miércoles, 26 de mayo de 2010

LA COFRADIA - CAPITULO 16

XVI


Una semana había pasado desde que Lucil volvió de la dimensión del silencio, todos sabían que se encontraba plenamente consciente, pero aun estaba débil. Sus mismos hermanos se encontraban exhaustos por las energías que utilizaron a forzarla a volver y a la vez mantener la barrera infranqueable que ella insistía en quebrantar.
— Debemos hacer algo — sugirió Sirine una tarde en una sala del primer piso del castillo, en la cual se había reunido los hermanos — es lógico que seguirá insistiendo en cruzar y por lo tanto gastando toda su energía en ello, sin poder salir del apático estado en el que esta
— Sugiero que hablemos con ella. Tenemos la fortuna que no puede huir, ni hacer nada para no escucharnos — dijo Azuer
— ¿Crees poder hacerlo? — pregunto Elther dirigiéndose exclusivamente a Iliac
— Por su puesto. Solo que esperaba que estuviera completamente consiente
— Pienso que la idea de Azuer es un poco loca, ¡Como te verías hablando con alguien inconsciente! — añadió Elther
— ¡Oye! — dijo molesto Azuer
— ¡Pero! — continuo Elther — tendrás la ventaja que ya ha mencionado — ¿Puede que te ignore al principio? Pero si eres insistente, puede que cuando tenga la fuerza suficiente para oponerse a escucharte, ¡espero! Y ya la hayas logrado convencer, al menos un poco. Iliac sonreía feliz porque era la excusa perfecta de alejarse de los escritos, libros y disertaciones en el cual se encontraban metidos todos intentando averiguar más sobre Rar.

Ese mismo día por la tarde-noche Iliac se encontraba sentado al lado de la cama de Lucil que se mantenía peleando contra las barreras que ella consideraba su prisión.
— ¿Cómo empezar? — se pregunto Iliac pensativo — Hola… Bueno quiero decir. ¿Me escuchas? ¡Por supuesto que me escuchas! ¿Quiero decir? Mmm... Tu sabes aquí, bueno tu sabes que las cosas no han sido nada fácil. ¡No quiero decir que para ti hayan sido más fáciles! — agrego nerviosamente — ¡¡¡Elther tiene razón no es fácil hablar con una persona que no sabes si realmente te escucha!!! Es decir, ¡Bueno! Si me escuchas, pero no estas consciente, como yo desearía que lo estuvieras — añadió tiernamente — ¡Bueno nadie dijo que sería fácil! ¿Por qué lo hiciste, solo debería saber porque? Te amo. ¡Te amo tanto! Y es que si tan solo supiera, es decir tú tienes tantos problemas como cualquiera de nosotros y bueno no por eso tu eres más débil, pero es lógico que a todos nos afecta diferente ¿No? ¿Fue eso No? Problemas que te absorbieron. Sé que nosotros, bueno no somos la mejor compañía al menos ahora porque tenemos muchos problemas no, pero antes era diferente.
Iliac continúo hablando sin dirección alguna recordándole como había sido cuando se conocieron y cuanto se arrepentía de haberla tratado así.
— ¡Siento que esto es inútil! — se dijo así mismo guardando un largo silencio por varias horas en la que analizaba sus vivencias, todo lo que Lucil le había dicho desde que la conoció, rememorando contados momentos en los que no peleaban y que al menos ella le hablaba sin gritarle o reñirle. De repente llego a su memoria esa cinta después de que ella había enfrentado por primera vez a Neiro y Azuer y el permanecían heridos dentro de las cápsulas, ella le miraba con tanta ternura, ella ya era infeliz desde antes de enfrentar esa realidad que tuvo que cargar sin siquiera tener la oportunidad de elegir
— ¡He sido tan siego! — se riño a sí mismo — Lucil yo entiendo que desde que naciste nada ha sido fácil para ti. Tu siempre tuviste que pelear por encontrar un lugar en cual pudieras ser tu. Yo te comprendo más que nadie en este mundo. Yo también perdí a mis padres, no en la misma forma que tu, pero al menos tu sabias que estaba el. Que tu padre estaría alguna vez ahí, aun que tal vez eso fue siempre lo más duro para ti. Saberlo ahí y no tenerlo. Y después… Después enfrentar toda esta pesadilla en la que tus padres habían luchado por todos los medios de mantenerte fuera de ella. ¡No tuviste opción! Yo sé lo que es cargar con la obligación de mantener con un equilibrio en el que tienes que sacrificar la mitad de tus sueños. Al menos hasta hace unos meses. Y bueno es difícil pero no te tienes que llenarte de tristeza u odio como lo hiciste o al menos pienso que fue así. Debes luchar con todas tus fuerzas, tarde o temprano encontraras la paz y la felicidad que deseas. ¡Mírame a mí! Hace mucho pensaría que todo esto no era más que una pesadilla, pero en medio de esta locura se ha abierto la puerta a la felicidad frente a mí. Lo único que tengo que hacer es luchar por obtenerla — dijo consoladoramente Iliac mientras acariciaba la mejilla de Lucil con suavidad—. Veras como con el paso del tiempo cada una de las acciones que ahora estás viviendo, que estamos viviendo no son más que un plan elaborado para llegar a nuestra felicidad — continuo en un dulce murmullo — y cuando veas que la armonía y la paz a llegado y seamos realmente felices y el amor haga que toda partícula vibre bajo el compás de la más hermosa sinfonía, que suene en concordancia con el ritmo de nuestro corazón — término Iliac sonrojándose. Bueno tal vez exagere un poco…

Iliac permaneció al lado de Lucil la siguiente semana sentía que hablaba con un muerto, no sabía si realmente lo que le decía sobre iniciar una nueva vida bueno con expectativas a su futuro haya servido hablándole a veces sobre su propia autodestrucción, algunas otras sobre el sufrimiento de ella y de los demás y que debía salir avante. Se sentía incomodo hablando sobre ello con una persona que no lo escuchaba.

— Lucil la destrucción es absurda y solo te condujo a un caos dentro de tu vida, debes pensar en Kara, No seas cruel contigo misma y contados en la Comunidad. Si no tuviera la precisión de que eres dueña de tu vida y que la has tirado al vació todo lo que eres. Tienes que comenzar a transformar la amargura de tu sufrimiento en alegrías, tu amor…
— ¡¡¡Bravo!!! ¡Qué elocuencia, señores! — dijo divertido Azuer quien lo escuchaba desde hace algunos segundos
— ¿Cuánto tiempo llevas ahí? — pregunto molesto Iliac
— Lo suficiente para saber que eres poeta y que si ella estuviera despierta ya te hubiera lanzado a mil metros de distancia con tal de no escuchar tus cursilerías
— ¡Así! Pues has lo tu entonces — dijo enojado Iliac
— No porque yo tengo otras cosas que hacer. Además tu querrías estar pegado aquí todo el tiempo. ¡Cómo eres tan celoso! Vas a pensar que le voy hablar de amor, como tú lo haces
— ¡Yo no le hablo de amor — añadió apenado y un poco molesto Iliac
— ¿Ha no? Amor
— ¡Eres..!
— ¡Hola chicos¡ — interrumpió Sirine que iba entrando en ese momento para ver a un Iliac a punto de atacar mientras que Azuer se moría de la riza — ¡Otra vez peleando! — añadió molesta — No es suficiente que Lucil no quiera saber nada de nosotros, ni de Kara, que un loco maniático esté planeando atacarnos para destruirnos. ¡No! Además nos tenemos que pelear entre nosotros para hacerles las cosas más sencillas
— Amor no te enojes — pidió Azuer aun sonriente — disculpa Iliac — agrego tratando de mantenerse serio
Iliac lo ignoro y volvió a su asiento, tomando la mano de Lucil delicadamente mientras la acercaba a sus labios y depositarle un beso
— ¿Ningún cambio? — pregunto esperanzadoramente Sirine
Iliac negó con la cabeza, después de algunos minutos sus hermanos se habían ido y había quedado solo nuevamente con Lucil. Aun que lo negaba si había habido un cambio, ya no sentía a Lucil, era como si su cuerpo estuviese totalmente inconsciente, temía que volviera a la dimensión del silencio, pero tanto la Fuente como sus hermanos le había asegurado que las barreras que la separaban de la dimensión aun se mantenían ilesas. El temía que ella hubiera hallado la forma de evadirlas, pero aun así el continuaría yendo día tras día a platicar con ella, no importara que pudiera pasar años el siempre estaría a su lado.

**********


El cielo plomizo ennegrecían el ambiente y el aire levantaba terrenales de polvareda seca y hosca; al fondo se alzaba una gran torre que se asentaba en una montaña de grandes acantilados, protegida por un mar de lava que rodeaba por completo a esta y caía como cascada de agua por la pendiente de la montaña.
La torre abarcaba grandes leguas de longitud haciéndola una pilastra totalmente circular, por el cual no se veía puerta alguna, ni ventanas. Su color era parduzco al igual que todo lo que la rodeaba. De ella sobresalía un símbolo extraño en forma cóncava una de sus caras brillaba en forma de semicírculos con un pequeño rombo recostado. Del lado contrario se encontraba un rostro ovoidal con ojos semirazgados y pequeños, su boca formaba una sonrisa torcida. Minutos después todo se oscurecía, aclarándose segundos después mostrándole ahora un cielo en el que se formaban remolinos de nueves entre verdaceas y negras; mientras debajo ella veía el Nurrudil de la Fonte, rodeado en neblina y por un lago pantanoso, lleno de herrumbre. La construcción se notaba desgastada, en casi ruinas.
A lo lejos se veía la ciudad destruida formada por montones de escombros y la poca gente que la habitaba, miraba con odio a su alrededor dispuestos a tacar en cualquier momento, además el ambiente estaba rodeado de pequeños bichos en forma de esponjas de acre y ojos que paralizaban; revoloteando con sus aletas de murciélago en derredor de los pocos que quedaban en la ciudad. Las alimañas peleaban entre si con sus grandes garras por acaparar mayor territorio, invisibles para los Karianos.
Nuevamente la imagen se difumino ante sus ojos, formándose una imagen tras otra, todas muy parecidas en medio de penumbra y muerte en la que era una constante aquellos animales extraños que habían visto en la visión de la Comunidad, Por último volvió a ver la torre aun imponente, mientras que la visión se acercaba aun hombre que se distinguía en la lejanía enfocándolo en pocos segundos. El hombre era de piel bronceada y cabello largo oscuro — el cual le infundaba temor, sentía su llamado que era más que inminente. El se encontraba flotando debajo de un huracán del cual emanaban miles de criaturas — como las que habían visto anterior mente—, de pronto se escucharon alaridos ininteligibles, en medio de la fuerza que formaba la tempestad, convulsionando la tierra que se resquebrajaba al momento que las criaturas salían con mayor violencia y los alaridos se acrecentaban formando una voz infernal hablando en un dialecto extraño. El estremecimiento de la tierra se acrecentaba mientras que la voz alcanzaba mayor distancia en todo el paraje; súbitamente la voz estallo en un rugido y ella quedo en total oscuridad, aclarándose poco a poco ahora ella podía sentir el viento en la cara, era una sensación buena el estar parada ahí sintiendo solo aquella brisa con el viento que la animaba ha seguir adelante. En ese instante escucho una voz que venia de abajo en la colina donde se encontraba
— Evel, amor regresa ya a la nave, tenemos que irnos — ese nombre resonaba en su interior, lo había escuchado antes
Lucil volteo a ver a la persona que la llamaba y se sobre salto demasiado al saber que era Rar quien le hablaba
— Tenemos que terminar, serás participe de mi jubilo — dijo Rar
— No quiero alejarme de ti, te amo — dijo Lucil con lagrimas en los ojos sentía como si le oprimían de pronto el pecho
— Lo sé pero es necesario
— Pero, ¿por qué?
— Ya hemos hablado mucho sobre el tema es necesario que lo aceptes y disfrutemos nuestros últimos momentos juntos. Ahora que la Comunidad Kariana es más fuerte, todos debemos de hacer sacrificios tu entregándome lo más valioso que tienes para lograr mis planes y yo guardándote en mis recuerdos e inmolándote por siempre.
Lucil bajo la cabeza y sintió como su corazón se resquebrajaba abandonando su última esperanza dejándose guiar por Rar quién la llevaba a una cueva donde ya todo se preparaba. Ambos entraron, el con la mirada en alto como gran Rey y ella triste y con la mirada baja, se dirigió al pulpito hincándose en el centro del ceremonial mirando de frente a Rar. Todo fue muy rápido después de varios cánticos muy extraños en la que un grupo de cinco personas la rodeaban hasta que por último le ofrecieron una bandeja con una daga en el centro, la cual ella tomo dijo algunas palabras con voz quebrantada — sintiendo cada vez más alejada su voz, cual si su cuerpo se dividiera y fuera ajena a ella misma— parecido a rumor para después ver como en una película lenta de terror penetrar la daga con pulso vacilante dentro de su pecho y caer completamente muerta.
— ¡¡¡NO!!! — grito despavorida Lucil, sintiendo como una parte de ella se moría con la chica que veía frente a si siendo completamente conciente que ella ocupaba su lugar
Al instante el ceremonial se vio invadido de una neblina muy densa dejando paso en el centro una profunda luz plateada que emanaba del centro de donde se localizaba el cuerpo de Rar. Para después irse todo aclarando muy lentamente. Lucil empezó a sentir el más inmenso temor como nunca en su vida lo había sentido. Ya casi se había aclarado todo cuando una voz que inspiraba miedo salió de entre la poca neblina que rodeaba a aquella silueta
— TU — dijo furiosamente la voz dirigiéndose a Lucil que aun permanecía dolorida y desahuciada por la muerte de la chica
Lucil no tuvo tiempo de alzar por completo la mirada cuando sintió que una gran mano a tomaba de la muñeca bruscamente — lastimándole por completo la muñeca— levantándola en el aire y lanzado con desprecio su cuerpo al suelo.
Lucil despertó rápidamente con un grito de dolor e inmediatamente escucho la voz de Iliac
— ¿Estás bien? ¡Despertaste! — exclamaba alegremente él mientras tomaba la mano de Lucil
Ella no tuvo tiempo de ver quien realmente era porque en menos de algunos segundos su vista se vio invadida por una luz incandescente que la obligo a cerrar los ojos. Observo con más detenimiento era una enorme llama que incendiaba todo lo que se veía alrededor una llama azul que iba palideciendo, pero que adquiría mayor fuerza y luminosidad, en medio de ella se observaba algo. Lucil intento acercarse, pero era de tal la fuerza con la que crecía la llama que le costó mucho trabajo alcanzar su objetivo. Al estar cerca lo que pensaba que era un objeto no era más que el núcleo de toda aquella energía, ella intento tomarlo, pero era impalpable, sin embargo al posar su mano sobre él, sintió el más sublime deseo, inundándola por dentro, de ternura, e ilusión que era tan suave al tacto como el pétalo de una rosa —recordándole aquel abrazo con el cual había sido expulsada de la dimensión del silencio siendo este con mayor intensidad— dejándola completamente extasiada.
— ¡¡¡Lucil contesta por favor!!! — repitió Iliac por tercera vez casi en un grito desesperado
Ella reacciono abriendo nuevamente los ojos aun abstraída por el sentimiento tan dulce que le había dejado la última experiencia.

Iliac que se encontraba fuera de sí de tanta felicidad la acerco y la entrelazo en un brazo fuerte, hasta que Lucil despertó completamente de su ensoñación con un largo quejido sonoro que inundo la habitación. Iliac la separo rápidamente de si
— ¿Te lastime? Disculpa es que…— decía Iliac al momento de ver manchada la bata de Lucil con gran mancha roja de sangre sobre su pecho que ella cubría con una de sus manos al intentar aliviar su dolor.
Iliac le retiro rápidamente la mano del pecho, descubriendo que ya su palma de la mano se encontraba completamente manchada de sangre. El no espero más y puso todo su empeño en curarle la herida — que no entendía como se la había hecho — la cual estuvo sanada después de algunos minutos.
— Gracias — dijo Lucil
A la vez que se llevaba nuevamente la mano al pecho y el descubría un gran moretón esta vez sobre su muñeca izquierda. Él le jalo la mano bruscamente molesto por verla así a la vez que ella emitía una mueca de dolor que se desapareció al él haberla curado
— ¿Qué sucedió? Nuevamente Rar esta lastimándote
Lucil guardo silencio, provocando que Iliac se molestara aun más. Ella evadió su mirada en medio de un silencio incomodo.
— ¿Podría ver a mi padre? — pidió Lucil
— Se lo diré, igual que a los demás todos querrán verte
— Gracias
Iliac salió de la habitación, así Lucil aprovecho para cambiarse la bata manchada de sangre y arreglarse un poco. Le pediría a su padre salir de ese lugar, después de tantos meses de encontrarse recluida ahí sin más compañía que Iliac que en un principio odio con sus charlas aburridas sobre la autovaloración, pero al final el tenía razón no podía arrastrar a todo mundo por su culpa había sido muy cruel. Después de terminar con ello tendría tiempo de analizar su vida y decidir qué hacer con ella. Aun que desechaba la idea de regresar a la dimensión del silencio, «después de todo aquí también hay cosas hermosas que se pueden disfrutar de igual manera que en la dimensión del silencio» pensaba Lucil mientras se arropaba nuevamente entre las cobijas de su cama. «No se que fue ese sentimiento de bienestar, pero esa urgencia por volver a la dimensión del silencio a desaparecido, el lleno mi vacio, jamás debí de haber entrada ahí de esa manera mi guía tenía razón debo de buscar la razón por la cual fui y no perder el tiempo, estoy tan arrepentida por lo que hice, sin embargo no todo estuvo perdido, conocí tanto, debí de aprender tanto además, sino hubiera estado tan obsesionada, pero él me ayudo, el desvaneció ese vacío que se formo al entrar intempestivamente en la dimensión del silencio, pese a que esto que siento aun está ahí, pero nada ha cambiado y huir menos lo solucionara, debo seguir adelante. Iliac tiene razón aun que no se ahora como tomar todo esto, el a cambiado conmigo, ¡Me ama! Suena extraño decirlo, pero es así. No sé como tendré que decirle que no siento los mismo por él. No creo que sea tan fácil. Las circunstancias no son las optimas, el debe comprenderlo. Y yo debo seguir adelante, ahora no tengo tiempo para tratar de entender todo lo que estoy sintiendo, estoy tan confundida y con tantos problemas que lo menos que quiero en este momento, es tener novio, además yo no lo amo.» Dudo un poco y termino por rechazar ese último pensamiento.

Espontáneamente entro su padre dentro de la habitación y abrazo fuertemente a su hija
— Pensé que nunca llegaría este momento— dijo alegremente Omed
— ¿Por qué no viniste a verme? — pregunto Lucil en medio de un puchero
— Lo siento, es solo que era tanta mi desesperación que no deseaba verte así, me mataba. Me recordaba tanto a la muerte de tu madre
Lucil lo rodeo en un abrazo en muestra de consolación y recordó los diarios de su madre la desesperación que ella sentía y por lo que ella misma tuvo que pasar para entender de alguna manera los sentimientos que desde hace meses se agolpaban a montones en su mente haciéndola dudar, y sentirse tan confundida a la vez.
— Te extrañe tanto, hija
— Yo también papá
De pronto la habitación se sentía más pequeña y es que mientras Lucil y su padre hablaban los demás miembros de la familia se fueron introduciendo dentro de esta. Cada uno saludaba y le daba la bienvenida a su hermana.
— Espero que pronto estés de nuevo en casa — añadió por último Azuer
— Créelo, ya no soporto este hospital
— Los hospitales no son muy acogedores, pero son lo mejor para personas en recuperación como tu hija
— Si pero yo pronto estaré bien y podré irme a casa
— Dirás que parece una estupidez lo que pregunto, pero ¿a qué casa te refieres? — pregunto Elther
— ¿A cuál más va ser? A la de la tierra — bromeo Lucil mientras soltaba una carcajada — ¡Lógico al castillo!
— Bueno al menos la cátedra que te soltó Iliac no te quito el buen humor — soltó bonachonamente Azuer
— ¿Qué cátedra?
— ¿Bueno no me digas que no escuchas te a este loco ni un segundo, desde que estuviste así?
— No — mintió Lucil, viendo a Iliac algo desilucionado
El doctor tardo algunos días más en dar de alta a Lucil, en la que sorprendentemente ella se encontraba sola la mayoría del tiempo. Iliac aun seguía molesto por no haberle respondido y en cierta manera agradecía su mal humor porque no quería que le preguntara nada sobre la dimensión del silencio y porque realmente se había ido, todo aun era muy confuso pero debía quedarle muy claro, recordaba muy bien que dentro de sus recuerdos se encontraba la clave para encontrar la verdad sobre Rar. Mientras que sus hermanos le habían pedido disculpas de antemano; se encontraban ocupados sobre Rar, según ellos todo había cambiado en esos meses de su ausencia, pero para ella seguía siendo lo mismo aun peor podía percibir con mayor fuerza el llamado de ese demonio. Rar se había encargado de tratar penetrar dentro de la dimensión del silencio en varias ocasiones para capturarla, pero al parecer el no podía entrar en esa zona. Después que ella se volvió totalmente inconsciente de sus propios actos por algún tiempo reduciéndose a los simples deseas desenfrenados de encontrarse ahí. Iba recordando retazos de esa época poco a poco, pero aun que estaban algunos pedazos en blanco y uno de ellos, el más importante. Así pasaron algunos días más revisándola continuamente los doctores, bajo el cuidado estricto de los sanadores logro sentirse fortalecida aun que no había olvidado lo primero que le había infundado fuerza. Estaba asombrada lo que le había lograd hacer, sabía que había cambios en ella — que ni siquiera ella misma había percibido — después de pasar tanto tiempo dentro de la dimensión y uno de ellos fue ese, había percibido como nadie realmente lo había hecho los sentimientos de Iliac y aun se encontraba algo confusa por ella, esta asombrada ante el alcance de su nuevo poder. Pero había algo en ello, en lo que no quería pensar porque eso significaría el sufrimiento de Iliac.

Pasaron diez días más en la que la dieron de alta. Estaba feliz al fin podría hablar nuevamente con la Fuente tenía tantas dudas y ya que le había pedido a su doctor no le dijese nada ni a sus hermanos, ni a su padre pues quería darles la sorpresa. Fue primero con su padre en a su gran oficina. Él le dio la bienvenida mientras le platicaba los pormenores de cada uno de sus asuntos, tardo algunas horas con él. Después fue con sus hermanos que se encontraban en el salón central, parecían zona de guerra, pensó Lucil al momento de traspasar el umbral de la puerta.
— Veo que no han perdido el tiempo —dijo Lucil llamando la atención de todos
— Estas aquí — añadió Lara corriendo abrazarla
Sus hermanos la saludaron, con acepción de Iliac que se encontraba en un rincón sumido en una lectura, ignorando su presencia. Lucil agradeció este acto y no lo forzó a que le hablara
— ¿Bueno me platicaran cuáles son sus planes? — pidió algo incomoda
— Bueno mira… — empezó Sirine
— ¿Nos dirás porque estabas herida? — pregunto malhumorado Iliac
Todos guardaron silencio por unos segundos
— Chicos… — intento continuar Sirine, pero la mirada de pocos amigo de Iliac la hizo callar por completo
— Te diré la verdad. No lo sé. Supongo es algo que pasa desde que supe la verdad sobre la familia de la luz — dijo tranquilamente Lucil
Todos la miraron boquiabiertos hasta ese momento, solo había habido especulaciones sobre la relación de Lucil con la familia de la luz, pero ella lo estaba aceptando
— ¿Pero porque? — pregunto confuso Elther
— Ya les dije no lo sé. No puedo entenderlo muy bien.
— Si pero algo debió de haber pasado para que te sucediera eso — añadió Iliac que había cambio de temperamento repentinamente, mostrándose más amable
— Chicos acabo de salir de una locura, ni yo misma entiendo muy bien lo que me sucedió desde hace unos meses ¿y me están pidiendo que les explique lo que sucedió hace solo unos días?
— Ella tiene razón hay que esperar, después de todo no creo que sea muy fácil de entender lo que vivió todos esos meses ¿Cuándo ustedes apenas si recuerdan lo que sucedió en la dimensión del silencio por algunas horas?
— Bueno aclarado eso creo que tal vez me puedan platicar que sucedió aquí— dijo mientras señalaba parte del desastre que estaba esparcido en la mesa oval del centro del salón
— Como tú sabes las cosas se complicaron con Rar desde hace mucho… — empezó explicando esta vez Lara platicándole con ayuda de todos lo que había sucedido…
— Dices una torre…— agrego por último Lucil bastante confusa— es lo que yo vi — dijo inconscientemente
— ¿Qué? — pregunto incrédulo Elther — ¿Cómo es que lo viste, si estabas en la dimensión del silencio?
— No te dirá nada — agrego inconscientemente Azuer
— Bueno no es difícil — dijo molesta Lucil, estaba harta de que no la dejaran en paz con eso de la confianza. Desde que los había conocido ese era el principal problema entre ellos. Les mostraría así la dejarían tranquila — todos podemos tomarnos de las manos por favor
Lucil les mostró la visión que ella vio y que ellos habían descrito con tanta exactitud dentro de sus mentes cual si la volviesen a ver y añadiendo después
— Es solo otra parte confusa del encuentro de la familia de la luz. No sé cómo controlarlo simplemente vienen a mi sin más ni más
Todos la miraba boquiabiertos, ninguno de ellos podía predecir el futuro o ver el pasado, empezaban a entender muchas cosas de lo que ella decía o hacia cuando no entendían los motivos que ella supiera cosas que ellos jamás se hubieran imaginado
— Es lo que ocultabas — dijo Iliac — ¿Sabes algo más de él que nosotros no?
— Lamento no habérselos dicho antes chicos, yo ya lo sabía — dijo Elther — No pensé que tuviera mucha importancia. Nunca hemos sabido a que se debía ese poder — Todos miraron a Elther algo molestos por haber ocultado al igual que ella una información tan trascendental.
— El hombre que vieron al final en medio del remolino era él. Lo sé porque ya lo he visto. Realmente no se cuanto tiempo tengamos para que se cumpla esta premonición — interrumpió Lucil, haciendo que olvidaran por completo el tema
— Pues por lo que yo he visto con los Éclairers por lo menos es un poco más del que pensamos
— Hay algo más. Rar creó ya tiene cuerpo, lo he estado sintiendo desde que regrese de la dimensión del silencio. Es demasiado fuerte y la conexión que siento con el no es etérea sino es un nexo como el que tengo con cualquiera de ustedes. ¿Si me entienden?
— Debemos apresurarnos — dijo Lara
— Si por ello debo volver — comento Lucil
— ¡Que! A la dimensión del silencio — dijo exasperado Iliac — No iras. Yo iré
— No puedes. ¿Ya olvidaste lo que te dije? — pregunto molesta Lucil recordando el problema al que se enfrentarían si el entrara a la dimensión del silencio.
Los chicos miraron interrogativamente a Iliac, quien miro molesto a Lucil y después a Elther que al parecer estaba de acuerdo con Lucil
— No me paso nada cuando estuvimos ahí por ti
— Es por que saltaron los valles donde está realmente el peligro y donde no debes entrar — dijo terminantemente Lucil
— ¡Yo iré! — añadió Elther — No permitiré que volvamos a pasar otra vez por lo mismo
— Si por mí no hay ningún problema ve. Y tardaremos nuevamente meses en lo que consigues que te digan las almas o los seres de luz algo sobre Rar, que vayas. ¡Donde yo ya fui y te digan lo mismo que a mí!
— Si me explicaras nos ahorraríamos todo eso
— ¿Crees que te puedo explicar algo que no he visto, solo sentido? ¿Dime tu me puedes explicar como es la dimensión del silencio?
Elther guardo silencio mientras Iliac decía
— Los Thankfens lo intentaron, aun que sus explicaciones eran muy confusa. Me costaba mucho trabajo lograr entenderlos
— ¡Entiendes porque debo ir yo! El ser que me dijo esto, solo me terminara de decírmelo a mí. A nadie más. No todos ahí son como los que conociste. Ustedes saltaron los valles que hay que pasar para llegar a la dimensión del silencio y ahí está la última pista que encontré
— Pues no iras sin mi — advirtió Elther
Lucil lo miró directamente a los ojos, mientras él sentía por primera vez que desmenuzaba cada una de las capas que cubrían sus pensamientos y sus más íntimos sentimientos. Desnudo su alma por completo, sintiéndose desprovisto de barrera alguna ante él y ella. El trato de evadir su mirada sin éxito, así tardo algunos momentos hasta que ella hizo una señal de aceptación, mientras él se sonrojaba. Jamás se había sentido tan transparente ante una persona.
— Partiremos mañana, aun tengo que hablar con la Fuente — dijo Lucil acercándose a Elther un poco más para que solo lo escuchara el — Lo siento por invadir tu privacidad, pero era necesario para evitar lo que a mí me paso
— ¿Lo hiciste también con Iliac, cuando le dijiste que no podía ir? — pregunto Elther algo incomodo
— No, en ese tiempo me encontraba en medio de este mundo y la dimensión del silencio y como tú sabes, ahí ves el interior de las personas, no fue necesario, todo era más claro para mi
— ¿Y son muy terroríficos esos valles? — pregunto Elther
— No, pero si hay que tener mucho cuidado, hay algunos seres de los que lo habitan que pueden ser muy engañosos
Elther se encontraba excitado y es que no podía creer que Lucil hubiera cedido con tanta facilidad a su petición cuando en un principio habían tenido tantos problemas para que ella les dijera la verdad sobre la dimensión del silencio. «Tal vez es que realmente no sabía nada, como había especulado alguna vez Iliac o probablemente aquellos seres demoníacos pudieran ser tan aterradores que no se encontraba imposibilitada para cruzarlos sola»
Elther miraba a Lucil que yacía sumergida en la lectura de un viejo pergamino que le mostraban entre Azuer y Lara mientras escuchaba como rebatían.
— La zona, puede ser esta — sugirió Lara
— El no puede estar tan cerca, lo sentiría
«Las sentiría, que es lo quería decir. Todo este tiempo y ella conocía la realidad y que será lo que oculta a Iliac, desde que llego ella trata de evitarlo. No es la misma su aura no es la misma, la siento tan fuerte. Cada día entiendo menos como es que puede ser tan contraría a lo que pensaba que sería», pensaba Elther al tiempo que volvía la vista a su hermano, que lo miraba taciturno al ver que Lucil intentaba de poner el mayor espacio entre ellos mientras que el intentaba por todos los medios de llamar su atención, ya sea con un libro donde según el encontraba cosas interesantes y que a los ojos de ella no lo eran o haciendo tontos comentarios sobre lo que le mostraba Azuer. El jamás había visto a su hermano el intentar llamar la atención de una chica de tal manera «de hecho ahora que lo pensaba jamás había visto tener problemas para que una chica lo tomara en cuenta, sin exagerar siempre tuvo más a tención de ellas de lo que pudiera querer» y considero que después del rompimiento de Saident tal vez su hermano se mostrara reacio a iniciar una nueva relación principalmente porque sus dos últimos rompimientos se habían debido al interés por conseguir algo del él y no en si lo que pudieran sentir por él. Lo que le preocupaba más era que Lucil ni siquiera lo miraba y no podía creer que ella le negara su amistad y no es que el deseara obligarla a iniciar un noviazgo con su propio hermano, pero no podía ser tan cruel para ignorarlo de esa manera y más sabiendo que ahora más que nunca debían estar todos unidos apoyándose el uno en el otro. El sabía que ella no solo no deseaba acercarse a el por el hecho de el estar enamorado de ella sino que existía algo más de lo cual ella se sentía apenada, lo podía percibir con claridad en ambos aun que su hermano no sabía porque estaba tan ajeno así mismo pensando solo en llamar la atención de Lucil que había perdido toda capacidad de pensar en otra cosa que no fuera verla. El mismo se encontraba confundido Lucil había cambiado de alguna manera, en esencia era la misma pero lo que había hecho con él era muestra exacta de que no podía tratarse de la misma chica que habían encontrado cuando toda esa pesadilla empezó. De pronto sus pensamientos fueron interrumpidos por una salida intempestiva de Iliac quien se encontraba al borde de la furia. Lucil lo miro por algunos segundos y continuo en lo que estaba sin darle la menor importancia.
— Lucil — pidió Elther quien se había parado para seguir a su hermano
— Mmm… — dijo distraídamente Lucil
— Podrías ver que es lo que le pasa — pidió Elther
— Ahora estoy ocupada — contesto distraídamente
— Vamos toda la tarde a tratado de llamar tu atención. Hazlo por lo menos para que no haga una tontería — sugirió Azuer con una sonrisa burlona
Lucil negó la cabeza con una mueca de estar algo harta en señal de reprobación, para después alejarse sin mucho ánimo en la misma dirección que Iliac había tomado.
Segundos después que Lucil había salido Azuer estallo en una carcajada en la cual todos lo siguieron
— Ya estaba algo cansada de ver a esos dos ignorarse — añadió divertida Sirine
— ¿Cuánto más creen que pueda evadirlo? — pregunto a un sonriente Azuer
— Conociéndolo yo creo que no más — sugirió Lara
— Conociéndola yo diría que toda una vida — dijo Elther
— No… — contesto incrédulo Azuer
— Tal vez pero será divertido ver como Lucil saldrá corriendo cada vez que Iliac intente algo

Lucil no quería estar con él a solas y esto había sido lo último que deseaba hacer, pero Elther tenía razón, no había tiempo de pensar en sí misma y no aceptar la ayuda de él. Bajo los últimos escalones que la separaban de la puerta y salió al aire libre que le pego de lleno en el rostro. Respiro profundo, había extrañado por tanto tiempo el aire limpio de Kara, se había perdido de tanto en esos meses que no podía entender como estuvo tan ciega por tanto tiempo.
Aspiro el olor a flores y a madera que emanaba de los árboles mientras que se recordaba a si misma que no era tiempo de perderse en sus pensamientos, había salido solo para encontrar a Iliac. Percibió su presencia, estaba solo a algunos metros, volteo a su izquierda y lo observo de espaldas alejarse con la espalda encorvada, le rodeaba un halo de pesadumbre. Ella lo seguía de cerca no se atrevía a llamarle no ahora que sus sentimientos estaban a flor de piel no quería enfrentar la realidad que ya había escuchado mientras luchaba por volver a la dimensión del silencio, pero que hacer para evitar el sufrimiento de él. Era buena persona ella lo sabía, pero no lo quería como él lo deseaba. Su energía era hermosa la había sacado de aquellos valles infranqueables que se levantaban como murallas a su alrededor encerrándola en sí misma; él no se merecía lo que le estaba haciendo, pero como hacerle entender que ella nunca lo vería como él lo deseaba.
El continuaba caminando a paso ligero sumido en sus propios pensamientos mientras ella sentía como su corazón gritaba lo que alguna vez sintió. Era un chico fuerte o tal vez solo quería aparentarlo ante los demás porque ahora todo se iba uniendo sumiéndolo más en la depresión. Ella no soportaba más esa situación, no permitiría que alguien más sufriera por su culpa ya había sido suficiente con todo lo que sucedió a su alrededor durante su propia agonía y ahora no podía soportar que un miembro más de su familia sufriera solo si ella podía evitarlo al menos por algún tiempo.
— Iliac… — grito Lucil mientras escuchaba como un sollozo interrumpía el rumor de los árboles
El se paro sin voltear a verla intentando ocultar sus inminentes lagrimas
— Iliac — volvió a llamar
— ¿Que quieres? — pregunto Iliac con voz entrecortada por el nudo que se le había hecho en la garganta
— Hablar
El permaneció de espaldas mientras sentía como se acercaba Lucil. Ella lo tomo del hombro y pregunto
— ¿Porque saliste del salón, es que ya no quieres ayudarnos?
— Solo quería tomar un poco de aire
Lucil se paro frente a él — como el alguna vez lo había hecho para intentarla hacer reaccionar — y le abrazo, no sabía que decir para no comprometerse, pero eso era lo menos que podía hacer por él. Ella lo estrecho fuertemente haciéndole sentir toda la calidez que emanaba de ella sabiendo que reconfortaba cada partícula de su cuerpo. No entendía si alguna vez antes de descubrir la dimensión del silencio ella hubiera sido capaz de hacerlo, pero ahora se sentía también. Todo en lo le abrumaba quedo en el olvido y ahora el solo deseaba retenerla así por mucho tiempo a su lado.
Estuvieron por largo tiempo unidos en ese caricia, a la vez que Lucil sentía como el recuperaba su equilibrio. Solo entonces ella le soltó pese a que él se resistía.
— Creo que debemos volver — propuso Lucil — aun quedan muchas cosas por hacer y yo mañana parto
— Si, pero antes quisiera hablar contigo
— ¿Sobre qué?
— Sobre lo que paso. Tu sabes cuando fui por primera vez a la dimensión del silencio
— Tu jamás has ido — aclaro Lucil
— Bueno cuando la vi por primera vez
— ¿Qué es lo que quieres saber?
— ¿Quién es ella? Siempre está contigo aun ahora siento tu conexión que es aun más fuerte que la que tienes con Rar en este momento
— Es mi guía, es quien me mostró todo en la dimensión del silencio
— Ella me llamo
— Lo sé. Me lo dijo se sentía tan mal conmigo porque jamás debió de haberlo hecho. Veras como te lo dijo el ser que les ayudo a sacarme de ahí. Ella no podía intervenir y aun que no lo hizo puesto que nadie le prohibía hablar contigo ella siente que me traiciono, pero no fue así.
— Entonces eso era el ser que nos ayudo, también
— No él era algo más. Siento que los estaba esperando, no sé cómo se entero que ustedes iban, pero él los esperaba. Su fin era sacarme de ahí, siento que alguien tuvo que ver en ello. Además me ayudo a sacarme esas ansias locas de volver a la dimensión del silencio
— ¿Y quién podría interesarse en nosotros, simples mortales sino los guías? Como tú los llamas
— Insisto él no era un guía y mucho menos un ser que habitara esa zona de la dimensión del silencio. Ellos no van ahí; él se distinguía de entre los demás siente que pertenecía a la luz de alguna manera
— ¿A la luz?
— Si tu sabes donde habitan todos los seres angelicales
— No lo sé tu solo sabes cómo se encuentra compuesta la dimensión del silencio
— Ha vamos… has los propios terrestres saben cómo se encuentra compuesto el mundo de los muertos o como ellos lo llaman el paraíso.
— ¿Entonces me dirás que él se mostró ante nosotros solo por ti para salvarte? — pregunto arrogantemente Iliac
— No pienso que se lo pidieron.
— ¿Quién?
— Una persona que tu y yo conocemos. Mi madre. Creí a verla visto varias veces. Le reconocí pero ella jamás se acerco lo suficiente como para asegurarlo. Sin embargo, no puedo pensar en nadie más que haya intercedido para que ese ser maravilloso les haya ayudado a sacarme de ahí. Y me haya ayudado a desligarme por completo de mi adicción a la dimensión del silencio
— No lo sé, pero era muy hermoso y si dices que te ayudo a superarlo…
— Si, pero él no me ayudo a superarlo solo borro de mi la necesidad inmediata de volver irremediablemente a la dimensión del silencio
— Desearía volver, quien no lo desearía. Sabes cada día entiendo más lo que sentías estando ahí
— Si pero no es para ti. Tal vez después pueda mostrarte el camino.
— ¿Quién te lo mostró a ti, un Thankfens, verdad?
— En parte sí, pero yo más bien diría que fue una sombra
— No te puedo creer que haya sido una sombra. Tu dijiste que eran solo miembros de un bortex para…
— Obtener energía de sus víctimas, pero como tú sabrás los bortex son puertas al mundo de los muertos
— Si ¿Y?
— Pues quiero pensar que en su intento que quitarme energía sin quererlo me mostró el camino que ella había seguido muchas veces y por lo cual había caído como yo en esa trampa
Iliac prosiguió preguntando sobre la dimensión del silencio, lo que había en ella y como Lucil había logrado convencerse de ello. Ella sabía a donde quería llegar por lo que solo había asegurado no saber al momento como salió de la pesadilla pese a que Iliac no le creía.
En la tarde de ese mismo día Lucil se encontró con la Fuente.
— A pasado tanto tiempo desde la última vez que estuvimos aquí — dijo reflexiva Lucil
— Todo ha cambiado, principalmente tu
— Aun tengo tantas dudas
— Con el tiempo se alejaran como los temores que te envuelven
— Pero el está alrededor
— Como siempre lo ha estado
— ¿Sabes si él está físicamente en este mundo? Es algo que presiento pero no estoy segura
— Tu realidad lo ha mostrado
— ¿El castillo es seguro?
— Ahora lo es
— Entonces puedo partir sin preocuparme de lo que pueda pasar dentro de Kara y del mismo castillo
— Debes prevenir el desastre que conllevara si Iliac descubre el camino
— No lo sabrá al menos que yo se lo diga. Nadie más se lo dirá, ni su propio hermano
— No debes tardar en regresar. Sabes que sus cuerpos lo resentirán e Iliac puede intentar llegar a ustedes
— No creo. No después de que le pida algo
— Puede considerarlo al menos
— Lo haré
— Debes cuidarte, los valles son traicioneros
Al siguiente día Elther se encontraba expectante esperando que Lucil saliera en tanto sus otros hermanos aun dormían. Ella tardo en salir una hora más en la que el ya se había desesperado completamente, paseándose descontroladamente frente a su puerta.
— Vas a despertar a todo mundo si continúas así — dijo Lucil al ver a Elther algo desesperado
— No me importa. No sé cómo puedes estar tan tranquila después de lo que te sucedió. Yo me muero de curiosidad y a la vez estoy tan nervioso
— No tendrías porque estarlo
— ¡No tendría porque estarlo! Consideras poco estaré por primera vez dentro de un mundo donde los Thankfens se han esforzado por ocultar
— Si pero ya has estado ahí
— Lo sé pero esta vez presiento que será diferente
— Lo será. Estás listo
— ¡Así! No vamos ni siquiera a despedirnos de los demás
— Pensé que ya lo habías hecho
— No y tu tampoco. Siento que deberías de hacerlo. Al menos por una vez
— Como quieras. Regresaremos de todas maneras en algunas horas no podemos estar fuera tanto tiempo porque las consecuencias en nuestro cuerpo como tú sabrás pueden ser graves
— Lo sé
— Ven
Término Lucil sin más demora, tomando a Elther de la mano y guiándolo por unos de los pasillos del castillo. Ellos pasaron por varias habitaciones por un largo silencio que era roto solo por el toque del piso con sus pies.
— No crees que ellos deberían saber donde estaremos por si nos llegase a pasar algo — sugirió Elther
— No pasara nada — repuso Lucil con una sonrisa — siempre podrás volver cuando tú quieras. Nada te pasará ahí.
— Pero…
Lucil ignoro por un rato más las inseguridades de Elther que enumeraba al pasar por un piso, más otro viendo como se perdían en medio del silencio del castillo. Por fin después de varios minutos de subir escaleras y andar por un pasillo y otro Lucil se detuvo frente a un cristal que reflejaba un jardín — un jardín como muchos de los que particularizaban los hogares de Kara en donde se podían observar dentro del mismo edificio — Ella lo observo con detenimiento, sabía que solo ahí ellos se sentirían libres para viajar
— Es hermoso — añadió Lucil contemplando aun el jardín
— Si, pero no crees que estamos algo alejados de los demás
— No tardaran en saber donde nos encontramos. Principalmente con Iliac que en estos últimos días no hace más que seguir mis pasos
— Es porque se preocupa por ti como todos nosotros. Oye. ¿Por qué este lugar y no cualquier otro? Antes no elegías solo te ibas
— Yo no elegí este lugar por mí. Lo elegí por ti. Tu acostumbras a venir mucho con Lara aquí. Y no lo niegues que los he visto
— Bueno si — repuso Elther algo sonrojado y continuo defendiéndose — No tiene nada de malo que queramos algo de privacidad. Tu siempre lo haces
— No te estoy recriminando nada. Es solo que necesitamos un lugar en que tú te sientas cómodo y podamos crearte una atmósfera de tranquilidad y que además signifique algo para ti — dijo Lucil mientras abría un puerta corrediza de cristal para entrar de lleno en el jardín
Ella se sentó en una gradilla debajo de un naranjo, admirando nuevamente el lugar, mientras que Elther observaba a su alrededor trayendo a su memoria todos los buenos ratos que había pasado con su novia ahí.
— Sabes siempre nos ha encantado el olor de las flores de estos árboles, principalmente a Lara
Lucil sonrió asintiendo mientras el continuaba explicando
— Aquí fue donde le pedí por primera vez que fuera mi novia y donde más tarde me perdono, después de lo que paso contigo. ¿Te acuerdas?
— Si. Pero más tarde tendremos tiempo de recordar, ahora tenemos que irnos. ¿Vienes? — dijo Lucil invitándolo a sentarse a su lado.
El se sentó a su lado nerviosamente mientras ella explicaba
—Será algo fácil solo necesito que te concentres en desear estar ahí y en pensar en lo poco que recuerdes de la dimensión del silencio tratando de sentir lo que te rodeaba en ese momento. Primero será muy fácil porque yo te guiare, pero si intentas entrar solo, tal vez necesites mayor concentración y convicción.
Elther cerro los ojos e hizo lo que Lucil lepidio deseando con todo su ser volver a la dimensión del silencio en tanto imaginaba la dimensión del silencio. Mientras Lucil lo tomaba de la mano y se iba relajando al momento de prepararse para saltar a la dimensión del silencio.
En menos de quince segundos ambos se encontraban en la dimensión del silencio. El se encontraba algo temeroso y confundido. No lograba descifrar todo lo que le rodeaba. No estaba acostumbrado a percibir como un todo la realidad que rodeaba a ese cosmos. Primero no sabia donde se había ido Lucil, se encontraba solo en medio de esa gran inmensidad y comenzaba a tener un pánico irracional ya que el lugar en el que se hallaba era lóbrego, sin ruido y sin ser alguno que le rodeara, envuelto de una densa sombra mayor mente oscura a la poca luz que le rodeaba. Observo asustado a su alrededor viendo como esa gran capa de sobra iba tomando forma en prolongados surcos a la vez que integraba grandes nubarrones espesos cual marañas sobre las densas cunetas.
Halo lejos observaba impávido el zigzagueo uniforme de varias figuras lúgubres que habían aparecido repentinamente. El trato de alejarse rápidamente de ellas, pero las sentía tan cercanas, no tenía la fuerza suficiente para negarse a seguirlas. Se uniría a ellas y sería participe de su propio fin. De pronto sintió como una gran energía lo atraía hacia el lado contrario y le obligaba a retirarse. El subconscientemente rompió la conexión con lo que tenía frente así, dándole la espalda a su anterior fijación y por primera vez la vio; era la guía de Lucil que la acompañaba. El las observo anonadado era tan hermosa y la energía que despedía le obligaba seguirla, pese a que la otra, Lucil se encontraba molesta. La guía de Lucil los sacó fuera de ese gran infierno. Al estar fuera Elther se sintió nuevamente libre del asedio de cualquier energía. Pero aun percibía la molestia de Lucil sintiendo por primera vez un claro pensamiento que provenía de ella
— ¿Cómo puede ser que seas tan distraído y hayas caído en un nexo y justo uno que te llevó al valle de los lamentos? ¿Sabes lo que nos va costar pasar inadvertidos por esas cosas ahora?
— Trata de tranquilizarte — añadió la guía de Lucil
— No, es que si no hubiera sido por tu ayuda. Lo habría perdido. ¿Sabes lo que me hubiera pasado si digo que se me perdió en el valle de los lamentos? — añadió Lucil casi al borde de la exaltación
— Tu dijiste que todo iría bien, que tú te encargarías de todo — dijo Elther en su defensa, todavía asustado
— Si, Si tan solo no te hubieras soltado
— No lo hice
— Entonces como terminaste aquí
— Discutir no es la solución, además llaman mucho la atención aquí nadie riñe — añadió tranquilamente la guía de Lucil mostrando como varias energías se había detenido a ver el espectáculo
Por primera vez Elther vio como Lucil se tragaba todo su orgullo y su coraje y hacía caso a su guía
— Debemos seguir, nos acompañaras — dijo a su guía
— Siempre contarás conmigo — repuso su guía al momento que se sentía el amor fraternal que ambas se profesaban y la unión que tenía y que había crecido desde la primera vez que estuvieron juntas
— Vamos— dijo Lucil a la vez que tomaba de alguna manera a Elther y lo ponía frente así enfilando al grupo para evitar extraviarlo nuevamente
Elther se sentía ajeno, invadiendo la intimidad de esas entrañables amigas que platicaban cada que se encontraban algo conocido, recordando viejas enseñanzas y pesares. La guía de Lucil era radiante y atraía la total atención de él, quien escuchaba con atención el gusto que le daba a la guía de Lucil verla recuperada y sin la sombra que había opacado por muchos meses su vida.

Mientras tanto en el castillo Iliac abrió la puerta de Lara intempestivamente; el entro apurado y muy molesto
— ¿Sabes donde están? — pregunto frenético
— ¡Quienes! — repuso confusa Lara
— Lucil y mi hermano. ¡Ya se habrán ido, sin ni siquiera avisarnos!
— No… Elther no lo haría. Me lo prometió
— El no pero…
— Lucil sí que lo haría. Como odio que nos haga esto — añadió furiosa Lara
— ¿No te dijo si ella le había comentado donde estaría?
— NO, pero tú debes de saber donde se encuentra ella, siempre la logras localizar
— Si, pero sería más fácil si tú supieras donde están
— ¿Pero están dentro del castillo, verdad?
— Si, los puedo sentir
Todos se dedicaron buscar todo el día dentro del castillo. El castillo era enorme y existían muchos lugares donde Iliac había visto partir a Lucil. Se encontraba desesperado temiendo que ella hubiera caído nuevamente en lo innegable y hubiera abandonado a Elther sin posibilidad de regresar a esté mundo cuando una hora más tarde vio a parecer algo aturdido a su hermano seguido por Lucil que se hallaba sumergida en sus propios pensamientos y solo caminaba por inercia.
Lara corrió a su encuentro con los ojos llorosos y riñéndole por haberle hecho eso
— Todo es tu culpa — increpó Lara en tanto tomaba enérgicamente de la mano a Lucil que pasaba distraídamente hacia su recamara
Lucil la vio pensativamente y se deshizo fuertemente de su captora
— ¿Porque siempre nos haces lo mismo? — pregunto molesto Iliac
Lucil sonrió aburridamente algo harta de la situación y dijo
— Escuchen tengo mucho que pensar y demasiado que hacer, si todos van estar siempre alterados y expectantes por cualquier cosa que haga, lo mejor es que lo haga sola
— Si pero, al menos hubieras avisado. ¿Sabes por lo que tuvimos que pasar pensando lo peor? — dijo en tono de regañina Iliac
— Perdón olvidaba que no confiaban en mi — añadió molesta Lucil
— Chicos no peleen, Lucil tiene razón, nosotros ya habíamos hablado de esto— dijo Elther continuo—, además ya ven no paso nada y amor perdón todo fue mi culpa — término mintiendo— no te avise donde estaríamos yo elegí el lugar donde estaríamos
Lucil ignoro a Iliac que le miraba despectivamente esperando que le diera alguna explicación — como novio celoso después de haber esperado a la pareja por largas horas de ausencia sin haberle avisado donde estaría— y paso de largo a su habitación cerrando la puerta tras de sí ignorando la regañina que Lara estaba aplicando a Elther por ser tan insensible con ella. Segundos después de eso escucho un portazo en la habitación contigua de Iliac, sabiendo que se encontraba furioso.
Después de algunos minutos tocaron a su puerta, era Elther
— Adelante
— Hola, de nuevo — agrego este
— Siento haberte hecho pasar eso con Lara, olvide los sensibles que se ponen todos aquí en este lugar sino saben nada de ti
— No importa. ¿Mañana a qué hora?
— Igual
— ¿Será en el mismo lugar?
— Si. Esta vez dile para que no se torne todo escabroso cuando regresemos mañana
— ¿Quiere ir con nosotros?
— ¡¡¡Que!!! ¿Y empezar todo mañana nuevamente? ¡No!
— Pero supongo que podemos aparecer en cualquier parte de la dimensión del silencio
— Si fuera así no tendría porque pasar días dentro de ella, irá directamente hacia lo que me interesa
— ¿Entonces apareceremos siempre en el mismo lugar?
— No, solo podemos aparecernos en los lugares que ya hemos estado. Empezaremos mañana donde nos despedimos de mi guía hoy. Y pues para los que son nuevos solo hay un solo lugar donde aparecen todos por primera vez. Así funciona
— OK. Creo que se enfurecerá más de lo que ya está, pero tienes razón es suficiente lo que te he retrasado yo con mi necedad al acompañarte, como para volver a empezar
— No digas eso, es grata tu compañía; mientras no te andas perdiendo en el valle de las tinieblas — añadió Lucil burlonamente
— Bueno — dijo sonriente Elther— Es tenebroso ese lugar
— Si algo, hay muchas cosas de la dimensión del silencio que aun no conoces, pero ahora no es el tiempo — dijo Lucil viendo su reloj— Lara te debe de estar esperando
— Si, será mejor que me baya antes de que se enfurezca más
— Y gracias por…
— Por mentir
— Si… me habría culpado hasta el cansancio. Te debo una
— Abusando de ello, se cómo podríamos quedar a mano.
— No voy a salir con tu hermano en ninguna sita
— No — repuso Elther mientras sonreía abiertamente
— ¿Entonces?
— Bueno estaba pensando que tal vez antes de que te hundas en tus cavilaciones, tal vez podrías hablar con Iliac — repuso Elther sonriendo algo dudoso
— Pero…— pretexto Lucil al tiempo que daba un resoplido
— Por favor… — pidió nuevamente Elther
— Mañana, A horita va estar imposible. Tu viste como me vio, me va poner como te puso Lara y para terminarla creo se puso celoso sabiendo que entre tú y yo no hay nada — Elther guardo silencio y la miro implorante mientras ella resollaba nuevamente y añadía cansadamente
— ¡Esta bien!
Lucil se paró de mala gana y pidió
— Le puedes decir que voy a estar en los jardines donde siempre me gusta estar
— ¿No puede ser aquí? — pregunto Elther tentando a su suerte
— Si para que escuchen todo, No. Si quieres que hable con él será ahí
— OK. Yo solo lo decía porque bueno en los jardines puede mal interpretar todo sabiendo que es muy romántico caminar a la luz de la luna con…
— Continua inventado cosas verás cómo se me olvida todo lo que te prometí — advirtió Lucil algo sonrojada

**********


«Porque me hace esto, si la amo con todo mi corazón. Ella no entiende, no me entiende. No sabe lo que sentía cuando desperté y no la encontré en su habitación, el saber que tal vez volviera a lo mismo y después el dolor al saber lo poco que le importo y a horita, ni siquiera me miró y quiere que la busque ¡para que! Seguramente fue idea de mi hermano, sigue considerando que soy un estúpido que no puede lograr el amor de ella y ella solo me tiene lastima por eso accede a sus tontas peticiones. Como si el hablar pudiera borrar lo que sentí al ser ignorado por completo todos estos días por ella. No le importo que estuve a su lado todo el tiempo que se alejo de aquí, ni que le amo con todo mi ser y que haría lo que fuera por ella. Si tan solo…» Iliac acallo sus pensamientos cuando vio a Lucil recargada en el tronco de un árbol perdida en la luz de la luna que caía directamente sobre su rostro embelleciendo su semblante al punto de pensar que alucinaba pensando que por primera vez en su vida estaba frente a una ninfa. Repentinamente tropezó con el borde de una raíz que sobresalía entre la tierra y cayó estrepitosamente, llamando la atención de ella que ahora le miraba, mientras él se encontraba hecho un lío lleno de tierra y con pequeños raspones en la palma de las manos.
Ella se acerco rápidamente y le ayudo a ponerse en pie en tanto el le seguía mirando con ojos de ensoñación
— ¿Te encuentras bien? — pregunto Lucil
— Si — repuso alegremente Iliac olvidándose de todo lo molesto que se encontraba con ella
Ella le observo nuevamente sucio como estaba, recordándole por primera vez desde que lo conocía aquella primera vez que lo había visto de España. Sus ojos tenían ese extraño juego de luces que tanto recordaba de él y que le había llamado mucho la atención. Solo que había algo diferente en el Iliac de ese tiempo y el que tenía frente así —era algo tan intenso que había visto esa tarde en el hospital cuando había vuelto en sí — algo que le hacía más hermoso y noble que antes. Aun tenía esa postura imponente que le había dejado helada, pero eso que ahora lo hacía a la vez más humano y tan irreal.
Mientras ambos se perdían en sus pensamientos mirándose el uno al otro tomados aun de las manos, se escucho a lo lejos un ruido ensordecedor que los trajo de nueva la realidad. Simultáneamente ella se estremeció con el ruido inesperado que apretó fuertemente la mano de Iliac lastimándole más los rasguños que él tenía, provocando que el evocara involuntariamente un alarido de dolor
— ¡Lo siento! — dijo Lucil mientras volteaba cuidadosamente la palma de la mano de él para curar los rasguños que se había hecho al caer
— Gracias — añadió el mientras ella le curaba
Todo iba bien, el se olvido por completo de discutir con ella por haberle ignorado por tanto tiempo y demás nimiedades que le acongojaron hasta tan solo unos segundos antes de verla.
Platicaron de largas horas sobre lo que había visto ambos en la dimensión del silencio además de algunas cosas que ella había visto y que le prometió mostrarle en cuento terminara toda aquella locura sobre Rar. Después de ello ambos regresaron al castillo, ella mucho más relajada y el alegre viendo como todo había cambiado para bien.

«Eso es, todo cambiara en cuanto esa maldita pesadilla terminara. Lo que necesito es tiempo y paciencia, después de todo, no todo estaba dicho. Rar es el problema que cae ensombreciéndonos la vida, pero no siempre estará ahí, y si logramos sobrevivir, ella estará ahí, lo sé y me amara como la amo yo, estoy seguro» — pensó Iliac, espetando una sonrisa de satisfacción mientras se incorporaba de su cama después de haber dejado a Lucil en el cuarto contiguo — «…mientras tanto me acercare a ella y haré que se enamore de mi poco a poco, se que lo sabe, lo ha sentido, lo sé por cómo me miro hoy»



Habían pasado ya más de tres semanas de que Lucil y Elther empezaron su viaje por la dimensión del silencio descubriendo siempre una cosa diferente dentro de ella. Mientras que siempre volvían exhaustos cada noche — sin suscitarse más riñas como la de la primera vez— recibiendo siempre Lara con una sonrisa de no haber visto a su novio en años, mientras que Lucil iba cansada a cobijarse en su cuarto aun que después de algunos minutos siempre terminaba rodeada de sus otros hermanos incluidos Lara y Elther para intercambiar impresiones sobre lo que ellos habían encontrado y lo que ella y Elther suponían les serviría. Por otro lado las noches que no se reunía con sus hermanos, salía a caminar a los jardines del castillo, sintiendo que se podía concentrar mejor afuera, sin embargo en la mayoría de las ocasiones se encontraba con Iliac en el camino. En un principio fue un poco molesto pensando que el solo insistiría en lo mismo pero, al ver que solo buscaba su amistad le reconforto que podía contar como antes con alguien con quien platicar — como lo salía hacer con Elther, solo que cien veces mejor dado que no tenía porque ocultarle absolutamente nada — y que le pudiera dar su opinión sin ser juzgada solo haciéndole ver la realidad, se había convertido en ese corto tiempo en un gran amigo y acompañante. Tanto que empezaba a considerar la idea de tal vez incluirlo en su viaje, pero el solo pesar lo que veía frente a ella cuando él estaba presente le daba escalofríos que tal vez por su culpa y sus ansias pudiera caer en los mismo que ella. Jamás se lo perdonaría. Pensaba mientras paseaba distraídamente detrás de su guía y Elther, olvidando por completo que se encontraba en la dimensión del silencio y que dentro de ella se podían percibir cualquier sentimiento o pensamiento tan claramente para los demás como un grito a un metro de distancia.
— No creo que sea buena idea, además sabes lo que todos dirían después de que me lo pidió Lara — dijo Elther
— ¿Qué? — repuso sin entender Lucil
— Que no es buena idea, traer a Iliac aquí, digo sino quieres que todos piensen que si sientes algo por el
— No digas tonterías, además porque intervienes en algo que no te he comentado
— Si no quieres que opine no lo grites, como lo has hecho. Aquí todo se escucha y lo sabes. Y por lo visto el ya no te es tan indiferente…
Lucil estallo en ese momento furiosa dejando a Elther y a su guía solos, en tanto el salió detrás de ella
— Lo siento, es solo que…— pidió Elther en cuanto estuvo frente a ella
— Solo somos amigos… — interrumpió cortantemente Lucil — Jamás seremos nada más
— ¿Entonces no lo quieres? — pregunto sigilosamente Elther — ¿Ni tantito?
— Nunca lo podré ver así, jamás lo amare como el lo desea
— ¡Nunca! Tal vez…
— ¡¡¡NO!!! — dijo terminantemente Lucil — Será mejor que sigas solo con mi guía, yo ya he recorrido esto no necesito estar aquí
Lucil volvió sola al castillo, estaba cansada de Elther solo intentaba saber más sobre su hermano y ella. «Cuando entenderán todos que no lo amo, no puedo amarlo». Estaba furiosa y sabia que muy pronto cualquiera de sus hermanos estaría por ahí revisando que todo estuviera en orden y no deseaba dar ninguna explicación. Decidió descansar por algún tiempo junto al cuerpo inerte de Elther que yacía aun en la dimensión del silencio. «El es muy especial, pero… no siento nada por él. ¿Cómo sentir algo por él, cuando estuve con su hermano, es muy guapo, No lo niego, aun más que Elther, y a veces puede llegar hacer tan especial — un pequeño escalofríos recorrió su cuerpo al recordar los momentos que paso con Iliac, considerando por un solo segundo la idea, movió fervientemente la cabeza y desecho por completo la idea — lo que menos ahora necesito es un novio y mucho menos uno tan celoso como él. Y menos sabiendo que si no funcionara todos se voltearían en mi contra y todo volvería hace como al principio todo por un simple capricho, además no lo amo, ni siquiera me gusta realmente. Además esta lo otro no quiero que nadie sufra, si Rar llegase a venir por mi e Iliac estuviera a mi lado como la última vez, seguramente moriría irremediablemente — pensó para sí decidida a seguir adelante evitando lastimar lo menos posible a los demás.


**********


Su amor estaba tan próximo la percibía sabía que ahora estaba bien y que solo era cuestión de tiempo para que se reunieran, aun que ella se negara en un principio, el le mostraría la realidad, solo era cuestión de tiempo. Sabía también que había vuelto a la dimensión del silencio, pero no le preocupaba su secreto estaba muy bien resguardado, en un lugar donde ella jamás entraría. Solo los de su clase lo podían hacer, ella jamás.

Todos sus planes corrían a la orden del día Irene había cumplido con gran parte de su competido informando a los Éclairers su retorno y por lo tanto ya estaban de su lado, solo faltaba un solo movimiento que pondrían de su lado lo que había deseado siempre, después de ello tendría que esperar solo un poco más para que su plan tocara fin y diera inicio el nuevo imperio del silencio, siendo al fin libre, después de tanto tiempo.

**********

Ella entro en la habitación de la Fuente era imprescindible que hablara con ella, sentía un gran temor. Él lo sabía no podía ocultarle nada, no ahora que era más fuerte.
— SERÁS MÍA
Escuchaba como vociferaba en todo el castillo aquella voz aterradora que la había perseguido por tantos meses
— PRONTO SERÁS MÍA
La escucho más cerca…
— MUY PRONTO SERÁS MÍA— resonó con más fuerza en su mente
— “SERÁS MÍA”— escucho nuevamente el eco en todo el castillo, mientras que ella despertaba alterada
— ¡¡¡NO!!!
No era un sueño o una visión que como en un principio lo pensaba, no era aquí y ahora, él la llamaba, le gritaba lo que por mucho tiempo ella había luchado por evitar, pero ahora lo sentía tan fuerte que no estaba segura si podría resistir aun con la ayuda de sus hermanos. Tampoco sabía si podría seguir protegiendo a Kara cuando ella misma no podía hacerlo. Ella tembló nuevamente al escuchar nuevamente el eco infernal recordándole el futuro indeseable que le aguardaba. Trago saliva e intento tranquilizarse faltaba tan poco para llegar a su cometido, él la ayudaría, se lo había prometido, en medio de su locura había logrado llegar a él y ahora que se encontraba nuevamente cuerda acudiría en su ayuda.

Después de algunos minutos de intentar aclarar su mente mientras se arreglaba salió de su habitación a reunirse con sus hermanos, sentía que el día siguiente sería decisivo en la destrucción de Rar que ella debía permanecer lo más lúcida posible.
Entro con paso vacilante en donde ya la esperaban todos sus hermanos.
— ¿Te sucede algo? — pregunto inquieto Iliac
— No solo pensaba — repuso Lucil
— Pronto…. — añadió nerviosamente Elther
— Si, entre más rápido partamos será mejor
— Bien — aseguro Elther quien se despedía de los demás
— Pero, habíamos quedado de ultimar algunos detalles antes de que partieran — dijo Sirine
— Déjalos que se vallan y que terminen de una buena vez con esa búsqueda para que piensen más claramente — sugirió Azuer
—Suerte — añadió Lara mientras se despedía de Elther con un beso
Tanto Lucil como Elther partieron nerviosos
— A ti te pasa algo y no me lo negaras como a Iliac
— Está muy cerca, ha vuelto — dijo alarmada Lucil sin poder esperar un momento más en revelar su secreto — y es mucho más fuerte de lo que puedas imaginar
— ¿Pero? Tu dijiste que…
— Hoy, lo escuche nuevamente y esta vez estoy segura de que pronto estaremos frente a el
— Pero, entonces no tenemos tiempo
— No podemos hacer mucho si no tenemos esa información que alguna vez me prometió Himunir
— Tal vez sería mejor si tu te adelantarás
— El no lo volverá a repetir, le teme demasiado al No Ser
— Si pero por lo que se él No Ser no puede penetrar a esa parte de la dimensión del silencio
— No pero no puedo obligarle. Además necesito a alguien que lo escuche además de mi, por si llega a pasarme algo. Debes entender que tratamos con un ser malévolo debemos estar listos para lo que sea
— Yo sé a lo que nos enfrentamos. Pero si puedes evitar decir esto frente a Iliac será lo mejor, el no soportaría perderte
— No quiero hablar de eso.
El transcurso en la dimensión del silencio durante ese día no tuvo mayor sobre saltos, regresando a casa sin ningún problema, ella se encontraba exhausta y muy preocupada deseaba estar —por primera vez después de mucho tiempo— sola así que se oculto en su cuarto — como antes lo hacía — y pronto quedo profundamente dormida.

Las nubes oscilaban precariamente sobre el crepúsculo de ese día en que se celebraría después de tantos años para todos los miembros de la Comunidad Kariana el fin de la guerra con los Mirianos que habían empleado tanto tiempo de parte de ellos. Lara y Sirine se preparaban nerviosamente con vestidos de gala para la ocasión, mientras los chicos se arreglaban con trajes de gala. Lucil era la única insegura en ese momento, su corazón presentía con mayor energía a Rar sabía que ese día sería primordial, pero aun no tenían como vencerle.
Cayó la noche con tranquilidad y su inseguridad se acrecentaba, en medio de la reunión que había preparado en la el jardín de la ciudad central para que todas las personas de la ciudad pudiesen ser participes de la celebración. Todos hablaban felices en tanto tiempo no había visto a su padre tan afable en medio de tanta gente, en la cual la mayoría que lo rodeaba eran miembros del pugilato, representantes de las colonias que formaban parte de la Comunidad Kariana, mientras tanto sus hermanos chanceaban o conversaban alegremente con sus antiguos amigos — que no habían tenido ocasión de estar con ellos desde hace mucho tiempo y de los cuales Lucil ni siquiera sabían que existían—, sintiéndose ella completamente ajena a la reunión, apartándose poco a poco sentía como una barrera imaginaría se iba formando en derredor suyo separándola de todo lo que le rodeaba llevándola a extraviarse en sus propios pensamientos sin darse cuenta de que se estaba aislando.
Evitaba el contacto con las demás personas que se mostraban muy interesadas en su compañía. Repentinamente el halo — que siempre se había visto sobre Kara y que era la protección que la Fuente otorgaba al planeta — se vio rodeado de una densa bruma que hacía difuminarse fundiéndose en el cielo estrellado opacando la luz de las lunas que rodeaban Kara envolviendo el cielo en una mancha borrosa que se acercaba claramente a la superficie — nadie se había percatado de este hecho hasta que fue demasiado tarde — y toco tierra muy cerca de la reunión. El gran estruendo que ocasiono provoco gran alboroto, siendo Azuer y Elther los primeros en acercarse; sin previo aviso fueron derrumbados por un gran rayo que término estallando frente a sus caras provocando que salieran expulsados a varios metros de distancia de la densa neblina de donde provenía el rayo.
Lucil había esperado por algo y ahora su cuerpo empezaba a temblar convulsivamente, siéndole imposible evitarlo mientras sus hermanas e Iliac corrían a ayudar a sus hermanos. Ella veía pasar todo como en una cámara lenta como una sombra se hacía cada vez más visible al a vez que sus hermanos se acercaban a Azuer y Elther quienes yacían inertes sobre el pasto. Ella podía sentir su presencia sabía quién se ocultaba tras esa neblina de la cual todos se alejaban espantados — no era la única que percibía la maldad que emanaba de aquella cosa que había penetrado la protección de la Fuente — en tanto se dejaba escuchar en el ambiente un profundo estertor soplando sorpresivamente un viento frió en dirección a Lucil — quien se había mantenido alejada de todo el cuadro — y que ahora apreciaba como el aire que la rodeaba se iba transformando en materia, sintiendo el leve roce de algo que la rodeaba y se adueñaba por completo de su realidad esclavizándola al más colápsante terror que alguna vez pudiera sentir. La fuerza extraña que ahora la rodeaba no le permitía moverse, ni pensar claramente, viendo como al fin tomaba forma aquella fuerza en un ser corpulento que la sostenía enérgicamente y que ella reconocía al instante — su corazón palpito con mayor rapidez paralizándole por completo — pese a que ella solo había visto su rostro solo una vez, era él, era Rar.
Poco a poco todos se fueron dando cuenta a su alrededor que un extraño la tenía prisionera, más sus hermanos no tardaron en comprender lo mismo que ella sabía. Rar la tenía sujeta y miraba dominante y retadoramente a su alrededor, deseaba que se enteraran que estaba ahí y que era mucho más fuerte que ella. Ella intento resarcirse, pero él la sostuvo fuertemente a la vez que la lastimaba aun más, no le importaba.
Ahora todos se alejaban de ella y del hombre de rostro demoníaco que la mantenía presa, a la vez que sus hermanos acudieron pronto atacándolo varias veces con infinidad de hechizas, con sus propios poderes, mientras ella se mantenía cada vez más alejada de su realidad, dejándose llevar solo por un mal sueño del cual deseaba ferviente despertar. Los minutos pasaban a la vez que veía como sus hermanos por más intentos que hacia él se mantenía igual.
Iliac se separaba de ellos quería intentar algo más
— Uno a uno — le escucho decir en medio de su confusión
Rar estallo carcajada escalofriante que le helo el alma, sin permitirle siquiera defenderse vio como Iliac era derrumbado por una energía extraterrenal y sin saber cómo, logro resarcirse de Rar y verse correr al lado de Iliac que yacía tirado a un metro de ella sin vida intentando por algunos segundos —que pasaban lentamente — intentar revivirlo sin éxito alguno.
Rar la intento obligar a volver con él, ella se resistía mientras le intento atacar — sin éxito alguno igual que Iliac — a la vez que él respondía, viendo en sus ojos fríos la sed de venganza mientras que su ataque chocaba en su pecho, sintiendo con un último aliento como perdía paulatinamente la vida en un solo segundo.

Despertó confundida empapada en sudor mientras que su mente procesaba que solo había sido un sueño, «No, no, fue un sueño, no debo de negar lo que vi, era la realidad, era el futuro. Tengo que evitarlo si esa celebración esta tan cerca, no creo poder…» Lucil se revolvió en su lecho nerviosamente, salió a toda prisa y entrando algunos segundos después en la cámara de Fuente para después empezar a hablar sobre su visión sin repara alguno, a la vez que sollozaba
— ¿Qué debo hacer Fuente?
— La familia de la luz siempre ha tenido ese don, pero tu don más preciado Lucil es el ver más allá de los hechos, algunas cosas también a veces son inevitables
— ¿Insinúas que por más que intente el resultado siempre será el mismo?
— No lo sé
— ¡Como no lo vas a saber! Siempre lo sabes todo
— Conozco el pasado y el presente, pero el futuro están incierto para mí como lo es para ti. Sin embargo la respuesta tu más que nadie la sabes, debes de conocer a la perfección lo que busca Rar. Analiza tu visión y date cuenta de lo que verdaderamente desea conseguir, siempre lo has sabido
Lucil entendió lo que la Fuente le quiso decir a Rar no le interesaba ni la Fuente, ni la Comunidad, nunca le había interesado, era ella a quien buscaba lo demás solo sería un plus que obtendría al dominarla, pero como conseguir que él no le hiciera ningún daño a la Comunidad, ¿estaría dispuesto a negociar? Necesitaba más que nada en esos momentos a alguien quien le aconsejara, ¿pero quién? si la Fuente no intervendría más — había dejado bien claro que ella como miembro de la familia de la luz sería quien decidiría definitivamente el futuro de la Comunidad, después de todo ese era su trabajo — repentinamente pensó en ella. Sin más se transporto a la dimensión del silencio, ella la esperaba, sabía lo que sucedió, era uno de sus dones
— Se lo que sucede — dijo su guía al ver que ella le intentaba explicar lo que sucedía
— Crees que estaría dispuesto a negociar
— La pregunta no es si él estará dispuesto a negociar, porque está segura que si es eso lo que realmente desea, lo querrá. La verdadera pregunta es tu estarías dispuesta a pagar el precio
— Pero, también busca el poder de la Fuente, además de desear destruir la Comunidad como muchos otros
— Y tú crees que no tendría poder sobre la Comunidad teniéndote de su lado
— Jamás lo permitiría
— ¿Y con el tiempo? Recuerda que el es un ser que ha estado tras de ti por mucho tiempo, la paciencia es una de sus mayores virtudes, no debes olvidarlo
Lucil guardo silencio, no había pensado en cuanto tiempo estaría a su lado, ¿Toda su vida acaso?
— Si eres paciente y consigues lo que tanto has estado buscando no será necesario de que te preocupes por el Futuro a Largo plazo de tu hogar, ni mucho menos de tu vida. Si logras ser lo suficientemente convincente ante sus ojos puedes conseguir tus fines con mayor facilidad estando a su lado, solo tienes que vencer el temor que te infunda y ser más inteligente que él, recuérdalo siempre
Lucil agradeció por sus palabras, le habían infundado el valor que necesitaba para tomar una decisión. Sin poder evitar Elther la encontrara en compañía de su guía, que con después de varios intentos de preguntar qué era lo que sucedía, logro llevar de regreso a Lucil al castillo
— Ahora, si me dirás lo que sucede
— Lo que sucede es que he visto la muerte de tu hermano
— ¿Qué?
Lucil le platico la muerte de Iliac con la llegada intempestiva de Rar, sin darle mayor explicación.
— ¿Y crees que sea cierto?
— La mayoría de mis visiones, son ciertas
— Pero es el futuro y ¿si no lo podemos alterar?
— Vale la pena hacer el intento
— ¿Y qué es lo que haremos?
— Ustedes, no intervenir
— ¡Siempre…! — dijo Elther furioso
— La señora de la Luz así lo desea, no intervendrán, sino hasta que sepamos como destruirlo, además te pido que no les digas nada a ellos hasta que sea tiempo, a ti te harán caso si se los ordenas
—Si ella lo desea así, no nos queda otras que obedecer, pero Iliac no se quedará tan tranquilo al ver a Rar
Lucil se negó hablar de él tema decidiendo mejor partir al instante a la dimensión del silencio donde aún le quedaban algunas cosas por hacer antes de preocuparse de lo demás.

Después de algunas horas en la dimensión del silencio al fin llegaron a su destino. Localizado al otro extremo de donde ellos se encontraban, un hogar increíble e indescriptible enfundando una energía de bienestar en derredor del hogar, después de algunos minutos salió una antigua energía que yacía ahí desde tiempos inmemoriales

La guía de Lucil fue la primera en acercarse y saludar a Himunir quien le demostró su simpatía al instante. Sin dejar esperar más pormenores después de saludar todos. Himunir guardián de los valles de la dimensión del silencio explicaba detalladamente el deseo y la codicia de algunos seres de oscuridad y como estos influenciaban a los vivientes quien por el deseo de obtener sus deseos se ponían bajo su protección. Elther y Lucil ya habían escuchado muchas veces esa explicación sin embargo Himunir por ser legendario y ser su esencia en sí complicada al igual que cada una de sus ideas evocando sus sabias palabras que apenas si podían entender ellos dada su evolución espiritual de Himunir.
— …el equilibrio siempre debe de permanecer. Ahí donde la historia somete siempre existirá una contraparte donde se buscara el balance, hallándose la respuesta en el lugar donde el inestabilidad domina— término diciendo Himunir y negándose a participar más sobre el tema

Lucil y Elther decidieron regresar al castillo después de permanecer con Himunir por algunas horas en que él los deleito con sus fantásticas descripciones sobre lo que encerraba la dimensión del silencio.
— Himunir es un ser genial, pero a la vez tan complicado, no pude entender ni la cuarta parte de lo que nos dijo y después su negativa a explicarnos más sobre el tema y tu guía haciendo también lo mismo — explico Elther
— Te lo dije, el no explicaría más de lo que nos dijo, solo nos queda nuestras propias conclusiones
— ¿Pero de qué sirve que nos lo haya dicho, sino lo entendemos, si no nos lo explica? Y después tu guía esperaba más de ella ¿porque negarse a hablar de ello?
— Ya te he dicho le temen al No Ser, ellos están a su disposición, no se encuentran dentro de la completa protección del Ser Único
Elther quedó en silencio — hasta en la Comunidad Kariana se sabía de la maldad del No Ser con el cual era sabido que no debía meterse o se pagaría caro — pensado que ellos estaban a la deriva a un más que los mortales, después de todo donde más podía habitar un ser como ese más que en la dimensión del silencio.
— ¿En qué parte de la dimensión del silencio? — pregunto incrédulo Elther
— En la parte más oscura, en el Gehena
— ¿Has entrado algunas vez ahí?
— ¿Juegas? Por supuesto que no
— No sé puede
— Si puedes, el problema es que los seres de oscuridad son capaces de seguirte hasta este mundo, además debe ser infernal estar ahí para que entrar al Abismo caos, si vives en algo parecido
— Se que lo que enfrentamos es horrible, pero no puedes compararlo con el mismo infierno
— Será mejor que vallamos con los demás, deben de estar impacientes por saber qué es lo que sucedió

La caída de la tarde fue enriquecedora para todos quienes se habían metido de lleno a entender que era lo que vencería a Rar. Debían seguir buscando dentro de la dimensión del silencio y conseguir de alguna manera la respuesta a lo que buscaban.
Mientras tanto los días pasaban sin cambio alguno y el día se acercaba en que todo sucedería. Lucil se encontraba nerviosa al máximo, además había cambiado mucho con los además portándose evasiva principalmente con Iliac intentando romper todo vinculo que pudiera tener en esos días. Provocando el enojo de este al ser expulsado sin previo a viso de su vida. Y Elther quien deseaba solo que el plan — cualquiera que fuese de Lucil — diese resultado, intercedía por ella ante Iliac para sobrellevar la situación.


Su cuerpo no corpóreo penetraba —después de un mes de ausencia— en la lobreguez de la dimensión que lo había aguardado tantas veces como su hogar durante tanto tiempo de reposó y locura en que buscaba inútilmente asirse a una realidad que jamás sería.Sus planes funcionaban mejor de lo que pudiera concebir. Los ardas al fin habían claudicado sus intentos de sabotaje con esas estupideces morales y los Éclairers celebraban su llegada, agradeciéndole entrañablemente el resurgimiento de su amada princesa. «Si tan solo supieran la fines que persigo en ella...» pensaba para si «…el ataque pronto estará listo y el nuevo universo nacerá…»

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