miércoles, 26 de mayo de 2010

LA COFRADIA - CAPITULO 11

XI

Azuer y Elther estaban muy preocupados por Lucil e Iliac que no habían atravesado a la Tierra donde ahora ellos se encontraban deshaciéndose en tanto que la Fuente se negaba a dejarlos volver al castillo a pesar de la demora de sus hermanos y aun que Lara y Sirine persistían en su intento de hablar con su padre, al parecer la Fuente se había encargado de dejarlos completamente incomunicados de la Comunidad Kariana.
Mientras tanto Iliac y Lucil había conseguido terminar exitosamente la poción y ahora ella intentaba ordenar sus ideas para llenarse de valor y hablar con Iliac.
— Iliac. Tengo algo importante que hablar contigo
— ¡Ya has pensado sincerarte conmigo!
— Realmente es muy difícil de entender todo lo que está sucediendo, pero como leíste esto es la única solución que tenemos — dijo Lucil mientras señalaba la poción que ahora se veía más concentrada que hace algunos minutos
— Entonces quieres decir que contra lo que luchamos es un bortex, lo que no puedo entender es entonces que es lo que me ataco
— Es una sombra, un ser que se encarga de llevar la energía de la cual se alimenta el bortex. Pero eso ahora no importa lo que es importante ahora es destruir eso. Porque podría llegar a dificultarse más.
— Pues acabemos de una vez por todas con toda esta locura. No soporto estar encerrado por tanto tiempo aquí — dijo Iliac
— Pero antes debo decirte que al lugar donde vamos, puede ocasionarte un daño emocional muy fuerte. Principalmente a ti, porque yo ya lo he vivido y sé lo que hay ahí, pero tu…
— ¡Insinúas que soy muy débil! Debo recordarte que yo he vivido muchos más momentos difíciles que tu
— Lo sé. Pero nunca te has enfrentado con tu peor miedo
— ¿Y qué crees que te recrean los Singoales cuando te atacan?
— Bien ¡yo te advertí! — exclamo finalmente Lucil
— Entonces lo único que debemos hacer es poner estos sacos con posición en la parte posterior de la otra entrada del bortex y salir — dijo Iliac mientras rellenaba dos sacos de lino blanco con la poción que había estado lista desde hace algunas horas.
En tanto Lucil asentía y respiraba hondo como esperando que Rar se apareciera al instante en que ellos salieran de aquella habitación.
— ¿Qué te pasa? — pregunto Iliac al ver que ella dudaba salir de la habitación
— No. Nada — dijo ella saliendo de un pesado aliento
— Tranquila no estás sola — aseguro él mientras se acercaba a ella para abrazarla y darle alientos para seguir adelante.
Ella lo evadió, sin ninguna explicación volteándose rápidamente hacia a la puerta para abrirla definitivamente, en tanto que él se sonreía en silencio al ver que ella lo rechazaba prefiriendo mil veces lo que les esperara fuera de aquel lugar.

Iliac siguió a Lucil hasta la planta baja por donde se metieron a la parte inferior del castillo bajando por una larga escalinata donde se podía observar un gran espacio abovedado. Iliac lo reconoció al instante al ver que se encontraban muy cerca de aquel lugar donde la sombra lo había obligaría a quitarse la vida. Empezando a tener un pequeño sobre salto intentando controlarlo, pero que se hizo aun más evidente al detenerse en seco al ver que Lucil atravesaba aquel lugar donde había atacado por última vez a sus hermanos y por donde pasaba aquella puerta de metal por la cual perdería la vida.
— ¡NO! ¿Qué es lo que pretendes? — pregunto exaltado mostrando mucho miedo en la tonalidad de su voz
— ¿A dónde esperabas que fuéramos, si vamos a terminar en el nacimiento de la sombra que te quería llevar a su nido? — pregunto Lucil enérgicamente
Iliac se mostró reticente a seguirla, pero no dijo nada más al respecto a pesar de ver a Lucil que reiniciaba la marcha. Solo al verla desaparecer tras aquella puerta de metal se resigno a seguir con la marcha. Viendo que dentro no había más que más escaleras por las que bajo rápidamente para alcanzar a Lucil que ya le había tomado mucha ventaja. Ella lo esperaba frente a una puerta de acero macizo.
— Sígueme — dijo Lucil una vez que lo vio aparecer al pie de las escaleras y atravesó instantáneamente la puerta seguida muy de cerca por él.
Iliac miro todo a su alrededor retrasándose cada segundo más viendo que se trataba de algo muy parecido a un calabozo. Pero lo que infundada más temor en ese lugar eran los lamentos y gritos que lo rodeaban, sin contar con la espesa neblina que rodeaba todo el lugar y que ya no dejaba ver a Iliac donde se encontraba Lucil. Lo que más llamo su atención de aquel lugar eran las diferentes razas y cosas que se veían dentro de los calabozos. Suponiendo que aquello fue creado por los peores temores de sus hermanos y su padre era de entenderse ya que más de uno le inspiraban temor a él mismo.
El procuro alcanzar a Lucil al momento que llego al frente de un calabozo donde observaba a una mujer de cabello rubio embarazada.
— ¿Se encuentra bien? — pregunto Iliac pensando que la mujer había caído por error en ese lugar pues no encajaba con nada de lo que estaba ahí.
La mujer volteo precipitadamente al escuchar la pregunta. Lo que dejo helado a Iliac. Su primer impulso fue alejarse, pero segundos después al reconocerla se acerco aun más a la puerta.
— ¡TU! — exclamo con un odio inminente la mujer que ahora veía directamente a los ojos a Iliac— ¡TU! — volvió a repetir la mujer acercándose a la puerta del calabozo que era la única barrera que la separaba de Iliac — Fruto de desdicha e inmundicia
Iliac no supo que decir, quedando totalmente perplejo.
— No me puedes decir eso. He soñado toda mi vida con esto — dijo tristemente Iliac
— Entonces como esperas que me refiera a la persona que fue la causante de toda mi desgracia. Me separaste del amor de mi vida, de mis sueños, de mi hijo y me quitaste mi propia vida. ¿Cómo esperas que me refiera al culpable de todos mis pesares? — dijo la mujer furiosa
— Si en mis manos hubiese estado el poder hacer algo. Lo habría hecho, Madre — repuso con el corazón destrozado Iliac
— Te exijo me des lo que me quitaste
— ¡¡¡Cómo!!! No puedo
— Quédate conmigo. Sufre lo que yo sufro. Solo así todo mi dolor será recompensado — dijo Kaia mientras extendía la mano para que Iliac se acercase a ella.
Iliac no tardo ni un minuto en dudar tomar la mano de su madre y pasar dentro del calabozo cuando apareció Lucil — lo había estado llamando sin obtener ninguna respuesta— jalándolo al lado contrario.
— ¿Qué se supone que estás haciendo? — pregunto furiosa Lucil
— Reunirme con mi madre — repuso Iliac viendo a su madre que insistía llevarlo consigo
— ¡Eso no es tu madre! ¿No te das cuenta? No es más que el reflejo de tu peor temor —Iliac volteo a verla sin entender lo que ella decía — Date cuenta del lugar en el que estas. Ella no está viva ni mucho menos dentro de un bortex no es más que eso una sombra de tu peor temor de lo que está hecho un bortex — dijo Lucil al ver que él se resistía a seguirla
— Tienes razón, pero
— Pero debemos de seguir. No olvides lo que nos trajo a este lugar — interrumpió ella
Iliac abandono por completo la idea de seguir a su madre la cual se enfureció al ver que el partía con Lucil
— INDESEABLE, INDESEABLE, NO ERES MÁS QUE ESO EL INDESEABLE — grito Kaia furiosa
Iliac no se veía nada bien después de haberla escuchado gritar eso. Pero prosiguió al lado de Lucil. En pocos minutos estuvieron al otro extremo del bortex viendo que en lo más profundo se encontraba una pared que se movía cual si estuviese formada de agua.
— Creo que es aquí — sugirió Lucil — ¿podrías darme uno de los sacos con la poción? — Iliac que yacía abatido por lo sucedido le dio el bolso sin mayor atención — a la cuenta de tres te parece — continuo diciendo Lucil a la vez que Iliac asentía
Al momento preciso ambos pusieron el saco en su lugar y Lucil tomo fuertemente de la mano a Iliac y lo saco del bortex sin siquiera permitirle una última mirada a su madre.
— ¿Tu ya lo sabías no es así? — pregunto Iliac algunos minutos después cuando ya se encontraban dentro del castillo
— Bueno yo te lo advertí — dijo dubitativamente Lucil
— No tú no eres más que una deplorable persona que juega con los sentimientos de los demás. Mi hermano sabía muy bien lo que pensabas hacer, me lo advirtió. Pero yo como pude llegar a pensar que serías diferente. ¿Cómo si lo llevas en la sangre? Eres igual que ella. — dijo furioso Iliac a la vez que salía por una puerta interdimensional.
Lucil lo siguió tratando de explicar lo sucedido, pero él no la escuchaba.
— Iliac entiende, jamás pensé que te dañaría de esa manera
— Chicos que bueno que están bien — dijo Azuer al ver llegar a Lucil y a Iliac a la casa de la Tierra
Tanto Sirine como Lara corrieron a abrazarlos no dejando tiempo de que Lucil pudiese hablar con Iliac.
— Que bueno que están bien. Teníamos mucho miedo de que sucediera lo peor — prorrumpió Elther
Lucil se sentía ajena a todo lo que estaba sucediendo dentro del grupo de sus hermanos, por lo que en el momento en que pudo desasirse del abrazo de Lara se alejo de sus hermanos. Ya había pasado muchos momentos desagradables por ese día. Después de todo, después de lo que hiciera todos al final la hallarían culpable de todo lo que sucedió — ella pensaba — al menos eso pensarían después de lo que Iliac había dicho. Y ella no lo culpaba por decirlo — no en balde era su peor temor — pero ya no tenía fuerzas para discutir con ninguno de ellos. Lo poco de energía que le quedaba debía reservarla para preparar algún plan para acabar con la amenaza de Rar aun que en ello ella misma tuviera que sacrificarse. Sin duda alguna la destrucción del bortex le daría mucho tiempo para poder encontrar la solución a ello. Pero por ese día lo único que deseaba era no ver a nadie. Por lo que salió hacia el salón de películas de la casa y se interno en los viejos y abandonados pasadizos de la casa para salir por completo de ella y perderse en las calles sin importar a donde ir. No le importaba ahí nadie la conocía no tenía que preocuparse de que la conocieran solo camino por largo tiempo hasta que llego a su antigua escuela sin darse cuenta. No entro en ella, solo tomo un taxi y pidió que la llevara a un lugar donde hubiera naturaleza. Después de algunas horas de viaje al fin llego a lo que el taxista llamo los Dinamos continuando con su caminata, sin notar que no había nadie más a su alrededor más que el simple cantar de los pájaros y el rumor de un río a lo lejos. Tras varios minutos de caminata en el que cada minuto se hacía más noche ella se sentó bajo un árbol sumida en su dolor pensando que ahora estaba sola. Todo lo había arruinado con el paso del tiempo. No sabía si realmente el silencio de todo ese tiempo le había traído más que desgracia o si realmente había cumplido con su cometido. ¿Qué habría sido de ella y de sus hermanos si ellos realmente hubieran sabido esa verdad? ¿Realmente le hubieran ayudado? O solo habría servido para que se deshicieran en conjeturas poniéndolos en pánico sin remedio alguno. Ella sabía que había hecho lo correcto al ocultárselo a sus hermanos porque aun que sin duda eran muy valiente como lo había dicho Iliac, eso no hubiera cambiado Rar de todas maneras lo hubiera atacado al ver que se oponían a que se apropiara de la vida de Lucil. Por otro lado ellos habían mantenido muchas veces en conjunto con su padre y la Fuente el equilibrio de la Comunidad Kariana ya que a pesar de que Lucil había convocado a las sombras para la protección de Kara. La Comunidad cada día se hacía más grande y sus exigencias cada día más demandantes. Al parecer esos últimos meses en los que Lucil había caído en depresión no había causado más que puros desajustes dentro de la Comunidad provocando que las sombras más que ayudar estorbarán arreglando la magia de sus propios hermanos muchas veces los errores de las sombras de Lucil.
— Al parecer he empeorado más las cosas que resuelto — dijo para sí Lucil
Tras ese momento pensó una vez más en alguna forma de no causarle mayor daño ni a Kara, ni a su propia familia, pero existían dos cosas que le pesaban. Uno ya tenía la respuesta para ellos, pero el segundo lo tendría que sacrificar para siempre. Decidida se puso en pie y abrió una puerta que la llevo a la oficina de su padre. Al llegar ahí esta se encontraba en penumbra, esto era muy extraño, pero era mejor así. Tomo pluma y papel del escritorio de su padre y escribió:


Padre se que no es la manera, ni lo que esperabas de mi, ni de la “Elegida” pero las cosas pesan más, me ahogan. También sé que hay responsabilidades que se deben de cumplir. Pero existen causas más fuertes que ellas. Debo decir que esto me costó mucho decidirlo, pero también debo decir que es por el propio bien de la Comunidad, tuyo, de mis propios hermanos, de la Fuente y de mi misma. Lo hago por todos y es que hay cosas que yo sola debo enfrentar; no inmiscuyen ni a Kara, ni a la Elegida, ni a la Cofradía ni a ti como mi padre que eres solo a Lucil, solo a ella. Es por eso que he decidido irme. Esto tú lo verás como una cobardía, tal vez llegues a odiarme por ello como ahora lo sienten mis hermanos, pero no tienes porque preocuparte mis responsabilidades están cubiertas por las sombras que hace tiempo forme y que te comente hace algunas semanas que servías para la protección de Kara.

P.D. Sé que mi responsabilidad es también estar con los miembros de la Cofradía pero no soportaría que ninguno de ellos muriera por mi culpa.


Nota: El intercomunicador lo dejo en poder de la Fuente

ATTE. TU HIJA QUE AUN TE AMA

Lucil dejo la carta sobre el escritorio y partió al laboratorio donde fue a ver a la Fuente en una de las áreas del laboratorio.

— Entonces nos abandonas — dijo la Fuente
— No, me quedo con esto — dijo Lucil mientras sacaba un pedazo de Fuente de dentro de su intercomunicador — el intercomunicador tú te lo quedas. Haz lo que quieras con él.
— ¿Qué pasara si vuelve Rar?
— Sabes bien que no lo hará me busca a mi
— ¿Cómo harás para vencerlo?
— Aun pertenezco al Legado de la Luz y con respecto a Kara podrás acudir a mí en cualquier momento que me necesiten, también aun sigo siendo la Elegida
— ¿Y qué hay con Rar?
— Aun no lo sé pero, he pensado que es solo cuestión de encontrar una forma para entrar a la habitación inmarcable, ahí está todo lo que necesito saber para destruirlo
— No sé qué es lo que pienses hacer y porque nos abandonas. Todo sería más fácil si lo hicieras con tus hermanos. La fuerza de la Cofradía te protegería. Pero tú eres quien decide. Con respecto al intercomunicador te puedes quedar con él, perteneces al legado de la luz una simple orden y serviría para que no te localizarán más aun que trajeras el intercomunicador contigo. Eso te haría la vida más fácil
— Tienes razón. Además tú sabes que no quiero que salgan dañados por mi culpa. O no te parece suficiente la muerte del último miembro del Legado o del mismo Elegido como para sumar a ello el de los miembros de la Cofradía. Sé que es probable que no suceda, pero conociendo el poder de Rar no puedo arriesgar sus vidas no solo porque son mis hermanos, sino porque si ellos mueren la Comunidad lo haría con ellos.
— Tienes razón
— Bueno, adiós entonces
Lucil abrió una puerta interdimensional al azar que la llevaría a un lugar en aquel remoto Universo.


Mientras tanto en la Tierra, minutos después de que Lucil abandono la casa sus hermanos se percataron de que no se encontraba, pensando primero en que tal vez estuviera en su antiguo cuarto, subieron a buscarla, encontrando para su sorpresa que Lucil no estaba.
— ¿Dónde podrá estar? ¿Tu le habrás dicho algo Iliac?
— No me digas que discutieron una vez más. No que ibas a cambiar — comento irónicamente Azuer
— Déjame decirte querido hermanito que vas por muy mal camino para conquistarla — sugirió burlonamente Lara
— ¡Que!— exclamo Iliac sonrojado
— Bueno en eso tiene razón. Y ya no lo niegues más cada día es más evidente. ¡Ho qué prefieres seguir peleando a intentar algo con ella! — exclamo Elther
— No pero esta vez sí se paso… — dijo Iliac comentado todo lo que había hecho el y Lucil desde que se había separado de ellos
— Bueno toma en cuenta que ella te lo advirtió y tú no la tomaste en cuenta — propuso Lara
— Además ella ya me había comentado algo de eso muchísimo antes y déjame decirte que a pesar de que muchas veces la atacaste jamás dijo nada y te habría acabado por completo con eso. Pero nunca lo hizo, porque nunca fue su intención lastimarte — dijo Elther
— Pero ella… — dijo Iliac
— Pero ella te quería explicar las cosas y tu como de costumbre primero atacas antes de escuchar y ahora está otra vez enojada y quien sabe dónde. Sobra decir que si le pasa algo será tu culpa — añadió Sirine
— No le pasa nada sabe defenderse, es la Elegida — refuto Iliac
—Sí y si la ataca eso que estaba en el castillo. Tú no la viste muchas veces como se ponía de asustada. Pero sobra recordarte lo lastimada que quedo precisamente dentro del castillo no una, sino dos veces cuando pensábamos que se debía a los Singoales — advirtió Elther
—Tienes razón — dijo Iliac apresuradamente con un tono de preocupación — No me perdonaría nunca que algo le pasara.
Al final de este episodio todos decidieron volver al castillo donde tendrían la seguridad de que Lucil estaría. Al llegar ellos se sorprendieron al ver a su padre muy apurado buscando entre las cosas de Lucil.
— ¿Qué sucede papá? — pregunto extrañado Azuer
— ¿Quién fue el último que estuvo con Lucil en este día? — pregunto preocupado Omed
— Yo — repuso Iliac
— ¿Qué fue lo que te dijo? ¿Insinuó que dejaría Kara? — pregunto apresuradamente Omed
— No. Solo que todo lo que había pasado era por causa suya y que debía resolverse lo más pronto posible.
— Pues si realmente es cierto lo ha resuelto y lo ha resuelto muy rápido yéndose de Kara — contesto su padre con un hilo de voz
— ¡¡¡QUE!!! — contestaron todos al unísono
— Eso no puede ser posible ella no puede abandonarnos. Mucho menos ahora que esta esto. Quien le puede certificar que solo la busca a ella— dijo exaltado Azuer
— Ella lo sabe, por eso lo hizo. Es una de las causas por las que término conmigo. Yo pensé que hablaba de los Singoales o tal vez sobre la posibilidad de que Irene fuera su hermana, pero jamás me imagine que estuviera hablando en serio de irse — explico Elther
— Entonces ella ya te lo había dicho y tú no le hiciste caso — arremetió molesto Iliac contra su hermano
— Chicos no ganamos nada peleándonos hay que hallar la forma de localizarla. Cuantas veces no se ha perdido un Kariano en el universo y lo hemos encontrado. No veo porque esta se a la excepción — intervino Omed — he hablado con la Fuente y me ha dicho que también se despidió de ella y que se seguirá encargando de Kara aun que lo más posible es que no vuelva en un largo tiempo. Pero de ustedes depende si es así o no. Lo mismo pienso yo. De nosotros depende si la dejamos seguir adelante sola o simplemente dejamos asentado para siempre que somos una unidad y por eso todos la apoyaremos
Al escuchar esto todos asintieron y a partir de ese momento se dedicaron a encontrar la forma de poder encontrar a Lucil en cualquier lugar donde estuviera.

***********


Dentro de las siguientes semanas lo único que se dedicaron hacer es a la búsqueda intensa de Lucil por todos los medios que se contaban en la Comunidad Kariana y pese al empeño en que todos pusieron los resultados fueron siempre los mismos. La negativa rotunda pese a que la Cofradía había dedicado gran cantidad de tiempo en distinto métodos de magia para encontrar personas en cualquier parte del universo.
— Sin duda alguna se ha respaldado en el legado para lograr su objetivo — sugirió Iliac una tarde después de terminar con lo que ellos mencionaban su última oportunidad para encontrarla
— Eso ya lo hemos discutido muchas veces y lo sabemos, pero no por eso nos daremos por vencidos, nunca lo hemos hecho y esta no será la primera vez — explico Elther
— Siempre hemos dicho lo mismo. Tendremos que hacer las cosas como se hacen en la Tierra — sugirió Lara
— ¡Hay…!— exclamo Sirine con un dejo de aburrimiento — Ir de lugar en lugar. Será una jornada muy larga.
— No tenemos otra alternativa. Ninguna magia ni método Kariano funciona. Porque todo está respaldado por el legado. Y es lógico que si este lo apoya nunca la encontraremos por ese medio— añadió Azuer
—Tienen razón podemos utilizar cualquier otro método para intentar encontrarla menos uno Kariano, lo que me recuerda que la solución siempre lo hemos tenido en las manos y nunca la hemos visto — sugirió Iliac alegremente
— ¿De qué hablas? — pregunto Sirine
— Elther recuerdas el libro que encontramos en la habitación de Lucil después de su partida. Aun no lo he hojeado bien pero sin duda lo utilizo Lucil para llegar hasta aquí. Si nosotros conseguimos hacer un hechizo con ayuda de ese libro. Lo más probable es que funcione ya que es magia terrestre no Kariana. Y en eso no puede influir el legado — término triunfante Iliac
— ¡Has dicho si funciona! Porque una cosa es lo que ella haya hecho por medio de su poder y otra que el libro realmente contenga magia— propuso amargamente Lara
— Vale la pena intentarlo. ¡Ho prefieres buscarla hasta por debajo de las piedras de cada planeta!— exclamo retadoramente Iliac
— Estoy de acuerdo con Iliac — repuso Azuer
— Bien en todo caso… — añadió Iliac mientras aparecía aquel libro y lo empezaba a ojear encontrado todo tipo de hechizos la mayoría con invocación al señor de las tinieblas para conseguir sus fines, otros cuantos hacían mención del poder de la mente y algunos otros por medio de los santos y dios que les ayudaría a brindarles el poder para su cometido. En todo ese desorden había una página que a todos les llamo más la atención porque tenía las letras más remarcadas de las demás.
Lara que era la más dotada para hacer hechizos mágicos leyó con voz fuerte y clara

Marca el camino que debo seguir
Muestra la verdad, llévame a la verdad
Entre abre la puerta de espacio, en el tipo preciso y en el lugar indicado para encontrar lo que busco
Sana mi alma de dudas
Alma mía que has recorrido grandes caminos en otras muestra mi verdad y libera mi mente de toda ignorancia para dar paso al entendimiento y a la razón.
Dame pruebas y un testigo de lo que busco.
De lo que en verdad soy.

Automáticamente se abrió una puerta interdimensional que todos se asombraron al ver que aparecía.
— ¿Crees que este ella ahí? — pregunto Sirine
— No lo sé. El hechizo que conjure no era para encontrarla, era para saber algo que desconozco de mí — dijo Lara
— Pues sería una buena oportunidad para que sepas realmente aquello que siempre me has preguntado amor — sugirió Elther
— Sabes perfectamente cuál es mi duda. No quiero morir. Esa puerta me llevara a la respuesta y esa respuesta solo está en una parte, en la Dimensión del Silencio y…— explico asustada Lara
— Y la única forma de entrar ahí es muriendo — añadió Iliac
— Si — repuso taciturna Lara
— Entonces sugiero que la cierres no quiero tener dentro del castillo fantasmas ni nada por el estilo — expreso Iliac
— Aquí no puede entrar nada de eso Iliac. El castillo tiene protección — refuto molesto Elther
— Eso pensábamos todos hasta que apareció eso por lo que se fue Lucil — dijo taciturnamente Iliac
— Tienes razón — completó Lara que cerró al instante la puerta — Pero entonces si esta magia sirve quiere decir que aun tiene el poder de Lucil. No es necesario invocara nadie solo con decirla se vuelve realidad. Si le cambiamos un poco los párrafos pueda que con nuestro propio poder podamos hacer que resulte
— Aun que nuestro poder lamento decirlo viene de Kara — añadió trágicamente Azuer
— No necesariamente Lucil menciono la última vez que la vi algo que me asombro y es que todos nosotros somos seres de luz. ¿Saben lo que eso significa a nivel espiritual? Que nosotros tenemos poder en sí mismos. Somos capaces de hacer muchas cosas sin necesidad del poder de la Cofradía, del circulo interior o nuestros propios dones — explico Iliac
— ¡Claro! Esa es una de las razones por las cuales no cualquier Kariano puede pertenecer al círculo interior — revelo Azuer
— Bien entonces basándonos en eso cambiemos el hechizo de manera que nos pueda servir para conseguir lo que queremos — sugirió Elther

Sobra decir que les costó un poco de trabajo realizar aquel hechizo habiendo hecho siempre conjuros ya hechos y la única que tenía dotes para ese tipo de tareas aparte de Lucil era Lara. Pero con la presión de sus hermanos y el problema que no se ponían de acuerdo rápidamente, tardaron varios días en poder acabar el hechizo aun que aun no lo había puesto a prueba.
— Creo que ahora está totalmente listo. Pese a que aun no estés de acuerdo cariño pero creo que hacer hechizos no es tu fuerte — dijo Lara a Elther que estaba molesto porque ella no había añadido una línea que el insistía debía ir.
— Estoy de acuerdo con ella hermano. Queda mejor sin eso de la negra noche — confeso Iliac
Elther aun molesto por eso pero no insistió más en ello dejando que tomarán ellos las decisiones a pesar de ser él quien siempre dirigía a sus hermanos.
— ¿Porque no das tu los honores? — sugirió Lara a Sirine
Sirine tomo el hechizo he inicio:

Marca el camino que debemos seguir
Muéstranos el lugar preciso
Entre abre la puerta de espacio, en el tiempo preciso y en el lugar indicado para encontrar lo que buscamos
Ayúdanos a encontrar a la Elegida, al último miembro de la Cofradía en nombre de todos los seres de luz que la buscamos y el poder que en nosotros mismo somos sin interferir el poder de la Comunidad con el cual fuimos dotados y todo lo que en ello alcanza
En nombre de todos sus hermanos auxílianos en conseguir nuestro fin.

En el momento en que todos esperaban que sucediera algo, todo siguió igual.
— Creo que si hubieran incluido mi línea habría tenido efecto — dijo molesto Elther
— ¿Como decir que estas en la negra noche han de servir de algo?— pregunto irasciblemente Lara
— Chicos no peleen. Pienso que lo que fallo es que el hechizo debe ser hecho por todos, no solo por un miembro — explico Iliac
Después de esto lo intentaron como lo habían propuesto Iliac, obteniendo esta vez que apareciera una puerta interdimensional. Todos pasaron por ella entrando a un espeso bosque.
— ¿En dónde estamos? — pregunto Azuer
— No lo sé pero está muy oscuro será mejor que… — estaba diciendo Elther en el momento que se vieron rodeados por un grupo de hombre armados que les tapaban el paso
— ¿Quiénes son y que busca aquí? — pregunto al parecer el líder de la emboscada
Todos se quedaron en silencio sin saber que responder
— ¿Debemos terminar con esto, mi señor? La noble Umilime lo espera en la aldea — dijo un subalterno en un murmullo inaudible
A una señal del líder de la emboscada todos soltaron un profundo humo que dejó inconscientes al círculo interior sin darle ningún minuto para reaccionar.

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