miércoles, 26 de mayo de 2010

LA COFRADIA - CAPITULO 18

XVIII


La madrugada era pesada y Lucil no podía conciliar el sueño, la fuerza de la Fuente aun la mantenía intranquila y por primera vez en la oscura torre no reinaba el silencio sepulcral desde que estaba ahí. A lo lejos se escuchaba un rumor mientras ella se paseaba intranquila por su habitación; los pasos resueltos resonaban en el pasillo cual cinceladas en la piedra por un momento ella sintió nuevamente el clamor de la ansiedad sabiendo que algo malo pasaba. Imprevistamente los pasos se detuvieron frente a su habitación y sin mayor preámbulo se abrió la puerta, Irene entro sonriente acompañada de Finrod.
— Rar te quiere ver — mando Irene
— ¿Por qué no vino el mismo? — pregunto intranquila
— Está ocupado — dijo felizmente Irene
— Tiene visitas y desea que le acompañes — añadió Finrod irónicamente
— Te esperaremos afuera
Lucil quedo solo en su habitación nerviosa, cambiando sus pijama por un vestido sencillo, no deseaba seguir sintiendo la intranquilidad que le embargaba su corazón y que sin embargo ahora se hacía más factible en todo su ser a cada paso que daba en compañía de aquellos dos que la custodiaban como si tuviera la idea de escapar.
Mientras más se acercaba a su destino se podía escuchar más claramente la voz delirante de Rar que gritaba a diestra y siniestra. Los tres se pararon tras la puerta donde se encontraba Rar y esperaron a que les dejara pasar; Lucil se demudaba al pensar en que podría ser tan grave para provocarle tal furia al ser que alguna vez le temiera. Por solo un segundo dudo de sí misma y pensó que tal vez la habría descubierto en sus inmersiones a la dimensión del silencio, de pronto cayó como balde de agua helada la idea de que alguno de los demonios realmente la hubieran descubierto y que por temor se lo hubieran comentado a Rar. Su corazón palpito con mayor fuerza por algunos segundos en tanto la puerta se habría lentamente. Finrod le cedió el paso a Irene que paso después de ella.
Frente a ella se mostraba una gran esfera de energía que rodeaba gran parte de la habitación y que oscurecía su interior sin permitirle ver a través de ella.
— Valla, al fin — dijo enojado Rar
— ¿Qué sucede? — pregunto temerosa Lucil
— Por qué me lo preguntas a mí, tu lo deberías de saber
— No comprendo
— Valla, Valla, ¿No comprendes?
— Ella nunca comprende nada — intervino Irene
— ¡Silencio! — amenazo Rar
— Mi señor, tal vez no le interese — añadió Finrod con ansias de destrucción — no le importara si mure o no
— Eso es cierto. Tu ya has roto toda relación con ellos, porque habría de importarte — dijo Rar poniendo a prueba a Lucil
Lucil quedo un momento pensativa y agrego
— ¿Si tan solo me dijeras de que se trata?
— No niegues que no lo sabes. Has estado permaneciendo en contacto con ellos. ¡ME HAS ESTADO VIENDO LA CARA! Pensando que jamás me daría cuenta
Decía mientras se aclaraba poco a poco la esfera de energía y dejaba entrever una silueta. Lucil se tranquilizo al ver que no se trataba de su secreto. No entendía aun de lo que se trataba pero todo estaría bien siempre y cuando no se tratase de la dimensión del silencio.
— No entiendo aun de lo que quieres culparme. ¿Qué tiene que ver el conmigo? — pregunto Lucil señalando a la figura aun confusa tras la esfera.
La figura se paseaba intranquila en medio de la esfera intentando salir, al momento que Rar se adelantaba a ella y la obligaba a acercarse a la esfera ahora un poco más transparente
— Velo bien y niégame que no le conoces
— Me lastimas — dijo Lucil al tiempo que Rar la obligaba a permanecer frente a la esfera esperando que fuera completamente transparente
La figura dentro de ella ahora se movía más intranquilamente lanzando bolas de fuego, recitando hechizos aun inaudibles; permaneciendo intacta la esfera que le rodeaba. Lucil empezó a sentir una mezcla de miedo y coraje que se acrecentaba más a cada segundo observándolo ir y venir incapaz de irse y completamente vulnerable.
Ella no se podía controlar más sentía como iba brotando, cuando se desasió completamente del retenimiento de Rar azoto con toda su furia la esfera — llamando la atención de su inquilino
— ¡¡¡COMO FUISTE CAPAZ DE HACERME ESTO!!! — gritaba fuera de si Lucil a la vez que continuaba golpeando con toda su fuerza en la esfera que empezaba a vibrar, descargado todo su coraje que había reprimido durante semanas desde su llegada a la Torre
Lucil golpeo con mayor fuerza la esfera provocando ondas de fuerza cada que tocaba su puño en la superficie de la esfera mientras sentía en su interior renacer una furia incontrolable que se saciaría solo cuando pudiera deshacerse de todo lo que le había provocado ese dolor. Conjuntamente Rar incremento su ira al pensar que intentaba liberar a su prisionero con sus ataques, se aproximo a ella y la tomo con gran fuerza, provocando que ella se forcejeara para resarcirse convulsionándose violentamente mientras el intentaba someterla, hasta que ella ya no pudo más y le ataco con un estallido de energía que salieron ambos volando a lugares opuestos.
Rar estaba un poco perturbado a la vez que ella quedo medio sentada frente a él aun aturdida por el golpe. Su furia había estallado y ahora empezaba a ver la realidad. Iliac se encontraba dentro de la esfera que aun vibraba por sus envestidas mientras que tenía a Rar frente a ella tirado medio desfallecido.
Ella se incorporo viendo como se acercaba Irene y Finrod a Rar para ayudarle a levantarse, en tanto ella estallaba en lagrimas «y ahora que sucederá, le ataque» miro nuevamente a Iliac que esta vez se percataba de todo lo que sucedía a su alrededor, intentaba decirle algo, pero ella aun se sentía débil y no deseaba escucharle, aun conservaba el enojo. Entonces salió corriendo de la habitación dejando a Iliac deshacerse en gritos, envistiendo la esfera para correr tras ella.


Camino sin dirección alguna sabía que pronto Rar la buscaría, podía sentir su furia que estallaba al más mínimo instante, furia contenida por saberse traicionado.
«Que haré, el morirá, estoy segura. Lo matara solo para demostrarle a los demás de lo que es capaz. No puedo permitirlo porque de nada servirá todo esto. ¡HAY, COMO LO ODIO! Siempre arruinando todo. Y luego el otro loco creyéndose amo del universo, no sé cuánto tiempo más pueda soportarle. No sé cuánto tiempo más pueda seguir siendo falsa, le odio con toda mi alma. Ha ruinado toda mi vida desde que estuvo cerca de mí y ahora planea adueñarse de todo y hacerlo un maldito infierno»
Lucil estallo en sollozos
— ¡No lo permitiré! — murmuro entre sollozos — ¡No lo permitiré! ¡No lo permitiré! ¡No lo permitiré! ¡No lo permitiré!— repetía sin cesar cada vez más fuerte convenciéndose así misma que no era tiempo de flaquear
— ¡NO LO PERMITIRÉ! — dijo fuerte y clara sin un atisbo de duda
Se limpio las lagrimas del rostro y camino decidida de regreso a la habitación en donde tenían a Iliac entro sin anunciarse al momento que se interponía Irene
— No Rar, por favor
— ¡Y te dices amarme! ¿Por qué le defiendes? — preguntaba colérico al momento que retiraba con una bofetada a Irene tumbándola
— ¡¡¡Morirás!!! — gritaba iracundo Rar frente a Iliac parado reflejándosele la determinación y el enojo en sus ojos
Lucil sintió un sobre salto en el corazón, era lo que temía — había llegado justo a tiempo — interponiéndose igual que Irene
— ¡NO! — gritaba Lucil
Rar detuvo su ataque para intentar alejarla de la esfera al igual que Irene
— ¿Romperás tu promesa? —pregunto retadoramente Lucil
— Ya la has roto tu
— ¿Estás seguro? — pregunto un poco más tranquila al ver que él se detenía
— ¿Entonces dirás que el esta aquí sin que tu lo supieras?
— Si
— ¡Así! — repuso incrédulo — ¿Entonces porque intentabas liberarle?
— ¡Liberarle! — dijo Lucil al tiempo que observaba a Iliac — Lo que siempre he querido es deshacerme de él, no es más que una pésima jaqueca
— ¿Así? Permíteme que lo haga por ti
— Dije deshacerme de él, no matarle y es lo que tu harás
— ¡Claro! Qué esperas después de que el haya llegado hasta aquí cuando teníamos un trato
— Trato que no he roto. Has olvidado que yo puedo irme de aquí en el momento que desee, No necesito que me rescaten — dijo Lucil a la vez que miraba a Iliac
— ¿Entonces que hace aquí?
— No lo sé
— Mi señor pienso que de todas maneras el debe morir — agrego Finrod al momento que Lucil lo miraba molesta
— Y morirá — agrego Rar determinado
— ¡Pero Rar….! — intervino Irene entre sollozos callándola Rar con una mirada gélida
— ¡MORIRÁ! — mando Rar viendo a Irene
— ¡Espera! — exclamo Lucil pensativa
— ¿Tu también le vas a defender?
— No. Solo dame unas semanas y será tuyo. Comprendo que el…
— ¡Aceptas que debe de morir! — dijo asombrado Rar mientras Irene y Finrod le miraban incrédulos
— Bueno es comprensible, todo cuanto rompa el pacto debe pagar las consecuencias de lo contrario todo mi pueblo pagaría las consecuencias, sin embargo ellos deben de comprender lo que sucede, debes hacérselo saber. Además los demás deben de saber que tu y yo tenemos un trato y que solo se cumplirá si ellos cumplen con su parte del trato. Ellos lo aceptarán solo debes…
— Entiendo… Solo serán dos semanas que tendrás para que ellos lo sepan. No más
— Si — acepto Lucil y agrego— y dado que el morirá, bueno tal vez pueda hablar con el tu sabes para arreglarlo todo
— No lo creo, le ayudaras a escapar
— De que serviría si en dos segundos tu lo sabrías y terminarías matándonos a ambos
— El que hablaras con el significaría que le quitara la protección
— Vamos Rar, estoy hablando con el próximo líder del imperio del silencio. No te puedo creer que conozcas otra forma de mantenerle cautivo demostrando tal vez un poco de humanidad por el — dijo Lucil coquetamente a la vez que se asqueaba de sí misma al hacerlo al terminar pidiendo y tocarle la mejilla a Rar para que le complaciera — Has lo por mí, si
Una vez más ella le había convencido y había cedido a sus peticiones aun que sabía que muy pronto tendría que pagar la cuenta que había estado acumulando y que por lo visto continuaría haciendo.
Rar le correspondió la caricia de igual manera a la vez que difuminaba la esfera que mantenía a Iliac en su lugar cayendo sobre él unos rayos de energía que le separaban de los demás y que impedía su partida.

Finrod salía de la habitación ayudando a Irene que aun estaba débil, mientras Rar se retiraba sin mayor explicación también dejando sola a Lucil con el prisionero.
— ¡Lucil! ¿Te encuentras bien?— pregunto excitado Iliac
— ¡Eres un tonto! — le riño Lucil — ¿Sabes lo que has provocado?
— Lo siento, yo solo...
— ¡Tu solo, tu solo; siempre tu solo! Por tus tonterías morirás en dos semanas
— ¡¡¡QUE!!!
— Si lo que escuchaste
Iliac se veía preocupado se había quedado sin habla, intentaba aceptar lo que estaba escuchado cuando de repente se acerco a los rayos pasando su brazo por encima de ellos tomo la mano de Lucil y agrego
— Sabes no me importa, solo quiero que seas feliz y he visto que el…
— ¡¡¡Que!!! — exclamo impresionada Lucil al momento que retiraba su mano lejos de la de el — ¿Estás loco? ¡No!
— Si, se que todo acabará de cualquier forma, pero tu…
— Yo jamás sería feliz con el — refuto molesta Lucil — ¡Le odio! — agrego con gran furia
— Entonces ¿Qué sucedió? No entiendo si no lo quieres porque actuabas así con el
— ¿Por qué? ¡Será acaso para evitar que te matara en ese momento!
— Bueno, yo pensé…
— Si, ¡TU! siempre piensas. El problema es que no con mucho detenimiento, el problema ahora será que no se si realmente te pueda sacar de aquí
Iliac río alegre al ver que le ayudaría, su felicidad había renacido cuando ya la había sentido perdida al ver que acariciaba tiernamente a Rar.
— Por un momento pensé que te habías enamorado del demonio en persona
— ¡Hay tan lindo como de costumbre!
— Bueno, no te enojes, no vaya a ser que me trates como a la esfera por un momento pensé que la destruirías, no sé en que estaba pensando que te enamorarías de él, si segundos antes lo enviabas volando lejos — río afablemente Iliac
— ¿Qué haces aquí?
— Sabes desde que te fuiste te extrañe sobre manera y solo pensaba en lo que te podía pasar
— ¿Qué haces aquí Iliac?
— No sabes cuánto me preocupe, al ver que…
— ¿Qué haces aquí? Y no te atrevas a decirme que es para rescatarme
Iliac guardo silencio y bajo la mirada apenado
— ¿Es eso?
— Pensé que tal vez
— Estaba aquí sin poderme ir como tu ahora
— Se que la regué. No entendía, pero…
— Sabes en el grave problema en el que estamos metidos todo por tu imprudencia. Ya sé que todos dicen que esto es una locura, pero que más querías que hiciese si aun no encontramos la forma de vencerle y la Comunidad estaba a la deriva y ahora tu estas aquí, no sé cómo podremos salir de esto
— Bueno al menos se que estas bien y que eso al menos aquí lo mantienes bajo control, de una forma que no me agrada en lo absoluto, pero bajo control
— ¿Quién eres tú para cuestionar mi actos?
— Nadie, lo sé, pero…
— Es algo de lo cual no quiero hablar Iliac. Ni ahora, ni nunca
— ¿Pero?
— Sabes ya no quiero escucharte, me voy — dijo Lucil molesta alejándose un poco de la barrera que le separaba de Iliac —encontrare la forma de sacarte de aquí mientras tanto no hables con nadie a y por cierto esta aquí tu novia. Igual y renace el amor — dijo irónicamente
— Si, la vi. Y no, no renacerá el amor le odio; además ya amo a alguien más — dijo Iliac sonriendo al ver que Lucil se daba media vuelta y le dejaba solo en la habitación no solo sería ella la que buscara la manera de que el escapara de ahí el también lo haría.
Ella estaba muy cansada el día había sido muy complicado y sentía que apenas empezaba debía hablar con la Fuente de muchas cosas pero antes de eso…
— Debo de hablar con Rar — dijo para sí misma
Camino algo intranquila no sabía si era correcto ir a esas horas pero era imprescindible. Toco la puerta de su habitación algo impaciente, y el abrió algo adormilado. Viéndolo así parecía un ser humano normal nadie diría que fuera lo que realmente es.
— ¿Sucede algo? — pregunto preocupado
— No, solo que…
— Ellos han vuelto, si quieres puedes…
— No, solo quería que supieras que tendré que hablar con la Fuente, por lo que acaba de suceder
— Si lo sé, es necesario— agrego cansado
— Bueno, solo era eso, te dejo descansar
— Solo te recuerdo que has pedido hablar con la Fuente, no ir a la Comunidad, se rompería el trato de ser así
— Si. Buenas Noches
Lucil se alejo cansada no sabía si lo que planeaba saldría bien pero al menos tendría la oportunidad necesaria para hablar una vez más con la Fuente debía saber lo que sucedía en Kara y lo que ha ella misma le estaba sucediendo.

Mientras tanto Arabella llegaba a la Comunidad Kariana estaba furiosa con Iliac, jamás conoció a una persona tan obstinado como lo había sido él; aprovechándose por completo de su poder la había excluido totalmente. En varias ocasiones había perdido el control por hombres como el pero en ese momento no hallaba palabras que pudieran describir lo que estaba sintiendo. Ella siempre fue una guerrera y jamás había permitido a una persona la menospreciara de tal manera a ella y a toda su legión que le había ayudado y que sin embargo, se habían visto relegados a nada en el momento que el deseara.

Su padre se comunico esa tarde con ella y apenas si tenía tiempo para intentar relajarse y encargarse de su nueva misión — de la cual su padre no le había comentado nada. La cita era en la oficina del Legado Hinior y por lo visto tenía demasiada trascendencia, porque su padre le había pedido total silencio.
Subió el último resquicio de las escaleras y toco la puerta, el lugar era silencioso; alejado del bullicioso ir y venir de los trabajadores que se escuchaba en el piso anterior.
— Adelante — se escucho una voz apagada desde el interior de la oficina
Arabella entro en la oficina del Legado Hinior, su sorpresa fue tal al ver a su padre, al Legado Hinior y a dos miembros más del circulo interior
«Maldita se mi suerte, me jure que jamás volvería a trabajar con alguno de los miembros de la Cofradía y heme aquí»—pensó para sí al momento que atravesaba la puerta
— Buenos días — saludo Arabella a todos con una amplia reverencia
— Hija siéntate, esta es una reunión extra oficial. Solo algunos saben sobre lo que estamos planeando hacer, por ello te pedí total discreción. Te presento a su excelencia Omed Adleg nuestro honorable líder y a Sirine y Lara ambas miembros de la Cofradía
Arabella saludo propiamente, mientras Omed la invitaba a tomar asiento
— Omed, no se podemos comenzar o esperamos a que el último miembro de la junta se reúna con nosotros— agrego Emunir
— He… Disculpen — interrumpió Sirine — creo que él no estará no lo pudimos localizar papá
— ¡Cómo! En fin. Tu perdonaras Emunir, Arabella, pero con todo lo que ha estado sucediendo. Bueno, empecemos…
Lara explico a los presentes la idea de buscar nuevos aliados frente a la guerra de Rar, solo que dado que ellas no contaban con tanto poder como Lucil necesitaría de la ayuda de Arabella a lo que ella accedió gustosa al ver que ellas mismas se planteaban las dificultades a las que se enfrentarían y lo agradable que sería que ella les auxiliara.

Después de la corta reunión Arabella, Sirine y Lara se despidieron de Emunir y Omed, ellas primero se pondrían de acuerdo en los pormenores, dado que ellos tenían en seguida otra reunión.
Ellas se reunieron en el departamento de Arabella unos minutos más tarde.
— Bueno como tú sabes hace falta un miembro de nuestro equipo — empezó diciendo Lara
— ¿Se puede saber de quién se trata?
— De nuestro hermano Iliac — dijo Sirine
— De su hermano Iliac — continúo algo recelosa Arabella
— Si ¿Sucede algo que deberíamos de saber? — pregunto inquisitiva Lara
— Bueno en realidad No, claro en todo caso ustedes más que nadie deberían de saber qué es lo que sucede con el
— Mira en realidad el ha cambiado mucho desde que Lucil se fue y realmente no sabemos nada de él desde hace cuatro días, si tú supieras algo realmente nos ayudaría diciéndonoslo — pidió Lara
— Bueno, no sé si decirles, porque realmente es muy confidencial
— Realmente se ha distanciado de nosotras y como nos negamos a ayudarle en su loca idea de recuperarla, bueno por eso ha cambiado, se niega aceptar esta nueva etapa — explico Sirine
— Es comprensible, y bueno ustedes lo deben de conocer mejor que yo
— ¿Has sabido algo del? — insistió Lara
— Solo diré que tiene que ver con lo que me acaban de comentar. La verdad di mi palabra y no pudo decirles más
Lara y Sirine se preocuparon al escuchar eso; sabían que Iliac perseguía a toda costa rescatar a Lucil.
— Escucha Arabella — pidió nuevamente Sirine — Iliac está muy dañado por Lucil, pero es muy peligroso el intentar rescatarla. Rar es un ser diabólico, perverso, sin sentimientos, ni limites; no se tentara el corazón en causarle daño, te lo puedo asegurar.
— Lucil sufrió muchas veces por su causa. Es muy poderoso y sinceramente no creo que ni él, ni Lucil puedan vencerle. Por eso te pedimos de todo corazón que si sabes algo por favor nos lo digas, depende de ello la vida de Iliac. Rar le odia por encima de todas las cosas — explico Lara
— Lo sé. Pero el no nos permitió…
— Es urgente su presencia en la Cámara — interrumpió la Fuente que se escuchaba fuerte y claro a través del intercomunicador que llevaban en sus muñecas Sirine y Lara.



En Moira Lucil entro pensativa a su habitación después de haber visto a Rar. No podía retrasar más la reunión con la Fuente y ahora que Rar se encontraba exhausto sabía que no tendría ningún problemas en platicar libremente con ella, sin que él se percatase de ello.
— ¿Fuente me escuchas? — pregunto Lucil a través de su intercomunicador
— ¿Cómo te encuentras? — pregunto la Fuente
— Podría estar mejor. ¿Supongo que ya sabes lo que hizo Iliac?
— Si, eso fue lo que me querías decir hoy en la mañana, ¿verdad?
— Si, no podía pasar por alto ese incidente
— En fin creo que tengo una idea de cómo podamos salir de este aprieto, pero lo que quiero saber es…
— ¿Qué esta sucediendo?
— Si, extraño a la Comunidad y…
— ¿Y…?
— Se que tú conoces todo lo que nos pasa, podrías explicarme todo…
— Me temo que eso solo tú puedas hacerlo, yo no sé más que lo que en la Comunidad Kariana sucede y con cada uno de sus miembros, pero lo que sucede con ellos atravesando el umbral de la muerte no sé más
— ¿Pero yo no he muerto?
— Pero si has ido a su mundo. Lugar del cual yo solo sabría de ti si estuviera a tu lado
— Entonces no puedes ayudarme
— La única que puede ayudarte con eso es tu Guía
— Ha dicho que aun no es tiempo. Me lo ha hecho saber desde que supe Azuer y Elther se encontraban en la puerta del Gehena. Sino asido por ti y por ella ellos habrían penetrado en una área espantosa y de donde probablemente jamás hubieran podido salir
— Es cierto. Sin embargo, tal vez no te pueda aclarar nada por el momento de lo que te preocupa, pero si podemos hablar sobre lo sucedido ahí
— ¿Crees que puedan encontrarlo?
— Sabes que solo ella puede encontrarlos a ellos, pero ellos no entraran más a la dimensión del silencio al menos que sepan algo de ti
— ¿Y entonces que sucederá ahora?
— ¿Has pensado que tal vez puedas hablar con ellos?
— Pienso que es muy arriesgado, tal vez; cuando logremos sacar a Iliac de aquí el pueda decirles que no desista
— Se lo que piensas hacer y es muy arriesgado, si él te sorprende ayudándole puedes morir y en consecuencia el también
— No tiene porque hacerlo
— Crees que no lo sabrá. El se entera de todo, hasta de lo que platicamos en este momento
— No por hoy. Además quien te dijo que yo ayudaría a Iliac
— La Elegida y la hija de la luz son la misma persona
— Eso solo tú lo sabes, el no
— Pronto lo descubrirá
— No lo creó, ni los mismos Karianos creen de su existencia, piensan que solo es un mito popular y por lo tanto nadie más que ellos saben de su existencia. Piensan que todos se burlarían de ellos por eso jamás lo han externado a nadie que no pertenezca a la Comunidad
— Es cierto, pero si haces algo él se enterara
— Se enterara tanto como hay de esta conversación
— Solo recuerda lo que le dirás a Iliac. NO creo que esté preparado para saber la verdad
— ¿Me ayudaras en eso?
— Solo puedo apoyarte negándome a responder. No puedo decirles mentiras
— Pero, tampoco puedes decirles la verdad
— Exacto
— Eso no importa ahora, necesito darlos archivos de los libros del Legado ha Iliac para que pueda ayudarme a buscar. ¿Crees que haya algún problema en eso?
— No, solo que conocerá más de ti que de lo que quieras que sepa
— ¿Por qué?
— Esos libros no solo contienen secretos sobre el legado sino sobre sus antecesores
— Sobre los antiguos Karianos
— No sobre tus antecesores
— Pero…
— Si, sobre los antiguos Miriar “los Arminios” y el podría relacionar todo, recuerda que sabe que eres el último miembro de la más antigua estirpe de los Göw dhé Hevretmar
— Esta bien solo revisare primero los archivos y cualquier cometario sobre esa familia
— Sobre TU familia
— Sobre MI familia solo la borrare. Realmente necesito que me ayude porque Rar está encima de mi todo el tiempo
— ¿Todo ha ido bien con él?
— Supongo que sí. Aun que cada día le odio más
— En el corazón no debe caber la venganza
— Es fácil decirlo
— Todos han sufrido por su causa, no solo la Comunidad
— Lo sé, es solo que pienso que quiere más de mí que de todos los demás y yo no puedo soportarle
— Si no controlas tus pensamientos y tus emociones estarás en grabes aprietos si se llega a dar cuenta que le has mentido
— Intentare hacerlo
— Por otro lado considero que tus hermanos deben saber donde se encuentra Iliac, tienen días preocupados por el
— Díselos, pero no los preocupes contándoles que si no sale de aquí morirá en dos semanas
— No lo haré pero lo supondrán
— Si, pero diles que le ayudare a salir, solo deben de controlar a la Comunidad con tu ayuda para que no ataque a Rar, no quiero ninguna baja de nuestra parte
— Entiendo
— Tal vez ya no pueda hablar contigo nuevamente, espero que todo esté bien aun que no se si realmente pueda salir de aquí con vida
— No todo está perdido, solo tú puedes vencerle. Lo sabes
— Si aun que aun no sé cómo, pero te aseguro que lo averiguare. No estoy dispuesta a convivir con el más que lo necesario
— Creo que es tiempo de despedirnos, el puede enterarse de lo que estamos hablando en cualquier momento
— Cierto
— Cuídate y procuren salir vivos de ahí
— Si tu también cuídate y procura que los demás no hagan más tonterías
La comunicación se perdió y Lucil se sintió más sola que nunca, deseaba ir de nuevo al lado de Iliac para no tener más ese sentimiento, pero debía examinar los archivos del Legado era imprescindible que los tuviera listos para esa noche.

Iliac permanecía despierto buscando algo que le pudiera ayudar a salir de ahí mientras se mantenía alerta a cualquier sonido que le pudiera indicar peligro o tal vez la llegada de Lucil a la que ya extrañaba y esperaba que lo volviera a ver ese día.

El tiempo corrió rápidamente e Iliac término extenuado pese a que él no podía concebir el sueño se caía de cansancio — llevaba con esa, dos noches sin dormir— mientras que Lucil cayo fatigada, había terminado pero pasarían varias horas antes de que ella pudiera darle la información.

Lucil despertó a la mañana siguiente totalmente descansada y lista nuevamente para su tortura, respiro hondo y trato de hacerse la firme intención de olvidarse por algunas horas de la presencia de Iliac en la torre, al menos lo suficiente como para poder hacer que Rar lo olvidase también.
— ¿Estas lista? — pregunto Rar
— Si
— Hoy nos espera un día muy ajetreado, espero que hayas descansado lo suficiente después de la conversación que tuviste con la Fuente ¿Tal vez me puedas decir lo que platicaron? Por otro lado estoy muy cansando, el enfrentarle y someterle me dejo un poco batido, pero lo que sucedió después contigo me dejo extenuado.
— Te debo una disculpa por ello jamás quise hacerte daño, es solo que el vino a complicar tanto las cosas
— Esa fuerza fue nueva en ti. Aun no comprendo cómo fuiste capaz de sostenerla
Lucil se encogió de hombros sin poderle dar ninguna explicación
— Tal vez mi guía influyo en ello
— Probablemente, después de todo ese mismo día habías tenido un contacto con ella
— Si, contacto que no comprendí en lo absoluto. ¿Tu lo sentiste?
— Por su puesto
— Tal vez me podrías explicar
— Lo siento, en esencia no conozco el mensaje era demasiado complejo para mí. Los seres de Luz siempre hacen eso cuando se comunican con sus protegidos para que nosotros “los seres de oscuridad” no lo comprendamos
— Pues esta vez fue en vano, porque ni yo misma supe de lo que trataba
— ¿Y con respecto a la Fuente?
— Mmmm..., ya hable con ella
— Lo sé. ¿Solo quiero saber lo que se trato en la conversación?
— Ya sabes, sobre mi traición y como pueda ser posible que yo un miembro de la Cofradía admita que uno de mis compañeros muera sin que yo haga nada. Sin embargo, no le quedo más que aceptar que lo mejor para la Comunidad es no interponerse más teniendo tu poder y sabiendo los éxitos que has tenido, pero principalmente la manera en que los has conseguido.
— Para conseguir siempre lo que deseas hay que desaparecer a los débiles y a los fracasados es el principal objetivo del poder y por ello hay que ayudar a perecer a los que se interpongan a ello. Después de todo ¿Cuan más dañino puede enviciar sino la acción pasiva de los contrarios al cambio?

Lucil sintió pánico al escucharlo él jamás se había expresado de esa manera, pero tampoco podía olvidar lo que había hecho, un ser de maldad.
— Además hay que demostrarles realmente a lo que se enfrentan — continuo Rar
Lucil sonrió apoyándole aun que por dentro le elevaba la sangre, el lo sentía pero esperaría, ella se tendría que acostumbrar a lo que realmente era él.

Ese día Lucil tuvo que esperar hasta la madrugada para volver con Iliac quien ya estaba más que exhausto.
— Al fin bienes— dijo aliviado al verla llegar
— Lo siento. ¿Ya comiste algo? — pregunto Lucil con un recipiente en la mano
El negó la cabeza mirando con ansia el recipiente
— Al parecer tu novio me quiere matar de inanición por si acaso te arrepientes
— Sabes pensaba dártelo pero…
— No, lo siento. Es solo que no quiero hacer de esto un drama por eso bromeo
Lucil le sonrío y se arreglo para pasarle el recipiente a través de la barrera que los separaba. Al instante él empezó a comer ávidamente el contenido del mismo.
— Veo que has olvidado tus modales
El sonrió alegremente mientras se metía otro gran bocado a la boca
— ¿No ha venido nadie a verte?
— No — dijo con la comida en la boca — ¿Por qué tardaste tanto?
— Es que el me tiene muy vigilada y más ahora que tu estas aquí
— ¿Y te le has escapado hoy?
— No, es que no está. Ni él, ni Finrod, ni tu amada
Iliac la miro despectivamente mientras ella sonreía
— ¡Es solo para no hacer drama! — agrego ella excusándose
— ¿Quién es Finrod?
— El tonto que a compaña a tu… a Irene a todas partes
— El tipo que estaba aquí, cuando paso lo de Rar
— Ese. Es el líder de los Éclairers. Y guardián de su PRINCESA
— Si supieran la verdad. Se les caería la cara. No estaría nada mal decírselos, tendríamos a unos aliados muy poderosos en ellos.
— Si se te ocurre decírselos te saco los ojos
— ¿Por qué, si es la verdad?
— Pero no quiero que sepan. Si no saben ver la verdad más allá de las apariencias no merecen saberlo
— Y como se van a enterar si fuera de la Fuente, de ti y de mi, nadie más lo sabe
— Eso no importa
— Como quieras, nos haría más fácil la pelea contra Rar
— Lo que nos haría más fácil la pelea contra él es que no hubieras venido y que en ves de estar aquí perdiendo el tiempo con algo que jamás debió de haber pasado y estuvieras junto con los demás tratando de ayudarme a encontrar la solución para poder derrotarlo
— Recuerdas que esa solución se encuentra solo en la dimensión del silencio.
— Obvio
— ¿Entonces como quieres que ayude si tú misma me prohibiste la entrada? Y para colmo los demás te apoyan
— Bueno, pero puedes ayudarlos en otras cosas. Como ahora bien podrías estar ayudando a proteger a la Comunidad en vez de estar encerrado aquí.
— Tu sabes que aun así existe la protección
— Si pero tu vida no corriera peligro si…
— Ya lo sé. Ya lo hice, no es necesario que me lo digas ahora el problema es cómo vamos a salir de aquí
— No como vas a salir de aquí
— Yo no me iré de aquí hasta que haya acabado con el
— Entonces yo tampoco me iré — añadió el obstinadamente
— ¡Claro! Como no te piensa matar después de dos semanas
— Está bien ya entendí ¿Qué vamos hacer?
— Como tú sabes la magia de la Comunidad Kariana es muy grande, pero es conocida por todos y en este caso por Rar
— Si, además he probado varios hechizos y debo decir que esta barrera es muy fuerte, no creo poder salir de ella. Tal ver podríamos probar con alguna poción
— En realidad yo estaba pensando en magia mucho más poderosa que la Kariana
— ¿Cuál?
— Como tú sabes tengo acceso a los libros del Legado
— ¿Y piensas que haya algo ahí que nos pueda ayudar?
— Si. Solo que son varios tomos y necesito que me ayudes a buscar, están contenidos en este disco — dijo sacando un pequeño disco de la bolsa de su vestido— solo debes cargarlo en tu intercomunicador y ayudarme a buscar en ellos. Yo revisare los primeros diez
— Pero sino más recuerdo los libros son más de veinte
— Si pero debemos empezar por algo, además debes de tener mucho cuidado que no se den cuenta porque esos secretos no los conoce nadie, ni deben ser conocidos por nadie más; son de uso exclusivo para el Legado y en este caso la Cofradía. La hija de la luz me lo ha confiado y no la puedo defraudar
— ¿Es por ella que estas aquí?
— De alguna forma
— ¿Por qué?¿Que gana teniéndote aquí no sería más fácil que ella hiciera frente y todos supieran que realmente existe? Todo cambiaría
— Olvidas que nadie fuera de la Comunidad Kariana sabe de su existencia, eso es una ventaja y el que aparezca de la nada pondría en alerta a Rar y la única ventaja que tenemos sobre el sería nula, porque a diferencia de nosotros que no sabemos nada de él, el si sabría todo de ella simplemente con revisar las leyendas y algunas otras cosas que aun que no lo creas son de conocimiento popular
— Pero su verdadero poder está oculto tras estos libros
— Es por eso que no quiero que nadie más que tu los vea. Estoy confiando por primera vez en ti Iliac, no me defraudes
— No lo haré
— Bien me voy, volveré mañana por la tarde con algo de comida por si no te han traído y para saber si has encontrado algo. Adiós — dijo Lucil mientras se volvía hacia la puerta para irse
— ¡Espera!
— ¿Qué pasa?
— Hay algo más de lo que quiero hablarte. Algo que no me deja estar tranquilo
— ¿Qué es?
— ¿El te trata bien? ¿Quiero decir te encuentras realmente bien? Porque te noto muy extraña…
— Preguntas si estoy bien. Dime como se puede estar cuando estas casi la mayoría del tiempo con un ser así, jamás pensé sentir tanto aborrecimiento por alguien. Sabes estaría mucho mejor si nada de esto hubiera sucedido
— ¿Aun te arrepientes el haber aceptado ser la Elegida, verdad?
— No eso ya paso, realmente ya lo acepte. De todas manera de alguna manera pasaría aun que nunca hubiera sido la Elegida
— Te equivocas mi padre jamás te hubiera sacado de la Tierra, ese hubiera sido para siempre tu hogar si no hubieras sido la Elegida
— Tu eres el que se equivoca. ¡Si realmente supieras lo que yo sé! Entenderías todo, pero aun no es tiempo.
— Cuando hablas así lo mejor es no preguntar, realmente no entiendo muchas cosas y no creo que te detengas a explicarme, de todas maneras lo único que quiero que sepas es que… es que Te amo
— Iliac, no quiero hablar de eso
— ¿Pero?
— Date cuenta de la situación en la que estamos, no es el momento
— Esta bien, no te hablare más del tema, hasta que todo esto haya terminado pero cuando eso pase tendrás que escucharme
Lucil no contesto y abrió la puerta dejándolo una vez más solo.

**********


Lara y Sirine entraron en la Cámara de la Fuente donde ya se encontraban Azuer y Elther.
— Solo falta Iliac — dijo Elther al verlas llegar
— No creo que llegue — repuso Sirine
— Es por lo que les he llamado — intervino la Fuente después explicándoles lo que había sucedido con él y lo que Lucil le explico
— ¡Como pudo ser tan imprudente! — exclamo contrariada Lara mientras los demás se mantenía nerviosos
— Lo hecho, hecho esta — repuso Elther — ¿Piensas que salga todo bien Fuente?
— Debe de salir; la vida de Iliac corre peligro, pero ustedes también deben de tener mucho cuidado las fuerzas de Rar son ahora muy fuertes y no pueden permitir que se den cuenta que están buscando aliados en contra de él.
— No te preocupes Fuente seremos cuidadosas — contesto Sirine
— Además nosotros la ayudaremos, ya que el nuevo mensaje que nos dio Lucil realmente no sabemos por dónde empezar a buscar — añadió Azuer
— Ustedes deben de seguir buscando, Lucil está demasiado vigilada como para poder penetrar en la dimensión del silencio
— Pero no sabemos ni siquiera lo que buscamos — pretexto Elther
— Lo que les dijo la guía de Lucil es más que suficiente para iniciar la búsqueda
— Pero siente que estamos buscando en medio de un gran inmenso océano sin siquiera saber que
— Las respuestas llegaran a su tiempo
— Mientras tanto estaremos perdidos
— Siempre tiene que haber algún inicio
Lara y Sirine salieron en busca de Arabella después de hablar con la Fuente. Ella aun las espera en su casa cuando llegaron paseaba nerviosamente pues nunca había querido ocultarles nada y se arrepentía de no haber dicho nada sobre lo sucedido.
— Hemos hablado abiertamente con lo que sucedió en Moira — dijo sorpresivamente Lara mientras tomaba asiento
— ¡Así! — dijo nerviosa Arabella — pensé que las cosas secretas quedarían así y que la Fuente jamás las revelaría aun que las supiera
— No fue traición departe de la Fuente lo que nos hizo saberlo, fue Lucil que le explico todo lo que sucedió a la Fuente— explico Sirine
— ¿Pero yo pensé que no estaba en contacto con la Fuente?
— Y así es solo que la cuestión es crítica
Arabella se movía intranquila en su lugar esperaba la peor noticia
— ¿El lo mato? — pregunto indecisa
— No, pero lo hará sino logramos sacar de ahí después del tiempo pactado
— Al momento pondré a mi padre para que nuestra guardia pueda hacer algo a su favor
— No es cuestión de la guardia, se hará cargo Lucil — añadió Lara
— ¿Y como si esta también encerrada? ¡Es ilógico!
— Así se hará son sus ordenes Arabella. Y más vale no interponerse ni hacer cosas extrañas, ella lo hará tenlo por seguro
— Pero la vida de uno de los miembros más importantes de la Comunidad Kariana está en peligro. No nos podemos quedar con las manos cruzadas
— ¿Y crees que nosotros no nos preocupa? — pregunto molesta Lara
— Si nos interponemos las cosas pueden salir mal y créeme Lucil o nos lo perdonara, ni nosotras mismas si por nuestra imprudencia el muere. Solo ella sabe lo que sucede dentro de esa torre y si ha dicho que lo hará yo confió en ella — explico Sirine
— Pero nosotros… — insistió Arabella
— Escucha nosotros tenemos otras cosas que hacer que también son muy importantes, no debemos interponernos en el camino de Lucil nosotros no lo haremos y tu tampoco
— Así se hará — contesto malhumorada Arabella — aun que esté en peligro la vida de Iliac, la dejaremos en manos de ella
— Solo tienes que seguir ordenes, no cuestionar el comportamiento de Lucil que sabe muy bien lo que hace. Es la única que tiene el poder para enfrentar a Rar y salvar a Iliac, no olvides de quien se trata y de que como Kariana le debes confianza ciega aun después de lo que hizo porque sin ella ya estaríamos destruidos por completo
Arabella se avergonzó de sus palabras ellas tenían razón, no confiaba en la Elegida y lo había dejando en claro y ahora quería a toda costa ir en contra de sus reglas aun que ello significara la expulsión de la Comunidad Kariana si es que algún día se sabia
— Escucha Arabella, nosotros sabemos las consecuencias de esto, la Fuente lo sabe y no callara porque es traición, pero nosotros te aseguramos que si no haces nada y en su lugar nos ayudas a cumplir con lo pactado no habrá represarías porque la Fuente sabrá que nos apoyas
Arabella asintió algo acongojada pero ya menos asustada.

Después de algunos días todo iba viento en popa los planetas habían unido fuerzas con sus vecinos y ahora que la Comunidad les brindaba la oportunidad de aliarse a ella en contra de Rar todos aceptaban a veces cuestionando la conducta de la Elegida por algún tiempo, pero con el tiempo comprendían que no era posible que la Comunidad siguiera siendo tan poderosa si ella no estuviera de su lado. En tanto Elther y Azuer continuaban en la dimensión del silencio.

Omed trataba con los Yuarmios que se encontraban intranquilos por el poder de Rar que arrasaba cada vez con los que se ponían a su paso.
— Rar se vuelve más poderoso y ustedes aun no han hecho nada, nos prometieron protección — exigió Wallas quien ahora se entrevistaba con Omed
— Mientras seas miembro oficial o no de la Comunidad tienes protección en contra de Rar. Nos acostado mucho eso y lo sabes — dijo molesto Omed
— En estos momentos eso es lo que más me preocupa. No sabemos si ella continua de nuestro lado o…
— Insinúas que mi hija nos a traicionada. Ella jamás lo haría.
— Pues así lo parece, bien sabes que no soy el único que piensa así
— Lo sé, pero ninguno tienen pruebas de que ella este obrando a favor de Rar y mucho menos en contra de nosotros
— ¿Y qué hay del rumor de la captura del Elegido y su probable muerte?
— Eso lamentablemente es cierto, pero no ha muerto; ni lo estará. Nosotros seriamos los primeros en experimentar las consecuencias al morir uno de los Elegidos bien sabes que los tres pilares para la Comunidad son la Fuente, la Cofradía y la Guardia.
— Debes de comprender que todos nos encontramos expectantes, Rar ha demostrado ser mucho peor que Neiro
Omed intento tranquilizar a Wallas que se paseaba de un lado a otro nerviosamente mientras comentaba todas las bajas y los hechos macabros de los cuales se valía Rar para llegar a su cometido.



— Las consecuencias llegan a ser más grandes de lo que puedes llegar a pensar cuando piensas que será fácil y eres tan inocente que piensas que te ayudaran por solo hacerlo, sin perseguir nada a cambio. Pero en realidad solo los ilusos piensan que conseguirán lo que desean sin pagar el precio y entre más deseoso te encuentres más débil serás. Entonces te encuentras tan vulnerable que llegas hacer la peor tontería de la cual no tardaras en arrepentirte, pero será tan tarde que lo seguirás pagado vida tras vida hasta el final de los tiempos — explico Rar
— ¿Por eso te convertiste en lo que eres? — pregunto Lucil
— Cuando encuentras las compañías exactas te conviertes en esto y más
— ¿Porque?
— Más bien la pregunta correcta sería ¿por quién?
Lucil guardo silencio no quería escucharlo le costaba aceptar que ella haya sido la causante del dolor y la condena eterna de Rar.
— Será mejor que dejemos esta conversación para otro día es hora de ir a ganar más batallas, pronto seremos invencibles. He estado preparando el último eslabón para terminar definitivamente con esto; todo estará listo para la siguiente luna llena — dijo Rar mientras se despedía de ella para salir a causar más daño
Lucil salió de tras de él en dirección a Iliac tratando de ser cuidadosa y no llamar la atención de los que pasaban cerca de ella. Ella caminaba por un pasillo silencioso mientras que delante de ella a tan solo unos metros se escuchaban murmullos entre cortados. Camino sigilosamente acercándose a cada puerta que encontraba a su paso tratando de localizar de donde provenían los murmullos. En la segunda puerta al fin encontró lo que buscaba acerco su oído a la puerta para escuchar mejor.
— No sé qué hacer Finrod, ella está cada vez más cerca de él y yo no soy más que un estorbo
— Mi señora, todos sabemos la fascinación que él siente por ella, se ha encargado de demostrárselo de cualquier manera; sin embargo debe de pensar en que el la está utilizando
— ¡La está utilizando! Finrod no escuchaste lo que me dijo anoche
— Si, mi señora
— ¿Entonces como te atreves a decir que solo la utiliza? Es sabido que el tiene un interés muy personal sobre ella. Solo quisiera saber porque
— El final se acerca, su poder se hace cada día más demandante. El necesita alimentar ese poder. Sus seguidores ya no son suficientes, necesita hacer la oblación
— ¿Piensas que? — dijo Irene alentadoramente
— No encuentro otra explicación
Irene río alegremente por primera vez mientras Lucil se sentía aun más inquieta
— Y pensé que sería algo aun peor
— No mi señora. Todos conocemos el destino de la Elegida y la importancia que tiene para él, con ella la transformación será permanente y el ya no necesitara regresar nunca más al lugar de donde realmente pertenece.
— Y entonces con la destrucción de ella y nuestro nuevo imperio entonces nuestras esperanzas se verán consumadas Finrod, al fin alcanzaremos lo que a través del tiempo se ha escrito para nosotros
— Usted se lo merece, no en balde es quien es
Lucil salió de ahí nerviosamente, no podía creer que realmente fuera eso, no entendía que era lo que realmente perseguía Rar con ella, pero esa conversación la había dejado helada. Sin duda ella formaba parte de un plan muy elaborado para llevarlo al éxito «ahora entiendo porque siempre me mantiene feliz, si serán mis últimos momentos»
Abrió distraídamente la puerta de la habitación donde se encontraba Iliac.
— He encontrado algunas cosas que nos pueden ayudar — dijo Iliac al verla entrar — ¿Qué te sucede?
Lucil se veía desmejorada y muy preocupada. Ella le ignoro por un momento e intento concentrarse en lo primero que le había mostrado
— ¿Qué es lo que has encontrado?
— Primero me dirás que es lo que te pasa
— Nada importante
— La última vez que dijiste eso terminaste siendo prisionera de Rar
— No es nada — agrego Lucil con la voz entrecortada
— No me agrada que me ocultes nada Lucil, ve la situación en la que nos encontramos — dijo molesto
— De cualquiera manera de que serviría que te lo contara tu ya no estarás para cuando pase y menos para evitarlo.
— Has lo que quieras
— Siempre lo he hecho. Mejor enséñame lo que has encontrado
Iliac abrió una pantalla holográfica donde se mostraban varios apuntes que hizo. Él le explico lo bueno de cada uno de ellos y las posibilidades que tendrían de hacerlo, la mayoría de ellos eran hechizos y solo requerían cierto nivel de concentración.
— Por qué no intentas algunos en la noche, Rar no estará y dudo le interese lo que sucede contigo, después de tantos días de permanecer aquí y no haberte ido. Pienso que sabe muy bien que no hay forma de escapar
— ¡Tu lo has dicho!
— Por su puesto con magia Kariana, pero él no sabe nada del Legado
— Lo intentare y Lucil cuídate pase lo que pase procura salir bien librada, recuerda que tenemos una conversación pendiente y que no aceptare ninguna excusa
— OK. Procurare buscar una excusa más convincente — dijo Lucil sonriendo
— Hay algo que te tengo que decir
— ¿Qué?
— Irene vino
— ¿Qué quería?
— Burlarse tal vez
— ¿Qué te dijo?
— Porque te había Elegido a ti y no a ella. Sabes piensa que todavía puede existir algo entre los dos. No sé realmente que es lo que pretende porque me dijo que si a ti no te interesaba mi vida a ella sí y que tal vez si me pusiera del lado de Rar el me perdonaría.
Lucil río incrédula y añadió
— ¿Y qué le dijiste?
— Lo lógico que estaba loca que nunca traicionaría a la Comunidad. Entonces me dijo que ella jamás sería capaz de traicionar a la Comunidad si ella hubiera sido la Elegida
— Mmmm… ¡Si la traiciono pensando que lo era!
— Si, es una mentirosa, la odio. No sé que busca intentando que yo este de parte de Rar. ¡Como si el realmente me fuese a mantener con vida aun que este de su lado!
Lucil pensó nuevamente en la plática que había escuchado y se le congelo la sangre al saber que Irene pretendía entregar a Iliac a Rar con tal de que este fuese más poderoso.

El transcurrir de los días se fue convirtiendo en rutinaria Rar pasaba menos tiempo en Moira y sus subalternos se encontraban desperdigados controlando las colonias que iba adquiriendo para el imperio del silencio en tanto la Comunidad Kariana iba aumentando sus aliados y a su vez elevando la seguridad en derredor siempre alerta ante un ataque inminente a los cuales pese a la molestia de la Fuente se había unido Elther y Azuer a la protección olvidando por completo la búsqueda que los había llevado a la dimensión del silencio. Entretanto Iliac y Lucil había continuado con su búsqueda y aun que algunos hechizos resultaba alentadores en un principio todos los que habían intentando fueron un rotundo fracaso.
Había momentos en los que Iliac perdía la calma dando se por vencido y pidiendo a Lucil que si eso realmente pasara, llevara su cuerpo a la Comunidad, no deseaba que Rar exhibiera sus restos como un trofeo o para que le mostrasen reverencia.
Mientras que Lucil trataba de consolarle diciendo que de alguna manera saldría de ahí. Su necesidad se hacía continuamente evidente y desesperada.
— Iliac no debes darte por vendido, tienes que ayudarme. Jamás me perdonaría que por mi causa te pasara algo malo
— No tienes porque culparte después de todo yo fui quien vino aquí porque quiso
— Si, pero…
— No. Nos debe de preocupar lo que me suceda, en todo caso si no hay más que hacer prométeme que protegerás contra todo a la Comunidad
— Tu sabes que lo haré
Iliac regreso a los archivos de los libros del Legado mientras ella hacia lo mismo. Sus sentimientos corrían a más no poder no podía permitir que el muriera, en tan poco tiempo le había tomado gran aprecio «con el tiempo no me quedara otra alternativa, pero eso significara entregarlo a su propia perdición. La dimensión del silencio será su muerte y de nada servirá que le haya sacado»

Mientras tanto Finrod regresaba a la gran torre Rar le había mandado vigilar a la Elegida. Él le odiaba y con justa razón por causa de ella había perdido su hogar y ahora Irene se encontraba aminorada ante los ojos de Rar desde su llegada ardía en deseos en ver eclipsarse la vida de Iliac y Lucil; eso todos sabían que terminaría muy pronto. Los rumores corrían que la siguiente noche Rar prepararía la finalización del último eslabón que le unía al submundo.

Al llegar a la Torre Finrod busco a Lucil en su habitación, pero no se encontraba. «Muy probablemente las dudas del mi señor se han reales». Se dirigió a donde yacía Iliac, aguzo el oído a unos cuantos metros de distancia comprendiendo que no se encontraba solo al escuchar murmullos apagados. El se acerco cautelosamente y escucho tras la puerta entre abierta.
— ¿En que piensas? — pregunto Iliac
— En que tal vez allá alguna salida — repuso Lucil inquieta
— ¡En serio!
— Si, es demasiado arriesgada
Finrod se movió intranquilo aun lado de la puerta. «¡Así que mi señor tenía toda la razón! Será mejor que le diga» Dio un paso a un dudoso «Será mejor que me quede, tal vez puedo enterarme de algo más»
— ¿Qué es, se puede saber?
— No, aun no. Es demasiado arriesgado lo utilizaremos solo como último elemento en caso de no tener ninguna otra oportunidad
— ¿Por qué?
— Porque tú sabes bien lo que sucedería si penetras dentro de la dimensión del silencio. Eso y quedarte para que te mate Rar son lo mismo— Iliac sonrió subestimando las palabras de Lucil
— Lucil te recuerdo que es muy buena tu idea dado que Rar no puede penetrar dentro de la dimensión del silencio, pero olvidas que solo mi alma se salvara más no mi cuerpo.
— Es que no estoy hablado de un viaje normal por la dimensión del silencio. Es un antiguo conjuro o más bien innovación de salvación que solo actúa por algún tiempo, pero que incluye a tu cuerpo carnal en la entrada al valle de la luz. Sin embargo las consecuencias de que TU entres ahí son las mismas. Te perderías y no valdría de nada tu huida
— Pero es una posibilidad Lucil, Vale la pena intentarlo
— No cuando te sucederá lo mismo que a mí. ¡O ya te olvidaste!
Iliac bufo frustrado y dijo
— Si tan solo todo fuera diferente
— ¿En qué forma puede ser diferente?
— Tal vez si los Éclairers supieran la verdad
Finrod aguzo más el oído «¿De qué verdad estarán hablado?»
— Ya hemos hablado de ello. Son seres espantosos
— Elther no opina lo mismo
— No me digas lo que puede o no opinar Elther ¡Que puedes esperar de seres que destruyeron a toda una raza!
— ¡Que puedes esperar de tu propia Raza!
Lucil voltio enojada ignorando el comentario de Iliac
— Porque no lo intentamos. De cualquier manera ellos sabrán algún día que Irene no es más que una falsa y que tu eres la verdadera…
Su corazón latía a mil por hora, Finrod se debatía entre la locura y la excitación «¡NO PUEDE SER CIERTO! ¿Qué quiso decir? Ella no puede ser». De repente tropezó con el filo de la puerta dejándola completamente de par en par.
Lucil e Iliac escucharon y voltearon rápidamente. Vieron a Finrod en la puerta mientras los miraba nerviosamente.
— ¿Qué haces aquí? — pregunto Iliac
Lucil lo miraba mientras penetraba sus pensamientos en tanto el sentía como sus pensamientos se habrían a ella como un libro abierto listo para ser leído
— Escucho todo — dijo Lucil al momento que Finrod se sentía completamente vació
— ¡TU! — dijo furioso
— No te atrevas ha hacerle daño — grito furioso Iliac
— ¿Ho que harás? — pregunto arrebatado Finrod
— Ho te arrepentirás por haberle hecho daño al último miembro de la familia Göw dhé Hevretmar
— ¡Iliac! — exclamo molesta Lucil
— ¡Que! De cualquier forma ya se hubiera enterado, escucho toda la conversación
— ¡Mientes!
— Piensa lo que quieras, pero después cuando tu amado Rar le haga algún daño a lo que has protegido o más bien has pensado que has protegido por tanto tiempo, no vengas a repitiéndote y mucho menos culpando a la Comunidad por su necedad al ver la realidad
— No te creo. No tienes forma de comprobarlo, sin embargo nosotros vimos como Marel cuido a la pequeña Irene al morir su madre. Ella consagro toda su vida a esa niña
— ¿Algunas vez te has preguntado quien fue realmente la madre de Lucil?
— Eso realmente no me importa
— Te suena el nombre de Niggel. Y no solo está mi palabra la puedes constatar con los registros históricos en la Comunidad Kariana, los mismos Mirianos lo saben.
— No es más que una casualidad
— ¿Y también es una casualidad que Irene estuviera tan segura de ser la Elegida? ¿No será que realmente la Elegida y la última Göw dhé Hevretmar en realidad son la misma persona?
— Ustedes solo quieren confundirme pero no lo permitiré, lo sabrá mi señor
— Como quieras pero si le hace algún daño a Lucil y si realmente es quien te digo que es. Tú serás el único culpable
Finrod salió confundido aun no sabia si creer o no dejando nuevamente solo a Lucil e Iliac
— ¿Crees que le diga?
— No lo sé, pero no debiste decirle nada Iliac
— Aun así pienso que si nos cree podemos tener una oportunidad sin necesidad de utilizar nuestro último recurso
— Y si, si le dice no nos quedara ni el último recurso para salvarnos
El día transcurrió sin mayor interrupción de la llegada de Rar a la mañana siguiente. Lucil se encontraba tranquila sabía que Finrod no los había delatado de lo contrario la amenaza de Rar no se hubiera hecho esperar. Ese día era especialmente aterrador para ella porque al parecer sería el último y aun que Iliac no lo sabía se leía en su mirada que dudaba de ella. Se mantenía al margen de todo simplemente esperando que tal vez ella le dijese algo sin embargo, ella no quería hablar sobre el tema.
— El no tardara en llegar — dijo Iliac
— Creo que no, espero no se haya enterado que pase toda la noche aquí contigo
— Si no le dijo nada Finrod no tendría porque enterarse
En ese momento entro Finrod aun nervioso
— El viene para acá, no te puede encontrar aquí
Lucil le miró extrañada y se despidió de Iliac
— ¿Sabes lo que sucederá hoy a media noche? — pregunto Finrod
— Si — repuso Lucil
— ¿Y que es lo que haremos?
— ¡¡¿Qué es lo que haremos?!!
— Si… Estuve investigando y… él dice la verdad. Tu…
— Nadie debe de saberlo
— Pero mi pueblo tiene derecho
— Dime… Deseas que tu pueblo sea víctima de la furia de Rar por su traición
— ¡Por supuesto que no!
— Pues es lo que pasará si te pones de mi parte. Lo mejor es que dejes que yo me las arregle y no intervengas.
— Pero es mi deber
— Se cómo manejarlo. No sería capaz de hacerme daño.
— Eso es lo que piensas. El pasará por encima de todos, sino no consigue lo que quiere y no dudes que no serás la excepción
— Yo sé lo que hago, por quien te deberías de preocupar es por Irene
— Ella, lo único que quiere es el amor de Rar y todo el poder que pueda obtener, jamás le hemos importado
— Como quieras
Lucil se sentía extraña jamás había pensado que los Éclairers olvidaran por completo a su princesa y la cambiasen tan rápido, no comprendía, si era falta de lealtad o simplemente esta arto Finrod de verse utilizado por Irene para alcanzar sus fines. Por lo que fuera ella no deseaba saber nada de ellos y lo mejor era mantenerlos al margen de ella y de todo lo que estaba pasando en ese momento por su vida.

Se encerró en su habitación no deseaba ver a nadie hasta el momento en que todo acabara aun que deseara despedirse de Iliac no podía olvidar que el también corría peligro y ella aun guardaba la leve esperanza que todo se tratara de un mal entendido.
El día transcurrió más lento de lo que deseara Lucil y por difícil que fuera de imaginar Rar no le había ido a buscar sino hasta muy entrada la noche.
— ¿Por qué no fuiste a darme la bienvenida, te esperaba? Hay cosas que debes saber y que son muy importantes para mi
— Lo siento es que no me sentía bien
— ¿Qué sucede?
— Nada importante. Solo me sentía mareada
— ¿Pero ya te encuentras mejor?
— Si ¿Que era lo que me querías decir?
— Bueno, esta noche se acaba todo y empieza una nueva etapa y quiero que formes parte de ella vendrás
— Claro
— Serás en la gruta donde todo empezó. Se encuentra a tan solo unos metros de aquí, no podrás perderte el camino estará alumbrado con antorchas, todos asistirán.
— ¿No me esperarás para que vallamos juntos?
— No puedo, antes debo de hablar con Irene. Pero te espero ahí
Lucil estallo en llanto a dejarla sola Rar, había estado soportándolo todo el día, pero pronto se convertiría en realidad. Ella se visto sin mayor ceremonia que lo más sencillo que encontró — no encontraba motivo para vestirse de gala si asistirá a su propio funeral — y garabateo rápidamente algo sobre una servilleta. Camino rápidamente hacia la habitación de Iliac y entro sin avisar
Iliac se levanto alarmado pensando que era alguien más
— ¡Eres tú! ¿Qué pasa?
— Nada, solo quería verte
— ¿Sucede algo?
— No, nada importante. Toma — dijo Lucil alargándole la servilleta en la que había apuntado
— ¿Qué es esto?
— Escucha Iliac no sé lo que pueda suceder esta noche, pero si no encuentras algo que te pueda ayudar a regresar a la Comunidad utiliza esto
— ¡¡¿Piensas traicionarnos?!!
— Por supuesto que no
— ¡Entonces!
— Solo quiero que lo tengas, por cualquier cosa que necesites.
— No. Yo jamás te abandonaría aquí
— Por favor — pidió Lucil
Iliac lo tomo de mala gana y lo puso sobre la barrera que los separaba. La servilleta pronto se acabo quemando al acercarla aun rallo de la barrera.
— No quiero. Te esperare
— No me hagas esto Iliac — él se volteo ignorándola por completo por más que ella lo llamara. El la ignoro hasta que se dio por vencida y decidió irse
Lucil salió de la torre viendo el camino arcado por una línea de piedras alumbrado por grandes antorchas, sin ver a nadie más a su alrededor salió del camino marcado por las antorchas y se alejo hacia una ascensión, subió por algunos minutos, se detuvo en la orilla y observo a su alrededor, la luz de lunas de Moira caían sobre ella, podía sentir el viento en la cara, era una sensación buena el estar parada ahí sintiendo solo aquella brisa con el viento que la animaba a seguir adelante. En ese instante escucho una voz que venía de abajo en la colina donde se encontraba y ahí parados a algunos metros de distancia vio a Irene y a Rar
— Irene, amor regresa ya, tenemos que irnos — dijo Rar sin percatarse que Lucil estaba a unos metros de distancia de ellos
Irene regreso a ver a Rar sobresaltada
— Tenemos que terminar, serás participe de mi jubilo — continuó Rar
— No quiero alejarme de ti, te amo — dijo Irene con lagrimas en los ojos sentía como si le oprimían de pronto el pecho
— Lo sé pero es necesario
— Pero, ¿por qué?
— Ya hemos hablado mucho sobre el tema es necesario que lo aceptes y disfrutemos nuestros últimos momentos juntos. Ahora que la Comunidad está reuniendo fuerzas no creo que les venga muy bien la muerte de Iliac y la trasición de la Elegida, estoy seguro que se resistirán por ello todos debemos de hacer sacrificios tu entregándome lo más valioso que tienes para lograr mis planes y yo guardándote en mis recuerdos e inmolándote por siempre.
Irene bajo la cabeza y sintió como su corazón se resquebrajaba abandonando su última esperanza dejándose guiar por Rar quién la llevaba nuevamente al camino adornado por antorchas, seguidos muy de cerca por Lucil. Al final del camino llegaron una cueva donde ya todo se preparaba. Ambos entraron, el con la mirada en alto como gran Rey; deteniéndose a algunos metros de un estrado hablando con algunos hombres de capucha, mientras que Irene con un pequeño temblor en todo el cuerpo se notaba afligida y con la mirada baja se de tubo por algunos minutos detrás de un pulpito.
Lucil localizo un asiento frente a todo el espectáculo que aun no comprendía muy bien, sintiendo cada vez más conocida esa escena viendo a Irene detrás del pulpito y frente a Rar — se sentía espectadora de una película de terror inmolando a un gran dios para recibir sus obsequios— y pronto se unió a ella Finrod quien ya se encontraba de entre los presentes.
— Todo fue contrario a lo que pensamos — dijo entre murmullo Finrod
— ¿De qué hablas?
— Creo que los hechos hablan más que las palabras — dijo viendo a Irene
De repente Rar se sentó en la grada he indico que todo iniciara poniéndose todo el público de pie. Primero los hombres de capa fueron hacia Irene y la rodearon ayudándola a dirigirse hacia el pulpito mientras murmuraban algo inaudible. Irene se arrodillo en el pulpito en el centro del ceremonial mirando de frente a Rar mientras que el grupo de hombre se dispersaba formando un circulo en derredor ella y Rar.
Después de varios cánticos muy extraños hechos por el grupo de personas que los rodeaban hasta que por último le ofrecieron a Irene una bandeja con una daga en el centro. Lucil recordó con escalofríos aquella visión espantosa que le había sucedido al despertar por completo de su llegada de la dimensión del silencio. Viendo como sucedía todo en cámara lenta, sabía lo que sucedería, recordó en un segundo el dolor de su propio corazón causado por la herida hecha por la daga que ahora le ofrecían a Irene.
Irene tomo la daga y susurro algunas palabras con voz quebrantada mientras que Lucil se sabía cada vez más cerca— unidas por un lazo invisible ella percibió como Irene estaba sintiendo cada vez más alejada su voz, cual si su cuerpo se dividiera y fuera ajena a ella misma parecido a rumor para después ver frente a Ella — como en una película lenta— a Irene dirigir con fuerza el puñal y penetrar con pulso vacilante dentro de su pecho al instante que Lucil sentía como en su propio cuerpo se rasgaba músculo a músculo hasta llegar a romper la suave línea de músculo que le separaba por completo de su propio corazón estallándole de un dolor inmenso en el centro del corazón ella se llevo la mano a su propio pecho en tanto frente a ella Irene caía completamente muerta.
— ¡¡¡NO!!! — grito despavorida Lucil, sintiendo como una parte de ella se moría con la chica que veía frente a si siendo completamente consiente que ella ocupaba su lugar
Al instante el ceremonial se vio invadido de una neblina muy densa dejando paso en el centro una profunda luz plateada que emanaba del centro de donde se localizaba el cuerpo de Rar. Para después irse todo aclarando muy lentamente. Lucil empezó a sentir el más inmenso temor como nunca en su vida lo había sentido viéndose rodeada de una profunda oscuridad. Ya no estaba más en la Cueva, se veía a sí misma rodeada de ese espantoso hedor a herrumbre que le recordaba a Gehena. Rápidamente se vio rodeada de esos horribles demonios que la asían con fuerza dirigiendo la hacia el interior mientras que ella forcejeaba con toda su fuerza para resarcirse de ellos.
Al mismo tiempo en la cueva ya casi se había aclarado todo cuando una voz que inspiraba miedo salió de entre la poca neblina que rodeaba a aquella silueta
— ¡TU! — dijo furiosamente la voz dirigiéndose a Lucil que aun permanecía dolorida y desahuciada por la muerte de Irene viéndose en un profundo mutismo
Lucil no respondía a la amenaza cuando inmediatamente sentía que una gran mano a tomaba de la muñeca bruscamente — lastimándole por completo la muñeca; al mismo instante que los demonios al sostenía con fuerza en el Gehena— levantándola en el aire y lanzado con desprecio su cuerpo al suelo mientras que ella luchaba con toda su fuerza contra los demonios en el Gehena.
Se sentía atemorizada como si fuera la primera vez que ella estuviera ahí, su subconsciente le gritaba que reaccionara mientras que sentía como una parte de ella moría como lo había hecho Irene y esa parte luchaba por mantenerla cerca de ella arrastrándola por completo a su lado manteniéndola presa del pánico formando parte de ese ser que alguna vez había sido Irene.
Poco a poco su fuerza se fue incrementando ayudándola a separarse de aquel ser que caía cada vez más profundo en desgracia dentro del Sheol.

Lucil empezó a tener conocimientos de sí misma a pesar de sentir su cuerpo muy adolorido como si la hubieran golpeado con un gran mazo en todo su cuerpo. Ella entre abrió los ojos con mucha dificultad tratando de entender que era lo que le sucedía y ¿cómo es que ella había podido llegar ahí? Miro detenidamente a su alrededor, enderezando muy lentamente su cuerpo adolorido. Dando se cuanta así que se encontraba en su habitación de la gran torre rodeada de una luz grisácea que ahora rodeaba el ambiente. De repente ella escucho un sonido sordo, volteo a ver advirtiendo a si a un hombre —el cual se abría paso a través de una puerta que se acababa de escuchar — ella sintió pavor al verlo, pero también mucho interés creía conocerle pero había algo en el muy diferente.
— Al fin has despertado, no comprenderás lo rudo de mis acciones pero de otra forma tu no estarías en este momento conmigo — dijo el extraño
— ¿Quién eres? — pregunto Lucil aun dudando pero tal vez ya lo sabia
— ¿Es que no me reconoces? — dijo irónicamente el sujeto
— Jamás te he visto — contesto Lucil
— ¡¡¡Jamás me has visto!!! — repitió el extraño en tono de sarcasmo — ¿Cómo puedes decir eso? Si hace tan solo unas horas presenciaste mi resurrección
— ¿¿¿QUÉ???
— Es inútil negar que no me conoces Lucil. Has vivido aquí conmigo.
— ¿Quién eres tú? — insistió Lucil
— Veo que aun no te das cuenta de quién soy, el golpe te trastornado un poco y en parte ha sido mi culpa
— ¡Bueno! No me interesa quien seas lo único que sé es que Rar se molestara mucho si te encuentra aquí a si es que ¡Vete!
El hombre rió, a lo que Lucil no pudo entender pero sin más no se detuvo a pensar más y dijo
— ¡Vete!
— ¿Es que no estás feliz por mi? — pregunto irascible — ¿O aun sigues pensando que Irene merecía seguir viviendo aun que ello significara mi dependencia total por ella?
— NO
— ¿Entonces porque le defendías? — dijo el hombre al tiempo que sujeto a Lucil de la mano amoratada y mostrándole a Lucil que estaba lastimada — Todavía no sabes porque te hice esto
Lucil miró estupefacta su mano amoratada pero aun no comprendía; ella nunca había defendido a Irene y se encontraba confusa no entendía cuando había sido lastimada
— Al menos que hayan sido los demonios — dejó en vos alta para si
— ¡Que!
Lucil vio nuevamente al hombre y volvió a pregunta
— ¿Quién eres?
— Rar. Ese nombre responde a todas tus preguntas
Lucil le miró con más detenimiento, encontrando un gran parecido con el antiguo Rar, solo que este se veía más humano que el anterior.
— ¿De qué, demonios hablas? — continuo Rar confundido
Lucil le contó lo que había sucedido con ella desde que Irene había penetrada la daga su propio pecho. Rar se mostraba algo preocupado, no conciliaba tal unión, ni la comprendía y ahora se mostraba arrepentido por haberla lastimado, sabía que ella decía la verdad, podía sentir que había estado en el Gehena y acompañado en su propio fin a la misma Irene.
— Es que aun no comprendo como sucedió, jamás pensé que tu sufrieras lo que ella, no entiendo porque. De saberlo jamás te hubiera ocasionado tal sufrimiento. Lamento tanto por lo que tuviste que pasar — decía Rar totalmente arrepentido — Es por eso que no me sentía tan convencido. Ahora entiendo porque percibía tanto la presencia de los demonios dentro de la cueva si te intentaban llevar junto con ella— Rar la abrazo tratando de subsanar el antiguo dolor de Lucil. Pensé que juzgabas mi decisión y por ello me atreví a lastimarte, no podría permitirte que me dejaras en entre dicho frente a mis seguidores. Me disculpo por mi rudeza
— No te preocupes ya paso — dijo Lucil
— ¿Pero?
— En verdad, no importa. Era algo que tu necesitabas y no te culpo por lo sucedido
— Pero te lastime y me arrepintiendo por ello. Porque no solo no lo debí de haber hecho y además de ello tendrás que seguir sufriendo por ello porque soy incapaz de curarte. No puedo
— Mmm… Creo que de eso no te tienes que preocupar porque olvidas que Iliac está aquí. No se negara a curarme.
— Es verdad. Al menos eso puede hacer por ti al verle regalado dos semanas más de vida
— ¡Claro!
Lucil le sonrío comprensivamente mientras él le guiaba hacia Iliac. Rar entró después de Lucil en donde Iliac se debita un en vaivén nerviosamente
— Veo que nuestro invitado se encuentra cómodo— dijo sarcásticamente
— ¿Qué es lo que quieres? — pregunto molesto Iliac
Lucil aun se sentía mareada mientras veía frente a ella pelear a los dos mientras Finrod entraba en la habitación
— Mi señor las fuerzas del norte se han reorganizado y hacen nuevamente frente
— ¿Qué tan grande es el ejecito?
— Entre 6,000 o 7,000 han reunido todo lo que les queda
Mientras tanto, Lucil escuchaba algo ida la conversación, se sentía extraña veía como sus pensamientos y ella misma se iban alejando por completo de la escena y nuevamente escuchaba fuerte y claro aquel hoyo negro en el cual las luces bailaban, debía encontrarse ahí; era una necesidad más que imperiosa y ahora ya no había nada que lo evitara, sintiéndose tan libre como nunca antes. El llamaba, debía de ir a él…
— Preparen la infantería de 10,000 soldados acabaremos con ellos. Que no quede ni una… — Rar presintió algo, nuevamente esa energía se apoderaba de Lucil. La envolvía por completo.
Vio a Lucil y a Iliac el también la observaba sin comprender lo que sucedía —como si fuera la primera vez que sucediera. No sabía qué hacer ese poder era más fuerte que el. No podría competir de ninguna manera con el
— ¿Qué sucede Lucil? — pregunto Rar a la vez que tomaba de la mano a Lucil
Ella no contesto, Iliac se acerco rápidamente todo lo que pudo y trato de llamarle mentalmente pero había una barrera que le impedía que ella le escuchara, mientras tanto Lucil se perdía en la fastuosidad de la oscuridad del espacio negro que remolineaba y que le llamaba imperiosamente
— ¿Qué sucede? Tu le hiciste esto — demando Iliac al ver a Rar bastante preocupado al igual que Finrod que aun no alcanzaba a comprender lo que sucedía
— ¡Mi señor! — exclamo Finrod
— ¡¡¡Silencio!!! — dijo Rar descontrolado
Iliac volvió a intentarlo sabia de donde provenía ese llamado y temía que todo no hubiera terminado. Se volvió a concentrar nuevamente esta vez con la fuerza de todo lo que era. Pudo ver la luz que a ella le hipnotizaba con una clara melodía atrayéndole a cada paso mientras ella se resistía inconscientemente sin mucha convicción. El la llamo y en ese instante Lucil despertó nuevamente de la ensoñación.
Todos la miraban acepción Rar que se debatía entre confusión y la frustración, primero al no saber a lo que se enfrentaba y al no conseguir regresarla; soportando el ver a Iliac penetrar en la mente de Lucil y ayudarla a regresar. Él lo miraba sin entender. Sin embargo al ver que Lucil volvía en si olvido todo y puso toda su atención en ella
— ¿Te encuentras bien? — pregunto Rar
— Si
— De cualquier manera no puedo esperar más tiempo. Ha surgido una emergencia en el lado norte del imperio del silencio — pretexto Rar
Lucil le veía muy sospechoso temía que algo planeara ya que nunca en ninguna circunstancia le habría dejando a solas con Iliac aun después de lo que había pasado. Ella asintió para ver después partir a Finrod después de Rar.
— ¿Qué fue todo eso? — pregunto preocupado Iliac
— En realidad nada
— ¡Así! No te creo. Sentí lo que sucedía y no puedes decir me que no pasa nada porque
— Si lo sé. Si no hubiera sido por ti, habría partido a la dimensión del silencio
— ¿Pero que era? ¿Te había pasado antes?
— No sé que era. No me había sucedido hasta que…
— ¿Hasta qué…?
— Bueno recientemente tratando de buscar una respuesta a la destrucción de Rar, bueno tuve que entrar en el lugar más espantoso de la dimensión del silencio y desde entonces me ha estado sucediendo esto. Es involuntario…
— Entonces te has metido en otro problema más y no sabes ni que es… ¡Como de costumbre!
— No siento que se ha trascendental, será mejor olvidarlo. Puedes ayudarme con esto — dijo Lucil al momento que le extendió la muñeca lastimada
— ¿Qué sucedió? ¿Ese maldito te hizo daño, verdad? — pregunto furioso
— ¡Olvídalo! El se siente peor que yo. Además no puedo pelear con el siento que trama algo y quiero saber de qué se trata
Iliac introdujo cuidadosamente su mano a través de la barrera y rozo levemente la muñeca de Lucil despidiendo una luz dorada en derredor de la área lastimada mientras Lucil le comentaba lo que había vivido después de dejarlo, su llegada a Gehena y lo que Rar había mal interpretado
— Así que por eso, ese tonto te lastimo
— Eso no importa, es solo que…
— Yo si lo entiendo. Recuerda que tu madre había hecho un plan para protegerte de los Mirianos un plan que incluía a Irene y como ella misma se creía la Elegida. La unión que ambas tenían
— ¿Piensas que esa haya sido la razón?
— ¿Hay alguna otra explicación?
— No…
— Siento que al morir ella, la parte que la unía a ti murió también y bueno pues tú te viste arrastrada hasta que lograste recuperar tu individualidad.
— ¡Supongo! ¿Has encontrado algo que nos pueda ayudar a sacarte de aquí?
— Aun no. He intentado varios hechizos esta noche, pero ninguno lo suficientemente fuerte para sacarme de aquí. ¿Tú has encontrado algo?
— Tampoco, siento que él es ahora casi invencible. No te has dado cuenta que ahora es más fuerte que antes
— Desde que he llegado aquí se ha vuelto más poderoso
Lucil quedo en silencio se sentía extraña esa extraña vivencia le había dejando algo trastornada, aun sentía en su interior un gran vació que solo se llenaba con ese gran remolino de luz en la cual veía rodeado de una paz que ansiaba tener en sí misma.
— ¿En serio te sientes bien?
— Si, será mejor que me valla. Rar aun continuo vigilándome es diferente, es extraño, pero será mejor que me aleje
Mientras tanto Rar aun se sentía algo preocupado, no podía ayudarla el jamás había penetrado dentro del los valles de la dimensión del silencio y ese llamado provenía de alguna parte de ahí. «¡Que haré! Si ella acude hacia él. No podré seguirle morirá sin poder ayudarle. Es demasiado poderoso. ¿Qué será? ¿Por qué le pasara a ella? El jamás le podrá ayudar le costó tanto trabajo llamar su atención, sin embargo pudo hacerlo, hay algo en el que yo jamás tendré y que es lo que le permitió acercase a ella»

Rar vio frente así el gran desastre; el fuego que ardía a su alrededor mientras grandes rallos láser eran lanzados a diestra y siniestra. Salió de sus pesares viendo que se resistían y que su ejército se replegaba perdiendo terreno. Finrod trataba de tomar nuevamente el mando del desastre que ahora se esparcía por todo el territorio, intentando reunir las barricadas que se hacían menos evidentes.
— Retira todas las tropas — mando Rar — Tienes solo cinco minutos
Finrod se apresuro a obedecer sabía lo que sucedería mientras la milicia se apresuraba rápidamente a retirarse mientras que el contrario vitoreaba ante el inminente vencimiento aun que algunas se veía recelosos al notar la presencia de Rar retrocediendo al ver que los contrarios corrían en desbandada con un miedo atroz.
Entre tanto Rar concentraba su energía en lo que se movía frente a él alcanzando grandes metros. Al instante se empezó a sentir un gran aire frío que movía la pequeña hierba casi al punto de ser arrancada. Después el viento empezaba a calar en los huesos casi al extremo de quemar, era una sensación entraña todos trataban de alejarse del plano al ver como el viento se convertía a cada instante en corriente de fuego que arrasaba todo a su paso mientras que la gente gritaba intentando deshacerse del fuego que ahora los rodeaba mientras Rar les observaba sonriente disfrutando del dolor que les causaba viendo como se retorcían del dolor descarnándose con el propio fuego.
Rar le dio la orden a su subalternos alejarse mientras quedaba solo un gran montón de cenizas en el lugar de la batalla.
— Manda una compañía a terminar con lo que queda de los rebeldes y adviérteles a los pocos que queden que quien no se unan a mí padecerán las consecuencias. No permitas absolutamente ninguna insurrecciones. Deshazte de los que así lo hagan.

Finrod hizo una pequeña reverencia y acato sus ordenes, mientras el regresaba nuevamente a su nave donde obtendría todos los pormenores de la batalla, sabiendo muy bien sus subalternos que pagarían las consecuencias por su incapacidad.

***********


Azuer peleaba en varias ocasiones con Arabella por considerarlo un miembro más de la Comunidad al cual tenían que proteger y por lo tanto no se le permitía según él la libertad para hacer lo que era necesario
— Eres más pesado que Iliac — término diciendo Arabella furiosa
Mientras que Elther sonreía divertido y agregó
— ¡Y eso que no has conocido con Lucil! Para ti sería imposible
Todos rieron alegres para agregar después Sirine
— Ni que decirlo
Las cosas habían salido bien a decir de ellos. Muchos aliados se había agregado a la lista de la Comunidad que aun que se iba hacíendo fuerte, la Comunidad se encontraba en aprietos dado que el imperio del silencio controlaba cada día más territorio, dejando a veces sin ningún habitante los territorios tomados.
Muchas veces los territorios cedían sin siquiera pelear con tal de no sufrir las consecuencias por verse en una situación en donde no quedaba otra alternativa más que allegarse al mandato del imperio del silencio.
Aun que Sirine y Lara luchaban por tratar de sacar a la gente del profundo terror en contra decir al imperio del silencio. Mientras Arabella vigilaba constantemente en conjunto con Emunir la protección de la Comunidad y de los nuevos aliados sin contar con los problemas que le ocasionaba a Elther y a Azuer quienes deseaban mayor libertad de movimiento.
Arabella discutía constantemente por verse a veces cuestionada por dominio de Azuer, sin embargo Elther aun le preocupaba el poder que iba alcanzando el imperio del Silencio.
Los cambios que se habían dado en los últimos días iban en aumento, no comprendían que era lo que hacía que Rar haya logrado aumentar tanto el poder del imperio del silencio. Los cambios habían sido espontáneos y no entendían como lo había logrado en tan poco tiempo sin embargo, lo que aun más les mantenía alerta era el cambio en el sistema de todos los planetas. La tierra se resquebrajaba, el aire helaba quemando el cuerpo y pero lo que les asombraba más es la nueva manera en que los miembros del nuevo imperio del silencio iban reuniendo lo peor de sí para transformar a veces los lugares más hermosos en una espantosa aberración.

Mientras tanto la Fuente intentaba convencer nuevamente a Elther de volver a la Dimensión del silencio después de la muerte de Irene, ella sabía muy bien las consecuencias que se tendrían si olvidaban lo más importante. Sin embargo, solo quedaba la idea de regresar hasta que Lucil intentara ponerse en contacto con ellos sabiendo que esto era casi imposible dado que Rar había incrementado la vigilancia tanto en Moira como en la dimensión del silencio.

Mientras que dentro de la Comunidad Kariana se sentía un túmulo de emociones siempre a la expectativa de lo que pudiera pasar, vivían al día siempre temiendo lo peor. En tanto la guardia hacia todo lo posible por mantener a la Comunidad bajo protección manteniendo al tanto la posibilidad de ir a las armas en cualquier momento. En tanto los científicos y intentaban de descifrar nuevos conocimientos para poder conseguir nuevos elementos para mantenerse protegidos bajo la amenaza del imperio del silencio.

Mientras Rar se mantenía ecuánime ante la idea de intentar atacar a la Comunidad Kariana. Lo cual había resultado difícil ya que ese había sido el principal objetivo de los miembros de su parlamento al apoyarlo en atacar a la Comunidad Kariana y aun que iban aumentado su poderío. Ellos en varias ocasiones había cuestionado su mandato solo por haber seguido manteniendo a la Comunidad Kariana inmaculada desde su resurgimiento.
— Su señoría jamás hemos cuestionado ninguno de sus mandatos — empezó diciendo Sparks el Kankan de los Ardas con un poco de sigilo — pero, bueno nosotros que te apoyamos desde el principio con un fin especifico, fin que no se ha ni siquiera considerado
— Te atreves a decir que no has cuestionado mi mandato. Cuando has sido tú quien en varias ocasiones juzgaste mis decisiones desde el principio y ahora osas cuestionarlas nuevamente — pretexto furioso Rar
— No, es solo que…
— La cuestión aquí es que tu prometiste algo — intervino Yhetmertio líder de la parte sur de la Comunidad Rhiw (aliado de Sparks)
— Les he dado todo lo que prometí — alego aun más enojado Rar — Tienen poder y control sobre lo que jamás hubieran imaginado, pero sobre todo cuentan con mi protección para continuar con el avance. ¿No es eso lo que les prometí acaso?
— Olvidas un problema latente que siempre has mantenido al margen
— No he olvidado absolutamente nada — dijo ya fuera de si Rar al momento que borraba de la faz a Yhetmertio—Jamás volveré a permitir que mis decisiones sean juzgadas por cualquiera de ustedes. Quien no sea mi aliado, lo considerare mi enemigo sabiendo el precio de ello.
Rar se retiro a la Torre donde aguardaba Lucil a quien ardía en deseos de ver «Al final siempre ha sido ella la que ha estado conmigo. Incondicional, como siempre. Y al final ella será la única que esté a mi lado. Ninguno de ellos me importa, ni les importo realmente. Siempre en busca de poder. Solo quisiera saber lo que sentirán cuando empiece realmente el reinado del imperio del silencio. Nadie será capaz de soportarlo, ni la Comunidad Kariana y los que ahora se dicen mis aliados sabrán la realidad, pero será demasiado tarde para arrepentirse.» Rar exploto en una carcajada diabólica que resonaba en lo vació de los pasillos por donde ahora pasaba.
«Y ahora ella, por quien se me negó por tanto tiempo regresar a este mundo, por quien fui castigado por tanto tiempo en el Gehena, por quien sacrifique todo; al fin estará a mi lado. Todo quedara olvidado, renacerá nuestro amor. Ella misma renacerá y todo empezara realmente donde finalizo. Por otro lado el último obstáculo muy pronto se acabara y la Comunidad será mía».

Entro decidido al fin todo lo que había planeado desde hace mucho tiempo se estaba convirtiendo en realidad y no había más que esperar que dar los últimos ajustes a sus planes para que el pudiera terminar victorioso.
Mientras que Lucil esperaba impaciente, su llegada presentía algo en el que la dejaba muy preocupada su actitud no le convencía. No podía ser que un ser así cambiara de forma abrupta. Sabía que tramaba algo. Como se lo había dicho Iliac hacia algunos momentos. Por otro lado le preocupaba el futuro de él, continuaban sin encontrar salida a la jaula en la que se encontrara Iliac y el tiempo corría y ella sabía muy bien cuáles serían las consecuencias si no encontraban la forma de sacarlo de ahí.
Volvió a dar de vueltas intranquila aun mientras observaba el cielo plomizo que inundaba la superficie de Moira. La pesadilla poco a poco se iba convirtiendo en realidad, viendo como su peor inquietud iba tomando forma. No esperaba que todo fuera tan rápido, pero desde la muerte de Irene y el resurgimiento de Rar al parecer todo había acelerado su transformación, el ambiente se mostraba cada vez más cadavérico y sin vida. Mientras a lo lejos se empezaba a mostrar una pequeña incisión dentro del la cúspide de la montaña por donde salía un ligero hilillo de lava que corría sobre la misma base de río corriendo paralelamente a este. Mientras a unos kilómetros más arriba yacía un pequeño espacio rasó donde se resquebrajaba la tierra formando un pequeño remolino de esta perdiéndose en el interior de la superficie de Moira.

Lucil vio con desagrado como el remolino permanecía obediente al vaivén del viento mientras sentía como eso poseía vida propia y se iba adueñando de la superficie del planeta. Mientras que ellos aun seguían ahí sin poder alejarse del desastre.

Desde lo alto de la torre Lucil vio como se acercaba Rar, mientras que ella se sentía más alejada de si podía sentir que todo estaba cambiando que ella poco a poco era controlada por el, de forma ilusoria tal vez aun no lo entendía, pero sentía en su interior una energía que la forzaba a sentirse cada vez más allegada a él. Como un imán a un pedazo de metal que por más que luche siempre estará acercándose a él inevitablemente.
— Estás al fin aquí — dijo Rar sobresaltando a Lucil que aun observaba en silencio el panorama
— Me asustaste
— Lo siento. Sabes todo está resultando como debe de ser y muy pronto iniciara nuevos tiempos
— Si así será — dijo Lucil con un hilo de voz a pensar en todos los habitantes de esos planetas conquistados destruidos tan solo por haberse opuesto al mandato de aquel ser demoníaco que tenía ahora parado frente a ella.
— Y tu formaras parte de ellos
— ¿Y los demás?
— Ellos no importan. Pronto llegara la verdad a sus ojos y desearán jamás haber participado de ello
— ¿Porque los engañaste?
— Para lograr siempre lo deseado siempre tiene que haber algunos sacrificios. Ya lo entenderás a su debido tiempo. Cuando recuperes completamente la cordura.
— Se perfectamente lo que hago.
— Con el tiempo lo entenderás
Lucil le miró sabia que él la utilizaba, en su interior sabía que ya había pasado y que ella jamás se había dado cuenta del cambio. Y ahora él lo decía tan seguro que empezaba a dudar de si realmente lo que ella hacía no era más que una parte del plan elaborado por el, para que ella cayera en sus redes.
— ¿Puedes ver el futuro? — pregunto sin más ante su confusión
— Quien soy yo para poder ver lo que depara el destino, que no es más que un delicado hilo que puede cambiar de dirección con el más leve suspiro del aire
— ¿Pero?
— El destino es superfluo solo cada individuo es dueño de su propio futuro. Tú lo sabes. Sé que siempre has pensado así
— Claro, pero me haces dudar
— ¿Por qué?
— Por muchas cosas que ahora son inexplicables para mí, pero que sin embargo pienso que tu sabrías que sucederían así
Rar sonrío conservando el enigma mientras ella aun se sentía más confundida. El resto del tiempo él la necesitaba a su lado, y aun que aun no podía explicarlo su cercanía le hacía a veces pensar en cosas inimaginables, con el paso del tiempo sentía como un nuevo ser se iba adueñando de ella, controlando sus sentimientos, pensamientos y acciones.

La presencia de Rar no hacía más que alterar este procedimiento haciéndolo más evidente provocando que ella se olvidara de los problemas de la Comunidad, de Iliac, hasta de sí misma. Los días los empleaba para contemplarle y admirarle mientras que por las noches se había sorprendido varias veces soñando con él, suspirando con los planes que él le platicaba y que ahora ella formaba parte.

Los días habían pasado rápidamente y ella olvidaba por completo lo que sucedía a su alrededor, sin importarle nada más que la presencia de Rar y su felicidad. Ahora existían ocasiones — cada vez más frecuentes y marcadas — en que ella se sentía otra persona con otros sentimientos, otras ideas. Sin comprender a veces lo que hacía.

Finrod le miraba consternado y a la vez algo preocupado no podía entender su proceder y a pesar de que no se atrevía acercarse a ella — ahora que pasaba todo el tiempo con Rar — intentaba por todos los medios tratar de saber lo que ella planeaba sin saber que ni ella misma sabía lo que le estaba sucediendo. Y aun que en varias ocasiones Finrod se aventuro en ir con Iliac para intentar saber algo sobre eso. Esto había provocado más que la preocupación de Iliac ya que desde hacía días el no la veía y empezaba a pensar que realmente ella estaba deseando que terminara todo para él. Le había prometido su ayuda y el veía cada vez más cercano el final.
En tanto Finrod ahora intentaba ayudarle de alguna manera; la desesperación de Iliac se hacía más eminente con el paso de las horas, no le quedaban más que un día con algunas horas. Mientras escuchaba el pasar de los soldados de Rar disfrutando de su desdicha, platicando sobre lo cercanos que ahora eran Lucil y Rar.
Iliac no sabía que lo tenía más triste si la llegada inminente de su muerte o el saber que Lucil ahora estaba más cerca de Rar que de él. Sabiendo su traición estaba furioso y a la vez melancólico.

Lucil por su parte se sentía feliz al lado de Rar sentía cada vez más alejado como un rumor ininteligible en su cabeza las anteriores preocupaciones. En varias ocasiones que Rar le había nombrado a la Comunidad Kariana le había escuchado con interés por el hecho de que él lo decía sin importarle ya más en realidad lo que la Comunidad Kariana pudiera significar para ella. No era más que un par de palabras que estorbaban ahora a lo que ahora le importaba por encima de todo. Un par de palabras que le provocaban jaqueca a su amigo y compañero y que si estuviera en sus manos ella lo eliminaría sin pensarlo.

Una vez más esa noche ella recordó confusa lo transcurrido en el día. Comprendía cada vez menos, sentía como su propio ser iba desapareciendo para transmutar en algo que sabía que existía dentro de ella antes de ser Lucil antes de ser la Elegida, antes mismo de existir tan siquiera en el pensamiento de la iniciación de la misma Comunidad. Sabía que las cosas se salían de su control y que el culpable de todo esto era Rar.
«¿Qué es?, ¿Por qué? ¿Cuándo inicio?» Las cosas eran muy confusas para ella, su realidad había empezado a cambiar en el mismo momento de la muerte de Irene y en tan solo algunos días había transcurrido todo con tanta prisa. Primero ella había intentando de controlarlo y acallarlo en su interior, pero se convertía en algo más fuerte que ella siendo cada momento más difícil de controlarlo rigiéndola por completo y siendo prisionera de su mismo ser. Sus palabras, sus actos no pertenecían a ella, sabía lo que hacía y lo que decía. Era consciente de todos sus actos pero sin poder controlarlos a su voluntad y esa noche era la primera en días en que podía encontrarse libre de esa presencia.

Deseaba descansar todo iría bien se sentía exhausta por la dominación; ya más tarde intentaría librarse de ella, aun que aún le quedaba un amargo sabor de boca al saber lo que pensaba sobre la Comunidad, sus hermanos y todo lo que era importante para ella y lo que al parecer esta nueva presencia le importaba solamente el bienestar de Rar.

Concilio el sueño rápidamente, en su mente revoloteaba esa pequeña presencia, la sentía más cerca, intentaba dominarla nuevamente. De repente la imagen llego como una estampida de caballos, sin previo aviso. Se vio así misma parada bajo un sol cálido en compañía de otras dos personas que esperaba al parecer a entrar a un recinto construido en pura piedra y que al parecer era un santuario. Ella se veía nerviosa buscaba algo entre los matorrales más alejados simulando un poco para que sus acompañantes no se percatarán. Hasta que algunos minutos más tarde una figura se arremolino entre los matorrales en los cuales ella buscaba con tanta insistencia. Sus ojos eran muy vivos y tiernos; y reflejaban una inocencia que ella jamás haya visto. Su cuerpo era algo tosco raído por el sol y el desgaste del trabajo duro de un campesino, sin embargo existía algo en su mirada que le removía los sentimientos más profundos que pudiera sentir por alguien. Ella le sonrío disimuladamente mientras que él le respondió con una amplia sonrisa que a la vez se reflejaba en sus ojos. Ella suspiro viéndose de regreso a su realidad al ver que uno de sus acompañantes la tomaba del brazo para que entrar al templo, mientras ella se despidió de su amado con una mirada triste.
Lucil se removió intranquila entre las cobijas mientras sentía ya sobre ella la presencia que le esclavizaba. Y viendo que todo se tornaba oscuro nuevamente una imagen resurgió de entre la penumbra; ahora ella lloraba sintiendo como todo su ser se desgarraba por completo en el dolor de perder a lo que ahora era todo el significado de su corta existencia. Viendo a una mujer y a un hombre mucho mayor que ella reclamarle algo mientras se escuchaba así misma decir.
— Por favor, papá. No quiero — suplicaba ella llorando
— Nuestra familia jamás permitirá que un miembro de esta se involucre con esa gentuza — refuto su madre muy furiosa
— Se los suplico
— No hay más que decir. La boda será en dos semanas. — advirtió su padre agregando — Y te olvidaras para siempre de ese campesino. No quiero volverte a ver hablado con el
Ella callo y sollozo en silencio, su interior se resquebrajaba al igual que su alma, no sabía si podría soportarlo.

Un remolino de colores envolvieron la visión convirtiéndola en otra diferente, ahora veía como el mismo chico de la primera visión como se deshacía de dolor al encontrarla recostada en un ataúd al entrar furtivamente en la capilla donde descansarían por siempre sus restos.
— ¿Porque te fuiste amor mío? — pregunto el muchacho sollozando
Los ojos del muchacho le recordaban tanto a alguien que conocieran se fijo aun más en sus ojos y se centro en ellos, perdiéndose. Olvidando por completo lo que le rodeaba. Repentinamente a los pocos segundos de distracción Lucil se dio cuenta que ahora el muchacho se encontraba frente a un viejo que destilaba maldad en todo su ser. Él le entregaba un papiro antiguo mientras el muchacho decía
— ¿Este es el último camino?
— ¿Deseas que regrese? — pregunto el viejo desafiante
— Pero el precio es muy caro. No puedo concebir que lo…
— El regreso de un muerto a este mundo es muy caro. Nadie lo hará más que el. Y por lo tanto siempre hay un precio que pagar. Y comprenderás que ha él no le interesa el dinero. Lo único que le puedes ofrecer es tu alma.
El muchacho asintió aun inconforme, pero totalmente decidido.
Así desfilaron varias imágenes inteligibles en ese momento para ella, ahora la presencia de lo que la controlaba era mucho más fuerte. No podría controlarlo por más tiempo. Estaba exhausta no pelearía más, por ahora tanto ella como el ser que ahora la regía descansarían.

«Las semanas pasan y mañana será el último día de nuestro invitado querida. Mañana terminara la última oportunidad para los Karianos» Lucil despertó exaltada, vistiéndose rápidamente. «No puede ser que lo haya olvidado» Ella miró nerviosamente su reloj. «Aun estoy a tiempo, no será sino hasta la salida del sol».
Garabateo rápidamente en un pedazo de papel y salió corriendo en dirección a la habitación donde se encontraba Iliac.

Su corazón latía rápidamente, podía sentir como eso la iba arrastrando nuevamente hacia su control, contaba con muy poco tiempo. Al entrar en la habitación encontró a Finrod y a Iliac que se sobresaltaron al entrar ella intempestivamente.
— ¿Qué haces aquí? — pregunto furioso al entrar ella. El se encontraba sobresaltado, muy nervioso y paseaba fuera de control.
— Mi señora, Yo.
— Calma Finrod. Han pasado tantas cosas — dijo Lucil mientras se acercaba a Iliac que intentaba alejarse de ella.
— No te preocupes pronto serás feliz con el — dijo Iliac despectivamente
— Iliac no hay tiempo de explicarte todo, solo tienes que saber que el ahora me controla. La mayoría del tiempo no soy yo, sino solo su maniquí que le obedece ciegamente.
Iliac le miró inexpresivamente, sintió en su interior esa nueva presencia que luchaba por controlarle. Convirtiéndose el enojo en preocupación. Sus temores crecían y veía como sus esperanzas se iban desvaneciendo.
— Iliac tienes que irte. No hay más tiempo, pronto vendrá Rar y se terminara todo
— Mi señora, hemos estado estudiando varias opciones, pero todas son prácticamente imposibles debido a esta barrera— dijo Finrod que se mantenía algo alejado
— Si, Lucil no hay salida
— Si la hay. Y tú lo sabes. Además tienes que ayudarme por favor…
— Yo vigilare en lo que ustedes hablan — dijo Finrod saliendo de la habitación
— La salida tendrá el mismo resultado que dentro. Yo pronto moriré en la dimensión del silencio si entró ahí.
— Pero necesito que me ayudes. Elther y Azuer no han buscado nada y nosotros — decía Lucil mientras empezaba a sollozar — No puedes abandonarme tu tampoco, por favor
— No lo haré — dijo Iliac intentando reconfortarla — Es solo que tengo miedo. No quiero morir. No si tú estás aquí, en peligro
— No morirás, necesito que vayas a la dimensión del silencio y busque a mi madre. Ella es la única que sabe cómo eliminar a Rar. ¿Lo harás por mi?
Iliac asintió sin más preámbulo y ella le extendió el papel donde contenía el hechizo y él lo tomo.
— Vete ya
— Te amo. No quiero que sufras. Ven conmigo
Lucil negó llorando entrelazando sus manos con las de él.
— Rar atacará enseguida a la Comunidad si me voy. Deposito todas mis esperanzas en ti
— ¡Pronto! — entro rápidamente Finrod — El viene
Lucil miró nerviosamente a Iliac que empezaba a tartamudear al leer el hechizo. Mientras que Lucil salía corriendo de la habitación.
Rar entro furioso en la habitación seguido por Lucil y Finrod
— ¿Dónde está? — exigió frenético Rar
— Yo señor — añadía Finrod temblando sin control
— ¡Silencio Finrod! — dijo ordenando Lucil — todo ha sido mi culpa
Lucil se sentía cada vez más descontrolada sintiendo como tomaba control absoluto aquella fuerza que la controlaba
— Rar, querido. Temo decir que la fuerza que me dominaba había renovado su energía, logrando controlarme por algunos minutos — dijo Lucil algo descompuesta, le dolía tanto que por su causa su amado no hubiera podido cumplir con sus deseos — Yo no sé como paso, pero ella logro controlarme
— Ya tranquila pequeña. Todo se resolverá. No puede estar lejos.
— Es que ella. Ella le mando al lugar donde tú no puedes entrar
— Mi señor. Yo…
— ¿Qué sucede Finrod?
— Bueno, tal vez de nada sirva ir detrás de él. Por lo que pude oír. Él le mencionaba que no podría salir de ahí con vida
Rar quedo pensativo por unos momentos, estallando en una carcajada estridente.
— Muy bien pequeña, a la mejor la controlabas inconscientemente, porque ella jamás le hubiera mandado a ese lugar de saber que moriría. Ya no importa más. Su destino esta echado, solo es cuestión de tiempo.
— ¿Entonces no estás enojado conmigo? — pregunto Lucil entre sollozos
— No mi querida Saira
Era la primera vez que la llamaba por aquel nombre que sentía cada vez más suyo. En tanto ella le abrazaba agradeciendo su benevolencia
— Te quiero tanto Esbrug— No enfrente de los demás querida — agrego Rar viendo a Finrod quien se encontraba aun en la habitación observando a Lucil atónito

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