayudara a levantarse, mientras Iliac la miraba intranquilo sin entender nada de lo que sucedía.
— Acaba con el — dijo Saira
— ¿Ya escuchaste? — pregunto Rar burlonamente
— ¡Que quieres que escuche que la has puesto de tu parte! — repuso Iliac furioso
— ¡Mátalo! — dijo Saira
— Lo haré solo porque tú me lo pides
Iliac sonrió divertido y agrego
— ¿Cómo si no supieras las consecuencias de que lo hagas?
Rar le miro extrañado
— ¿Pensaste que tu secreto permanecería oculto por siempre? — volvió a preguntar Iliac aun sonriente
— ¿Qué puedes saber tu de mi? — pregunto Rar colérico
— Mucho más de lo que piensas. Mucho más que cualquier alfeñique que tengas a tus ordenes puede saber de ti
— ¡Sabes! Te subestime — dijo Rar un poco más controlado
Ella se sentía extraña por fin después de tantos días al fin podía respirar lucharía……


Iliac volvió a sonreír
— Bien pues si ya sabes todo, sabrás que lo único que me sujetaba era mi palabra, pero has oído lo que ella me ha pedido y pienso complacerla — dijo Rar a la vez que el sujetaba por la cintura a Saira y la besaba en los labios


«Sus besos me dan asco, no sé cuánto tiempo más soportar» Mientras sentía como iba tomando fuerza, poco a poco el yugo que la mantenía siempre pasiva se rompería y entonces volvería a ser dueña de sí misma.


— Olvidas que aun seguimos aquí — dijo Elther que se había acercado a Iliac al verlo llegar
— No todo está perdido — dijo Iliac
— Lo sé. Ella se encuentra muy extraña — repuso Azuer
— Chicos necesito la formación de la protección

Una fina neblina se empezaba a apoderar del aire; habitando dentro de ella un sentimiento de maldad tan imperial como un hecatombe nuclear se cerniera sobre ellos. Pronto en el ambiente empezaba a filtrarse un ligero olor pútrido que envolvía a la torre. Mientras el círculo interior corría cautelosamente a tomar su posición.

El aire se iba haciendo poco a poco cargado y asfixiante siendo como un gas venenoso que fuera corroyendo poco a poco sus almas convirtiéndolo en algo que no solo pesaba sobre ellos, sino que lo hacía detestable.
Pronto el aire se iba haciendo más intenso, soplando con gran fragor mientras Rar estallaba en furia sin ver otra cosa que la presencia de ese ser que ahora le dominaba.


Se hallaba frente a ella la realidad, no contaba con más fuerzas para intentar dominarla. El se había olvidado por completo de ella, por fin era libre. No esperaba la hora de saltar sobre ese pestilente monstruo que la había apresado y que ahora deseaba dominar todo. No más. Veía como sus hermanos formaban aquel símbolo que formaría la mayor fuerza en ellos. Pero que sucedía con Iliac estaba frente a él sin moverse, mientras Rar se preparaba para atacarle sin piedad.


De pronto una burbuja de energía estallo de improviso frente a Iliac lanzándole lejos, el intento respirar pero un peso invisible le aplastaba el pecho. Una energía invisible le mantenía aprisionándolo. Mientras que sentía como algo lo iba penetrando molécula a molécula flexionándolo contra sí mismo, haciéndole perder todo la seguridad, recordándole todo lo imperfecto que era.
Veía frente a sus ojos como su madre le rechazaba, no podía creer que por su culpa muriera. La culpa le iba oprimiendo, no era más una energía extraña que le mantuviera prisionero, era su propio ser que gritaba por liberarse. Lucho con toda su fuerza, pero el dolor que aun le acariciaba era tan fuerte que no sabía si algún día dejaría de sentirlo, sin embargo la misma fuerza lo impulsaba enfrentarse a Rar ahora lo incitaba a liberarse debía continuar…

Sentía como lograba a callar nuevamente ese dolor, levantándose trabajosamente del suelo. Nuevamente un cortina de humo caía sobre ellos, mientras que una mortífera cortina de rayos estallaba sobre ellos en varias direcciones mientras veía como contestaban sus hermanos con sus propios ataques, sin poderle hacer ningún daño Rar que permanecía inecuánime parado aun frente a Iliac. Las ráfagas de rallos se hacían más intensos con el pasar del tiempo, haciendo añicos adonde caían.
El trataba de atacar aquel demonio que dominaba el lugar con sus ataques, respondiéndole con largos rayos de energía. A la vez que los rallos resollaban cada vez más fuertes, crepitándole en la cabeza.

El fragor de la pelea se hacía más intenso, veía como sus hermanos atraían ahora a su lado Rar, pero no servía de mucho. Su resistencia iba siendo vencida sin ningún sacrificio mientras él sentía como las sobras crecían nuevamente en su interior fundiéndose en el. Haciéndole vacilar una vez más, Pero miro esta vez a Lucil que yacía aun perpleja, sentía que un profundo amor por ella y ahora la veía más confundida que nunca sentía como en su interior se debatía una lucha campal como él vivía. No era cobarde, no la abandonaría de pronto una vez más esa fuerza misteriosa que lo había llevado hasta el Moksha le controlaba nuevamente. Era un títere controlado con hilos invisibles a gracia y control fuera de él.

Iliac dejó de improviso su escondite, y corrió lanzando rayos de energía en dirección a Rar mientras se dirigía evidentemente hacia Sirine que se encontraba acorralada por Rar
— Es a mí a quien buscas — dijo Iliac llamando la atención de Rar mientras lo sobrecogió con un gran remolino que sobre salía de entre la el piso, asestándole golpes con lo que atraía a su paso
Rar se vio elevado por algunos minutos sobre el suelo envuelto en el torbellino mientras Sirine corría para liberarse, entre tanto el entre chocar de aire se iba convirtiendo en una ligera ventisca que dejo a Rar sin más sobre saltos sobre el suelo mientras buscaba a Iliac aun más furioso de lo que pudiera estar. Simultáneamente Iliac se dirigía ahora a Lucil que esta unos metros más alejada del el detrás de Rar.
De improviso Rar lanzo una bola de energía contra Iliac que no se había percatado de ello, en tanto Lucil veía la trayectoria de la esfera de energía que se dirigía hacia Iliac, sacándola telequineticamente de su destino
— ¡NO! — exclamo Rar que había lanzado una más fuerte seguida de la anterior
Mientras que el segundo estallido caía nuevamente contra otro punto, en tanto Rar le veía furioso haciéndola estremecer de dolor temiendo que penetrara en lo más profundo de su ser. Una vez más se vio inmersa bajo su control, una vez más acallaba su ser esa energía que la dominaba
— ¿Por qué me haces esto? — se escucho así misma decir con la voz entre cortada — ¿Ya no me amas?
Iliac la tomaba de los codos intentándola retener a su lado, mientras ella se sumergía más en su prisión. El ataque de Rar la había dejado débil y ella controlaba una vez más su cuerpo. Aun sentía el leve roce de Iliac que mantenía sujeta a Saira intentándola apartarla del peligro mientras ella se resistía.
— ¿Te encuentras bien? — le escucho decir ha Iliac con la voz más dulce y preocupada que alguna vez haya escuchado
Mientras que Saira no tenia ojos más que para su amado Rar, por primera vez se sentía realmente traicionada. Lucil podía sentir su confusión, ella misma era parte de ella, por primera vez sentía como Saira se iba desgastando, se daba por vencida, miraba a Rar con nuevos ojos, no quería perdonarle
— Una vez más me fallaste — se escucho decir Lucil, a la, vez que sentía como Saira abandonaba todo su ser dejándola completamente libre
— ¡No amor! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! — repetía Rar una y otra vez intentando acercarse a Lucil que aun se encontraba en brazos de Iliac y que este luchaba por mantener alejando a Rar
De pronto dentro de la habitación había un silencio sepulcral, Rar se hundía en los abismos, descontrolado había caído de rodillas aun viendo a Lucil que yacía delante de Iliac.
— Pronto acabará — susurro Iliac al oído de Lucil
Mientras que en la superficie del piso se iban formando pequeñas ondas — como sin esta fuese liquido en vez de roca maciza — en dirección a Rar . De pronto el se movió intranquilo viendo como todo lo que estaba a su alrededor se acercaba a él hundiéndose en un pequeño núcleo vació. Rar se hizo rápidamente a un lado al ver como una silla tras otras desaparecían haciéndose añicos al llegar al centro del pequeño hoyo negro que se formaba cerca de él.
— Tú has provocado esto — dijo Rar furioso, golpeando esta vez a Iliac por la espalda
Alrededor se movían cautelosamente el circulo interior retomando nuevamente la formación de la Cofradía, a la vez que iba tomando un color dorado un hilo que entretejía el símbolo que tanto tiempo había personalizado la unión de la Cofradía. A la vez que el hoyo negro se hacía más extenso y atraía más cosas a su núcleo.

Rar ya no albergaba ninguna duda en su interior, todo había terminado para él, sin embargo su cólera iba en aumento mostrando por primera vez su verdadera cara. Sus brazos se alargaron de manera descomunal, a la vez que su cuerpo se iba transformando en un ser amorfo cubierto de tinieblas mientras que de sus ojos saltaba llamas. Rar ahora manifestaba una corriente que fluía por la habitación y que llenaba de un frío que entumecía las articulaciones quedando casi paralizados todos, perdiendo casi la conciencia. Era como si Rar drenara toda la energía de ellos manteniéndolos como simples Zombis bajo su control.

Su cólera superaba su propia rabia. Mientras que su ira ahora cernía nuevos horizontes frente a sus víctimas. Pronto se acerco sin ningún problema a Lucil arrancándola de los brazos de Iliac que ahora se mantenía petrificado.
— Jamás será tuya — dijo Rar al momento de lanzar sobre él una ráfaga de energía lanzándole de improviso al hoyo negro que lo atraía poco a poco con su fuerza de gravitación al núcleo donde sería su fin.
Sin motivación alguna, sin tener nada más porque luchar, Lucil sentía como su alma se consumiría hasta marchitarse. No habría más. «Todo estaba en el» pensó al ver a Iliac paralizado, no estarían ya más juntos, todo estaría terminado « Por mi culpa el morirá, no estará más para llenar el vació que me consume por dentro» Una lagrima se derramo sobre su cien. No podía más, no soportaría más ese dolor que ahora la consumía.

Iliac se sentía tan distante, continuaba hundiéndose en su propio dolor, fundiéndose en aquella oscuridad que no tardaría en envolverle por completo. La penumbra le atrapaba en su propio ser sumergiéndole en un abismo de desesperación. Después vio nuevamente a su madre negándole, aborreciéndole; le dolía tanto que simplemente opto por bloquear su dolor. Aun no había cumplido con su promesa, podía soportarlo solo un poco más por ella en lugar de sucumbir, negándose por completo a cumplir con el destino que había decidido Rar para él. Su odio se acrecentaba sustituyendo aquel remordimiento que lo había seguido por tanto tiempo. El rencor lo envolvía ahora y se sentía libre del influjo de la magia de Rar, a quien veía ahora carcajeándose sujetando a Lucil mientras él era arrastrado hacia el núcleo.

Repentinamente Rar se vio movido de un tirón por una fuerza irracional que le llevaba directamente hacia el centro del hoyo mientras Rar se convulsionaba intentando liberarse. En pocos minutos se vio a solo algunos centímetros de bortex del núcleo siendo absorbido por su fuerza de atracción mientras luchaba por asirse a algo había soltado involuntaria mente a Lucil, quien también luchaba por liberarse del influjo de Rar que ahora se veía debilitado por el núcleo que le arrastraba irracionalmente.
Involuntariamente Iliac se encontraba luchando con el hoyo negro por liberarse lográndose sostener por una pilastra que sostenía el techo de la habitación al momento que Rar se sujeto de él. Lucil corrió a intentar sujetar a Iliac —que luchaba por resarcirse de Rar que estaba más próximo al núcleo— pero Azuer la sujeto.
— Entre todos lo intentaremos — dijo Azuer tomándole de la mano
— Estas demasiado débil, yo lo intentare — dijo Sirine
— No lo lograremos — dijo Lucil que veía a Rar y a Iliac luchar por salir de ahí
La oscuridad del centro le atraía a ella también sentía que debía ir a su lado, era algo irresistible que ya había experimentado antes, pero no había tiempo para pensar en ello se riño así misma debían salvar a Iliac y ella perdiendo el tiempo pensado en tonterías.
— Debemos intentarlo todos— escucho decir a Elther
— Hay que tener cuidado, Rar intentara salvarse con el — añadió
De pronto las vibraciones del hoyo negro se hacía más fuerte, al igual que su fuerza de atracción; viéndose Iliac en preocupantes dificultades al tratar mantenerse sujeto sobre el pilastra que iba cediendo lentamente a la fuerza del hoyo negro.
Lucil y Sirine se apresuraba atraerlo por medio de telequinesia, pero la fuerza de gravitatoria del núcleo era mucho más fuerte que ellas, por más que lo intentasen, pese a que él se esforzaba por ir al lado de sus hermanos, el peso de Rar y la fuerza de gravedad le impedían lograrlo. Mientras tanto Rar intentaba sobrepasarlo a lo que el miraba desesperadamente a Lucil, pero ella no pensaba en otra cosa que en sacarlo de ahí.

La desesperación de Iliac al ver que Rar alcanzaba su objetivo llego al máximo al verlo colgado de su cuello. « No puede estar pasando esto, ¡No ahora! Pero no puedo permitirlo» Iliac miró fijamente a Lucil con tristeza en la mirada, completamente convencido y grito
— ¡TE AMO! — al momento que se desprendía de la pilastra
— ¡NO! — grito desesperada Lucil mientras veía como Rar era absorbido por completo por el hoyo negro; mientras que Iliac le miraba amorosamente asiéndole saber «Te amo por encima de todo, jamás te olvidare, aun que nunca estemos juntos recuerda siempre que TE AMO» Lucil recibió el último mensaje de Iliac— antes de que el perdiera la conciencia segundos después — con una lagrima en los ojos. «¡Esto debe de terminar así…!»
Pronto una luz blanquecina empezaba rodear a Lucil mientras que su cuerpo empezaba a ser incorpóreo brillando por algunos lugares. Su cuerpo dejaba de tomar forma para concentrase cada vez más en una pequeña esfera de luz. Alavés que se dejaba llevar por la gravitación del hoyo negro, llegando en poco segundos al lado de Iliac que ya casi había penetrado por completo en el núcleo y que Lucil le cubría ahora por la misma luz que a ella convirtiéndose los dos en una sola…

**********


— Chicos está despertando — dijo Lara que permanecía al lado de Lucil
Lucil vio esos ojos que le habían infundado tanto temor la primera vez que los había visto, pero ahora no reflejaban más que bondad y amor; se encontraba intranquila no sabía cómo enfrentaría esa realidad que le quemaba, no deseaba despertar y enfrentar la mirada de sus hermanos, sin embargo se sentía tan adolorida y empezaba a escuchar murmullos. Aun que seguía viendo en su mente aquellos ojos que reflejaban tantas cosas y que a su vez removían su propio pasado.
— ¡ILIAC! ¡ILIAC! ¡NO POR FAVOR, NO! — gritaba histérica Lucil
— ¡Tranquila! ¡Tranquila! — exclamo Sirine que estaba a su lado mientras Lucil continuaba gritando como histérica y llorando descontroladamente
— ¡Lucil, tranquila! — dijo esta vez Elther que entraba en ese momento a la habitación
— ¿Cómo me pueden pedir que me calme, cuando…?
— El está con vida
— ¡¡¡Que!!!
— Aun no entiendo como lo hiciste, pero cuando te convertiste en eso, lo pudiste salvar — explico Elther sonriendo
— ¡En verdad! ¿No me mientes?
— Piensas que jugaría con una cosa así
— ¿Entonces está vivo?
— Por supuesto, ¿o que pensabas que te librarías tan fácilmente de tu dolor de cabeza? — dijo Azuer que entraba detrás de Elther
— ¿Cómo te encuentras? — pregunto Sirine
— Muy adolorida
— No es de menos después de haber recibido ese impacto
— Bueno al menos valió la pena
— ¿Iliac como esta? — pregunto Lucil mientras todos se miraban nos a otros indecisos hasta que por fin Elther fue quien rompió el silencio
— No sabremos si resistirá, aun se encuentra en peligro, al parecer Rar le lastimo mucho
— ¿Pero, ustedes?
— Lucil no te culpes, tú hiciste todo lo que se podía, no puedes juzgarte tan duramente — dijo Azuer
— Quiero verlo
— Ahora no, aun estas muy débil
— Quiero verlo
— ¡Lucil! Iliac esta… bien en lo que cabe y tu aun estas muy débil, comprenderás que no podemos permitir que pongas en riesgo tu propia salud solo por…
— ¡QUIERO VERLO!
Elther tomo con mucha delicadeza a Lucil y la puso sobre una silla, Lugo la transporto al lado de Iliac. Ella lo veía demacrado casi sin vida, no soportaba verle así, su corazón se llenaba nuevamente de angustia y dolor inmensurable.
— ¿Cuándo terminara todo esto? — dijo Lucil a la vez que ponía su mano sobre la de él que reposaba inerte a su lado
— Hay que pensar que todo estará bien — dijo Lara que permanecía en la habitación de Iliac
— Ahora debes volver a tu habitación Lucil — dijo Elther
— No, tengo que…
— No, de nada servirá. Sabes que se culpara totalmente si tu recaes, sería peor que la muerte para El, piensa en eso…
— ¿Y YO QUE? ¿Qué hay de lo que yo siento?
Elther guardo silencio mientras Lara se acercaba para reconfortar ha su hermana que ahora se desmoronaba frente a ellos.
— Vamos querida, debemos irnos. Debes curarte pronto así lo podrás hacer — dijo Lara mientras la sacaba de la habitación
— ¡Cómo le puedes decir eso! — dijo enejado Elther
— Porque es lo que yo haría si tu estuvieras así
— Pero tú no tienes ese poder
— Pero ella si
— Ya suficiente, es bastante por lo que estamos pasando ahora como para que también ustedes empiecen a pelar

Lucil se recupero rápidamente de las lesiones, estando lista al segundo día de haber despertado. Después se instalo al lado de Iliac al que observaba y acariciaba con tal devoción — como alguna vez Saira había hecho con Rar — mientras posaba sobre su pecho su mano intentando resarcir de alguna manera sus lesiones, curándole una a una terminando siempre agotada.
— ¿Cómo esta? — pregunto Elther al tercer día que Lucil se había encargado de la curación de Iliac
— Los doctores dicen que ya está estable, y que tal vez pronto recupere el conocimiento — dijo Lucil mientras se escuchaba un quejido leve
Lucil volteo al instante, viendo como Iliac llevaba su mano izquierda al centro de su pecho donde había recibido los ataques de Rar
— Lucil — murmuro entrecortadamente Iliac
— Aquí estoy
Iliac busco a tientas la mano de Lucil mientras se protegía con la otra los ojos
— Estas aquí
— Si
— No se ha despegado ni un momento de ti, hermano — dijo Elther mientras Lucil le volteaba a ver molesta por su comentario
— ¿De verdad?
— Bueno, sí. ¿Alguien tenía que sanarte no? Y como tú me ayudaste con…
— No mientas Lucil. Si estabas como magdalena, cuando te dijimos que estaba en peligro — repuso Elther divertido
Iliac sonreía abiertamente, emitiendo un quejido involuntario
— ¿Aun te duele mucho? — pregunto Lucil
— Un poco, pero con tus cuidados pronto estaré mejor
— Chicos, yo los dejo, creo que ustedes tienen mucho de que platicar. Me alegra que ya estés mejor hermano, más tarde vendremos a verte— dijo Elther mientras se despedía de Lucil
— Gracias…
— Bueno yo también me tengo que ir — dijo Lucil nerviosamente intentado evitar quedarse a solas con Iliac — debes descansar
— ¡No! Quédate, por favor… — le suplico tiernamente Iliac
— ¿Pero?
— Por favor — suplico nuevamente mientras le besaba la mano tiernamente
Después de algunos minutos de incomodo silencio, el doctor entro en la habitación para revisar a Iliac, suministrándole después un calmante para que descansará, lo que dejo a Lucil velando su sueño, al tiempo que el conservaba su mano en su pecho que danzaba al compás de su respiración.
Iliac durmió toda la noche tranquilamente, despertando sin sobre saltos al siguiente día.
— Fue hermoso tenerte a mi lado, esta noche — dijo Iliac al despertarse y ver a Lucil que reposaba aun sentada a su lado
— Ayer por la tarde vinieron todos, pero tú estabas dormido, volverán más tarde
— Que bueno — dijo sonriendo porque tú y yo debemos hablar
— Si, sobre Rar. No sabes cuánto deseo saber que fue lo que realmente lo destruyo
— Si también, pero…
— Pero, no me dirás — dijo Lucil evadiendo el tema que sabía muy bien retomaría más tarde Iliac
— Tu ya lo sabes…
— Pienso que tal vez, pero tengo muchas dudas
— No deberías, Saira lo sabe y por ende tu también. Son la misma persona.
Lucil guardo silencio, siempre había querido pensar que ese ser había sido impuesto por Rar y que ella jamás tuvo nada que ver, pero solo se engañaba sabía muy bien que Saira era ella, y que aquel humilde campesino enamorado que había visto alguna vez en sus visiones no era más que Rar.
—… Cuando tu moriste, cuando Saira murió; Rar hizo todo para recupérate, hasta… — continuo Iliac
— …hasta relacionarse con el No Ser
— Si y tu sabes muy bien que los pactos con llevan a un pago, pago que hizo con su vida. En fin Saira volvió del mundo de los muertos, pero faltaba pagar el pacto y esta vez Rar fue desprendido de su vida para pagar su deuda refundiéndose en lo más profundo del Gehena. Quedando sus ilusiones convertidas en añicos y convirtiéndose en un vil descarnado como muchos de los que existen en ese lugar, sin la posibilidad de salir de ahí
— Si, lo entiendo. Ahora lo entiendo, es horrible estar ahí
— ¡Que! Es cierto ya me lo habías dicho — pregunto furioso Iliac
— No, ¡No! Quiero decir que me lo imagino
— Ha, Si y yo también de alguna manera hasta ahí le comprendía, yo mismo haría lo mismo que el, si te perdiera…
— ¡Tu jamás lo harías!
— ¿Por qué no si…?
— Quiero decir que tu no serías tan ruin como para solo por pensar en ti y llevar a todo el universo a la perdición solo por una cosa así, sabiendo que tu y yo nos encontramos en cada reencarnación que…
— Tu lo dices ahora porque lo sabes, pero tal vez el no lo sabía, sin embargo tienes razón en su locura por recuperarte intento amarrar a todo el mundo en ello. Sin importarle los demás
— Si por eso al perder el, el No ser el retiro su ayuda y por lo tanto Saira desaparecía de nuevo y esta vez para siempre.
— Exacto. Olvido lo principal, lo que yo no olvide. La traición. Te traiciono a ti y por lo tanto a Saira. Sin querer firmo su propio fin, sin saber que al atacarnos el pacto que había hecho hace mucho tiempo se volvería en contra suya desapareciendo el vínculo que los unía vida tras vida. Llevándolo a él a donde realmente pertenece…
— Suena tan fácil. ¡Pero quien nos puede asegurar que no volverá¡
— Yo, eso depende de ti. Ahora sabes quién es. Solo si tu quieres perdonarle, el vinculo que tenían resurgirá y el podrá regresar. Todo este tiempo es lo que hacías deseando inconscientemente que el regresara. Tu sabes que la unión que se tiene entre dos almas es inquebrantable
— Veo que has aprendido mucho sobre la dimensión del silencio. Sin embargo…
— Sin embargo, gracias a ti lo sé
— Mmm… Y veo que me equivoque
— ¿Por qué?
— Porque no te paso lo que ha mi
— Bueno, tiene sus ventajas tener su incentivo y más cuando este es el amor
Lucil le miro con el ceño fruncido y los brazos cruzados
— Y también con la ayuda de dos seres de luz y a Dry que me ayudo a llegar a mi cometido….— continuo Iliac
— ¿Así?
— Si gracia a Dry, tu guía y a Niggle, gracias a ellos es que no caí en el vació. A un me siento algo nostálgico, pero todo estará bien ahora que tu estas a mi lado. Lo que me lleva a…
— ¡Tu estas confundido!
— Te acuerdas que tu y yo tenemos una plática pendiente
— Creo que debes descansar
— Recuerdas que te dije que Te a…
— ¡ESTAS DESVARIANDO! — acallo neciamente Lucil
— Y que hablaríamos de eso después que acabáramos con Rar
Lucil no hizo caso de sus palabras tocando el timbre para llamar a la enfermera
— Pues bien, ahora te lo digo nuevamente
— Ya te…
—TE…
— …fijaste…
— AMO…
— …la hora… — Lucil caminaba como gato enjaulado, no entendía porque no salía de la habitación, nada la retenía ahí, pero no quería no lo deseaba. «El no entiende después de lo que sucedió con Rar ahora se atreve a decirme esto, después de que….»
— …y quiero que estemos juntos…
«….Saira rompió el corazón en mil pedazos de Rar llevándolo a su propia destrucción…»
— No entiendo porque te niegas a aceptar esto que ahora estoy seguro que tu…
«después que Manolo casi pierde la razón POR MI CULPA, ¡NO! ¡NO! ¡NO VOLVERÁ A SUCEDER…»
— ….sientes algo por mí, lo sentí desde que estábamos en esa maldita torre, sé que me amas…
«Jamás volverá a suceder...»
— Lucil, ¿De qué huyes…? ¿A que le temes? Lucil… ¿me estas escuchando? ¡Lucil…!
«No me sucederá nuevamente, aun que tenga que acallar esto, aun que me muera de dolor…» Lucil dejó de andar de un lado a otro encerrada en sus propios pensamiento al escuchar a Iliac
— ¡LUCIL! — grito Iliac
— ¡Hay! Ya te escuche no estoy sorda
— Entonces contéstame
— ¿Qué?
— ¿A que le temes?
— ¡Que! ¿De qué hablas?
— Sabes muy bien de lo que hablo
— Pues yo no te entiendo
— Sabes muy bien de lo que hablo, todo esto me mata. No comprendes que te amo
— ¡Hay, ya Suficiente! Sabes muy bien que yo no…
— No puedes negar lo innegable
— Bueno… ¡Sí! ¿Y qué?
— ¡SI!
— Pero eso no cambia nada
— ¿En que no cambia?
— En que lo nuestro no puede ser
— ¿¿¿A no, porque???
— Porque tu no comprendes nada. Las cosas no son tan sencillas
— ¡Porque!
— ¿Por qué? Es que acaso no entiendes todo lo que sucedió con Rar, todo lo que sufrió no te parece suficiente como para pensar que yo soy la culpable de todo y después lo de Manolo él se convirtió en una persona completamente diferente desde que rompí con él, no quiero… — dijo Lucil tristemente casi a punto de llorar
— Tú no eres responsable
— Lo soy
— Cada quien es responsable de lo que hagan con su vida
— Si, pero yo soy la constante, yo…
— Nadie es culpable más que ellos
— ¡No! — dijo Lucil estallando en llanto
— Lucil, te amo… No temas
Lucil salió precipitadamente de la habitación al momento de que sus hermanos entraban….
— ¡No huyas! — dijo Iliac al verla partir

PROLOGO


Ella miro al cielo pensativa «al fin todo termino». Se encontraba sentada bajo un árbol sintiendo que todo lo que había pasado hace tan solo dos semanas del término de todo aquello. Iliac continuaba yendo a revisiones periódicamente mientras ella continuaba evadiéndolo, después de esa conversación. El no entendía todo lo que sucedía dentro de ella; primero Rar, después Manolo, ellos había enfermado de sufrimiento. ¿Qué sucedería si ella provocaría lo mismo en Iliac? No podría soportar que el ser al que más amaba sufriera por su culpa. No cargaría más con ello.
Dio un profundo suspiro y miro nuevamente al cielo de Kara, cayendo sobre su rostro los rayos de sol matinal. Mientras que Iliac se acercaba al escucharla suspirar dijo…
— ¿Por qué sufrir si todo es tan perfecto ahora?
Lucil volvió su rostro algo inquieta — intentando ocultarse, sabiendo que era demasiado tarde para hacerlo — en tanto el se sentaba a su lado
— Te he estado buscando. Olvide que eras muy buena para evadir a todo mundo — añadió Iliac
— No me he estado ocultado de ti — repuso Lucil en un susurro evadiendo su mirada
— ¿Qué has pensado de lo que hablamos?
— Sabes mi repuesta
— Lucil te amo. Y sé que tú me amas, lo siento en este momento; me lo dijiste.
— ¿Pero es que no entiendes?
— No realmente no entiendo que te amo y me amas y solo por miedo a lo que sucedió con Rar es que estamos sufriendo ahora tú y yo — dijo molesto Iliac
Lucil agacho la cabeza, «no se cómo hacértelo entender». Ella empezó a llorar en silencio, sintiendo como el mundo que había construido durante ese tiempo se derrumbaba frente a ella en tan solo unos segundos. Iliac le miraba molesto y le obligo a mirarle a los ojos.
— Si me dices en este momento que no me amas. Te dejare para siempre y no insistiré más
Ella evadió su mirada un vez más mientras él la cercaba así si — envolviéndola en un profundo abrazo haciéndole sentir todo lo que él la amaba — rodeándole por completo, así permanecieron por algunos minutos inmersos en el amor que los llenaba y que ella negaba a hacerlo realidad. En su corazón no existía más que miedo, pero él sabía que después de esto jamás volvería hacerlo mismo. El se separo despacio mientras ella permanecía aun con los ojos entrecerrados intentando guardar ese momento en su memoria. El la acerco nuevamente hacía si y le dio un profundo beso que ella correspondió automáticamente entregándole todo el amor que había reprimido durante todo ese tiempo. Sabiendo que después de eso jamás volvería a poder separarse de él.
— Te amo — agrego Lucil — nunca lo olvides
— Te amo y lo haré por siempre
El la abrazo correspondiendo a su sentimiento sabiendo que era el fin de todos los pasados sufrimientos y el principio de una historia llena de amor y felicidad…

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