miércoles, 26 de mayo de 2010

LA COFRADIA - CAPITULO 10

X


— ¿Tú crees que alguna vez llegue a ser como antes? — pregunto Lara que se encontraba con Elther en el jardín del castillo.
— Pienso que las cosas son mejores ahora. Ya no tenemos que escondernos, ya no hay guerra y ahora la Elegida está con nosotros. El sueño que antes teníamos ahora es una realidad, la Cofradía existe — contesto Elther, un poco pensativo
— Si pero me preocupa, ella jamás a permitido que nos acerquemos — continuo Lara
— Las cosas y las personas no siempre son como nos las imaginamos
— Si pero porque están recelosa, porque oculta tantas cosas, si estamos juntos en esto, por eso somos la Cofradía ¿o no? No ese era el principal motivo por el cual nos unimos.
— Eso es lo que creo. Sabes que es lo que pienso que ella es tan necia que se niega a cambiar. Solo piensa en el pasado cuando estaba ella sola. Excluyéndonos por completo de su vida.
— Lo que no comprendo es porque reacciona así contigo, si eres su novio. Entre tú y yo jamás hubo eso, siempre estuvimos ahí para apoyarnos el uno en el otro
— Si al parecer con ella no es nada reciproco, algunas veces estará ahí por si llegas a necesitarla, pero en algunos otros todo cambia drásticamente y te vez solo. Es demasiado voluble.
— Yo más bien diría que su esencia sigue siendo la misma de siempre. Esta ahí pero a la vez no esta. Te descuidas un momento y la pierdes por completo. No es nada constante y es muy caprichosa.
— ¡Oye! Está bien no será un dechado de virtudes, pero es mi novia y así la quiero
— ¿El problema no es aquí si tu la quieres? El problema es si ¿ella te quiere?
— No empieces con intrigas Lara. Jamás he permitido que nadie hable mal de nadie y mucho menos a sus espaldas y muchísimo menos de la que es mi novia — reprocho malhumorado Elther
— ¡Pues habría que ver si ella piensa lo mismo! — exclamo con un dejo de malicia Lara
— Nunca pensé que dijeras eso de tu propia hermana
— Es mi hermana muy cierto, pero también es muy cierto que ella no ama a nadie. Es muy cierto quiere por encima de todas las cosas a mi padre y no dudo que nos quiera también a nosotros, pero como ella lo dijo una vez. Le dolió demasiado, ese rompimiento. ¿Tú crees que realmente sea amor lo que sienta por ti? Si así fuera, no pelearían tanto, ni te dejaría en el abandono total por semanas, cuando no tiene ninguna sola razón por la cual hacerlo. Y además está bien, estoy de acuerdo en que guarde secretos a todos, ¿pero porque a ti, si eres su pareja?...
— ¿Quién te dice que me guarda secretos?
— Solo hay que ver, o ¿tú sabes a caso para que quería aquella fotografía de aquella mujer?
— No, pero si no me lo quiere decir, que no lo haga, yo no soy como Iliac que a fuerzas quiere saber todo. A las personas no se les debe presionar. Las cosas caen por su propio peso. Ella jamás lo ha hecho conmigo, nunca me ha cuestionado, ¡nada! Y yo no tengo porque hacerlo
— ¿Qué quieres decir con ¡nada!?
— Que ella no me obligo a platicarle mi historia de mis padres. Ella no me atormento con eso. Solo callo al saber algunos comentarios hace algunos meses y ya. No hubo más.
— ¿Qué comentarios?
— Algo sobre una ley de derecho a la vida. Fue lo único.
— ¿Pero, ella como lo supo?
— No sabe nada. Sabes bien que es un secreto entre los cinco y mi padre. Nadie nunca ha hablado, ni lo hará. Fuera de eso ¿donde más pudo haber conseguido esa información?
— Tienes razón.
— ¿Qué hacen chicos? — pregunto Sirine que venía llegando
— ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar arriba con Iliac? — pregunto algo contrariado Elther
— Si solo baje a decirles que papá esta en el castillo y quiere hablar con todos en la habitación de Iliac. ¿No saben dónde está Lucil? Hace horas que intento localizarla y no responde y no la puedo encontrar en ninguna parte del palacio — contesto Sirine
— A mi ni me preguntes desde la semana pasada que ni la veo — repuso Lara
— Y yo la vi ayer. Me dijo que haría dos horarios hoy para no quedarse ni la noche de hoy ni la tarde de mañana. Supongo que no tardara en aparecer en la habitación de Iliac — sugirió Elther
— Oye ¿tú no sabes que le pasa? Desde hace unos días que la he notado muy seria. Se ve como si cargara todo el peso del mundo sobre sus espaldas — dijo Sirine
— No se ve. Lo hace — dijo malévolamente Elther
— No seas tonto. Quiero decir que la he visto muy retraída. Ya no habla con nadie, ni contigo e Iliac me platico que el otro día la vio llorando, desde ese día en la ha observado muy sería ya ni siquiera pelea con él. Es como si no estuviese aquí — sugirió Sirine — ¿No será porque alguien le ha hecho algo?
— ¿Qué estas insinuando?— pregunto Lara molesta
— Bueno es que Iliac me dijo que el día que la vio llorando bueno le dijo que era por lo de Elther — explico Sirine
— Bueno… — dijo Lara
— ¡Ya vez! Tu dices que no me ama. ¿Qué crees que signifique eso?— interrumpió Elther
— ¡Eso no quiere decir nada! — exclamo Lara
— Chicos ya no se peleen. Papá nos esta esperando.
Al entrar en la habitación de Iliac ya solo los esperaban a ellos, ya que Lucil había llegado algunos minutos antes para empezar con su acostumbrada guardia. Elther la observo al llegar y era muy cierto lo que Sirine había dicho, ella se veía muy pálida, preocupada y muy triste. El nunca la había visto así. A decir verdad no era el único que la observaba, también había llamado la atención de su padre que insistía en platicar en susurros con ella sobre qué era lo que le sucedía a lo que ella solo respondía con una sonrisa de muerte “nada, todo estaba bien. Tan perfecto como siempre.” Elther llamo su atención con su insistente mirada. Lucil le volteo a ver fugas mente, él le sonrió encantadoramente a lo que ella respondió con una sonrisa escueta, donde no quedaba ni la sombra de lo que realmente había sido aquella Lucil que infundía confianza, alegría, enojo y en muchas ocasiones frustración ante la impotencia de razonar con ella. Ahora solo estaba aquella figura menos que una sombra, reprimiendo algo para no expulsarlo, teniendo una lucha constante en sus adentros, lo que solo reflejaba una tez demacrada casi sin vida, facciones ininteligibles entre expresiones que solo simulaban muecas de lo que representaba y unos ojos que antes enfundaban vida, templanza y felicidad ahora solo semejaban dos pupilas dilatadas por la luz sin mostrar ninguna alegría cual perdidas en la inmensidad del tiempo. Su voz que antes era fuerte y clara, ahora se había convertido en algo más que un susurro.
— Hijos los he reunido debido a que ya tiene más de mes y medio que sucedió ese desagradable incidente y creo que ya no es necesario continuar con la vigilancia. Considero que Iliac ha aprendido la lección y que aquel ente no molestara más aquí — dijo Omed
— ¡Ya era tiempo! — exclamo alegremente Iliac
— Solo espero que consideres el peligro que ese ente puede ocasionar. Recuerda que te puede controlar sin ninguna dificultad — advirtió su padre
— Creo que es lo mejor todos ya estábamos un poco cansados de estas rondas, principalmente Lucil que ya no tiene tanto tiempo como antes ¿verdad? — sugirió Azuer
Lucil no respondió nada, siguió guardando silencio como si esa pregunta jamás se hubiera hecho.
— Entonces solo falta que Lucil me libere de su horrible hechizo para que sea libre — continuo alegremente Iliac
— Bien solo quiero que tomes en cuenta lo que te dije — advirtió Omed
— ¡Claro! — agrego Iliac
— Entonces Lucil podrías liberarlo — pidió Omed
Lucil cual robot se inclino al círculo que había pintado hace un mes y medio y dijo
— Primer la miercaba desvanta ambi
Iliac dio unos pasos a hacia fuera del aquel circulo que había sido su celda por más de un mes y sonrió feliz.
— Creo que debemos celebrar esto — dijo Iliac mientras abrazaba a cada uno de sus hermanos, con excepción de Lucil que se retiro del grupo
Omed se retiro algunos minutos después de haber liberado a su hijo para seguir con sus ocupaciones dejando al grupo de jóvenes solos. Lucil por su parte intento salir de aquella habitación sin ser vista, lo cual no tuvo gran éxito, ya que Elther la estaba esperando fuera para abordarla
— ¿Crees que podamos hablar un momento Lucil? — pregunto Elther al verla salir de la habitación de Iliac
— ¿De qué? — pregunto Lucil
— De nosotros
— ¡Claro!— exclamo Lucil con desaliento, mientras invitaba a pasar a Elther a su habitación «Ya Es tiempo no más mentiras, no más nada. No lo puedo arrastrar, principalmente cuando ya están echadas las cartas»
— ¿Qué es lo que pasa con nosotros? Todo empezó muy bien, solo fue cuestión de un tiempo en el que tú te alejaste y todo empezó a cambiar ¿Por qué? — pregunto Elther
— Pasa eso que tu estas cambian que yo ya no soy la misma — explico Lucil con un hilo de voz «No más, no puedo vez la luz y no te puedo arrastrar a la oscuridad, no lo mereces»
— Pero a pesar de eso, una pareja cuando se ama se acepta como es. Es lógico que cambiemos, pero lo que sentimos sigue ahí
— En eso tienes razón. Lo que sentimos siempre ha estado ahí «No como tú piensas, pero es palpable»
— ¿Entonces?
— ¡Entonces! — repitió Lucil
— ¡¿Por qué me haces esto?!
— ¡NO! ¡¿Por qué te haces esto, Elther?! ¡Ya basta! NO te ocultes más tras de mí. «La amas a ella y yo solo te quiero como un hermano»
— ¿De qué hablas? — pregunto el muy extrañado
— De que primero estuvimos juntos porque solo nos sentíamos solos tu con los problemas de la comunidad yo con mi desilusión de Manolo y después bienes y te presentas como una luz exquisita en mi camino, me ayudas. Me gustas, pero no más y después no quieres enfrentar tus miedos. Yo ya no puedo tenerte junto a mi porque he entrado en una etapa en la cual no se qué sucederá conmigo. Es muy pesado y no tengo ya más fuerzas para pelear contigo esa batalla. Lo siento te deje a medio camino. Ni siquiera debí irrumpir en eso, cometí el mismo error que Iliac o cualquiera de nuestros hermanos. Realmente lo siento Elther.
— ¿De que estas hablado? ¿Cuales miedos? ¿Cuál batalla?
— Hablo de que tú no has logrado enfrentar tu realidad con Lara, hablo de los miedos que significa el verdadero compromiso y enfrentarlo juntos, hablo de tu renuencia a aceptarla con sus defectos a que ella no será la mujer perfecta que tu quieres y aun a pesar de que ella ya entendió sus errores, tu a un no has logrado perdonarla u olvidarlo. ¡Tú la amas Elther! Y no lo niegues. Se nota en la forma en cómo la ves, en cómo te refieres de ella y principalmente todo lo que ha estado pasando en este último mes. O me negaras que ¿has empezado a dudar de nuestra relación? Y que deseas por todos los medios realmente regresar con ella, pero que es más grande tu miedo y por eso no te atreves. Además…
— ¿Además qué? No te quedes callada, ni tú te crees lo que dices. Que piensas que en todo este tiempo que llevo de conocerte no sé como actúas cuando quieres ocultar algo
— No oculto nada
— Bueno pues entonces termina lo que tenias que decir aun que no sea más que una sarta de tonterías para no reconocer que ya no me amas
— ¡Que ya no te amo!
— ¡Si! ¡Que ya no me amas!
— ¿Tu alguna vez me amaste?
— ¿Qué preguntas?
— ¡¿Qué si alguna vez me amaste?! O solo jugaste como yo.
— ¡Yo nunca jugué contigo! ¿Y tu porque lo hiciste conmigo? ¿Porque jugaste con mis sentimientos?
— ¡No te hagas el mártir! Tu sabes tanto como yo que esto solo fue careta tu para ganar realizar un capricho de tu niñez y para poner una barrera entre Lara y tu cuando era más difícil su relación te escudaste en mi y no enfrentaste el reto y yo… yo para aceptar… lo que es mi realidad
— Ahora resulta que solo me utilizaste como palmo de lágrimas para que aceptases tu realidad, realidad que ya sabias desde hace mucho tiempo.
— Tienes razón, pero es la verdad. Al menos yo lo admito, al menos yo conozco mis miedos y porque hago las cosas, no como tú que se oculta tras una careta y no reconoce su verdad
— ¡MI verdad! ¡Ja! ¿Cuál verdad? ¿La que tú has creado, para justificar tu estúpidos juegos sin tomar en cuento los sentimientos de los demás?
— NO, la verdad que tu sabes bien que está ahí y que no quieres ver. Y siendo así yo por mi parte solo me queda darte las gracias por los grandes momentos que pase junto a ti y pedirte una disculpa porque nunca debí de utilizarte de esa manera. Te quise debo de reconocerlo, tu luz me deslumbro a encontrarte en mi camino y me confundí, pero la realidad es esta. No más mentiras, ni más escusas.
— ¿Piensas que con eso se arregla todo?
— No todo se arreglaría el día en que TU aceptes tus miedos. ¡Solo así serás feliz Elther! ¡De ti, depende, solo de ti! Y ya no busques el amor en donde sabes que no lo encontraras. Mejor lucha por el. Tú que puedes y que lo tienes. Porque otros no tienen la misma suerte que tu. ¡Solo mira frente a ti! No desperdicies el tiempo en tonterías, lucha por tu felicidad — término diciendo Lucil casi al punto de llorar
Elther guardo silencio al escucharla hablar, sabía que era cierto lo que ella le decía, pero aquellas palabras sonaban tan distintas, su voz era como de un ser que estuviera en agonía que suplicaba no perdiese el tiempo como ella lo había hecho, pensó Elther, mientras salía de la habitación sin siquiera contestar a eso.


Sabes ahora me siento mejor, con la idea que se le ocurrió a mi madre. ¡Simplemente es magnífica! El saber que mi hija estará protegida por una de los más antiguas cultos de magia que existían en Kara, me hace sentir reconfortable, realmente el pensar que pudiesen localizar a mi hija tan fácilmente me llenaba de miedo, pero ahora con la idea de hacer pasar a una doble por mi hija es fantástico. Y como mi hermana está totalmente en contra de la Comunidad Kariana, he pensado que le enviare a aquella niña confiándole que ella es la Elegida para que la cuida no solo para que preserve nuestra casta Miriana sino para que la proteja de las manos de mi madre a quién considera el ser más maligno sobre el universo, sin tomar en cuenta que el verdadero ser que le causara tanto daño a mi niña no será más que ese odioso Miriar a quien todos adorarán.
Término Lucil un nuevo diario de los de su madre mientras observaba la quietud de los árboles fuera de la ventana. Ella había pasado los últimos días olvidándose por completo de sus hermanos o lo que sucediera a su alrededor, solo encerrada en aquella habitación que antes había sido de su madre y que ahora le serbia de refugio. En los últimos días solo leía aquellos diarios en los que demostraba de mil maneras las dificultades que su madre había pasado, porque no solo en este tiempo los seres de oscuridad había querido gobernar la Comunidad Kariana, sino que por lo contrario su madre había enfrentado sin número de cosas, algunas muy fuertes y algunas otras tan sencillas, pero que sin embargo le habían forjado de tal manera el carácter que hacían ver a Lucil o a cualquiera de los miembros de la Cofradía como simple niños mimados. Por ese medio Lucil se entero, que se principal poder era la magia — y es que era capaz según lo había de crear cosas de la nada, cualquier cosa que ella quisiese, su poder como lo decía su madre solo estaba limitado por la imaginación y es que si ella no lograba imaginárselo, de ninguna manera podría ser posible— aparte de tener el poder de las premoniciones — Lucil era capaz de poder ver el pasado, presente y futuro suyo o de quien quisiera—. Con todo esto su madre había logrado con ayuda de la Fuente sacar a Kara de grandes apuros. Principalmente de seres de oscuridad como Rar.
Lucil tomo uno de los libros que Niggel había mencionado en uno de sus diarios, donde explicaba el porqué se daban estos fenómenos.

Un universo se encuentra compuesto de diferentes energías las cuales cohabitan en diferentes dimensiones que se entre conectan entre si, así como los diferentes universos se entre tejen entre si.

Por lo tanto podemos hablar de un multiuniverso entre conectado por una serie de dimensiones que se intercomunican formando una a la vez en varios universos paralelos y que a veces ocasiones puentes intradimensionales en diferentes universos. Es así que existen posibles o puentes dimensionales que pueden llegar a ocasionar desequilibrios entre ambas dimensiones interconectadas.
También existen otros tipos de conexiones intradimensionales como los bortexs que son más que energía acumulada las causas pueden ser diferentes, como las mal formaciones de entradas ínterdimensionales que se suelen utilizar en la magia avanzada y que sin embargo pueden ser la razón de un sin fin de desequilibrios.

Por otro lado existen diferentes entes mágicos que suelen viajar indefinidamente entre los universos así como entrar a su placer en las dimensiones de la muerte o lo que es mejor llamada popularmente como la dimensión del silencio en la cual se interconectan todos los universos y las dimensiones de estos, siendo el puente más seguro entre universos, resaltando que solo seres no corpóreos como los Ángeles, almas, demonios, seres de luz o de oscuridad entre algunos por mencionar, pueden traspasar el umbral de la dimensión del silencio, ya que si algún ser vivo llegase hacerlo, será retirada al instante toda unión con el cuerpo carnal que posea.
También hay que mencionar que los seres astrales — llámese buenos o malos— sueles crear puentes para poder entrar a placer en un lugar determinado de un universo u dimensión que deseen. Esto no suele ser muy recomendable ya que existen demasiadas energías positivas o negativas en cualquier ambiente y que cual quiera de las dos puede alterar el orden del equilibrio de las dimensiones. Por lo que es comprensible decir que ningún ser de luz o con intenciones buenas realizara un bortexs, estos se utilizan principalmente por los entes del bajo nivel astral en donde lo que se busca es tener una conexión directa con el punto deseado sin importar las consecuencias que se tengan al realizar esto.

Lucil detuvo su lectura por unos momentos recordando el encuentro que tuvo con Rar en su anterior vida entendiendo que esa había sido la forma en que él había llegado a ella. Prosiguió leyendo viendo como explicaba aquel libro la estructuración de los diferentes seres según se pensaba existían en la dimensión del silencio y la cual estaba divido en diferentes formas con varias maneras para poder entrar en ella, pero siempre obteniendo los mismos resultados cuando un ser vivo se aventuraba a entrar en ella. Pero había algo de cierto en lo que decía el autor, cualquiera que fuese la razón por la cual un alma o ser de luz se quisiera comunicar con algún mortal nunca utilizaría un bortex como medio ya que existían graves consecuencias y es que esa energía acumulada podía ocasionar varias consecuencias.

—…entre las más comunes suelen estar la mezcla de los principales miedos de los seres vivos que cohabiten en aquella área, así como la posibles manifestaciones de deseos reprimidos que a la vez puedan ser utilizados por el ente, maligno como medio para provocar daño a los que vivan cerca o como medio para acercarse a su meta, cualquiera que fuese. Aun que la principal constante entre los seres de oscuridad para salir de la dimensión del silencio es la acumulación del poder aun que hay algunos otros que solo desean ocasionar daño sin razón alguna y simplemente porque fueron llamados o tienen cuentas pendientes en aquel lugar… — leyó Lucil para si
Ahora empezaba a entender cuales eran las razones por las cuales había muchos hechizos en el tomo dos sobre almas y seres de luz, además de que también había ojeado anteriormente el libro encontrando gran semblanza en las palabras se utilizaban en los hechizos con los del libro que actualmente leía.

Fue cuando reojeo el tomo II, esta vez con esperanza renovada al ver que estaba ante sus propios ojos la cura para toda aquella pesadilla.
Lucil reviso el índice uno a uno los nombres de los hechizos viendo que no solo hacía referencia a los seres de oscuridad, sino también a las formas de contactar o crear nuevos seres de luz aun más fuertes de lo que ya eran. Lo que más le llamo la atención era un hechizo pequeño que decía así

Sombras: son los seres que pueden tomar vida en un bortexs ocasionadas por las emociones del los que habitan en las cercanías de este. Además de que pueden llegar hacer mucho daño ya que su único fin es atraer mayor cantidad de energía al bortexs. Estas son diferentes de los Enelcuilez que son los que habitan dentro del bortexs ocasionados por los principales miedos y emociones reprimidas de los que viven cercan del bortex aun que en muchas ocasiones las sombras suelen tomar formas de los Enelcuilez para atraer a su víctima al bortexs. Sobra decir que las sombras suelen ser muy independientes del bortex — y por lo tanto más peligrosas— ya que su misión es atraer la energía necesaria para que este siga existiendo — energía que no debe ser tomada por la fuerza, solo por voluntad propia de la víctima —. Por su parte los Enelcuilez tienen la capacidad de igualar los sentimientos y pensamientos de los verdaderos temores de las personas, y por ninguna circunstancia abandonan el bortex a diferencia de las sombras.
Para eliminar a una sombra es necesario mantenerla lejos del bortex y recitar la siguiente prosa.

Viajas bajo el mundo con bandera de salvador(a) sin entender que no eres más que una razón para el anochecer, cual vibrante e inhumana sombra hambrienta de poder y maldad. Destruye lo que eres y convierte lo que fuiste. Regresa al lugar donde perteneces, como lo que eres.

Nota: Las sombras se ven mayor mente atraídas por seres de luz a los cuales suelen a tacar en diferentes ocasiones para hacerlos ceder, ya que si el ser de luz las descubre, este las puede llegar a dominar con gran facilidad. Tomando en cuenta que sepa realmente que se trata de una sombra, y no de un deseo reprimido, como ya se explico con anterioridad. Siendo esto último el ser de luz resultara una presa muy fácil principalmente si lo que ve lo desea con gran vehemencia redituando gran cantidad de energía al bortex si el sacrificio llegase a efectuarse.


Lucil al momento pensó en la presencia de aquella muchacha que se apareció con Iliac en las Galerías subterráneas del castillo. Llegando a la conclusión que sin duda alguna se trataba de una sombra debido a que a no ser de sus hermanos o su padre podrían entrar al castillo.
Por otra parte existía la posibilidad de que Rar pudiese también entrar por aquel bortex que haya creado, pero ¿Dónde estaba? Por lo que a partir de ese día solía salir sin rumbo alguno caminando siempre por el castillo tratando de encontrar algo, así también solía pasarse las horas estudiando los posibles hechizos o planes para derrotar a Rar.

***********

La brisa del mar le llegaba al rostro con tal frescura que hacía traer a su mente los más íntimos anhelos de volver a su tierra. Era muy cierto la Comunidad Kariana era hermosa, pero nada igualaría nunca aquellas playas de arena de suavidad inigualable como si caminaras sobre harina cernida, con su frescura de agua tan cristalina. Sin duda alguna Kara resultaba ser un lugar muy acogedor y ciertamente hermoso, pero ella prefería Miriar que aun que carecía de muchos climas como los tenía Kara, sin embargo ella era feliz entre sus estepas y escasas playas que simulaban oasis en medio del desierto. Y no solo se trataba de eso, ella cada día extrañaba más a su familia que harta de esperar a que se concretaran sus planes habían abandonado la Comunidad Kariana dejándola sola y aun que sabía que cada día sería más difícil cumplir su cometido, no podía dejarlo, el solo pensar que había abandonado su retiro y que ahora su familia estaba en dificultades ya que sus amigos los veían con odio y rencor considerándolos traidores a Miriar a pesar de que ya habían terminado la guerra con Kara, pero el hecho de que la princesa Miriar estuviese privada de su libertad por conspirar encontrar de Kara hacía que el pueblo Mariano recelase de la Comunidad Kariana. Y Saident pensaba solo en la posibilidad de poder convencer de alguna manera a Iliac para que dejasen en libertad a Irene aun que esto significase para ella una gran pérdida, sabiendo a la perfección lo que Irene significaba para su novio, pero eso ahora no importaba pues sus padres había sido ultrajados de muchas maneras al volver a Miriar y principalmente al saber que su hija mantenía una relación muy estrecha con la Cofradía — principal causante de la penuria de la princesa Miriar a ojos de los Mirianos— y aun que Saident en un principio había tratado de pasar por alto esos atropellos a su familia ahora intentaba por todos los medios tratar de convencer a Iliac para que convenciera a su padre de la inocencia de Irene. Pero él se negaba a hablar con su padre respecto a eso principalmente porque tenía muy poco tiempo de haber recuperado su libertad y no quería tener problemas con él.
Por otra parte Saident se sentía frustrada; su más grande deseo era formar parte de la monarquía de Miriar y la única manera era convencer a Iliac de ir a Miriar para que este se casase con ella y así formar parte de las más importantes familias de Miriar puesto que no siempre se casa un gran heredero de Kara con un preciosa Miriar
— Será lo más magnifico madre, todos nos alabaran seremos tratados como lo que somos, como lo que realmente siempre hemos sido, aun que seamos víctimas de las circunstancias, pero toda la familia que lo merecemos y el hecho de que tenga que unir mi vida a un Kariano es un simple sacrificio que uno debe de hacer para conseguir sus deseos más anhelados en la vida — dijo una vez Saident a su madre cuando hablaba acerca de sus planes con ella
— Eso espero querido mía, hemos vivido todo este tiempo deseando recuperar la grandeza de nuestro nombre que se vio opacado por la llegada de Neiro al poder, pero ya es tiempo de reivindicarse — contesto la madre de Saident
— Si aun que se que para ustedes no ha sido nada fácil venir a Kara, pero el sacrificio será recompensado. Solo es cuestión de tiempo para que vuelva la gloria a nuestra familia.
Saident interrumpió sus pensamientos al ver llegar a Lara y a Sirine a su casa. Era muy extraño verlas ahí, hacía mucho tiempo que ellas no la visitaban por lo que Saident se mantuvo alerta a su llegada.
— ¡Que sorpresa verlas por aquí! — exclamo Saident invitándolas a sentarse a su lado
— Solo queríamos visitarte y bueno preguntarte algo — repuso Lara
— ¡Claro! Su pongo que es sobre Iliac — sugirió Saident
— En realidad no. Es sobre Lucil. Como tú te llevas un poco con ella, pensamos que tal vez tú podrías saber algo de ella — contesto Sirine
— Bueno ¿no creen que tal vez ustedes deban de saber más de ella que yo? — pregunto Saident
— Realmente eso debería de ser, pero es que se ha comportado muy diferente. No responde nunca, no la encontramos en ninguna parte del castillo y lo que pasa es que la Fuente quiere hablar con ella desde hace días — explico Sirine
— Pues por aquí no ha venido— dijo Saident — porque no le preguntan a Elther, ¿el es su novio no?
— Ya no. Al parecer lo mando muy lejos — dijo satisfactoriamente Lara
— ¿Te alegra mucho saberlo? — pregunto Saident mordazmente
— Si, ella no ha sido muy buena amiga recientemente, realmente actúa muy extrañó, mucho más que antes — agrego Lara
— No digas eso Lara, ante todo es nuestra hermana y además tu fuiste la que termino primero con Elther y ya habías quedado que lo olvidarías todo — refuto Sirine
— Si pero no es justo, primero le dejo el campo libre para que este con él y ahora ella lo hace sufrir — rezongo Lara
— Yo más bien diría que está furioso y herido en su orgullo — sugirió Sirine
— Por lo que sea chicas pero aquí no está — dijo Saident — y ahora bueno yo quede de verme con Iliac dentro de media hora y bueno me tengo que arreglar
— Si perdona no te preocupes, nosotras ya nos vamos — agrego Sirine a la vez que se despedía de Saident
— Hey chicas, recuerdo algo que paso hace un tiempo que tal vez les podría ayudar. Lucil hace tiempo me llevo a un lugar en la Tierra, me dijo que según era donde antes vivía. Tal vez pueda estar ahí.
— Chicas venga, la encontré — dijo Azuer tras el intercomunicador de Sirine
Ambas salieron al encuentro de Azuer quien se encontraba en el castillo.
— ¿Dónde estaba? — pregunto Lara
— La encontré deambulando por el sótano del castillo, dijo que vendría en unos minutos— contesto Azuer
— ¿Qué hacia ahí? — pregunto Sirine
— No lo sé — contesto Azuer
— Eso no importa ahora, lo que realmente es preocupante, es que empiece de nuevo con sus extraños comportamientos, lo único que hace es ponernos los nervios de punta. ¿Qué pretende haciendo todas esas tonterías? — repuso Sirine
— ¿Tu qué crees? Desea llamar la atención — dijo Lara
— Yo más bien creo que aun sigue mal por lo de Irene — expuso Azuer
— No lo creo. A la mejor tiene que ver con lo que nos platico la vez pasada sobre su problema con los Singoales y sus locas visiones — agrego Elther que acababa de entrar en la habitación
— Podría ser, aun que nada me quita de la cabeza que oculta algo — prorrumpió Azuer
— Ya te pareces a Iliac. Pienso que si eso fuera nos lo diría — dijo Lara
— No lo creo. Es de las personas que se guardan todo a pesar de que se esté muriendo. O ¿ha caso cuando tuvo problemas recurrió a nosotros? — prosiguió Sirine
— Recientemente sí. Pero antes, ni una sola vez — contesto Elther
— Pues sea lo que sea debe ser serio. Porque desde el momento en que no quiera ver a la Fuente y esta insista tanto en verla. ¡Es muy extraño! — explico Azuer
— En eso tienes razón recuerdan la vez que nos platico cuando le dijo por primera vez la Fuente que era la Elegida. ¿Qué fue lo que hizo ella? Irse e ignorarla lo más que pudo hasta que ya no pudo más. Supongo que está haciendo lo mismo, pero ¿Por qué? ¿Qué oculta? Será acaso tan delicado que ella no quiera aceptarlo — sugirió Lara
— En eso tienes mucha razón y la verdad es que pienso que a la mejor ha empeorado y tal vez le quiera plantear la idea de recibir tratamiento, eso es lo suficientemente fuerte como para que lo quiera tratar la Fuente con ella si mi padre no se atreve — explico Elther
— ¿Qué es lo que sabes? — pregunto Lara
— Nada en concreto, pero la última platica que tuve, me sonó mucho a una suicida
— ¡¡¡QUE!!! — exclamaron todos al unísono
— ¡No puedo creer que piense hacer esa estupidez! — prorrumpió Azuer
— Solo es mi punto de vista. No estoy asegurando que realmente sea así.
Minutos después Lucil llego a la cámara de la Fuente.
— ¿Sobre qué me quieres hablar Fuente? — pregunto Lucil
— Tú sabes bien
— ¿Del Legado?
— Y sobre todo de lo que realmente significa
— Lo sé. Mi madre lo explica muy bien en sus diarios y no me queda más que aceptar mi herencia como todo lo demás en mi vida.
— Esa es una actitud muy extraña en ti
— ¿Qué más quieres que haga? Las circunstancias se han presentado sin darme ni siquiera opción para elegir.
— Tu siempre lo has podido hacer. Además esa actitud que tienes no te llevara a nada. Serás una presa fácil. Debes de pelear.
— ¿De qué me sirve hacerlo si aun así moriré? — pregunto Lucil con un hilo de voz mientras se arrinconaba en una de las paredes de la cámara. Ella al recargarse sobre aquella pared que cubría por completo la Fuente, puedo por primera vez sentir la candidez con la que la cubría la Fuente, lo cual la reconfortaba sobre manera, a pesar de su reticencia.
— Eso solo tú lo decidirás
— ¡¿Me dices ha caso que mi madre eligió morir?! — reclamo furiosa Lucil retirándose por completo del halo de la Fuente
— Tú no sabes muchas cosas de tu madre aun.
— ¿Pues explícamelas? — reto Lucil
— Tu aun no comprendes la magnitud del Legado, ni alcanzas a percibir todo lo que realmente se siente con él, pero tu madre que vivió toda su vida con el opinaba diferente.
— ¿Me quieres decir que mi madre prefirió morir a estar a mi lado?
— No es que haya preferido morir, porque no fue así. Ante eso ella no eligió simplemente se resigno antes de tiempo, sin tomar en cuenta sus posibilidades dejando que su camino siguiera como ser de luz.
— Entonces eso es lo que me quieres decir que yo pudo estar feliz porque moriré, pero que seguiré siendo un ser de luz en la siguiente vida. A mí no me interesan mis vidas futuras, me interesa esta.
— Esa es la diferencia entre tu madre y tu. Ella se educo bajo la guía espiritual en donde lo más importante no es el vivir y disfrutar de cada vida si no el crecimiento del alma. Es por eso que ella no decidió luchar.
— ¿Pero qué puedo hacer yo ante la maldición?
— El legado es más fuerte que la maldición y eso tú lo sabes. No morirás si realmente no lo deseas. La decisión está en ti. Como tú lo has dicho siempre eres dueña de tus actos y solo ellos marcaran tu destino no una maldición o un ser de oscuridad. ¿Por qué, qué es eso si tu realmente deseas ser feliz?
— ¿Entonces porque mi madre me abandono, si yo la necesitaba tanto?
— Piensa que tu vida habría sido de alguna manera dichosa con tu madre, pero que ella no había logrado ocultar tu verdad si hubieses vivido siempre con tu padre y el circulo interior. Ellos se habrían dado cuenta de ello. Realmente el poder que tu madre tenía no le bastaba para que eso pudiese realizarse al menos que hubiese una gran distancia entre ellos y tu. Es por eso que su amor de madre le decía que sufrirías mucho menos lejos de los tuyos que a su lado. Eso es muy sencillo de comprobar con la magia y lo puedes hacer cuando quieras aun que sabes que era lo mejor para ti. ¿O acaso no has sido más feliz en la Tierra que aquí?
— No ha sido tan malo estar aquí, pero extraño la quietud y los días en los que solo me tenía que preocupar por hacer el ensayo de historia o que mi principal problema en la vida era un examen de cálculo.
— Ahora entiendes las razones por las que tu madre te alejo de la familia. Y espero que entiendas también sus razones para seguir con su crecimiento espiritual. Aunque esto último tal vez fue demasiado egoísta, pero fue su decisión y aun que sabes que puedes cambiarla. También sabes que eso fue lo que quiso realmente ella.
— Pero entonces ¿Qué pasara con la maldición y Rar?
— A Rar lo vencerás con los nuevos conocimientos que estas adquiriendo y aun que debo anticiparte que ningún libro del legado de la luz contiene un hechizo lo suficientemente fuerte como para derrotar a Rar, estos te pueden ayudar lo suficiente para encaminarte en la senda correcta.
— Si pero ahora el problema es que Rar tiene un bortex en el castillo a eso se debe la sombra que ataco a Iliac y lo debo destruir, llevo días buscándolo y no lo he encontrado
— Muy pronto las sombras te ayudaran a encontrarlo, solo debes seguir a la correcta a la que tu creaste con tus propias emociones, recuerda que tu como ser de luz las puedes manipular a tu antojo con facilidad, solo es cuestión de esperar y recuerda una cosa más la energía que creó el bortex es la misma que creo a las sombras y por lo tanto puede ser utilizada tanto en tu beneficio como en tu contra solo debes saberla manipular, puede ser una de las mejores armas para arrastrar a Rar hacia su propia dimensión.
— Si pero si Rar aparece lejos del bortex no podré utilizarlo
— No necesariamente, el bortex tiene una conexión directa con él y en cualquier lugar en que este él se encontrara la esencia del bortex
— Creo que debí haber platicado desde antes contigo, gracias
— El tiempo lleva al conocimiento que te lleva a la confusión a su vez, y este a la elección y con ello a la aceptación del las circunstancias procurando la salida correcta
— Lo sé
— No me queda más que decirte que él será un reto muy peligroso y que como siempre será solo tu elección si decides que te apoyen tus hermanos
— No por ahora
— Todo resultaría más fácil con su ayuda, además ellos lo empiezan a intuir, será solo cuestión de tiempo para que se enteren
— He pensado en hacerlo. En un principio pensaba que solo se trataba de mi lucha, después de todo Rar solo me quiere a mí y el pensar que tenga que morir por mi causa, pues no se me hace muy justo, además sabes también como yo que si ellos se enteran, estarán firmando su propia muerte. Como le sucedió a Ian. El estaba bien hasta el momento en que supo.
— En eso tienes razón, pero Rar ahora es mucho más fuerte. Y no es necesario que te diga como acabaron las cosas esa vez. Solo piensa que serás lo triple o más difícil, porque el ya tiene un punto a su favor, el bortex
— No por mucho tiempo. Por eso es que no he dicho nada y a la vez trato de mantenerme al margen de ellos, porque si él se llegase a enterar de la cercanía con cualquiera de ellos, tenlo por seguro que lo utilizara sin importar las consecuencias. Por eso primero debo destruir el bortex, solo hasta ese momento les diré la verdad
— Tendrás que contar al menos con la ayuda de uno de ellos, Iliac por ser el más fuerte. Para terminar con el bortex ya que resulta ser muy difícil realizar una magia tan avanzada con solo un integrante
— ¿Sugieres que le diga la verdad?
— No necesariamente. Solo recuerda no debes entrar al bortex sola, es un puente hacia la dimensión del silencio rodeado por muchas emociones encontradas, si te descuidas tan solo un segundo serás absorbida por tus perores recuerdos guiándote al comino incorrecto.
— El camino que debo de seguir para depositar en el la solución para la ruptura de ese puente
— Exacto y que debes de recordar que son dos y deben ser simultáneos, por ello se requiere de dos personas
— Así se hará
— Urge que lo hagas porque una de las sombras que esta suelta busca fuerza, el necesita energía urgentemente y no se detendrá hasta obtenerla y segundo que Rar utiliza la misma energía del bortex para estar en esta dimensión…
— Por lo tanto debo de esperar a que Rar ataque para que el bortex este mucho más débil
— Rar solo podrá permanecer fuera de la dimensión doce horas y en ella si no consigue llevarte tratara de hacerlo con tu más allegado para alimentar el bortex. Y por el orden que tiene la Cofradía el más allegado es Iliac. Debes de protegerle, si no lo tiene a él automáticamente no puede tomar a ninguno otro.
— Bien.

***********


Esa mañana había llamado Saident a Lucil, muy a pesar de que cada día odiaba más esos encuentros en los que ella no contestaba. En un principio pensó decírselo a sus demás hermanos pero al encontrar siempre la misma respuesta de parte de ella al preguntarle sobre la liberación de Irene, la hizo aborrecerla sobre manera. Ya estaba harta de suplicar por aquella que había significado la destrucción de su familia y posiblemente la separación de su más anhelado sueño pero era tanta la presión que ejercía su familia sobre Saident que no tenía otra alternativa más que seguirlo intentando.
— Lo que no comprendo Saident, es ¿Por qué es tanto tu interés porque se deje en libertad a Irene? — pregunto Lucil
— No te había querido decir, pero mi familia ahora vive en Miriar y está teniendo muchos problemas; los ven como traidores
— Pues que regresen a la Comunidad
— No quieren. ¿Por favor, Lucil? Sé que ella no significa nada para ti, pero para mi familia significaría la reivindicación en Miriar
— Si y para mí una muy buena regañina de mi padre y la que se vería como una traidora sería yo, sin contar con los problemas políticos que atraería. Lo siento, pero es demasiado complicado. No puedo hacerlo.
— ¿Cuando ha sido difícil para ti hacer algo, no por eso eres la Elegida?
— Tienes razón, pero no para eso. Créeme realmente tengo muchas cosas que hacer. Y eso puede provocarme muchos problemas
— Claro ocupada ¿en qué? — exigió reticente Saident
— Bueno eso es cosa que a ti no te interesa
— Te diré en que. En quitarme a mi novio. Es lo único que haces, ¿que acaso no crees que no me doy cuenta?
— Eso es lo único que te interesa. Sabes en un principio pensé que se trataba solo de amor, pero ahora veo que te mueve otra cosa que el amor, ¿no es así?
— Eso a ti no te interesa
Lucil miro fijamente a Saident, pudiendo ver tras ella, sus verdaderas intenciones
— ¿Qué crees que diga Iliac al enterarse de tus verdaderas intenciones? — pregunto retadoramente Lucil
— ¿Cómo lo supiste? — pregunto asombrada Saident
— No hay más que ver en tu interior, eso ya deberías de saberlo.
— Está prohibido
— Está prohibido para los miembros de la Cofradía, pero no para los demás integrantes de la Comunidad. No te equivoques Saident, no estás hablando con cualquiera de mis hermanos. A mi no me interesan las reglas, ni los lineamientos sociales o morales que tengan los demás. Yo cuando me quieren ver la cara como tu ahora, simplemente consigo lo que deseo al precio que sea.
— Se lo diré a Iliac
— ¿Quien te dice que no se lo diré yo?
— Me creerá más a mí que a ti
— Eso no me importa. Solo déjame decirte que tienes dos días para dejar definitivamente la Comunidad Kariana y fíjate muy bien lo que te estoy diciendo “la Comunidad Kariana” o de lo contrario…
— Iliac no lo permitirá el…
— ¿Iliac no permitirá que? ¿Tú crees que yo te estoy echando de aquí, solo por lo que le puedes hacer a Iliac? Eso a mí no me importa. Sábete que tu al poner un pie en este lugar firmaste un contrato mágico de lealtad con la Comunidad, con la Fuente y con TODOS los integrantes de la Comunidad de no traición. ¿Sabes con que se paga la traición a la Comunidad, Saident?
— Yo no he traicionada a la Comunidad
— No entonces como le llamas a querer incitar la separación de la Cofradía. Sábete que eso debe de ser decisión personal de cada uno de los integrantes y tú con tus deseos de llevarte a Iliac estas tratando de provocar la separación de ella. ¿Tú crees que a mi realmente me importa si Iliac se va o no? La verdad es que no me interesa, pero yo estoy aquí para mantener el equilibrio como la Fuente y solo por tu cercanía a mis hermanos y tu relación con Iliac es que me abstengo de hacerte cumplir la ley, como es correcto.
— Iliac no te permitirá que lo hagas
— La orden está dada. Nadie puede evitar tu expulsión de Kara.
Término diciendo a la vez que Lucil entraba a la puerta interdimensional que la llevaría al castillo.


Mientras que esto sucedió en las galeras del castillo Iliac era llamado por aquella sombra que simulaba a una mujer.
— ¿Dónde estás? — pregunto Iliac
— Sígueme amor mío, falta solo un poco más — dijo la mujer con voz helada en tanto lo llevaba a aquella habitación en la que la había visto por última vez
— ¿Cuánto más?
— Solo un poco. Debes de saber que dolerá un poco, pero al final estaremos juntos, como te lo prometí. Siempre juntos. Yo siempre estaré contigo, eres lo que más deseo en mi vida — repetía la sombra a la vez que posaba su mano helada sobre su brazo de él.
— ¿Lo prometes? — pregunto Iliac con voz lacónica ya totalmente controlado por la sombra
— Siempre.
La sombra entro en la habitación y trato de abrir una puerta de metal desvencijada que se encontraba al otro extremo en el que se encontraba Iliac —la cual jamás había visto el.
— Antes de seguir, debemos continuar con el siguiente paso, tu no podrás ir más allá si no te deshaces de lo que nos separa
— ¿Qué es lo que tengo que hacer?
— ¡Morir!

En otro lado del castillo, algunos minutos antes Sirine y Lara platicaban amenamente.
— ¡Ayer me pidió que regresáramos! — exclamo loca de felicidad Lara mientras daba saltitos de alegría frente a su hermana que se esforzaba por contener la risa al ver lo chistosa que se veía su hermana. Sirine la tomo entre los brazos y la abrazo.
— Ya ves, solo era cuestión de tiempo, para que el regresara.
— Me dio tanto miedo que insistiera con Lucil. Pero lo que le dijo la última vez que hablaron sobre ello creo que lo hizo reaccionar, a pesar de que aun sigue molesto con ella al parecer no le pareció mucho lo que le dijo
—Eso creo que es problema de ellos. Lo que importa ahora es que no cometan los mismo errores y que perdure su amor
— Créelo jamás se separara de mi
— Que realmente sea así
— Y tú con Azuer… Oye no es ese Iliac — agrego Lara señalando a un chico que caminaba metódicamente al otro extremo del pasillo.
Sirine volteo a verlo e hizo una seña para que se acercara. El camino lentamente hacia ellas y pasa por enfrente sin tomarlas en cuenta a pesar de que Lara le había hablado. Después de que paso las chicas se miraron extrañadas.
— ¿Crees que este molesto con nosotras?— pregunto Lara
— No creo. Te parece si vamos mejor con los chicos, estoy aburrida — repuso Sirine
— ¿Pero he Iliac?
— Mejor hablémoslo con los chicos y ya veremos, ¿te parece?
— Bien…
Lara y Sirine fueron en busca de Elther quien se encontraba en la piscina haciendo bolas de fuego que echaba al agua. El las vio llegar y no les dio mucha importancia, hasta que llego Azuer algo alterado.
— ¡Elther! Algo le pasa a Iliac — aseguro Azuer al llegar
Tanto Sirine como Lara se acercaron corriendo al ver la preocupación de Azuer.
— ¿Dónde está? — pregunto muy preocupado Elther
— Lo vi caminando como sonámbulo hacia en el quinto piso — repuso Azuer
— No creo que tenga importancia, nosotras también lo vimos — agrego Sirine al llegar a lado de Elther
— ¿Tenía la mirada perdida, como si lo controlasen? — pregunto Elther, sin tomar en cuenta la opinión de Sirine
— Si — contesto Azuer
— ¡Apresúrense! — exclamo Elther extremadamente asustado— la mujer ha vuelto — añadió mientras abría una puerta hacia el castillo y entraba en ella seguido por sus hermanos
— ¡Pero no puede ser posible! — expuso Lara
— Eran las mismas actitudes que tomo cuando yo la seguí, seguramente deben de estar por aquí— explico Elther caminando silenciosamente por aquel conjunto de túneles que se encontraban muy cerca de la habitación donde la sombra se había desaparecido
— ¡Silencio! Se escuchan voces — dijo Azuer mientras se acercaban silenciosamente a su objetivo


Simultáneamente la sombra hablaba a Iliac en aquella habitación
— ¡Morir! — repitió Iliac sin alterarse — Muerto estoy ya sin ti.
— ¡Nunca más! Solo debes entregar tu energía vital y estaremos por siempre juntos, te convertirás en lo que yo soy y serviremos juntos para el mismo fin
— Lo que seas no me importa y en lo que me convierta tampoco, solo deseo estar siempre contigo
— Lo estarás. Solo debes renunciar a tu vida mortal y etérea.
— Lo haré. ¿Dime cómo?
— Solo debes entrar aquí convencido de ello.
En ese momento Iliac se dirigía a la puerta desvencijada cuando entraron súbitamente sus hermanos, distrayendo a la sombra ac
— No dudes continua — dijo la sombra al ver que se detenía Iliac al ver a sus hermanos
— ¡No lo hagas! — exclamo desesperado Elther— ven con nosotros
Iliac no supo qué hacer en ese momento, pero la sombra se acerco a él para murmurarle
— ¿Me amas no es así?
— Si — contesto Iliac en un murmullo ininteligible
— Entonces continúa. Yo me haré cargo de ellos
Iliac dio un par de pasos más mientras que la sombra envolvía a sus hermanos con una neblina acuosa que ocasionaba ardor de ojos. Azuer corrió a detener a Iliac mientras que los demás intentaba — sin mucho éxito —desvanecer a la sombras, hasta que esta volvió a tomar control de Iliac que forcejeaba por resarcirse del fuerte abrazo de Azuer, quien intentaba por todos los medios de evitar que continuara con su trayectoria.
— Debes acabar con ellos, antes de continuar —ordeno la sombra
Fue cuando Azuer cayó al piso con una profunda quemadura en el dorso
— Elther no podremos con el — dijo asustada Lara. Llama a Lucil
— ¡NO! — dijo tercamente mientras se ponía frente a las dos chicas para protegerlas de ventisca de viento que lanzaba Iliac contra ellos
Lara intento calmar la ventisca de agua con su telequinesia que resulto insuficiente al alcanzarla a ella cayendo igual que Azuer, herida de quemaduras en las sus manos y rostro. Sirine intentaban levantar bloques de tierra para protegerse, pero Iliac los eliminaba muy fácilmente con el mismo poder mientras que Elther lucha con el mismo fuego que Iliac pero este último lo dominaba con mayor furia.
— ¡No podremos más! — exclamo desesperada Sirine — Azuer esta inconsciente y muy lastimado y Lara no puede ver, está totalmente desfigurada — debemos llamar a Lucil
— Hazlo — dijo Elther con un palmo de voz mientras se protegía con su antebrazo
— ¡Lucil! Por favor ven. Te necesitamos. ¡Lucil! ¡Lucil! ¡Por favor! — suplicaba tras el intercomunicador Sirine.
— Ve a buscarla — dijo Elther
— Pero estas muy débil
— De nada servirá todo esto si no logramos que Iliac no se quite la vida
Sirine salió corriendo por una puerta interdimensional que la llevo directamente a la habitación de Lucil.
— ¡LUCIL!, ¡LUCIL!, ¡LUCIL!, ¡LUCIL!, ¡LUCIL! — gritaba Sirine con un nudo en la garganta — ¡por favor! — dijo al momento que se dejo caer de rodillas al suelo llorando amargamente
— ¡¿Qué te sucede Sirine?! — pregunto Lucil al momento que llegaba de hablar con Saident
— ¡Por favor, es urgente! La mujer ha vuelto e Iliac nos está atacando — dijo velozmente Sirine a la vez que abría una puerta y llevaba un poco confundida a Lucil
Ambas entraron al momento en que Elther caía al suelo, con la mirada perdida y mojado hasta los pies en tanto que Iliac se acercaba rápidamente Sirine y a Lucil con el fin de atacarlas. Lucil fue velozmente a los pies de Elther mientras tocaba con su dedo índice el piso formando a su al derredor una gran burbuja, quedando dentro de ella todos sus hermanos y la sombra. Después puso sus manos en el pecho de Elther para curarlo, ocasionando que sacara una gran bocanada de agua, levantándose con un ataque de tos provocado por el agua.
— Mantente alejada de el — dijo Lucil mientras curaba a Lara
— ¿Que es lo que piensas hacer? — pregunto Elther al ver que Lucil se ponía en pie y por primera vez poso su palma frente al ella a la vez que se formaba un escudo transparente frente a ella
— Necesito a Azuer para evitar la influencia de ella — contesto señalando a la sombra. Mientras que los demás intentaban alejarse de Iliac que volvía arremeter en contra de ellos. Lucil se percato de ello y al instante hizo un movimiento leve con la mano ocasionando que Iliac cayera al otro extremo de la habitación. El se levanto sin ningún problema atacando esta vez a Lucil quien se protegió con el escudo invisible a la vez que se acercaba a Azuer. Fue solo cuestión de algunos segundos para que ella estuviera al lado de Azuer y lo curara mientras seguía recibiendo los ataques de Iliac sin ocasionarle ninguna daño.
Azuer se puso nuevamente en pie con ayuda de Lucil que lo puso tras de sí, muy contrario a lo que Azuer quería.
— No, intentes acerté el héroe él es muy fuerte, y te puede lastimar nuevamente— repuso Lucil al ver a Azuer querer enfrentar a Iliac.
Al ya estar todos reunidos, Iliac esta vez intentaba atacar a todos, pero sin lograr obtener resultados, pero Lucil había agrandado aun más su escudo esta vez protegiendo a todos.
— ¿Qué aremos? — pregunto Sirine
— Yo se como podemos dejar que nos deje de atacar y lo único que quedaría sería eliminar esa cosa — sugirió Lara— pero el problema es que no sé cómo hacerlo
— ¡Que! — exclamo Elther molesto
— Si, el ya no nos atacara con un simple circulo protector, pero para poder rodearlo es el problema — explico Lara
— ¡Circulo protector! — exclamo Lucil
— Si es muy fácil de usar, solo los miembros de algún grupo lo pueden usar, solo tienen que rodearlo y decir yo, tal me uno a tu protección y al cerrarse el circulo se debilitara lo suficiente como para ya no atacarlos
— ¿Y crees que eso, sirva? — pregunto Elther sarcásticamente
— Para retenerlo, si — agrego Lara
— Mientras yo acabo con eso. — dijo Lucil mientras señalaba a la sombra— Solo deben de recordar que por ningún motivo se debe romper el círculo, porque si no tendrá que ser por las malas y no creo que les guste mucho lo que vaya a resultar de eso — agrego ella
— Tu encárgate de distraerlo. Nosotros aremos lo que dijo Lara — dijo Azuer al ver que Elther se mostraba renuente y al decir eso último Lucil, se disponía a rezongarle a Elther, pero fueron detenidos ambos por la voz de Azuer
Lucil se fue acercando poco a poco a Iliac sin ver lo que hacían los demás, posándose frente a él, lo miro fijamente y empezó a crear una ilusión en la mente de Iliac que ocasiono que este dejase de arremeter en contra de ella. Al instante sus otros hermanos se localizaron alrededor del cerrando el círculo enseguida. Instantáneamente Lucil rompió el contacto dejándolo abatido y extenuado lo suficiente para que no tuviese la entereza para tratar de romper el círculo. Después ella volteo a ver a la sombra que intento escavullerse al ver que se disponía a atacarla, pero la burbuja aun los rodeaba y no podía salir de ella.
— Amor mío protégeme — dijo la sombra al ver la cercanía de Lucil.
Iliac reacciono al llamado de la sombra, intentando con la pocas fuerzas que le quedaban romper del círculo.
— No permitan que rompa el círculo — dijo rápidamente Lucil al ver que Iliac se ponía en pie e intentaba pasar por encima de sus hermanos.
— Viajas bajo el mundo con bandera de salvadora sin entender que no eres más que una razón para el anochecer, cual vibrante e inhumana sombra hambrienta de poder y maldad. Destruye lo que eres y convierte lo que fuiste. Regresa al lugar donde perteneces, como lo que eres — recito Lucil ala vez que arremetía con toda su fuerza contra la sombra.
Inmediatamente la sombra exploto en microscópicos pedazos alrededor a la vez que Iliac veía como su amaba se convertía en cenizas y gritaba
— ¡¡¡NO!!!
A continuación Lucil deshizo la esfera que los protegía e hizo que sus hermanos rompieran el círculo.
Iliac yacía en el suelo sin fuerzas y llorando amargamente por la pérdida de su amada. Lucil se acerco a él.
— Esto solo lo recordaras como una pesadilla — dijo Lucil para después voltear a ver a Elther y proseguir — para ti Elther y tus hermanos lo hicieron todo. Lo demás solo lo pensaste.
Entonces ella se puso de pie y abrió una puerta
— ¿Por qué? — pregunto Elther
— Porque no tengo necesidad de que se entere de la verdad y mucho menos explicaciones de cómo lo hice o porque— dijo cortantemente Lucil
— ¡Veo que ya olvidaste tu depresión! — agrego Elther
Lara lo detuvo del brazo en símbolo de que se calmara. A lo que Lucil sonrió
— ¡Me alegro por ambos! y con respecto a eso fue solo una etapa que debía de pasar. Y por Iliac ya no tienen porque preocuparse el duerme ahora y no despertara si no hasta mañana y nunca más lo volverá a molestar esa sombra — explico Lucil
— ¿Cómo sabes qué es? — pregunto Sirine
— Muy pronto lo sabrás, pero ahora tengo cosas que hacer— dijo Lucil, cruzando inmediatamente la puerta
— No entiendo lo que hizo. ¿De dónde saco ese hechizo? — dijo confundido Azuer
— No sé todo resulta muy extraño. La esfera ya la había hecho antes, se acuerdan con Neiro y la otra después que se recupero del ataque de los Singoales, pero ese escudo ¿acaso podemos hacer eso? Y luego lo del círculo me resultaba algo tonto pero resulto — explico Sirine
— Si tan solo pusieran más ahincó en sus estudios sobre magia lo sabrían, pero como solo les interesa lo elemental, sabrían que cualquier Kariano lo puede hacer. Sin embargo, lo más extraño fue aquel hechizo no recuerdo haberlo leído, además de que como puedes atacar a una cosa que no sabe que es — continuo Lara
— Por supuesto que sabía que era. No oíste, es una sombra, ¿de qué? o ¿Por qué? o ¿Cómo puedo entrar en el castillo? “TODO” lo sabe ella— dijo Elther — pero lo que yo si no entiendo es porque dijo que yo hice eso
— Eso está más claro que nada, ella no quiere tener más problemas con Iliac. Lo que no pensó es que te mete en un problema con Iliac al tener tu que explicarle como eliminaste aquella… Sombra— explico Lara
— Bueno le podemos decir que… la desintegro con la fuerza de la Fuente — dijo muy poco convencida Sirine
— No, si pregunta nos hacemos los locos y no le decimos nada, es lo mejor. Le decimos que fue un sueño. Como dijo Lucil. — sugirió Azuer
— No lo creerá, solo le diré que fue un momento muy confuso y que no supimos ni como lo destruimos y ya después le preguntamos qué es lo que recuerda y en base a eso pues le inventamos, porque ella le puso algo en la mente, no se dieron cuenta que ella le obligo a recordar una ilusión — explico Elther
— Tienes razón — dijo Lara
— Además esas actitudes tan cambiantes, ¡Como entenderla! Primero muy deprimida y después autoindependiente y resuelta — agrego Elther
— Tu deberías conocerla mejor que cualquiera de nosotros, sin embargo déjame decir que esta vez nada tiene que ver la Fuente en estos cambios de ánimos, pero no dejan de ser extraños y sobre todo preocupantes.
Al día siguiente Iliac despertó muy confundido, viendo a su hermano que estaba dormitando en un sofá un poco alejado de él. El se reincorporo y meció levemente a su hermano. Elther despertó un poco amodorrado.
— ¿Qué sucedió? — pregunto Iliac
— Es lo que yo quisiera saber — repuso Elther
— Bueno está un poco confuso. Recuerdo que llegaron y que una vez más los ataque, pido perdón por eso.
— No te preocupes. ¿Y después?
— Después tú hiciste algún hechizo un poco complicado, que más tarde tendrás que enseñarme, entonces los otros me rodearon mientras tu derrotabas a aquella mujer
— Lo único que yo no comprendo ¿es que buscabas en ella, porque la seguías?
— Es algo complicado. La primera vez que la vi fue un sueño, lo más hermoso que he visto en mi vida y ya posteriormente ella me llamaba. En un principio sonaba como una melodía dulce que tenía necesidad de escuchar y después se convirtió en una obsesión. Debo reconocer que al menos eso si le debo a la loca de Lucil. Gracias a su marca a pesar de que ella me seguía llamando, no podía salir. Eso me salvo por algún tiempo, pero cuando se levanto el círculo todo fue muy diferente.
— Pues no solo eso debes agradecerle — agrego Elther en un murmullo ininteligible
— ¿Qué dijiste?
— Nada. Que tuviste suerte.
— Gracias, realmente no sé como agradecerles. Ustedes siempre han estado ahí cuando los he necesitado.
— Por nada.
— Por cierto. ¿Qué era aquella cosa?
— No lo sé. Pero podría decirse que una… so-m-bra...
— ¡Una sombra! ¿Una sombra de qué?
— No lo sé. Solo especulo. No sé ni ¿cómo vino?, ni ¿de dónde salió?, ni ¿porque estaba aquí?, ¿qué quería contigo? o ¿cómo entro al castillo? Pero lo que sí es seguro que no volverá más.
— Lo sé. Lo vi. Fue maravilloso como terminaste con ella. Yo jamás habría podido.
— ¡Sí! ¡Yo tampoco! Fue un tiro de suerte
— Eso lo dices porque eres modesto, pero tú y yo sabemos que esa magia que era muy fuerte, y bastante complicada
— ¡A si! ¡Oye! y… ¿no has visto a Saident?
— No en los últimos días. He tratado de seguirle el paso a Lucil. Pero hay veces en las que desaparece tras una puerta. Me asomo no está. Después la vuelvo a buscar, ya sabes cómo. Aparece en el castillo, pero en el lugar donde me indica que esta voy, no está. Cambia muy fácil de escenario y es muy difícil de seguir.
— No te metas en problemas. ¿Para que la sigues? De todos modos no sabrás de lo que realmente se trata. A un que ella ha dicho que muy pronto nos lo dirá. Ya sabes la mitad de las cosas y se calla otro tanto.
— No lo sé pero la veo mucho más viva. Como que ya no carga el mundo sobre sus espaldas, tu sabes más relajada. Pero cada día más misteriosa. Además su aura la percibo muy diferente a la de algunos meses. No sé que haya estado haciendo, pero ha evolucionado de tal manera que asombraría a cualquiera
— ¡Vaya que sí!
— ¿En serio a ti no te dijo nada cuando salías con ella?
— No, nada. Es muy, muy ya sabes. Además estoy muy enojado con ella
— ¿Y ahora porque?
— Bueno nadie lo sabe, pero ella rompió conmigo por una estupidez, según porque la había utilizado para escudarme tras ella y no enfrentar mis problemas con Lara
— Tu eres el único que no lo reconoce
— ¡Que, estas de su lado!
— Pues en eso sí
— Pues deberías medir tus palabras, porque si hablamos de no querer reconocer las cosas, puedes morderte la lengua— añadió molesto Elther
— ¿Qué quieres decir? — pregunto a la defensiva Iliac
— Que te niegas a aceptar tu realidad
— ¿Mi realidad? Esa la vivo día, día
— No, tu sabes a lo que me refiero
— ¡No!
— A la atracción, “por no decir amor”, que inexplicablemente sientes por Lucil y que…
— ¡Ya vuelves a lo mismo!¡No digas tonterías!
— ¡Ves!
— ¡No lo niegues! Sabes bien que solo estas con Saident por poner algo entre ambos, aun que no sé ni para que te esfuerzas, ¡ella no te aceptaría!
— ¡¿Y porque no, si te acepto a ti?! Además tú estabas con ella antes.
— ¡Sí! Pero yo no la he atacado ni una sola vez. En cambio tu, te has empeñado en culparla de… que no tienes pruebas ni siquiera de que hizo.
— ¡Es que lo es!
— ¿Sabes lo que pienso? Que lo haces solo por no correr a abrazarla como realmente lo deseas
— ¿Sabes qué? Tengo que ver a Saident. ¡Adiós! — término Iliac exasperado mientras atravesaba una puerta interdimensional, dejando a Elther con una sonrisa en la boca al ver que seguía negándose a sí mismo lo que era realmente obvio
«¿Cuánto tiempo más querido hermanito?¿Por qué huyes?¿Temes salir lastimado?»
Al llegar Iliac a la casa de Saident, el no la encontró a pesar de que la busco por toda ella. Finalmente la busco por todo el edificio, obteniendo el mismo resultado.
El salió del edificio y volteo a ver a su alrededor hasta que el la vio en la entrada del castillo, caminando frente a ella muy desesperada. El se acerco extrañado, pero conforme se acercaba el ella se dio cuenta de que él estaba ahí, entonces corrió abrazarlo envuelta en llanto.
— ¡No puedes permitirlo! — exclamo Saident desesperada en medio del llanto
— ¿No puedo permitir que? — pregunto Iliac atónito
— ¡No puedes permitir que ella me corra de aquí!
— ¡¿Quién y porque?!
— Lucil. Porque me odia. Porque te quiere para sí. — una punzada de pequeña esperanza latió dentro de su cuerpo mientras trato de controlar sus impulsos y agrego
— Haber. ¿Te corrió Lucil o que fue lo que hizo?
— Si
— Bueno podemos buscar otro lugar para ti.
— ¡Es que no comprendes!
— ¡No! ¡¿Explícame?!
— Ella me corrió de la… de la Comunidad. Dijo que si no me iba en cuarenta y ocho horas sería enviada a la cárcel como una criminal. ¡ME CORRIÓ DE LA COMUNIDAD KARIANA! — exclamo Saident hecha pedazos
— Ella no puede hacer eso. No te preocupes. Te prometo que lo arreglare. Hablare con mi padre y todo se arreglara— «siempre arruinando las cosas, me quita todo lo que amo, y yo que pensaba…»
— No sé que habrá hecho ella, pero tu padre ya está enterado y no quiere ni responderme. Además de que hable con la Fuente y me dijo que la orden es irrevocable que ni el pugilato, el legado hinior o cualquier miembro de la Cofradía, ni ella misma podía revocar eso. Porque era una orden proveniente de la máxima ley en Kara
— ¡Que! No hay orden más superior que el del Legado Hinior
— No lo sé, No lo sé, ¡No lo sé!…
— Entonces deberé hablar esto directamente con ella. Pero ¡TU! No te vas.

Iliac regreso al castillo furioso en busca de Lucil quien no se encontraba en su habitación — como de costumbre — él la busco en todo el castillo siempre teniendo el mismo resultado. Así que decidió esperarla en la habitación de ella.
Tres horas después Lucil regresaba a su habitación despreocupadamente, encontrando dentro de ella a Iliac bastante arto y muy encolerizado.
— ¿Qué haces aquí? — pregunto Lucil escuetamente
Iliac se levanto furioso y acorralo a Lucil en la entrada de su habitación
— ¡¿QUIEN TE TE CREES QUE ERES?! ¡HE! CREES QUE POR SER UNO DE NOSOTROS SE TE PERMITE PASAR POR LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS Y OBLIGARLAS HA HACER LAS COSAS QUE QUIERES — grito rabioso Iliac
— Veo que ya lo sabes — dijo tranquilamente Lucil
— ¡Y ME LO DICES ASÍ! — prosiguió gritando Iliac
— ¿De qué otra manera querías que lo hiciera, si ya lo sabes?
— ¡¡¿QUIEN DIABLOS TE DA EL DERECHO DE HACER ESO?
Los gritos se escucharon en todo el pasillo, lo que provoco que sus hermanos salieran a ver qué era lo que estaba sucediendo. Abriendo de improviso la puerta, para encontrar a Iliac frente a Lucil.
— ¿Qué sucede? — pregunto preocupada Sirine que fue la primera en entrar en la habitación
— ¡PORQUE NO LE PREGUNTAS A “TU HERMANITA”! — sugirió Iliac a viva voz
— ¡Suficiente! Solo hice lo que debía de hacer. ¡Pese a quien le pese! — advirtió Lucil secamente
— ¡Es que no puede existir un día en esta casa en que ni ustedes dos — dijo Azuer señalando a Lucil y a Iliac — dejaran de pelear! Primero Elther, después él y…
— ¡Exacto! ¿Qué estas pensando? ¡¿Qué tu lo puedes todo?! Y por eso nos tratas de esa manera — arremetió esta vez Elther
— Tu y yo ya hablamos sobre esto. Y siento que ya no hay más que decir. ¡Si tu no lo aceptas! No es mi problema. Además no soy la única que piensa lo mismo — dijo tajantemente Lucil
— ¡Esto no puedes ser posible! — exclamo Lara
— ¡EXACTO NO PUEDE SER POSIBLE! QUIEN TE DIJO QUE TU PODÍAS CORRER “A MI NOVIA” DE KARA — prosiguió Iliac
— ¡Así! Entonces dime quien le da derecho a ella irrumpir en la unión de la Cofradía — exigió molesta Lucil — ¡Claro! Eso seguramente no te lo dijo. Probablemente tu no lo sepas pero… el que tu decidas ir te o no. Realmente no me interesa. Lo que si me interesa es que te dejes influenciar por una tonta que solo busca su beneficio y…
— ¿CUAL BENE…? — interrumpió Iliac
— Y… — se hizo escuchar una vez más Lucil — solo te quiera para que seas su títere y le des un nombre en Miriar. Eso a mí no me interesa. Pero lo que me purga — exalto aun más molesta — es que influya en nuestro trabajo. Porque es nuestra obligación y si a ti no te interesa a mi si
— Si Lucil, pero…Tú no eres quien para correr a una persona — añadió Sirine
— ¡Entonces que sea juzgada por la ley Kariana! ¿Si sabes cuál es el castigo por sabotaje a la protección? — explico Lucil
— Si, pero. Eso lo determina mi padre — añadió Azuer
— Estas vez no. ¡Y mira que mi padre intento revocarlo! Pero como seguramente te lo dijo la Fuente a ti Iliac, es una ley superior. ¡Yo solo fui el conducto! ¡¿O que pensaban que yo como la Elegida lo puedo hacer?! ¡Por supuesto que no! — continuo explicando Lucil
— ¡Así! Y según tu ¿Cuál es esa ley superior? — pregunto irascible Elther
— Ya lo saben — dijo Lucil
— ASÍ ¡PUES ESO NO ME INTERESA! — grito una vez más Iliac empujando levemente a Lucil
— ¡No lo intentes! Porque esta vez no me voy a detener — advirtió Lucil a la vez que levantaba lentamente la mano
Iliac enfureció y se lanzo contra ella pero Elther, Sirine y Lara lo detuvieron no suficientemente a tiempo para que Lucil se diera cuenta y lo lanzara solo a él — a pesar de estar siendo sostenido por sus hermanos— contra la cómoda de su habitación. En ese momento el tiempo se convirtió en horas a pesar de solo tratarse de unos escasos segundos en donde se lleno de temor al presentir aquella presencia terrorífica, no lo podía creer, no en ese momento, no en ese lugar, no con ellos. El estaba muy cerca lo podía presentir. Fue entonces cuando en medio de la confusión salió corriendo.
— ¿A dónde vas? ¡Espera! — llamo Azuer que vio salir corriendo de la habitación a Lucil
Tanto Elther como Sirine ayudaban a reincorporarse a Iliac quién se había golpeado fuertemente en la nuca y ahora sangraba copiosamente.
— ¿Dónde está? — pregunto Iliac adolorido
— Se fue — repuso Azuer
— ¡Me las va a pagar! — exclamo Iliac mientras intentaba liberarse de sus hermanos para salir tras Lucil
— ¡NO! Iliac ya es suficiente. Elther ¡Habla! No puedo soportar que tanto tu como el siempre se estén peleando con ella. Teniendo esta vez ella toda la razón — dijo Lara
— ¡Como le puedes dar la razón! — dijo molesto Elther
— Porque la tiene — añadió Azuer
— Si o como puedes explicar eso que hizo ayer. Si no le interesara simplemente, nos hubiera abandonado. Tan fácil como eso — explico Sirine
— Si y también todo lo que te dijo a ti Elther; tiene toda la razón. Todos pensamos lo mismo que ella. ¡Hasta Iliac! Eres tu quien insiste en negarlo — prosiguió Lara
Elther bajo la cabeza en símbolo de pena, sin dejar de detener a Iliac quién no escuchaba razones y luchaba por irse.
— Tienen razón. ¡Es suficiente Iliac! — exclamo molesto al ver que Iliac se jaloneaba con más fuerza
Azuer cerró la puerta de la habitación, mientras agregaba.
— Primero escucha Iliac, después iras a buscarla
— ¡Hablen! — dijo enojado Iliac — ¡Pero hablen ya!
— Yo casi estoy seguro que eso que hizo con Saident fue lo correcto. Aun que no se… — dijo Elther
— ¿Por qué? — pregunto irascible Iliac
— Por lo que hizo ayer y por lo que ha estado haciendo siempre por ti — añadió Azuer
— ¡Así! ¿Qué hizo ayer “la gran señora” “mi gran amiga del alma”? — pregunto sarcásticamente Iliac
— Te salvo la vida — dijo Elther
— Eso no es cierto. Fuiste tú —refuto Iliac
— Eso fue solo una ilusión que creó para ti. Pero intentar recordar no hay por ahí una vaga memoria de haber estado ella ahí — comento Sirine
— ¡NO! — exclamo secamente Iliac
— ¡Ella dijo que sería solo un sueño!— agrego Elther
— ¡Sueño! Los sueños son solo eso “Sueños” — dijo Iliac
— ¿Pero si esta? — señaló Azuer
— Si y muy loco, pero si — contesto Iliac
— Pues es lo que realmente paso. Lo único que no sabemos es que ilusión te creo. ¿si te acuerdas no? —pregunto Elther
— Me… Me hizo creer lo que realmente pasaría si Neiro e Irene estuvieran juntos—explico Iliac
— ¿No… No… No te creó una ilusión sobre nuestra madre? — pregunto confundido Elther
— ¡Cómo! Ella no sabe nada de eso — puntualizo Iliac
— Si lo sabe— afirmo tajantemente Elther — Lo que me sorprende es que nunca lo haya utilizado. Pensé que lo había hecho. Por eso la odie más.
— Pues ya vez que lo único que hemos hecho es juzgarla mal — dijo Sirine. Primero los saca a ustedes de hechizo de Neiro, después nos dice como eliminarlo ¿Cómo supo eso? No lo sé. Pero sin eso hubiera sido imposible que lográsemos recuperar fuerzas y habríamos caído en la trampa de Neiro aceptando la ayuda de aquel traidor que quería formar parte de la Comunidad. Luego entrega a Irene en vez de cobrárselas a pesar de lo que le hizo sufrir Neiro con el desfibrilador y ahora estas dos cosas que nos hacen constar que ella siempre ha estado aquí para ayudarnos
— No siempre — añadió Elther. Cuando Iliac fue atacado por primera vez por “la sombra” no estuvo ahí. Es más nunca esta cuando se le necesita.
— Nunca le vas a perdonar el que te dejara solo esa vez— añadió Lara sonriendo ante el comentario Elther
— Ante eso tienes razón, pero acuérdense de lo que dijo algo le dijo Irene porque, que cara puso esa vez. No se acuerdan — añadió Azuer
— Pues si pero seguramente hizo lo mismo que con Iliac — dijo Elther
— Yo ya lo hice, fui a ver a Irene en estos días, expresamente para eso y bueno ya saben suplico por su libertad, pero lo que me extraño fue que no recordaba nada primero la despertó Lucil y después solo se acuerda a ella diciéndoles sobre que estaba arrestada. Eso me hizo pensar que había utilizado telequinesia con ella. Pero no sirvió de mucho porque solo me dijo que le había preguntado sobre su gran señor y sobre el legado de la luz ambas cosas entupidas porque ninguna de las dos existe — explico Iliac
— No tanto a mi me pregunto sobre eso. Y por lo que acabas de decir… — dijo Elther
— ¿Creen que haya encontrado a la hija de la luz? — pregunto asombrada Lara
— Eso explicaría quien le mando sacar a Saident y porque una orden de mi padre es ignorada — añadió Azuer
— Si pero lo que yo no entiendo es ¿Qué tiene que ver Rar con la hija de la luz? — agrego Elther
— ¡Ha…! Eso pregúntenselo a ella. Ahora entiendo porque una investigación tan extraña y buscando cosas tan diversas. Si la encontró ya sabemos donde aprendió magia tan avanzada — añadió Sirine
— Pues por lo que sea. Creo que esta vez si me pase de la ralla. Creo que le debo una disculpa, así como ella muchas explicaciones. Que según me dijo Elther nos prometió dárnoslas muy pronto— dijo Iliac más calmado y totalmente arrepentido por la actitud que había tomado, prometiéndose así mismo que ya era suficiente. Solo esperaba que no fuera tarde para enmendar sus errores con Lucil.
Simultáneamente cuando Lucil salió corriendo de su habitación esperando alejarse lo más rápidamente de ahí. En ese momento los pasillos se le hicieron cada vez más largos y sin importar lo que hiciese aquella presencia demoníaca que tanto la atemorizaba la perseguía. Entre más se alejaba de ella la sentía cada vez más cerca, lo que la aterrorizaba cada minuto, al borde de llagar al colapso nervioso, pues la última vez que se había encontrado con él había terminado muy mal herida y aun que ella ahora sabia que ella lo podría vencer, a un se mostraba impotente ante la idea de el ser mucho más fuerte que ella.

Ella bajo rápidamente las escaleras del vestíbulo cuando vio aquella sombra menos que ser vivo flotando frente a ella. Trato de huir sobre sus pasos pero aquel ser de oscuridad se abalanzo contra ella con toda su furia. Ella cayó sobre las escaleras al momento que Rar se poso frente a ella. Sin decir nada a pesar de que el la miraba fijamente y podía sentir la fuerza maligna que emanaba de él, ella no era capaz de poner sus ojos en el. Era más que miedo, terror, terror por mirarlo y sufrir el mismo suplicio que en su anterior vida. Fue en ese momento cuando frente a ella, escaleras abajo yacía una mujer vestida como Kariana con el cabello cubierto por un velo. Ella la observo fijamente al parecer una vez más el bortexs buscaba energía, la sombra la miro tratando de adelantarse, pero al parecer le guardaba respeto a Rar.
Este a su vez insistía se acerco lentamente a su víctima sin que este lo mirase, tomándola por el cuello. La obligo esta vez a mirarlo.
Mientras tanto Lucil sintió un profundo tirón en el cuello que por más que luchase estaba paralizada por completo. Solo mirando aquella sombra delante de ella. Fue entonces cuando recordó lo que una vez la Fuente le había dicho. Una fuerza sobre humana la obligo a mirar fijamente aquel ser espantoso sus ojos rojos que inspiraban terror a quien se atreviera a mirarlos. De repente un fuerte zumbido se hizo alrededor lo que llamo la atención de la bestia dándole oportunidad a Lucil recuperar el dominio nuevamente de sus emociones.
Rar volteo a ver a la sombra que ahora ya no guardaba distancia ni el respeto de antes. Ahora se mostraba altiva y vigilante.
— Déjala ir— ordeno la sombra — lanzando una llamarada de energía que quemo hasta los huesos a Rar
— ¡Insolente! — salió un rugido carrasposo de aquella boca del demonio
La sombra permaneció quieta mientras volvía a ordenar
— ¡Suéltala! — lanzando una oleada de energía que cubrió por completo a Lucil y a Rar. El se trato de proteger agachándose, soltando a instante a Lucil que cayó una vez más sobre las escaleras. Segundos después se vieron ella y Rar rodeados por una luz grisácea que los rodeaba. En Rar se desbarataba cual estatua de granito. Minutos después solo quedaba en el aire un olor pesado y nauseabundo con partículas de polvo que flotaban en aire que aparecer se guiaban en una dirección. Entonces la sombra ayudo a reincorporarse a Lucil.
— Sígueme. Te mostrare lo que quieres ver. El puede volver — dijo la sombra
— Gracias— repuso Lucil
— No hice más lo que me mandaste
La sombra la llevo a la planta baja donde paso por una estrecha escalera en forma de caracol que se extendía por debajo del castillo. Primero pasaron por algunos calabozos y pisos subterráneos del castillo donde Lucil no había pasado— al menos que ella recordara en ese momento. Lucil y la sombra siempre siguieron bajando por lapso de media hora hasta llegar a unas galeras que estaba unidas por túneles que se entrelazaban entre uno y otro. Siguieron uno expresamente angosto hasta llegar a una puerta desvencijada. Lucil logro reconocer el lugar, se acordaba muy bien que ahí la había llevado Sirine para ayudar a sus hermanos con la anterior sombra. La sombra abrió la puerta de hierro provocando un sonido sordo para después pasar por ella. Lucil la siguió observando a su alrededor aun quedaban marcas del ataque de hace unos días. La nueva puerta daba paso a una escaleras a un más angostas que las bajaron un piso más ahí es abría una habitación muy amplia por la cual solo se podía observar una puerta de acero macizo —muy parecida a la de las bóvedas. La sombra la señalo y dijo.
— Tras eso está lo que buscas. En lo más profundo esta la solución — al terminar la sombra camino hacia la puerta de acero traspasándola cual fantasma.
Lucil quedo ahí inmóvil tratándose de llenar de valor para atravesar aquella puerta. Se acerco temerosa de que Rar apareciese en cualquier momento frente a ella. Al llegar frente a la puerta se detuvo la toco e intento abrirla pero no se movió ni un milímetro. Entonces hizo lo mismo que la sombra, traspasando solo su cabeza al otro lado. Al ver por primera vez lo que encerraba ese lugar lo reconoció al instante un largo pasillo con un calabozo al final que abarcaba todo el pasaje y una hilera de calabozos a cada lado y un angosto pasadizo entre ambos. Con luces que parpadeaban y a veces se apagaban acompañados por los profundos alaridos de dolor que se entrelazaban cada uno confundiéndose y haciendo uno solo.
Ella retiro rápidamente la cabeza del bortex y salió a toda prisa de ahí. Como la última vez que había estado ahí cuando vio a la madre de Iliac.

**********

Tras una larga plática con su padre Iliac había salido algo preocupado ante la idea de lo que ahora sabía. Y es que Omed había decidido averiguar por cualquier medio como su hija había transgredido su autoridad. Todo resultaba confuso y muy a pesar de que esa tarde y la anterior tanto él como Iliac y sus hermanos la habían querido localizar no lo había logrado, ni aun que la Fuente había reiterado que se encontraba en Kara. Esto había dejado muy intranquilo a Omed a pesar de que la plática que había tenido con su hijo lo había dejado todo aclarado tanto para él en el problema de Saident como para Iliac en algunas cosas que no podía comprender de Lucil. Y es que su padre muy a pesar de la promesa que le había hecho su padre había plateado la posibilidad de que tanto ella como Irene eran hermanas y que tal vez esa era la razón por la cual Lucil nunca había hecho nada en contra de esta, además de algunas cosas sobre el problema de los Singoales a lo cual Iliac había pedido a su padre que le permitiese ayudar a Lucil con esto. Ya que realmente estaba interesado en cambiar por completo toda su relación con ella. Él era el único que se negaba a ver la realidad. Lucil era la Elegida y debían formar un equipo y no odiarse mutuamente.

En tanto Lucil había logrado encontrar la poción para la destrucción del bortex, resultaba muy complicado hacerla sin contar que además los ingredientes eran de lo más extraños y de los cuales su madre solo contaba con dos de los siete que eran uno la piel de luzmanimia — que era una planta que crecía cerca de la Fuente — y el polvo de la Fuente. Así que debía recolectar los cinco ingredientes restantes solo que existía la posibilidad de que en ese lapso Rar saliese y estaba totalmente segura de que la volvería atacar y trataría de hacer lo que pudiese para evitar que eliminara el bortex. Por lo que sabía que tendría que apresurarse.

Salió rápidamente de la habitación inmarcable en donde había permanecido todo ese tiempo con la esperanza que tal vez sus hermanos podrían ayudarle. Por lo que fue directamente al cuarto de Elther, toco un poco insegura, espero algunos minutos sin obtener respuesta y volvió a tocar. Todo ahí estaba silencio, por lo que se escucho claramente el toc, toc de Lucil contra la madera de la puerta.
Unos metros más atrás se entre abrió una puerta lo que llamo la atención de Lucil.
— ¡No tu, NO, ahora NO! — exclamo Lucil algo harta al ver salir a Iliac quien no se veía como antes altivo y engreído. Por lo contrarío se mostraba nervioso, preocupado y un poco avergonzado— Prometo que cuando termine toda esta locura siguieres puedo traerla de regreso, pero no ahora — decía mientras abría la puerta del cuarto de Elther viendo que no había nadie. Y se alejaba de ahí lo más pronto posible para no tener ningún enfrentamiento con él.
— ¡Espera! No quiero pelear — suplico Iliac al ver que ella se alejaba rápidamente — te diré donde esta — dijo al ver que no lo tomo en cuenta Lucil.
Ella se paró en seco y dijo
— ¿Dónde está?
— Antes podrías hablar solo unos minutos. ¡No pelear!
Lucil lo miro extrañada y negó incomprensivamente la cabeza al ver que él se acercaba
— Ahora no. No tengo tiempo. Por favor dime donde esta Elther — prosiguió Lucil
— Solo quiero pedirte disculpas por cómo te trate la última vez — dijo Iliac al llegar frente a ella — y prometo que te demostrare de cualquier forma que estoy arrepentido
— ¿Qué te pasa? — pregunto confundida Lucil al ver lo apenado que estaba Iliac que ni siquiera se atrevía a verla a la cara
— Esta en la piscina con los demás
Lucil no comprendió la respuesta de Iliac
— ¡¡¡QUE!!! Cada día estas más extraño, he — repuso Lucil
— Elther está en la piscina con los demás
— ¡Ha! Gracias — término diciendo ella, sin tomar en cuenta las disculpas que Iliac le había dado
Dejando a Iliac parado como tonto. Por lo que este pensó que sus palabras no habían sido escuchadas y que jamás le perdonaría. Ella salió apresuradamente para detenerse unos metros más adelante al recordar que Elther no le ayudaría porque seguía furioso con ella. Entonces dio media vuelta algo preocupada para mirar malévolamente a Iliac.
— Prometiste hacer lo que sea para que te perdonara ¿verdad? — aseguro Lucil
— Si — dijo Iliac asombrado, al verla regresar
— Ven
El se acerco velozmente y ella le extendió un papel. Que el leyó.

- Hojas de chirita. Blancas no verdes
- Radio izquierdo de un Alferno de mediana edad
- Manglares de Imiayá de siete pétalos. Con pistilos negros y pétalos amarillos
- Fusión de Itimil
- Hensive de Fuaría en cinco trinitos de punta roja

— ¿Para qué quieres esto? — pregunto Iliac extrañado
— ¿Sabes donde conseguirlos?
— Los cuatro primeros sí, pero el último no sé ni siquiera de que se trate.
— Consíguelos
— ¿Quieres que mate un Alferno? Si contar que me pides que me enfrente a las garras de un Lluaría para conseguir la fusión de Imitil. ¡Estás loca!
— ¡¿Quieres que te perdone no?! — Pregunto Lucil sarcásticamente
— ¿A esto ibas a mandar a Elther?
— ¡Esta bien! ¡Olvídalo! — exclamo incomoda Lucil mientras le arrebataba el papel a Iliac de la mano
— ¡No espera! Realmente te urge ¿verdad?
— Si es muy, muy importante. Realmente no sabes cuanto
— Es una de las razones por las cuales desapareciste todos estos días
— Si y también una de las razones por las cuales las sombras vendrán a invitarte a formar parte de su familia
— ¡¡¡QUE!!! ¡¿Volverá?! Tú dijiste que no lo haría.
— Ella no. Pero otras sí.
— Creo entonces que sería más rápido que todos lo hiciéramos juntos. Digámosles a los demás.
— Tú diles. Yo mientras iré a preguntarle a la Fuente donde puedo encontrar el Hensive de Fuaría.
— Bien te veré ahí
— No ve con ellos. Yo me encargo del último
Iliac hizo un gesto de desagrado pero al final acepto. Pero Lucil no tardo en cambiar de opinión al recordar que podría aparecer Rar en cualquier momento y atacar a Iliac. Siendo el primero en la lista de cercanía a ella.
— Creo que no mejor si. Te veré con la Fuente. No tardes — dijo Lucil mientras aparecía una puerta
Ella llego al instante con la Fuente.
— Pronto estará listo todo. Solo que tengo un problema con conseguir un ingrediente es el Hensive de Fuaría en cinco trinitos de punta roja
— Es una plata que se da en lo profundo de los cráteres de Hetonía. Solo debes de tener cuidados porque es muy peligrosa primero porque siempre se encuentra rodeada por un humo blanco que provoca locura en las personas y segundo si no se corta correctamente morirás sin remedio alguno por el veneno que contiene la raíz.
— Moriré de todas maneras si no lo consigo — repuso Lucil alegremente
Al momento que entraba Iliac en la cámara de la Fuente
— ¡¿Por qué?! — pregunto asombrado Iliac que había escuchado el comentario de Lucil
— ¿Por qué, que?
— ¿Por qué morirás sino consigues eso?
— ¿Ya se fueron los demás?
— Si, en una hora a lo máximo tendrás todos los ingredientes.
— ¿Cómo se debe cortar?
— Con la daga de un ser de luz justo en el centro donde se divide la planta y la raíz. Lo podrás identificar porque es donde el tallo toma un color amarillo.
— Gracias Fuente. ¿Tienes alguna daga?
— Si. Pero dijo que de un ser de luz — recalco Iliac
— ¡¿Y qué crees que eres?! ¿Un simple mortal? ¡Claro, es compresible, por eso tienes esos poderes! — insisto sarcásticamente Lucil
— Todos los integrantes de la Cofradía son seres de luz — repuso la Fuente acallando a Iliac que se disponía a rezongar
— Si. Si tengo — dijo Iliac controlando su mal genio a la vez que apareció una daga muy hermosa tallada en oro y gemas
— Vamos entonces — dijo Lucil, mientras localizaba en el mapa el lugar exacto de Hetonía para salir después por una puerta interdimensional en una caverna oscura por donde corría un rió de lava
— No respires — dijo Lucil al ver a algunos metros adelante una planta muy extraña que era rojiza de tallo blanco que tomaba un color amarillo para después transformarse en color rojizo, ensalzaba un tallo largo con una flor al final en forma de cristal de cinco picos con la punto azulada, más allá estaba una más pero esta vez los picos de la flor eran color rojizo. Lucil se acerco rápidamente seguida por Iliac.
— Me prestas tu daga — dijo Lucil a la vez que se inclinaba a la planta
— ¡Yo lo aré! — dijo Iliac
— Morirás si no lo haces como lo explico la Fuente
— ¡Yo lo haré!— repitió neciamente Iliac
Lucil estaba perdiendo el poco de aire que le quedaba en los pulmones por lo que se levanto
— No seré responsable de tu muerte si lo haces mal — dijo secamente Lucil
Iliac se inclino y fijo la daga en el punto correcto donde la Fuente les había indicado y corto la plata de un tajo sin ningún problema. Se levanto con una sonrisa retadora y dio la plata a Lucil quien la recibió de mala gana y fueron directamente al castillo donde ya los esperaba Elther y Lara con las hojas de chirita y la fusión de Itimil
— Aquí están estos solo faltan el radio y los manglares que traerán Azuer y Sirine — dijo Elther algo nervioso
En ese momento entraron Azuer con la camisa ardiendo y Sirine con la cara ceniza. Lara intentando apagar Azuer con su poder la camisa
— ¡Me quemo! — exclamo Azuer dolorosamente al recibir el chubasco de agua de Lara
— ¡¿Que lo tomaste de una vivo?! — exclamo alegremente Elther
— ¡NO! Es que me vieron salir de una tumba un grupo de ellos — repuso Azuer
— Aquí están las cosas Lucil — dijo Sirine extendiéndole los dos últimos ingredientes
—Gracias — dijo incómodamente Lucil viendo que todos esperaban una explicación — Prometo explicarles luego, pero esto realmente urge
— Te ayudo — se ofreció Iliac omitiendo el comentario de Lucil
— Gracias pero creo que lo haré sola
— Acepta nuestra ayuda, Lucil — comento Lara
— Si así como yo acepto que tenías razón y te pido disculpas — dijo Elther
— Gracias, pero es que todavía me faltan algunas cosas y… — explico Lucil
— Y deben estar juntos, fuera del castillo y fuera de Kara muy lejos. Lo más lejos posible —agrego la Fuente
— ¿Por qué? — preguntaron espantados todos al unísono
— Debemos ir ¡Ya! — dijo Lucil que empezaba a entrar en pánico una vez más
Iliac abrió una puerta y sin esperar más explicaciones obligo a todos sus hermanos a salir del castillo. Siendo él y Lucil los últimos en quedar en el castillo. En ese momento Lucil sintió la presencia de Rar pero debía ir por el libro y no sabía otra forma de entrar a la habitación inmarcable más que por alguna de las puertas del castillo y olvidando que Iliac aun estaba ahí corrió hacia la puerta más cercana, pero en eso Iliac se percato que Lucil corría para otro lugar.
— ¡Lucil! Debemos irnos.
Lucil lo volteo a ver y abrió apresuradamente la puerta al momento que la Fuente hablo
— No olvides el peligro que corre el más cercano
Lucil se lleno de pánico al recordar que Iliac corría el mismo peligro que ella y obligo a cerrar la puerta interdimensional y a llevarlo a rastras a la habitación que había abierto.
— ¡¿Qué te pasa!? Debemos salir del castillo. Lo ordeno la Fuente — rezongaba Iliac mientras Lucil cerraba de un portazo y corría al armario muy nerviosa.
Iliac fue neciamente a la puerta de la habitación y la intento abrir, pero la puerta no cedía por más intentos que hacía. El se encolerizo he intento esta vez traspasar la puerta pero choco sin remedio alguno, empezó a golpear la puerta ante la importancia de ni poder salir.
Mientras tanto Lucil corrió a traer el tomo II del legado de la luz donde explicaba cómo hacer la fórmula para acabar con el bortex. Cuando ella salió del armario encontró a Iliac golpeando furioso la puerta
— Por más que lo intentes no podrás salir — dijo Lucil
— No oíste lo que dijo la Fuente. ¡NO! Tú en su lugar corres a esconderte en este cuarto a pesar de que hay peligro. ¿Qué crees que aquí estarás segura? — pregunto furioso Iliac
— Si. De aquí nadie ni nada puede entrar o salir si yo no lo quiero. Además haya fuera no creo que quieras salir y enfrentarte a eso. ES por lo que dijo la Fuente que saliéramos del castillo.
— Lucil dijo de “Kara” no del castillo. ¡Si comprendes el peligro que eso implica!
— Lo comprendo perfectamente. A diferencia de ustedes lo he vivido y sufrido — reprocho irascible Lucil
— ¡¡¡Que!!! ¡¿Porque no habías dicho nada?!
Lucil guardo silencio y en su lugar empezó a revisar el libro del legado
— Te hice una pregunta Lucil y esta vez te ordeno que me contestes. Yo no soy como ellos que con solo con un “les diré luego”, se conforma
Lucil siguió guardando silencio y empezó a pasar en una hoja en limpio la poción. Iliac se acerco a ella y la tomo del mentón obligándola a verlo a los ojos
— ¿Qué sucede? — pregunto Iliac con voz firme
— Te recomendaría que te pusieras cómodo tendremos que quedarnos aquí por varias horas
— Veo que las horas se harán eternas más con tu reticencia a hablar sobre todo esto
— ¿Y qué quieres que te diga? Que una gran maldición nos persigue que acabara con todo la humanidad en el universo y que la razón de ello es el rompimiento del equilibrio en la Comunidad Kariana — dijo Lucil exageradamente
— Se que para ti puede llegar a ser muy cómico, principalmente porque no viviste la época en que empezaron a tacar Kara y como a pesar de tener tanta tecnología, a la Fuente y la circulo interior todo se empezó a desgastar convirtiéndose en un verdadero infierno.
— Lo siento. Pero esto no te debe de preocupar. Esto no es un problema de la Comunidad.
— ¡Ha no! ¿Entonces porque nos ataca?
— Yo no he visto que haya a tacado a ninguna persona de Kara
— ¡Que vas a saber tu de las personas que viven en Kara!
— Tienes mucha razón, pero te puedo asegurar que lo que peligra no son las personas de Kara. Eso solo está aquí por alguien y te puedo asegurar que no le interesa Kara.
— ¿Entonces que hace aquí?
— Como te lo dije, es mi problema. No tenía porque inmiscuirlos en esto
— Insinúas que solo está aquí por ti. ¡Es ridículo! Porque no solo a ti te atacado ¡¿O que ya olvidaste que también a mi me ataco!?
— Eso solo fue porque te la pasas en las nubes. Era lógico que no fuera nada bueno cuando se te aparece a media noche una cosa que ni en mil años podría entrar en este castillo debido a la protección que tiene. Además si hubieses querido habrías terminado con el muy fácilmente
— ¡No mientas! Eso que utilizaste solo lo pudiste de haber aprendido del legado de la luz
— Pues tienes mucha razón pero tú también y cualquiera de Kara lo puede hacer. Lo que pasa es que cuando no se sabe que son las cosas, pues simplemente se cae en su trampa invariablemente temiéndole a lo desconocido.
— ¿Y por cierto quien es la hija de la luz?
— Eso es un secreto y no te lo puedo decir. Ya sabes orden superior.
Iliac al ver que no obtendría ninguna respuesta por más que insistiera decidió ir a una sala de estar que estaba más cerca de la puerta donde se recostó en sofá, entrecerrando los ojos. Solo lo suficiente para que Lucil pensara que dormía y este la pudiese observar sin ningún problema. Ella mientras tanto continuaba leyendo las indicaciones de la poción. Lo que le dio tiempo a Iliac ver algo que había pasado por alto antes de ese momento. El libro que Lucil llevaba no era otro que el que había llevado cuando habían estado juntos con Saident y que sin duda alguna se esforzaba porque no viera tanto esa vez como hace unos minutos cuando el hablaba con ella. El trato de no tomarlo en cuenta al menos en ese momento, mas tarde tal vez pudiese tener la oportunidad de revisarlo y esta no tardo en darse cuando Lucil fue nuevamente al armario en busca de los demás ingredientes que le hacían falta. En ese momento Iliac fue inmediatamente a revisar el libro primero viendo el nombre que le inmuto por un segundo ya que no esperaba que fuera eso después entre ojeo el libro para observar por último la poción que Lucil observaba.


BORTEX
Unión entre dos dimisiones entre mundos paralelos, creado por la energía que se concentra alrededor de varios seres.

Ingredientes:
- Luzmanimia
- Hojas de chirita. Blancas no verdes
- Radio izquierdo de un Alferno de mediana edad
- Manglares de Imiayá de siete pétalos. Con pistilos negros y pétalos amarillos
- Fusión de Itimil
- Hensive de Fuaría en cinco trinitos de punta roja
- Polvo de la Fuente

Se hierve a fuego lento la fusión de Itimil con el radio del Alferno para después integrar la luzmanimia en pequeños trozos. Posteriormente se machacan perfectamente cinco hojas de chirita en conjunto con una flor de Hensive de Fuaría para incorporárseles después al primer paso.
Es muy importante hacer esto cuando la fusión haya tomado un color negro y que suelte humo muy denso. Después de esto se debe revolver con una pala de madera tres veces en dirección a las manecillas del reloj y otras tres al contrario se debe dejar reposar treinta segundos para volver a repetir la operación hasta que la fusión torne a un color grisáceo — después de esto no se debe revolver más la poción. En este punto se incorporara nueve pétalos de manglares de Imiayá uno a uno con un intervalo de quince segundos entre uno y otros, después de que la poción torne a un color grisáceo. Por último la poción tomara un color amarillo después del anterior paso al dejarla reposar por dos minutos a fuego lento. Después de ello se debe de incorporar 20 miligramos del polvo de la Fuente a la vez que se agita vigorosamente al contrario de las mancilladas del reloj hasta que la poción torne en un aspecto pegajoso con un color dorado.
Después de esto se debe retirar del fuego y dejar reposar por dos horas para después poner el contenido de esta en dos sacos blancos de algodón que se deberán poner simultáneamente en la parte más profunda del bortex.

Nota: Solo se cuenta con un lapso de un minuto para que se pueda salir del bortex antes de que la poción se extienda demasiado y empieza hacer efecto.

Lucil salió en el instante en el que Iliac volvía a releer aquella poción.
— ¿Un bortex es nuestro enemigo? ¡De una cosa tan sencilla huimos! — dijo Iliac con desilusión
— ¡No! Y no veas ese libro — ordeno malhumorada Lucil a la vez que tiraba los demás ingredientes y arrebataba el libro a Iliac
— Ya lo sé es del legado de la luz. ¿Pero porque lo tienes tú?
— Eso es algo que no te interesa
— Si como todo lo demás, entiendo no me tienes confianza me lo he ganado a pulso, pero ¿me podrías dar una nueva oportunidad?
— Mira no quiero hablar sobre el tema. Con el tiempo tal vez cambien las cosas, pero ahora solo me preocupa terminar esto
— Pues hagamos la poción, me parece muy sencilla.
— ¡A ti! Porque lo que es a mí reprobé con cero química
— Veo que soy mejor que tu en algo.
— Todos tenemos fortalezas y debilidades. La mía son las pociones y lo tuyo es meterte en problemas
— ¿De qué hablas?
— Solo ve tu pasado
— No te entiendo
— Si que te encanta inmiscuirte con chicas conflictivas
— ¡Me confieso culpable! — dijo Iliac alegremente viendo a Lucil con cierto complicidad que provocaba a pensar otras cosas
Lucil se sintió un poco incomoda al notar aquel cambio de actitud, por lo que decidió dejar por la paz aquel tema y cualquier otro que ofreciera insinuaciones entrañables de parte de Iliac hacia ella.
Y decidió iniciar con la posición para lo que tuvo que preparar todos los ingredientes con la ayuda de Iliac. Que había guardado silencio igual que ella igualmente apenado por su insolencia.
— Debo de confesarte algo, Lucil. Papá me platico todo con respecto a tu relación con Irene y ahora comprendo que las tonterías que te dije de ella estaban muy lejanas de la realidad, porque como podrías hacerle daño tu a tu propia… her-ma-na — comento Iliac después de varios minutos de incomodo silencio
— Debí de haberlo intuido, pero no importa. ¡Ahora ya no!
— ¿Por qué?
— Porque si es cierto que ya cambiaste, no me molestaras con eso, que era la única razón para ocultarlo y segundo porque mi padre no tiene ninguna seguridad de que Irene sea mi hermana
— El hecho de que no lo aceptes no quiere decir que sea verdad
— Bueno con el tiempo se verá el tipo de relación que tiene ella conmigo, aun que debo confesar que no será muy bueno para ella, pobre; de creerse la Elegida a ser más que un simple instrumento
— Ella no es ningún instrumento. Es tu hermana.
Lucil rió sarcásticamente
— No creo que quiera seguir siendo mi hermana después de la herencia familiar que nos dejaron— añadió Lucil proféticamente
— Hablas de la maldición que le quito a tu madre la vida
— ¿Sabes de qué trata? — pregunto algo confundida Lucil
— No, pero si se que por ella murió.
— Bueno pues si ni mi padre o tu ex novia te han dicho de que se trata, supongo que yo no puedo decirlo porque no se trata de un secreto mío sino de mi madre. Solo puedo decirte que es hereditaria y que si Irene es realmente mi hermana ella también morirá al igual que todas las mujeres de mi familia
— Eso quiere decir que tu también — dijo lacónicamente Iliac
Lucil guardo silencio aun que la Fuente le había dicho que su madre o ella podría ser la diferencia en el árbol genealógico de la familia, ella aun dudaba por la muerte de su madre.
— Eso te prometo no sucederá — dijo bastante shokeado Iliac al enterarse de aquella verdad que al momento le destrozo el corazón y que aun que ella intentaba no demostrar su dolor, el podía ver en sus ojos aquella confusión que ahora lo hundía en un profundo abismo — Tu madre era especial, pero tú eres la Elegida y por ningún motivo permitiré que te pase nada
Una vez más aquel sentimiento salió a la luz en Iliac. El la abrazo como nunca en su vida lo había hecho y en aquel momento en que sentía que todo acabaría sintió por primera vez lo que realmente era ser feliz y no importar nada más lo que pasara alrededor llenando todo su ser de ilusiones y dicha que lo hacían flotar esta las nubes a pesar de aquel sufrimiento que le oprimía el pecho. Por otra parte Lucil se sintió extraña y ajena a esa expresión de cariño que Iliac tenía para con ella y que a pesar de que la acogía la hacía sentir muy incómoda y molesta.
— Lo sé. Ahora debemos retirar del fuego la poción.

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