miércoles, 26 de mayo de 2010

LA COFRADIA - CAPITULO 13

XIII


Eran ya casi las dos de la madrugada e Iliac permanecía impaciente, pese a que sus hermanos habían insistido en estar con él hasta que terminara por ese día pero él había insistido en querer seguir solo. Cada momento se hacía más monótono y pesado en el que se prolongaba por largas horas hasta que su mente ya no hacía más que recitar aquel poema que aun no hallaba significado alguno en su cabeza, aun que no todo su trabajo había sido en vano, con lo poco que había llevado analizado del Viejo Etilco había logrado ordenar correctamente todo el poema. Que Iliac repetía sin cesar en su mente.

La tierra en germen previo a la premura del ocaso se cierra tras la ventana de época donde se surca el dominio de la templanza de entrecerrar del ciclo, cual pie de llave en la triada de poder donde los pétalos de mil y un raivenes juegan al Ja y al Ve. Ahí donde la luz de la sombra cierne con sus anillos y entrecierran las puertas de lo desconocido.

Mientras que Iliac se devanaba en tratar de entender el significado de estas palabras detrás de él se escucho un estrépito que le saco el último aliento de su pecho. Volteo rápidamente a ver lo que había traído aquel ruido. En ese instante Lucil despertaba estrepitosamente en un sofá detrás de Iliac — donde la había dejando descansar desde la tarde. Ella se levanto con un grito ahogado he intento protegerse donde había pensado que le habían herido los Yuarmios. En ese momento Iliac fue hacia ella — que había olvidado que aun ella estaba ahí.
— ¡Me asustaste! Había olvidado que aun estabas aquí — dijo Iliac
Lucil no lo escuchaba se toco donde pensaba que tenia la herida y al estar totalmente segura de no estarlo, empezó a palparse la cara y todo el cuerpo como queriendo reconocer si realmente era ella, fue entonces que intento buscar un espejo que le liberara de su pesar
— ¿Qué te sucede? — pregunto Iliac al verla tan inquieta
Lucil lo enfoco y lo miro inexpresivamente como si no creyera que la estuviera viendo a ella.
— Un espejo — pidió Lucil desesperada
Iliac no comprendía para que pudiera querer un espejo pero sin cuestionarla más apareció un espejo al instante que le dio con premura a Lucil.
Ella al ver su rostro de siempre en el espejo inhalo profundamente
— ¿Estás bien? — pregunto preocupado Iliac
— Si — repuso Lucil
— Bien

La idea de todos al recibir la noticia de que Iliac había terminado de descifrar el poema llego dos semanas después, llenándolos de felicidad, pese a esto Lucil aun se mostraba muy reacia a demostrar sus preocupaciones por aquellas vivencias que la habían atormentado hacía algunas semanas, además de que ahora sabían el destino de la civilización que le podía dar la respuesta a sus pesares. Cada día está más preocupada por el hecho de que ella aun sentía aquella herida que termino con su vida en aquella pesadilla, como ahora lo tomaba ella. Además había algo que la mantenía despierta por las noches y es que no podía dejar de pensar en aquellos seres del bosque la había dejado en media vida por algún tiempo y aun que siempre solía decirse así misma que probablemente era solo su imaginación ella pensaba que tal vez la existencia de esos seres en este mundo era la solución a lo que tantas veces le había traído a su mente, el cómo entrar en la dimensión del silencio sin perder la vida

Por otra parte sus hermanos aun que hacían las cosas para ella siempre la dejaban de lado en las cosas que hacían, principalmente Iliac que siempre estaba al pendiente de cada suspiro u queja que ella hiciese, cada día empezaba a sentirse más invadida por la desesperación de no poder hacer sus cosas por ella misma.

Cuando los demás partieron a la aventura de la busca del secreto del a dimensión del silencio y ella jamás pensó que tendría que ver cosas que jamás había vivido pese a que ella nunca había peleado en este viaje aprendería.

Dren era una galaxia a la que no era tan fácil, se encontraba dentro de un ciclo de momentos sucesivos que solo se dan cada mil días. Explico Iliac muy emocionado al encontrar las respuestas al poema que lo había mantenido ocupado por las últimas semanas.
— Estoy de acuerdo, pero lo más importante es saber que no podremos seguir adelante más que pasando por las existencias alternas que se encuentran estrechas entre sí por el jugar del tiempo y el movimiento de la misma galaxia entorno a su ambiente subjetivo — explico Elther
— No entiendo nada de lo que dices — dijo Lucil
— Se refiere a que la dimensión de Dren es muy especial aun para nosotros, el entrar en ella es como estar en la misma dimensión del silencio — explico Saident
— Hay quienes la comparan con la misma dimensión del silencio y es que como puede haber seres de vida también puede entre lazarse en ella algunos seres infrahumanos.
— Es muy peligrosa, yo no estoy seguro si tu puedes ir o no — agrego determinan Iliac
— ¿Y sabes acaso que es lo que realmente estamos buscando? — pregunto molesta Lucil
— Por supuesto el secreto se encuentra ahí, al final del camino de donde... — añadió Iliac al tiempo que Lucil lo volvía a interrumpir
— Han dicho que hay seres infrahumanos. ¿Pero habrá seres que vivan en esa dimensión entre la vida y la muerte, como los que me afectaron tanto la última vez que Salí de Kara? — pregunto muy interesada Lucil
— En realidad lo que más se les puede acercar a ese tipo de seres son las sombras que nos atacaron aquí en casa y que por cierto en esa dimensión habrá muchos. Por su cercanía a la dimensión del silencio — explico Azuer
— Pues saben creo que tal vez si tendré que ir. Prometo no entrometerme en la búsqueda. Sé que aun no soy muy buena luchando como ustedes si es que se llega a dar algo de ese tipo, pero realmente desearía conocer ese lugar — dijo Lucil simulando su estremecimiento al saber que tal vez ahí podría encontrar lo que muy en su interior necesita saber.
Pese a que todos sus hermanos quedaron perplejos ante la idea de que ella no iba a oponerse a lo que Iliac había dicho, aceptaron sin ningún problema que se uniera a ellos pese a que Iliac se negaba aun.
Dentro de unos minutos todo estuvo preparado a su entrada a la dimensión de Dren y todo era tal y como lo había descrito sus hermanos, pensó Lucil al ver por primera vez aquel lugar. Llegando directamente por medio de una nave por donde pasaron por tres anillos de poder que descasaban los tres en un planeta al centro de un grupo de asteroides que lo rodeaba.
— Ese es — dijo Iliac al momento que lo vio por primera vez
Iliac había explicado a Lucil que aquel planeta era muy peligroso — tal vez el mayor de todos.
— Pero confiare en ti termino diciendo. Confiare que en no te pondrás en peligro — termino diciendo Iliac a lo que Lucil asintió sin ánimos de discutir
A los poco minutos de haber llegado al planeta Azuer advirtió que había llegado a la primera existencia alterna. Sobra decir que no se hicieron esperar los problemas, pero tal como Lucil había imaginado tan solo Lara y Sirine bastaron para eliminar a aquellos seres tan espantosos que los había atacado. Cuando ya casi había transcurrido tres horas se noto el cambio instantáneo de ambiento, todo se sentía más denso, hasta el aire empezaba a sentirse más pesado. Dando paso a un grupo de insistentes que los hermanos sortearon sin ningún problema. Cada vez que sucedía algún encuentro desafortunado con algún ser que quisiera atacar, siempre Lucil se sorprendía de su rapidez de respuesta, lo que quedo totalmente claro que Lucil no estaba acostumbrada ello cuando al entrar a la tercera realidad ella fue a tacado sin poderse dar cuenta. En ese momento Iliac intervino salvándola a tiempo de una muy probable herida de gravedad. Dejándola completamente impresionada por su rapidez. Pero eso solo lo fue el inicio de un prolongado a taque que empezó con la emboscada de sus otras hermanas a lo que ellas se defendieron rápidamente. En pocos minutos los cinco hermanos se encontraron en medio de un ataque sin control. Por otra parte sus homólogos los superaban en número, pero pese a esto ellos controlaban el ataque. Por otro lado, Lucil los observaba impresionada, un poco alejada de la línea de combate.

Al momento que ella observaba como Elther se liberaba de dos de sus atacantes a la vez, algo le llamo la atención unos metros más delante de donde ellos se encontraban.
Una anciana que se ocultaba detrás de un montículo de piedras, observando en primer instante la pelea para después ver insistentemente a Lucil — como quien quisiese que la siguiese. La anciana desaparecía a minutos, pero a los pocos segundo volvía aparecer. Lucil no supo si realmente debía de seguirla o no, pero lo que si era muy seguro, es que si no iba en ese momento en el que todos sus hermanos se encontraban en ese mar de confusión, no podría nunca acercarse a la anciana. Que después de todo si realmente le quisiera hacer algún daño ya lo hubiera intentando por lo que trato de pasar desapercibida, en primera por los atacantes de sus hermanos y en segunda por ellos mismos.

Al estar ella frente a la anciana esta empezó a caminar, esperando que Lucil la siguiera. La anciana la llevo entre matorrales que entre sobresalían dentro de una cueva hasta que se detuvo frente a una gruta. Lucil se acerco lentamente a la anciana que la esperaba parada al borde de un estanque que yacía en medio de la gruta.

Lucil sintió una extraña atracción hacia esa anciana que ahora la observaba detenidamente, mientras que ella ahora frente a la anciana intentaba alcanzarla con su mano, empezando a sentir la imperioso necesidad de tener contacto con aquel ser. Ella la rozo levemente en el brazo y bastaron solo algunos segundos para que se sintiera absorbida hacia otro mundo donde todo era oscuridad y sus sentimientos eran un mundo de confusión, no podía sentir miedo pero tan poco podía estar tranquila. No podía sentir ninguna parte de su cuerpo —que ahora lo sentía como un todo, pero sin poder determinar cada uno de sus miembros.

Ella observo levemente el nuevo lugar en el que se encontraba viendo que era maravilloso no había palabras con que describirlo. Lo que más le llamo la atención fueron las luces que haces iban en grupos y algunos otras solas, pero cada una se sentía como un ser que sentía y pensaba. Una de ellas se percato de Lucil se encontraba ahí y se acerco a velocidad inimaginable. Al momento de hacer contacto con Lucil, ella pudo sentir absolutamente todas sus emociones y conocer todo lo que era aquel lugar y aquellas luces que ahora la empezaban a rodear. De repente de un segundo a otro la anciana le retiro la mano a Lucil y ella regreso de nuevo a la gruta. En ese momento ella observo como la anciana se evaporaba en el aire.
— ¡Espera! ¡Espera! ¡Espera! — gritaba Lucil a la vez que intentaba alcanzar a la anciana, cayendo repentinamente en el estanque.
Ella regreso empapada y muy confundida con sus hermanos que la buscaban desde hace un buen rato.
— ¿Dónde estabas? — pregunto furioso Iliac
— En un lugar seguro y como vez tomando un baño — repuso Lucil que ahora estaba furiosa consigo misma por permitirse dejar ir a la anciana
— No piensas en las consecuencias que puede traer tu comportamiento infantil — añadió Iliac malhumorado
— He cumplido con todas las condiciones que me exigieron para poder venir con ustedes y en ninguna de ellas decía que debía estar pegada a sus faldas. Además ya no necesito… — dijo Lucil furiosa siendo interrumpida por Azuer
— Iliac, Lucil, no ahora. No peleen odio que lo hagan. Ya es suficiente con los problemas que tenemos como para que tu Iliac te tomes demasiado en serio tu papel, te recuerdo que…
— Ella no obedece las reglas de nadie — añadió Elther tranquilamente — No es una persona que tenga dueño — recalco esto último para su hermano que permanecía callado ante estos últimos comentarios
— Lo siento solo es que me preocupa que te suceda algo — dijo Iliac un poco más tranquilo
— Para tu mala suerte soy la Elegida, tan solo eso debería bastar para que confíes en que no me sucederá nada malo. Además me mantuve al margen de la pelea que por cierto controlaron muy bien. Son excelentes en lo que hacen — expresó Lucil
— ¡Gracias! — dijo Sirine
— Bueno, creo debemos de seguir — comento Lara
— Ya debe faltarnos poco, estamos en la última — añadió Azuer
Lucil vio algo que le llamo la atención y que hasta ese momento no había tomado en cuenta. Era una pequeña figurilla muy parecida a la que su madre tenía en sus cosas, pero ella estaba segura de haberla visto en algún otro lugar.
Sus hermanos continuaron su camino, dejándola a ella que se rezagara parada frente aquella figurilla que descansaba en un viejo altar — como si pareciese que el tiempo no pasase por ella — y que Lucil observaba insistentemente intentando recordar donde más la había vista, hasta que cayó en cuenta que era la misma figurilla que ella había visto en su más reciente sueño.
Iliac regreso a buscarle al momento de que ella se daba cuenta que ellos ya se habían adelantado mucho.
— ¿Pasa algo? Si no quieres seguir por mi comportamiento tan infantil de hace rato te pido disculpas. No fue mi intención, pero…— pidió Iliac
— No importa olvídalo. Será mejor que vallamos con los demás — interrumpió Lucil
— Pero…
— Escucha olvídalo. Solo recuerda que yo siempre he sido así. No necesito que me cuiden — advirtió ella — Además que tipo de guardiana sería si tuviera que ser protegida. — añadió bromeando
— Pero aun sigues lastimada, de la última locura que hiciste — reprocho Iliac
— Eso solo tú lo sigues pensando, eso ya está en el pasado. Yo ya estoy perfectamente. Tanto que te podría decir con exactitud lo que ustedes aun no han logrado saber — presumió maliciosamente Lucil
— ¡Así! ¡¡¿Y según tu, que es lo que buscamos y donde se encuentra?!!
— Te puedo asegurar que ni tú mismo sabes que es lo que estas buscando
— Yo ¡Por supuesto que si! El secreto de los Thankfens. Apuesto lo que sea a que ni siquiera sabias que esa era la civilización adonde nos dirigimos
Lucil sonrió asiduamente para después decir
— Tienes mucha razón, pero te puedo asegurar que ahí no se encuentra lo que buscas
— Tú eres quien no sabes ni lo que buscamos, ni lo que es, ni nada — añadió Iliac malévolamente
— Hagamos una cosa si ustedes encuentran lo que buscamos aquí sin mi ayuda yo te obedeceré en lo que tu digas, por más tontas que sean tus reglas
— ¿Y si no?
— Y si yo les digo donde pueden encontrarlo, me dejaras de tratar como una niña chiquita y me no te opondrás a la decisión que tome mi padre respecto a mi seguridad
— ¿Crees lograr convencerlo que no volverás acerté daño con alguna de tus aventuras?— pregunto burlonamente Iliac
— Tu no conoces ni el 10% de lo que puedo llegar hacer en todos mis aspectos, para mí no hay imposibles — añadió despectivamente Lucil
Iliac frunció el seño ante ese comentario, pero no dijo nada más. El resto del viaje fue tranquilo y bastante monótono hasta que llegaron a los restos de lo que había sido una villa que Lucil recordaba como el centro de ella. Todos se dispersaron en grupos de dos para intentar encontrar lo que buscaban. Lucil había ido con Elther para más evitar malos entendidos con Iliac.
— Lucil. Te pido perdones a mi hermano. El a veces suele ser demasiado sobre protector
— Eso lo sé. Siempre lo ha hecho con las personas que tiene a su alrededor. Hasta contigo, pero nunca conmigo. ¡No entiendo porque se está comportando así! Odio esas facetas en las que piensan los hombre que las mujeres son unas tontas que no pueden hacer nada por sí mismas
— El no piensa eso de ti
— ¡Pues no lo parece!
— Es que no sabe cómo tratarte. Siento que se siente algo atemorizado
— ¿Por qué?
— Porque lo rechazas
— ¡Eso antes no le importaba!
— No, pero las personas cambian más cuando han sentido por tanto tiempo algo por una persona y después temen arruinarlo todo. Además también el no soporta verte sufrir. Solo quiere evitártelo.
— ¡No te entiendo nada! ¡Y sabes que! Así déjalo. No me interesa.
— ¡¡¡Si tu lo dices!!!
Todos tardaron varias horas buscando alguna señal del secreto del los Thankfens, pero nada lograron encontrar. Ya muy entrada la noche en la que todos ya estaban fastidiados de tanto buscar.
— Esta bien Lucil tu ganas. Dinos donde está el secreto — dijo cansadamente Iliac
— Yo nunca te dije que sabia donde estaba el secreto. Si así fuera ya lo tuviéramos en nuestras manos — dijo Lucil
— ¿Entonces qué era lo que, estabas apostando cuando llegamos aquí?
— Yo te dije que les mostraría el camino correcto para encontrar el secreto
— ¿Dónde está?
Lucil se puso en pie instantáneamente de pie e hizo una señal para que la siguieran los demás. Camino por aquella calle en la que la había llevado el niño a ver al anciano. Hasta que llego frente a los restos que habían sido la choza del anciano y ahí en medio de el lugar yacía como la recordaba aquella piedra intacta, tal y como el anciano lo había predicho. Ella se acerco e introdujo su mano dentro de ella y saco el costalito con el cofrecito que había introducido el anciano hacía ya tanto tiempo. Se lo extendió a Elther, quien lo tomo ansiosamente, mientras ella revivía sus recuerdos de su última visita a ese lugar. Derramo algunas lágrimas al recordar al anciano morir a manos de los Yuarmios, ella misma revivió el dolor que sintió al ser lastimada en ese mismo lugar y recordó algo que había olvidado, no era ella realmente quien había muerto ahí sino un señor de edad madura que había visto en lugar de su propio reflejo al observarse en espejo del anciano.
— Es, es lo que creo. Rameiran había estado buscando y la razón por la que mato ha aquel anciano — explico excitado Iliac
Todos se encontraban ansiosos de conocer que era lo que contenía aquel cofrecito que Lucil había sacado. Elther tomo el cofrecito y lo abrió rápidamente, para encontrar dentro un mapa que Sirine reconoció en seguida.
— No puede ser que haya estado tan cerca, que hayamos estado tantas veces tan cerca de él y jamás hayamos dudado de que estuviera ahí— dijo Sirine al ver que se trataba de un planeta muy cercano a la Galaxia donde se encontraba Kara.
— ¿Te sucede algo, Lucil? — pregunto Azuer minutos después de haber salido del planeta de las tres dimensiones. Y es que en todo el camino Lucil se había mostrado muy reservado y confundida. El revivir lo que había sucedido en ese lugar había sido muy difícil para ella, pero aun más había sido dejar que se alejara la anciana sin poder hacer nada.
— Solo estoy un poco cansada — repuso ella
Los chicos habían estado muy excitados con la perspectiva de llegar a conocer a una de las civilizaciones más antiguas del universo. Los Thankfens habían sido una de las civilizaciones con más desarrollo histórico y descubrimientos espirituales que había tenido el universo. Pero también era conocido que su existencia se había visto terminada por los Yuarmios hacía ya muchos años luz. Pero ahora este nuevo descubrimiento, del nuevo paradero de los Thankfens abría un mar de posibilidades no solo para Lucil y su nueva posibilidad de destruir a Rar sino en todo el universo todo querrían saber lo que realmente oculta el mundo de la otra vida. Y no solo el círculo interior soñaba con descubrir esos enigmas sino que todos estaban de acuerdo en que todo el universo debía de conocer la verdad. Por otro lado Lucil no había logrado olvidar aquel encuentro con la anciana, pero eso no solo le daba pie a estar en desacuerdo con sus hermanos sino tal vez comprender ambas partes, los Thankfens al no descubrir su secreto podría seguir viviendo en tranquilidad como la dimensión del silencio que para eso había sido formada. Como para ellos mismo como seres vivos que como cualquiera desea saber lo que oculta el otro mundo.
— No creo que sea correcto hacer eso — repuso Lucil una tarde cuando todos planeaban su encuentro con los Thankfens
— ¿Por qué? — protesto Elther — No solo ellos tienen derecho de conocer el derecho de la muerte
— Existe un equilibrio en el universo. Eso lo sabemos. Pero pienso que debemos de conocer más de nuestra futura existencia en ese lugar— explico Iliac
— Además todo eso es muy subjetivo. ¿Qué puede suceder? — pretexto Sirine
— Como bien lo han dicho, existe un equilibrio, por algo es que no sabemos no pueden la gente entrar y salir de ahí a su voluntad — objeto Lucil — No piensan que tal vez podría romperse todo el equilibrio entre ambas dimensiones si todo mundo tiene entrada libre a un lugar en el cual no debería estar sino hasta terminar con su vida en este universo.
— Entonces sugieres que todos deben seguir en la oscuridad cuando hay alguna posibilidad de conocer la realidad — objeto Lara
— ¿Acaso no es mejor conocer la realidad Lucil? O dime ¿Te sentías muy feliz cuando no sabias nada de lo que realmente es tu realidad? — pregunto Iliac
— Pues realmente si, era mucho más feliz no sabiendo nada de esto — dijo Lucil — Por lo menos mi vida no era tan complicada
— Pienso que todos tenemos derecho a saber la realidad — dijo Sirine
— No piensan en que existen en ese mundo muchos seres como Rar. ¿Díganme acaso les gustaría que este universo estuviera plagado de ellos? — refuto Lucil
— Hay veces hay que hacer algunos sacrificios — contradijo Azuer
— Además siempre existiremos nosotros para destruirlos — insistió Elther
— No saben lo que dicen. Ustedes jamás se han enfrentado a él. Es algo que jamás le desearía nadie — dijo Lucil un poco afectada al recordar cada uno de sus encuentros con Rar
— En eso puedes tener razón, pero si logramos destruirlo. Los demás… — dijo Sirine
— ¡Los demás…! ¡Ustedes no comprenden nada! — exclamo molesta Lucil — Los Thankfens dieron su vida abandonaron su hogar a su familia TODO para guardar el secreto y ustedes piensan que se lo dirán tan solo porque son Karianos
— NO porque somos LA COFRADÍA — irrumpió Elther
— Pues yo no los acompañare — dijo furiosa Lucil
Todos se quedaron sorprendidos al escuchar su respuesta y aun que ellos no se habían percatado, cada día se notaba Lucil más diferente. Ahora era mucho más sensible y humana. Se iba olvidando cada día más de lo que era, convirtiendo su esencia. Empezándose a parecer cada día más y más a la espiritualidad de la Fuente.

Todos estos cambios no habían sido muy visibles para sus hermanos que ahora se encontraban más preocupados por encontrar aquel secreto que por ella misma.

Esa noche Lucil salió en busca de los Thankfens. No permitiría que sus hermanos arruinaran su única oportunidad de terminar con Rar. Ella bien sabia que los Thankfens jamás le dirían la verdad a sus hermanos si ellos se llegaran a enterar que darían a conocer su secreto.

No fue muy difícil llegar al nuevo planeta que habitaban los Thankfens y mucho menos encontrarlos. Ellos eran tal y como los recordaban Lucil. Solo que ahora la observaban con interés, pese a que ella no era tan diferente como se había imaginado ser.
Ella camino entre la gente intentado saber cuál sería su siguiente movimiento. Hasta que repentinamente una mujer —que llevaba compras— se acerco a ella y pregunto
— ¿Estas perdida? ¿Te puedo ayudar en algo?
— Si. Tal vez usted me pueda llevar con su patriarca —pidió Lucil
La mujer no se vio muy convencida ante esto, pero en ese momento una joven se acerco a Lucil y pidió que la siguiera — como aquella vez en que el niño le había pedido lo mismo. Después de haber caminado por un largo camino, la joven le mostró una cabaña igual a todas las demás por las que había pasado.
— Nuestro Jeque la espera — dijo la joven mostrándole la entrada de la cabaña
Lucil entro recelosa —como en aquella ocasión — viendo al viejo jeque Thankfen meditando. Ella se incomodo y prefirió esperar afuera, pero cuando ella salía el Jeque dijo
— No es necesario. Te sentí cuando llegaste. Además He estado esperando mucho tiempo por esto
— ¿Por qué? — pregunto Lucil
— Por tu llegada. He sabido lo que has venido a buscar, y como supiste de nosotros
— ¿Pero, como? Si yo jamás le he dicho a nadie como me entere de ustedes y acepción de mis hermanos nadie sabe porque los busco
— Los caminos del saber son muy distintos. Los Thankfens son especialistas en conocer la respuesta de algunos de ellos
— Entonces, Si usted ha sabido el motivo de mi llegada a este lugar. ¿Quisiera saber si podrá ayudarme?
— Me temo no será posible
— Si usted sabe todo lo que me ha traído hasta aquí. Sabrá también que tanto daño puede ocasionar todo esto — pidió Lucil
— Yo lo sé. Todo mi pueblo sabe lo que puede ocasionar cualquier ser de ese tipo en este mundo, pero también sabemos que si descubrimos nuestro secreto. El mundo lo conocerá y no solo ese ser podrá entrar a este mundo. La dimensión del silencio también se verá afectada y los seres que viven ahí no podrán seguir descansando como realmente es el cometido de aquel lugar.
— Pero, por favor. El puede causar mucho daño a este mundo. Además yo solo… — suplico Lucil
— El secreto ya te ha sido revelado indirectamente. Has estado ahí antes. La marca se deja ver en tus acciones
— ¿Pero?
— Ellos te lo dijeron. Sabes cómo encontrar en el camino. Sin que nuestro secreto sea revelado. Solo tienes que recordar. Debes pensar en lo que ahí sucedió.
Lucil salió de la cabaña aun más confundida, ella había esperado que el Jeque le hubiera dicho las cosas, no deseaba buscarlo por sí misma— estaba tan cansada de hacerlo, deseaba que la ayudaran—

En ese momento en el castillo don de sus hermanos vivían se estaba desatando la discusión de ir o no ir con o sin ella y es que sus hermanos la habían buscado por todo el lugar tratando la de encontrar para intentar convencerla de sus convicciones, pero no habiéndola encontrado habían emprendido la búsqueda solos.

**********


Lucil llego a Kara muy triste y mucho más confundida de lo que ya estaba. Deseaba con todo su ser poder encontrar la salida de aquella encrucijada, pero aun resonaba en su cabeza aquellas últimas palabras del viejo Jeque
— Lo que quisiera, es recordar lo que ellos me dijeron — dijo taciturnamente Lucil tratando de recordar cada momento en el que había permanecido en la dimensión del silencio
Permaneció por largas horas pensativa tratando de encontrar la respuesta, hasta que llegaron sus hermanos casi en la madrugada
— ¿Qué se supone que debemos hacer? — reprocho Azuer al cruzar por la puerta interdimensional justo en la habitación donde se encontraba Lucil — ella los puso en nuestra contra, cuando lo único que queremos es ayudarla
— ¿Qué tienes que decir en tu favor? — pregunto muy serio Elther
Los demás chicos la miraban recelosamente. Ella no se inmuto ante su llegada, es más no se había percatado siquiera de que estuvieran ahí. Yacía sola con sus pensamientos sentada con la cabeza oculta bajo sus manos frotándoselas en su rostro. De súbito se puso de pie y lanzo un profundo gemido de frustración — que lleno toda la habitación de sonido — y empezó a pasear con la cabeza agachada por toda la habitación. Iliac intento acercarse a ella, pero ella no se lo permitía yendo y viendo muy rápido de un lado a otro, hasta que de pronto Azuer en medio de su enojo consiguió pararse frente a ella, tropezando con ella.
— Lo siento no te vi — dijo Lucil al levantar la mirada y ver que Azuer está parado frente a ella muy molesto
— ¿Por qué lo hiciste? — pregunto acusadoramente el — ¿Por qué tuviste que arruinar todo? ¿No podías esperar a que nosotros intentáramos hablar con ellos?
— ¿Por qué no nos permites ayudarte? — pregunto Iliac a la vez que todos se acercaban a ella encerrándola en un pequeño círculo, mirándola acusadoramente
— Si tanto les interesa ese secreto simplemente lo hubieran tomado. ¡No por eso pertenecen a la Cofradía! ¿O dime Iliac, cuando tiempo te puede tomar, sacar de la mente de aquel viejo Jeque, aquel secreto? ¿CUANTO? ¿DOS, TRES SEGUNDOS? — dijo molesta Lucil
— De eso no se trata — agrego Iliac calmadamente
— Pues no me interesa de lo que trata. Ese es SU PROBLEMA. Yo tengo cosas más importantes en que pensar que en un secreto que ahora ya no me sirve de nada
Término Lucil diciendo, para después salir corriendo, sin poder contener las lagrimas.

Esas y las siguientes noches fueron las más tristes que había pasado en Kara, todos se había puesto en su contra. Y ahora que necesitaba más de su apoyo ahora estaba sola sin poder gritar auxilio y alguien llegara a ayudarla. Todo fue dolor y soledad. En las siguientes semanas ninguno de sus hermanos se paro dentro del castillo, pese a que en su interior deseara que por lo menos Iliac se presentara y aun que por más tonto que pareciera en su interior pensaba que él no estaba en su contra pero no entendía porque no estaba ahí con ella.
Por otro lado, el círculo interior se había negado rotundamente a seguir ayudando a Lucil, pese a que Iliac había intentado hacerlos cambiar de opinión.
— El amor que le tienes te ha cerrado los ojos. No entiendes que gracias a ella, se le ha negado a todo el universo el derecho a la verdad — alegaba Azuer que había sido el que de alguna manera ahora había logrado convencer a todos, aun Elther a veces pensaba que había sido muy drásticos al abandonarla y pensaba como Iliac que luchaba por intentar ir con ella, solo las palabras de Azuer resonaban en su mente y lo detenía a su lado —Además Tu eres nuestro hermano y estas en esto con nosotros, no puedes abandonar tus creencias, ella jamás lo haría. Así como tu apoyo en nosotros — a lo que siempre Iliac respondía con una mueca de dolor y su hermano Elther lo sostenía apoyándolo pero con la firme ida que Azuer tenía razón.
— Es suficiente la separación de la Elegida, con la Cofradía, como para ahora sumar la separación de un miembro del círculo interior o el mismo Elegido. La hermandad es lo más importante, es lo que olvido Lucil y por lo que pelea Azuer— agrego Elther
— Así es ella, en innumerables ocasiones ha hecho cosas peores, sé que no es una cosa sencilla, pero no simple podríamos olvidarlo. ¿Por qué debemos seguir con esto?, sabiendo que muy probablemente ella morirá a manos de Rar. ¿Acaso eso no les importa? — alego Iliac
— Iliac no debes olvidar que ella tiene la protección del Legado de la Luz — dijo Elther
— Como puedes estar con ella sabiendo que a causa de ella jamás sabremos lo que oculta la dimensión del silencio— alegaban Azuer cada vez que Iliac comentaba sobre la idea de ir en busca de Lucil.
— No debemos pelear chicos, suficiente con la separación de la Cofradía — intervenía siempre Elther
Ahí fue donde termino la discusión sobre el tema de Lucil y si volver o no al castillo en los siguientes días, habían determinado olvidarse por un tiempo del Legado y de las tonterías de la Elegida para disfrutar de algún tiempo para ellos como hace tiempo no lo hacían. Sabían que en ese momento Kara estaba bien y que pese a lo que pasara la Fuente los contactaría si había algún peligro en la Comunidad, por otra parte Lucil al parecer no deseaba su ayuda pues la respaldaba el Legado.
— Además nuestro padre ha hablado de Miriar. Si Rar llega a este mundo, lo más posible es que este con ellos — agrego Lara
— Es tiempo de ocuparnos de saber los planes de los Mirianos y sus aliados, no podemos permitir que la situación se nos salga de las manos — agrego Sirine
Iliac respiro profundo «Lucil deseo estar contigo, ¿Por qué haces las cosas tan difíciles?¿Porque no aceptaste mi ayuda incondicional?»
— Ellas tienen razón Lucil se ha olvidado de todos los problemas de la Comunidad, ella simplemente la absorbió Rar— dijo Azuer
— Bien chicos entonces, esta dicho. Nos ocuparemos de lo que realmente es nuestro trabajo y nos olvidaremos de los caprichos de nuestra hermana. Ella misma cerró las puertas de la única posibilidad que teníamos de ayudarla — dijo Elther
«Ella puede lograr lo imposible, ¿Cómo le puede dejar de interesar su última salida? Ella misma lo dijo, no podía darse por vencida o significaría la muerte. Además dijo que ya no le interesaba el secreto de los Thankfens. ¿Por qué? ¿ella lo sabrá? Ellos no se lo dijeron; de eso estoy seguro. Pero donde pudo haberlo conocido. Como sea Lara tiene razón. No podemos dejar desprotegida a la Comunidad. Aun que mi corazón grite que debo estar a su lado. Tengo primero que asegurarme del bienestar de la Comunidad, amor mío perdóname.



Por otro lado Lucil se sentía tan agobiada y suplicando cada día con todo su ser que su interior le revelara lo que había estado buscando desde la visita de los Thankfens.
Los días para ella se convertían en noche sin poder ver la luz, a veces pensaba que sus hermanos se habían portado egoístamente con ella pero considerándose en su lugar, ella también pensaría lo mismo si no hubiera estado ya en la dimensión del silencio y supiera lo que ahora sabe. Ahora comprendía a los Thankfens y su renuencia a revelar su más antiguo secreto. Y ahora ella se sentía más alejada de este mundo que ahora ya no lo veía como suyo.

En innumerables ocasiones se había preguntado el porqué sentía la necesidad de regresar a aquel lugar donde los espíritus vivían y que ahora deseaba encontrar una vez más, no solo porque ahí radicaba el secreto de la destrucción de Rar, sino porque algo en su interior la impulsaba a volver, aun no sabía qué pero estaba segura que con el pasar del tiempo este sentimiento se habría cada vez más fuerte inundando su propio ser y su realidad. Por otra parte la ausencia en esas semanas de sus hermanos había traído consecuencias inminentes a su vida. Se había visto en varias ocasiones envuelta por un profundo vació en su ser, que no lograba identificar si era por la ausencia de su familia o por el deseo que se iba haciendo más irresistible de volver a la dimensión del silencio.
Había momentos en la que ella se aseguraba que estaba despierta, pero su propio ser se inundaba de oscuridad, pena y de una sed de escapar a toda su realidad. En otras ocasiones también, sentía como alguien la llamaba inexplicablemente, no sabía porque, ni quién era, pero desconocía el llamado, pese a que era muy parecido al que la Fuente empleo alguna vez para traerla por primera vez a Kara.

Con una ligera voz en su interior que pedía que viniera, ella siempre despertaba con un sentimiento de vació añorando tener algo, pero que mil veces se preguntaba si sería reales, los llamados se hicieron tan frecuentes hasta que ella pensó que tal vez era la Fuente
— ¿Tú has sido quien me ha estado llamando? — pregunto una tarde Lucil a la Fuente
— No sé de lo que estas hablado. La ausencia del círculo interior es más marcada dentro de este castillo, es lo que te hace pensar en cosas que no suceden — repuso la Fuente
— Eso no es algo que yo haya decidido. Lo que no puedo entender es que tú que siempre sabes todo lo que sucede. ¡Como dices que no lo has sentido! Es algo muy predominante. Siento que algo o alguien me pide que vaya a su lado es un llamado que siento con todo mi ser ahora, al principio todo empezaba como un leve rumor pero ahora mi propio ser clama por saber quien lo hace siento una profunda necesidad de reunirme con él, a veces pienso me dolerá el no acudir al llamado.
— Lo describes como si fuera un llamado del más allá. Algo que clama a tu interior.
— Algo que le clama a mi alma ir a su lado.
— Es el llamado del alma
— ¿El llamado del Alma? ¿Esto tendrá algo que ver con la dimensión del silencio?
— No sé qué es lo que quieras saber acerca de dimensión del silencio, ya que esta siempre ha sido un misterio para todo ser viviente.
— ¿Hasta para ti? — pregunto retadoramente Lucil
— Para todos


La salida del círculo interior de Kara fue muy repentina principalmente causada por el arrebato de ira de la mayoría. Tanto Elther como Azuer eran los más furiosos por tal situación, pero ya que Elther siempre había sido un poco más centrado en sus ideas había tratado de mantener el equilibrio todo ese tiempo entre sus hermanos. Algunos pensaban que era injusto el hecho de haber salido de Kara siendo Lucil la culpable de todo. Pero en opinión de Elther este era el principal castigo que podía ser para Lucil, simplemente por el hecho de que tendría que hacerse cargo ella sola de la Comunidad Kariana, Ahora que todos ellos tenía una misión fuera de la Comunidad. Aun que días después habiendo platicado con Iliac —que en varias ocasiones había intentado regresar a Kara a escondidas de sus hermanos— es que se dio cuenta de su grave error.
— No creo que esto sea lo mejor para todos. Es más creo que es algo muy infantil lo que estamos haciendo — dijo Iliac
— Eso lo dices ahora. Porque si esto hubiese sucedido hace algunas semanas pensarías igual que Azuer y no solo considerarías que la que debía ser expulsada debía ser ella. Sino que serías capaz de decir que necesita un buen acomodo de ideas con ayuda del desfibrilador — repuso Elther
— ¡Aunque en ese tiempo me llevase mal con ella. Jamás habría pedido eso para ella! Sería como llevar a la misma muerte a mi padre y ahora a mí también. No sabes…
— ¡No sabes cuento sufro por no estar a su lado! — repitió santurronamente Elther
— ¿Es que no piensas en lo que puede suceder?
— Rar no ha atacado en varias semanas. Ella no corre peligro ahora. No hasta que tenga el tiempo suficiente y razone correctamente su situación. Hasta entonces no regresaremos
— ¡Entonces jamás lo haremos! — exclamo cansadamente Iliac
— ¡NO! Solo un tiempo razonable en el que ella comprenda la situación
— ¡Porque no solo olvidarlo!
— Porque no solo seguir adelante


La luna recalcaba la sobra de una chica oculta en el templo de Rar, esperaba escondida detrás de la última pilastra. Observo las abluciones de los Miriar hacían a su Dios. No soporto más y se alejo con paso decidido, intentando escuchar a su alrededor las conversaciones. Todas giraban en derredor de tareas cotidianas. Lara esperaba encontrar algún indicio de que le dijera de la llegada de Rar, pero la gente, seguía creyendo simplemente en un ídolo ciego.
Había presenciado varias reuniones del Pugilato Miriar, sondeando sus sentimientos. «La premura es evidente, pero no es como nosotros pensábamos, Miriar ahora está indefenso. Los Yuarmios no les apoyan directamente, solo si estos fueran más fuertes declararían su alianza a este planeta. Los Singoales aun les son fieles al igual que los Alfernos Elther e Iliac tendrán que ir. ¿Cómo les estará yendo a Azuer y Sirine con los Alfernos? Tendré que seguir aquí por algunas semanas más. Al menos hasta estar segura de Rar tiene algún tipo de comunicación con ellos. Oh si ellos al fin se decidirán por pedir la Alianza a la Comunidad como la mayoría de los Miriar desean. ¿Es una tontería dudo que la Comunidad al menos lo considere después de todo lo que ha pasado?».
***********

Ella estaba recostada jugueteando con lo que alguna vez había sido la medalla más preciada de su madre y que alguna vez le había sido heredada y que ahora que solo tomaba cada vez que se sentía nerviosa. Jamás había sido supersticiosa, pero desde que había llegado a Kara — y después de haber vivido y visto todos aquellos incidentes extraños — había cambiado por completo de pensar sobre la magia.

Estaba fastidiada de esa quietud, así que sin más se levanto estrepitosamente y camino caprichosamente viendo todos los cuadros que adornaban el castillo, así como los adornos en las vitrinas que llenaban aquel pasillo que había caminado tantas veces sin mucho interés.

Lucil jamás se había percatado de la belleza de todo lo que la rodeaba. La vida que en si irradiaba el Nurrudil de la Fonte. Al parecer lo único que opacaba esa belleza era la soledad. Pensó Lucil al sentirse completamente sola —Y no es que se hiciese gran diferencia cuando sus hermanos estaban ahí, realmente no la había, solo el hecho de saber que no estaban ahí era lo único que cambiaba—. Deteniéndose pensativamente frente a una pintura familiar de algún antepasado. Ella la observo sin mucho interés. Sus rostros reflejaban alegría y pulcridad, infundados en ropas antiguas y muy extravagantes para el gusto de Lucil.
Cuando de repente escucho un leve susurro que provenía de los cuartos de sus hermanos. En ese momento Lucil no cupo en su felicidad y corrió abriendo la primera habitación, para encontrarlas vacía; acto seguido continuo con las demás tratando de encontrar de donde había provenido aquel rumor.
— ¡Lara! ¡Elther! ¡Chicos! — gritaba por todo el pasillo Lucil al ver que no había nadie.
Su desilusión había sido atronadora y lloro una vez más por su situación.

Esa tarde Omed había intentado mantenerse más tiempo con su hija, pero por cuestiones de trabajo no había logrado más que llegar al anochecer de cada día, encontrando siempre triste. Eso le preocupaba demasiado, no solo por el hecho de que ahora sus demás hijos no estaban más en el castillo, pese a que él les había suplicado que volvieran, no podía obligarlos a mantenerse ahí ahora que Kara no corría ningún peligro, además el trabajo que estaban haciendo era necesario. Sin embargo su hija, al parecer había sido la más afectada con todo eso. Viéndola siempre ir y venir por los pasillos de aquel castillo solo. Cada día que pasaba aquella imagen de su difunta esposa haciendo lo que ahora su hija hacia venia a su mente y le llenaba de temor que Lucil tuviese el mismo final que su madre.

Por otro lado Lucil habiéndose visto siempre sola recurrió a su único tesoro que ahora le hacía compañía cada vez que se sentía tan triste, y es que ahora lo único que llenaba su vació eran los diarios de su madre que leía constantemente como esa noche.

“Soy tan feliz, hoy después de tanto tiempo puede decir que es un día perfecto mi pequeña es el ser más importante y valioso para mi en la tierra, ayer la lleve en compañía de mis dos pequeños al parque. ¡Se divirtieron tanto! Sobra decir que mi linda niña será tan hermosa como mi difunta abuela. Aun que he de decir que cada día que pasa es aun más marcado el cambio en la actitud de los niños respecto a ella. El pequeño Elther solo quiere jugar y hacerle maldades pero Iliac es un poco más atento aunque he de decir que es un poco celoso. ¡Espero que con el tiempo cambie eso! …”

Lucil detuvo su lectura en esa parte para después continuar algunos párrafos más adelante siempre hablando de cómo había sido sus primeros meses de vida al lado de su madre. Detenidamente cambio de diario y observo uno más reciente y al parecer el último que su madre había escrito en si vida.
Lo ojeo rápidamente abriéndolo al azar leyó “… esto ya es suficiente jamás he pensado en que podría ser así me llenaba de miedo aquella maldición, pero ahora todo es diferente la historia se ha reescrito para mi, realmente siento lo que sufrirá mi hija por mi abandono, y me preocupa el pensar si es que ella alguna vez me perdonara, pero el saberme sola y aquel lugar que me llama y me invita a ser feliz. Jamás lo he visto, pero son dichosos los que lo han sentido, yo he sido privilegiada con ese don y espero que tanto mi pequeña como Omed me perdonen. No espero que me entiendan, pero al menos no deben sufrir por mi abandono, que ni yo misma comprendo y entiendo. Todo termina e inicia en un sin fin de pros y contras pero deseo conocer la verdadera felicidad que se oculta detrás de aquel mundo que mi madre me mostró por primera vez con sus enseñanzas y que después mi verdadera madre me reafirmo con su mismo ser.”

Lucil quedo estupefacta, no lograba entender, pero no podía ser cierto. Su madre no podía haber estado alguna vez en la dimensión del silencio y que tenía que ver eso con el abandono de ella. Prosiguió buscando a un más interesada pensando que tal vez su madre tendría una clave de cómo volver a ella.

“Hoy por primera vez en mi vida conocí a los seres más impresionantes de mi vida, puedo decir que son muy peligrosos para un ser vivo normal, pero yo puede estar con ellos por algunas horas sin que me hieran daño. Nos entendimos tan bien en cuento nos encontramos, ellos saben quién soy. Y ahora es cuando le doy gracias a mi madre por haberme enseñado todo cuanto sabía. Gracias a ella podré hacer mi sueño realidad. Estos seres son los únicos que conocen los secretos de ambos mundos y por medio de ellos llegare a conocer lo que más anhelo en mi vida. Ellos me ayudaran a encontrar la respuesta. Todo está en tan solo dejarse llevar sin importar las consecuencias porque lo más importante ahora, es vivir lo que puede ser y no lo que ya fue…” Continuaba explicando el lugar donde ella los había encontrado. Hallando varias similitudes con aquellos seres que habían a tacado a Lucil y que causa ellos casi perdía la vida.
Llego a la memoria de Lucil aquello que alguna vez Umilime le había dicho y que sin duda alguna se trataban de aquellos espíritus de los cuales había sido víctima.
Sin importar más lo que pudiese pasar regreso sin dudar aquel bosque que rodeaba Iribel. Al momento no se hicieron esperar la llegada, de los que tanto ansiaba encontrar, deseando para sí misma que no sucediese como aquella vez.
En un par de segundos se vio rodeado por un par de ellos, dejando solo entrever la sensación de ser observada por algo transparente. Ella tembló a recordar el anterior incidente. De repente como una gran atajada sintió como algo ajeno a ella tomaba parte de sí. Solo que ella seguía manteniendo por completo control de sí y por un momento sintió como aquel ser luchaba por salir de ella. Segundos más tarde tomaba ella completo control de la situación haciéndose uno con aquel espíritu extraño conociendo todo lo que él sabía y viceversa, fue cuando el dejó de luchar sabiendo que ella no era como los demás ella conocía su verdad y su hogar, al cuan ansiaba regresar ahora que había estado tanto tiempo lejos. Ella mientras tanto sentía como una imagen — cual película vieja — se tornaba frente a ella viéndose rodeada de una penumbra, mirando a su alrededor para tratar de reconocer el lugar, pero al instante algo logro llamar su atención ahí estaba como al última vez en que ella había estado en uno de ellos, abierto y dispuesto a tragar tus ilusiones y tus más profundos temores para alimentarse y así poder seguir viviendo. Intento entrar al bortex cubriéndose de valentía para evitar ser absorbida por el o tentada por alguna de sus sombras.
Dentro el bortex estaba iluminado de una luz grisácea que lastimaba la vista y que no dejaba ver más allá de un metro de distancia. Sin percatarse gran número de seres extraños le rodearon que ella reconoció al instante, eran Thankfens. Thankfens tan pálidos que parecían muertos. En ese instante Lucil fue absorbida de improvisto y se vio una vez más en el bosque sintiendo como el espíritu se alejaba rápidamente.
Camino a la puerta que la llevo de nuevo a Kara. ¿Qué quería significar todo eso? ¿A caso su madre había visto lo que ella? De ser así. ¿Por qué?, ¿Por qué? ¿Cómo fue?
Ella siempre había pensado que su madre había sido un ser muy especial, inicialmente como persona y después como señora de la luz. Pero lo que no entendía es porque si su fuerza superaba a la de ella, al extremo de que aquellos espíritus no le hacían daño. ¿Cómo es que habían muerto? Si la Fuente le había dicho que ella misma podría sobrevivir a tal maldición.

Olvido por un momento sus cavilaciones acerca de su madre para volver a lo que en ese momento le importaba más. Donde podría estar aquel bortex, pensó por un momento, que estos se crean de los principales temores y que tomando en cuenta que…
— ¡Eso es! — Exclamo excitada para sí — debo de estar muy cerca de los Thankfens.
En pocos segundos estuvo en el planeta de los Thankfens, con un poco de miedo por el hecho de que no fuera bien recibida dado que al parecer sus hermanos no habían quedado en tan buenos términos con ellos. Pero lo más importante era encontrar el bortex. Pero por dónde empezar, el planeta era inmenso. Camino poniendo especial atención a todo su entorno. Esperando que por alguna especie de inercia diera con lo que tanto buscaba.

El planeta de los Thankfens carecía del color verde como Kara o la misma Tierra. En su lugar la mayoría de las plantas eran de una textura muy delgada y de un blanco grisáceo.

Lucil caminaba muy despacio y con algo de dificultad debido a que le costaba un poco de trabajo respirar, además de que sentía un constante deseo de devolver el estomago. Sin importar lo que le sucedía ella debía encontrar el bortex.
— ¿Pero por dónde empezar?— se pregunto a sí misma, al verse en medio de un bosquecillo rodeada de grandes rallos blanquecinos
— ¡Es evidente! — Continúo hablando consigo misma. Al momento camino apresuradamente en dirección al lugar donde habitaban los Thankfens.

Los Thankfens vivan en un islote rodeada por una gran laguna entre conectada por una serie de puentes de rodeaba la isla. Lucil tuvo que caminar en derredor de aquella laguna, lo que tardo más de un mes. Fue hasta que ya perdía las esperanzas que pudo ver entre la espesura de la hierba que una caverna se entre mostraba, oculto debajo de uno los puentes.

Ella se acerco algo dudosa, pues había pasado por aquel lugar varias veces y nunca había visto aquella penetración. Entrando en la oscura cueva, alumbrada por una pequeña linterna, que había llevado consigo. Por cerca de más de una hora en que la cueva era algo inclinada y por lo que podía suponer pasaba por debajo del agua — cual si fuese puente subterráneo—. Cuando empezaba que esta nunca tendría final y que había sido inútil su incursión se percato tras de sí una pequeña bisección por la cual decidió ir. La que aun era más oscura que la anterior, pero con cierto hedor a podredumbre que se percibía desde solo algunos metros de la entrada.

Ella siguió caminando hasta que frente así una niebla densa cubría el camino de la caverna — eso le recordó a como era el bortex del castillo— Ella atravesó sigilosamente la pared de niebla, para entrar a un lugar de aire pesado con olor a rancio que casi le ocasiono un desmayo. En tan solo unos segundos, varios Thankfens la rodearon cerrándole el paso por completo. Ella los ignoro viendo que en el fondo del bortex aquella pared que la llevaría a lo que tanto deseaba conocer, pero en ese momento algo más llamo su atención y es que las paredes del bortex se encontraba tallada una antigua inscripción la cual ella calco con mucho cuidado.
Después de ello Lucil regreso al castillo.

Pese al trabajo que había representado para Lucil descifrar los viejos enigmas de la inscripción que había encontrado en el bortex, a había conseguido conocer la relación de relación de dos de las civilizaciones más antiguas de aquella galaxia. Al parecer los Karianos habían tenido una relación muy estrecha con los antiguos Thankfens, al extremo en que estos los había ayudado a evitar —por primera vez en su historia — la destrucción de su especie y es que los Thankfens jamás había sido una raza adiestrada en el combate por siglos había amado la quietud de la noche, la tranquilidad del alba y el amor filial que sentían por el mundo que les rodeaba. Siempre se habían encargado de adiestrar a los más jóvenes en la sabiduría de la espiritualidad olvidando todo lo demás. A diferencia de ellos había abarcado todas las áreas de conocimiento avanzando a lo que eran actualmente.
En ese tiempo ambas razas luchaban por la conservación de sus especies y su historia, ayudándose mutuamente los Thankfens llegaron a confiar su más íntimo secreto a los Karianos. Permitiendo así que los Karianos conocieran la verdad sobre las cosas, pero aun los Thankfens había condicionado ese secreto a los más sabios de esa especie, permitiendo que los Karianos tuvieran contacto con algunos seres de luz — como en aquel entonces con la Fuente.
Pero tal sabiduría se fue perdiendo con el paso del tiempo al igual que la amistad con los Thankfens por razones que no fueron claras ni si quiera en ese tiempo.
Los Thankfens por su parte había quedado tan afectados por tal rompimiento que había dejado para la posteridad aquel legado grabado en piedra resguardada por sus muertos, que había tomado vida gracias a la fuerza del bortex que custodiaba la entrada.
En ello Lucil había encontrado que existía un pequeño libro en donde encerraba todos los secretos que había vivido los Karianos en sus viajes a la dimensión del silencio. Lo que ahora buscaba con tanto afán. Por todo el castillo y lo que la Fuente se había negado a decir donde se encontraba, apelando que esos secretos pertenecían a eso, al olvido como había permanecido hasta ese momento.

Lucil lo comprendió al instante, ella también así lo sentía pero debía encontrar alguna solución.
Es así que buscando entre los antiguos libros del Legado de la Luz, exhausta de ojear y ojear — sin encontrar nada que le sirviera — que cayó en un profundo sueño que en un principio fue dulce y consolaba su cuerpo del cansancio que sentía. Fue entonces que una figura se formo dentro de su mente. Un ser de ojos oscuros y de mirada diabólica, parado frente a ella caminaba lentamente mientras el aire la ahogaba inundando su cerebro, sin dejarla pensar, llenando el ambiente de un pequeño murmullo que helaba la sangre.
Lucil intento huir de aquel ser que ha cada segundo se aproximaba más a ella. Luchando contra su propio cuerpo para que reaccionara.
El extraño camino algunos metros más, cuando Lucil consiguió salir corriendo, al momento todo el lugar fue llenado por una voz inquebrantable que gritaba
— ¡POR SIEMPRE ME PERTENECERÁS!
Aquella voz hizo vibrar de pánico a Lucil que despertó inmediatamente, quedando en ella solo la sensación de aquella voz y esos ojos que le inspiraban pavor.


Sirine camino al lado del río de fuego, mientras observaba a lo lejos a su novio cuidándose de no ser descubierto, penetro rápidamente la pared y después de algunos minutos regreso a su lado.
— Podemos pasar — dijo en un susurro Azuer
Ella le siguió muy de cerca, tomando su mano para traspasar las gruesas paredes del palacio de los Alfernia.
— La última vez que estuvimos aquí, Lucil salió lastimada — dijo Sirine
— No es tiempo de hablar de ella. Tenemos una misión y hay que enfocarnos en ella
— Tal vez nos dejamos llevar por las circunstancias, muy fácilmente
— ¿Consideras justo lo que paso? — pregunto molesto Azuer y después agrego — dimensión B
La figura de ambos se difumino en el trastoque del entorno. Los dos caminaron silenciosamente expectantes ante cualquier sonido. Ella le tomo de la mano e intento comprenderle. «He pensado mucho en lo que hicimos y creo que esto resultara mal. Lucil no es una chica muy fuerte, pero jamás ha tenido que soportar una situación de ese tipo. Necesita de nosotros, pero que hacer, el esta empecinado en lo mismo y esto están importante que no podre evadirlo». Llegaron después de algún tiempo a la sala de reunión; escucharon un pequeño rumor que provenía de la reunión, traspasaron a la sala de reuniones y guardaron silencio mientras escuchaban.
— Etera se ha puesto de acuerdo los Corzas para rehusarse a combatir, están de acuerdo con los Mirianos, desean la protección de la Comunidad — dijo un viejo Alferno más cercano a los hermanos
— Es tonto pensar de Miriar conseguirá la protección de la Comunidad — agrego uno más
— Solo desean perseguir el poder, siempre han sido más que ratas rastreras en busca del poder — dijo Reitón el jefe de los Alfernos — maldita la hora en que me convenciste Trober el hacer tratos con ellos.
— Yo señor — dijo tartamudeando Trober, que era el hombre de mayor edad
— No habrá contemplaciones, no podemos permitirnos quedarnos solos, los Karianos no son un pueblo guerrero, todos los sabemos, sin embargo la llegada de la Elegida ha arruinado todo y ahora estás tan vulnerables como jamás lo hemos estado. Los Yuarmios no desean apoyarnos directamente hasta no saber el desenlace de todo. Y los Singoales siguen siendo fieles a Miriar — añadió Reitón
— Se sabe que los Singoales tienen la esperanza de la llegada de Rar , su majestad — agrego el más joven
Sirine se quedo en silencio apretando fuertemente la mano de Azuer, quien miraba expectante
— De nada nos servirá su llegada si no es pronto, nuestras colonias se están revelando, estamos perdiendo todo lo que ya teníamos. Es tu última oportunidad Trober. ¿Qué es lo que debemos hacer?
— Su majestad yo….
— ¿Qué decisión debemos tomar?
— Su majestad, si me permite opinar — dijo el más joven observando a Trober — debemos esperar y asegurarnos de las colonias y aguardar a los Yuarmios, ellos son los más fuertes por ahora; sin su apoyo ni los Singoales, mucho menos los Mirianos podrán salir avante en esta guerra.
Reitón miró al joven reconsiderando sus palabras y miro a Trober impaciente
— Su majestad opino lo mismo solo que debemos asegurarnos de las lealtades de Miriar, no se pero la consideración de pertenecer…
— Es una idea desesperada y tonta. Ellos no tiene la fuerza para atacar desde adentro si algún día los tomar en cuenta para formar parte de ellos — agrego el joven
— La vejes es un estorbo en ti, cuando deberías de tener la mente libre de ello — dijo Reitón —Alista a los ejércitos para que se hagan cargo de los rebeldes — dijo al más joven — y tu viejo chocho atiende los intereses de Miriar, Singoales y Yuarmios. ¡No quiero sorpresas! ¡Escuchaste!
— Si su majestad
— Más te vale está vez hacerlo bien, de ello depende tu endeble vida, viejo.



El informe de Lara, Sirine y Azuer fue cumplido, mientras Elther e Iliac patrullaban las cercanías de la Comunidad en compañía de grandes brigadas. Tiempo después Elther dejó a su hermano con esa tarea, mientras él se adentro en el mundo de los Singoales.

— ¿Cuánto tiempo más debemos esperar a ir a casa? — pregunto una vez más Iliac
— Lo suficiente. Papá ha comentado lo extraña que esta, pero si consideramos que Lucil siempre ha sido extraña, no hay mucho que tomar en cuenta, además tu mismo te has dado cuenta la Comunidad está bien. Creo que nos merecemos un descanso, antes de regresar a la rutina, ¿no crees? — dijo Elther
— ¿Por qué siempre tienes que decidir por todos? — pregunto molesto Iliac
— Hermano, calma. Está bien. Tu sabes que esto era necesario. Habíamos postergado esto por los problemas que Lucil tiene, pero no desea nuestra ayuda — dijo Lara
— Creo que hemos exagerado un poco — dijo Sirine algo preocupada
— No entiendo de que se preocupan ella siempre ha sido solitaria. No veo que haya necesitado de nosotros, ni siquiera intento contactarnos. Además estoy de acuerdo necesitamos unas merecidad vacacione3s antes de volver al castillo, pues Miriar aun no decide si pedirá ayuda a la Comunidad. Los alfernos tienen problemas con sus rebeldes, los Singoales esperan la decisión de los Mirianos. Y los Yuarmios no moverán ni un solo dedo hasta que los Mirianos no les aseguren estabilidad. — dijo Azuer
— Iliac, yo estoy de acuerdo contigo, pero que ganaras tu yendo a su lado, no quiere estar contigo — dijo Lara — además yo quiero algunos días de descanso y después volveremos.
— No tienes por qué decirlo de esa manera — repuso molesto
— ¿Puedes aguantar unos días más. Papa nos reñirá por dejarla sola, aun que haya sido por trabajo. Ella estará furiosa y nos nos hablara. Creo que lo mejor es esperar unos días más. No quiero más discusiones — dijo Sirine
— Si, además; seque si la veo ahora le reclamare, igual que la última vez — repuso Elther
— Yo igual — dijo Azuer
— ¿Pero..?
— Iliac tu eres el único que está de su lado, la verdad es que a mí me lastimo mucho su negativa — dijo Sirine
— A mi igual — le secundo Lara
— Ustedes ganan esperare un poco tiempo más — repuso finalmente Iliac



Después de algunos días de aquel incidente la tranquilidad de Lucil se vio minada por muchas pesadillas de ese tipo y una voz que cada vez más se podía escuchar más clara — en cualquier parte que ella estuviese— que le decía constantemente “SERÁS MÍA” o “MUY PRONTO LLEGARA EL MOMENTO”.
Era indudable que esos incidentes solo significaban la llegada de Rar y ahora sufriría lo que en su tiempo sufrió Mía y a la vez le helo la sangre al recordar aquel incidente en que Mía vio morir a su amado para después terminar completamente loca.

Lucil prosiguió con su búsqueda los siguientes días ahora no solo dentro del castillo, ahora salía a las calles de Kara buscando en cualquier biblioteca o centro histórico. Lo que ocasionaba una gran confusión en todos los Karianos ya que rara vez veía se podía ver a uno de los Elegidos en la ciudad y causando mucho más revuelo por ser la Elegida. Y aun que varias veces intentaron a cercársele jamás lo hicieron por miedo a terminar con sus cavilaciones. Y pese a las constantes molestas protestas de su padre ella prosiguió con su búsqueda, lo que le preocupo a un más a su padre, no solo se notaba el cambio en ella por las constantes preocupaciones y encuentros con Rar, sino que el ambiente de Kara que antes había sido florido y con un sol, radiante ahora se notaba tenso, constantemente había vientos fríos que atacaban principalmente el centro de la Comunidad donde se encontraba el Nurrudil de la Fonte.

Por ese tiempo Lucil encontró un pequeño indicio que la llevo al oriente de la Comunidad, en una pequeña laguna cercada por grandes ramales, en a la cual se levantaba un antiguo vestigio, que por lo poco que sabia del lugar era donde adoraban a sus antiguos dioses las remotas civilizaciones de Karianos. Lucil entro dentro de la laguna, llegando rápidamente a una vieja pilastra subió dificultosamente en ella y encontró lo que en algún tiempo fuera la entrada al templo. Sin tardanza entro en el alumbrándose con fuego que producía ella misma. Observaba viejos nichos elevando figuras extrañas que hacían alusión a viejas deidades olvidadas ya por el tiempo y que sin duda alguna pertenecían a civilizaciones anteriores a la que ella buscaba. Lo que no entendía es como aquel lugar se encontrara tan bien conservado y olvidado por completo. Para los Karianos era muy importante la historia.
— ¿Cómo es que puedan olvidar esto? — Se pregunto así misma
— Fue una época perdida para ellos, además este lugar no solo es recinto de estos dioses que fueron inmolados en épocas pasadas. Este templo también resguarda secretos que no deben de ser descubiertos
— Fuente tu que estas en cualquier lugar y que al parecer aun no estás de acuerdo debes de saber mis razones. Tú lo has visto. Sabes lo que sufro. ¿Conoces mi parecer? ¿Pero? Sino continúo, podría significar la destrucción
— Pero si continuas significara tu final y del Legado, así como la de toda la Comunidad
— Y sino continuo aun así será
— La historia se repetirá
— ¡No comprendo! ¿Qué historia?
— El tiempo te lo dirá
— Debes de comprender debo continuar por mí, por la Comunidad, por todos. Nadie hará nada en contra de Rar y me temo que ya la historia la conoces. Sabes que si no intervengo el imperio del Silencio se dará

Hubo un profundo silencio en el cual Lucil no hallaba como hacer entender a la Fuente. Y en el cual sabía que sin el consentimiento de la Fuente jamás encontraría el libro. Al instante sintió un profundo pesar que inundo todo su ser. Llevándola al colapso. En ese instante una luz tenue se fue abriendo camino en medio del piso derruido, dando paso a una vieja pilastra que emergió de las profundidades de la tierra y que se encontraba rodeada de la Fuente en el medio se encontraba un viejo libro ella camino solo algunos metros para intentar tomar el libro cuando la pilastra se elevo unos metros por encima del piso.
— Antes debes de recordar todo lo que sucedió con tu madre — repuso la Fuente
Lucil detuvo intempestivamente su carrera por alcanzar el libro
— ¿Que es lo que debería de saber?
— Tal vez la verdadera razón por la que murió. Tal vez la verdadera razón por la cual los Thankfens se rehúsan a mostrar su más preciado secreto a los demás
— ¡No comprendo! ¡Tú me aseguraste que había muerto por causa de la maldición que ha perseguido por generaciones a mi familia!
— Sabes que no es así. En realidad ya sabes la verdad
— ¡Tu solo quieres que me olvide de esto! — protesto Lucil casi a punto de llorar
— Sabes también como yo que tu madre…
— Ella jamás sería capaz de abandonarnos por eso…
— Tú lo has sentido. Por eso no he querido que vayas. Debes de comprender el riego que corres. Aun más en el estado en el que te encuentras
Lucil no escucho más las advertencias de la Fuente y simplemente atrajo hacía si el libro que yacía sobre la pilastra y que ahora se dirigía rápidamente hacia ella. Ella lo tomo rápidamente y entro en una puerta interdimensional que la llevo a un planeta alejado de la Comunidad Kariana.
Saliendo en medio de un llano. Lucil encontró un gran conjunto de piedras y recostó sobre ellas y dando un profundo suspiro abrió el libro. Las características rúnicas le dificultaban la lectura y al parecer era algo irreal lo que describía.

“Nada y todo se siente…” Iniciaba la lectura “…ahí es profundo, con distintos colores y ráfagas que no sabes si es aire y si eres tú, todos tus sentidos se funden en uno solo y puedes percibir cada cosa… (No sé si verdaderamente se han cosas) pero hay algo extraño…”

Con cada palabra que entraba en la mente de Lucil era como si ella misma la viviese, podía ver aquellas figuras no sólidas que parecían ráfagas de viento y que le rodeaban por completo y que no sabía si eran ella misma o solo la rodeaban y la envolvían en una sola transformándose en una solo. Miro por primera vez, miro como si naciera por primera vez, todo lo conocía todo lo sabía, y nada se sentía más que una profunda quietud en medio de ese espacio en el que solo se podía ver un inconfundible mezcla de colores y sonidos in guturales. Se miro a sí misma, no se reconocía, era incorpórea y de una luz diferente a la que la rodeaba y ahora que contemplaba con mayor exactitud todo la rodeaba, ¿pero dónde estaba? ¿Qué era? ¿Por qué no podía sentir miedo? ¿Por qué no podía sentirse intranquila? No lo sabía. Solo sabía que tenía la necesidad de observar y unirse a ese mundo nuevo que le abría los brazos y le daba la bienvenida con la mayor felicidad que se podría sentir, no era en si un mundo, era en si ella. Era una sola con el mundo. Todo le pertenecía todo lo sentía. En ese momento luces incorpóreas igual a ellas que venían en grupo a recibirla le abrieron su ser y en ese momento se conecto por completo con ellos. Fundiéndose en un mismo sentimiento de felicidad y armonía. Al instante sintió como algo la absorbía y la llamaba al otro extremo, pero no sabía que era, se resistió por algunos segundos. Los seres que la rodeaban luchaban por retenerla a su lado como ella lo deseaba. Pero la fuerza que la absorbía era aun más fuerte que ella misma y que la que los rodeaba. Pero en medio a lo lejos se acercaba una luz aun mayor que Lucil luchaba por ver, ella sintió de pronto desde lo profundo de su ser como aquella luz, como aquel ser la llamaba y luchaba a distancia porque se quedara —al igual que los demás— pero ya era demasiado tarde aquello la absorbía con mayor fuerza. Al instante sintió como un estrépito, en principio un profundo jalón después una falta de aire.
Repentinamente abrió los ojos y se vio así misma nuevamente sentada en el llano y su intercomunicador vibrado, era su padre.
— ¿Qué sucede?
— ¿Lucil donde estas? — pregunto furioso Omed— te he estado tratando de localizar desde hace dos horas
— ¡Dos horas! ¡Pero si…!
— En este momento te quiero de regreso en Kara, ¿Quiero saber lo que está sucediendo?
— ¿Pero…?
— ¡Ahora mismo! — refuto furioso Omed
Al instante Lucil volvió a Kara, en la oficina de su padre, que la volteo a ver furioso
— ¿Qué es lo que sucede? — pregunto extrañada Lucil
Omed la tomo rudamente de la mano y la llevo a la ventana más cercana
— ¡Esto! — repuso su padre
Ella vio por la ventana quedando anonadada, miles de aves volaban en círculos del Nurrudil de la Fonte y un constante viento azotaba los cielos, acompañados de truenos que amedrentaban las aguas que rodeaban al castillo
— ¿Se puede saber, que es lo que has estado haciendo? — pregunto furioso Omed
— Yo no he hecho nada. ¡No has pensado que tal vez se han tus otros hijos! Te recuerdo que no soy la única que puede causar estragos en…
— Ellos no están aquí desde hace dos meses
— ¡Pues tal vez sea por eso!
Lucil sintió un profundo dolor en su ser y deseo volver aquel lugar en que solo se siente felicidad y no esté profundo dolor y soledad que la rodeaban ahora. Su padre proseguía hablando, pero ella no lo escuchaba, solo podía pensar en la dimensión del silencio y el volver a ella. Era indescriptible lo que podía sentir, la hacía pensar que tal vez esa era la solución todas sus penas, ahí jamás la encontraría Rar, porque no podría entrar, Estaría a salvo y…
— Es cierto lo que dice la Fuente— dijo Lucil felizmente
— ¿Me estas escuchando, Lucil? —pregunto irascible Omed
Lucil lo ignoro y camino atravesando una puerta interdimensional que la llevo al castillo, yendo directamente hasta la cámara de la Fuente
— ¡Es hermoso! —exalto soñadoramente
— La dimensión del silencio es un lugar místico y muy peligroso para los seres vivos. Es embriagante, lleno de luz definitivamente indescriptible. Haciendo a cualquier ser vivo que logre llegar ahí, que este desee estar por siempre ahí. Es lo que sucedió con tu madre y es lo que sucederá contigo si no eres precavida
Lucil no escucho solo deseaba seguir recordando
— Sería la solución para todos y a la vez yo volvería a ver a mi madre, estaría lejos de Rar y…
— Kara caería en la destrucción total — añadió la Fuente preocupadamente al ver lo deseosa que esta de volver ahí Lucil
Esta ignoro su comentario y volvió a sus cavilaciones.

Fue muy fácil para ella olvidar todo lo que sucedía en Kara y refugiarse de los constantes ataques de Rar volviendo día tras día noche tras noche aquel mundo lleno de paz y en el cual era feliz y aun que constantemente en los pocos minutos que estaba fuera de la dimensión del silencio sentía un profundo pesar que antes sentía y que ahora era indescriptible cada vez que se alejaba de ese mundo. Y que solucionaba dejando en el olvido este que tanto daño le había hecho y regresando a cada segundo a la dimensión del silencio pese a que en este punto Lucil ya no comía, solo respiraba con mucha dificultad manteniendo vivo su cuerpo solo con la esperanza de estar ahí. Pasando los días sin que ella se enterase. Así hasta que un día era cerca de media noche cuando Sirine y Lara llegaban al Nurrudil de la Fonte. Había decidió aceptar al llamado de su padre, aun que él jamás había mencionado que era lo que tanto le urgía hablar con ellos.
Treinta segundos más tarde arribaban a la habitación Azuer y Elther donde esperaban las chicas a su padre.
— ¿Donde está Iliac? — pregunto Lara
— ¡Ya lo sabes! — exclamo malhumorado Azuer
— ¿Pero…? — empezó Sirine mientras era interrumpida por la llegada de su padre
— Gracias por venir — dijo Omed al tiempo que abrazaba a cada uno de sus hijos
— ¿Qué es lo que sucede? — pregunto muy asustado Iliac que llegaba en ese momento
— ¡Tranquilízate! No creo que sea trascendental — explico Elther
— ¡No! — exalto Iliac señalando hasta la ventana más próxima
Elther y los demás vieron hacia lo que señalaba su hermano quedando completamente perplejos. El cielo tañía un azul lúgubre empañado de neblina. Pareciese que el suelo hubiese tomado vida he intentase unirse con la tierra. El lago que rodeaba el castillo se levantaba en grandes mareas que chocaba con la pared que rodeaba el castillo.
—¡¡ ¿Qué es lo que está sucediendo?!! — pregunto una vez más Iliac a su padre
— Todo esto es por Lucil — dijo tristemente Omed
— ¿Por qué? — pregunto Elther
— Todo ha cambiado Lucil ya no es la persona que conocían — dijo Omed
— ¡No puedo creer que haya sumido a Kara en esta oscuridad, solo porque está furiosa! ¡No puede ser que…!— reclamaba Azuer al tiempo que su padre le interrumpió
— Las cosas no serían tan graves si se tratara de eso, Pero… Ella… ha cambiado mucho. Todo empezó con su partida, pero el problema fue cuando empezaron las pesadillas.
Omed respiro profundamente y continúo explicando.
— Ella no lo ha querido reconocer, pero en varias ocasiones la sorprendí escondida en los rincones, repitiendo sin cesar. ¡Rar jamás me encontrara! Y yo ilusamente pensé que eso terminaría con el tiempo, pero ahora ella no hace más que estar en un estado incomprensible, no come, no escucha y lo que aun es más preocupante ¡Ya no intenta descifrar la solución a Rar! Solo, respira en un estado lacónico imperceptible a todo lo que la rodea e insensible a todo lo que sucede en Kara.
— ¡Es solo otro intento de llamar la atención! —exclamo Azuer despreocupadamente
— ¿Pero no ha dicho porque lo hace? —pregunto Elther un poco preocupado
— No puede ser que todo la haya acabado tan pronto. La situación de Rar, es lo que la tiene así. ¡Temo por su vida! — exclamo muy preocupado Iliac
— Es por eso que los he llamado— agrego con un hilo de voz Omed
— ¿Y qué podemos hacer para ayudarla? Si ella arruino la única solución que había — dijo Sirine
— Además que hay con el Legado, sino más recuerdo, es quien terminaría definitivamente con Rar — añadió Lara
— Todo lo que encierra el Legado es un misterio, Lucil actuaba como si ella cargara todo ese peso sobre sus hombros y pese a que yo le dije lo mismo que ustedes, ella simplemente lloraba y lo peor sucedió esta mañana en que ella llego apresuradamente a mi oficina pidiendo perdón, además dijo que esta sería la última. Agregando algo muy extraño. “El ocaso acerca al plenilunio donde el desastre se consumiría en el principio y en el final de la eternidad”— añadió Omed al tiempo que citaba a Lucil, terminando — medio mucho miedo escucharla hablar así, como si se estuviera despidiendo y a la vez pidiendo perdón — explico
— ¡No puede ser que piense…!—exclamo atónito Iliac
— Me temo que si— añadió Omed
— ¡¡¡¿Qué quieren decir?!!!—pregunto impactada Lara
— Que Lucil ¡¡¡ Morirá!!! —agrego Sirine
— ¿Dónde está? — pregunto apresuradamente Elther
— Debes de estar en alguna parte del castillo —repuso Omed
En el pensamiento de Omed no cabía otra cosa que la preocupación por su hija. Lo más importante para él en ese momento esa la vida de ella y el hecho de que ahora sus hermanos la ayudarían renovaba sus esperanzas que habían muerto con el paso del tiempo

**********

Ella vio como una luz la rodeaba, llena de calidez y tranquilidad inimaginable. Era lo único que alcanzaba a ver en medio de ese lugar inhóspito.
No era la primera vez que sentía aquel llamado, pero si era el primer acercamiento que tenía. En su interior sintió la necesidad de acercarse más y más tratar de sentir y saber todo lo que aquella luz era.
Ella se acerco aun más al punto de entrelazarse con aquella luz, al momento sintió todo lo que buscaba sabía cómo terminar con todo y a la vez sabía que era lo que debía hacer pese a que su corazón le gritaba cada vez con más fuerza la necesidad de terminar con su suplicio que había empezado el mismo día en que había conocido la felicidad eterna.

De repente sintió que algo la llamaba, algo fuera de aquel lugar, alguien sabía muy bien que no debería seguir más ella ahí, pero ella no deseaba escucharlo pese a que aun no poseía la fuerza suficiente como para poderse resistirse.

Lucil despertó apresuradamente al no resistir más el llamado de la Fuente y pese a que se sentía triste por abandonar lo que ahora sentía como su hogar sabía que era la hora de terminar con esa realidad que le atormentaba y que le estorbaba para ser feliz. Era tiempo de enfrentar el ser juzgada por lo que haría, no sabía si sería capaz de decir la verdad, pero debía hablar con ellos para que tomaran las riendas de lo que en ese momento en adelante sería solo la responsabilidad de ellos.

Camino taciturnamente hacia la habitación oval donde habitaba la Fuente.
— Ellos están aquí — dijo la Fuente en el momento en que ella entraba
— ¡Aun no! — exclamo excitada Lucil — No estoy preparada
— Debes de renunciar. Eso es imaginario. No debes seguir haciéndote daño
— ¡¡¡NO ES IMAGINARIO!!!— grito exaltada Lucil — ¡¡¡ ES MI FELICIDAD!!! Y TU Y ELLOS SE INTERPONEN. No permitiré que me quiten lo único maravilloso que he encontrado
— No te engañes — suplico la Fuente — Eso es solo un lugar de descanso para las almas
— Jamás pensé que tú me dirías esto
— Tu madre se engaño al igual que tu y persiguió lo mismo que tu ahora. ¡No cometas el mismo error que ella!
Lucil no quiso escuchar más y salió corriendo a ocultarse de sus hermanos y de todo lo que le recordara lo que debía ser, en su mente no existí otra cosa que la dimensión del silencio. Le servía para evadir los llamados de Rar y sus propios miedos. Cada momento era más profundo el abismo que la separaba de la vida que llevo hasta hace pocos días y la acercaba más a la dimensión del silencio.

Mientras tanto en otra parte del castillo Iliac caminaba desesperadamente por cada habitación del castillo, registrando cada uno de los rincones del Nurrudil de la Fonte con ayuda de sus hermanos, intentando localizar a Lucil que se había desvanecido por completo. Pese a que la Fuente había informado que aun la sentía en el interior del castillo, este era inmenso y Lucil era cada día más fuerte y por lo tanto más difícil localizarla incluso para Iliac que se había percatado desde su llegada de la presencia de dos energías ajenas al castillo una que era inspiradora de paz y que al sentirla solo se deseaba estar a su lado y otra que inspiraba temor, esta última indudablemente era Rar, pensaba sin dudar Iliac.
Pero Era aun más extraño en el castillo cada que sentía aquella energía llena de luz. El mismo sentía como la energía que provenía de Lucil cambiaba de tal manera que inspiraba la misma paz y tranquilidad que la primera. Pero no era eso le preocupaba a Iliac sino que por primera vez en su vida podía sentir lo que Lucil sentía tan llena de confusión y temor al igual que lo que sucedía en Kara y tan ajeno a lo que se sentía a su alrededor.

Tiempo después Lucil salía de una habitación del último piso cuando Elther la encontró, ella se veía muy desmejorada y un poco perdida. El se apresuro a cortarle el camino cuando ella lo evadía yéndose para el lado contrario de donde él estaba.
— ¿Por qué huyes de mi? — pregunto Elther
Ella lo miro pensativamente y empezó a llorar desgarradoramente, lucho al instante por resarcirse del brazo de Elther que la sujetaba, pero este la contuvo, sin comprender el comportamiento de ella.
— Ya no puedo más — suplico ella a media voz entre sollozos
— ¡Que es lo que sucede? —pregunto comprensivamente Elther
— Es algo que se escapo de mis manos y ahora no puedo controlar. ¡Es inevitable!
— ¡Es inevitable! ¡¡¿Qué?!!
— ¡Lo siento, Lo siento…! — repetía Lucil una y otra vez cuando llego Iliac con ellos
Iliac la tomo inesperadamente abrazándola deseando que todo el dolor que ella sentía él lo curara en ese abrazo que duro solo algunos segundos, pero que ayudo a terminar al menos por ese tiempo con las dudas que Lucil sentía.
Ella se sorprendió un poco al recibir este afecto de cariño de parte de él, pero después de algún tiempo de reponerse de su sorpresa sus temores y todo lo que sus pensamientos cargaban volvió como marea en un mar de confusión
— Todo está perdido. No puedo seguir aquí. Lo siento he fracasado. Todo se ha terminado para mí. Ya no hay nada que pueda hacerse para terminar con lo que ahora siento. En verdad lamento haber arruinado todo, pero era imposible resistirse — después de esta explicación que dejo muy confundidos a ambos hermanos Lucil salió corriendo del lugar sin permitir que la pudiesen seguir.
— ¿Tú piensas que…?— pregunto Elther atormentado
— Rar tiene que ver con todo esto. No hay otra cosa a la cual ella le tenga tanto temor. ¡Pero lo que no se! ¿Es porque quiere renunciar?— pregunto Iliac
— Porque aun no sabe como terminar con el
— Y el está aquí
— ¿Cómo sabes?
— Se siente. Es aun más fuerte que antes y su poder se está incrementando — dijo Iliac a la vez que continuaba molesto — Ahora entiendes porque quería volver. ¿Cómo fuimos capaces de dejarla en esta situación?
— ¡Jamás pensé que fuera tan grave y tan rápido! — se excuso Elther bastante apenado — Pero aun no es tarde. Podemos acabar con él. Si tan solo sede Lucil.
— Ella jamás cederá. ¡Como si no la conocieras!— exclamo Iliac
— ¿Entonces qué sugieres? ¡¡¡Que nos enfrentamos sabiendo a lo que nos espera!!!
— Jamás he pedido algún sacrificio de su parte, pero pensé que ella era uno de nosotros y que nos ayudaríamos como siempre lo hemos hecho.
— ¡Y lo es! Pero, ¿Olvidas lo que ella hizo?
— ¿Acaso tú no tienes secretos?
— ¿Acaso no esa es la única forma de terminar con Rar?
— ¡No lo sabemos!
— ¡¡¡Chicos ya no discutan!!! —exclamo Lara que entraba con el resto del circulo interior — A si no llegaremos a nada
— A demás la Fuente quiere hablar con todos — agrego Azuer
— Y sobra decir acerca de que — completo Sirine
Fue suficiente ese comentario como para que Iliac y Elther se hicieran de miradas asesinas y caminaran apresuradamente hacia la Cámara de la Fuente
— Es imprescindible que olviden sus diferencias — advirtió la Fuente al aparecer ellos en la cámara — es muy delicado y si ustedes no hacen algo me temo que solo la Cofradía morirá sino que la Comunidad Kariana se colapsara por completo.
— ¡Lo sabemos! — dijo Azuer— Ella es muy importante, pero ¿Acaso no es ella la Elegida?
— Sí pero los Elegidos o cualquier otro ser vivo son muy débiles como para poder enfrentarlo solo. Si no logran que ella desista. Todo morirá con ella.
— ¡Morirá! — dijo Azuer incrédulo
— ¡SI MORIRÁ! — grito exaltado Iliac — ¿que acaso no has escuchado nada de lo que ha dicho mi padre o visto lo que sucede en Kara?— pregunto molesto
— ¡SUFICIENTE! — intervino Elther
— Las cosas nunca se arreglaran discutiendo y preguntándose quien es tan importante como para enfrentar sus propios temores sola. Lo importante es que la Cofradía es una unidad y afecta gravemente al equilibrio de la Comunidad, sin tomar en cuenta que la vida de uno de sus miembros está en grave peligro y de no intervenir el final será inminente ya que no se enfrentan a algo palpable, es algo que va más allá de la muerte y que marca a cualquier viviente.
— Es muy claro que Rar, es muy peligrosos, pero… — dijo Elther
— Esto no tiene que ver con Rar es aun más fuerte que el mismo. Iliac tú lo has sentido, sabes que ahora la rodea y la esta absorbiendo más y más. Al extremo que muy pronto se convertirán en uno solo. Contra ella no se puede luchar, es inútil. Esta fuera de sus posibilidades.
— ¿Entonces qué podemos hacer para ayudar a Lucil? — pregunto Sirine
— Cambiar aquello que la hizo buscar en ella lo que ahora tiene.
— Todo lo tenía que más podía querer. Cualquier Kariana soñaba con ser la Elegida vivir en el Nurrudil de la Fonte y conocer todo de la Comunidad más grande de esta galaxia. Ser lo que es ella es lo que todas desean ser — explico Sirine
— ¡Tal vez ella no! — menciono Elther
— Ella no es cualquier Kariana ella vivió la mayoría de su vida en la Tierra, que podemos saber nosotros sobre qué es lo que haya soñado tener. Si nosotros prácticamente le arrancamos todo lo que era y lo obligamos a convertirse en algo que ella jamás quiso — añadió Iliac
— Ahora dirán que por culpa de la Comunidad Kariana y principalmente de nosotros ella no es feliz — alego Azuer
— No es lo que cambio su vida la Comunidad, ni lo que pudo ser sin ella. Es lo que es ahora es y no tiene —explico la Fuente — No puedo decir más. Solo ella les puede explicar cómo se siente. Pero sobre todas las cosas jamás deben permitir que ella logre su objetivo. Interponga su propia vida si es necesario. De ello depende la sobre vivencia del propio legado.
Todos guardaron silencio al escuchar a la Fuente. Nunca había dicho nada sobre el Legado o la importancia que tenía este sobre la Comunidad, pero esas palabras libraban todas sus dudas.
— Ahora queda más que explicito que Lucil tiene una relación directa con el legado y que por su causa pende de un hilo —añadió Lara
— Y que por lo tanto no cuenta con él para terminar con Rar y la muy cobarde cree que terminado con su vida todo acabara, cuando no solo se ha visto que Rar la ha perseguido reencarnación tras reen… —decía Azuer al ser interrumpido por Iliac
— Que puedes decir tú, jamás te has enfrentado al algo tan difícil…
— ¡Silencio! Que acaso no entienden. Azuer sabemos que aun estas resentido porque por su causa no supimos donde se encontraba la dimensión del silencio o lo que oculta e Iliac ¡Sabemos que la amas! Y que el tiempo que lo mantuviste oculto te corroe por dentro. Pero no es nuestra culpa fue la tuya el que hayas perdido todo ese tiempo y que por ello quieras defenderla pese a todo, pero no ganaremos nada peleándonos — término diciendo Elther al tiempo que se enrojecían vivamente la mejillas de Iliac
— Bien aclarado los puntos y terminada la discusión. Sugiero que encontremos a Lucil, antes de que decida emprender el viaje a la dimensión del silencio, sin boleto de regreso — propuso Lara
— Una pregunta más. ¿Cómo podremos, en primero saber qué es lo que necesita? Porque ella nunca ha sido muy confidente con ninguno de nosotros ¿o sí? — dijo Sirine
Todos se quedaron en silencio pensativos hasta que estallo en chasquido de dedos Iliac
— Ella jamás nos tuvo confianza a nosotros, pero… eso no incluía a Elther
— ¿Qué sugieres…? —pregunto Elther algo aprensivo
— Que te acerques a ella —sugirió Iliac — como antes
— ¡Como antes! —estallo Lara — ¡¡¿Estás loco?!! No lo permitiré.
Elther movía negativamente la cabeza en señal de desaprobación. Al tiempo que Iliac analizaba su propia propuesta cayendo en un profundo silencio que se hizo eterno para los demás.
— Olvídalo no lo podría soportar — añadió Iliac
— ¡Espera si puede resultar! — sugirió Azuer que ahora yacía en cavilaciones
— No te burles de…— dijo una vez más colérico Iliac
— ¡Por supuesto que no! — continuo Azuer, callando a Iliac — Elther puede acercarse, pero nunca lograra lo que tu lograste en tan poco tiempo. Acaso no recuerdas las pocas horas en la que estuviste con ella pudimos averiguar sobre el Legado, sobre Rar y algunas otras cosas sobre su madre.
— Pero eso no fue porque ella me lo haya dicho, fue porque vi los libros del legado y los diarios de su madre.
— Indudablemente influyes tanto o más que Elther — sugirió Sirine— pero opino diferente, pienso que si cada quien por su parte intenta a poyarla y no uno solo podamos conseguir más que uno solo
— La unión de la Cofradía como uno solo podrá conseguir lo que un solo individuo jamás lograra— aseguro la Fuente

0 comentarios: