miércoles, 26 de mayo de 2010

LA COFRADIA - CAPITULO 1

PRIMERA PARTE


VERDADES A MEDIAS

I

Caminando entre la penumbra ella vio una luz incandescente, que le dejaba los ojos deslumbrados. Se acerco con paso sigiloso, aunque con mucha desconfianza. En medio de la luz se escucho un leve susurro indescifrable, llenándola de temor. Mientras que continuaba adentrándose, se percato que a medida que se acercaba podía hacerse audible la voz de ángel que murmuraba…; de repente todo oscureció, hasta verse nuevamente en la esquina de un pequeño jardín se dirigió a paso lento hacia un asiento y dio un vistazo al interior de la calle. Cuando vislumbró a una persona en la contra esquina de la calle que la observaba desde una de las salientes oculta entre las sombras.

El extraño se a acerco lentamente en tanto ella intentaba ver su rostro oculto bajo la capucha que llevaba. Ella en su interior trato de levantarse y huir, pero había una fuerza superior a ella que le hacía muy pesado su cuerpo y que la obligaba a permanecer en la posición en que estaba. Sin poder emitir sonido alguno, ni gesticular siquiera para evitar la mirada penetrante de él, haciéndose eternos los segundos.

El se acerco con seguridad y gallardía a algunos metros de ella; era tan alto e imponente que los nervios de Lucil hicieron explotar su corazón casi al borde de la apoplejía, sus ojos se desorbitaron por completo al ver que él se acercaba más cada minuto. El llego a algunos centímetros y de repente ella sintió una fuerza sobre humana que la obligaba a elevar su rostro para observarlo a la cara.
El extraño se llevo las manos a la capucha que hasta ese momento había cubierto por completa su perfil, para deslizarla poco a poco hacia atrás y dejar al descubierto su rostro, mientras ella se sentía desvanecer de terror y angustia, exaltando en sus ojos el pavor que emanaba de su interior.
El extraño era algo mayor que ella, su rostro demostraba preponderancia — como todo en el lo era. Su aspecto era el de un dios entre mortales, desdeñante y regio, perfil perfecto, armonioso, con ojos serenos —que encerraban un extraño fuego que Lucil jamás hubiera logrado imaginar — que entre mezclaban osadía y paz; y a la vez demasiado atrayentes con colores que jugaban entre ellos, a veces hacían una solo color gris o dando más luz e intensidad a la mirada del joven. Al estar más cerca y observar con más detenimiento Lucil pudo darse cuenta, que le rodeaba un alo de luminosidad sublime, que elevaba la imperiosidad de su persona. Después el joven la observo por un breve instante para después desvanecerse poco a poco. En ese momento ella sintió como la energía que le había poseído se alejaba de su cuerpo, dándole oportunidad de moverse a su voluntad por algunos segundos, para después caer sin conocimiento… En tanto escucho una voz que provenía de muy lejos
— Amables pasajeros, en breve iniciaremos el descenso, se les recuerda que deben ponerse su cinturón de seguridad. Se les agradece su preferencia, deseándoles un feliz arribo a su destino
«Solo fue un sueño» dijo para si Lucil en tanto se desperezaba después de un viaje largo a la ciudad de México. Nadie le esperaba en el aeropuerto, pese que había estado esperanzada por encontrar a su padre ahí, sin embargo sabía que tendría que llegar a casa sola. Tomo un taxi que la llevo a su hogar se trataba de una construcción de dos plantas con grades árboles que sobresalían al fondo de la propiedad.

La casa era blanca en su totalidad, con balcones que sobresalían en cuatro ventanas que daban al frente. Lucil se dirigió con sus maletas a la puerta de la casa. Al entrar, al lado izquierdo se alzaba una gran escalera en forma de escuadra que daba a la parte superior, al fondo se encontraba una amplia sala y un comedor, el resto de la casa se encontraba dividido por un cristal escalpado con adornos resaltados en blanco que daba a una pequeña sala de juegos, al lado de las escaleras y el comedor se habría un pasillo que daba a la cocina y al desayunador. Al otro lado estaba el estudio de su padre y una pequeña biblioteca. Por último, al final de la sala de juegos había una puerta que daba a la piscina techada con puertas de cristal al fondo que conectaba al patio trasero. En la parte superior se encontraba una pequeña sala de estar al pie de las escaleras para después dar paso dos extensas filas de recamaras.
Ella subió las escaleras y se dirigió a una de las habitaciones del fondo. La casa se encontraba en silencio y ella deseaba descansar antes de ver a su padre al siguiente día. Nuevamente se sumergió en un sueño profundo e intranquilo, llevándola a recordar aquel día, que tanta felicidad le había causado. Se vio a si misma acariciando el cabello oscuro de su acompañante —mientras en la realidad susurraba su nombre— recordando cada momento que la había hecho feliz, recalcando el instante en que él le entrego la carta que cambiaría su vida; de repente la intranquilizo un fugaz recuerdo que le hizo vibrar y moverse convulsivamente de un lado a otro en su lecho, mientras que rememoraba aquel día que todos sus sueños fueron destruidos. Se vio nuevamente tocando con un golpe apagado sin obtener respuesta; a la vez que se percataba que la ventana de la planta baja estaba abierta y por donde escucha un leve murmullo que provenía de la parte superior. Ella se negó a aceptar la realidad inminente, subió las escaleras silenciosamente para comprobarlo con sus propio ojos, a la vez que se hacía más audible el ruido, en tanto que su corazón latía con mayor rapidez, se dirigió hacia la habitación de Manolo de puntillas y sin hacer ruido, entre abrió la puerta dándose cuenta que su novio estaba tumbado sobre una extraña fornicando. La pareja no se percato de su presencia hasta que Lucil empezó a llorar descontroladamente al ver la pasión que desbocaba de ellos. Ella bajo rápidamente las escaleras pero repentinamente callo en los últimos escalones luxándose el pie al recargar todo su peso sobre él, quedando tendida a media sala llorando inconsolablemente y sintiéndose desfallecer.
Tardo algunos minutos en levantarse, calmando su llanto, en tanto su dolor iba convirtiéndose en ira irracional que jamás había sentido. Mientras tanto Manolo se percataba de lo que había ocurrido dejando pronto a su amante, para vestirse apresuradamente y salir tras ella. Grito su nombre al verla en el marco de la puerta; ella dio media vuelta en la noche oscura y pudo ver su rostro contrariado. Ella estaba muy enojada y sus ojos mostraban una profunda desilusión que casi tornaban al llanto nuevamente.
— ¿PORQUE? — denuncio casi gritando ella
— Porque me enamore y pese que eres una mujer fantástica, ya no te amo. Perdóname… — término abatido
— TU NO ME PUEDES HACER ESTO, ERES UN MALDITO CANALLA, ¿PORQUE NO ME LO DIJISTE, ANTES DE DARME CUENTA DE ESTA MANERA?— agrego aun más alterada
— No lo sé, estaba confundido, no podía verte a la cara
— ¡Escusas! ¿Pero sabes? — agrego sarcástica— me alegro que allá sido ahora, y no después de casarnos. Porque tú y tu miedo nos hubiera llevado al altar sin remordimiento alguno y SIN AMARME — recapacito un poco más serena
— Juro que te lo iba decir— dijo el suplicante
— Sabes, fue mejor así. — agrego resignada— No había futuro para nosotros de todas formas en menos de un mes me voy y jamás te volveré a ver
— ¡Por qué no me lo habías dicho! —exclamo asombrado
— ¡Para que! Si desde hace mucho tiempo no existo para ti. ¡Qué tonta, NO! Pensando que se podrían arreglar las cosas. ¡Qué ilusa fui, al pensar que todavía me amabas!
Lucil se despertó sollozando en medio de la oscuridad de su cuarto con el dolor de su corazón al rojo vivo, deseo conciliar nuevamente el sueño para olvidar, pero le fue negado por varias horas.

Por la mañana ella escucho el ruido confuso de muchas voces. Una de ellas se escuchaba encolerizada y le sonaba familiar
— Como es posible que a pesar de que les pedí de mil maneras que estuvieran al pendiente no me hicieran caso
— No estábamos — se escucho decir una voz femenina
— No, quiero oír más sobre esto — dijo la voz
— Papá ya te pedíamos perdón por ello — sonó una voz en tono de regañina—Y además, con lo sucedido. ¡Tu no deberías tener interrupciones. No quisimos molestar con tal nimiedad!
— Iliac ¿cómo te atreves a hablar así de mi propia hija? — reclamo la primera voz —Sabes que aparte de ustedes y la comunidad, ella es lo más importante en mi vida
— Ella solo vendrá a complicar las cosas — agrego molesto una vez más Iliac
— Lo único que les pido es una oportunidad para que la conozcan

Lucil se desperezo librándose del yugo de las cobijas, tomo un baño rápido y se vistió monótonamente. Mientras se arreglaba el cabello, contemplo su silueta delgada en el espejo perdiéndose en los pequeños haces de luz que jugaban con la tonalidad de sus ojos marrones, colléndole como cascada su larga cabellera azabache que hacia juego con su tez apiñonada y que había arreglado en media coleta.
Abrió la puerta con una sonrisa en los labios e intentando controlar una carcajada, por lo efusivo que a veces podía llegar a ser su padre

— Papá no es necesario que asesines a nadie — bromeo Lucil apunto de reírse
— Hija perdóname — dijo Omed sonriendo ampliamente a la vez que se dirigía rápidamente hacia su hija —pero es que siempre estos chicos son unos irresponsables que solo viven para sus cosas
— Si.¡ Pero no exageres! Además conozco a la perfección la casa
— Lo sé. Solo deseaba que pudieras encontrar a alguien de la familia que te trajera a salvo a casa
— No te preocupes ya paso. ¡Tranquilo!
Omed sonrió al recordar como era su hija, tan centrada e invariablemente capas de tranquilizar hasta el más loco del universo, característica que había heredado de su madre — pero Lucil no solo contaba con ese atributo; también con una dulzura impasible y a la vez era inaccesible, dictadora e implacable como su padre —.
Omed dirigió a su hija hacia la pequeña estancia donde se encontraban los demás
— Quiero que conozcas al resto de la familia y también quiero pedirte enfrente de ellos que los trates como si fueran tus hermanos. Porque yo los quiero a todos por igual
— Así será Papá — repuso Lucil
— Ella es Lara, Sirine, Iliac, Azuer y Elther
Lucil fue estrechando la mano a cada uno de ellos sin prestar atención pues no tenía más ojos que para su padre, al que no había visto desde hacía casi cinco años
— ¿Tienes tiempo, quisiera hablar contigo? — pregunto ella
— Claro que si. Para ti siempre tengo tiempo
— Fue un placer conocerlos — agrego Lucil despidiéndose de sus hermanos y bajo con su padre las escaleras — ¿podemos hablar en el jardín?
— Si — repuso su padre a la vez que la llevaba a patio trasero — ¿Sobre qué me querías hablar?
— De nada importante, solo quería estar contigo a solas y decirte que te he extrañado mucho
— Te quiero tanto, mi querida niña — dijo Omed a la vez que abrazaba tiernamente a su hija
El resto de la mañana platicaron de lo que había hecho Lucil en los últimos cinco años que no había estado en contacto, desayunaron y comieron solos.
Simultáneamente el grupo de chicos que se había quedado en el interior de la casa, estallo en insultos y reproches en contra de la recién llegada.
— ¡¡¡NO ES POSIBLE QUE NOS IGNORE DE ESA MANERA!!! — grito Lara totalmente sin postura. Contorsionando en una mueca su hermoso rostro pálido, y reflejando en sus ojos azules un odio irracional
— Trata de tranquilizarte, sabes que no la ha visto en mucho tiempo. Es comprensible. — agrego Elther, un joven mucho más alto que Lara, de ojos encantadores color verde, que seducían con su rostro apacible.
— ¡Pero no es para que se sienta la reina! ¿Escucharon su ironía cuando salió de su habitación? ¡¡¡NO ES NECESARIO QUE ASESINES A NADIE MÁS!!! ¿Con quién piensa que está hablando la muy tonta? — agrego Iliac algo molesto pero sobre todo herido en su ego por haber sido regañado por la culpa de Lucil.

Iliac tan alto como su hermano Elther, delgado, un poco fornido al igual que sus otros dos hermanos, de cabello castaño, de rostro perfecto y ojos grises. Lo que más lo particularizaba era su gallardía y altivez que demostraba en plenitud en ese momento
— Yo estoy de acuerdo con Lara — agrego Sirine, quien siempre había sido la incondicional de ella— Dudaba aun de lo que habías propuesto, pero viendo su actitud no quiero saber de ella. ¡ Ya la empiezo a odiar!
— ¡Tú ahora! Yo desde siempre, sigue siendo la misma — dijo Iliac
— Pero como puede ser que odien a una persona, sin siquiera haberle dado la oportunidad de conocerla — dijo Elther — Por cierto ¿donde está Azuer? Estaba aquí.
Todos miraron a su alrededor buscando a su hermano. Cuando de pronto, Azuer salió de la habitación de Lucil, muy campantemente. Y dijo:
— Pues resulta ser que tiene muy buen gusto en la ropa, no mucho en los hombres a mi manera de ver la foto. La buena nueva, es que piensa casarse pronto, por lo tanto no se quedara por mucho tiempo. Ha deberían de ver su habitación es muy hermosa, yo diría la mejor después de la de mi padre y la más espaciosa.

Azuer era más alto que sus otros dos hermanos, de ojos muy negros y picaros, que siempre estaba de buen humor. Por su parte, Sirine era más alta que Lara, de ojos miel y piel apiñonada.
En varias ocasiones las personas comentaba, cuando se encontraban juntos, que debían de ser modelos pues sus facciones era perfectas y corteses casi celestiales. Pero claro tal vez era suposición de la gente. Ya que también presentaba este tipo de rasgos dotados de perfección tanto Omed como Lucil—.

— ¿Que es lo que dices? — dijo Iliac
— Que se casa. Nuestra hermanita pronto se casara. Al menos aquí lo dice. — señalo Azuer
El saco un papel en forma de carta— la cual había sido entregada por Manolo a Lucil hace seis meses cuando le pidió que se casara con el
— Lee la, por favor — agrego Elther, un poco incrédulo por la noticia
— ¡No puede ser! Por un lado pobre novio y por otro que bueno por nosotros — dijo Lara que se había mantenido callada por unos minutos
— Pues yo pienso que no es cierto, pues papa no sabe nada — dijo un poco desconfiada Sirine
— Hay pruebas — agrego Azuer leyendo las siguientes líneas


Mi amada Lucil:

¿Te preguntaras porque escribo esta carta? Siendo como soy, pero es que tengo tanto miedo a tu rechazo, a saber que no me amas como yo te amo a ti. Por eso decidí este medio para expresarte lo que siento.

Dirás que soy muy tonto al pensar en ello ¿o tal vez no? Realmente no lo sé. Y es que desde que te conocí, desde el mismo instante en que te encontré por primera vez a un que fue un evento desafortunado, para mí fue el mejor de todos los de mi vida, porque te conocí. Y es que te amo con todo mí ser y realmente sería muy especial para mí si “¿tú aceptaras casarte conmigo?”

Sé que es muy pronto ya que llevamos muy poco tiempo de conocernos, pero es que te amo y no creo esperar mucho tiempo para poder estar contigo para siempre.
También solo quiero decirte que si aceptas me lo hagas saber lo más pronto posible, pero si tu corazón no comparte el mismo sentimiento no me lo digas porque me destrozarías. Yo por mi parte no te preguntare nada dejare que tu decidas cuando hablar acerca del tema.

P.D. Cual quiera que sea tu respuesta, yo siempre te amare.

Quien tanto te ama, Manolo.


— A que nombrecito, tan, Ridículo ¿no creen? — expreso Azuer al terminar de leer la carta
— La pregunta es ¿Acepto? — respondió Elther algo desencantado
— Sin embargo, existe la posibilidad de que ella no se quede por mucho tiempo — musito Lara pensativa al ver la desilusión de su hermano
— Bueno tal vez no todo salga tan mal, como pensábamos — indicó Sirine más feliz al igual que los demás
— Como sea, pero debes devolver esa carta de donde la tomaste porque si se da cuenta de que no está, tendremos problemas con mi padre. Ya vieron como se puso hace rato — expuso Iliac
— Tienes razón — lo apoyo Elther no muy convencido del contenido de la carta, pero si de las consecuencias que podía tener para ellos la desaparición de esa
Azuer, regreso tranquilamente al cuarto de Lucil para dejar en su lugar la carta
— Creo que ya es hora de desayunar no creen nos hemos retrasado mucho
— Si, ya es tarde — dijo Lara
— Que tal si desayunamos y salimos a dar una vuelta antes de que regrese la amada familia, digo sino quieren que papá nos vuelva a regañar— dijo Sirine
— Vamos al cine y después a los jardines ah hacer una lunada — dijo misteriosamente Iliac y entre sonrisas termino — halla ella no puede encontrarnos y mucho menos importunarnos con su molesta presencia
— No exageres — manifiesto entre risas Elther
— Si volvamos hasta mañana, entre menos tiempo pasemos aquí mejor — señalo Lara
El grupo desayuno rápidamente para después salir de la casa y no volver hasta el siguiente día.

A la mañana siguiente Lucil decidió tomarse un poco de tiempo para conocer a sus hermanos, como se lo había prometido a su padre. El le menciono que eran muy unidos y que difícilmente permitirían que otra persona ajena al grupo conviviera con ellos. Empero el le sugirió asistir a la Universidad donde iban sus hijos para que iniciara una maestría, lo que llamo la atención de Lucil —como le había platicado Omed dos de ellos se encontraban estudiando un diplomado y los demás una maestría—. Por lo que sabía al parecer Iliac era el menor de todos y mayor que ella por dos años y además había estudiado algo muy similar a lo que ella estudio, así que su padre le recomendó entrara a la misma maestría en la que el se había inscrito al final del semestre.


**********


Iliac se encontraba en su habitación dentro de un gran castillo localizado al centro de una isla rodeada por un lago en medio de la ciudad.
— Pasa — le había dicho a su padre
— ¿Ya has hablado con Lucil?
— Aun no, ya tiene tres días que no me paro por la casa
— Pues deberías, es una buena chica
— No lo niego que no lo sea papá, pero comprende la situación en la que vivimos — agrego preocupado —, que no te basta con la presión de la guerra, como para encima ponernos el peligro justo en la casa, ¿haber dime qué pasaría si supiera la verdad?, ¿Cómo crees que lo tomaría?
— Ya he pensado en eso y realmente no me preocupa, mi hija es una persona muy centrada y jamás traicionaría mi confianza. Por lo que te pido nuevamente traten de convivir al menos un poco con ella, por supuesto con discreción. Ella es muy inteligente, pero ustedes cuentan con dones especiales, para impedir que llegue a la verdad
— Sabes en eso estoy de acuerdo contigo, pero nunca habíamos tenido un extraño en casa
— Para ella los extraños son ustedes, le robamos su mundo y lo convertimos en nuestra guarida
— Era necesario — alego un poco descompuesto Iliac — ¿Quién se hubiera hecho responsable del cargo y de nosotros, después de la muerte de mis padres?
— Lo sé, es por eso que les pido ese pequeño sacrifico
— Si pero tu debes estar para con nosotros, TODOS NOSOTROS — haciendo alusión a todo lo que les rodeaba — que somos aunque tu no lo creas así, más importantes que ella aun que se tu hija y nosotros somos una COMUNIDAD
— Lo sé, simplemente me canse de sacrificarme cuando puedo tener a mi hija que tiene derecho a tenerme a su lado a si como yo también; porque no por ser dirigente de este lugar debo renunciar a una parte de mi familias. ¿Tu como te sentirías en su situación verte reducido por un monto de extraños, que le dieran la preferencia a los demás y a ti no?
— No es necesaria que me lo hagas ver, acuérdate de la historia de mis padres, pero no por eso cederé, no la tratare mal pero de ninguna manera permitiré que se entrometa en nuestros asuntos
— De eso se trata de mantener el equilibrio, no lo olvides. Además quiero pedirte un favor. Le he dicho a Lucil que estudie una maestría y ella ha aceptado, quiero que estudie la misma en que tu estas por lo que quiero que convenzas a quien sea necesario para que empiece las clases el Lunes sin falta. Por favor.
— Pero papá como esperas que convenza a la universidad para reabrir inscripciones solo para tu hija
— Bueno intenta dialogando con los directivos y si no se logran convencer por las buenas, bueno tú ya sabes la otra manera
— Mmm…— expreso desganado — está bien, donde están sus papeles
— Buen punto porque también quiero que consigas una prórroga de tres meses para que pueda presentar sus documentos. ¿Crees poderme hacer ese favor o se lo pido a Elther?
— No papá yo me encargo, pero eso sí, estando ya dentro que se las arregle como pueda porque yo no lo voy a estar solucionándole la vida
— Sí, Sí, sí,..

Iliac arreglo la situación de Lucil en la Universidad y después se dirigió a casa, subió a la recamara de ella y dejo un recado explicándole lo sucedido, cuando cayó a la cuenta que estaba solo en casa sin nadie que pudiera saber… Empezó abriendo los cajones del escritorio para dar paso a algunos libros viejos, eso no le interesaba, en realidad estaba en busca de algo que le dijere quien era realmente ella —a pesar de que la única vez que la había visto la aborreció desde el primer momento, en realidad muy en su interior lo había dejado impresionado— El esperaba otro tipo de persona, más frágil, más insignificante, pero no era así Lucil, el no lo podía explicar una combinación de bondad, fuerza, dulzura, omnipotencia, y demás características tan contrarias que era prácticamente imposible de explicar cómo una persona pudiera tener tantas facetas, además que desde el momento en que la vio reconoció un extraña luz en sus ojos a su alrededor que nunca había visto antes, pero lo que más le intrigaba era que siempre la rodeaba un alo de secretismo y misterio, como si supiera cosas que los demás no saben, como si ocultara algo. El sabía muy bien que pese a los años, jamás terminaría de conocerla. El se veía atraído a su misterio que no podía entender.

El lunes por la mañana, Lucil entre algo temerosa a su nueva aula sentándose al lado de dos chicas que miraban insistentemente a un joven muy bien parecido.
— ¿Crees que la conozca?— pregunto susurrando una de ellas a la otra
— Hola, soy Mariana y ella es Karla — dijo la más cercana a Lucil — ¿Eres nueva verdad?
— Sí, soy Lucil
— Dile — dijo algo apenada Karla
— ¿Bueno no pudimos evitar preguntarnos si tu lo conoces? — dijo apenada a la vez que señala discretamente a l joven, que miraba insistentemente a Lucil
— No, lo creo, nunca lo había visto — repuso ella en tono de disculpa — ¿o tal vez si lo conozco?— dijo para si a la vez que intentaba recordar de donde lo conocía— No pero no creo
El tiempo se fue volando con sus nuevas amigas y con ello el termino de las clases, ella se despidió feliz de adaptarse tan fácilmente a su nueva vida, mientras que llegaba a su casa, que se encontraba silenciosa. A esa alturas había perdido la esperanza de encontrar una amistad fraterna en sus hermanos, pues su falta de interés quedaba completamente declarada, no la deseaban en sus vidas y tal vez ella debería aceptarlo. Jamás acepto la idea de vivir lejos de su padre, pero él nunca le permitió elegir, tal vez por sobreprotegerla después de la muerte de su madre Omed decidió retirarla de su lado con el pretexto de iniciar una mejor educación en el extranjero desde muy pequeña, quedándose solo con esos dos pequeños tan extraños que había adoptado a la muerte de su mejor amigo, ella no comprendía porque era la única que se tenía que alejar de su hogar y después de enterarse de la llegada de tres integrantes más a la familia no supo más de si intentando al principio no odiar a los recién llegados, pero como no hacerlo si tenían la atención y la cercanía de lo que ella más deseaba en su vida. Su padre nunca quiso explicar las razones de mantenerla alejada, pero siempre se mantuvo firme a ella y sin embargo con su llegada casa esperaba que todo cambiara pues estaba dispuesta reconsiderar todo lo que eso cinco chicos le hacían sentir, pero que a la vista ellos jamás harían.
Subió las escaleras tarareando hasta llegar a su habitación, entonces escucho como se abría las puerta de enfrente
— ¡Así que nunca me has visto!
— ¿Qué? —dijo Lucil al voltear a ver a su interlocutor
Iliac estaba frente a ella parado algo tenso. Ella no podían entender quien era, ni que hacia ahí, por un momento pensó que se trataba de nuevo de la alucinación y empezó a temblar en silencio mientras recodaba esa cara perfecta que alguna vez le paralizara, esperando intuitivamente aquella energía que le había hecho perder la voluntad la última vez que estuvo sobre ella
— ¿Qué te pasa que no me reconoces? ¿Por qué tiemblas? — Iliac se percato que ocultaba algo y que lo que les había dicho a sus amigas no había sido la verdad pero, no puedo saber más, ella tenía algo que le impedía traspasar hasta el punto de saber la verdad
Lucil pudo reaccionar ante esta pregunta, uniendo ideas que tal vez era uno de los protegidos de su padre
— Tu eres uno de ellos, ¿verdad?, quiero decir uno de los protegidos de mi padre, es decir uno de mis hermanos — dijo nerviosamente
Iliac sonrió sorprendido sin saber siquiera si lo que le decía era una broma o que en realidad ni siquiera lo había reconocido lo que tal vez podía ser cierto porque al momento de presentarlos con ella, esta última no les dirigió ninguna mirada, ni por curiosidad.
— Si, si soy uno de ellos, al menos recuerdas mi nombre
— Realmente no — dijo nerviosa — disculpa es que la verdad tengo muy mala memoria — mintió
— Soy Iliac espero que no lo olvides — dispuso ofensivamente
— Claro que no, por cierto gracias por lo que hiciste por mí para entrar a la maestría y perdón por no saludarte en la universidad, no volverá a suceder
— Por nada y de hecho, realmente desearía que no me saludaras ahí preferiría que no nos relacionaran — dijo aun enojado de que no pudiese recordar su nombre ni su rostro, pensado quien pensaba que era, a él jamás le hacían eso, porque a cualquier lugar que fuera, nadie NUNCA había olvidado ni su rostro, ni su nombre
— Muy bien si así lo quieres por mí no hay objeción. Yo no te conozco, ni me importa conocerte, ni lo que hagas y mucho menos lo que digas — repuso furiosa Lucil
— Que bien porque lo único que nos hace falta en esta casa son personas entrometidas — dijo Iliac fuera de control, nunca nadie lo había ofendido así
— No yo creo que ya las tienen, porque alguno de tus ¡HERMANITOS! ya ha esculcado mis cosas. O tal vez no fue ninguno de ellos, tal ver ¡FUISTE TU! — dijo gritando. Al ver su cara de sorpresa tornándola a miedo por ser descubierto
— ¡Yo! ¿Y que podría buscar en tus andrajos?
— Bueno eso te lo debes preguntar a ti mismo no a mí — dijo cerrándole la puerta en las narices
Iliac corrió para tratar de seguir la discusión, intentando abrir la puerta que tenía el seguro puesto la que golpeo con su puño, ante la impotencia y grito
— ¡INTRUSA!
Desde adentro se escucho una voz clara que le gritaba también
— ¡RECOGIDO!
El volvió a golpear la puerta y se fue furioso decidiendo pasar la noche fuera, sino quería matar a palos a esa loca.
Iliac llego sin tardanza a su cuarto en el castillo donde se refugiaba siempre que no podía estar en su casa. Arrepentido ante su actitud inmadura, había perdido toda oportunidad de entender lo que sucedió y descubrir lo que ocultaba, tan solo por su espantoso humor, si tan solo lo hubiera controlado y por otro lado no lograba entender que sucedía porque no podía traspasarla y saber la verdad. Revoloteo en su mente el recuerdo de la plática con Mariana y Karla. «De ninguna manera puede ser posible que haya alguien igual a mí, pero sé que la he visto en alguna parte, ¿pero dónde? Sea como se lo tienen que saber los demás.»

Al otro día Iliac no asistió a clases, en su lugar se reunió en la escuela con sus hermanos para comentarles lo que le pasaba con ella.
— Mira creo que te estás tomando muy a pecho esto, para mí no tiene ninguna importancia, yo no le vi nada de extraordinario — dijo Azuer — ¡Bueno solo que es muy linda!
Elther loe miro molesto al igual que los demás
— Solo fue un cumplido — aseguro, mirando a Elther— ¡Además se va a casar! No hay ninguna esperanza para ti
— Si yo creo que vamos muy bien, ella no nos ve, no sabe nada de lo que hacemos porque habíamos de preocuparnos por ella — dijo Lara, cambiando de tema. A la vez quedaba un leve pellizco a Azuer, quien lo aguanto en silencio con una muesca de dolor
— Opino igual que Iliac, pienso que no hay que menospreciarla — dijo Elther a la vez que suspiraba con resignación
— Pues si quieren averiguar algo será mejor que lo hagan pronto, porque recuerden que pronto se ira, recuerden que se va a casar. Yo les sugeriría la versión rápida, ya saben cual — explico Sirine
Todos la miraron pendientes de Elther, quien se mostraba algo contrariado
— El problema es que ya lo intente y no da resultado, eso es lo que realmente me preocupa — dijo Iliac, mirando alternativamente a su hermano y desando con todo su corazón que no se tomara todo tan a pecho
— ¡QUE! — gritando todos al unísono
— Es que no puede ser posible, tu eres el más poderoso de nosotros, porque no puedes hacerlo — exclamo asustada Sirine
— No lo sé, pienso que tal vez sea por nuestro padre, que le haya pedido a la Fuente que nosotros no podamos hacerle nada, aun que ya le pregunte a la Fuente directamente y me dijo que todos los mandatos entre mi padre y ella son confidenciales, ¿ya sabes? — repuso Iliac
— Es la única explicación que hay y debe ser eso — objeto Elther que se encontraba pensativo y rechazando por completo la otra idea y agrego — así que será mejor que la dejemos en paz y nos dediquemos a acabar con la guerra. Aun que ahora que me acuerdo lo mismo sucedía cuando éramos pequeños
— Eso es muy cierto, cada día se complican más las cosas con Neiro y no sabemos cómo podemos eliminar esa sombra — esbozo Lara
— No se les ha ocurrido que tal vez sea la Elegida — dijo emocionado Azuer

—No digas tonterías!— expuso Iliac molesto — la conocemos desde que era un bebe y te puedo asegurar que esa chiquilla lo único de especial que tiene es el pésimo humor
— Pues yo pienso que…. — dijo Azuer
— Chicos no peleen— interrumpió Elther — Azuer me consta que desde pequeña, jamás ha sido como nosotros, de ninguna manera — recalco — sin embargo debemos poner mayor atención pues con la guerra la pueden utilizar para llegar a nosotros
—Bien entonces que les parece esto, si ella no intenta inmiscuirse en nuestras cosas simplemente, propongo ignorarla — dijo Azuer – aun que será difícil
Elther le miro furioso nuevamente, mientras que Azuer se desasía en una carcajada
— Hermano no soy tu principal competencia, recuerda que está comprometida
— Azuer es suficiente — dijo contrariada Lara — Ya tenernos suficiente con el mal humor de Iliac como para que en cada ocasión que se te presente tengas que recalcarle a Elther su mala suerte y tu marcado interés por “Ella”
— Pues tu podrás porque lo que soy yo la tengo que ver del diario aquí — protesto Iliac ignorando las protestas de Lara
— Sé que es insoportable para ti pero solo ignórala si ya quedaste con ella en eso, tómala como una cara más — explico Sirine — Pero aunque sería necesario mantenerlos alertas no se a la mejor y digan soy paranoica pero que tal si tiene algo que ver con Neiro— observo pensativa— es decir hace tiempo nos enteramos que hay un espía muy cerca de nosotros, pero mi padre nunca supo quién era, tal vez es su hija
— No lo creo, ella oculta algo pero no es eso, si no se vería más interesada en lo que nosotros hacemos y por lo visto es lo contrario—comento Iliac
— Yo estoy de acuerdo en lo que dijo Azuer, solo que agregaría el beneficio de la duda por lo que dijeron Lara y Sirine, aun me resisto a que sea cierto, pero en la situación en la que estamos no me puedo permitir ese lujo. Por lo que propongo que mientras que ella se mantenga al margen de nuestras cosas está bien, pero aun así hay que mantenerla vigilada no mucho pero si lo suficiente para que no pueda enterarse de nada, ¿qué dicen? — propuso Elther
— Hagamos una votación — opinó Iliac
Todos levantaron la mano en expresión de aceptar la propuesta
— Bien entonces aremos eso, después nos vemos para ultimar detalles porque ya es un poco tarde, está bien. — dijo Elther
— Si — todos repitieron al unísono
— Lo estás haciendo bien hermano, además no hay esperanza, ella pronto se casara y tu deberás olvidarla— agrego Iliac que se había rezagado con Elther
— ¿Y si no es verdad?
— Y si no es verdad, aun así te debes de mantener alejado por el bien de la comunidad, ella jamás entendería nuestra situación
Elther suspiro resignado y se alejo de su hermano.

Los hermanos decidieron que el más apto para hacer la tarea era Iliac pese a que tanto Elther como Azuer se había ofrecido, pero ellos no serían objetivos por otra parte ya que Iliac prácticamente pasaba todo el día con ella, no sería extraño.

Después de las primera semanas, todo se volvió cotidiano para Lucil, el primer mes en la Maestría le resulto bastante complicado, por el exceso de trabajo que le dejaban, a veces se preguntaba cómo le hacia Iliac con todo que solo algunas veces había ido a la Biblioteca — generalmente cuando ella se quedaba. Tiempo después dejo de frecuentar la biblioteca y ya solo lo veía en clases. Ella seguía haciendo ronda con Mariana y Karla que insistían en lo guapo que era Iliac lo que le aburría sobre manera a Lucil, no entendía que de extraordinario le podían ver, si era cierto era muy guapo, pero era un pesado de lo peor, a lo mejor eso era lo que les faltaba conocerlo más afondo.
Por esos días tanto Mariana como Karla tenían un secreto que decidieron compartir con Lucil y es que ellas eran fanáticas de la brujería, decían poder hacer sus propios hechizos para realizar lo que ellas quisieran. A Lucil no le llamaba mucho la atención por lo que la mayoría de las veces solo las escuchaba.

Ella se sentía muy bien pese a que su secreto le alcanzaba nuevamente. Desde ese primer sueño en el avión Lucil se había visto libre del influjo de sus visiones, hasta ese momento en que se sentía siempre observada— pese a saber a que Iliac la vigilaba — además de que percibía una energía muy poderosa a su alrededor que a veces le hacía sentirse cansada quedándose dormida en donde escuchaba un lejano murmullo — que toda su vida le había perseguido.


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Los días pasaron armoniosos e Iliac compartió con su hermanos una tarde preciosa que ayudaba a relajarles y a pensar con mayor claridad
— Pienso que mientras sigamos manteniendo cubiertos los flancos el no podrá sobre pasarnos, al menos no por ahora señalo Sirine
— Pero por cuánto tiempo aguantaremos hay que descubrir a la Elegida pronto o se destruirá todo como lo conocemos y no importara nada más — dijo Elther
— Es muy cierto, pero que podemos hacer si no hay ninguna pista, ese sueño tan confuso que tuve hace tiempo y que hasta la fecha he logrado descifrar solo una parte — explico Iliac
— Bueno pero entonces ya sabes algo nuevo sobre eso y no nos lo has dicho — reclamo Lara
— En realidad no es algo muy importante logre ver el rostro de Lucil, pero solo eso al principio me llevo a creer en una tontería que tal vez ella fuera a la que tanto andamos buscando, pero ella no es como nosotros— observo Iliac
— Puede que ella sea; yo se los dije desde el principio. Además si tú la viste en ese sueño y como nos lo dijo la Fuente, que ese sueño era una simple señal de las muchas que habría para saber quién era la Elegida — reitero Azuer con convicción
— Pues si pero no cuentas con los dones con los cuales fue dotada la Elegida y Lucil no tiene ni uno solo de ellos, eso si te lo puedo asegurar, la he observado con más detenimiento del que puedas llegar a pensar, lo único que tiene de extraño es que esta medio loca, pero no es un secreto — refuto Iliac terminando el comentario con una risa que provoco la carcajada general
— No volvamos a lo mismo no es ella — aseguro vehemente Elther para dirigirse después a Iliac— ¿Qué crees que puede simbolizar su aparición en el sueño?
— Yo creo, bueno al menos eso logro interpretar porque la Fuente no quiso explicarme nada, dijo que nosotros solo debíamos encontrar a nuestra compañera, en fin. Entendí que tal vez con la llegada de ella se desatara la llegada de la Elegida, no se tal vez alguien que ya conoce o a alguien que está por conocer, aun que lo más seguro que sea lo último — indico Iliac
— Probablemente, aun que no se ¿podrías repetirnos que es lo que pudiste observar en tu sueño? — pidió Azuer algo desanimando ante la reticencia de los demás por aceptar su teoría
— Solo recuerdo que alguien se apareció muy cerca de mí para luego todo llenarse de oscuridad. Ese rostro era el de Lucil, aun que tarde en poder recordar cada línea de su cara pude reconocerla semanas después de que ella llegara, fue por lo que me aferra más a la idea de vigilarla de cerca, pero pudo asegurarles con toda claridad que ella no tiene ninguna de las características que debería de tener la Elegida — continuo explicando Iliac
— Entonces lo que debemos hacer ahora es vigilar no solo a Lucil sino a todas las personas que la rodean principalmente a las mujeres por supuesto, porque alguna de las personas que pudo haber conocido es la Elegida y que tal vez podría conocer, claro — observo Elther
— Pues no es nadie que haya conocido aquí pues las únicas muchachas con las que lleva una amistad son de la maestría que están siempre con ella y no me queda más que decir que no son ninguna de las dos, porque no cumplen con el tipo, ya las he investigado particularmente y ninguna resulto ser; una porque yo la conozco desde la licenciatura y por lógica me pude haber dado cuenta antes de la llegada de Lucil y la otra estoy completamente seguro que es una chica normal — analizo Iliac.

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