miércoles, 26 de mayo de 2010

LA COFRADIA - CAPITULO 15

XV

Lucil se adentro en lo profundo de los anales del silencio, ya había estado ahí antes, sabía lo que se sentía y pese a que se sentía muy cansada, había logrado al fin llegar. Nadie se debía de dar cuenta, al menos no por el momento. La Fuente no tardaría en recuperarse, pero esta vez ella no desistiría, ¡No más! Había pasado tanto tiempo desde la última vez en que ella había estado ahí, sin embargo sentía cierta tranquilidad que le embargaba. Lejos de la frustración que pudiera llegar a sentir ella era feliz. Teniendo solo algunos minutos para que su guía la encontrase y le hiciese compañía —sin ella jamás habría podido conocer a profundidad la dimensión del silencio—.
En la dimensión del silencio había total comunicación a pesar de que nunca se oía ningún ruido. Todo viajaba en silencio. Pero dentro de sí, cada uno de sus miembros se comunicaba independientemente o en grupo. Lucil por su parte ya había mantenido dialogo, no solo con su guía, sino con otros más. Nunca había cruzado con algún viviente como ella. Lo que le hacía pensar que era muy exclusivo el grupo al que pertenecía. Sin embargo, muchos de los seres que habitaban la dimensión del silencio conocían lo que era el mundo de los mortales y es que estos en su mayoría había habitado alguna vez un cuerpo. Ella alguna vez pregunto a su guía cuanto tiempo podría permanecer ahí, a lo que ella contesto
— ¡Eternamente! Si así lo deseas
Ciertamente los guías no eran diferentes de los demás seres que habitaban la dimensión, rodeados de belleza y tranquilidad, pensaba Lucil al ver todo a su alrededor, que sin darse cuenta había cambiado tanto desde la primera vez que llego a la dimensión de los espíritus y aun que ella no se percatara del tal evolución. Su guía le había enseñado muchas cosas que habiendo estado en otras circunstancias la hubiera aprovechado haciéndola mucho mejor persona, pero el infernal deseo que sentía de regresar una y otra vez por permanecer por siempre en la dimensión, no la hacían pensar con claridad. La forzaban a olvidar por completo lo que era dejándola solamente libre de alguna manera expresarse dentro de la dimensión, siendo su total esclava fuera de ella, en un principio. Había sido tanto su empeño y su deseo en regresar que todo lo que había comprendido en su última visita se había convertido en una extraña sombra en su memoria, dejando solo un loco desenfreno por ser parte de los millones de almas de la dimensión, volviéndose aun más abstractas sus vivencias en el mundo de los mortales, esto ya se lo había mencionado su guía que siempre permanecía imparcial ante cualquier decisión que Lucil pudiese tomar. Lo que no comprendía, esta era ese comportamiento. Su guía le había mostrado todo lo bueno que era la dimensión, pero nunca le menciono como lo veía personalmente o tal vez que la ayudara a tomar una solución, que ahora la llevaba hacía la dimensión del silencio. Su guía había mencionado la consecuencia de sus actos, así como las verdaderas razones por las cuales deseaba estar ahí —desde el primer día que Lucil piso aquel lugar—. Pese a ello, ella había ignorado las causas que le llevaban a ese lugar y se había convencido que lo mejor para ella era vivir ahí, tenía todo lo que deseaba, sería feliz finalmente ahí. Olvidaría todo lo que la atormentaba y al fin podría respirar sin aquel peso que había sentido desde la primera vez que había tenido edad para recordar todo lo que la atormentaba.

Su guía había sentido su llegada, acudiendo rápidamente a su encuentro, dándole la bienvenida, embriagándola de su energía llenándola de paz, sabiduría y sobre todo felicidad, protegiéndola con su manto de luz —como lo había hecho desde la primera vez en se había conocido—.
— Esperaba tu llegada. Las cosas no han sido fáciles para ti — dijo la guía de Lucil, increpando posteriormente— Pero has arriesgado la integridad de otros seres de luz que lo único que han hecho es protegerte a ti y a otros vivientes.
— ¡Jamás habías juzgado mis decisiones!— prorrumpió Lucil
— ¡Jamás habías hecho nada que afectara a terceros de tal forma!
— No hay ningún peligro que puedan correr en Kara
— ¿Aún recuerdas lo que te trajo aquí por primera vez?
— Eso pertenece a un pasado muy remoto así como el mundo de los mortales. Ya no lo recuerdo más
— La respuesta a tu afirmación esta en ese recuerdo olvidado y la razón que empaña a tu verdadero ser.
— La realidad es solo una “Quiero estar en casa y ser feliz”— dijo neciamente Lucil
— Es solo una ilusión la verdad que quieres ver. La realidad se esconde bajo una capa gruesa de sombras que tú misma has puesto sobre ella.
— ¡No quiero saber más! — musito molesta — quiero saber más sobre mi hogar —agrego con fuerza renovada —Pienso embriágame por completo de él. Sentirlo hasta el último rincón
— ¡Las negaciones del alma son aun peores que las de la vida!
El tiempo transcurrió sin sentirse y Lucil había conseguido su anhelo desde que había traspasado el umbral. Mientras sentía que sus ansías renovadas recuperando su alma todo lo que para sus ojos había perdido, mientras su cuerpo consumía todas sus energías vitales. Ahora ya no había quien más apoyara a Lucil quedando completamente sola en el palacio. Elther continuaba con los Éclairers, Lara, Azuer y Sirine habían ido a Miriar a seguir la última pista que tenían de Rar, e Iliac estaba sumido en medio del mundo de los Thankfens.
La Fuente intento recuperarla en varias ocasiones, pero había quedado muy débil desde la última vez que había intentado retenerla. Y dado que aunque Iliac estuviese ahí ni él, ni cualquier otro lograrían que regresara pues ninguno tenía la conexión que ella tenía con la dimensión del silencio.

Esos días resultaron aun más difíciles para Omed que cuando vivió por primera vez el miedo a que su hija muriera porque ahora él era testigo de cómo su hija, por segunda ocasión se le iba escapando palmo a palmo la vida sin que él o cualquiera de sus hijos pudiera hacer algo. Y aun que aun permanecía en contacto directo con cada uno de ellos se desvanecía por dentro, pensando en que tal vez eso nunca habría sucedido si él hubiese intervenido a tiempo. Pero que podía hacer el ahora que su hija no muriese. Había pensado tantas veces en que solo bastaría con la presencia de ellos, para que eso cambiase, aun recordando la última conversación que había mantenido con Iliac.
El se había sentado muy abrumado a su lado comentándole como descubrió la mañana de ese día a Lucil en los jardines viendo como ella había caído nuevamente en el mutismo del que era víctima constantemente, mientras él se sentía más abrumado.
—Debo partir, aquí no están las respuestas que necesito y sin ella no podremos hacer nada —agrego Iliac
— ¿Qué pasara con ella?
— Las cosas empeoraran si no hacemos algo, no podemos seguir reteniéndola pensando que eso la salvara. Debemos saber qué es lo que la llevo a ese estado — término diciendo Iliac, algo temeroso pensado en que nadie sabía que Lucil había logrado penetrar en la dimensión del silencio.
Omed se alerto al percibir que su hijo le ocultaba algo, por lo que pregunto enseguida, algo molesto.
— ¿Tu sabes que es lo que oculta?
— En realidad… no se las razones por las que actúa así, ni que lo ocasiono, pero si se cuando inicio y donde — repuso Iliac temeroso — Ella… muy al contrario de lo que nosotros pensamos logro penetrar en la… dimensión del silen…
— ¡Quieres decir que ella ha estado en el mundo de los muertos!
— Sí. No sé como inicio todo, ni como lo consiguió, menos lo que le sucedió — aclaro nuevamente Iliac para tranquilizar a su padre que cada vez se veía más molesto con él al haberle ocultado esa información trascendental para la vida de Lucil —pero si te puedo asegurar que cada vez que ella está en esa abstracción, está en ese lugar.

**********

Irene era feliz nunca había sido tan bien tratada, desde que Neiro había sido derrotado, como los Ardas ahora lo hacían. Además desde su llegada Rar se estaba haciendo más fuerte, sus esperanzas y su fuerza se había renovado completamente y lucia radiante, al fin tendría todo por lo que había luchado — y al lado del amor de su vida — se decía siempre que le veía.
El había ido hasta lo más recóndito del universo para salvarla de la impiedad en que la había dejando la maldad de Lucil.
— ¡Pero pagara poco a poco todo el sufrimiento que me ha hecho sentir!— dijo furiosa Irene mientras paseaba alrededor de sus aposentos en el palacio del Kankan
Pensó en la oscuridad en la que se había encontrado, sintiendo tanta desesperación, en ese mundo donde todo apestaba a herrumbre, rodeada de los seres más indeseables que podían existir en este universo. Volteo a la ventana que tenía frente así y miro el atardecer que caía en el este de Moira, lo que la hacía recordar a su amado Miriar, —considerándolo aun más hermoso que el que estaba presenciando—.
La historia había cambiado para ella, el lo había salvado. ¡Rar su amado Rar! No tenía más que temer. Él le había dicho y tenía mucha razón había derrotado por completo a la Fuente y a la Cofradía, habiéndola rescatado de su prisión. Al pensar en ella vino a su mente Iliac. Sabiendo las circunstancias en las que se había separado, ella sabía muy bien que él estaría ahora con Lucil; sintiendo repentinamente una punzada en el corazón perforándole todo el cuerpo. Saber que le había quitado todo lo que era suyo. Nunca en su mente atravesó la idea que esa niña tonta le quitara todo lo que ella había estado esperando por tanto tiempo, para entregárselo a su amado y aun que sentía algo de impotencia al saber que no tenía lo que esperaba ofrecerle para sentirse digna de él. No obstante ya no tenía nada más que ofrecer más que su amor y su persona.
Irene retiro la mirada del atardecer y continúo planeando, cuando minutos después escucho el llamado de la puerta.
— Entre — dijo
Un arda penetro en la habitación haciendo una pequeña reverencia
— Señora. Göwland ha dicho que su señoría desea verla. Además, el Gran Kankan le envía sus más solemnes disculpas por no haber podido compartir los alimentos de esta tarde con usted.
Irene hizo una ligera indicación a lo cual el Arda se retiro, cerrando la puerta tras de sí. Ella corrió al instante al espejo de media luna que pendía de la pared e intento sobresaltar aun más su hermosura, de lo que ya lo había hecho. Después de tanto tiempo de ausencia Rar al fin la volvería a ver —habían pasado ya más de tres semanas desde su llegada a Moira. No había vuelto a entrar en la gruta desde que Göwland se presento esa noche para llevársela del lado de Rar. El cual se había declarado exhausto pidiendo emplazar sus planes, de los cuales Göwland no le había comentado. Ella intento muchas veces cuestionarlo en ese tiempo, así como intentar regresar a la gruta, de las cuales ambas peticiones se le negaron.
— No puede contradecir a su señoría — repuso Göwland al ver su insistencia un día — No, si no quiere sufrir las consecuencias. El puede llegar a ser muy recio en sus castigos.
— Lo sé. El siempre ha sido así— repuso desolada Irene
Todo había transcurrido muy despacio para ella desde ese día esperando alguna vez la fortuna que Rar la volviese a llamar. Desde ese día había esperado sin mucho ánimo hasta que el Arda había llegado. Después de unos minutos se miro nuevamente al espejo con aire crítico, satisfaciéndole su aspecto.

Tiempo más tarde Göwland entro en su habitación contemplando lo hermosa que se había puesto, sin más preámbulos la dirijo hacia la entrada de la cueva donde penetro después de ella. Ella no conocía también el camino él, pero fue fácil llegar, viendo hacia una esquina de la caverna se encontraba una sombra.
— ¡Rar! — llamo Irene
—Todo ha cambiado. Aun que hay algunas cosas que jamás lo harán, como tú y lo que representas para tu pueblo y para mí.
— Realmente todo será como lo deseas, mi señor.
— ¡Es suficiente! No necesito más de esas tonterías, tú sabes quién soy yo. — dijo algo exasperado, para continuar posteriormente con un tono dulzón — Llámame por mi nombre, como iguales que somos ahora.
En ese momento el se desplazo hacia la luz que traía sujeta Irene. Ya era más la sombra que ella recordaba, tenía cuerpo y estaba completamente vivo. El se acercó a paso lento, resonando sus pisadas en toda la gruta. Ella lo observaba atónita, su rostro era dorado como los antiguos Arminios que habitaban Miriar reconociendo lo hermoso que había sido su raza, antes de la llegada de los nuevos que habitaban Miriar — y que se reconocían así mismos como Mirianos de nacimiento— y que había exterminado sin remordimiento alguno a los Arminios.
Su rostro se mostraba lleno de rudeza y temple. Alguna vez le había recordado a Neiro, pero este último a veces mostraba desesperanza, principalmente los últimos días que sabía estaba llegando el momento de la aparición de la Elegida. He imaginaba la desesperación que pudo vivir al momento de su muerte, pensando que ella lo consideraba el ser más poderoso del mundo entero. Pero no era nada comparado con lo que sentía ahora. El poder que Rar emanaba era un más fuerte que la Cofradía o la Fuente juntas, notando que este se incrementaba cada segundo.
— ¡Veo que lo has notado! Antes me habría sido imposible construirme un nuevo cuerpo, pero con tu llegada y la unión de los Ardas y sus aliados, han acrecentado mi poder. ¡¡¡Tú cambiaste todo!!! — término Rar sentimentalmente
— Y tú lo cambiaste para mí, desde que supe de ti; hace mucho tiempo.
— Tu también aunque no como lo piensas
Ella quedo pensativa, pero él se negó a tocar nuevamente tema. Después el empezó a hablar sin interrupciones de sus planes que tenía, sobre el inicio del imperio del silencio. Y ahora ella sabía que haría realidad su sueño. También se entero que su pueblo le había dado la espalada, al menos la mayoría, y tan solo un pequeño grupo le era fiel, esto le reconforto aun que no estuviera muy segura de cómo sería acogida después de tanto tiempo de estar ausente. Tampoco sabía lo que sucedería con ella al llegar Rar al poder. Su sueño era gobernar a su lado por siempre, pero él no le había mencionado nada. Solo parloteaba de sus grandes ejércitos y la firmeza con que los dirigiría por encima de todos los planetas y la guarda de la galaxia central.

El tiempo se había pasado volando y solo lo contemplaba, su voz la arrullaba, a pesar de ser tan grave y fuerte, sonriendo impasible con tanta atención para memorizar la tonalidad de su voz, su corazón se hinchaba de felicidad al saberlo a su lado.
—Lo que jamás perdonare y estarás de acuerdo, es todo lo injusto que ha sido la vida conmigo — dijo Irene después de algunas horas de haberlo escuchado
— No puedo asegurarlo, hasta saber con mayor exactitud
—El que la arribista de Lucil me haya quitado, todo lo que era.
Rar quedo pensativo y algo sorprendido al mencionar a Lucil, no quería que ese nefasto ser que tenía frete así manchara el nombre de su amada con sus insinuaciones, sin embargo tampoco debía mostrar mayor interés, porque lamentablemente aun dependía en gran medida de Irene y no quería arriesgar sus planes. Irene esperaba su respuesta, pero al ver que seguía en silencio agrego
— ¡Me robo todo! Pensé que cuando me acercara al círculo interior mi poder como la Elegida florecería pero contrario a todo solo sentía una gran afinidad hacia ellos y algo de diferencia en mis habilidades, pero nada extraordinario; más si en cambio sentía cada vez más cerca aquella fuerza que no solo rodeaba a la casa que habitaba el circulo interior sino que emanaba del mismo ser de Lucil. No entiendo cómo pudo robármelo ni como se entero de todo, pero ella nos causo mucho daño, a mí, a ti y al desaparecido Neiro.
— Neiro ha muerto
— Lo sé
— ¡El fue un tonto! Jamás debió subestimar a la Elegida. Su poder aumenta cada vez más
— ¡¡¡Su poder!!! ¡Mi poder!
— ¡Su poder! — dijo determinantemente Rar — Todos nos engañaron ella es la verdadera Elegida. Es tiempo de que lo aceptes. Sin embargo, no por eso cambia tu misión en esta vida. Debemos cambiar el orden. Una nueva era debe nacer.
Irene asintió silenciosamente, mientras lo miraba endiosada, pendida por la perfección de su ser.
— Tú eres la clave para nuestra unión y más ahora que las energías de la Comunidad están en desorden
— Es tan evidente, a pesar de estar tan lejos de ellos, puedo sentir el desequilibrio que reina alrededor de ella. Aun que aun es muy fuerte, de otra manera no podríamos sentir su energía hasta aquí y mucho menos la podrían percibir seres tan poco espirituales como los Ardas que se encuentran tan entusiasmados al ver los cambios en la Comunidad y que han beneficiado positivamente a nuestros planes.
— Pero tú sabes también como yo que eso no será suficiente, la fuerza de la Comunidad se basa en la hermandad de su gente y de la protección mágica de la Cofradía, sin tomar en cuenta a la Fuente que es la razón de la unidad de su pueblo.
— Sin embargo, no siempre fue así.
— Hasta ahora nadie se ha fijado en esa simplicidad más que tu. ¡Ni el mismo Neiro con todo su poder! Jamás llego a pensar en la complejidad de la forma más común que forma la Fuente y en lo que dicta su existencia.
— ¿Quieres decir que en su pasado se encuentra la razón de su perdición?
— ¡No! Su pasado es solo eso. Nosotros jamás los podríamos vencer con algo que ya hayan superado. Y tú más que nadie lo debe de saber, porque sabiendo también como yo que los Karianos son unas de las razas más complejas e inteligentes al aprender viviendo en y con su entorno, tomando en cuenta todos los puntos que pueda haber dentro de su pasado, presente y futuro. Lo que quiero decir es que en su propia historia radica el secreto tan evidente que jamás pensarían en ello y que están sencillo que todo el mundo lo conoce. Y tan poderoso que puede causar la misma destrucción de la Comunidad entera. “Pero” aun no es tiempo de decirlo, la idea aun debe de madurar para que sea un hecho exitoso.

Irene se sentía emocionada su corazón palpitaba con la rapidez de la velocidad de un meteorito, sentía que su cuerpo flotaba en derredor de lo que ahora era su mundo y es que por lo que tanto estaba temiendo ahora se alejaba más de la realidad, no podía concebir como su amado Rar le confiaba a ella, simple mortal, sus más íntimos planes. El secreto de su éxito. Lo anterior habían sido puras y llanas estrategias militares que estaba segura Göwland sabría en su momento, pero esto último sabía que era la esencia del plan el inicio y fin de su éxito. Sus ojos se empezaban a nublar llenándose de lágrimas de felicidad, cuando él la miro detenidamente esperando su respuesta
— ¡Doy gracias por tu regreso! — exclamo Irene con la voz embargada de multitud de emociones, que ahora la inundaban como una tormenta dentro de todo su ser haciéndola temblar incontrolablemente— La vida fue muy difícil sin ti, cuando te fuiste pensé que todo se acabaría cuando pensé que siempre estarías entre nosotros, pero las circunstancias han hecho que cambie todo.
— Eso siempre sucederá el mundo es un constante cambio. Mejores o peores, hay que aprovechar cada una de ellas, para obtener lo mejor. Lo que debes entender es que lo único que interesa es olvidarse de todo y enfocarse en los verdaderos objetivos — dijo Rar pensando rápidamente en lo que realmente lo había traído ahí y el precio que tendría que pagar por ello
— Si, ¿pero cómo olvidar?
— Has dicho que la vida ha sido difícil para ti, pero…
— Pero me siento indignada y prometí lealtad
— ¡Pero! Lo importante no es el ayer, sino el aquí y el ahora, lo peor es clavarse en el pasado — dijo Rar algo incomodo recordando su propia historia
— ¡Si tan solo pudiera remediarlo con algo!
— ¡Suficiente! — dijo enojado Rar — No necesito de débiles inecuánimes enfermos de desesperanza
Irene guardo silencio llenado de temor su corazón al escuchar esa voz furiosa que demandaba impiedad. Rar se incorporo lentamente y despidió furioso a Irene que quedaba inconsolable al saber que ha causa de impertinencia perdería ese privilegio, viéndose relegada a solo la compañía de los Ardas.
Por su parte Rar ardía de rabia al haber tenido que aguantar a la insufrible Irene, que cada día aborrecía más. Repitiéndose a cada segundo que era necesaria para sus planes y por lo tanto no debía estallar en sus acostumbrados enfados. Para su conveniencia se había percatado de la tonta ilusión que ella ilusamente guardaba en su interior. Desde la ocasión en que la habían presentado por primera vez; Neiro ante él había descubierto ese iluso sentimiento que ahora debía alimentar y que a la vez odiaba. Pero ya que estando Neiro fuera sus planes quedaban inconclusos, pues era una parte fundamental para ellos y que ahora ocuparía Irene. Por ello llego a insultar y a veces aborrecer a su amada, pero al fin sucedió y ella pago por el mal que le causo. Había sufrido suficiente, ahora todo quedaba olvidado. Sus nuevos planes afloraban a mil por hora en sus pensamientos, haciendo conjeturas exactas de cada uno de los pasos que debía de seguir y de cada uno de los posibles caminos que le podían desviar.

Por su amada ya no debía de preocuparse, la sentía sola en la Comunidad, sabía que aun permanecía dentro de la dimensión del silencio saliendo solo lo necesario para poder seguir viviendo. Eso debía agradecérselo a ese chiquillo tonto de Iliac, causa el Lucil aun no había intentado su último viaje y el sabía muy bien que iba por muy buen camino para rescatar a su amada, lo que le preocupaba un poco, sabía las consecuencias que esto conllevaría, principalmente porque esperaba que todos los hermanos se dedicaran a esta tarea, pero aun no había logrado saber donde se encontraban los demás.

Para Irene las siguientes semanas fueron eternas pensando en que tal vez jamás volvería a estar con su amado, le atormentaba la idea que haya terminado todo tan rápido y en cierta manera tenía razón. Rar la seguía manteniendo presente, pero ahora ocupaba toda su mente el nuevo camino que tenía que seguir. Los ardas estaban fascinados al saber que los mayores beneficios dentro del imperio del silencio sería para ellos y ahora que Rar tenía forma física y se encontraban expectantes ante el momento de su presencia. . Nadie había tenido relación directa con el, más que Göwland, que había sido el puente entre su pueblo y Rar y así seguiría siendo. Rar necesitaba una voz y dirección que pudiera manipular a su antojo, sin necesidad de preocuparse por la traición por el amor al poder. El Kankan habría sido el más indicado para ese trabajo, se repetían muchas veces los Ardas, pero Rar jamás había deseado hablar con él, lo que llenaba de orgullo a Göwland que ahora ocupaba un lugar preponderante ante el consejo Noul — consejo de Guerra—, al igual que Irene, pese a ello, esto era solo aparente ya que ella nunca opinaba, en su lugar solo se preocupaba de que Rar se encontrara lo más cómodo posible, escuchando siempre sus disposiciones, siendo siempre aceptadas sin poder ni siquiera objetar el Kankan algo, pese a que este último sentía que algunas de ellas eran muy peligrosas para su gente, por lo cual intentaba disuadir a Rar para ocupar en su lugar a sus aliados para cualquier tipo de tarea que contrajera para perdida de algunos de sus soldados. Esto enfurecía sobre manera a Rar alegando siempre a su favor “El precio del poder es mucho mayor cuanto más deseas”. Esto también había traído varias discusiones con Göwland — que ahora se había convertido en el primer concejal de Kankan y parte aguas entre este y Rar —intentando convencerle de hablar con Rar y proteger a si a sus congéneres.
— Sus ideas resultan ser muy perniciosas y sagaces pero implicarían el sacrificio de muchas vidas sin motivo alguno
— Su señoría; usted sabe también como yo la loca y caprichosa personalidad de nuestro aliado, pero me temo que si se le llegase a negar algo tan trivial, él se cansaría de nosotros y buscase otros aliados más fuertes. Hemos visto sus alcances y pienso que como él ha dicho el poder es caro y se debe pagar el precio para conseguirlo.
— ¡Pero es gente de nuestro pueblo, de la que hablas para mandarla al matadero!
— Si no le podemos cumplir esta simple trivialidad ¿Qué puede esperar de nosotros en situaciones más peligrosas? — aludió Göwland el cual se había vuelto frío y calculador. No le interesaba nada más que el poder y estaba convencido que la vida de sus hermanos era más que una pequeña parte de lo que tendría que dar a cambio por lo que más ambicionaba. Aun que nunca tomo en cuenta lo que ahora aparecía ante sí; Irene le causaría muchos conflictos, el había esperado ser el único más cercano Rar, sabiendo que este ya no dependía de él pues con su nuevo cuerpo era aun más poderoso que antes, se había visto muchas veces entre sueños formando un gran palacio en medio de la Comunidad, donde Rar continuaba como una sombra y le legaba a él todo el poder del imperio, pero esto primero había muerto con la llegada de Irene, pensando después que con el tiempo podría eliminarla y continuar haciendo que Rar dependiera de él. Pero todo se había acabado, en mismo momento en que Rar salió de la gruta convertido en un ser vivo. Hasta entonces había experimentado algo de temor y angustia frente a él; en su forma incorpórea sabía que poseía mucho poder, pero jamás había traspasado su mente el alcance de estos al lograr convertirse por completo en lo que era ahora era y ahora temía que su nuevo señor no le necesitara más. Siendo Rar un ser vil y sin ningún escrúpulo o lealtad temía lo peor corroborando aun más sus temores al relegar por completo a Irene aun simple símbolo que serviría de estandarte para reunir más fuerzas a su movimiento. Dejándola sin voz en el consejo Noul, sorprendiéndolo el control que ejercía sobre la chica.
Por otro lado Rar había empezado a comunicarse con los Éclairers manifestándose en varias ocasiones entre ellos, lo que se vieron alentados pero aun con recelo manteniéndolo entre ellos en secreto en los más altos círculos de la unión. Así decidió reunirse nuevamente con Irene después de casi un mes de silencio en que ella mantenía la esperanza siempre viva.
Era la marca de Rar sobre sus más allegados lo que recaía sobre ella, implicando el control de su vida, deseos; abrazando por completo todo su ser moldeándolo a su voluntad. Ella asistió nerviosa y con varios minutos de anticipación; se encontraba ansiosa, sudándoles las manos, incapaz de pensar en otras cosa que no fuera él. Toco ligeramente la puerta de las habitaciones de Rar.
— Adelante — se escucho una voz grabe y descomunal desde el interior de la habitación
Irene tomo la perilla con una mano temblorosa y abrió muy despacio la puerta penetrando en la habitación. El se encontraba sentado frente a un pequeño espejo que mostraba su rostro perfecto enmarcando el rigor y lo implacable de su personalidad. Ella se mantuvo de pie en silencio por casi cinco minutos en lo que el después abrió lentamente los ojos y la miro a través del espejo indicándole un asiento cercano a el que ella tomo después de su indicación. Solo hasta entonces el volteo a verla.
— Es tiempo — dijo Rar
Irene se mostró confundida delatándola su expresión de desconcierto, al instante.
— Debemos iniciar el acercamiento con los de nuestro pueblo — explico duramente Rar — ¿Sabes cómo hacerlo?
Irene asintió ligeramente. Rar la vio directamente a los ojos — provocándole un profundo escalofrió al sentir como traspasaba cada uno de sus pensamientos — para después volver a su meditación, ignorando nuevamente su presencia.
Ella no sabía si todo había terminado y retirarse o esperar a que él se lo dijera. Decidido esperar unos minutos en los cuales su nerviosismo iba en aumento al que el continuaba ignorándola, después de algunos minutos más el se percato de que ella seguía ahí.
— ¿Hay algo más que desees preguntar? — pregunto impasible haciendo extensión que debía de haberse retirado
— ¿Solo me preguntaba lo que había sido de ti durante todo este tiempo? — dijo Irene sin pensarlo. Segundos después su corazón latía velozmente arrepintiéndose, pues sabía que había sido imprudente y demasiado tonta.
Rar la miro despectivamente y respondió.
— No tengo porque contestarte— dijo despreciativo —sin embargo lo haré— cambiando su tono un poco más amable, recordando su dependencia hacía ella — En un principio fui absorbido por el universo de los muertos enfermándome por completo de furia, haciéndome incapaz de razonar, pero tú sabes que cualquier incendio siempre se apaga y solo hasta que enfoque mi odio y recupere la lucidez pude salir de ahí siendo menos que un espectro. Los ataques ocasionados por la Comunidad y la pérdida de Neiro me habían consumido casi por completo; así tuve que conformarme con ser más que una alimaña que dependía de otros para permanecer aquí, viviendo solo en los bortex y soportando a todo tipo de entes para recuperar algo de mi energía perdida. Así estuve por largo tiempo hasta que pude recuperarme lo suficiente para continuar con mi plan, pero durante ese tiempo debía saber más del enemigo. Así que pude infiltrarme dentro del castillo donde vive al que amas.
Irene lo miro boquiabierta sin poder articular palabra ante el asombro de su gran hazaña.
— ¡Si lo hice!, pero debo de confesar que fue muy difícil conseguirlo, debido a lo débil que me encontraba, sin embargo hay que considerar que la Fuente jamás considero que pudiera penetrar su seguridad por el mundo de los muertos. ¡Sé lo que piensas! — continuo Rar traspasando los pensamiento de Irene y prosiguió — Pero ya no podremos hacerlo aun que hubiera sido muy bueno para nosotros; habría sido una victoria inminente con las fuerzas que ahora tenemos, pero la Fuente a levantado barreras infranqueables. Con todo, eso no fue lo más importante sino que eso me permitió conocer más a nuestros enemigos y de saber en su momento lo que ahora se, no nos costara mucho trabajo destruirlos. Debes saber que Lucil es cada día más fuerte, al igual que todos sus hermanos, al extremo que lograron expulsarme del castillo. Aun que he de mencionar que mi fuerza no era ni la cuarta parte de los que es ahora. En todo caso debemos de considerar que ya no son los mismos que con los que trataste la primera vez. Han crecido y han fortificado su unión. Más sin en cambio — agrego Rar socarronamente — tienen problemas ahora, es Lucil, al parecer se ha enfrascado en una aventura ulterior de la cual dudo que pueda salir ilesa lo cual nos deja solo a cinco, eliminando uno de los mayores peligros si siquiera esforzarnos — añadió mintiendo mientras le regalaba una amplia sonrisa a Irene
— ¿Quieres decir que Lucil morirá? — pregunto Irene asombrada y alegrándosele el corazón ante la suerte que tendrían y la de ella misma al ver lo agradable que era Rar con ella.
— Es lo más probable
— ¡Pero!
— Eso no es importante en este momento. Ya nos ocuparemos de ello más adelante, ahora solo debes preocuparte por establecer comunicación con tu pueblo y hacerles saber que has vuelto y que deseas que nos apoyen.
Irene asintió al ver que el esperaba que se retirase y así lo hizo haciendo una breve reverencia para despedirse.

**********


Una sombra inundaba el cielo cubriendo por completo la luz de los dos soles que alumbraban Vyrle mientras que Elther se levantaba perezosamente de entre el nido de cobijas que hacían ahora su lecho, se desperezo aun medio dormido. Su vida se había convertido en una cotidianidad, había pasado cerca de un mes entre los Éclairers, sin nada nuevo. Ahora ellos lo consideraban uno de ellos. Todo ese tiempo había sido muy duro para él, acostumbrado a vivir en medio de los lujos y comodidades, teniendo que abandonar todo eso, no podía dejar que dudaran de él. No podía comunicarse con ninguno de sus hermanos o su padre, pero estaba convencido que aun que fuese lo más duro lograría su objetivo y no regresaría sino hasta saber la realidad sobre los Éclairers que en un principio llego a pensar que estaban en unión con los Mirianos pero al parecer ambas partes se odiaban por igual. Lo más importante era que ni Rar, ni ningún otro ser rodeaban a los Éclairers. Continuamente hacían reuniones a lo que acudían todos — incluido Elther — para discutir su situación considerándola totalmente vulnerable. Se encontraba llenos de odio hacia los Karianos, porque sabían muy bien lo que Lucil había hecho con Irene, dañar a ella era como dañar a sus propias almas, además estaba la muerte de Neiro y la desaparición de su protector Rar que lo consideraban su Dios quien a pesar de que Elther se esforzaba en saber más sobre él, no se sabía nada de él dentro de los Éclairers.

El salió de la chozuela y volvió la mirada al cielo violáceo, pensado en que sería de su familia si nada resultaba como esperaban. Pensó en Lucil, sabía que aun seguía viva dependiendo gramo a gramo de la energía que con tanto esfuerzo había logrado reunir. No solo le preocupaba eso, si no lo que su padre le había dicho de Kara, se estaba debilitando y eso era inevitable dado que Lucil era su principal origen de energía y el mayor pilar de esperanza con el que contaba la Comunidad.

Se cubrió los ojos, por el resplandor de una de los soles y dio un profundo suspiro, pensando ahora en Lara. Era la primera vez que había estado tanto tiempo lejos de ella, sin siquiera escuchar su voz por el intercomunicador. La extrañaba tanto, al igual que a sus hermanos; fue entonces cuando pensó en Iliac y en la desesperación que podía estar sintiendo. Poniéndose en su lugar, el jamás habría sabido que hacer si Lara hubiera caído en la misma desgracia que Lucil. Sabía que su hermano era muy fuerte, pero también era cierto que había sufrido mucho y le preocupaba que ahora que más lo necesitaba no podía estar a su lado y aun que contara con su padre, el sabía que Iliac nunca demostraría sus verdaderos sentimientos ante el — no cuando Omed siempre le había inculcado que debía ser fuerte y jamás quebrantarse ante nada — por lo que le preocupaba la actitud que pudiera tomar si Lucil se hundía aun más y ella perdiera la vida, e Iliac le seguiría inevitablemente, significando una terrible perdida en todos los sentidos. El sentía que si por lo menos aquel sentimiento de culpa hacia su madre desapareciera Iliac sería aun más fuerte y seguro de sí mismo y no solo aparentarlo —como sabía que lo hacía— aun que estuviera desmoronándose por dentro. Sabía que la respuesta a esto estaba en Lucil, solo ella le enseñaría a vivir con ello. Después de todo ella había superado la pérdida de su madre o al menos eso aparentaba. Repentinamente Elther quedo perplejo, «eso era la respuesta; Niggel era la razón por la cual Lucil se encontraba así. Siempre se había mostrado reacia a hablar sobre ella. Nunca quería saber nada sobre su madre aun que nosotros nos habíamos empeñado en platicar de ella. Así fue como ella se lleno de desesperación» — pensó Elther— «pero como comunicárselo a mis hermanos, no puedo utilizar el multifuncional para comunicarme con ellos y mucho menos la magia». Los Éclairers había aprendido a manejar un alto nivel de tecnología y mantenían su campamento bajo una profunda base de intercircuitos muy parecidos al que se utilizaba en la Comunidad que permitía saber si se utilizaba la magia dentro de su territorio, al parecer había copiado esto último de la seguridad Karina —por lo que no se atrevía a echar a la basura todo un mes de trabajo — después de todo debía confiar un poco más en Iliac ahora no se trataba de la hija incomoda de su padre, sino de la mujer que amaba por encima de todo y si alguna vez había accedido a cuidarla y ayudarla odiándola como la odiaba en el pasado, mucho más ahora sabiendo lo que significaba para él.

Escucho un leve crujir de hojas acercándose, era Mirend — un éclairer que le había dado su amistad, alojo y todo lo que ahora poseía. Mirend era tan alto como él, muy delgado, tanto que daba la impresión de ser una larga vara color caoba.
Mirend acostumbraba a acompañarle en silencio, sin cuestionar ninguna de sus actitudes, lo que agradecía Elther. El era muy gentil y ahora que conocía mejor a los Éclairers sabía que si todas esas rencillas no existieran entre Karianos y Mirianos podrían llegar a ser los mejores aliados. Al menos eso había sido antes de la llegada de Rar a ellos, quien les había envenenado, llenándolos de resentimiento y amor al poder.
Mirend se puso en cuclillas a su lado, mientras él hacía lo mismo, ambos observaron el horizonte, cada uno perdiéndose en la profundidad de sus pensamientos.
— ¿Cuánto tiempo más tendremos que esperar por su llegada, Blander? — pregunto Mirend irrumpiendo el silencio enigmático que se formo en la pareja
— No lo sé — repuso Elther, quien todos los Éclairers conocían como Blander
— Han pasado más de diez ciclos lunares en Vyrle antes de saber de él. ¡No creo que nos haya abandonado! ¡¡¡No él!!!
— Eso lo se
— Los superiores han hablado de su llegada
Elther lo voltea a ver rápidamente
— ¡No había escuchado eso! — sugirió presuroso, a la vez que su corazón se alteraba y latía con mayor violencia
— Lo sé, solo es un rumor de algunas vibraciones que se han percibido dentro del circulo y según dicen vienen de fuera, pero no es muy factible puede ser otra cosa. No son claras y a la vez son muy lejanas y lo que las pone en duda es que vienen de esta dimensión
— Puede ser la princesa — se apresuro a decir Elther
— No creo. Desde que la maligna la encerró, no hemos sabido, ni sentido nada de ella.
— Has pensado que tal vez ella haya tenido mucho que ver — sugirió Elther algo molesto al ver la furia con que se refería a Lucil
— ¡Como puedes decir eso Blander!
— ¿Qué es lo que nos han hecho los Karianos para que los odiemos de tal manera? — abogo Elther
— Te parece poco que después de que nuestra princesa le haya entregado el corazón a ese — dijo Mirend con un gran odio — y este la haya entregado a la maligna ¡La Fuente de toda oscuridad!
Elther guardo silencio y se retiro sabiendo que cometió un grave error cuestionando a Irene. Frustrado y haciendo rabietas, sabiendo los ciegos que podían llegar a ser los Éclairers, pensando en lo grandes que serían si cambiara solo un poco. Continúo caminando intentando acercarse al área del círculo alto, donde se encontraban los más importantes Éclairers para averiguar más sobre Rar. Los Éclairers lo miraba algo confusos ya que nunca se acercaban sino habían sido invitados con antelación, cuando de repente se interpusieron en su camino cuestionándolo. El hizo un pequeño ademán aceptando su derrota, sabiendo que solían ser muy cautos con todo lo relacionado a Irene y aun más con Rar, por lo que por el momento tuvo que desistir.
Después de la insinuación de Elther, en el circulo más alto de los Éclairers todo empezó a tornarse más difícil para él. No solo el cumplir con su objetivo, sino tal vez su propia vida, si era descuidado y es que después de ese hecho todos los Éclairers se habían enterado de su incursión y ahora desconfiaban de el haciéndolo totalmente imposible volverse acercar a su fin.

En otra parte del universo el resto del círculo interior había estado investigando a fondo todo lo referente a Rar que en gran parte se encontraba contenido en un viejo libro que era sagrado para los Miriar y que después de muchas negociaciones se les permitió al círculo interior saber su contenido.
Dentro de estos escritos se encontraban las raíces de cómo Rar llegó a conocer y a convertirse en el protector de los Mirianos. También hacía mención a grandes rasgos de la misión de los Mirianos por llevar la luz al universo y lo que les llevo a atacar a la Comunidad. El libro era envolvente y de cierta manera en un principio los cautivo al extremo de considerar que realmente eso sería realidad, más sin en cambio analizaron cada palabra contenida en el a mayor profundidad viendo que en realidad había en ellas cierto aire de rencor e ironía que los hacía recordar cada vez más a Neiro, llegando al punto de pensar en lo ruin que era. Entre todo aquello se hablaba del tiempo en que los antiguos Arminios —que habían sido exterminados por los que ahora habitaban el planeta — que no eran en nada comparados con los que ahora ocupaban su planeta. Era difícil aceptarlo pero al parecer su estirpe era muy parecida a los Karianos, siendo aun más interesante su historia y cultura, sin embargo había sido extinta junto con su raza. Hablando claramente de un único sobreviviente miembro de la familia más antigua de los ya extintos Miriar basando su protección en la sabiduría de la magia que se le había sido heredada desde tiempos inmemorables
— “… hay que tomar en cuenta que los ya extintos antiguos Arminios formaban la selecta triada de poderes en complicidad con los antiguos Thankfens y los Yuarmios, desde tiempos olvidados. Lo más importante es que gracias a dicha relación es que la familia Göw dhé Hevretmar era la guardia de los más misteriosos secretos de dicha civilización y dado que dicha familia debía sobrevivir se logro mantener con vida gracias a la ayuda que le prodigaron los miembros de la triada sin embargo el protector de los nuevos Mirianos logro marcar al sobreviviente con una maldición que cargaría, generación, tras generación hasta extinguirse completamente” — término de leer Azuer
— ¡No puede ser que su propio protector haya marcado a la más fiel de sus servidoras! — añadió burlonamente
— No es tiempo de ver quien sale afectado sino de medir las consecuencias. O es que no te das cuenta que ese ser es y fue capaz de terminar con todos los habitantes de un planeta, solo por conseguir poder. ¿No te das cuenta de sus alcances? Es un ser como la Fuente— dijo en tono de regañina Lara
— Lo sé — repuso serio Azuer
— ¡Chicos! No es momento para discutir. Tenemos lo que venimos a buscar, es tiempo de irse.
— Todo está relacionado. Bien ya sabíamos desde antes que los Thankfens sabían más de lo que aparentaban — agrego Azuer
— Desde siempre han estado relacionados con el mundo de los muertos. Pero ¿Cuál es el regalo del cual habla el libro tras haber cerrado el pacto de protección al Göw dhé Hevretmar entre los Thankfens y los Yuarmios? — explico Sirine
— No lo sé, pero la realidad es que debemos volver con los Yuarmios, ya que es poco probable que los Thankfens nos digan algo — explico Azuer — Recuerden lo que sucedió la última vez que estuvimos con ellos
— ¿Y crees que con los señores del tiempo sea diferentes? — pregunto Lara
— No lo sé
— Los Thankfens solo hablaran si sabemos algo más
La siguiente tarde ellos pidieron hablar con los Yuarmios y aunque Lara y Sirine ya habían estado ahí antes. Los Señores del tiempo que sabían habían irrumpido en su planeta se encontraban algo recelosos con ellos, pues fuera de la relación que llego a tener Iliac con Amaris todo vinculo estaba roto desde la unión de los Yuarmios con los Mirianos.
— Las antiguas alianzas han separado siempre a nuestros pueblos y ahora se hacen más fehacientes ¿Qué es lo que podemos ofrecerles que ustedes no hayan tenido ya?
Azuer rió ante la franqueza y burla que le hacia Mael — concejal mayor de los Yuarmios.
— Creo que ustedes saben que es lo que los Karianos no tienen de su pueblo
— ¡Eso a ningún pueblo se lo daríamos! — agrego furioso el Concejal
— ¿Eso es lo que buscaban la últimas vez que vinieron?
— Sabes muy bien los que buscaba Iliac, cuando estuvo aquí — repuso Lara alterada a la vez que le hervía el alma que su secreto ellos hace mucho tiempo que de alguna manera lo dominaban, encontrando que sería perjudicial para todo su pueblo si ellos dijeran algo sobre ello
— NO estoy hablando de esa ocasión — dijo gruñendo Mael
— En todo caso ese tema no nos trae aquí. Lo único que deseamos saber que piensan sobre el imperio del silencio ahora que los Mirianos ya no han apoyado a los servidores de Rar
En ese momento se abrieron las puertas por donde Wallas entro con su acostumbrado aire superior y dijo
— No es más que una fabula tonta que los Mirianos utilizaban para considerarse superiores e intentar dominar la galaxia, y que ellos creen desde el exterminio de los antiguos Arminios
— No es una fabula
— Las leyendas se crean de una verdad que se guarda a través del tiempo y que guarda algo de realidad en sí misma— explico Sirine
— ¡Muy poético! — explico burlonamente Wallas
— ¡Decías los mismo de nuestra Elegida; y existe!
Wallas guardo silencio. Ciertamente nunca la había visto, pero sabían muy bien, al igual que muchos en el universo que ella había sido la principal causa de la derrota de los Miriar. Siempre le había guardado algo de respeto y temor al círculo interior, pero la sola mención de la Elegida le helaba la sangre, principalmente porque su historia estaba llena de tinieblas. Nadie sabía donde apareció y como el mismo circulo interior no habían influido en nada. Su llegada a la Comunidad había sido un milagro — como lo describían muchos Karianos — pero ellos que lo miraban desde el exterior no daban crédito, viendo que desde más de media década los Miriar habían logrado dominar a los Karianos, mientras que ellos en tanto solo unos meses lograron terminar con ellos, haciendo la diferencia ella, viendo como a partir de ese momento el poder la Fuente y de cada de unos de los miembros de la Cofradía aumentaba haciendo más fuerte a la Comunidad.
— ¿Qué relación tenían ustedes con los antiguos Miriar, en particular con la familia Göw dhé Hevretmar? — pregunto Azuer al permanecer en silencio Wallas
— Ninguna — repuso el imperator. Desde que iniciaran su campaña de poderío, nosotros rompimos los pocos nexos que nos unían a ellos
— No hablo de este tiempo, sino durante el rompimiento de la paz de los antiguos Miriar ó Armiños como ustedes le llaman— dijo Sirine después de explicar lo que habían encontrado en el libro de Rar.
— Había una unión infranqueable ¿No es así? — añadió Lara
— Eso es muy cierto, nuestros pueblos en ese tiempo eran muy unidos y en conjunto con los ya desaparecidos Thankfens éramos los pueblos con mayor sabiduría y poder dentro de la galaxia.
— ¡No! Los Karianos ya existían desde mucho tiempo antes de eso — agrego Lara
— ¡Tu lo has dicho! Los Karianos ya existían, pero no siempre fueron como ahora. En ese tiempo su pueblo ya era mucho más poderoso que cualquiera que se hubiese conocido, pero no se sabía nada de su existencia. Siempre se mantuvieron al margen de todo desde el inicio de la su destrucción de su propio planeta y la reinstauración del mismo con la existencia de la Fuente. Esta los protegió y desde entonces envió al exterior un a lo de inexistencia para los demás. Solo hasta que se consideraron lo suficientemente fuertes volvieron a tener nexos con el exterior. Pero de eso paso demasiado tiempo. Aun recuerdo lo que mi abuelo me contó al ver renacer al planeta que se consideraba extinguido por completo. Cuando todos ya sabían que no era posible — explico Wallas — ¿aun no comprendo, que es lo que buscan?
— El regalo que le sirvió de protección al miembro de la familiar Arminia — añadió Azuer sin más preámbulos
Wallas miro inquisitivamente primero a Azuer y después a su concejal
— ¿Qué les hace pensar que nosotros la tenemos? — pregunto Mael
— Quien más sino ustedes los Thankfens están extintos — mintió Azuer — ustedes acabaron con ellos
— Y es lógico si ustedes pusieron algo de si en aquello, conociéndoles jamás lo olvidarían, mucho menos si acabaron con la última raza que puso en ella parte de la magia de la mortalidad — agrego Sirine inculpándolos
— ¿Qué es lo que buscan en ella? — pregunto Wallas ignorando el comentario de Sirine
— Respuestas, Créanlo o no el imperio de silencio está más cerca de lo que piensan. No pedimos más que nos muestren el presente. Si acaso dudan que podamos dañarlo ó ¡robarlo! Pueden poner a un mar de Yuarmios a nuestro alrededor, les pudo dar mi palabra que no lo haremos— pidió Azuer
— Eso no tendría ningún caso, sabiendo lo que cualquiera de ustedes puede hacer — dijo Wallas
— Te aseguro que ninguno de nosotros haremos nada — repitió Azuer
— ¿Qué tan seguros están de que realmente existirá un imperio del silencio?— pregunto Wallas
— La Elegida lo ha dicho, sus palabras es más que suficiente para nosotros — explico Lara
Wallas no dudo más y con un pequeño movimiento de su mano, le indico a Mael que los llevara— que se mantenía algo apartado e irascible— quien aun se resistía al mandato de Wallas y salió reticente después de mostrarle una amplia reverencia a su señor.
— Mael se encargara de los preparativos, y a cambio quiero estar enterado de todo lo que convenga al imperio del silencio y saber si realmente será tan dominante como lo han hecho parecer. Mi relación con los Éclairers es nula, y pese a la la relación que tengo actualmente con los Mirianos, no puedo permitirme, tal desiformación.
— Por lo que hemos sabido hasta ahora, así será, por otro lado no tienen porque preocuparse sabrán todo cuanto sea necesario — dijo Azuer, añadiendo todo lo que sabían acerca de Rar
Después de algunas horas Mael regreso y dijo
— Si pueden seguirme. Todo esta listo — dijo dirigiéndose a Wallas
El grupo los siguió a corta distancia hasta una pequeña sala rodeada de una luz plateada que hacía que brillara su piel reptilea de Wallas, mientras el círculo interior miraba asombrados de la belleza que los rodeaba. La luz jugaba cual si fuese agua transformándose en mil pequeñas líneas de líquido plateado que bajaba formando ondas. Lo que más llamo su atención era el objeto que contenía la habitación, localizada sobre una pilastra. Era una esfera que brillaba con el juego de luces que resplandecían de las paredes.
La esfera destellaba pequeños tintineos que convertían en humos coloridos formando formas incesantes que bailaban dentro de ella.
Azuer se acerco a mirarla era muy hermosa, se deleitaba tan solo observándola, extendió su mano para tocarla al momento que Wallas le detuvo. Este le miro con reproche y animo a los demás ha acercarse. Wallas paso su mano sobre la textura lisa de la esfera que formaba una luz intensa bajo su mano dejando tras de sí una estela azulada
— Esto es lo que buscan — aseguro Wallas
— ¿Qué es? — pregunto Lara
— La protección de la familia Göw dhé Hevretmar. Lo que utilizaron los Thankfens por mucho tiempo para protegerse de nosotros y para saber nuestros secretos
— ¿Cómo funciona? — pregunto Azuer
— Es difícil de explicar, hasta para nosotros porque funciona principalmente con tecnología de los antiguos Miriar y magia kariana ya olvidada. Esto la hace aun más valiosa y poderosa. Los Thankfens y nosotros solo ayudamos con nuestras propias protecciones para hacerla más fuerte.
Sirine la rodeo observándola con detenimiento, acercándose aun más a ella analizando cada molécula de ella; después pidió
— ¿Puedes hacer que funcione para nosotros?
— La esfera es muy variable, nunca sabremos lo que nos mostrara. Tiene voluntad propia. Les puede mostrar algo que ya sepan o que tal vez no. Aun así los complaceré.
Deslizo una vez más su mano sobre la superficie, suavemente casi imperceptible solo lo suficiente para sujetarla y hacerla rotar en pequeños semicírculos que cada vez se hacían más estrechos, al tiempo que emitía pequeñas ondas musicales; mientras que Wallas murmuraba palabras ininteligibles para los demás. Al terminar, la esfera se suspendía sobre si misma dejando en el ambiente aun la melodía, en tanto Wallas separaba lentamente su mano de está manteniendo la conexión por pequeños hilos de luz que se hacían cada vez más grandes para después vibrar con un pequeño siseo separándose de su mano y formar un gran ovalo que hacía de pantalla de miles de colores que se mezclaban. El señalo a Azuer para que se acercara, después tomo la mano de Azuer y poso su palma sobre la superficie multicolor.
Azuer palpo sin sentido alguno la superficie mientras que los hilos multicolores hacían ondas convirtiéndose en un remolino que se iba cristianizando claramente en una imagen. Al hacerse más nítida la imagen, mostraba un lugar árido y oscuro. En el cielo vivían nubes parduscas que ennegrecían el ambiente, el aire levantaba terrenales de polvareda seca y hosca; al fondo se alzaba una gran torre que se asentaba en una montaña de grandes acantilados, protegida por un mar de lava que rodeaba por completo a la torre y caía como cascada de agua por la pendiente de la montaña.
La torre abarcaba grandes leguas de longitud haciéndola un pillastre totalmente circular, por el cual no se veía puerta alguna, ni ventanas. Su color era pardusco al igual que todo lo que la rodeaba. De ella sobresalía un símbolo extraño en forma cóncava una de sus caras brillaba en forma de semicírculos con un pequeño rombo recostado. Del lado contrario se encontraba un rostro ovoidal con ojos semirazgados y pequeños, su boca formaba una sonrisa torcida. Minutos después se desvanecía aquella tétrica vista, formando otra no muy diferente. El cielo formaba remolinos de nueves entre verdaceas y negras; mientras debajo se veía el Nurrudil de la Fonte, rodeado en neblina y por un lago pantanoso, lleno de herrumbre. La construcción se notaba desgastada, en casi ruinas.
A lo lejos se veía la ciudad destruida formada por montones de escombros y la poca gente que la habitaba, miraba con odio a su alrededor dispuestos a tacar en cualquier momento, además el ambiente estaba rodeado de pequeños bichos en forma de esponjas de acre y ojos que paralizaban; revoloteando con sus aletas de murciélago en derredor de los pocos que quedaban en la ciudad. Las alimañas peleaban entre si con sus grandes garras por acaparar mayor territorio, invisibles para los Karianos.
Nuevamente la imagen se difumino ante los ojos de los presentes, dejando frustrados principalmente a los hermanos al ver la destrucción de su planeta. Después se formo una imagen tras otra, logrando ver más de veinte sitios diferentes en medio de penumbra y muerte en la que era una constante aquellos animales extraños que habían visto en la visión de la Comunidad, advirtiendo que entre mayor era la cantidad de ellos, existía mayor odio entre los seres vivos. Por último volvieron a ver la torre aun imponente, mientras que la visión se acercaba a un hombre que se distinguía en la lejanía enfocándolo en pocos segundos. El hombre era de piel bronceada y cabello largo oscuro. El se encontraba flotando debajo de un huracán del cual emanaban miles de criaturas — como las que habían visto anterior mente—, de pronto se escucharon alaridos ininteligibles, en medio de la fuerza que formaba la tempestad, convulsionando la tierra que se resquebrajaba al momento que las criaturas salían con mayor violencia y los alaridos se acrecentaban formando una voz infernal hablando en un dialecto extraño. El estremecimiento de la tierra se acrecentaba mientras que la voz alcanzaba mayor distancia en todo el paraje; súbitamente la voz estallo en un rugido mientras que en la cámara donde se encontraban los hermanos se percibía el rumor de una melodía que se escuchaba con mayor claridad a cada segundo —llenando a todos de esperanza; en tanto que la visión se diluía ante sus ojos y la esfera quedaba nuevamente estática.
Azuer se apresuro a escribir detalladamente la melodía que se repetía una y otra vez; mientras se perdía el último susurro en el aire.
Todos quedaron atónitos ante las imágenes, pensando en los innumerables desastres que ocasionaría el imperio del silencio y aun que las visiones les habían aumentado las dudas, mientras que otras se las resolvieron, principalmente para Wallas que en un principio dudaba de la existencia del imperio del silencio y los desastres que podía causar. Su perspectiva cambio en unas horas totalmente y ahora no pensaba más que en mantener los lazos de unión con los Karianos que ahora había tenido la oportunidad de restablecer.
— Pienso que esto no es más que el principio — dijo Wallas
Sirine y Lara intentaban reordenas sus ideas que aun reencontraban descontroladas ante la situación que se les presentaba. Sus preocupaciones iban más haya de lo que podían conciliar. Mientras que Azuer se encontraba sumido en la meditación en medio de las líneas que había escrito y las imágenes que aun le revoloteaban en su memoria y su corazón latía fuertemente de excitación viendo lo que tenía en sus manos, en tanto que los demás aun seguían ciegos.

El señor del tiempo contemplaba a los hermanos aun muy preocupado, tratando de encontrar respuestas desesperándose rápidamente al ver que se encontraban tan confundidos como el.
— ¡¡¿Es que no harán nada!!? ¿Permitirán que la oscuridad absorba a todo nuestro universo?
— Hay más que eso — repuso Azuer
— Es por eso que debemos saber todo sobre él. No podemos hacer nada por el momento más que saber ¿de qué lado se encuentran ustedes?
— Cuenten con nosotros para cualquier cosa. Nosotros estaremos a salvo de alguna manera, por algún tiempo, pero no lo suficiente como para resistir el poder del imperio del silencio. Pero antes necesitamos saber contra lo que estamos enfrentándonos, sabiendo de antemano que contamos con el apoyo de los Karianos. ¿Es así?
— Lo es — repuso Sirine
— Hay muchas cosas que un quedan en el aire. Debemos ir… — agrego Azuer imprudentemente, pensando en la única pista que les quedaba— debemos irnos, aun tenemos mucho que hacer —continuo abriendo seguidamente una puerta interdimensional.
— ¿Pero? — continuo el imperator
— Nosotros lo mantendremos al tanto — agrego Lara entrando después de Azuer en la puerta
— Tendrá noticias continuamente sobre esto — dijo Sirine despidiéndose
Su llegada fue rápida a la región de los Thankfens y contrariamente a lo que pensarán los Thankfens les prestaron sus más antiguos escritos donde pudieron darse cuenta de las verdaderas intenciones de Rar.
— Las energías que rodean la dimensión del silencio mantienen un equilibrio. Como en todas las energías pueden ser bienhechoras o perversas que pueden llegar a tener mucha influencia siniestra así como un apetito voraz por la destrucción y el poder sobre los vivos que son solo peones moviéndose a su antojo para traer a la realidad a sus verdaderas intensiones — dijo un anciano historiador de los Thankfens al preguntar el circulo interior sobre las visiones que habían observado en la esfera.
— ¿Quieres decir que hay algo aun más maligno que el propio Rar en sí? — pregunto Sirine
— Ese ente, Rar como lo llamas, jamás tendría la fuerza para hacer lo que me han mostrado, es necesario un pacto.
— ¿Pero y esto? ¿Qué me dices de ello? – pregunto Azuer mostrando el escrito que había tomado de la esfera
El anciano lo tomo analizando e intentando entenderlo. Después de algún tiempo de espera consiguió mostrarlo a otros Thankfens, sin embargo ninguno pudo conseguir saber su significado; yéndose el círculo interior muy desalentado, pues su principal razón de su visita había fracasado.
— Si no saben el significado ni los Yuarmios o los Thankfens, seguramente es Miriar — insinuó Lara
— Ahora que lo dices, el idioma es muy parecido al de los antiguos Arminios. ¿Será acaso que la antigua familia haya dejado algún mensaje implantado en la esfera? — aseguro Sirine
— No creo que sea un mensaje, la forma en cómo funciona la esfera es muy caprichosa, dudo que sea por completo obra de los Miriar como lo asegura Wallas — añadió Lara
— El dijo que fue hecha por magia Kariana— añadió Sirine
— ¿Sugieren que la esfera es muy parecida a la Fuente con razonamiento propio y decisión propia? — propuso Azuer
— Podría ser — sugirió Sirine o al menos de alguna manera los karianos enfundaron algo de sus conocimientos en ella para hacerla independiente
Azuer pensó detenidamente por algunos segundos para después agregar
— Realmente no están descabellado. Si realmente los Karianos lograron conseguir que un ser de luz los ayudara, porque no tres civilizaciones poderosas y antiguas; unidas por un solo fin. Pienso que fue algo parecido Además los antiguos Karianos era muy unidos a los Arminios, por que no mostrarles la forma de obtener ayuda de un ser de luz antes de introducirse en su propia guerra destructiva.
— Estoy de acuerdo, solo que tal vez la esfera no es un ente como la Fuente simplemente creo que es un puente entre este ser y los que crearon la conexión — añadió Lara
— ¡En si! Porque carece de vida. Realmente no creo que habite un ser esa esfera — explico Azuer
Con esta nueva teoría Lara, Sirine y Azuer se dedicaron por bastante tiempo en conseguir traducir el canto que escucharon fervientemente durante el término de la visión de la esfera.
Los tres siguientes meses fueron muy productivos para el circulo interior pues habían descubierto tantos secretos, algunos muy buenos como los nuevos aliados — no solo los Yuarmios se habían aliado, sino los Thankfens que estaba más cercanos a la realidad que rodeaba el imperio del silencio— y algunos otros — gran parte de ellos de la civilizaciones destruidas que habían visto los hermanos dentro de la esfera, además de algunos de los territorios vírgenes que antes era fieles a Neiro. Por otro lado estaba la duda del porque perseguía a Lucil y en si mismo la locura de esta por regresar a su nuevo hogar, los tenía muy preocupados. Por otro lado estaba Iliac quien también estaba luchando por conseguir respuestas necesarias para poder ayudarla. Sin contar con los secretos mismos que guardaban los Thankfens renombrando a los seres de oscuridad que rodeaban las puertas que estos abrían.

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Iliac permanecía algo tenso frente al libro que analizaba página por página enredándole la mente. No sabía si los bortexs eran la única puerta para la dimensión del silencio o sí existían algunas otras formas. Era lógico la muerte era la más natural, pero indudablemente existían otras formas y los Thankfens lo sabían.
Iliac pasaba la mayor parte de su tiempo cuestionando cada palabra de los pocos libros que existían sobre la dimensión del silencio, no entendía la forma, ni el motivo de cómo llego ahí Lucil, ya había pasado más de un mes de su partida, a la que visitaba constantemente mientras que se encargaban de tener su cuerpo inerte en buenas condiciones en él hospital, en tanto Lucil permanecía en estado vegetativo conectada a una capsula para poder mantenerla con vida. Iliac caía en depresión cada que la visitaba y salía desesperado, rogando tener una pequeña esperanza para terminar con ese martirio. Lucil siempre agotada, desgastándose poco a poco; era la visión de debilidad en la que permanecía siempre; lo que inexplicablemente no entendían los doctores pese a los esmeros en cuidados que tenía de sus sanadores. Mientras que Iliac permanecía la mayor parte del tiempo en el Gran Salón del Nurrudil de la Fonte rodeado de cargas de libros de todo tipo. Había intentado algunas cosas extrañas e deseando penetrar dentro de la dimensión del silencio, pero todo había sido en vano.
La barrera que lo separaba de Lucil se hacía tan grande y pese a los intentos de traerla de vuelta ella había permanecido firme dentro de la dimensión del silencio.

Una tarde en la que Iliac se encontraba en la cámara de la Fuente hojeado lo que era uno de los más antiguos libros. Cuando repentinamente grito con gran exabrupto cortando el prolongado silencio que había permanecido desde la partida de sus hermanos.
— ¡Esto es! — dijo triunfalmente
— ¿Sucede algo? — pregunto la Fuente
— Ya lo sabes. Tu eres la única solo pido que lo intentes
— ¿Realmente crees que alguien de los seres de luz tome interés en el llamado?
— ¡Vale intentarlo! Todos sabemos que tú puedes penetrar en la dimensión del silencio. Solo envía el mensaje, yo no puedo. No tengo manera.
— Ni debes hacerlo. Lo intentare. Pero tú serás quien dé la cara ante esto. A los seres de luz no les gusta ser molestados en sus dominios; hay otra manera para contactarlos que es lo que haré.
— Ya lo sé, pero ninguno de ellos buscara a Lucil y la traerá de regreso
Esa tarde todas las perspectivas cambiaron, Iliac se empezó a sentir diferente por la noche de ese mismo día; una necesidad imperiosa había nacido en él. No sabía de dónde provenía o que la ocasionaba pero conforme pasaba el tiempo se hacía más fuerte, naciendo en él la idea incompresible de un plan en que jamás había pensado.
Debía viajar, debía salir fervientemente; busco toda la noche en los mapas astrales la localización de lo ansiado, pero no obtuvo resultados, sin embargo inconscientemente recordó algunas coordenadas, ya muy entrada la mañana del siguiente día y sin más demora penetro en la puerta que había abierto de acuerdo a las coordenadas, saliendo en un bosque muy espeso que apenas le permitía caminar rasgándole la piel con las ramas. Bajo la poca luz que se filtraba por entre las ramas del bosque, mientras sonaba en el ambiente él entre sonar de una armonía que vibraba en su memoria, sonando como palabras pidiéndole se encontrara con alguien. Era más que una necesidad inminente, era un deber el que sentía cada momento que pasaba; él consideraba más la urgencia de hacerlo. Fue así que llego a ese bosque dentro de ese planeta apartado de todos los demás. Haciéndolo más inexplicable al hecho de que él jamás había intentado ir a un lugar tan alejado de la Comunidad. Ya que no figuraba dentro de los mapas astrales que contenía Kara, sin embargo se podía ver que el planeta era muy antiguo por el sol que lo alumbraba, el cual se sentía muy polvoso y su luz era muy oscura cual si estuviese al atardecer. Iliac continuo caminando por donde inconscientemente lo guiaban llegando a una cueva que estaba casi en ruinas. Traspaso la piedra que ocultaba la entrada. El interior de la cueva era estrecho y sin luz. Camino atrás pies por algunos segundos para después encender como una antorcha su propia mano, emanando una luz rojiza y azulada. Penetro aun mas dentro de la cueva por varias horas, pensando ya que el camino se haría interminable. Al momento que intempestivamente le rozo una luz rosácea que emanaba de la oscuridad lo que la hacía única. Como si atravesara la oscuridad y emanara de alguna otra parte, Iliac se acerco pensando que se trataba de una ilusión, estiro su mano para traspasar la luz que ahora le iluminaba su mano y que poco a poco penetraba más en su piel traspasándolo pedazo a pedazo rodeándolo por completo de luz... Entonces apreció como iba perdiendo el sentido de todo su cuerpo haciéndose parte de la luz que lo rodeaba, al mismo tiempo sentía como el aire se le iba yendo poco a poco de los pulmones, perdiendo por completo el sentido. Segundos después que recupero el sentido se vio rodeado de un panorama muy diferente a la cueva de donde se encontraba, había un profundo vació y no percibía ninguno de sus extremidades. Sabía que aun vivía solo porque podía sentir, conocía lo que sucedía a su alrededor pero no podía verlo, sino sentirlo como un todo, a la vez que trapazaba una pequeña presencia que no había notado sino hasta ese momento en que ahora sabía lo que lo había traído hasta ahí, era eso que ya había sentido antes aun que no recordaba donde. No lo podía creer era un ser nada comparado a lo que había visto antes, ciertamente no tenia forma sino era más que una simple bruma que cambiaba de color y de forma cada que lo deseaba. Ese ser se comunicaba de alguna manera con él y el mismo había sido la razón por la cual Iliac sintiera tan imperiosa necesidad. Y a pesar de no poder ver Iliac sentía una atmósfera extraña llena de inestabilidad y nerviosismo que provenía de aquel ser que se movía intranquilamente. Repentinamente Iliac empezó a sentir aquella inquietud que invadía al ser y que trasmitía en medio de su mensaje que no era muy claro para él.

Era la primera vez que percibía algo como eso, en medio de sentimientos y pensamientos confusos que se entrelazaban con los suyos entorno a sus emociones que también se entretejían con los de la criatura a la que se había unido, no podía ver más allá de ella pero sabía que ya no estaba más en la cueva. Lo primero que presintió fue la preocupación por un ser al que amaba demasiado la cual estaba llena de temores pero en mayor medida sentía un gran nerviosismo por no ser descubierta. En medio de esa confusión de ideas pudo captar que la criatura le redecía…
— “Dentro de las entrañas de esta dimensión hay algo que marca a los seres haciéndolos cada vez más sublimes o crueles. La vida es templada e indolora comparada con todo lo que se puede sentir aquí donde el tiempo es inverosímil. Nuestra existencia no se basa en el tiempo o en el sentido por el cuerpo carnal como los vivientes. Nuestra vida se basa en las experiencias en este lugar y de las que tuvimos cuando fuimos como tú. Algunos de nosotros jamás hemos salido de aquí y todo nos parece relativo ante como lo ven ustedes. Pero también hay otros que han estado en este lugar por temporadas y que después regresan al universo de los vivos. Algunos otros son seres vivientes que vienen solo para conocer la dimensión del silencio para después partir sin ningún problema al mundo de los vivos. De este grupo es del que quiero hablar. Existen muchos criaturas que tiene debilidades e incomprensiones que muchas veces interfieren con este mundo porque su forma de sentir las cosas es muy diferente en la dimensión de los extracorpóreos, ciertas cuestiones difíciles traen consecuencias aquí, el peso del dolor y la indiferencia pesa aun mas de este lado que en el universo de los vivientes. Aquí cualquier conflicto emocional no resuelto ocasiona un profundo shock que se ve reflejado siempre en el comportamiento de la criatura, el sufrimiento que conlleva esto es inmenso, se pierde la esencia de lo que realmente eres, teniendo un solo fin, olvidándote de todo lo demás. Eso lo es que me preocupa de ella. Eres el único que puede ayudarla”
Después el ser le mostró una energía que el reconoció al instante aun que fuera la primera vez que la viera, trasmitiéndole todo el universo de sentimientos que invadía su corazón. El nuevo Ente no se veía tan bien como la otra, que a pesar de estar inquieta y lucir un poco preocupada renovaba de brío, mas sin en cambio la otra era más un espectro — si es que a ese se le podía llamar. El sintió la profunda confusión que reinaba dentro de esta nueva esencia lo cual lo entristecía. ¡No podía verla sufrir de tal manera! ¿Cómo ayudarla? Si no sabía ni siquiera que era lo que la había llevado a ese estado. La otra energía desvaneció por completo la figura de la que había creado; en ese instante ella se mostró a un más inquieta, deseaba ocultarse algo le atemorizaba. Al instante se sentía que alguien más se comunicaba con ella. Iliac no entendía muy bien lo que decían pero si sabia quien era; momentos después se sentía en la lejanía que cada vez se acercaba mas y mas a la vez que el la sentía cada vez más lejos. Empezaba a ser consiente nuevamente de su cuerpo a pesar de aun percibir la presencia de ambas esencias separándose él cada momento mas y mas de ellas a la vez que él se esforzaba por conservar la unión,
— Lucil, Lucil… — gritaba desesperadamente Iliac, en el última instante en que se rompía la unión recibiendo a cambio una gran bocanada de aire que le llenaba por completo los pulmones que le provoco un ataque de tos dándose cuenta por completo que ya percibía nuevamente todo su cuerpo. Lo último que recordaba era una idea que le había dejado la esencia en la mente “A veces la mente se alimenta de falsas ilusiones.”

Segundos después abrió los ojos en medio de la oscuridad, recordando en el instante que se encontraba en la cueva y que ya no había más luz rosada que sobresaliera de entre las sombras. Encendió nuevamente fuego y empezó a buscar con la esperanza de volverla encontrar, pero todos sus intentos fueron en vano; resignándose después de algunas horas a no verla más. Momentos después abrió una puerta interdimensional dirigiéndose al planeta de los Thankfens; esta vez estaba decidido a encontrar la respuesta de la verdad. No consentiría mas evasivas de ellos; tendrían que escucharlo y ayudarlo en lo que pudieran.

Iliac salió en el inicio de un de los puentes que atravesaba el lago que lo separaba de la ciudad de los Thankfens. Estos eran un pueblo que no dejaba nunca sus fronteras sin protección — desde que casi acabaron con ellos los Yuarmios— por lo que supieron al instante que Iliac había llegado a las orillas de la ciudad. El fue recibido muy diferente a la anterior vez que sus hermanos estuvieron ahí hace tan solo una semana investigando sobre Rar y pese a su reticencia da hablar sobre la dimensión del silencio, después de comentar lo que Iliac vivió en la cueva los Thankfens no se negaron más a proporcionarle información sobre la vivencias e historias que se habían sabido a través de sus generaciones. Esto le llevo semanas entender tanta información y saber que el lugar en el que había sentido era la dimensión del silencio, sin embargo sabía que su esencia jamás había dejado el universo de los vivos. Su búsqueda le ayudo a entender lo que era la dimensión del silencio aun que no había podido encontrar la forma de entrar en ella. Sin tomar en cuenta que los Thankfens sabían muy bien cómo hacerlo, pero ya que siempre se negaban a hablar de ello con otros y tomando en cuenta que prefirieron perder la vida a entregarles ese secreto a los Yuarmios, Iliac no pudo averiguar más de ellos que lo que ya tenía.

Así pasaron los días y no solo Iliac volvía a caer en la desesperación al no obtener más información más que las vivencias y los libros de los Thankfens. Dándose por vencido decidió volver a la Comunidad, sabía que podía seguir con su investigación ahí, con el simple hecho de cargar el contenido de los libros que le habían prestado. Esperaba que sus hermanos hayan tenido mejor suerte que el. Lo que le daba más fuerza era haber sentido a Lucil y saberla aun con vida y tener aun la esperanza de tenerla a su lado. Mientras tanto el circulo interior había tenido mayor suerte con sus pesquisas ya que lograron obtener una pequeña parte del verso que había tomado Azuer de la esfera. Y Elther a su vez logro saber que los Éclairers en realidad se comunicaban con nuevos aliados, aun que no sabía de quien se trataba o que era lo que motivaba a ese nuevo grupo contra Kara sabiendo lo fuerte que era esta lo que lo hacia sospechar que de alguna manera Rar estaba ligado a ese nuevo grupo.
Al llegar Iliac al castillo encontró a sus hermanos en plena reunión.
— ¡Ya era hora! — exclamo Azuer al ver entrar a Iliac al gran salón donde se observaba un gran desorden — no solo por los libros y escritos que había dejando Iliac, sino también por las cosas que sus hermanos también tenían desde hace una semana
— Lo siento, todo ha sido muy difícil, como supongo que también fue para ustedes — contesto Iliac
— Vemos que has estado trabajando sobre la dimensión del silencio — añadió Elther
— Si, realmente ha sido muy confuso — dijo Iliac, explicando después lo que había pasado desde que ellos había partido. Posterior mente sus hermanos también le platicaron lo que cada uno de ellos encontró
— ¡Puede llegar a ser desastroso! — exclamo Iliac después de escuchar a Lara y Azuer explicar lo referente a las visiones de la esfera
— Eso no es todo. Todo avanza en un solo sentido y la única que tiene idea de cómo evitarlo está perdida — dijo Elther desanimado
— La hemos visto, se ve muy mal. ¿Crees que pueda sobrevivir? — pregunto Sirine
— ¡Tiene que! ¡Debe de! — exclamo Elther nerviosamente
— Realmente no lo sé. Cuando la vi en la dimensión del silencio, era solo una nube borrosa de lo que fue Lucil — repuso Iliac
— Entonces todo continúa igual. Con ella en camino a su olvido y con ello la perdición de Kara — dijo tristemente Azuer
— ¡No puede ser que esto haya llegado tan lejos, con tan solo algunos meses de separación!— exclamo abatido Elther
— Es que no es solo el problema de Rar, hay algo más. Esta en ella y pienso que realmente no sabía en lo que se metía cuando inicio todo esto. Ella jamás pondría en peligro a la Comunidad — explico Iliac
— No estamos sugiriendo que lo haya hecho conscientemente, pero ella tiene gran culpa de lo que está sucediendo porque jamás confió en nosotros, como ahora lo hace. Jamás nos dijo lo que sufría de parte de Rar, ni muchas otras cosas de sí misma que se callaba — refuto Lara
— Nosotros sabíamos que estaba mal y aun así la dejamos sola, sabiendo que tal vez Rar volvería — dijo pensativamente Sirine
— Aun me siente pésimo por ello, fue mi culpa; ustedes solo me siguieron — añadió tristemente Elther
— Todos tuvimos algo de culpa — sugirió Lara tratando de animar a su novio
— No todos. Iliac siempre quiso volver y no se lo permitimos — añadió Azuer
— No es tiempo de culparse, ni de pensar en quien fue el responsable, lo importante es hacer volver a Lucil para derrotar juntos a Rar y a los Éclairers. Cada momento son más fuertes. — hablo Iliac
Los siguientes días a la llegada de Iliac al castillo fue algo melancólico y muy pesado, con mucho trabajo, aun quedaba más de la mitad de la trascripción del texto que no encajaba muy bien en la prosa y el contenido sonaba redundante y conflictivo. Mientras Iliac permanecía taciturno en el salón central comiéndose los viejos escritos de los Thankfens.
El tiempo corría por muy rápido, siempre preocupado al encontrar la salida. El encuentro con la energía que le había mostrado a Lucil lo había dejado desconcertado pues era la misma esencia —que había sentido desde su llegada al castillo — en derredor de Lucil y ahora sabía que era un ser de Luz que la protegía de alguna manera, pero al parecer esto no sería suficiente.
Tres semanas más pasaron sin gran cambio. El circulo interior tenía completamente terminado el escrito pese a que les había constado mucho trabajo, pues ninguno de ellos conocía el idioma — solo sirviéndose de viejos libros que les proporcionaron los Yuarmios es que lograron terminar su tarea. Guardaban muchas esperanzas en ese párrafo que ahora tenían en sus manos y se debatían en la forma de utilizarlo.
— Insisto en que es un hechizo — decía completamente convencida de ello Sirine
— Ho! Solamente es el significado de la esfera que nos mostraron — refuto Azuer y aseguro — habla sobre protección
— ¿Y si solo es un augurio? — pregunto insegura Lara
— ¿Tu qué piensas Elther? — pregunto Azuer
Elther miraba a su hermano quien se encontraba — como de costumbre — sumido en un viejo escrito. Lo veía más nervioso e inquieto. Lo había descubierto en varias ocasiones desde que volvió muy triste y temía que cayera en una depresión, había terminado con casi toda su voluntad esa infructuosa búsqueda a la que no le encontraba aun salida. Ya no participaba y cada día se parecía su comportamiento más al que las últimas semanas había tenido Lucil cuando ellos volvieron.
— ¡Elther! …— repitió Lara
Elther atendió a su llamado aun que se notaba preocupado
— ¿Pasa algo? — pregunto su novia. Él le contesto con una negación de cabeza y agrego
— ¿Qué decías Azuer?
— ¿Qué tu qué opinas sobre esto? — volvió a preguntar Azuer enseñándole el holograma que flotaba a la altura de sus cabezas mostrando la trascripción
— Opino lo mismo que Sirine — repuso Elther
— ¡Les dije! — exclamo triunfalmente Sirine
— Bueno tal vez es un hechizo que la misma esfera tiene como augurio de protección — insistió Azuer
Después de un debate que tardo varias horas en la que cada quien defendía su postura, lograron ponerse de acuerdo
— Bien entonces estamos de acuerdo en que es un “hechizo” — dijo Lara recalcando la última palabra al ver la instancia de Sirine por mantenerlo en claro — que no es un augurio de protección sino…
— “Un puente de comunicación” — interrumpió Azuer cansadamente, el cual había insistido hasta el cansancio sobre la teoría del augurio
— Si Azuer un puente de comunicación — prosiguió Lara insistiendo al ver la vehemencia de Azuer — entre este mundo y “cosmos de la eternidad” como los Miriar los llaman …
— Que no es más que la dimensión del silencio — dijo jubilosamente Iliac que había recobrado algo de calma al ver realmente lo que había encontrado sus hermanos
— ¡Sí! Chicos, pero debemos tener cuidado en como lo utilizamos. Hay que recordar lo que sucedió con Lucil — advirtió Elther
— ¡Se dan cuenta de lo que tenemos! El secreto que todo mundo desea — dijo animada Sirine
— Si pero es destructivo — insinuó Azuer al recordar una vez más lo que sucedió con Lucil
Iliac que permanecía algo pensativo añadió
— No en realidad. Lucil antes de perderse dentro del cosmos o la dimensión del silencio me dijo que solo algunas personas se podrían perder en ella, “solo algunas”…
Iliac que aun lo observaba algo preocupado al ver que repetía con tal vehemencia las últimas dos palabras tubo la intuición que se refería a si mismo
— … que es lo que llevo a Lucil al estado en el que se encuentra — prosiguió Iliac — además la parte en que habla el renglón sobre los pasajes ella me lo explico, es la parte más peligrosa del camino y recuerdo que es lo que quería sortear al querer hacer ese rito, se acuerdan el que interrumpí. Recuerdo que mencionaba algo sobre el Neoben Nyt, “el camino a su hogar decía”, y la eliminación de la resurrección
— Entonces el Neoben Nyt vendría siendo el camino, sin retorno a la dimensión del silencio con plena conciencia de todo lo que haces — dijo Elther
— Morir sin estar muerta — añadió Sirine
— Vivir eternamente en paz y feliz. “En su hogar y su verdadera felicidad” — explico Lara
— ¡Sí! — dijo Iliac
— ¿Eso era lo que buscaba? Vivir en el mundo de los muertos — añadió Azuer
— Eso es lo que ha estado buscando, lo que ha logrado y de donde la debemos de sacar — agrego Iliac
— ¡¡¡Tu!!! — exclamo retadoramente Elther
— ¡Sí! — repuso desafiante Iliac — Soy el más indicado y ya he estado ahí, además tengo mucho más energía que cualquiera de ustedes para soportar cualquier barrera que ella pudiera poner
— Si, ¿pero y el peligro de quedar como ella? ¡¡¿Te puedes imaginar la magnitud del problema en el que estaríamos si tu también te comportaras como ella?!! — objeto Elther
— El hechizo habla claramente existe una protección en contra del Neoben Nyt y los pasajes de los cuales me hablo que realmente son los problemas — contesto molesto Iliac
— ¡Chicos, tranquilos! — dijo Lara calmándolos — Iliac tienen razón el debe de ir porque ya ha estado ahí y puede encontrarla más fácilmente además sabemos perfectamente que ella pondrá resistencia pero…
— ¡Pero No…! — interrumpió Elther furioso
— Pero… — interrumpió a su vez Azuer — no iras solo. Propongo que vallamos la mitad de nosotros

Elther quedo conforme en esta idea, ya que temía por su hermano, pero estando el ahí no permitiría que le pasara nada malo
— Yo iré — agrego determinantemente Elther
— Y yo — agrego a su vez Iliac
— Bueno solo queda determinar quien más ira — añadió Sirine
— Puedes ir tu, amor — propuso Azuer
Todos estuvieron de acuerdo en que Iliac, Elther y Sirine irían, mientras que Lara y Azuer con ayuda de la Fuente permanecerían expectantes ante cualquier contingencia. Lo harían al siguiente día en una sala del Hospital para salvaguardar la protección de sus cuerpos si es que llegara a pasar algo y además también querían permanecer lo más cerca posible de Lucil por cualquier cambio que sucediera en ella.

El siguiente día Sirine, Elther e Iliac permanecían algo nerviosos mientras que mantenían una unión circular cada quien sostenía un trozo de papel con el hechizo listos para repetirlo al unísono, en tanto Azuer y Lara se encontraban algo alejados del grupo.
Sirine, Elther e Iliac comenzaron diciendo juntos
— “Desde el inicio del camino del Albor por quien dichosamente pido a los seres de luz, que guardan de la delicada flama de la pureza y perpetuidad, que para sus más humildes siervos se habrá el umbral del cosmos de la eternidad. Bajo el cuidado de los guardas del ser único «dentro de la generosa armonía en el cambio de la frecuencia» protejan de la confusión, los pasajes más oscuros del tiempo y del camino del Neoben Nyt con su esplendor estelar y predestinen la fortuna del buen retorno.”
Al terminar de invocar el hechizo los cuerpos de los chicos se desplomaron con fuerza. Azuer y Lara corrieron asustados a revisar, temiendo lo peor. Lara acerco su oído al pecho de Elther quien respiraba pacíficamente al ritmo del palpitar de su corazón. Azuer por su parte reviso a Sirine y a Iliac que yacían inconscientes respirando al igual que Elther.
Con ayuda de algunos sanadores los pusieron en capsulas, esperando a cualquier cambio que hubiera. Mientras tanto Iliac tomo nuevamente conciencia de sí mismo, se encontraba en el mundo de los muertos — lo había logrado, su corazón rebozaba de felicidad — se sentía muy ligero, ausente de dimensiones y completamente consciente de su estado. Trato de sentir su propia ser pero era como si realmente no estuviera ahí — era un simple espectador en el mundo de la eternidad — formaba parte de ese mundo pero no era plenamente consciente de lo que sucedía dentro de él.

Sintió la presencia de dos seres a su lado eran Elther y Sirine que estaba a su lados extasiados al borde de la ensoñación. El se encontraba algo perturbado la dimensión era inmensa — más que lo que la había imaginado— no sabía cómo encontrar a Lucil. Lograba percibir la presencia de varias energías que se había percatado de su semiprecencia, les habían dado la bienvenida, aun que ninguna de ellas era ni la esencia que lo había traído por primera vez ahí, ni Lucil. No sabía cómo preguntar por ella. Ni siquiera tenía idea de cómo comunicarse con ellos sus pensamientos le llegaban por separado, como si formaran parte de un todo, costándole tanto trabajo identificar los pensamientos de cada uno. Elther y Sirine se encontraban en la misma encrucijada.
— No tardaran mucho en irse — se escucho resonar en su mente Elther al igual que sus hermanos. En medio de su confusión la energía había logrado captar trozos de su pregunta
— No durara la conexión que han hecho a la dimensión, no será suficiente para ver todo lo que hay en ella
Iliac intervino tratando de llamar la atención de la energía
— No…cosmos…bu… Ser… nosotros — intento trasmitirle Iliac que dando solo retazos de la idea
— ¿Un ser como ustedes? — resonó en la cabeza de los tres hermanos
— ¡¡¡Buscamos!!! — pensaron al unísono los chicos mientras que la energía recibía el mensaje claramente
— No hay muchos como ustedes aquí, pero son los únicos con una semiconexión, sin embargo hay solo una con su misma frecuencia, está en compañía de una guía, aun que la que es como ustedes se encuentra muy débil. ¡Debería partir ya!¿Han venido por eso?
— Si —repusieron los hermanos
— Los ayudare, puede resistirse. Su guía les podría ayudar pero no puede intervenir, es parte de su tarea. Síganme.
El ser que guiaba a los hermanos explicaba complacidamente algunos parajes y esencias que se encontraban en el camino y que les maravillaban, sin embargo no tenían conciencia del tiempo que había transcurrido y se encontraban algo inquietos por no poder saber qué tiempo les quedaba y no pudieran cumplir su cometido. Su guía se percato de ello y procuro evitar las largas explicaciones sobre lo que pasaba a sus lados y fue más rápido.

Iliac fue el primero en percatarse de las dos energías que tenían frente así, mostrándose algo incomodo al darse cuenta que los seres de luz que guiaban a cada grupo se comunicaban, sus pensamientos eran complejos al comunicarse entre ellos, pero emanaban serenidad y comprensión, miraban ambas a la segunda energía que yacía un poco alejada y se sentía expectante ente el grupo de hermanos y los seres de luz que continuaban comunicándose. El guía que dirigía a los hermanos se acerco a ella, participándole su decisión y la razón de ella reconfortándole haciéndole saber que era lo mejor para ella. Lucil se había mostrando algo serena ante esta presencia, hasta que sus hermanos intentaron acercarse, ella trato de huir; pero la energía que se encontraba a su lado le abrazo llenándola de bienestar y paz, a la vez que le insistía haciéndole ver que era lo mejor, en tanto su guía permanecía alejada del grupo. En ese momento sus hermanos intentaron acercarse nuevamente con éxito.
— Ayúdame — se sintió en lo alto, al momento que Lucil veía a su hermanos rodearla mientras que la energía le abrazaba y le enfundaba armonía y amor mientras miraba esperanzadoramente a su guía que se encontraba alejada
— Sabes que no puedo intervenir — dijo su guía
Lucil le hizo sentir su desesperanza mientras que se resistía con todas sus fuerzas, pero sus hermanos eran más fuerte que ella juntos la obligaban a partir, haciéndole imposible regresar la barrera que ponía ante si ese ser de luz. No entendía aun muy bien porque lo hacía, pero era tal su bienestar al mantenerse cerca de él que le hacía sentirse nuevamente con energía para vivir, «pero no deseo vivir en otra parte que no fuera aquí, el más que nadie debe de comprenderlo» — pensaba Lucil— a la vez que se sentía más alejada de su hogar.
Sintió en la lejanía a su guía que se despedía
— Siempre estaré aquí cuando me necesites — escucho en su mente por última vez al escapar una leve respiración de su cuerpo. Poco a poco se iba percatando de que era nuevamente confinada a la cárcel de su cuerpo carnal. Intento —aun dedil por la transición — volver a la dimensión del silencio, pero varias barreras la separaban de ella. Sus hermanos la esclavizaban en ese mundo —ella habían puesto una barrera en cuanto había regresado— la Fuente se les había unido oponiéndose a que regresara a su hogar y una última era de ese ser de luz que había ayudado a sus hermanos era la más fuerte e infranqueable.
Era consciente, sintió su cuerpo débil casi sin vida, adolorido por encontrarse siempre en la misma posición. Escucho un pequeño siseo, sabía que se encontraba dentro de una capsula de recuperación. Intento controlar su cuerpo, pero aun estaba muy débil, debía esperar, aun se sentía lejana y ajena pese a que percibía los sonidos a su alrededor, mientras crecía en su interior el deseo inminente de regresar a su hogar. Pensó e intento, era imposible. «debo planear y vencer esas barreras» pensaba hasta que un sonar de un tropel de pies se amotinaba en la puerta de su habitación, al momento que se abrió estrepitosamente la puerta. Todos su hermanos entraron rápidamente mientras que rodeaba su capsula expectantes una respuesta. Iliac se mostraba desesperado e intentaba abrir la capsula
— ¡No! — expelo Azuer — Si no funciono puedes poner en peligro su vida
— Puedo sentirla — dijo Elther quien se mantenía concentrado con los ojos cerrados. Puedo escuchar sus pensamientos. Esta aquí
— ¡Es cierto! — exclamo alegremente Lara — la puedo sentir, está muy confundida
Iliac hizo lo mismo intentando sentirlo mismo que sus hermanos. Sonrió para sí. Estaba ahí, confundida, furiosa y con esa ansiedad que la había llevado al extremo en que estaba. El no espero más y rápidamente abrió la capsula a la vez que sus hermanos gritaban al unísono
— ¡¡¡NO!!!
Pero a el no le importaba era feliz y lo único que deseaba era abrazarla y sentirla a su lado con vida. Tomo su cuerpo débil y lo estrecho con fuerza. Sintió su respiración acompasada, mientras que oía sus pensamientos que gritaban furiosa que la dejara, mientras lo único que deseaba él era estar a su lado. Sabía que ella estaba consciente de lo que pasaba a su alrededor, pero estaba muy débil para ser partícipe de ello. Soltó una carcajada que sorprendió a todos mientras decía alegremente— ¡Esta furiosa! Y me está gritando que la deje. Pero no lo haré.

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