miércoles, 26 de mayo de 2010

LA COFRADIA - CAPITULO 19

XIX

La entrada en la dimensión del silencio fue intempestiva. Se sentía tan extraño y fuera de contexto, con todo lo que había visto en sus visitas a este lugar pero siempre ante una barrera que no le permitiera percibir en su totalidad lo grandioso que ahora le rodeaba.
Iliac se movía lentamente viendo todo a su alrededor, como si fuera la primera vez, encontrando cosas que en su primera visita jamás hubiese visto. Mientras le observaban los seres espirituales que se encontraba a su alrededor. Algunos se acercaban sin miedo a darle la bienvenida y pese a que los sentía iguales a él, sus vibraciones eran muy diferentes a las que el percibió por primera vez.
— Eres diferente — dijo uno de ellos
— Lo soy, no estoy muerto
— Eso lo sabemos, pero tu esencia es muy diferente a la nuestra a pesar de que eres un ser vivo
Iliac no sabía cómo expresar su diferencia, pese a que entendía que esta radicaba en su situación privilegiada al permanecer en ese lugar con su cuerpo corpóreo.
— No lo sé
— Es la primera vez que estas aquí ¿verdad?
— En realidad no, pero
— ¿Puedo ayudarte en algo?
— En realidad busco a alguien y ha algo
— ¿Pertenece a este mundo o es como tú?
— Pertenece a este mundo
— Entonces no será fácil encontrarla. ¿Tiene mucho tiempo aquí?
— Si
— ¿Sabrás si se encuentra el Moksha o en el Gehena? Ho en alguna parte de los valles.
— En realidad no
— Yo puede ayudarte a buscarla dentro de los valles y en los primeros círculos del Moksha. Pero en el Gehena tendrás que hacerlo solo
— ¿Qué es el Gehena?
— Donde proviene lo más malévolo de este mundo
Iliac guardo silencio y comprendió al momento el mensaje que el ser le había dado.
— Acepto tu ayuda. Me llamo Iliac y tu
— Me puedes llamar Dry
Dry guiaba a Iliac a través de los valles buscando a Niggel, lo cual era algo cansado pues al parecer pese a constantes preguntas a varios de sus congéneres. No le habían podido dar ninguna razón de ella. Nadie la conocía, jamás le habían visto.

Con el paso del tiempo dentro de la dimensión del silencio, pensaba constantemente en lo que sucedía con Lucil y en lo que tenía que vivir a causa de Rar, pero una nueva necesidad nacía en su corazón. Primero empezaba como una leve intranquilidad que era satisfecha en gran medida al saber más y más sobre la dimensión del silencio y el saberse ahí, pero conforme pasaba el tiempo pasaba lo que había temido tantas veces Lucil y aun que el intentaba evadirlo había veces en que esa necesidad se hacía aun más imperiosa que la fuerza de su propio ser, sin embargo aun luchaba por mantenerse inecuánime ante ella, siempre con la firme convicción de cumplir la promesa que le había hecho a Lucil. Habiendo ocasiones en que solo esa idea lo mantenía fuera de esa necesidad incandescente que le mantenía preso de su propia incapacidad por resistirse.



La voz se escucho a través de toda el territorio avanzando con gran rapidez a todos los lugares vecinos. El caos era plausible y la respuesta de la Fuente ante lo inminente no se hacía escuchar.
Todos dentro de la Comunidad se encontraban expectantes y tanto Omed como los miembros del circulo interior ahora se encontraban reunidos dentro de la Cámara de la Fuente.
— Fuente por favor respóndenos — suplicaba Omed
Fuera del castillo todo era especulaciones y desastre. La gente estaba nerviosa y era víctima de las peores ilusiones pensadas hasta ese momento. Mientras que el pugilato se reunía con los principales miembros de la Guardia dando el son de alarma inminente, esperando impacientemente la llegado del Legado Hinior que permanecía con su familia dentro del castillo intentado liberar alguna palabra de la Fuente que se había enmudecido desde la tarde de ese día.
El brillo de la Fuente se opacaba con el paso de los minutos haciendo sé más evidente el pánico en la cara de los presentes en la Cámara, haciendo que el cielo de Kara cobrara un tono plomizo, mientras que la mayoría de los animales que habitaban el planeta se habían ocultado. Cobrando al mismo tiempo una melodía de tristeza en el interior del planeta que cantaba en su alrededor en toda su superficie.
— Es que no puede estar sucediendo esto — dijo Azuer al tiempo de ver que Elther se deshacía en una caminata nerviosa alrededor de la Cámara esperando algún indicio de la Fuente
— Ya han pasado más de tres horas desde que sucedió — dijo Sirine asustada recordando con un ligero temblor de su cuerpo al recordar como se había cimbrado la Tierra en toda la Comunidad inundando el espacio en un negro total, al descubrir que la protección de la Fuente que se cernía sobre la atmósfera de Kara se había vuelto más que una ligera tela de cebolla haciendo inminente la destrucción total en segundo si esta hubiera desaparecido por completo
— No quiero pensar que lo que está sucediendo. Siento un profundo vació, como si… — decía Lara interrumpiéndose por completo a saber lo que significaban sus palabras. Un profundo temor le inundaba y le quebrantaba la voz rompiendo en sollozo
— Como si… alguien estuviera muerto — intervino Elther al penetrar dentro de los pensamientos de su novia al ver que no se atrevía a decir lo que sucedía
— No puede ser — dijo algo desesperado Omed — Fuente, por favor. Tu eres la única que puede sacarnos de esta oscuridad que esta trastornando la tranquilidad de la Comunidad. Por favor no permitas que todos caigamos en pánico y que las consecuencia de ello nos conlleve a mayores desgracias
La Fuente había tornado aun color aun más claro del que tenía — al parecer recuperándose paulatinamente — pero siguió guardando silencio, como si todas las fuerzas que tenía las empleara en contra de una lucha descomunal por salvar al planeta que ahora se veía impedido de toda protección.
— Es tiempo de hacer algo, no podemos permanecer así. Todos sabemos que ya es tiempo — dijo Azuer
— ¡Silencio! No se hará nada, hasta saber cuáles son nuestras condiciones — ordeno Omed
— Papá la situación es inminente. Algo sucedió en Moira; estoy seguro. No podemos permitir que nuestra última esperanza se vea eclipsada por nuestra tardanza — argumento Elther
— No puedo creer lo que estoy escuchando, se trata de dos miembros de nuestra familia de quienes estamos hablado— alego Lara
— Papá, Elther tiene razón la Comunidad no se compone solo dos miembros hay vidas en peligro si no hacemos algo pronto — dijo Azuer mientras veía como Sirine empezaba a llorar ante la idea de perder a alguno de sus hermanos
— Es que no entienden la magnitud de la situación. — dijo furioso elevando cada vez más el volumen de voz — Se perfectamente el riesgo que corremos, pero alguno de ustedes se apuesto a pensar en las consecuencia para la misma Comunidad si enfrentamos sin siquiera estar seguros de lo que sucede en el imperio. La Fuente está luchando por controlar el desequilibrio ante la pérdida de alguno o los dos Elegidos. ¿Sabiendo cada uno de ustedes las consecuencias que ello conllevara a la Comunidad, sin ni siquiera tomar en cuenta el mal que nos puede hacer Rar?
Después de una hora de torturante espera al fin la Fuente había logrado estabilizarse y hablaba por primera vez después de tanto silencio.
— Han surgido cambios eminentes que afectaron gravemente el equilibrio de la Comunidad — dijo pausadamente la Fuente arrastrando cada una de las palabras haciendo eminente la Fatiga que ello conllevaba
— ¿Qué ha sucedido? — pregunto Omed aun más preocupado
— Todo se encuentra en calma, pero la situación ha cambiado. La protección de los Elegidos es casi nula su existencia ha sido minada por barreras que son mayores a los que se hubieran considerado
— ¿Quieres decir que están muertos?
— Ninguno lo está, pero la Comunidad debe preparase para un eminente confrontamiento. Rar no respetara más a la Comunidad
— ¡¡¡PORQUE!!! — todos estallaron al unísono
— Esa era la condición para que mi hija permaneciera a su lado. ¿O es que ya no lo está? — pregunto Omed
— La condición de Lucil no ha cambiado. Pero el poder de Rar es monumental, incomparable con el que la Comunidad o cualquiera de sus elementos en conjunto. Provocando que no solo la destrucción de la resistencia, sino el cambio de la misma Elegida.
— ¡Eso no es posible! — exclamo Elther
— Si lo es. Cuando se es capaz de manipular a un ser con el poder que posee Rar.
— Por lo tanto, lo único que nos mantenía a salvo ya no existe — dijo Sirine entre sollozos
— Y que es peor aún, esta de su lado y puede utilizarla en nuestra contra. Si no hacemos algo. ¿Hay alguna forma en cómo recuperarla? — pregunto Elther
— Con la destrucción de Rar — dijo la Fuente
— ¡Nunca debimos abandonar esa búsqueda! Ahora tal vez todo esto ni hubiera sucedido — comentó furioso consigo mismo Azuer
— Fuente dijiste en un principio que ambos habían sufrido cambios. ¿Qué le sucedió a Iliac? — pregunto Omed — sabemos que no está muerto, ¿pero aun sigue en manos de Rar?
— No el tiempo llego a su límite, no podía permanecer más en Moira pues peligraba su vida, sin embargo la Elegida no tuvo más opción más que hacerlo penetrar en la dimensión del silencio. Es por ello que la Comunidad ha sufrido esta recaída. Ambos luchan contra sus propios obstáculos. Lucil contra la fuerza de dominación de Rar que acabo extinguiéndola con ayuda del No Ser e Iliac intentando mantenerse libre del peso de su pasado que recae en él al entrar en la dimensión del silencio y no acabar como Lucil acabo; intentando cumplir la última promesa hecha a la Elegida
— Encontrar la forma de destruir a Rar — dijo Elther con un hilo de voz
— Todos sabemos que él nunca debió entrar ahí. Morirá — añadió Sirine
— ¡En que estaba pensando Lucil al hacerlo! — exclamo Azuer enojado
— En salvarle — repuso la Fuente — La Elegida no tuvo otra opción para salvarle. Al verse atrapada ante el control de Rar y la insuficiencia por no poder sacarle de ahí por ningún otro medio
— ¡Ho la dimensión del silencio o morir a manos de Rar! — prorrumpió Lara— Todo se resume a una sola palabra, Muerte
— Si, pero al menos ahora esta fuera y debemos apoyarlo… — dijo Elther
— ¡No! — dijo terminantemente Omed — la Comunidad esta primero y todos ahora debemos concentrarnos en la guerra que tenemos frente así. Nos olvidaremos de Lucil e Iliac…
— ¡¡¡Que!!! No papá… — añadió indignado Elther
Omed le miró furioso obligándole a callar
— No podemos cambiar la situación de ninguno de ellos, pero si podemos hacer algo por la Comunidad. Además no me arriesgare a perder a más miembros de la Cofradía.
— Pero eso significaría la muerte de Iliac
— No Elther, el no morirá
— Papá, ¿olvidas lo que paso con Lucil? Casi muere — dijo Lara apoyando a Elther
— Chicos — añadió Omed en un tono tranquilizador — todos sabemos como es Iliac y lo que ama a Lucil. Jamás le fallará. Yo confió en él y sé que aun que le lleve casi la vida en ello no traicionará la palabra de Lucil.
— ¿Pero y si…? —interrumpió Sirine
Omed silencio a su hija y continúo
— El conseguirá la respuesta que todos hemos estado buscando y regresara para estar a su lado. Además se que el dolor que siente por su madre no es mayor al amor que el profesa por mi hija, eso le dará la fortaleza que necesita para superar esta prueba. Estoy seguro de ello.
Sus hijos guardaron silencio sabían la imperiosa necesidad de cualquier fuerza tuviera debía de ir dirigida a la protección de la Comunidad, pero aun les dolía dejar en tal situación a Iliac y a Lucil, sin embargo las palabras de su padre los habían tranquilizado. Era sabido por todos, la templanza y decisión que caracterizaba a Iliac, lo habían menospreciado en su intento por ayudarle, pero su padre les había abierto una vez más los ojos al recordarle porque siempre exigía más de él que de cualquier otro. Probando casi siempre que él era mucho más que un líder.

Omed en compañía de sus hijo hizo presencia ante el Pugilato que ya había tomado algunas dediciones ante la tardanza del Legado Hinior. Los cuales quedaron en silencio al ver la presencia del círculo interior.
— La situación es de alerta total — dijo Omed al entrar al lugar — hay que tomar las medidas máximas de protección y planear un ataque sorpresivo no podemos permitirnos bajas frente a constantes a taques. No contamos con la fuerza necesaria para soportarlo
Omed tardo largo tiempo en explicar la situación de la Comunidad y la de los Elegidos. Además dando opciones de estrategias de ataque a Moira y sus principales acuartelamientos.
— Esta dicho, su señoría. Solo queda por saber la fecha y hora del ataque — dijo el Conclave
— Propongo que sea lo antes posible, no podemos permitirnos un ataque de parte de ellos — dijo Emunir
— Lamento ser quien tenga que decir que tenemos que esperar. Es por todos sabido que de nada servirá ningún ataque si no somos capaces de destruir a Rar. Por lo que debemos aguardar por el regreso de Iliac — explico Omed
— Su señoría nosotros nos podemos unir a la búsqueda — propuso Arabella que se encontraba al lado de su padre
— No, es necesaria toda la fuerza en la protección de la Comunidad. Es lo más importante en este momento. Además lamento decir que el lugar adonde se encuentra la respuesta a nuestras plegarias es inaccesible para cualquiera de nosotros.
— ¿Entonces todo se límita a esperar dejando el futuro de nuestro mundo en las manos de una sola persona? — pregunto Emunir intranquilo
— Cada ser está hecho para un propósito. No hay que olvidar que esa simple persona significo el simple cambio en toda la Comunidad al penetrar en el lugar adonde tu hija quiere entrar, sin saber siquiera a lo que se enfrenta — dijo Omed harto de que se contradijeran sus ordenes — Ahora hay que confiar en los que nos salvaron la última vez. Estoy seguro que saben lo que hacen, además no permitiré que se ponga en entre dicho la capacidad de cualquiera de mis hijos. Ellos son la base de una de las mejores protecciones con las que cuenta la Comunidad y de la cual nos ha salvado más de una vez.

El pugilato callo por completo, sin nombrarse más por el resto de la tarde nada con respecto a Lucil o Iliac y su misión. Se sujetarían a esperar la respuesta para un rápido ataque mientras mantenían la alerta constante de peligro inminente dentro de la Comunidad.

**********


— Sobre todas las cosas Isbrug — dijo Lucil tomando de la mano a Rar (a quien llamaba con tanto cariño Isbrug)
— Me encanta que me apoyes Saira, muy pronto nuestro futuro se elevara por encima de todo y al fin el sueño que nos fue arrebatado alguna vez se volverá realidad. Lucil le abrazo con más fuerza besándole tiernamente.
Era difícil resistir se a esa fuerza que le manipulaba haciendo las cosas más aborrecibles como sentir los labios sobre los suyos del ser más despreciable que había conocida en su vida. En constantes ocasiones era víctima de una rabia irracional luchando contra sí misma, se sentía constantemente débil sufriendo en el interior, desgarrándose de furia y desesperación, mientras su cuerpo externaba la más sublime felicidad por su pasión desmedida por su enemigo.

Rar sabía lo que sucedía en su interior disfrutando con cada una de sus palabras placenteras que no eran más que victoreos por cada uno de sus éxitos. Aun que supiera que en su interior ella enfrentaba una lucha campal por tratar de recuperar nuevamente el control de sus acciones y de su cuerpo.
— La puedo sentir nuevamente — repuso Saira
— Ten paciencia querida, pronto acallará. Muy pronto — dijo Rar
— Me provoca jaqueca
— Lo sé, amor. Pero no te preocupes, con nuestra fuerza ella pronto se verá disminuida a nada
Saira sonrió plácidamente, mientras en su interior Lucil perdía total conocimiento por primera vez en su interior, ya no sería más una espectadora, ya no sería más una prisionera más dentro de su propio cuerpo.
Poco a poco sintió como una energía diferente a la que la dominaba, una energía mucho más fuerte que el mismo Rar y que cualquier otra cosa que hubiera conocido, una energía llena de maldad, demoníaca la aplastaba, le cubría y le hacía acallar tal vez para siempre.
— Ya no más — dijo Saira deliciosamente
— El se ha encargado de todo — agrego Rar tomándola del mentón, acariciándole el contorno de su mejilla mientras ella le abrazaba y se unían en un largo y profundo beso
A la lejos se observaba el paisaje más árido y calcinado jamás visto en el universo; bajo un cielo oscuro, sin casi luz más que la poca que destilaba en la oscuridad los ríos de lava que se habían abierto y que caían a borbotones por el acantilado. Mientras que a lo lejos se escuchaba un gran fragor de aire que se arremolinaba en una área abierta completamente desierta envuelta en un océano de arena que se movía cual torbellino en medio de una tormenta.
— ¿Te gusta? — pregunto Rar
— Es todo lo que he soñado —dijo Saira mirando al paisaje y soltando involuntariamente un profundo suspiro
— Es para ti
Saira sonrío ampliamente y le beso nuevamente con ternura
— Pronto estará entre nosotros.
— Pronto serás completamente libre
Rar sonrío sin mesura anhelando el día en que sucediera
— Solo hay que esperar
— El tiempo es nada
— Muy pronto lo prometido se cumplirá y tu y yo seremos por fin libres y plenamente felices
— El último obstáculo está por terminarse
— Eso quiere decir que la Comunidad Kariana no cuenta con su protección. ¿Aun la sientes?
— Ya no
Rar sonrío y añadió
— Entonces el día está más cerca de lo que nos lo imaginamos. Pronto, pronto, muy pronto



Mientras tanto, Iliac y Dry estaban cansados, había recorrido gran parte del valle de la luz en busca de Niggel sin encontrar rastro alguno.
En su interior, Iliac sentía como un pensamiento se apoderaba de él y se iba convirtiendo en una necesidad, una necesidad irracional que era aun más fuerte por su convicción — al querer permanecer dentro de la dimensión del silencio y que en contadas ocasiones lo desviaba de su promesa — que le conducía con gran celeridad, siendo incapaz de poder explicar su propia urgencia. De pronto supo lo que tenía que saber convirtiendo cada uno de sus movimientos en una ópera que estaba siendo dirigida por una mano invisible, controlándole de la misma manera que él lo hacía con sus propios pensamientos.
Todo lo que abarcaba sus deseos y pensamientos no importaban ya más. Esa necesidad le nublaba toda visión. Solo era consciente de lo que debía de hacer, frente a él; esa mano invisible le mostraba el camino que debía de seguir.
Era imperioso que lo encontrase, sin importar nada más. Sentía por primera vez el miedo a perder por completo a Lucil, sabía lo que le sucedía — sin aun comprender como — y conocía las consecuencias.

Iliac y Dry se comprendieron al instante no era necesidad de palabras. Dry comprendía lo que pasaba en su interior y le ayudaría. No había más tiempo. Su ser se inundaba de nerviosismo y terror, temiendo no poder cumplir con su promesa.
Una corriente incandescente de dolor corría con una fuerza desgarradora y terrible por todo su ser el saber que la persona que más amaba en ese mundo sufría.
Se deslizo junto a Dry con presteza hacia su destino, no podía tardar más le esperaban y el fluir del tiempo no se detendría sintiendo que tal vez llegara demasiado tarde.



Las sombras aparecían tras el crepúsculo de Moira, donde ahora todo era diversión. Rar había mandado reunir todos sus ejércitos frente a la Torre en Moira que estaría en muy poco tiempo frente a él preparados para la batalla definitiva contra la Comunidad. La que había esperado por tanto tiempo y la razón por la que el parlamento de guerra se halla festejando su futura derrota.
— Muy pronto sus sueños se verán reflejados por fin en realidad — dijo Rar con una copa en la mano
Saira levanto su copa para hacer un brindis por su futuro éxito, seguida por los demás miembros del parlamento.
— Por nuestra futura victoria — dijo Saira entre chocando su copa con la de Rar
— Por el imperio del Silencio — añadió Göwland que ahora era Coronel de las Fuerzas armadas del Imperio del Silencio
— Por nuestro señor — prorrumpió Finrod con un nudo en la garganta al agregar — y su apreciable compañera
Saira le miró con una sonrisa que reflejaba amabilidad, sin quedar nada más en sus ojos de lo que fuera Lucil



Dry e Iliac estaban al borde de los que separaba el valle de los lamentos con el valle de las tinieblas, debía regresar lo más rápido posible hacia el valle de la luz. Mientras que veía frente a ellos una esencia ya conocida le esperaba la guía de Lucil que ahora precipitaba su encuentro.
La guía de Lucil se notaba preocupada al pararse repentinamente frente a ellos.
— Es importante que te des prisa, hay problemas en la Comunidad. La Fuente a empleado la poca energía que le queda para hacérmelo saber — expresó la guía de Lucil al moverse frente a ellos intranquila
— Algo ha sucedido, necesito que me hagas un favor — dijo Iliac mientras ella asentía el continuo — podrías comunicarle a la Fuente que inicien el ataque, es imprescindible que lo hagan ya. Yo llegare a tiempo.
La guía de Lucil salió rápidamente en dirección contraria a la que ellos iban. En tanto ellos continuaban con su camino.



— Todo debe de estar listo — dijo Omed en el momento de reunir se nuevamente con el Pugilato en la Comunidad Kariana — Debemos prepararnos para un inminente ataque
— Las legiones estarán listas en dos horas, su señoría — dijo Emunir
— El círculo interior estará preparado para acompañarles, pronto llegara a su destino Iliac y tendremos el último eslabón para terminar con esta pesadilla.
— Su señoría, si me permitiera… — añadió Arabella
— Todo está determinando, no hay que decir — intervino Emunir continuando en susurro solo para le escuchara su hija — No empieces con tus impertinencias Arabella, todo está planeado y no por el hecho que desees lucirte pondrás en peligro la misión
— Papa pero yo conozco el lugar podemos intervenir sin ser vistos. Y tal vez podamos terminar con Rar sin que…
— Arabella realmente crees que sea tan fácil terminar con Rar. El ha destruido tantas vidas, que personas como tu piensan que es tan fácil. De ser así no comprendo porque la Elegida a un sigue a su lado
Arabella estaba furiosa, era la segunda vez que le menospreciaba su padre. Sabía que no sería fácil terminar con el enemigo pero, tal vez su padre tuviera algo de razón. Era bien sabido lo que la Elegida se había arriesgado para que la Comunidad siguiera en pie y en su lugar no se tratara del primer blanco que atacara el imperio del silencio.
En pocas horas las legiones de la Comunidad Kariana se habían agrupado para atacar en los diferentes puntos del imperio del silencio. Mientras agrupaban una gran infantería que se enfrentaría en Moira donde iría el circulo interior protegidos principalmente por la compañía de Arabella.

El tiempo corría de prisa y Elther y sus hermanos caminaban nerviosamente esperando la señal de ataque mientras que los científicos se apiñaban en la base central de la Comunidad dirigiendo la sincronización de las puertas por las que penetrarían todas las legiones a sus diferentes destinos.
Omed presenciaba todo desde el centro de control, esperando el segundo indicando para hacer el mandato. Quien paseaba nervioso viendo como los mejores científicos de la Comunidad Kariana seguían todos los pormenores de las guardias que esperaban. Sin embargo todo estaba listo. Las legiones se preparaban al momento de que fueron abiertas las puertas en diferentes lugares de la Comunidad Kariana. Azuer y Elther iban al frente de la legión que se dirigía a Moira que era regida por un gran silencio sumida por completo en las sombras. En la altura se mostraba lóbrega y tenebrosa la torre ellos se dirigieron hacia ella mientras la guardia Kariana se transportaba rápidamente haciendo una gran sombra perdiéndose entre el valle seco.

Elther caminaba rápidamente siguiéndole muy de cerca sus hermanos y la compañía de Arabella que se dispersaba alrededor del círculo interior atentos a cualquier sonido.
La torres se levantaba silenciosa cual mausoleo en medio de la nada. Sirine y Azuer rodeaba ahora la torre buscando alguna puerta, sin embargo solo se cernía frente a ellos la piedra caliza. Entre tanto la guardia se redistribuía por todo el valle vadeando la torre.

Azuer observo por unos minutos los alrededores; escuchaba un pequeño siseo que corría con una ligera bocanada de aire. Ya no cabía duda ese lugar era el que había visto en la bola de cristal de los Yuarmios, empezó a buscar —perturbado ante la realidad— en medio de la oscuridad. A lo lejos vislumbro un gran remolino que se cernía sobre la superficie de la tierra árida que los rodeaba. El trago saliva, su peor temor ahora se había vuelto realidad.
— ¿Qué sucede? — pregunto Elther que le veía perturbado con la mirada llena de terror
Azuer señaló el remolino que se ocultaba en la oscuridad. Elther intento observar a través de las sombras viendo con mucha dificultad lo que Azuer veía con tal pánico.
— Está pasando. Es demasiado tarde…
— Aun no lo es. La ruina aun no ha llegado, estamos a tiempo
Azuer negó con impaciencia
— Ni Iliac o Lucil permitirían que ese desastre cayera sobre nosotros — aseguro Lara mientras veía lo mismo que sus hermanos
— Amor no temas, entiendo lo que sientes al ver eso — dijo Sirine señalando el huracán — pero debemos de confiar en que Lucil…
— ¡Lucil! ¿Qué Lucil? Esta tan perdida como nosotros
— No hay que perder más tiempo — dijo Arabella al ver que ellos no se decidían a entrar en la torre
Elther despertó de su temor poniendo sobre la superficie de la torre una sustancia que alteraba las moléculas de la torres convirtiéndolas en una puerta. Mientras él lo hacía Azuer penetro sin más preámbulo dentro de la Torre, tomando de la mano a Sirine para que lo acompañara.

Mientras Elther continuaba pintando la superficie de la piedra, simultáneamente se concentraba para localizar la vigilancia. Entre tanto Lara estudiaba el lugar intentando encontrar a Lucil, pero no podía sentirla, era como si ella ya no existiera más. Repentinamente esa idea sobresalto su corazón «¡Que pasara si ella ya no está aquí! No puede ser. La Fuente nos dijo que habían cambiado algunas cosas, pero que sin embargo ambos estaban bien. ¿Entonces qué es lo que sucede?». Su nerviosismo iba en aumento al reconcentrarse y obtener los mismos resultados, quiso poner sobre aviso a los demás pero la sola idea de decirlo, significaba que no solo la Fuente estaba en un error sino que una de las principal Origen de protección de la Comunidad se vería mermada.

Elther ya había terminado de hacer la puerta y ahora le indicaba a Sirine y Azuer la localización de los soldados, sabía también que Rar se encontraba dentro de la torre. Lo único que no comprendía era la ausencia de Lucil, no podía encontrarla y eso le tenía tenso, sin embargo en su interior presentía que ella se encontraba bien, tal vez solo ignoraba su llamado para no llamar la atención de Rar que al parecer ahora se hallaba completamente distraído por alguna razón que ellos ignoraban.
Las nubes ocultaron la luz que alumbraban las lunas de Moira dejando completamente en la oscuridad a las legiones karianas.

Arabella patrullaba los alrededores dentro de la Torre en señal de cualquier sobre salto. Poco a poco las fuerzas Karianas se iban apoderando de cada piso de la torre sorprendiendo inminentemente al enemigo deslizándose en silencio bajo los ojos de su presa para después acertar con un ataque mortal.
Azuer y Elther dirigían la compañía dentro de la oscura torre. De pronto una bruma ligera se apodero de los pasillos haciendo difícil el ver, sabían en su interior que el elemento sorpresa que los había ayudado hasta ahora se terminó con la presencia de esa extraña bruma que rodeaba los corredores ocultando tras de sí cualquier ataque intempestivo.

Pronto una parte de la compañía se dirigía hacia el norte dentro de la torre, mientras que la otra que dirigía Arabella iría hacia el Sur. El resurgir del miedo de ese extraño techo les hacía perder el control a algunos de los miembros de las legiones mientras caminaban sigilosamente atentos a cualquier movimiento.

De pronto un extraño silencio se cernía sobre ellos, adelantándose bajo la penumbra algunos de los miembros de la compañía de Arabella, mientras unos segundo después a algunos metros de distancia se escucho un entrecortado aire.
— Adelante, primera avanzada del sur — susurro Arabella por su intercomunicador
— Adelante, primera avanzada del sur — repito Arabella
— Adelante, primera avanzada del sur — dijo Arabella mientras su voz era absorbida por la penumbra de la bruma —No responden — añadió con nerviosismo
Elther se adelanto esta vez con un grupo de cinco soldados de entre la bruma salían estertores de los primera avanzada del sur, algunos yacían inermes arrinconados en algunas esquinas viendo nervosamente hacia todos lados.
— ¿Soldado se encuentra bien? — pregunto Fengal que acompañaba a Elther
El soldado continuaba mirando nerviosamente hacia todos los lados, como si nunca hubiese escuchado a Fengal, mientras tanto Elther se internaba en sus pensamientos viendo que era asediados por las sombras en su interior se había aterrorizado al ver a uno de sus compañeros ser absorbido por la misma neblina que los rodeaba.
— No hay que temer, dijo Elther intentándole de infundir valor al soldado
El soldado reacciono saliendo de ese delirio, viendo por primera vez a sus compañeros
— ¿Qué sucedió con tus compañeros? — pregunto Fengal al ver que el soldado reaccionaba
El soldado aun se encontraba inmerso en el pavor y no se atrevía a hablar
— Es la bruma, tiene algo para confundirnos. No debemos permitir que nos envuelva en nuestras peores visiones — dijo Elther
— Quieres decir que es una imán de distracción
— No es solo eso, no nos debemos dejar arrastrar por ella, estoy seguro que puede llegar a quitarnos la vida si se lo permitimos
Fengal con ayuda de uno de sus compañeros ayudaron aponerse en pie al soldado el cual se encontraba con algunas heridas menores. Mientras Elther se comunicaba con Arabella explicándole los problemas de la bruma.
— Señor tal vez podamos hacer una protección si nos dividimos en pequeños grupos — propuso Fengal
— Si es buena idea, pero estaríamos demasiado vulnerables si la realizamos en pequeños grupos. Cada quien deberá realizarla individualmente.
Fengal asintió mientras veían acercarse a otro pequeño grupo de sus compañeros.
— Amor nos están rodeando — dijo Lara acercándose a Elther — el ha descubierto que nos encontramos aquí, siento como nos están preparando una trampa en uno de los pisos superiores
Elther asintió esperando que Sirine y Azuer se reunieran con ellos, el se concentro nuevamente, podía ver nuevamente como dos pisos más arriba preparaban barricas, sin embargo lo que más le preocupaba era la compañía del norte. Una tercera parte de la cual aun se hallaba con vida, la bruma se había llevado ha muchos soldados y el ahora les comunicaba el peligro que representaba — no podía creerlo, eso era impresionante el ver a los soldados gritar como locos huyendo de un ser invisible, mientras que otros pensaban que sus propios compañeros eran el mismo enemigo.
La compañía del norte apuraba esfuerzos en fabricarse una barrera en contra de la bruma mientras ellos se cernía el enemigo acorralándolos, habían salido de improviso de entre la bruma infernal acabando deliberadamente con gran cantidad de ellos.
— Adelante compañía del Sur, necesitamos apoyo. Nos han emboscado… — fue los último que escucho Arabella mientras ellos seguían avanzando decidió mandar un grupo a dar apoyo a la compañía del norte
Su avanzada se hacía más pequeña y pese a tener una protección sobre la bruma, sentía como su ser se iba apoderando de un gran nerviosismo. La mayoría lo sentía deteniéndose a veces por el silencio del pasillo a la espera de cualquier ruido que delatara aun agresor.
— Debemos controlarnos — dijo Elther
— Hay que renovar la protección, siento como la bruma nos atrae nuevamente con renovada energía hacía a una pesadilla. No debemos permitirlo — dijo Lara mientras repetía en su mente el hechizo que le serbia de protección
— Elther, Lara tengo una idea — dijo Sirine — Creen posible poder crear una ilusión que nos sirva para despistar el poder de la bruma y a la vez que nos sirva de protección
— Será difícil pero lo intentaremos
Elther se concentraba en cuál sería la mejor manera de hacer lo mientras Lara intento llamar su atención.
— Lo tengo — dijo Lara mientras Elther penetraba sus pensamientos para saber de lo que trataba
— Hagámoslo, no hay tiempo. Siento como están perdiendo el control
Pronto ambos se unieron tomándose de las manos, mientras que alrededor se iba sumiendo una claridad, esfumándose poco a poco la bruma, yéndose con ella todos los temores que ahora rodeaban a los Karianos.
— Debemos seguir adelante —dijo Elther rompiendo el contacto con Lara
— Es perfecta, no creo que dure mucho, pero al menos nos servirá por un tiempo — dijo Lara satisfecha mirando a su alrededor
— Vamos chicos debemos continuar — dijo Azuer a los soldados que miraban sin comprender lo que sucedía
— ¿Qué paso con la bruma? — pregunto Arabella
— No hay tiempo. Esto no durara mucho, debemos apurarnos — repuso Sirine al momento de adelantarse rápidamente
Elther se acerco rápidamente a Arabella y explico lo que les esperaba adelante
— Hay que dividirnos — dijo Elther después — ustedes entraran por los lados siguiendo adelante, mientras nosotros lo hacemos de frente
— ¡Pero hemos venido para protegerles! — inquirió Arabella ante la idea descabellada
— Cuando comprenderás que nosotros acabaremos con ellos en pocos minutos. Tenemos mejores armas.
— ¿Pero?
Elther le miró furioso, mientras ellas intentaba rezongarle, al final ella término aceptando.

El circulo interior avanzo sigilosamente protegiéndose uno al otro mientras la compañía de Arabella se dividía en pequeños grupos. Llegaron en pocos minutos al lugar de la barricada, aparentemente todo estaba en tranquilidad.
— Hay el mismo número a la derecha e izquierda —dijo mirando hacia el techo plano— Creo que algo se pondrá muy caliente por aquí— dijo Elther mientras miraba sonriente a sus hermanos
— Tal vez con algo escabroso — añadió Sirine
— Mmm… con tal vez una pequeña ventisca — continuó Azuer
— Y seres infernales — término Lara
— Deben tener cuidado —dijo Elther dirigiéndose a Arabella que esperaba su orden para entrar en la habitación mientras que se sentía pequeñas oscilaciones en el piso.
— Está haciendo un calor sofocante — susurro Yule detrás de Arabella en tanto Fengal elevaba la miraba al techo viendo como un pequeño vapor rojizo emanaba de este moviéndose intranquilamente
— Pronto esto será un infierno — dijo Elther entrando en la habitación sonriendo para tranquilizar a Fengal y a los demás que lo habían visto
Las oscilaciones del piso de piedra se hacían más vehementes mientras que a la par caían grandes pedazos de piedra caliza del techo envueltas en fuego que se hacía más abrasados haciendo una lluvia de fuego en toda la habitación. Las tropas de Rar se protegían con los vastos cúmulos de piedra que ahora renacían de entre el piso dejando pozas por las cuales se podía ver el piso anterior y por los cuales habían caído varios que huían asustados tras la lluvia de fuego. Mientras tanto empezaba a sentirse un gran tifón de aire helado que calaba hasta los huesos pero, que no apagaba el fuego por más fuerte que este fuese. La gente gritaba atormentada mientras en su interior iba creciendo la imagen del caos reflejada tras los sentimientos más frenéticos que pudieran sentir.

Arabella miraba alarmada el infierno que se montaba frente a ellos, insegura de poder atravesar el desastre sin que hubiera algún herido. Buscaba entre todo el clamor y el desastre alguna ruta segura, pero todo era un caos. Su compañía se apiñaba en la entrada del caos viendo como el enemigo huía para protegerse a veces de la ventisca y muchas otras veces disparaban a contrincantes imaginarios hundidos en el holocausto total.
— Mi general — dijo Fengal llamando la tención de Arabella al tiempo que veía como un soldado iba directamente a un pilar de fuego intentando ocultarse de la tormenta de piedras que caían sobre él.
— Sí — dijo distraídamente
— Su señoría, Elther. Le llama — dijo Fengal al momento que Elther hacia señal para que avanzarán, mientras Arabella negaba
Elther se acerco cuidando la retaguardia mientras continuaba manipulando la lluvia de fuego
— No pueden quedarse aquí, necesitan avanzar — se hizo escuchar Elther, en medio de la turbación
— No podremos. El terreno es muy peligroso. Tal vez si lo pararan
— Jamás, podemos fabricarle una salida
— Podremos salir con una esfera de protección, mi general — añadía Yule
Arabella asintió mientras su compañía se dividía en pequeños grupos a la vez que se formaban pequeñas esferas de protección alrededor de los pequeños grupos.
Fengal un su grupo fueron los primeros en hacerse paso; automáticamente una gran barrera de piedra se levantaba por encima de ellos a cada paso que daban; mientras que frente a ellos a unos metros de distancia un remolino de fuego les abría paso dejando en su camino una pequeña brizna que les refrescaba como lluvia matinal, apagando el fragor del fuego antes de que a ellos les tocase.
Entre tanto alrededor se empezaban a formar grandes cúmulos de tierra y piedra en forma humana que iban tomando vida; empezando acorralar al enemigo. Las tropas de Rar luchaban por liberarse emergidos entre sus más horrendos delirios y la realidad que no era mucho mejor que los que fantaseaban ahora acorralados por monolitos de piedra luchaban entre sí por defenderse.
La compañía de Arabella ya había rebasado el caos cuando el círculo interior dejo la habitación y se dirigía directamente a Rar.
— Debemos apurarnos siento que ya bien — dijo Lara
— El no se ha movido de donde esta — añadió Elther
— ¡No! No tardara
Elther regreso a sus vigilancia, aun sentía la presencia de Rar muy lejos no entendía como Lara aseguraba su llegada.
— Esta fuera de sí, pero no se atreve a dejar algo. Puedo percibir ese pensamiento — aseguro Elther
— Lo sé. Iliac se dirige hacia él, no tardara en llegar, lo puedo sentir. Se apresura cada vez más — dijo Lara
La llegada intempestiva de Iliac alteraba todo, no podrían esperar más tiempo, no sabían cómo sería la destrucción de Rar o lo que necesitaran, pero debían apresurarse. Ahora Lara era la que dirigía, mientras los demás lanzaban ataques en derredor protegiéndose del clamor de la batalla en la cual ahora se hallaban inmersa la compañía de Arabella.
El pequeño grupo supero la batalla en pocos minutos, pero aun quedaban pequeñas compañías que superar. Sirine se adelanto al ver a un gran grupo de Ardas que se dirigían envueltos en llamas y que ella lanzo telequineticamente hacia la pared. Grandes monolitos se desprendían de las paredes de la torre que les hacían de guardianes peleando contra los Ardas, mientras ellos seguían avanzando.
Un grupo más numeroso de Ardas les esperaba más adelante; esta vez Elther fue quien se hizo cargo con un simple mandato controlo al grupo numeroso para que les sirviera como protección que liberaría por ellos la siguiente batalla que les esperaba a tan salo algunos metros.
Los soldados de Rar se encontraban confundidos, ahora que los Ardas les atacaban dando paso al círculo interior en medio de la batalla. Mientras algunos metros de distancia un pequeño grupo de Karianos les seguía de cerca.
— El esta tras esa puerta — dijo Lara un poco exhausta por correr, al momento en que se abría sola la puerta que tenía frente a ellos
El círculo interior penetro en la habitación, seguidos por Fengal, Arabella, Yule y otros tres Karianos. Frente a ellos se encontraba Rar.
— Al fin están aquí — dijo Rar al verlos entrar
— ¿Donde está? — pregunto furioso Elther
— Es lo mismo que te pregunto yo a ti ¿Dónde está tu hermano?
Elther estallo furioso contra él, pero Lara lo detenía; ella no miraba a Rar que se encontraba sentado frente a una gran mesa de reuniones delante de ellos, sino a la esquina más cercana que daba a un gran habitación por donde ahora salía alguien.
— Ha querida, mira quien ha venido a visitarnos — dijo Rar mirando a la misma persona que Lara
Todos miraron a su vez a Saira que se acercaba a Rar, dándole un beso en los labios y sentándose a su lado. Sus hermanos le miraban consternados, al igual que Arabella.
— Veo que la familia se ha reunido —dijo Rar burlonamente
— Lucil, ¿Te encuentras bien? — pregunto Azuer
— ¡¡¡Lucil!!! — repuso Saira — Lucil está muerta — termino sonriendo
— No digas tonterías — dijo Sirine
— Ella tiene razón. La Elegida a muerto — repuso Rar sonriente
— ¿Qué es lo que has hecho con ella? — pregunto enojado Elther
— Acaso importa. Querida, ¿podrías? — propuso Rar señalando al círculo interior
Saira le miró extrañada, no comprendía que era lo que deseaba de ella. Ella le tomo la mano y se la beso
— Amor… ¡No entiendo! — dijo confusa Saira
Rar le miró temiendo que una vez más Lucil tomara control de su cuerpo, pero no todo era normal. Armándose de paciencia para no gritarle dijo…
— Me harías el honor de terminar con ellos
— ¿Cómo?
— ¡¡¡Cómo!!! — repitió Rar casi a punto de estallar
— ¿¿¿Olvidas que no soy más Lucil, amor??? — pregunto Saira comprendiendo lo que le exigía Rar
— ¿Qué significa eso?
— Que no queda nada de ella más que su cuerpo
— ¡¡¡Que!!! — repitieron todos al unísono
— ¿Qué quieres decir con eso? — exigió Rar que ahora se encontraba al punto de la histeria
— Que no hay más Elegida. No más compromisos con ellos — dijo Saira señalando al círculo interior — no más arrebatos de locura, no más Comunidad Kariana, no más promesas, no más magia, no más poderes, no más nada que alguna vez fue Lucil
Rar sentía como si lo hubieran golpeado con un mazo en la Kara «¿Y ahora que va pasar dependía de esa fuerza para cumplir los últimos designios del No Ser?». Se sentía completamente consternado.
— ESO NO ME LO HABÍAS DICHO — reprendió furioso Rar, levantándose de la silla
—Amor — pidió asustada Saira — tú sabías que todo cambiaría cuando yo estuviera aquí
— ¿PERO COMO PUDO SER ESTO?
Mientras tanto Elther reía divertido, era muy cierto que ellos se encontraba en una situación crítica al saber que Lucil se encontraba bajo el influjo de algo, entendiendo con ello lo que había sucedido en Kara. Sin embargo ellos no eran los únicos que habían perdido, Rar esperaba hacer uso de la fuerza y del poder de Lucil.
— ¿Que las cosas no te salieron como esperabas? — pregunto Elther sarcásticamente
Rar que había olvidado por completo su presencia — al enterarse que no contaría más con el poder de Lucil— le miró despectivamente. Estaba arto de los problemas que le había ocasionado los Karianos, acabaría con todos ellos, empezando por el insolente que tenía frente así.

Se empezó escuchando un crujir en el piso, mientras alrededor se empezaban a sentir pequeños cruces eléctricos provocando que se asuntaran los soldados que acompañaban Arabella. Rar lanzo con gran fuerza un ataque contra Elther provocando que lo había esquivado por algunos milímetros.
La furia de Rar iba en aumento repitiendo simultáneamente los ataques, cuando de repente frente a todos se unieron dos rayos de luz que formaban una Fuente de irradiación dejándolos casi ciegos, poco a poco se iba formando un gran ovalo donde apenas se percibía una sombra…



Las legiones karianas atacaron simultáneamente a todos los campamentos del imperio de silencio alimentando todas sus esperanzas con la derrota de cada uno de los cuarteles de imperio.
— Se Señoría, los ataques se han completado con gran éxito. Al parecer los centros de comando estaban casi desiertos, pensamos que las tropas de Rar se dirigen a Moira — dijo Bayir
— Preparen las naves, los atacaremos en la región central de Opeón. No debemos permitir que lleguen a Moira, no ahora que al parecer las cosas se han complicado — dijo Omed
— Legado Hinior, las legiones que se encuentran dentro de Moira anuncian la llegada las primeras naves de combate. Solicitan refuerzos
— Manden a la brigada del Sureste. Los demás quedarán al mando de Emunir quien dirigirá el ataque en el espacio
En ese instante Emunir reconcentraba a sus legiones para un ataque intempestivo. Habían llegado pocos minutos después de que pasarán las primeras cinco naves de combate y sabían que muy pronto las demás estarían ahí. Pronto empezó agrupar a las naves de combate en forma de media luna dejando una ligera estela de oscuridad ocultando su presencia mientras debajo de ella se ocultaba una puerta que abrían con la fuerza de las mismas naves como fosa interdimensional en la cual quedaría completamente destruidas las naves antes de llegar a Moira.

A lo lejos se vía un bloque de cerca de cincuenta naves que se acercaba rápidamente. El combate estallo en pocos segundos provocando el intempestivo choque de dos naves fracturando la defensa del enemigo. Las tropas del imperio del silencio lanzaban misiles de alto poder a las fuerzas Kariana acabando rápidamente con su defensa y casi provocando la retirada, pero aun les quedaba la última oportunidad.
— Todos en unión de poder — ordeno Emunir
Haciendo más grande el abismo de la fosa oculta tras una luz semiopaca las naves del imperio se lanzaron con las pocas legiones karianas que quedaban, sin percibir siquiera la presencia de la fosa dimensional que yacía frente a ellos atacaron de frente viéndose transportados por algunos segundos a otra parte del universo. El tiempo suficiente para que las unidades karianas reorganizaran el ataque provocando su derrota total.

Mientras tanto la llegada de las pocas naves del imperio fueron recibidas al instante por una emboscada en el valle de Moira provocando un impacto. Los soldados del imperio salían rápidamente de las naves que se habían impactado contra el terreno árido siendo a tacados a su vez por los Karianos, simultáneamente en el cielo se notaban grandes estruendos por la batalla que se daba en el espacio, explotando una a una las naves que se colisionaban contra la barrera de luz que se veía desde Moira como una aurora boreal.

**********


El contacto de las energías hacían que Dry e Iliac se acercaran vertiginosamente al Moksha que se observaba primero como gran núcleo de energía rodeado por grandes haces de energía que se hacían cada vez más anchas emanando luz a su alrededor la cual afectaba por la enorme atracción.
— Eso es el Moksha — dijo Dry al acercarse cada vez más
— Es donde ella esta
— No te parece que es hermoso
— Demasiado
— Es una lástima que tu no puedas penetrar. Solo los seres espirituales pueden hacerlo, tu aun perteneces al mundo de los vivos
Ambos ahora más cerca vislumbraban la belleza del Moksha principalmente Iliac que veía hipnotizado el núcleo de luz rodeado por grandes perturbaciones propagadas como grandes ondas en derredor del núcleo de energía mientras los haces de luz que les rodeaba se hacían más notorios.
Iliac sentía como esa atracción que lo invitaba a trascender al lado del Ser Único, sin embargo el impulso de era apagado por la necesidad de buscar a la entidad que le había llevado hasta ahí.

Dry buscaba a su alrededor dificultándosele la entrada y salida del Moksha de algunas de las almas que habitaban la dimensión del silencio. Hasta que de pronto Dry vio como uno de ellos se acercaba rápidamente, mientras observaba a Iliac. Iliac se mostraba algo nervioso porque este ser era diferente; la energía que le rodeaba era pura. No intento comunicarse simplemente se acopló directamente a él una por algunos segundos para después retirarse dentro del Moksha.
Iliac se sentía llenó de energía y sabía que el tiempo corría, se despidió rápidamente de Dry agradeciéndole su ayuda mientras se sentía cada vez más alejado de la dimensión del silencio, poco a poco una ráfaga de luz lo iba envolviendo Primero era una sensación muy lejana el saberse nuevamente en el mundo de los vivos, para después convertirse en realidad al ver frente así el rostro del ser que odiaba más en el mundo y súbitamente se vio así mismo montado en una cólera sin igual refrenándole solo la apariencia frágil del portal. Su ira crecía a medida el portal se hacía más fuerte y sentía como lo iba impulsado hacia el exterior.

Por fin el portal le dejó entrar dentro del universo de los vivos, a la vez que arremetía apresuradamente en contra de Rar. Simultáneamente veía como una sombra salía en medio de la penumbra poniéndose frente a su presa impactándole por completo. Sus ojos aun no se acostumbraban a la falta de luz que rodeaba el lugar, sin embargo escuchaba el desconcierto que se cernió sobre la habitación al ver el impacto.
— ¿Por qué lo hiciste? — pregunto muy preocupada Sirine
— ¡Y dices amarla! — reclamo a su vez Rar que se encontraba ahora sobre el suelo tomando de la mano a Saira
Iliac aun estallaba en furia, no soportaba ver más a Rar arrodillado ante ese cuerpo inerte, así que reunió toda su fuerza golpeándole justo en el pecho.
Rar recibió el golpe desprevenido, causándole daños muy leves. Esta vez era él quien ardía en cólera, había pasado por encima de su propia hermana, quien había evitado su muerte semanas antes, y ahora se atrevía a dañarla; además había faltado al pacto. Estaba roto.

Mientras tanto Saira se movía lentamente sobre el suelo, llamando entre murmullos a Rar. Iliac fue recuperando poco a poco la visión, fue tal su aflicción el ver a Lucil tirada a los pies de Rar «Jamás me perdonare el haberle hecho daño» pensó para si Iliac al momento que vio venir el ataque lleno de maldad de Rar .
— El pacto se ha roto — dijo Rar
«El pacto se ha roto pero eso no importa. Después de todo ese es su problema si quiere enfrentar las consecuencias, al quererme matar. No recuerda las consecuencias» Iliac se movió lentamente intentado acercarse a Lucil. Mientras ella — ahora completamente consiente— intentaba alejarse a toda costa de él.

Lucil ahora le tendía la mano a Rar para que le ayudara a levantarse, mientras Iliac la miraba intranquilo sin entender nada de lo que sucedía.
— Acaba con el — dijo Saira
— ¿Ya escuchaste? — pregunto Rar burlonamente
— ¡Que quieres que escuche que la has puesto de tu parte! — repuso Iliac furioso
— ¡Mátalo! — dijo Saira
— Lo haré solo porque tú me lo pides
Iliac sonrió divertido y agrego
— ¿Cómo si no supieras las consecuencias de que lo hagas?
Rar le miro extrañado
— ¿Pensaste que tu secreto permanecería oculto por siempre? — volvió a preguntar Iliac aun sonriente
— ¿Qué puedes saber tu de mi? — pregunto Rar colérico
— Mucho más de lo que piensas. Mucho más que cualquier alfeñique que tengas a tus ordenes puede saber de ti
— ¡Sabes! Te subestime — dijo Rar un poco más controlado
Ella se sentía extraña por fin después de tantos días al fin podía respirar lucharía……


Iliac volvió a sonreír
— Bien pues si ya sabes todo, sabrás que lo único que me sujetaba era mi palabra, pero has oído lo que ella me ha pedido y pienso complacerla — dijo Rar a la vez que el sujetaba por la cintura a Saira y la besaba en los labios


«Sus besos me dan asco, no sé cuánto tiempo más soportar» Mientras sentía como iba tomando fuerza, poco a poco el yugo que la mantenía siempre pasiva se rompería y entonces volvería a ser dueña de sí misma.


— Olvidas que aun seguimos aquí — dijo Elther que se había acercado a Iliac al verlo llegar
— No todo está perdido — dijo Iliac
— Lo sé. Ella se encuentra muy extraña — repuso Azuer
— Chicos necesito la formación de la protección

Una fina neblina se empezaba a apoderar del aire; habitando dentro de ella un sentimiento de maldad tan imperial como un hecatombe nuclear se cerniera sobre ellos. Pronto en el ambiente empezaba a filtrarse un ligero olor pútrido que envolvía a la torre. Mientras el círculo interior corría cautelosamente a tomar su posición.

El aire se iba haciendo poco a poco cargado y asfixiante siendo como un gas venenoso que fuera corroyendo poco a poco sus almas convirtiéndolo en algo que no solo pesaba sobre ellos, sino que lo hacía detestable.
Pronto el aire se iba haciendo más intenso, soplando con gran fragor mientras Rar estallaba en furia sin ver otra cosa que la presencia de ese ser que ahora le dominaba.


Se hallaba frente a ella la realidad, no contaba con más fuerzas para intentar dominarla. El se había olvidado por completo de ella, por fin era libre. No esperaba la hora de saltar sobre ese pestilente monstruo que la había apresado y que ahora deseaba dominar todo. No más. Veía como sus hermanos formaban aquel símbolo que formaría la mayor fuerza en ellos. Pero que sucedía con Iliac estaba frente a él sin moverse, mientras Rar se preparaba para atacarle sin piedad.


De pronto una burbuja de energía estallo de improviso frente a Iliac lanzándole lejos, el intento respirar pero un peso invisible le aplastaba el pecho. Una energía invisible le mantenía aprisionándolo. Mientras que sentía como algo lo iba penetrando molécula a molécula flexionándolo contra sí mismo, haciéndole perder todo la seguridad, recordándole todo lo imperfecto que era.
Veía frente a sus ojos como su madre le rechazaba, no podía creer que por su culpa muriera. La culpa le iba oprimiendo, no era más una energía extraña que le mantuviera prisionero, era su propio ser que gritaba por liberarse. Lucho con toda su fuerza, pero el dolor que aun le acariciaba era tan fuerte que no sabía si algún día dejaría de sentirlo, sin embargo la misma fuerza lo impulsaba enfrentarse a Rar ahora lo incitaba a liberarse debía continuar…

Sentía como lograba a callar nuevamente ese dolor, levantándose trabajosamente del suelo. Nuevamente un cortina de humo caía sobre ellos, mientras que una mortífera cortina de rayos estallaba sobre ellos en varias direcciones mientras veía como contestaban sus hermanos con sus propios ataques, sin poderle hacer ningún daño Rar que permanecía inecuánime parado aun frente a Iliac. Las ráfagas de rallos se hacían más intensos con el pasar del tiempo, haciendo añicos adonde caían.
El trataba de atacar aquel demonio que dominaba el lugar con sus ataques, respondiéndole con largos rayos de energía. A la vez que los rallos resollaban cada vez más fuertes, crepitándole en la cabeza.

El fragor de la pelea se hacía más intenso, veía como sus hermanos atraían ahora a su lado Rar, pero no servía de mucho. Su resistencia iba siendo vencida sin ningún sacrificio mientras él sentía como las sobras crecían nuevamente en su interior fundiéndose en el. Haciéndole vacilar una vez más, Pero miro esta vez a Lucil que yacía aun perpleja, sentía que un profundo amor por ella y ahora la veía más confundida que nunca sentía como en su interior se debatía una lucha campal como él vivía. No era cobarde, no la abandonaría de pronto una vez más esa fuerza misteriosa que lo había llevado hasta el Moksha le controlaba nuevamente. Era un títere controlado con hilos invisibles a gracia y control fuera de él.

Iliac dejó de improviso su escondite, y corrió lanzando rayos de energía en dirección a Rar mientras se dirigía evidentemente hacia Sirine que se encontraba acorralada por Rar
— Es a mí a quien buscas — dijo Iliac llamando la atención de Rar mientras lo sobrecogió con un gran remolino que sobre salía de entre la el piso, asestándole golpes con lo que atraía a su paso
Rar se vio elevado por algunos minutos sobre el suelo envuelto en el torbellino mientras Sirine corría para liberarse, entre tanto el entre chocar de aire se iba convirtiendo en una ligera ventisca que dejo a Rar sin más sobre saltos sobre el suelo mientras buscaba a Iliac aun más furioso de lo que pudiera estar. Simultáneamente Iliac se dirigía ahora a Lucil que esta unos metros más alejada del el detrás de Rar.
De improviso Rar lanzo una bola de energía contra Iliac que no se había percatado de ello, en tanto Lucil veía la trayectoria de la esfera de energía que se dirigía hacia Iliac, sacándola telequineticamente de su destino
— ¡NO! — exclamo Rar que había lanzado una más fuerte seguida de la anterior
Mientras que el segundo estallido caía nuevamente contra otro punto, en tanto Rar le veía furioso haciéndola estremecer de dolor temiendo que penetrara en lo más profundo de su ser. Una vez más se vio inmersa bajo su control, una vez más acallaba su ser esa energía que la dominaba
— ¿Por qué me haces esto? — se escucho así misma decir con la voz entre cortada — ¿Ya no me amas?
Iliac la tomaba de los codos intentándola retener a su lado, mientras ella se sumergía más en su prisión. El ataque de Rar la había dejado débil y ella controlaba una vez más su cuerpo. Aun sentía el leve roce de Iliac que mantenía sujeta a Saira intentándola apartarla del peligro mientras ella se resistía.
— ¿Te encuentras bien? — le escucho decir ha Iliac con la voz más dulce y preocupada que alguna vez haya escuchado
Mientras que Saira no tenia ojos más que para su amado Rar, por primera vez se sentía realmente traicionada. Lucil podía sentir su confusión, ella misma era parte de ella, por primera vez sentía como Saira se iba desgastando, se daba por vencida, miraba a Rar con nuevos ojos, no quería perdonarle
— Una vez más me fallaste — se escucho decir Lucil, a la, vez que sentía como Saira abandonaba todo su ser dejándola completamente libre
— ¡No amor! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! — repetía Rar una y otra vez intentando acercarse a Lucil que aun se encontraba en brazos de Iliac y que este luchaba por mantener alejando a Rar
De pronto dentro de la habitación había un silencio sepulcral, Rar se hundía en los abismos, descontrolado había caído de rodillas aun viendo a Lucil que yacía delante de Iliac.
— Pronto acabará — susurro Iliac al oído de Lucil
Mientras que en la superficie del piso se iban formando pequeñas ondas — como sin esta fuese liquido en vez de roca maciza — en dirección a Rar . De pronto el se movió intranquilo viendo como todo lo que estaba a su alrededor se acercaba a él hundiéndose en un pequeño núcleo vació. Rar se hizo rápidamente a un lado al ver como una silla tras otras desaparecían haciéndose añicos al llegar al centro del pequeño hoyo negro que se formaba cerca de él.
— Tú has provocado esto — dijo Rar furioso, golpeando esta vez a Iliac por la espalda
Alrededor se movían cautelosamente el circulo interior retomando nuevamente la formación de la Cofradía, a la vez que iba tomando un color dorado un hilo que entretejía el símbolo que tanto tiempo había personalizado la unión de la Cofradía. A la vez que el hoyo negro se hacía más extenso y atraía más cosas a su núcleo.

Rar ya no albergaba ninguna duda en su interior, todo había terminado para él, sin embargo su cólera iba en aumento mostrando por primera vez su verdadera cara. Sus brazos se alargaron de manera descomunal, a la vez que su cuerpo se iba transformando en un ser amorfo cubierto de tinieblas mientras que de sus ojos saltaba llamas. Rar ahora manifestaba una corriente que fluía por la habitación y que llenaba de un frío que entumecía las articulaciones quedando casi paralizados todos, perdiendo casi la conciencia. Era como si Rar drenara toda la energía de ellos manteniéndolos como simples Zombis bajo su control.

Su cólera superaba su propia rabia. Mientras que su ira ahora cernía nuevos horizontes frente a sus víctimas. Pronto se acerco sin ningún problema a Lucil arrancándola de los brazos de Iliac que ahora se mantenía petrificado.
— Jamás será tuya — dijo Rar al momento de lanzar sobre él una ráfaga de energía lanzándole de improviso al hoyo negro que lo atraía poco a poco con su fuerza de gravitación al núcleo donde sería su fin.
Sin motivación alguna, sin tener nada más porque luchar, Lucil sentía como su alma se consumiría hasta marchitarse. No habría más. «Todo estaba en el» pensó al ver a Iliac paralizado, no estarían ya más juntos, todo estaría terminado « Por mi culpa el morirá, no estará más para llenar el vació que me consume por dentro» Una lagrima se derramo sobre su cien. No podía más, no soportaría más ese dolor que ahora la consumía.

Iliac se sentía tan distante, continuaba hundiéndose en su propio dolor, fundiéndose en aquella oscuridad que no tardaría en envolverle por completo. La penumbra le atrapaba en su propio ser sumergiéndole en un abismo de desesperación. Después vio nuevamente a su madre negándole, aborreciéndole; le dolía tanto que simplemente opto por bloquear su dolor. Aun no había cumplido con su promesa, podía soportarlo solo un poco más por ella en lugar de sucumbir, negándose por completo a cumplir con el destino que había decidido Rar para él. Su odio se acrecentaba sustituyendo aquel remordimiento que lo había seguido por tanto tiempo. El rencor lo envolvía ahora y se sentía libre del influjo de la magia de Rar, a quien veía ahora carcajeándose sujetando a Lucil mientras él era arrastrado hacia el núcleo.

Repentinamente Rar se vio movido de un tirón por una fuerza irracional que le llevaba directamente hacia el centro del hoyo mientras Rar se convulsionaba intentando liberarse. En pocos minutos se vio a solo algunos centímetros de bortex del núcleo siendo absorbido por su fuerza de atracción mientras luchaba por asirse a algo había soltado involuntaria mente a Lucil, quien también luchaba por liberarse del influjo de Rar que ahora se veía debilitado por el núcleo que le arrastraba irracionalmente.
Involuntariamente Iliac se encontraba luchando con el hoyo negro por liberarse lográndose sostener por una pilastra que sostenía el techo de la habitación al momento que Rar se sujeto de él. Lucil corrió a intentar sujetar a Iliac —que luchaba por resarcirse de Rar que estaba más próximo al núcleo— pero Azuer la sujeto.
— Entre todos lo intentaremos — dijo Azuer tomándole de la mano
— Estas demasiado débil, yo lo intentare — dijo Sirine
— No lo lograremos — dijo Lucil que veía a Rar y a Iliac luchar por salir de ahí
La oscuridad del centro le atraía a ella también sentía que debía ir a su lado, era algo irresistible que ya había experimentado antes, pero no había tiempo para pensar en ello se riño así misma debían salvar a Iliac y ella perdiendo el tiempo pensado en tonterías.
— Debemos intentarlo todos— escucho decir a Elther
— Hay que tener cuidado, Rar intentara salvarse con el — añadió
De pronto las vibraciones del hoyo negro se hacía más fuerte, al igual que su fuerza de atracción; viéndose Iliac en preocupantes dificultades al tratar mantenerse sujeto sobre el pilastra que iba cediendo lentamente a la fuerza del hoyo negro.
Lucil y Sirine se apresuraba atraerlo por medio de telequinesia, pero la fuerza de gravitatoria del núcleo era mucho más fuerte que ellas, por más que lo intentasen, pese a que él se esforzaba por ir al lado de sus hermanos, el peso de Rar y la fuerza de gravedad le impedían lograrlo. Mientras tanto Rar intentaba sobrepasarlo a lo que el miraba desesperadamente a Lucil, pero ella no pensaba en otra cosa que en sacarlo de ahí.

La desesperación de Iliac al ver que Rar alcanzaba su objetivo llego al máximo al verlo colgado de su cuello. « No puede estar pasando esto, ¡No ahora! Pero no puedo permitirlo» Iliac miró fijamente a Lucil con tristeza en la mirada, completamente convencido y grito
— ¡TE AMO! — al momento que se desprendía de la pilastra
— ¡NO! — grito desesperada Lucil mientras veía como Rar era absorbido por completo por el hoyo negro; mientras que Iliac le miraba amorosamente asiéndole saber «Te amo por encima de todo, jamás te olvidare, aun que nunca estemos juntos recuerda siempre que TE AMO» Lucil recibió el último mensaje de Iliac— antes de que el perdiera la conciencia segundos después — con una lagrima en los ojos. «¡Esto debe de terminar así…!»
Pronto una luz blanquecina empezaba rodear a Lucil mientras que su cuerpo empezaba a ser incorpóreo brillando por algunos lugares. Su cuerpo dejaba de tomar forma para concentrase cada vez más en una pequeña esfera de luz. Alavés que se dejaba llevar por la gravitación del hoyo negro, llegando en poco segundos al lado de Iliac que ya casi había penetrado por completo en el núcleo y que Lucil le cubría ahora por la misma luz que a ella convirtiéndose los dos en una sola…

**********


— Chicos está despertando — dijo Lara que permanecía al lado de Lucil
Lucil vio esos ojos que le habían infundado tanto temor la primera vez que los había visto, pero ahora no reflejaban más que bondad y amor; se encontraba intranquila no sabía cómo enfrentaría esa realidad que le quemaba, no deseaba despertar y enfrentar la mirada de sus hermanos, sin embargo se sentía tan adolorida y empezaba a escuchar murmullos. Aun que seguía viendo en su mente aquellos ojos que reflejaban tantas cosas y que a su vez removían su propio pasado.
— ¡ILIAC! ¡ILIAC! ¡NO POR FAVOR, NO! — gritaba histérica Lucil
— ¡Tranquila! ¡Tranquila! — exclamo Sirine que estaba a su lado mientras Lucil continuaba gritando como histérica y llorando descontroladamente
— ¡Lucil, tranquila! — dijo esta vez Elther que entraba en ese momento a la habitación
— ¿Cómo me pueden pedir que me calme, cuando…?
— El está con vida
— ¡¡¡Que!!!
— Aun no entiendo como lo hiciste, pero cuando te convertiste en eso, lo pudiste salvar — explico Elther sonriendo
— ¡En verdad! ¿No me mientes?
— Piensas que jugaría con una cosa así
— ¿Entonces está vivo?
— Por supuesto, ¿o que pensabas que te librarías tan fácilmente de tu dolor de cabeza? — dijo Azuer que entraba detrás de Elther
— ¿Cómo te encuentras? — pregunto Sirine
— Muy adolorida
— No es de menos después de haber recibido ese impacto
— Bueno al menos valió la pena
— ¿Iliac como esta? — pregunto Lucil mientras todos se miraban nos a otros indecisos hasta que por fin Elther fue quien rompió el silencio
— No sabremos si resistirá, aun se encuentra en peligro, al parecer Rar le lastimo mucho
— ¿Pero, ustedes?
— Lucil no te culpes, tú hiciste todo lo que se podía, no puedes juzgarte tan duramente — dijo Azuer
— Quiero verlo
— Ahora no, aun estas muy débil
— Quiero verlo
— ¡Lucil! Iliac esta… bien en lo que cabe y tu aun estas muy débil, comprenderás que no podemos permitir que pongas en riesgo tu propia salud solo por…
— ¡QUIERO VERLO!
Elther tomo con mucha delicadeza a Lucil y la puso sobre una silla, Lugo la transporto al lado de Iliac. Ella lo veía demacrado casi sin vida, no soportaba verle así, su corazón se llenaba nuevamente de angustia y dolor inmensurable.
— ¿Cuándo terminara todo esto? — dijo Lucil a la vez que ponía su mano sobre la de él que reposaba inerte a su lado
— Hay que pensar que todo estará bien — dijo Lara que permanecía en la habitación de Iliac
— Ahora debes volver a tu habitación Lucil — dijo Elther
— No, tengo que…
— No, de nada servirá. Sabes que se culpara totalmente si tu recaes, sería peor que la muerte para El, piensa en eso…
— ¿Y YO QUE? ¿Qué hay de lo que yo siento?
Elther guardo silencio mientras Lara se acercaba para reconfortar ha su hermana que ahora se desmoronaba frente a ellos.
— Vamos querida, debemos irnos. Debes curarte pronto así lo podrás hacer — dijo Lara mientras la sacaba de la habitación
— ¡Cómo le puedes decir eso! — dijo enejado Elther
— Porque es lo que yo haría si tu estuvieras así
— Pero tú no tienes ese poder
— Pero ella si
— Ya suficiente, es bastante por lo que estamos pasando ahora como para que también ustedes empiecen a pelar

Lucil se recupero rápidamente de las lesiones, estando lista al segundo día de haber despertado. Después se instalo al lado de Iliac al que observaba y acariciaba con tal devoción — como alguna vez Saira había hecho con Rar — mientras posaba sobre su pecho su mano intentando resarcir de alguna manera sus lesiones, curándole una a una terminando siempre agotada.
— ¿Cómo esta? — pregunto Elther al tercer día que Lucil se había encargado de la curación de Iliac
— Los doctores dicen que ya está estable, y que tal vez pronto recupere el conocimiento — dijo Lucil mientras se escuchaba un quejido leve
Lucil volteo al instante, viendo como Iliac llevaba su mano izquierda al centro de su pecho donde había recibido los ataques de Rar
— Lucil — murmuro entrecortadamente Iliac
— Aquí estoy
Iliac busco a tientas la mano de Lucil mientras se protegía con la otra los ojos
— Estas aquí
— Si
— No se ha despegado ni un momento de ti, hermano — dijo Elther mientras Lucil le volteaba a ver molesta por su comentario
— ¿De verdad?
— Bueno, sí. ¿Alguien tenía que sanarte no? Y como tú me ayudaste con…
— No mientas Lucil. Si estabas como magdalena, cuando te dijimos que estaba en peligro — repuso Elther divertido
Iliac sonreía abiertamente, emitiendo un quejido involuntario
— ¿Aun te duele mucho? — pregunto Lucil
— Un poco, pero con tus cuidados pronto estaré mejor
— Chicos, yo los dejo, creo que ustedes tienen mucho de que platicar. Me alegra que ya estés mejor hermano, más tarde vendremos a verte— dijo Elther mientras se despedía de Lucil
— Gracias…
— Bueno yo también me tengo que ir — dijo Lucil nerviosamente intentado evitar quedarse a solas con Iliac — debes descansar
— ¡No! Quédate, por favor… — le suplico tiernamente Iliac
— ¿Pero?
— Por favor — suplico nuevamente mientras le besaba la mano tiernamente
Después de algunos minutos de incomodo silencio, el doctor entro en la habitación para revisar a Iliac, suministrándole después un calmante para que descansará, lo que dejo a Lucil velando su sueño, al tiempo que el conservaba su mano en su pecho que danzaba al compás de su respiración.
Iliac durmió toda la noche tranquilamente, despertando sin sobre saltos al siguiente día.
— Fue hermoso tenerte a mi lado, esta noche — dijo Iliac al despertarse y ver a Lucil que reposaba aun sentada a su lado
— Ayer por la tarde vinieron todos, pero tú estabas dormido, volverán más tarde
— Que bueno — dijo sonriendo porque tú y yo debemos hablar
— Si, sobre Rar. No sabes cuánto deseo saber que fue lo que realmente lo destruyo
— Si también, pero…
— Pero, no me dirás — dijo Lucil evadiendo el tema que sabía muy bien retomaría más tarde Iliac
— Tu ya lo sabes…
— Pienso que tal vez, pero tengo muchas dudas
— No deberías, Saira lo sabe y por ende tu también. Son la misma persona.
Lucil guardo silencio, siempre había querido pensar que ese ser había sido impuesto por Rar y que ella jamás tuvo nada que ver, pero solo se engañaba sabía muy bien que Saira era ella, y que aquel humilde campesino enamorado que había visto alguna vez en sus visiones no era más que Rar.
—… Cuando tu moriste, cuando Saira murió; Rar hizo todo para recupérate, hasta… — continuo Iliac
— …hasta relacionarse con el No Ser
— Si y tu sabes muy bien que los pactos con llevan a un pago, pago que hizo con su vida. En fin Saira volvió del mundo de los muertos, pero faltaba pagar el pacto y esta vez Rar fue desprendido de su vida para pagar su deuda refundiéndose en lo más profundo del Gehena. Quedando sus ilusiones convertidas en añicos y convirtiéndose en un vil descarnado como muchos de los que existen en ese lugar, sin la posibilidad de salir de ahí
— Si, lo entiendo. Ahora lo entiendo, es horrible estar ahí
— ¡Que! Es cierto ya me lo habías dicho — pregunto furioso Iliac
— No, ¡No! Quiero decir que me lo imagino
— Ha, Si y yo también de alguna manera hasta ahí le comprendía, yo mismo haría lo mismo que el, si te perdiera…
— ¡Tu jamás lo harías!
— ¿Por qué no si…?
— Quiero decir que tu no serías tan ruin como para solo por pensar en ti y llevar a todo el universo a la perdición solo por una cosa así, sabiendo que tu y yo nos encontramos en cada reencarnación que…
— Tu lo dices ahora porque lo sabes, pero tal vez el no lo sabía, sin embargo tienes razón en su locura por recuperarte intento amarrar a todo el mundo en ello. Sin importarle los demás
— Si por eso al perder el, el No ser el retiro su ayuda y por lo tanto Saira desaparecía de nuevo y esta vez para siempre.
— Exacto. Olvido lo principal, lo que yo no olvide. La traición. Te traiciono a ti y por lo tanto a Saira. Sin querer firmo su propio fin, sin saber que al atacarnos el pacto que había hecho hace mucho tiempo se volvería en contra suya desapareciendo el vínculo que los unía vida tras vida. Llevándolo a él a donde realmente pertenece…
— Suena tan fácil. ¡Pero quien nos puede asegurar que no volverá¡
— Yo, eso depende de ti. Ahora sabes quién es. Solo si tu quieres perdonarle, el vinculo que tenían resurgirá y el podrá regresar. Todo este tiempo es lo que hacías deseando inconscientemente que el regresara. Tu sabes que la unión que se tiene entre dos almas es inquebrantable
— Veo que has aprendido mucho sobre la dimensión del silencio. Sin embargo…
— Sin embargo, gracias a ti lo sé
— Mmm… Y veo que me equivoque
— ¿Por qué?
— Porque no te paso lo que ha mi
— Bueno, tiene sus ventajas tener su incentivo y más cuando este es el amor
Lucil le miro con el ceño fruncido y los brazos cruzados
— Y también con la ayuda de dos seres de luz y a Dry que me ayudo a llegar a mi cometido….— continuo Iliac
— ¿Así?
— Si gracia a Dry, tu guía y a Niggle, gracias a ellos es que no caí en el vació. A un me siento algo nostálgico, pero todo estará bien ahora que tu estas a mi lado. Lo que me lleva a…
— ¡Tu estas confundido!
— Te acuerdas que tu y yo tenemos una plática pendiente
— Creo que debes descansar
— Recuerdas que te dije que Te a…
— ¡ESTAS DESVARIANDO! — acallo neciamente Lucil
— Y que hablaríamos de eso después que acabáramos con Rar
Lucil no hizo caso de sus palabras tocando el timbre para llamar a la enfermera
— Pues bien, ahora te lo digo nuevamente
— Ya te…
—TE…
— …fijaste…
— AMO…
— …la hora… — Lucil caminaba como gato enjaulado, no entendía porque no salía de la habitación, nada la retenía ahí, pero no quería no lo deseaba. «El no entiende después de lo que sucedió con Rar ahora se atreve a decirme esto, después de que….»
— …y quiero que estemos juntos…
«….Saira rompió el corazón en mil pedazos de Rar llevándolo a su propia destrucción…»
— No entiendo porque te niegas a aceptar esto que ahora estoy seguro que tu…
«después que Manolo casi pierde la razón POR MI CULPA, ¡NO! ¡NO! ¡NO VOLVERÁ A SUCEDER…»
— ….sientes algo por mí, lo sentí desde que estábamos en esa maldita torre, sé que me amas…
«Jamás volverá a suceder...»
— Lucil, ¿De qué huyes…? ¿A que le temes? Lucil… ¿me estas escuchando? ¡Lucil…!
«No me sucederá nuevamente, aun que tenga que acallar esto, aun que me muera de dolor…» Lucil dejó de andar de un lado a otro encerrada en sus propios pensamiento al escuchar a Iliac
— ¡LUCIL! — grito Iliac
— ¡Hay! Ya te escuche no estoy sorda
— Entonces contéstame
— ¿Qué?
— ¿A que le temes?
— ¡Que! ¿De qué hablas?
— Sabes muy bien de lo que hablo
— Pues yo no te entiendo
— Sabes muy bien de lo que hablo, todo esto me mata. No comprendes que te amo
— ¡Hay, ya Suficiente! Sabes muy bien que yo no…
— No puedes negar lo innegable
— Bueno… ¡Sí! ¿Y qué?
— ¡SI!
— Pero eso no cambia nada
— ¿En que no cambia?
— En que lo nuestro no puede ser
— ¿¿¿A no, porque???
— Porque tu no comprendes nada. Las cosas no son tan sencillas
— ¡Porque!
— ¿Por qué? Es que acaso no entiendes todo lo que sucedió con Rar, todo lo que sufrió no te parece suficiente como para pensar que yo soy la culpable de todo y después lo de Manolo él se convirtió en una persona completamente diferente desde que rompí con él, no quiero… — dijo Lucil tristemente casi a punto de llorar
— Tú no eres responsable
— Lo soy
— Cada quien es responsable de lo que hagan con su vida
— Si, pero yo soy la constante, yo…
— Nadie es culpable más que ellos
— ¡No! — dijo Lucil estallando en llanto
— Lucil, te amo… No temas
Lucil salió precipitadamente de la habitación al momento de que sus hermanos entraban….
— ¡No huyas! — dijo Iliac al verla partir

PROLOGO


Ella miro al cielo pensativa «al fin todo termino». Se encontraba sentada bajo un árbol sintiendo que todo lo que había pasado hace tan solo dos semanas del término de todo aquello. Iliac continuaba yendo a revisiones periódicamente mientras ella continuaba evadiéndolo, después de esa conversación. El no entendía todo lo que sucedía dentro de ella; primero Rar, después Manolo, ellos había enfermado de sufrimiento. ¿Qué sucedería si ella provocaría lo mismo en Iliac? No podría soportar que el ser al que más amaba sufriera por su culpa. No cargaría más con ello.
Dio un profundo suspiro y miro nuevamente al cielo de Kara, cayendo sobre su rostro los rayos de sol matinal. Mientras que Iliac se acercaba al escucharla suspirar dijo…
— ¿Por qué sufrir si todo es tan perfecto ahora?
Lucil volvió su rostro algo inquieta — intentando ocultarse, sabiendo que era demasiado tarde para hacerlo — en tanto el se sentaba a su lado
— Te he estado buscando. Olvide que eras muy buena para evadir a todo mundo — añadió Iliac
— No me he estado ocultado de ti — repuso Lucil en un susurro evadiendo su mirada
— ¿Qué has pensado de lo que hablamos?
— Sabes mi repuesta
— Lucil te amo. Y sé que tú me amas, lo siento en este momento; me lo dijiste.
— ¿Pero es que no entiendes?
— No realmente no entiendo que te amo y me amas y solo por miedo a lo que sucedió con Rar es que estamos sufriendo ahora tú y yo — dijo molesto Iliac
Lucil agacho la cabeza, «no se cómo hacértelo entender». Ella empezó a llorar en silencio, sintiendo como el mundo que había construido durante ese tiempo se derrumbaba frente a ella en tan solo unos segundos. Iliac le miraba molesto y le obligo a mirarle a los ojos.
— Si me dices en este momento que no me amas. Te dejare para siempre y no insistiré más
Ella evadió su mirada un vez más mientras él la cercaba así si — envolviéndola en un profundo abrazo haciéndole sentir todo lo que él la amaba — rodeándole por completo, así permanecieron por algunos minutos inmersos en el amor que los llenaba y que ella negaba a hacerlo realidad. En su corazón no existía más que miedo, pero él sabía que después de esto jamás volvería hacerlo mismo. El se separo despacio mientras ella permanecía aun con los ojos entrecerrados intentando guardar ese momento en su memoria. El la acerco nuevamente hacía si y le dio un profundo beso que ella correspondió automáticamente entregándole todo el amor que había reprimido durante todo ese tiempo. Sabiendo que después de eso jamás volvería a poder separarse de él.
— Te amo — agrego Lucil — nunca lo olvides
— Te amo y lo haré por siempre
El la abrazo correspondiendo a su sentimiento sabiendo que era el fin de todos los pasados sufrimientos y el principio de una historia llena de amor y felicidad…

LA COFRADIA - CAPITULO 18

XVIII


La madrugada era pesada y Lucil no podía conciliar el sueño, la fuerza de la Fuente aun la mantenía intranquila y por primera vez en la oscura torre no reinaba el silencio sepulcral desde que estaba ahí. A lo lejos se escuchaba un rumor mientras ella se paseaba intranquila por su habitación; los pasos resueltos resonaban en el pasillo cual cinceladas en la piedra por un momento ella sintió nuevamente el clamor de la ansiedad sabiendo que algo malo pasaba. Imprevistamente los pasos se detuvieron frente a su habitación y sin mayor preámbulo se abrió la puerta, Irene entro sonriente acompañada de Finrod.
— Rar te quiere ver — mando Irene
— ¿Por qué no vino el mismo? — pregunto intranquila
— Está ocupado — dijo felizmente Irene
— Tiene visitas y desea que le acompañes — añadió Finrod irónicamente
— Te esperaremos afuera
Lucil quedo solo en su habitación nerviosa, cambiando sus pijama por un vestido sencillo, no deseaba seguir sintiendo la intranquilidad que le embargaba su corazón y que sin embargo ahora se hacía más factible en todo su ser a cada paso que daba en compañía de aquellos dos que la custodiaban como si tuviera la idea de escapar.
Mientras más se acercaba a su destino se podía escuchar más claramente la voz delirante de Rar que gritaba a diestra y siniestra. Los tres se pararon tras la puerta donde se encontraba Rar y esperaron a que les dejara pasar; Lucil se demudaba al pensar en que podría ser tan grave para provocarle tal furia al ser que alguna vez le temiera. Por solo un segundo dudo de sí misma y pensó que tal vez la habría descubierto en sus inmersiones a la dimensión del silencio, de pronto cayó como balde de agua helada la idea de que alguno de los demonios realmente la hubieran descubierto y que por temor se lo hubieran comentado a Rar. Su corazón palpito con mayor fuerza por algunos segundos en tanto la puerta se habría lentamente. Finrod le cedió el paso a Irene que paso después de ella.
Frente a ella se mostraba una gran esfera de energía que rodeaba gran parte de la habitación y que oscurecía su interior sin permitirle ver a través de ella.
— Valla, al fin — dijo enojado Rar
— ¿Qué sucede? — pregunto temerosa Lucil
— Por qué me lo preguntas a mí, tu lo deberías de saber
— No comprendo
— Valla, Valla, ¿No comprendes?
— Ella nunca comprende nada — intervino Irene
— ¡Silencio! — amenazo Rar
— Mi señor, tal vez no le interese — añadió Finrod con ansias de destrucción — no le importara si mure o no
— Eso es cierto. Tu ya has roto toda relación con ellos, porque habría de importarte — dijo Rar poniendo a prueba a Lucil
Lucil quedo un momento pensativa y agrego
— ¿Si tan solo me dijeras de que se trata?
— No niegues que no lo sabes. Has estado permaneciendo en contacto con ellos. ¡ME HAS ESTADO VIENDO LA CARA! Pensando que jamás me daría cuenta
Decía mientras se aclaraba poco a poco la esfera de energía y dejaba entrever una silueta. Lucil se tranquilizo al ver que no se trataba de su secreto. No entendía aun de lo que se trataba pero todo estaría bien siempre y cuando no se tratase de la dimensión del silencio.
— No entiendo aun de lo que quieres culparme. ¿Qué tiene que ver el conmigo? — pregunto Lucil señalando a la figura aun confusa tras la esfera.
La figura se paseaba intranquila en medio de la esfera intentando salir, al momento que Rar se adelantaba a ella y la obligaba a acercarse a la esfera ahora un poco más transparente
— Velo bien y niégame que no le conoces
— Me lastimas — dijo Lucil al tiempo que Rar la obligaba a permanecer frente a la esfera esperando que fuera completamente transparente
La figura dentro de ella ahora se movía más intranquilamente lanzando bolas de fuego, recitando hechizos aun inaudibles; permaneciendo intacta la esfera que le rodeaba. Lucil empezó a sentir una mezcla de miedo y coraje que se acrecentaba más a cada segundo observándolo ir y venir incapaz de irse y completamente vulnerable.
Ella no se podía controlar más sentía como iba brotando, cuando se desasió completamente del retenimiento de Rar azoto con toda su furia la esfera — llamando la atención de su inquilino
— ¡¡¡COMO FUISTE CAPAZ DE HACERME ESTO!!! — gritaba fuera de si Lucil a la vez que continuaba golpeando con toda su fuerza en la esfera que empezaba a vibrar, descargado todo su coraje que había reprimido durante semanas desde su llegada a la Torre
Lucil golpeo con mayor fuerza la esfera provocando ondas de fuerza cada que tocaba su puño en la superficie de la esfera mientras sentía en su interior renacer una furia incontrolable que se saciaría solo cuando pudiera deshacerse de todo lo que le había provocado ese dolor. Conjuntamente Rar incremento su ira al pensar que intentaba liberar a su prisionero con sus ataques, se aproximo a ella y la tomo con gran fuerza, provocando que ella se forcejeara para resarcirse convulsionándose violentamente mientras el intentaba someterla, hasta que ella ya no pudo más y le ataco con un estallido de energía que salieron ambos volando a lugares opuestos.
Rar estaba un poco perturbado a la vez que ella quedo medio sentada frente a él aun aturdida por el golpe. Su furia había estallado y ahora empezaba a ver la realidad. Iliac se encontraba dentro de la esfera que aun vibraba por sus envestidas mientras que tenía a Rar frente a ella tirado medio desfallecido.
Ella se incorporo viendo como se acercaba Irene y Finrod a Rar para ayudarle a levantarse, en tanto ella estallaba en lagrimas «y ahora que sucederá, le ataque» miro nuevamente a Iliac que esta vez se percataba de todo lo que sucedía a su alrededor, intentaba decirle algo, pero ella aun se sentía débil y no deseaba escucharle, aun conservaba el enojo. Entonces salió corriendo de la habitación dejando a Iliac deshacerse en gritos, envistiendo la esfera para correr tras ella.


Camino sin dirección alguna sabía que pronto Rar la buscaría, podía sentir su furia que estallaba al más mínimo instante, furia contenida por saberse traicionado.
«Que haré, el morirá, estoy segura. Lo matara solo para demostrarle a los demás de lo que es capaz. No puedo permitirlo porque de nada servirá todo esto. ¡HAY, COMO LO ODIO! Siempre arruinando todo. Y luego el otro loco creyéndose amo del universo, no sé cuánto tiempo más pueda soportarle. No sé cuánto tiempo más pueda seguir siendo falsa, le odio con toda mi alma. Ha ruinado toda mi vida desde que estuvo cerca de mí y ahora planea adueñarse de todo y hacerlo un maldito infierno»
Lucil estallo en sollozos
— ¡No lo permitiré! — murmuro entre sollozos — ¡No lo permitiré! ¡No lo permitiré! ¡No lo permitiré! ¡No lo permitiré!— repetía sin cesar cada vez más fuerte convenciéndose así misma que no era tiempo de flaquear
— ¡NO LO PERMITIRÉ! — dijo fuerte y clara sin un atisbo de duda
Se limpio las lagrimas del rostro y camino decidida de regreso a la habitación en donde tenían a Iliac entro sin anunciarse al momento que se interponía Irene
— No Rar, por favor
— ¡Y te dices amarme! ¿Por qué le defiendes? — preguntaba colérico al momento que retiraba con una bofetada a Irene tumbándola
— ¡¡¡Morirás!!! — gritaba iracundo Rar frente a Iliac parado reflejándosele la determinación y el enojo en sus ojos
Lucil sintió un sobre salto en el corazón, era lo que temía — había llegado justo a tiempo — interponiéndose igual que Irene
— ¡NO! — gritaba Lucil
Rar detuvo su ataque para intentar alejarla de la esfera al igual que Irene
— ¿Romperás tu promesa? —pregunto retadoramente Lucil
— Ya la has roto tu
— ¿Estás seguro? — pregunto un poco más tranquila al ver que él se detenía
— ¿Entonces dirás que el esta aquí sin que tu lo supieras?
— Si
— ¡Así! — repuso incrédulo — ¿Entonces porque intentabas liberarle?
— ¡Liberarle! — dijo Lucil al tiempo que observaba a Iliac — Lo que siempre he querido es deshacerme de él, no es más que una pésima jaqueca
— ¿Así? Permíteme que lo haga por ti
— Dije deshacerme de él, no matarle y es lo que tu harás
— ¡Claro! Qué esperas después de que el haya llegado hasta aquí cuando teníamos un trato
— Trato que no he roto. Has olvidado que yo puedo irme de aquí en el momento que desee, No necesito que me rescaten — dijo Lucil a la vez que miraba a Iliac
— ¿Entonces que hace aquí?
— No lo sé
— Mi señor pienso que de todas maneras el debe morir — agrego Finrod al momento que Lucil lo miraba molesta
— Y morirá — agrego Rar determinado
— ¡Pero Rar….! — intervino Irene entre sollozos callándola Rar con una mirada gélida
— ¡MORIRÁ! — mando Rar viendo a Irene
— ¡Espera! — exclamo Lucil pensativa
— ¿Tu también le vas a defender?
— No. Solo dame unas semanas y será tuyo. Comprendo que el…
— ¡Aceptas que debe de morir! — dijo asombrado Rar mientras Irene y Finrod le miraban incrédulos
— Bueno es comprensible, todo cuanto rompa el pacto debe pagar las consecuencias de lo contrario todo mi pueblo pagaría las consecuencias, sin embargo ellos deben de comprender lo que sucede, debes hacérselo saber. Además los demás deben de saber que tu y yo tenemos un trato y que solo se cumplirá si ellos cumplen con su parte del trato. Ellos lo aceptarán solo debes…
— Entiendo… Solo serán dos semanas que tendrás para que ellos lo sepan. No más
— Si — acepto Lucil y agrego— y dado que el morirá, bueno tal vez pueda hablar con el tu sabes para arreglarlo todo
— No lo creo, le ayudaras a escapar
— De que serviría si en dos segundos tu lo sabrías y terminarías matándonos a ambos
— El que hablaras con el significaría que le quitara la protección
— Vamos Rar, estoy hablando con el próximo líder del imperio del silencio. No te puedo creer que conozcas otra forma de mantenerle cautivo demostrando tal vez un poco de humanidad por el — dijo Lucil coquetamente a la vez que se asqueaba de sí misma al hacerlo al terminar pidiendo y tocarle la mejilla a Rar para que le complaciera — Has lo por mí, si
Una vez más ella le había convencido y había cedido a sus peticiones aun que sabía que muy pronto tendría que pagar la cuenta que había estado acumulando y que por lo visto continuaría haciendo.
Rar le correspondió la caricia de igual manera a la vez que difuminaba la esfera que mantenía a Iliac en su lugar cayendo sobre él unos rayos de energía que le separaban de los demás y que impedía su partida.

Finrod salía de la habitación ayudando a Irene que aun estaba débil, mientras Rar se retiraba sin mayor explicación también dejando sola a Lucil con el prisionero.
— ¡Lucil! ¿Te encuentras bien?— pregunto excitado Iliac
— ¡Eres un tonto! — le riño Lucil — ¿Sabes lo que has provocado?
— Lo siento, yo solo...
— ¡Tu solo, tu solo; siempre tu solo! Por tus tonterías morirás en dos semanas
— ¡¡¡QUE!!!
— Si lo que escuchaste
Iliac se veía preocupado se había quedado sin habla, intentaba aceptar lo que estaba escuchado cuando de repente se acerco a los rayos pasando su brazo por encima de ellos tomo la mano de Lucil y agrego
— Sabes no me importa, solo quiero que seas feliz y he visto que el…
— ¡¡¡Que!!! — exclamo impresionada Lucil al momento que retiraba su mano lejos de la de el — ¿Estás loco? ¡No!
— Si, se que todo acabará de cualquier forma, pero tu…
— Yo jamás sería feliz con el — refuto molesta Lucil — ¡Le odio! — agrego con gran furia
— Entonces ¿Qué sucedió? No entiendo si no lo quieres porque actuabas así con el
— ¿Por qué? ¡Será acaso para evitar que te matara en ese momento!
— Bueno, yo pensé…
— Si, ¡TU! siempre piensas. El problema es que no con mucho detenimiento, el problema ahora será que no se si realmente te pueda sacar de aquí
Iliac río alegre al ver que le ayudaría, su felicidad había renacido cuando ya la había sentido perdida al ver que acariciaba tiernamente a Rar.
— Por un momento pensé que te habías enamorado del demonio en persona
— ¡Hay tan lindo como de costumbre!
— Bueno, no te enojes, no vaya a ser que me trates como a la esfera por un momento pensé que la destruirías, no sé en que estaba pensando que te enamorarías de él, si segundos antes lo enviabas volando lejos — río afablemente Iliac
— ¿Qué haces aquí?
— Sabes desde que te fuiste te extrañe sobre manera y solo pensaba en lo que te podía pasar
— ¿Qué haces aquí Iliac?
— No sabes cuánto me preocupe, al ver que…
— ¿Qué haces aquí? Y no te atrevas a decirme que es para rescatarme
Iliac guardo silencio y bajo la mirada apenado
— ¿Es eso?
— Pensé que tal vez
— Estaba aquí sin poderme ir como tu ahora
— Se que la regué. No entendía, pero…
— Sabes en el grave problema en el que estamos metidos todo por tu imprudencia. Ya sé que todos dicen que esto es una locura, pero que más querías que hiciese si aun no encontramos la forma de vencerle y la Comunidad estaba a la deriva y ahora tu estas aquí, no sé cómo podremos salir de esto
— Bueno al menos se que estas bien y que eso al menos aquí lo mantienes bajo control, de una forma que no me agrada en lo absoluto, pero bajo control
— ¿Quién eres tú para cuestionar mi actos?
— Nadie, lo sé, pero…
— Es algo de lo cual no quiero hablar Iliac. Ni ahora, ni nunca
— ¿Pero?
— Sabes ya no quiero escucharte, me voy — dijo Lucil molesta alejándose un poco de la barrera que le separaba de Iliac —encontrare la forma de sacarte de aquí mientras tanto no hables con nadie a y por cierto esta aquí tu novia. Igual y renace el amor — dijo irónicamente
— Si, la vi. Y no, no renacerá el amor le odio; además ya amo a alguien más — dijo Iliac sonriendo al ver que Lucil se daba media vuelta y le dejaba solo en la habitación no solo sería ella la que buscara la manera de que el escapara de ahí el también lo haría.
Ella estaba muy cansada el día había sido muy complicado y sentía que apenas empezaba debía hablar con la Fuente de muchas cosas pero antes de eso…
— Debo de hablar con Rar — dijo para sí misma
Camino algo intranquila no sabía si era correcto ir a esas horas pero era imprescindible. Toco la puerta de su habitación algo impaciente, y el abrió algo adormilado. Viéndolo así parecía un ser humano normal nadie diría que fuera lo que realmente es.
— ¿Sucede algo? — pregunto preocupado
— No, solo que…
— Ellos han vuelto, si quieres puedes…
— No, solo quería que supieras que tendré que hablar con la Fuente, por lo que acaba de suceder
— Si lo sé, es necesario— agrego cansado
— Bueno, solo era eso, te dejo descansar
— Solo te recuerdo que has pedido hablar con la Fuente, no ir a la Comunidad, se rompería el trato de ser así
— Si. Buenas Noches
Lucil se alejo cansada no sabía si lo que planeaba saldría bien pero al menos tendría la oportunidad necesaria para hablar una vez más con la Fuente debía saber lo que sucedía en Kara y lo que ha ella misma le estaba sucediendo.

Mientras tanto Arabella llegaba a la Comunidad Kariana estaba furiosa con Iliac, jamás conoció a una persona tan obstinado como lo había sido él; aprovechándose por completo de su poder la había excluido totalmente. En varias ocasiones había perdido el control por hombres como el pero en ese momento no hallaba palabras que pudieran describir lo que estaba sintiendo. Ella siempre fue una guerrera y jamás había permitido a una persona la menospreciara de tal manera a ella y a toda su legión que le había ayudado y que sin embargo, se habían visto relegados a nada en el momento que el deseara.

Su padre se comunico esa tarde con ella y apenas si tenía tiempo para intentar relajarse y encargarse de su nueva misión — de la cual su padre no le había comentado nada. La cita era en la oficina del Legado Hinior y por lo visto tenía demasiada trascendencia, porque su padre le había pedido total silencio.
Subió el último resquicio de las escaleras y toco la puerta, el lugar era silencioso; alejado del bullicioso ir y venir de los trabajadores que se escuchaba en el piso anterior.
— Adelante — se escucho una voz apagada desde el interior de la oficina
Arabella entro en la oficina del Legado Hinior, su sorpresa fue tal al ver a su padre, al Legado Hinior y a dos miembros más del circulo interior
«Maldita se mi suerte, me jure que jamás volvería a trabajar con alguno de los miembros de la Cofradía y heme aquí»—pensó para sí al momento que atravesaba la puerta
— Buenos días — saludo Arabella a todos con una amplia reverencia
— Hija siéntate, esta es una reunión extra oficial. Solo algunos saben sobre lo que estamos planeando hacer, por ello te pedí total discreción. Te presento a su excelencia Omed Adleg nuestro honorable líder y a Sirine y Lara ambas miembros de la Cofradía
Arabella saludo propiamente, mientras Omed la invitaba a tomar asiento
— Omed, no se podemos comenzar o esperamos a que el último miembro de la junta se reúna con nosotros— agrego Emunir
— He… Disculpen — interrumpió Sirine — creo que él no estará no lo pudimos localizar papá
— ¡Cómo! En fin. Tu perdonaras Emunir, Arabella, pero con todo lo que ha estado sucediendo. Bueno, empecemos…
Lara explico a los presentes la idea de buscar nuevos aliados frente a la guerra de Rar, solo que dado que ellas no contaban con tanto poder como Lucil necesitaría de la ayuda de Arabella a lo que ella accedió gustosa al ver que ellas mismas se planteaban las dificultades a las que se enfrentarían y lo agradable que sería que ella les auxiliara.

Después de la corta reunión Arabella, Sirine y Lara se despidieron de Emunir y Omed, ellas primero se pondrían de acuerdo en los pormenores, dado que ellos tenían en seguida otra reunión.
Ellas se reunieron en el departamento de Arabella unos minutos más tarde.
— Bueno como tú sabes hace falta un miembro de nuestro equipo — empezó diciendo Lara
— ¿Se puede saber de quién se trata?
— De nuestro hermano Iliac — dijo Sirine
— De su hermano Iliac — continúo algo recelosa Arabella
— Si ¿Sucede algo que deberíamos de saber? — pregunto inquisitiva Lara
— Bueno en realidad No, claro en todo caso ustedes más que nadie deberían de saber qué es lo que sucede con el
— Mira en realidad el ha cambiado mucho desde que Lucil se fue y realmente no sabemos nada de él desde hace cuatro días, si tú supieras algo realmente nos ayudaría diciéndonoslo — pidió Lara
— Bueno, no sé si decirles, porque realmente es muy confidencial
— Realmente se ha distanciado de nosotras y como nos negamos a ayudarle en su loca idea de recuperarla, bueno por eso ha cambiado, se niega aceptar esta nueva etapa — explico Sirine
— Es comprensible, y bueno ustedes lo deben de conocer mejor que yo
— ¿Has sabido algo del? — insistió Lara
— Solo diré que tiene que ver con lo que me acaban de comentar. La verdad di mi palabra y no pudo decirles más
Lara y Sirine se preocuparon al escuchar eso; sabían que Iliac perseguía a toda costa rescatar a Lucil.
— Escucha Arabella — pidió nuevamente Sirine — Iliac está muy dañado por Lucil, pero es muy peligroso el intentar rescatarla. Rar es un ser diabólico, perverso, sin sentimientos, ni limites; no se tentara el corazón en causarle daño, te lo puedo asegurar.
— Lucil sufrió muchas veces por su causa. Es muy poderoso y sinceramente no creo que ni él, ni Lucil puedan vencerle. Por eso te pedimos de todo corazón que si sabes algo por favor nos lo digas, depende de ello la vida de Iliac. Rar le odia por encima de todas las cosas — explico Lara
— Lo sé. Pero el no nos permitió…
— Es urgente su presencia en la Cámara — interrumpió la Fuente que se escuchaba fuerte y claro a través del intercomunicador que llevaban en sus muñecas Sirine y Lara.



En Moira Lucil entro pensativa a su habitación después de haber visto a Rar. No podía retrasar más la reunión con la Fuente y ahora que Rar se encontraba exhausto sabía que no tendría ningún problemas en platicar libremente con ella, sin que él se percatase de ello.
— ¿Fuente me escuchas? — pregunto Lucil a través de su intercomunicador
— ¿Cómo te encuentras? — pregunto la Fuente
— Podría estar mejor. ¿Supongo que ya sabes lo que hizo Iliac?
— Si, eso fue lo que me querías decir hoy en la mañana, ¿verdad?
— Si, no podía pasar por alto ese incidente
— En fin creo que tengo una idea de cómo podamos salir de este aprieto, pero lo que quiero saber es…
— ¿Qué esta sucediendo?
— Si, extraño a la Comunidad y…
— ¿Y…?
— Se que tú conoces todo lo que nos pasa, podrías explicarme todo…
— Me temo que eso solo tú puedas hacerlo, yo no sé más que lo que en la Comunidad Kariana sucede y con cada uno de sus miembros, pero lo que sucede con ellos atravesando el umbral de la muerte no sé más
— ¿Pero yo no he muerto?
— Pero si has ido a su mundo. Lugar del cual yo solo sabría de ti si estuviera a tu lado
— Entonces no puedes ayudarme
— La única que puede ayudarte con eso es tu Guía
— Ha dicho que aun no es tiempo. Me lo ha hecho saber desde que supe Azuer y Elther se encontraban en la puerta del Gehena. Sino asido por ti y por ella ellos habrían penetrado en una área espantosa y de donde probablemente jamás hubieran podido salir
— Es cierto. Sin embargo, tal vez no te pueda aclarar nada por el momento de lo que te preocupa, pero si podemos hablar sobre lo sucedido ahí
— ¿Crees que puedan encontrarlo?
— Sabes que solo ella puede encontrarlos a ellos, pero ellos no entraran más a la dimensión del silencio al menos que sepan algo de ti
— ¿Y entonces que sucederá ahora?
— ¿Has pensado que tal vez puedas hablar con ellos?
— Pienso que es muy arriesgado, tal vez; cuando logremos sacar a Iliac de aquí el pueda decirles que no desista
— Se lo que piensas hacer y es muy arriesgado, si él te sorprende ayudándole puedes morir y en consecuencia el también
— No tiene porque hacerlo
— Crees que no lo sabrá. El se entera de todo, hasta de lo que platicamos en este momento
— No por hoy. Además quien te dijo que yo ayudaría a Iliac
— La Elegida y la hija de la luz son la misma persona
— Eso solo tú lo sabes, el no
— Pronto lo descubrirá
— No lo creó, ni los mismos Karianos creen de su existencia, piensan que solo es un mito popular y por lo tanto nadie más que ellos saben de su existencia. Piensan que todos se burlarían de ellos por eso jamás lo han externado a nadie que no pertenezca a la Comunidad
— Es cierto, pero si haces algo él se enterara
— Se enterara tanto como hay de esta conversación
— Solo recuerda lo que le dirás a Iliac. NO creo que esté preparado para saber la verdad
— ¿Me ayudaras en eso?
— Solo puedo apoyarte negándome a responder. No puedo decirles mentiras
— Pero, tampoco puedes decirles la verdad
— Exacto
— Eso no importa ahora, necesito darlos archivos de los libros del Legado ha Iliac para que pueda ayudarme a buscar. ¿Crees que haya algún problema en eso?
— No, solo que conocerá más de ti que de lo que quieras que sepa
— ¿Por qué?
— Esos libros no solo contienen secretos sobre el legado sino sobre sus antecesores
— Sobre los antiguos Karianos
— No sobre tus antecesores
— Pero…
— Si, sobre los antiguos Miriar “los Arminios” y el podría relacionar todo, recuerda que sabe que eres el último miembro de la más antigua estirpe de los Göw dhé Hevretmar
— Esta bien solo revisare primero los archivos y cualquier cometario sobre esa familia
— Sobre TU familia
— Sobre MI familia solo la borrare. Realmente necesito que me ayude porque Rar está encima de mi todo el tiempo
— ¿Todo ha ido bien con él?
— Supongo que sí. Aun que cada día le odio más
— En el corazón no debe caber la venganza
— Es fácil decirlo
— Todos han sufrido por su causa, no solo la Comunidad
— Lo sé, es solo que pienso que quiere más de mí que de todos los demás y yo no puedo soportarle
— Si no controlas tus pensamientos y tus emociones estarás en grabes aprietos si se llega a dar cuenta que le has mentido
— Intentare hacerlo
— Por otro lado considero que tus hermanos deben saber donde se encuentra Iliac, tienen días preocupados por el
— Díselos, pero no los preocupes contándoles que si no sale de aquí morirá en dos semanas
— No lo haré pero lo supondrán
— Si, pero diles que le ayudare a salir, solo deben de controlar a la Comunidad con tu ayuda para que no ataque a Rar, no quiero ninguna baja de nuestra parte
— Entiendo
— Tal vez ya no pueda hablar contigo nuevamente, espero que todo esté bien aun que no se si realmente pueda salir de aquí con vida
— No todo está perdido, solo tú puedes vencerle. Lo sabes
— Si aun que aun no sé cómo, pero te aseguro que lo averiguare. No estoy dispuesta a convivir con el más que lo necesario
— Creo que es tiempo de despedirnos, el puede enterarse de lo que estamos hablando en cualquier momento
— Cierto
— Cuídate y procuren salir vivos de ahí
— Si tu también cuídate y procura que los demás no hagan más tonterías
La comunicación se perdió y Lucil se sintió más sola que nunca, deseaba ir de nuevo al lado de Iliac para no tener más ese sentimiento, pero debía examinar los archivos del Legado era imprescindible que los tuviera listos para esa noche.

Iliac permanecía despierto buscando algo que le pudiera ayudar a salir de ahí mientras se mantenía alerta a cualquier sonido que le pudiera indicar peligro o tal vez la llegada de Lucil a la que ya extrañaba y esperaba que lo volviera a ver ese día.

El tiempo corrió rápidamente e Iliac término extenuado pese a que él no podía concebir el sueño se caía de cansancio — llevaba con esa, dos noches sin dormir— mientras que Lucil cayo fatigada, había terminado pero pasarían varias horas antes de que ella pudiera darle la información.

Lucil despertó a la mañana siguiente totalmente descansada y lista nuevamente para su tortura, respiro hondo y trato de hacerse la firme intención de olvidarse por algunas horas de la presencia de Iliac en la torre, al menos lo suficiente como para poder hacer que Rar lo olvidase también.
— ¿Estas lista? — pregunto Rar
— Si
— Hoy nos espera un día muy ajetreado, espero que hayas descansado lo suficiente después de la conversación que tuviste con la Fuente ¿Tal vez me puedas decir lo que platicaron? Por otro lado estoy muy cansando, el enfrentarle y someterle me dejo un poco batido, pero lo que sucedió después contigo me dejo extenuado.
— Te debo una disculpa por ello jamás quise hacerte daño, es solo que el vino a complicar tanto las cosas
— Esa fuerza fue nueva en ti. Aun no comprendo cómo fuiste capaz de sostenerla
Lucil se encogió de hombros sin poderle dar ninguna explicación
— Tal vez mi guía influyo en ello
— Probablemente, después de todo ese mismo día habías tenido un contacto con ella
— Si, contacto que no comprendí en lo absoluto. ¿Tu lo sentiste?
— Por su puesto
— Tal vez me podrías explicar
— Lo siento, en esencia no conozco el mensaje era demasiado complejo para mí. Los seres de Luz siempre hacen eso cuando se comunican con sus protegidos para que nosotros “los seres de oscuridad” no lo comprendamos
— Pues esta vez fue en vano, porque ni yo misma supe de lo que trataba
— ¿Y con respecto a la Fuente?
— Mmmm..., ya hable con ella
— Lo sé. ¿Solo quiero saber lo que se trato en la conversación?
— Ya sabes, sobre mi traición y como pueda ser posible que yo un miembro de la Cofradía admita que uno de mis compañeros muera sin que yo haga nada. Sin embargo, no le quedo más que aceptar que lo mejor para la Comunidad es no interponerse más teniendo tu poder y sabiendo los éxitos que has tenido, pero principalmente la manera en que los has conseguido.
— Para conseguir siempre lo que deseas hay que desaparecer a los débiles y a los fracasados es el principal objetivo del poder y por ello hay que ayudar a perecer a los que se interpongan a ello. Después de todo ¿Cuan más dañino puede enviciar sino la acción pasiva de los contrarios al cambio?

Lucil sintió pánico al escucharlo él jamás se había expresado de esa manera, pero tampoco podía olvidar lo que había hecho, un ser de maldad.
— Además hay que demostrarles realmente a lo que se enfrentan — continuo Rar
Lucil sonrió apoyándole aun que por dentro le elevaba la sangre, el lo sentía pero esperaría, ella se tendría que acostumbrar a lo que realmente era él.

Ese día Lucil tuvo que esperar hasta la madrugada para volver con Iliac quien ya estaba más que exhausto.
— Al fin bienes— dijo aliviado al verla llegar
— Lo siento. ¿Ya comiste algo? — pregunto Lucil con un recipiente en la mano
El negó la cabeza mirando con ansia el recipiente
— Al parecer tu novio me quiere matar de inanición por si acaso te arrepientes
— Sabes pensaba dártelo pero…
— No, lo siento. Es solo que no quiero hacer de esto un drama por eso bromeo
Lucil le sonrío y se arreglo para pasarle el recipiente a través de la barrera que los separaba. Al instante él empezó a comer ávidamente el contenido del mismo.
— Veo que has olvidado tus modales
El sonrió alegremente mientras se metía otro gran bocado a la boca
— ¿No ha venido nadie a verte?
— No — dijo con la comida en la boca — ¿Por qué tardaste tanto?
— Es que el me tiene muy vigilada y más ahora que tu estas aquí
— ¿Y te le has escapado hoy?
— No, es que no está. Ni él, ni Finrod, ni tu amada
Iliac la miro despectivamente mientras ella sonreía
— ¡Es solo para no hacer drama! — agrego ella excusándose
— ¿Quién es Finrod?
— El tonto que a compaña a tu… a Irene a todas partes
— El tipo que estaba aquí, cuando paso lo de Rar
— Ese. Es el líder de los Éclairers. Y guardián de su PRINCESA
— Si supieran la verdad. Se les caería la cara. No estaría nada mal decírselos, tendríamos a unos aliados muy poderosos en ellos.
— Si se te ocurre decírselos te saco los ojos
— ¿Por qué, si es la verdad?
— Pero no quiero que sepan. Si no saben ver la verdad más allá de las apariencias no merecen saberlo
— Y como se van a enterar si fuera de la Fuente, de ti y de mi, nadie más lo sabe
— Eso no importa
— Como quieras, nos haría más fácil la pelea contra Rar
— Lo que nos haría más fácil la pelea contra él es que no hubieras venido y que en ves de estar aquí perdiendo el tiempo con algo que jamás debió de haber pasado y estuvieras junto con los demás tratando de ayudarme a encontrar la solución para poder derrotarlo
— Recuerdas que esa solución se encuentra solo en la dimensión del silencio.
— Obvio
— ¿Entonces como quieres que ayude si tú misma me prohibiste la entrada? Y para colmo los demás te apoyan
— Bueno, pero puedes ayudarlos en otras cosas. Como ahora bien podrías estar ayudando a proteger a la Comunidad en vez de estar encerrado aquí.
— Tu sabes que aun así existe la protección
— Si pero tu vida no corriera peligro si…
— Ya lo sé. Ya lo hice, no es necesario que me lo digas ahora el problema es cómo vamos a salir de aquí
— No como vas a salir de aquí
— Yo no me iré de aquí hasta que haya acabado con el
— Entonces yo tampoco me iré — añadió el obstinadamente
— ¡Claro! Como no te piensa matar después de dos semanas
— Está bien ya entendí ¿Qué vamos hacer?
— Como tú sabes la magia de la Comunidad Kariana es muy grande, pero es conocida por todos y en este caso por Rar
— Si, además he probado varios hechizos y debo decir que esta barrera es muy fuerte, no creo poder salir de ella. Tal ver podríamos probar con alguna poción
— En realidad yo estaba pensando en magia mucho más poderosa que la Kariana
— ¿Cuál?
— Como tú sabes tengo acceso a los libros del Legado
— ¿Y piensas que haya algo ahí que nos pueda ayudar?
— Si. Solo que son varios tomos y necesito que me ayudes a buscar, están contenidos en este disco — dijo sacando un pequeño disco de la bolsa de su vestido— solo debes cargarlo en tu intercomunicador y ayudarme a buscar en ellos. Yo revisare los primeros diez
— Pero sino más recuerdo los libros son más de veinte
— Si pero debemos empezar por algo, además debes de tener mucho cuidado que no se den cuenta porque esos secretos no los conoce nadie, ni deben ser conocidos por nadie más; son de uso exclusivo para el Legado y en este caso la Cofradía. La hija de la luz me lo ha confiado y no la puedo defraudar
— ¿Es por ella que estas aquí?
— De alguna forma
— ¿Por qué?¿Que gana teniéndote aquí no sería más fácil que ella hiciera frente y todos supieran que realmente existe? Todo cambiaría
— Olvidas que nadie fuera de la Comunidad Kariana sabe de su existencia, eso es una ventaja y el que aparezca de la nada pondría en alerta a Rar y la única ventaja que tenemos sobre el sería nula, porque a diferencia de nosotros que no sabemos nada de él, el si sabría todo de ella simplemente con revisar las leyendas y algunas otras cosas que aun que no lo creas son de conocimiento popular
— Pero su verdadero poder está oculto tras estos libros
— Es por eso que no quiero que nadie más que tu los vea. Estoy confiando por primera vez en ti Iliac, no me defraudes
— No lo haré
— Bien me voy, volveré mañana por la tarde con algo de comida por si no te han traído y para saber si has encontrado algo. Adiós — dijo Lucil mientras se volvía hacia la puerta para irse
— ¡Espera!
— ¿Qué pasa?
— Hay algo más de lo que quiero hablarte. Algo que no me deja estar tranquilo
— ¿Qué es?
— ¿El te trata bien? ¿Quiero decir te encuentras realmente bien? Porque te noto muy extraña…
— Preguntas si estoy bien. Dime como se puede estar cuando estas casi la mayoría del tiempo con un ser así, jamás pensé sentir tanto aborrecimiento por alguien. Sabes estaría mucho mejor si nada de esto hubiera sucedido
— ¿Aun te arrepientes el haber aceptado ser la Elegida, verdad?
— No eso ya paso, realmente ya lo acepte. De todas manera de alguna manera pasaría aun que nunca hubiera sido la Elegida
— Te equivocas mi padre jamás te hubiera sacado de la Tierra, ese hubiera sido para siempre tu hogar si no hubieras sido la Elegida
— Tu eres el que se equivoca. ¡Si realmente supieras lo que yo sé! Entenderías todo, pero aun no es tiempo.
— Cuando hablas así lo mejor es no preguntar, realmente no entiendo muchas cosas y no creo que te detengas a explicarme, de todas maneras lo único que quiero que sepas es que… es que Te amo
— Iliac, no quiero hablar de eso
— ¿Pero?
— Date cuenta de la situación en la que estamos, no es el momento
— Esta bien, no te hablare más del tema, hasta que todo esto haya terminado pero cuando eso pase tendrás que escucharme
Lucil no contesto y abrió la puerta dejándolo una vez más solo.

**********


Lara y Sirine entraron en la Cámara de la Fuente donde ya se encontraban Azuer y Elther.
— Solo falta Iliac — dijo Elther al verlas llegar
— No creo que llegue — repuso Sirine
— Es por lo que les he llamado — intervino la Fuente después explicándoles lo que había sucedido con él y lo que Lucil le explico
— ¡Como pudo ser tan imprudente! — exclamo contrariada Lara mientras los demás se mantenía nerviosos
— Lo hecho, hecho esta — repuso Elther — ¿Piensas que salga todo bien Fuente?
— Debe de salir; la vida de Iliac corre peligro, pero ustedes también deben de tener mucho cuidado las fuerzas de Rar son ahora muy fuertes y no pueden permitir que se den cuenta que están buscando aliados en contra de él.
— No te preocupes Fuente seremos cuidadosas — contesto Sirine
— Además nosotros la ayudaremos, ya que el nuevo mensaje que nos dio Lucil realmente no sabemos por dónde empezar a buscar — añadió Azuer
— Ustedes deben de seguir buscando, Lucil está demasiado vigilada como para poder penetrar en la dimensión del silencio
— Pero no sabemos ni siquiera lo que buscamos — pretexto Elther
— Lo que les dijo la guía de Lucil es más que suficiente para iniciar la búsqueda
— Pero siente que estamos buscando en medio de un gran inmenso océano sin siquiera saber que
— Las respuestas llegaran a su tiempo
— Mientras tanto estaremos perdidos
— Siempre tiene que haber algún inicio
Lara y Sirine salieron en busca de Arabella después de hablar con la Fuente. Ella aun las espera en su casa cuando llegaron paseaba nerviosamente pues nunca había querido ocultarles nada y se arrepentía de no haber dicho nada sobre lo sucedido.
— Hemos hablado abiertamente con lo que sucedió en Moira — dijo sorpresivamente Lara mientras tomaba asiento
— ¡Así! — dijo nerviosa Arabella — pensé que las cosas secretas quedarían así y que la Fuente jamás las revelaría aun que las supiera
— No fue traición departe de la Fuente lo que nos hizo saberlo, fue Lucil que le explico todo lo que sucedió a la Fuente— explico Sirine
— ¿Pero yo pensé que no estaba en contacto con la Fuente?
— Y así es solo que la cuestión es crítica
Arabella se movía intranquila en su lugar esperaba la peor noticia
— ¿El lo mato? — pregunto indecisa
— No, pero lo hará sino logramos sacar de ahí después del tiempo pactado
— Al momento pondré a mi padre para que nuestra guardia pueda hacer algo a su favor
— No es cuestión de la guardia, se hará cargo Lucil — añadió Lara
— ¿Y como si esta también encerrada? ¡Es ilógico!
— Así se hará son sus ordenes Arabella. Y más vale no interponerse ni hacer cosas extrañas, ella lo hará tenlo por seguro
— Pero la vida de uno de los miembros más importantes de la Comunidad Kariana está en peligro. No nos podemos quedar con las manos cruzadas
— ¿Y crees que nosotros no nos preocupa? — pregunto molesta Lara
— Si nos interponemos las cosas pueden salir mal y créeme Lucil o nos lo perdonara, ni nosotras mismas si por nuestra imprudencia el muere. Solo ella sabe lo que sucede dentro de esa torre y si ha dicho que lo hará yo confió en ella — explico Sirine
— Pero nosotros… — insistió Arabella
— Escucha nosotros tenemos otras cosas que hacer que también son muy importantes, no debemos interponernos en el camino de Lucil nosotros no lo haremos y tu tampoco
— Así se hará — contesto malhumorada Arabella — aun que esté en peligro la vida de Iliac, la dejaremos en manos de ella
— Solo tienes que seguir ordenes, no cuestionar el comportamiento de Lucil que sabe muy bien lo que hace. Es la única que tiene el poder para enfrentar a Rar y salvar a Iliac, no olvides de quien se trata y de que como Kariana le debes confianza ciega aun después de lo que hizo porque sin ella ya estaríamos destruidos por completo
Arabella se avergonzó de sus palabras ellas tenían razón, no confiaba en la Elegida y lo había dejando en claro y ahora quería a toda costa ir en contra de sus reglas aun que ello significara la expulsión de la Comunidad Kariana si es que algún día se sabia
— Escucha Arabella, nosotros sabemos las consecuencias de esto, la Fuente lo sabe y no callara porque es traición, pero nosotros te aseguramos que si no haces nada y en su lugar nos ayudas a cumplir con lo pactado no habrá represarías porque la Fuente sabrá que nos apoyas
Arabella asintió algo acongojada pero ya menos asustada.

Después de algunos días todo iba viento en popa los planetas habían unido fuerzas con sus vecinos y ahora que la Comunidad les brindaba la oportunidad de aliarse a ella en contra de Rar todos aceptaban a veces cuestionando la conducta de la Elegida por algún tiempo, pero con el tiempo comprendían que no era posible que la Comunidad siguiera siendo tan poderosa si ella no estuviera de su lado. En tanto Elther y Azuer continuaban en la dimensión del silencio.

Omed trataba con los Yuarmios que se encontraban intranquilos por el poder de Rar que arrasaba cada vez con los que se ponían a su paso.
— Rar se vuelve más poderoso y ustedes aun no han hecho nada, nos prometieron protección — exigió Wallas quien ahora se entrevistaba con Omed
— Mientras seas miembro oficial o no de la Comunidad tienes protección en contra de Rar. Nos acostado mucho eso y lo sabes — dijo molesto Omed
— En estos momentos eso es lo que más me preocupa. No sabemos si ella continua de nuestro lado o…
— Insinúas que mi hija nos a traicionada. Ella jamás lo haría.
— Pues así lo parece, bien sabes que no soy el único que piensa así
— Lo sé, pero ninguno tienen pruebas de que ella este obrando a favor de Rar y mucho menos en contra de nosotros
— ¿Y qué hay del rumor de la captura del Elegido y su probable muerte?
— Eso lamentablemente es cierto, pero no ha muerto; ni lo estará. Nosotros seriamos los primeros en experimentar las consecuencias al morir uno de los Elegidos bien sabes que los tres pilares para la Comunidad son la Fuente, la Cofradía y la Guardia.
— Debes de comprender que todos nos encontramos expectantes, Rar ha demostrado ser mucho peor que Neiro
Omed intento tranquilizar a Wallas que se paseaba de un lado a otro nerviosamente mientras comentaba todas las bajas y los hechos macabros de los cuales se valía Rar para llegar a su cometido.



— Las consecuencias llegan a ser más grandes de lo que puedes llegar a pensar cuando piensas que será fácil y eres tan inocente que piensas que te ayudaran por solo hacerlo, sin perseguir nada a cambio. Pero en realidad solo los ilusos piensan que conseguirán lo que desean sin pagar el precio y entre más deseoso te encuentres más débil serás. Entonces te encuentras tan vulnerable que llegas hacer la peor tontería de la cual no tardaras en arrepentirte, pero será tan tarde que lo seguirás pagado vida tras vida hasta el final de los tiempos — explico Rar
— ¿Por eso te convertiste en lo que eres? — pregunto Lucil
— Cuando encuentras las compañías exactas te conviertes en esto y más
— ¿Porque?
— Más bien la pregunta correcta sería ¿por quién?
Lucil guardo silencio no quería escucharlo le costaba aceptar que ella haya sido la causante del dolor y la condena eterna de Rar.
— Será mejor que dejemos esta conversación para otro día es hora de ir a ganar más batallas, pronto seremos invencibles. He estado preparando el último eslabón para terminar definitivamente con esto; todo estará listo para la siguiente luna llena — dijo Rar mientras se despedía de ella para salir a causar más daño
Lucil salió de tras de él en dirección a Iliac tratando de ser cuidadosa y no llamar la atención de los que pasaban cerca de ella. Ella caminaba por un pasillo silencioso mientras que delante de ella a tan solo unos metros se escuchaban murmullos entre cortados. Camino sigilosamente acercándose a cada puerta que encontraba a su paso tratando de localizar de donde provenían los murmullos. En la segunda puerta al fin encontró lo que buscaba acerco su oído a la puerta para escuchar mejor.
— No sé qué hacer Finrod, ella está cada vez más cerca de él y yo no soy más que un estorbo
— Mi señora, todos sabemos la fascinación que él siente por ella, se ha encargado de demostrárselo de cualquier manera; sin embargo debe de pensar en que el la está utilizando
— ¡La está utilizando! Finrod no escuchaste lo que me dijo anoche
— Si, mi señora
— ¿Entonces como te atreves a decir que solo la utiliza? Es sabido que el tiene un interés muy personal sobre ella. Solo quisiera saber porque
— El final se acerca, su poder se hace cada día más demandante. El necesita alimentar ese poder. Sus seguidores ya no son suficientes, necesita hacer la oblación
— ¿Piensas que? — dijo Irene alentadoramente
— No encuentro otra explicación
Irene río alegremente por primera vez mientras Lucil se sentía aun más inquieta
— Y pensé que sería algo aun peor
— No mi señora. Todos conocemos el destino de la Elegida y la importancia que tiene para él, con ella la transformación será permanente y el ya no necesitara regresar nunca más al lugar de donde realmente pertenece.
— Y entonces con la destrucción de ella y nuestro nuevo imperio entonces nuestras esperanzas se verán consumadas Finrod, al fin alcanzaremos lo que a través del tiempo se ha escrito para nosotros
— Usted se lo merece, no en balde es quien es
Lucil salió de ahí nerviosamente, no podía creer que realmente fuera eso, no entendía que era lo que realmente perseguía Rar con ella, pero esa conversación la había dejado helada. Sin duda ella formaba parte de un plan muy elaborado para llevarlo al éxito «ahora entiendo porque siempre me mantiene feliz, si serán mis últimos momentos»
Abrió distraídamente la puerta de la habitación donde se encontraba Iliac.
— He encontrado algunas cosas que nos pueden ayudar — dijo Iliac al verla entrar — ¿Qué te sucede?
Lucil se veía desmejorada y muy preocupada. Ella le ignoro por un momento e intento concentrarse en lo primero que le había mostrado
— ¿Qué es lo que has encontrado?
— Primero me dirás que es lo que te pasa
— Nada importante
— La última vez que dijiste eso terminaste siendo prisionera de Rar
— No es nada — agrego Lucil con la voz entrecortada
— No me agrada que me ocultes nada Lucil, ve la situación en la que nos encontramos — dijo molesto
— De cualquiera manera de que serviría que te lo contara tu ya no estarás para cuando pase y menos para evitarlo.
— Has lo que quieras
— Siempre lo he hecho. Mejor enséñame lo que has encontrado
Iliac abrió una pantalla holográfica donde se mostraban varios apuntes que hizo. Él le explico lo bueno de cada uno de ellos y las posibilidades que tendrían de hacerlo, la mayoría de ellos eran hechizos y solo requerían cierto nivel de concentración.
— Por qué no intentas algunos en la noche, Rar no estará y dudo le interese lo que sucede contigo, después de tantos días de permanecer aquí y no haberte ido. Pienso que sabe muy bien que no hay forma de escapar
— ¡Tu lo has dicho!
— Por su puesto con magia Kariana, pero él no sabe nada del Legado
— Lo intentare y Lucil cuídate pase lo que pase procura salir bien librada, recuerda que tenemos una conversación pendiente y que no aceptare ninguna excusa
— OK. Procurare buscar una excusa más convincente — dijo Lucil sonriendo
— Hay algo que te tengo que decir
— ¿Qué?
— Irene vino
— ¿Qué quería?
— Burlarse tal vez
— ¿Qué te dijo?
— Porque te había Elegido a ti y no a ella. Sabes piensa que todavía puede existir algo entre los dos. No sé realmente que es lo que pretende porque me dijo que si a ti no te interesaba mi vida a ella sí y que tal vez si me pusiera del lado de Rar el me perdonaría.
Lucil río incrédula y añadió
— ¿Y qué le dijiste?
— Lo lógico que estaba loca que nunca traicionaría a la Comunidad. Entonces me dijo que ella jamás sería capaz de traicionar a la Comunidad si ella hubiera sido la Elegida
— Mmmm… ¡Si la traiciono pensando que lo era!
— Si, es una mentirosa, la odio. No sé que busca intentando que yo este de parte de Rar. ¡Como si el realmente me fuese a mantener con vida aun que este de su lado!
Lucil pensó nuevamente en la plática que había escuchado y se le congelo la sangre al saber que Irene pretendía entregar a Iliac a Rar con tal de que este fuese más poderoso.

El transcurrir de los días se fue convirtiendo en rutinaria Rar pasaba menos tiempo en Moira y sus subalternos se encontraban desperdigados controlando las colonias que iba adquiriendo para el imperio del silencio en tanto la Comunidad Kariana iba aumentando sus aliados y a su vez elevando la seguridad en derredor siempre alerta ante un ataque inminente a los cuales pese a la molestia de la Fuente se había unido Elther y Azuer a la protección olvidando por completo la búsqueda que los había llevado a la dimensión del silencio. Entretanto Iliac y Lucil había continuado con su búsqueda y aun que algunos hechizos resultaba alentadores en un principio todos los que habían intentando fueron un rotundo fracaso.
Había momentos en los que Iliac perdía la calma dando se por vencido y pidiendo a Lucil que si eso realmente pasara, llevara su cuerpo a la Comunidad, no deseaba que Rar exhibiera sus restos como un trofeo o para que le mostrasen reverencia.
Mientras que Lucil trataba de consolarle diciendo que de alguna manera saldría de ahí. Su necesidad se hacía continuamente evidente y desesperada.
— Iliac no debes darte por vendido, tienes que ayudarme. Jamás me perdonaría que por mi causa te pasara algo malo
— No tienes porque culparte después de todo yo fui quien vino aquí porque quiso
— Si, pero…
— No. Nos debe de preocupar lo que me suceda, en todo caso si no hay más que hacer prométeme que protegerás contra todo a la Comunidad
— Tu sabes que lo haré
Iliac regreso a los archivos de los libros del Legado mientras ella hacia lo mismo. Sus sentimientos corrían a más no poder no podía permitir que el muriera, en tan poco tiempo le había tomado gran aprecio «con el tiempo no me quedara otra alternativa, pero eso significara entregarlo a su propia perdición. La dimensión del silencio será su muerte y de nada servirá que le haya sacado»

Mientras tanto Finrod regresaba a la gran torre Rar le había mandado vigilar a la Elegida. Él le odiaba y con justa razón por causa de ella había perdido su hogar y ahora Irene se encontraba aminorada ante los ojos de Rar desde su llegada ardía en deseos en ver eclipsarse la vida de Iliac y Lucil; eso todos sabían que terminaría muy pronto. Los rumores corrían que la siguiente noche Rar prepararía la finalización del último eslabón que le unía al submundo.

Al llegar a la Torre Finrod busco a Lucil en su habitación, pero no se encontraba. «Muy probablemente las dudas del mi señor se han reales». Se dirigió a donde yacía Iliac, aguzo el oído a unos cuantos metros de distancia comprendiendo que no se encontraba solo al escuchar murmullos apagados. El se acerco cautelosamente y escucho tras la puerta entre abierta.
— ¿En que piensas? — pregunto Iliac
— En que tal vez allá alguna salida — repuso Lucil inquieta
— ¡En serio!
— Si, es demasiado arriesgada
Finrod se movió intranquilo aun lado de la puerta. «¡Así que mi señor tenía toda la razón! Será mejor que le diga» Dio un paso a un dudoso «Será mejor que me quede, tal vez puedo enterarme de algo más»
— ¿Qué es, se puede saber?
— No, aun no. Es demasiado arriesgado lo utilizaremos solo como último elemento en caso de no tener ninguna otra oportunidad
— ¿Por qué?
— Porque tú sabes bien lo que sucedería si penetras dentro de la dimensión del silencio. Eso y quedarte para que te mate Rar son lo mismo— Iliac sonrió subestimando las palabras de Lucil
— Lucil te recuerdo que es muy buena tu idea dado que Rar no puede penetrar dentro de la dimensión del silencio, pero olvidas que solo mi alma se salvara más no mi cuerpo.
— Es que no estoy hablado de un viaje normal por la dimensión del silencio. Es un antiguo conjuro o más bien innovación de salvación que solo actúa por algún tiempo, pero que incluye a tu cuerpo carnal en la entrada al valle de la luz. Sin embargo las consecuencias de que TU entres ahí son las mismas. Te perderías y no valdría de nada tu huida
— Pero es una posibilidad Lucil, Vale la pena intentarlo
— No cuando te sucederá lo mismo que a mí. ¡O ya te olvidaste!
Iliac bufo frustrado y dijo
— Si tan solo todo fuera diferente
— ¿En qué forma puede ser diferente?
— Tal vez si los Éclairers supieran la verdad
Finrod aguzo más el oído «¿De qué verdad estarán hablado?»
— Ya hemos hablado de ello. Son seres espantosos
— Elther no opina lo mismo
— No me digas lo que puede o no opinar Elther ¡Que puedes esperar de seres que destruyeron a toda una raza!
— ¡Que puedes esperar de tu propia Raza!
Lucil voltio enojada ignorando el comentario de Iliac
— Porque no lo intentamos. De cualquier manera ellos sabrán algún día que Irene no es más que una falsa y que tu eres la verdadera…
Su corazón latía a mil por hora, Finrod se debatía entre la locura y la excitación «¡NO PUEDE SER CIERTO! ¿Qué quiso decir? Ella no puede ser». De repente tropezó con el filo de la puerta dejándola completamente de par en par.
Lucil e Iliac escucharon y voltearon rápidamente. Vieron a Finrod en la puerta mientras los miraba nerviosamente.
— ¿Qué haces aquí? — pregunto Iliac
Lucil lo miraba mientras penetraba sus pensamientos en tanto el sentía como sus pensamientos se habrían a ella como un libro abierto listo para ser leído
— Escucho todo — dijo Lucil al momento que Finrod se sentía completamente vació
— ¡TU! — dijo furioso
— No te atrevas ha hacerle daño — grito furioso Iliac
— ¿Ho que harás? — pregunto arrebatado Finrod
— Ho te arrepentirás por haberle hecho daño al último miembro de la familia Göw dhé Hevretmar
— ¡Iliac! — exclamo molesta Lucil
— ¡Que! De cualquier forma ya se hubiera enterado, escucho toda la conversación
— ¡Mientes!
— Piensa lo que quieras, pero después cuando tu amado Rar le haga algún daño a lo que has protegido o más bien has pensado que has protegido por tanto tiempo, no vengas a repitiéndote y mucho menos culpando a la Comunidad por su necedad al ver la realidad
— No te creo. No tienes forma de comprobarlo, sin embargo nosotros vimos como Marel cuido a la pequeña Irene al morir su madre. Ella consagro toda su vida a esa niña
— ¿Algunas vez te has preguntado quien fue realmente la madre de Lucil?
— Eso realmente no me importa
— Te suena el nombre de Niggel. Y no solo está mi palabra la puedes constatar con los registros históricos en la Comunidad Kariana, los mismos Mirianos lo saben.
— No es más que una casualidad
— ¿Y también es una casualidad que Irene estuviera tan segura de ser la Elegida? ¿No será que realmente la Elegida y la última Göw dhé Hevretmar en realidad son la misma persona?
— Ustedes solo quieren confundirme pero no lo permitiré, lo sabrá mi señor
— Como quieras pero si le hace algún daño a Lucil y si realmente es quien te digo que es. Tú serás el único culpable
Finrod salió confundido aun no sabia si creer o no dejando nuevamente solo a Lucil e Iliac
— ¿Crees que le diga?
— No lo sé, pero no debiste decirle nada Iliac
— Aun así pienso que si nos cree podemos tener una oportunidad sin necesidad de utilizar nuestro último recurso
— Y si, si le dice no nos quedara ni el último recurso para salvarnos
El día transcurrió sin mayor interrupción de la llegada de Rar a la mañana siguiente. Lucil se encontraba tranquila sabía que Finrod no los había delatado de lo contrario la amenaza de Rar no se hubiera hecho esperar. Ese día era especialmente aterrador para ella porque al parecer sería el último y aun que Iliac no lo sabía se leía en su mirada que dudaba de ella. Se mantenía al margen de todo simplemente esperando que tal vez ella le dijese algo sin embargo, ella no quería hablar sobre el tema.
— El no tardara en llegar — dijo Iliac
— Creo que no, espero no se haya enterado que pase toda la noche aquí contigo
— Si no le dijo nada Finrod no tendría porque enterarse
En ese momento entro Finrod aun nervioso
— El viene para acá, no te puede encontrar aquí
Lucil le miró extrañada y se despidió de Iliac
— ¿Sabes lo que sucederá hoy a media noche? — pregunto Finrod
— Si — repuso Lucil
— ¿Y que es lo que haremos?
— ¡¡¿Qué es lo que haremos?!!
— Si… Estuve investigando y… él dice la verdad. Tu…
— Nadie debe de saberlo
— Pero mi pueblo tiene derecho
— Dime… Deseas que tu pueblo sea víctima de la furia de Rar por su traición
— ¡Por supuesto que no!
— Pues es lo que pasará si te pones de mi parte. Lo mejor es que dejes que yo me las arregle y no intervengas.
— Pero es mi deber
— Se cómo manejarlo. No sería capaz de hacerme daño.
— Eso es lo que piensas. El pasará por encima de todos, sino no consigue lo que quiere y no dudes que no serás la excepción
— Yo sé lo que hago, por quien te deberías de preocupar es por Irene
— Ella, lo único que quiere es el amor de Rar y todo el poder que pueda obtener, jamás le hemos importado
— Como quieras
Lucil se sentía extraña jamás había pensado que los Éclairers olvidaran por completo a su princesa y la cambiasen tan rápido, no comprendía, si era falta de lealtad o simplemente esta arto Finrod de verse utilizado por Irene para alcanzar sus fines. Por lo que fuera ella no deseaba saber nada de ellos y lo mejor era mantenerlos al margen de ella y de todo lo que estaba pasando en ese momento por su vida.

Se encerró en su habitación no deseaba ver a nadie hasta el momento en que todo acabara aun que deseara despedirse de Iliac no podía olvidar que el también corría peligro y ella aun guardaba la leve esperanza que todo se tratara de un mal entendido.
El día transcurrió más lento de lo que deseara Lucil y por difícil que fuera de imaginar Rar no le había ido a buscar sino hasta muy entrada la noche.
— ¿Por qué no fuiste a darme la bienvenida, te esperaba? Hay cosas que debes saber y que son muy importantes para mi
— Lo siento es que no me sentía bien
— ¿Qué sucede?
— Nada importante. Solo me sentía mareada
— ¿Pero ya te encuentras mejor?
— Si ¿Que era lo que me querías decir?
— Bueno, esta noche se acaba todo y empieza una nueva etapa y quiero que formes parte de ella vendrás
— Claro
— Serás en la gruta donde todo empezó. Se encuentra a tan solo unos metros de aquí, no podrás perderte el camino estará alumbrado con antorchas, todos asistirán.
— ¿No me esperarás para que vallamos juntos?
— No puedo, antes debo de hablar con Irene. Pero te espero ahí
Lucil estallo en llanto a dejarla sola Rar, había estado soportándolo todo el día, pero pronto se convertiría en realidad. Ella se visto sin mayor ceremonia que lo más sencillo que encontró — no encontraba motivo para vestirse de gala si asistirá a su propio funeral — y garabateo rápidamente algo sobre una servilleta. Camino rápidamente hacia la habitación de Iliac y entro sin avisar
Iliac se levanto alarmado pensando que era alguien más
— ¡Eres tú! ¿Qué pasa?
— Nada, solo quería verte
— ¿Sucede algo?
— No, nada importante. Toma — dijo Lucil alargándole la servilleta en la que había apuntado
— ¿Qué es esto?
— Escucha Iliac no sé lo que pueda suceder esta noche, pero si no encuentras algo que te pueda ayudar a regresar a la Comunidad utiliza esto
— ¡¡¿Piensas traicionarnos?!!
— Por supuesto que no
— ¡Entonces!
— Solo quiero que lo tengas, por cualquier cosa que necesites.
— No. Yo jamás te abandonaría aquí
— Por favor — pidió Lucil
Iliac lo tomo de mala gana y lo puso sobre la barrera que los separaba. La servilleta pronto se acabo quemando al acercarla aun rallo de la barrera.
— No quiero. Te esperare
— No me hagas esto Iliac — él se volteo ignorándola por completo por más que ella lo llamara. El la ignoro hasta que se dio por vencida y decidió irse
Lucil salió de la torre viendo el camino arcado por una línea de piedras alumbrado por grandes antorchas, sin ver a nadie más a su alrededor salió del camino marcado por las antorchas y se alejo hacia una ascensión, subió por algunos minutos, se detuvo en la orilla y observo a su alrededor, la luz de lunas de Moira caían sobre ella, podía sentir el viento en la cara, era una sensación buena el estar parada ahí sintiendo solo aquella brisa con el viento que la animaba a seguir adelante. En ese instante escucho una voz que venía de abajo en la colina donde se encontraba y ahí parados a algunos metros de distancia vio a Irene y a Rar
— Irene, amor regresa ya, tenemos que irnos — dijo Rar sin percatarse que Lucil estaba a unos metros de distancia de ellos
Irene regreso a ver a Rar sobresaltada
— Tenemos que terminar, serás participe de mi jubilo — continuó Rar
— No quiero alejarme de ti, te amo — dijo Irene con lagrimas en los ojos sentía como si le oprimían de pronto el pecho
— Lo sé pero es necesario
— Pero, ¿por qué?
— Ya hemos hablado mucho sobre el tema es necesario que lo aceptes y disfrutemos nuestros últimos momentos juntos. Ahora que la Comunidad está reuniendo fuerzas no creo que les venga muy bien la muerte de Iliac y la trasición de la Elegida, estoy seguro que se resistirán por ello todos debemos de hacer sacrificios tu entregándome lo más valioso que tienes para lograr mis planes y yo guardándote en mis recuerdos e inmolándote por siempre.
Irene bajo la cabeza y sintió como su corazón se resquebrajaba abandonando su última esperanza dejándose guiar por Rar quién la llevaba nuevamente al camino adornado por antorchas, seguidos muy de cerca por Lucil. Al final del camino llegaron una cueva donde ya todo se preparaba. Ambos entraron, el con la mirada en alto como gran Rey; deteniéndose a algunos metros de un estrado hablando con algunos hombres de capucha, mientras que Irene con un pequeño temblor en todo el cuerpo se notaba afligida y con la mirada baja se de tubo por algunos minutos detrás de un pulpito.
Lucil localizo un asiento frente a todo el espectáculo que aun no comprendía muy bien, sintiendo cada vez más conocida esa escena viendo a Irene detrás del pulpito y frente a Rar — se sentía espectadora de una película de terror inmolando a un gran dios para recibir sus obsequios— y pronto se unió a ella Finrod quien ya se encontraba de entre los presentes.
— Todo fue contrario a lo que pensamos — dijo entre murmullo Finrod
— ¿De qué hablas?
— Creo que los hechos hablan más que las palabras — dijo viendo a Irene
De repente Rar se sentó en la grada he indico que todo iniciara poniéndose todo el público de pie. Primero los hombres de capa fueron hacia Irene y la rodearon ayudándola a dirigirse hacia el pulpito mientras murmuraban algo inaudible. Irene se arrodillo en el pulpito en el centro del ceremonial mirando de frente a Rar mientras que el grupo de hombre se dispersaba formando un circulo en derredor ella y Rar.
Después de varios cánticos muy extraños hechos por el grupo de personas que los rodeaban hasta que por último le ofrecieron a Irene una bandeja con una daga en el centro. Lucil recordó con escalofríos aquella visión espantosa que le había sucedido al despertar por completo de su llegada de la dimensión del silencio. Viendo como sucedía todo en cámara lenta, sabía lo que sucedería, recordó en un segundo el dolor de su propio corazón causado por la herida hecha por la daga que ahora le ofrecían a Irene.
Irene tomo la daga y susurro algunas palabras con voz quebrantada mientras que Lucil se sabía cada vez más cerca— unidas por un lazo invisible ella percibió como Irene estaba sintiendo cada vez más alejada su voz, cual si su cuerpo se dividiera y fuera ajena a ella misma parecido a rumor para después ver frente a Ella — como en una película lenta— a Irene dirigir con fuerza el puñal y penetrar con pulso vacilante dentro de su pecho al instante que Lucil sentía como en su propio cuerpo se rasgaba músculo a músculo hasta llegar a romper la suave línea de músculo que le separaba por completo de su propio corazón estallándole de un dolor inmenso en el centro del corazón ella se llevo la mano a su propio pecho en tanto frente a ella Irene caía completamente muerta.
— ¡¡¡NO!!! — grito despavorida Lucil, sintiendo como una parte de ella se moría con la chica que veía frente a si siendo completamente consiente que ella ocupaba su lugar
Al instante el ceremonial se vio invadido de una neblina muy densa dejando paso en el centro una profunda luz plateada que emanaba del centro de donde se localizaba el cuerpo de Rar. Para después irse todo aclarando muy lentamente. Lucil empezó a sentir el más inmenso temor como nunca en su vida lo había sentido viéndose rodeada de una profunda oscuridad. Ya no estaba más en la Cueva, se veía a sí misma rodeada de ese espantoso hedor a herrumbre que le recordaba a Gehena. Rápidamente se vio rodeada de esos horribles demonios que la asían con fuerza dirigiendo la hacia el interior mientras que ella forcejeaba con toda su fuerza para resarcirse de ellos.
Al mismo tiempo en la cueva ya casi se había aclarado todo cuando una voz que inspiraba miedo salió de entre la poca neblina que rodeaba a aquella silueta
— ¡TU! — dijo furiosamente la voz dirigiéndose a Lucil que aun permanecía dolorida y desahuciada por la muerte de Irene viéndose en un profundo mutismo
Lucil no respondía a la amenaza cuando inmediatamente sentía que una gran mano a tomaba de la muñeca bruscamente — lastimándole por completo la muñeca; al mismo instante que los demonios al sostenía con fuerza en el Gehena— levantándola en el aire y lanzado con desprecio su cuerpo al suelo mientras que ella luchaba con toda su fuerza contra los demonios en el Gehena.
Se sentía atemorizada como si fuera la primera vez que ella estuviera ahí, su subconsciente le gritaba que reaccionara mientras que sentía como una parte de ella moría como lo había hecho Irene y esa parte luchaba por mantenerla cerca de ella arrastrándola por completo a su lado manteniéndola presa del pánico formando parte de ese ser que alguna vez había sido Irene.
Poco a poco su fuerza se fue incrementando ayudándola a separarse de aquel ser que caía cada vez más profundo en desgracia dentro del Sheol.

Lucil empezó a tener conocimientos de sí misma a pesar de sentir su cuerpo muy adolorido como si la hubieran golpeado con un gran mazo en todo su cuerpo. Ella entre abrió los ojos con mucha dificultad tratando de entender que era lo que le sucedía y ¿cómo es que ella había podido llegar ahí? Miro detenidamente a su alrededor, enderezando muy lentamente su cuerpo adolorido. Dando se cuanta así que se encontraba en su habitación de la gran torre rodeada de una luz grisácea que ahora rodeaba el ambiente. De repente ella escucho un sonido sordo, volteo a ver advirtiendo a si a un hombre —el cual se abría paso a través de una puerta que se acababa de escuchar — ella sintió pavor al verlo, pero también mucho interés creía conocerle pero había algo en el muy diferente.
— Al fin has despertado, no comprenderás lo rudo de mis acciones pero de otra forma tu no estarías en este momento conmigo — dijo el extraño
— ¿Quién eres? — pregunto Lucil aun dudando pero tal vez ya lo sabia
— ¿Es que no me reconoces? — dijo irónicamente el sujeto
— Jamás te he visto — contesto Lucil
— ¡¡¡Jamás me has visto!!! — repitió el extraño en tono de sarcasmo — ¿Cómo puedes decir eso? Si hace tan solo unas horas presenciaste mi resurrección
— ¿¿¿QUÉ???
— Es inútil negar que no me conoces Lucil. Has vivido aquí conmigo.
— ¿Quién eres tú? — insistió Lucil
— Veo que aun no te das cuenta de quién soy, el golpe te trastornado un poco y en parte ha sido mi culpa
— ¡Bueno! No me interesa quien seas lo único que sé es que Rar se molestara mucho si te encuentra aquí a si es que ¡Vete!
El hombre rió, a lo que Lucil no pudo entender pero sin más no se detuvo a pensar más y dijo
— ¡Vete!
— ¿Es que no estás feliz por mi? — pregunto irascible — ¿O aun sigues pensando que Irene merecía seguir viviendo aun que ello significara mi dependencia total por ella?
— NO
— ¿Entonces porque le defendías? — dijo el hombre al tiempo que sujeto a Lucil de la mano amoratada y mostrándole a Lucil que estaba lastimada — Todavía no sabes porque te hice esto
Lucil miró estupefacta su mano amoratada pero aun no comprendía; ella nunca había defendido a Irene y se encontraba confusa no entendía cuando había sido lastimada
— Al menos que hayan sido los demonios — dejó en vos alta para si
— ¡Que!
Lucil vio nuevamente al hombre y volvió a pregunta
— ¿Quién eres?
— Rar. Ese nombre responde a todas tus preguntas
Lucil le miró con más detenimiento, encontrando un gran parecido con el antiguo Rar, solo que este se veía más humano que el anterior.
— ¿De qué, demonios hablas? — continuo Rar confundido
Lucil le contó lo que había sucedido con ella desde que Irene había penetrada la daga su propio pecho. Rar se mostraba algo preocupado, no conciliaba tal unión, ni la comprendía y ahora se mostraba arrepentido por haberla lastimado, sabía que ella decía la verdad, podía sentir que había estado en el Gehena y acompañado en su propio fin a la misma Irene.
— Es que aun no comprendo como sucedió, jamás pensé que tu sufrieras lo que ella, no entiendo porque. De saberlo jamás te hubiera ocasionado tal sufrimiento. Lamento tanto por lo que tuviste que pasar — decía Rar totalmente arrepentido — Es por eso que no me sentía tan convencido. Ahora entiendo porque percibía tanto la presencia de los demonios dentro de la cueva si te intentaban llevar junto con ella— Rar la abrazo tratando de subsanar el antiguo dolor de Lucil. Pensé que juzgabas mi decisión y por ello me atreví a lastimarte, no podría permitirte que me dejaras en entre dicho frente a mis seguidores. Me disculpo por mi rudeza
— No te preocupes ya paso — dijo Lucil
— ¿Pero?
— En verdad, no importa. Era algo que tu necesitabas y no te culpo por lo sucedido
— Pero te lastime y me arrepintiendo por ello. Porque no solo no lo debí de haber hecho y además de ello tendrás que seguir sufriendo por ello porque soy incapaz de curarte. No puedo
— Mmm… Creo que de eso no te tienes que preocupar porque olvidas que Iliac está aquí. No se negara a curarme.
— Es verdad. Al menos eso puede hacer por ti al verle regalado dos semanas más de vida
— ¡Claro!
Lucil le sonrío comprensivamente mientras él le guiaba hacia Iliac. Rar entró después de Lucil en donde Iliac se debita un en vaivén nerviosamente
— Veo que nuestro invitado se encuentra cómodo— dijo sarcásticamente
— ¿Qué es lo que quieres? — pregunto molesto Iliac
Lucil aun se sentía mareada mientras veía frente a ella pelear a los dos mientras Finrod entraba en la habitación
— Mi señor las fuerzas del norte se han reorganizado y hacen nuevamente frente
— ¿Qué tan grande es el ejecito?
— Entre 6,000 o 7,000 han reunido todo lo que les queda
Mientras tanto, Lucil escuchaba algo ida la conversación, se sentía extraña veía como sus pensamientos y ella misma se iban alejando por completo de la escena y nuevamente escuchaba fuerte y claro aquel hoyo negro en el cual las luces bailaban, debía encontrarse ahí; era una necesidad más que imperiosa y ahora ya no había nada que lo evitara, sintiéndose tan libre como nunca antes. El llamaba, debía de ir a él…
— Preparen la infantería de 10,000 soldados acabaremos con ellos. Que no quede ni una… — Rar presintió algo, nuevamente esa energía se apoderaba de Lucil. La envolvía por completo.
Vio a Lucil y a Iliac el también la observaba sin comprender lo que sucedía —como si fuera la primera vez que sucediera. No sabía qué hacer ese poder era más fuerte que el. No podría competir de ninguna manera con el
— ¿Qué sucede Lucil? — pregunto Rar a la vez que tomaba de la mano a Lucil
Ella no contesto, Iliac se acerco rápidamente todo lo que pudo y trato de llamarle mentalmente pero había una barrera que le impedía que ella le escuchara, mientras tanto Lucil se perdía en la fastuosidad de la oscuridad del espacio negro que remolineaba y que le llamaba imperiosamente
— ¿Qué sucede? Tu le hiciste esto — demando Iliac al ver a Rar bastante preocupado al igual que Finrod que aun no alcanzaba a comprender lo que sucedía
— ¡Mi señor! — exclamo Finrod
— ¡¡¡Silencio!!! — dijo Rar descontrolado
Iliac volvió a intentarlo sabia de donde provenía ese llamado y temía que todo no hubiera terminado. Se volvió a concentrar nuevamente esta vez con la fuerza de todo lo que era. Pudo ver la luz que a ella le hipnotizaba con una clara melodía atrayéndole a cada paso mientras ella se resistía inconscientemente sin mucha convicción. El la llamo y en ese instante Lucil despertó nuevamente de la ensoñación.
Todos la miraban acepción Rar que se debatía entre confusión y la frustración, primero al no saber a lo que se enfrentaba y al no conseguir regresarla; soportando el ver a Iliac penetrar en la mente de Lucil y ayudarla a regresar. Él lo miraba sin entender. Sin embargo al ver que Lucil volvía en si olvido todo y puso toda su atención en ella
— ¿Te encuentras bien? — pregunto Rar
— Si
— De cualquier manera no puedo esperar más tiempo. Ha surgido una emergencia en el lado norte del imperio del silencio — pretexto Rar
Lucil le veía muy sospechoso temía que algo planeara ya que nunca en ninguna circunstancia le habría dejando a solas con Iliac aun después de lo que había pasado. Ella asintió para ver después partir a Finrod después de Rar.
— ¿Qué fue todo eso? — pregunto preocupado Iliac
— En realidad nada
— ¡Así! No te creo. Sentí lo que sucedía y no puedes decir me que no pasa nada porque
— Si lo sé. Si no hubiera sido por ti, habría partido a la dimensión del silencio
— ¿Pero que era? ¿Te había pasado antes?
— No sé que era. No me había sucedido hasta que…
— ¿Hasta qué…?
— Bueno recientemente tratando de buscar una respuesta a la destrucción de Rar, bueno tuve que entrar en el lugar más espantoso de la dimensión del silencio y desde entonces me ha estado sucediendo esto. Es involuntario…
— Entonces te has metido en otro problema más y no sabes ni que es… ¡Como de costumbre!
— No siento que se ha trascendental, será mejor olvidarlo. Puedes ayudarme con esto — dijo Lucil al momento que le extendió la muñeca lastimada
— ¿Qué sucedió? ¿Ese maldito te hizo daño, verdad? — pregunto furioso
— ¡Olvídalo! El se siente peor que yo. Además no puedo pelear con el siento que trama algo y quiero saber de qué se trata
Iliac introdujo cuidadosamente su mano a través de la barrera y rozo levemente la muñeca de Lucil despidiendo una luz dorada en derredor de la área lastimada mientras Lucil le comentaba lo que había vivido después de dejarlo, su llegada a Gehena y lo que Rar había mal interpretado
— Así que por eso, ese tonto te lastimo
— Eso no importa, es solo que…
— Yo si lo entiendo. Recuerda que tu madre había hecho un plan para protegerte de los Mirianos un plan que incluía a Irene y como ella misma se creía la Elegida. La unión que ambas tenían
— ¿Piensas que esa haya sido la razón?
— ¿Hay alguna otra explicación?
— No…
— Siento que al morir ella, la parte que la unía a ti murió también y bueno pues tú te viste arrastrada hasta que lograste recuperar tu individualidad.
— ¡Supongo! ¿Has encontrado algo que nos pueda ayudar a sacarte de aquí?
— Aun no. He intentado varios hechizos esta noche, pero ninguno lo suficientemente fuerte para sacarme de aquí. ¿Tú has encontrado algo?
— Tampoco, siento que él es ahora casi invencible. No te has dado cuenta que ahora es más fuerte que antes
— Desde que he llegado aquí se ha vuelto más poderoso
Lucil quedo en silencio se sentía extraña esa extraña vivencia le había dejando algo trastornada, aun sentía en su interior un gran vació que solo se llenaba con ese gran remolino de luz en la cual veía rodeado de una paz que ansiaba tener en sí misma.
— ¿En serio te sientes bien?
— Si, será mejor que me valla. Rar aun continuo vigilándome es diferente, es extraño, pero será mejor que me aleje
Mientras tanto Rar aun se sentía algo preocupado, no podía ayudarla el jamás había penetrado dentro del los valles de la dimensión del silencio y ese llamado provenía de alguna parte de ahí. «¡Que haré! Si ella acude hacia él. No podré seguirle morirá sin poder ayudarle. Es demasiado poderoso. ¿Qué será? ¿Por qué le pasara a ella? El jamás le podrá ayudar le costó tanto trabajo llamar su atención, sin embargo pudo hacerlo, hay algo en el que yo jamás tendré y que es lo que le permitió acercase a ella»

Rar vio frente así el gran desastre; el fuego que ardía a su alrededor mientras grandes rallos láser eran lanzados a diestra y siniestra. Salió de sus pesares viendo que se resistían y que su ejército se replegaba perdiendo terreno. Finrod trataba de tomar nuevamente el mando del desastre que ahora se esparcía por todo el territorio, intentando reunir las barricadas que se hacían menos evidentes.
— Retira todas las tropas — mando Rar — Tienes solo cinco minutos
Finrod se apresuro a obedecer sabía lo que sucedería mientras la milicia se apresuraba rápidamente a retirarse mientras que el contrario vitoreaba ante el inminente vencimiento aun que algunas se veía recelosos al notar la presencia de Rar retrocediendo al ver que los contrarios corrían en desbandada con un miedo atroz.
Entre tanto Rar concentraba su energía en lo que se movía frente a él alcanzando grandes metros. Al instante se empezó a sentir un gran aire frío que movía la pequeña hierba casi al punto de ser arrancada. Después el viento empezaba a calar en los huesos casi al extremo de quemar, era una sensación entraña todos trataban de alejarse del plano al ver como el viento se convertía a cada instante en corriente de fuego que arrasaba todo a su paso mientras que la gente gritaba intentando deshacerse del fuego que ahora los rodeaba mientras Rar les observaba sonriente disfrutando del dolor que les causaba viendo como se retorcían del dolor descarnándose con el propio fuego.
Rar le dio la orden a su subalternos alejarse mientras quedaba solo un gran montón de cenizas en el lugar de la batalla.
— Manda una compañía a terminar con lo que queda de los rebeldes y adviérteles a los pocos que queden que quien no se unan a mí padecerán las consecuencias. No permitas absolutamente ninguna insurrecciones. Deshazte de los que así lo hagan.

Finrod hizo una pequeña reverencia y acato sus ordenes, mientras el regresaba nuevamente a su nave donde obtendría todos los pormenores de la batalla, sabiendo muy bien sus subalternos que pagarían las consecuencias por su incapacidad.

***********


Azuer peleaba en varias ocasiones con Arabella por considerarlo un miembro más de la Comunidad al cual tenían que proteger y por lo tanto no se le permitía según él la libertad para hacer lo que era necesario
— Eres más pesado que Iliac — término diciendo Arabella furiosa
Mientras que Elther sonreía divertido y agregó
— ¡Y eso que no has conocido con Lucil! Para ti sería imposible
Todos rieron alegres para agregar después Sirine
— Ni que decirlo
Las cosas habían salido bien a decir de ellos. Muchos aliados se había agregado a la lista de la Comunidad que aun que se iba hacíendo fuerte, la Comunidad se encontraba en aprietos dado que el imperio del silencio controlaba cada día más territorio, dejando a veces sin ningún habitante los territorios tomados.
Muchas veces los territorios cedían sin siquiera pelear con tal de no sufrir las consecuencias por verse en una situación en donde no quedaba otra alternativa más que allegarse al mandato del imperio del silencio.
Aun que Sirine y Lara luchaban por tratar de sacar a la gente del profundo terror en contra decir al imperio del silencio. Mientras Arabella vigilaba constantemente en conjunto con Emunir la protección de la Comunidad y de los nuevos aliados sin contar con los problemas que le ocasionaba a Elther y a Azuer quienes deseaban mayor libertad de movimiento.
Arabella discutía constantemente por verse a veces cuestionada por dominio de Azuer, sin embargo Elther aun le preocupaba el poder que iba alcanzando el imperio del Silencio.
Los cambios que se habían dado en los últimos días iban en aumento, no comprendían que era lo que hacía que Rar haya logrado aumentar tanto el poder del imperio del silencio. Los cambios habían sido espontáneos y no entendían como lo había logrado en tan poco tiempo sin embargo, lo que aun más les mantenía alerta era el cambio en el sistema de todos los planetas. La tierra se resquebrajaba, el aire helaba quemando el cuerpo y pero lo que les asombraba más es la nueva manera en que los miembros del nuevo imperio del silencio iban reuniendo lo peor de sí para transformar a veces los lugares más hermosos en una espantosa aberración.

Mientras tanto la Fuente intentaba convencer nuevamente a Elther de volver a la Dimensión del silencio después de la muerte de Irene, ella sabía muy bien las consecuencias que se tendrían si olvidaban lo más importante. Sin embargo, solo quedaba la idea de regresar hasta que Lucil intentara ponerse en contacto con ellos sabiendo que esto era casi imposible dado que Rar había incrementado la vigilancia tanto en Moira como en la dimensión del silencio.

Mientras que dentro de la Comunidad Kariana se sentía un túmulo de emociones siempre a la expectativa de lo que pudiera pasar, vivían al día siempre temiendo lo peor. En tanto la guardia hacia todo lo posible por mantener a la Comunidad bajo protección manteniendo al tanto la posibilidad de ir a las armas en cualquier momento. En tanto los científicos y intentaban de descifrar nuevos conocimientos para poder conseguir nuevos elementos para mantenerse protegidos bajo la amenaza del imperio del silencio.

Mientras Rar se mantenía ecuánime ante la idea de intentar atacar a la Comunidad Kariana. Lo cual había resultado difícil ya que ese había sido el principal objetivo de los miembros de su parlamento al apoyarlo en atacar a la Comunidad Kariana y aun que iban aumentado su poderío. Ellos en varias ocasiones había cuestionado su mandato solo por haber seguido manteniendo a la Comunidad Kariana inmaculada desde su resurgimiento.
— Su señoría jamás hemos cuestionado ninguno de sus mandatos — empezó diciendo Sparks el Kankan de los Ardas con un poco de sigilo — pero, bueno nosotros que te apoyamos desde el principio con un fin especifico, fin que no se ha ni siquiera considerado
— Te atreves a decir que no has cuestionado mi mandato. Cuando has sido tú quien en varias ocasiones juzgaste mis decisiones desde el principio y ahora osas cuestionarlas nuevamente — pretexto furioso Rar
— No, es solo que…
— La cuestión aquí es que tu prometiste algo — intervino Yhetmertio líder de la parte sur de la Comunidad Rhiw (aliado de Sparks)
— Les he dado todo lo que prometí — alego aun más enojado Rar — Tienen poder y control sobre lo que jamás hubieran imaginado, pero sobre todo cuentan con mi protección para continuar con el avance. ¿No es eso lo que les prometí acaso?
— Olvidas un problema latente que siempre has mantenido al margen
— No he olvidado absolutamente nada — dijo ya fuera de si Rar al momento que borraba de la faz a Yhetmertio—Jamás volveré a permitir que mis decisiones sean juzgadas por cualquiera de ustedes. Quien no sea mi aliado, lo considerare mi enemigo sabiendo el precio de ello.
Rar se retiro a la Torre donde aguardaba Lucil a quien ardía en deseos de ver «Al final siempre ha sido ella la que ha estado conmigo. Incondicional, como siempre. Y al final ella será la única que esté a mi lado. Ninguno de ellos me importa, ni les importo realmente. Siempre en busca de poder. Solo quisiera saber lo que sentirán cuando empiece realmente el reinado del imperio del silencio. Nadie será capaz de soportarlo, ni la Comunidad Kariana y los que ahora se dicen mis aliados sabrán la realidad, pero será demasiado tarde para arrepentirse.» Rar exploto en una carcajada diabólica que resonaba en lo vació de los pasillos por donde ahora pasaba.
«Y ahora ella, por quien se me negó por tanto tiempo regresar a este mundo, por quien fui castigado por tanto tiempo en el Gehena, por quien sacrifique todo; al fin estará a mi lado. Todo quedara olvidado, renacerá nuestro amor. Ella misma renacerá y todo empezara realmente donde finalizo. Por otro lado el último obstáculo muy pronto se acabara y la Comunidad será mía».

Entro decidido al fin todo lo que había planeado desde hace mucho tiempo se estaba convirtiendo en realidad y no había más que esperar que dar los últimos ajustes a sus planes para que el pudiera terminar victorioso.
Mientras que Lucil esperaba impaciente, su llegada presentía algo en el que la dejaba muy preocupada su actitud no le convencía. No podía ser que un ser así cambiara de forma abrupta. Sabía que tramaba algo. Como se lo había dicho Iliac hacia algunos momentos. Por otro lado le preocupaba el futuro de él, continuaban sin encontrar salida a la jaula en la que se encontrara Iliac y el tiempo corría y ella sabía muy bien cuáles serían las consecuencias si no encontraban la forma de sacarlo de ahí.
Volvió a dar de vueltas intranquila aun mientras observaba el cielo plomizo que inundaba la superficie de Moira. La pesadilla poco a poco se iba convirtiendo en realidad, viendo como su peor inquietud iba tomando forma. No esperaba que todo fuera tan rápido, pero desde la muerte de Irene y el resurgimiento de Rar al parecer todo había acelerado su transformación, el ambiente se mostraba cada vez más cadavérico y sin vida. Mientras a lo lejos se empezaba a mostrar una pequeña incisión dentro del la cúspide de la montaña por donde salía un ligero hilillo de lava que corría sobre la misma base de río corriendo paralelamente a este. Mientras a unos kilómetros más arriba yacía un pequeño espacio rasó donde se resquebrajaba la tierra formando un pequeño remolino de esta perdiéndose en el interior de la superficie de Moira.

Lucil vio con desagrado como el remolino permanecía obediente al vaivén del viento mientras sentía como eso poseía vida propia y se iba adueñando de la superficie del planeta. Mientras que ellos aun seguían ahí sin poder alejarse del desastre.

Desde lo alto de la torre Lucil vio como se acercaba Rar, mientras que ella se sentía más alejada de si podía sentir que todo estaba cambiando que ella poco a poco era controlada por el, de forma ilusoria tal vez aun no lo entendía, pero sentía en su interior una energía que la forzaba a sentirse cada vez más allegada a él. Como un imán a un pedazo de metal que por más que luche siempre estará acercándose a él inevitablemente.
— Estás al fin aquí — dijo Rar sobresaltando a Lucil que aun observaba en silencio el panorama
— Me asustaste
— Lo siento. Sabes todo está resultando como debe de ser y muy pronto iniciara nuevos tiempos
— Si así será — dijo Lucil con un hilo de voz a pensar en todos los habitantes de esos planetas conquistados destruidos tan solo por haberse opuesto al mandato de aquel ser demoníaco que tenía ahora parado frente a ella.
— Y tu formaras parte de ellos
— ¿Y los demás?
— Ellos no importan. Pronto llegara la verdad a sus ojos y desearán jamás haber participado de ello
— ¿Porque los engañaste?
— Para lograr siempre lo deseado siempre tiene que haber algunos sacrificios. Ya lo entenderás a su debido tiempo. Cuando recuperes completamente la cordura.
— Se perfectamente lo que hago.
— Con el tiempo lo entenderás
Lucil le miró sabia que él la utilizaba, en su interior sabía que ya había pasado y que ella jamás se había dado cuenta del cambio. Y ahora él lo decía tan seguro que empezaba a dudar de si realmente lo que ella hacía no era más que una parte del plan elaborado por el, para que ella cayera en sus redes.
— ¿Puedes ver el futuro? — pregunto sin más ante su confusión
— Quien soy yo para poder ver lo que depara el destino, que no es más que un delicado hilo que puede cambiar de dirección con el más leve suspiro del aire
— ¿Pero?
— El destino es superfluo solo cada individuo es dueño de su propio futuro. Tú lo sabes. Sé que siempre has pensado así
— Claro, pero me haces dudar
— ¿Por qué?
— Por muchas cosas que ahora son inexplicables para mí, pero que sin embargo pienso que tu sabrías que sucederían así
Rar sonrío conservando el enigma mientras ella aun se sentía más confundida. El resto del tiempo él la necesitaba a su lado, y aun que aun no podía explicarlo su cercanía le hacía a veces pensar en cosas inimaginables, con el paso del tiempo sentía como un nuevo ser se iba adueñando de ella, controlando sus sentimientos, pensamientos y acciones.

La presencia de Rar no hacía más que alterar este procedimiento haciéndolo más evidente provocando que ella se olvidara de los problemas de la Comunidad, de Iliac, hasta de sí misma. Los días los empleaba para contemplarle y admirarle mientras que por las noches se había sorprendido varias veces soñando con él, suspirando con los planes que él le platicaba y que ahora ella formaba parte.

Los días habían pasado rápidamente y ella olvidaba por completo lo que sucedía a su alrededor, sin importarle nada más que la presencia de Rar y su felicidad. Ahora existían ocasiones — cada vez más frecuentes y marcadas — en que ella se sentía otra persona con otros sentimientos, otras ideas. Sin comprender a veces lo que hacía.

Finrod le miraba consternado y a la vez algo preocupado no podía entender su proceder y a pesar de que no se atrevía acercarse a ella — ahora que pasaba todo el tiempo con Rar — intentaba por todos los medios tratar de saber lo que ella planeaba sin saber que ni ella misma sabía lo que le estaba sucediendo. Y aun que en varias ocasiones Finrod se aventuro en ir con Iliac para intentar saber algo sobre eso. Esto había provocado más que la preocupación de Iliac ya que desde hacía días el no la veía y empezaba a pensar que realmente ella estaba deseando que terminara todo para él. Le había prometido su ayuda y el veía cada vez más cercano el final.
En tanto Finrod ahora intentaba ayudarle de alguna manera; la desesperación de Iliac se hacía más eminente con el paso de las horas, no le quedaban más que un día con algunas horas. Mientras escuchaba el pasar de los soldados de Rar disfrutando de su desdicha, platicando sobre lo cercanos que ahora eran Lucil y Rar.
Iliac no sabía que lo tenía más triste si la llegada inminente de su muerte o el saber que Lucil ahora estaba más cerca de Rar que de él. Sabiendo su traición estaba furioso y a la vez melancólico.

Lucil por su parte se sentía feliz al lado de Rar sentía cada vez más alejado como un rumor ininteligible en su cabeza las anteriores preocupaciones. En varias ocasiones que Rar le había nombrado a la Comunidad Kariana le había escuchado con interés por el hecho de que él lo decía sin importarle ya más en realidad lo que la Comunidad Kariana pudiera significar para ella. No era más que un par de palabras que estorbaban ahora a lo que ahora le importaba por encima de todo. Un par de palabras que le provocaban jaqueca a su amigo y compañero y que si estuviera en sus manos ella lo eliminaría sin pensarlo.

Una vez más esa noche ella recordó confusa lo transcurrido en el día. Comprendía cada vez menos, sentía como su propio ser iba desapareciendo para transmutar en algo que sabía que existía dentro de ella antes de ser Lucil antes de ser la Elegida, antes mismo de existir tan siquiera en el pensamiento de la iniciación de la misma Comunidad. Sabía que las cosas se salían de su control y que el culpable de todo esto era Rar.
«¿Qué es?, ¿Por qué? ¿Cuándo inicio?» Las cosas eran muy confusas para ella, su realidad había empezado a cambiar en el mismo momento de la muerte de Irene y en tan solo algunos días había transcurrido todo con tanta prisa. Primero ella había intentando de controlarlo y acallarlo en su interior, pero se convertía en algo más fuerte que ella siendo cada momento más difícil de controlarlo rigiéndola por completo y siendo prisionera de su mismo ser. Sus palabras, sus actos no pertenecían a ella, sabía lo que hacía y lo que decía. Era consciente de todos sus actos pero sin poder controlarlos a su voluntad y esa noche era la primera en días en que podía encontrarse libre de esa presencia.

Deseaba descansar todo iría bien se sentía exhausta por la dominación; ya más tarde intentaría librarse de ella, aun que aún le quedaba un amargo sabor de boca al saber lo que pensaba sobre la Comunidad, sus hermanos y todo lo que era importante para ella y lo que al parecer esta nueva presencia le importaba solamente el bienestar de Rar.

Concilio el sueño rápidamente, en su mente revoloteaba esa pequeña presencia, la sentía más cerca, intentaba dominarla nuevamente. De repente la imagen llego como una estampida de caballos, sin previo aviso. Se vio así misma parada bajo un sol cálido en compañía de otras dos personas que esperaba al parecer a entrar a un recinto construido en pura piedra y que al parecer era un santuario. Ella se veía nerviosa buscaba algo entre los matorrales más alejados simulando un poco para que sus acompañantes no se percatarán. Hasta que algunos minutos más tarde una figura se arremolino entre los matorrales en los cuales ella buscaba con tanta insistencia. Sus ojos eran muy vivos y tiernos; y reflejaban una inocencia que ella jamás haya visto. Su cuerpo era algo tosco raído por el sol y el desgaste del trabajo duro de un campesino, sin embargo existía algo en su mirada que le removía los sentimientos más profundos que pudiera sentir por alguien. Ella le sonrío disimuladamente mientras que él le respondió con una amplia sonrisa que a la vez se reflejaba en sus ojos. Ella suspiro viéndose de regreso a su realidad al ver que uno de sus acompañantes la tomaba del brazo para que entrar al templo, mientras ella se despidió de su amado con una mirada triste.
Lucil se removió intranquila entre las cobijas mientras sentía ya sobre ella la presencia que le esclavizaba. Y viendo que todo se tornaba oscuro nuevamente una imagen resurgió de entre la penumbra; ahora ella lloraba sintiendo como todo su ser se desgarraba por completo en el dolor de perder a lo que ahora era todo el significado de su corta existencia. Viendo a una mujer y a un hombre mucho mayor que ella reclamarle algo mientras se escuchaba así misma decir.
— Por favor, papá. No quiero — suplicaba ella llorando
— Nuestra familia jamás permitirá que un miembro de esta se involucre con esa gentuza — refuto su madre muy furiosa
— Se los suplico
— No hay más que decir. La boda será en dos semanas. — advirtió su padre agregando — Y te olvidaras para siempre de ese campesino. No quiero volverte a ver hablado con el
Ella callo y sollozo en silencio, su interior se resquebrajaba al igual que su alma, no sabía si podría soportarlo.

Un remolino de colores envolvieron la visión convirtiéndola en otra diferente, ahora veía como el mismo chico de la primera visión como se deshacía de dolor al encontrarla recostada en un ataúd al entrar furtivamente en la capilla donde descansarían por siempre sus restos.
— ¿Porque te fuiste amor mío? — pregunto el muchacho sollozando
Los ojos del muchacho le recordaban tanto a alguien que conocieran se fijo aun más en sus ojos y se centro en ellos, perdiéndose. Olvidando por completo lo que le rodeaba. Repentinamente a los pocos segundos de distracción Lucil se dio cuenta que ahora el muchacho se encontraba frente a un viejo que destilaba maldad en todo su ser. Él le entregaba un papiro antiguo mientras el muchacho decía
— ¿Este es el último camino?
— ¿Deseas que regrese? — pregunto el viejo desafiante
— Pero el precio es muy caro. No puedo concebir que lo…
— El regreso de un muerto a este mundo es muy caro. Nadie lo hará más que el. Y por lo tanto siempre hay un precio que pagar. Y comprenderás que ha él no le interesa el dinero. Lo único que le puedes ofrecer es tu alma.
El muchacho asintió aun inconforme, pero totalmente decidido.
Así desfilaron varias imágenes inteligibles en ese momento para ella, ahora la presencia de lo que la controlaba era mucho más fuerte. No podría controlarlo por más tiempo. Estaba exhausta no pelearía más, por ahora tanto ella como el ser que ahora la regía descansarían.

«Las semanas pasan y mañana será el último día de nuestro invitado querida. Mañana terminara la última oportunidad para los Karianos» Lucil despertó exaltada, vistiéndose rápidamente. «No puede ser que lo haya olvidado» Ella miró nerviosamente su reloj. «Aun estoy a tiempo, no será sino hasta la salida del sol».
Garabateo rápidamente en un pedazo de papel y salió corriendo en dirección a la habitación donde se encontraba Iliac.

Su corazón latía rápidamente, podía sentir como eso la iba arrastrando nuevamente hacia su control, contaba con muy poco tiempo. Al entrar en la habitación encontró a Finrod y a Iliac que se sobresaltaron al entrar ella intempestivamente.
— ¿Qué haces aquí? — pregunto furioso al entrar ella. El se encontraba sobresaltado, muy nervioso y paseaba fuera de control.
— Mi señora, Yo.
— Calma Finrod. Han pasado tantas cosas — dijo Lucil mientras se acercaba a Iliac que intentaba alejarse de ella.
— No te preocupes pronto serás feliz con el — dijo Iliac despectivamente
— Iliac no hay tiempo de explicarte todo, solo tienes que saber que el ahora me controla. La mayoría del tiempo no soy yo, sino solo su maniquí que le obedece ciegamente.
Iliac le miró inexpresivamente, sintió en su interior esa nueva presencia que luchaba por controlarle. Convirtiéndose el enojo en preocupación. Sus temores crecían y veía como sus esperanzas se iban desvaneciendo.
— Iliac tienes que irte. No hay más tiempo, pronto vendrá Rar y se terminara todo
— Mi señora, hemos estado estudiando varias opciones, pero todas son prácticamente imposibles debido a esta barrera— dijo Finrod que se mantenía algo alejado
— Si, Lucil no hay salida
— Si la hay. Y tú lo sabes. Además tienes que ayudarme por favor…
— Yo vigilare en lo que ustedes hablan — dijo Finrod saliendo de la habitación
— La salida tendrá el mismo resultado que dentro. Yo pronto moriré en la dimensión del silencio si entró ahí.
— Pero necesito que me ayudes. Elther y Azuer no han buscado nada y nosotros — decía Lucil mientras empezaba a sollozar — No puedes abandonarme tu tampoco, por favor
— No lo haré — dijo Iliac intentando reconfortarla — Es solo que tengo miedo. No quiero morir. No si tú estás aquí, en peligro
— No morirás, necesito que vayas a la dimensión del silencio y busque a mi madre. Ella es la única que sabe cómo eliminar a Rar. ¿Lo harás por mi?
Iliac asintió sin más preámbulo y ella le extendió el papel donde contenía el hechizo y él lo tomo.
— Vete ya
— Te amo. No quiero que sufras. Ven conmigo
Lucil negó llorando entrelazando sus manos con las de él.
— Rar atacará enseguida a la Comunidad si me voy. Deposito todas mis esperanzas en ti
— ¡Pronto! — entro rápidamente Finrod — El viene
Lucil miró nerviosamente a Iliac que empezaba a tartamudear al leer el hechizo. Mientras que Lucil salía corriendo de la habitación.
Rar entro furioso en la habitación seguido por Lucil y Finrod
— ¿Dónde está? — exigió frenético Rar
— Yo señor — añadía Finrod temblando sin control
— ¡Silencio Finrod! — dijo ordenando Lucil — todo ha sido mi culpa
Lucil se sentía cada vez más descontrolada sintiendo como tomaba control absoluto aquella fuerza que la controlaba
— Rar, querido. Temo decir que la fuerza que me dominaba había renovado su energía, logrando controlarme por algunos minutos — dijo Lucil algo descompuesta, le dolía tanto que por su causa su amado no hubiera podido cumplir con sus deseos — Yo no sé como paso, pero ella logro controlarme
— Ya tranquila pequeña. Todo se resolverá. No puede estar lejos.
— Es que ella. Ella le mando al lugar donde tú no puedes entrar
— Mi señor. Yo…
— ¿Qué sucede Finrod?
— Bueno, tal vez de nada sirva ir detrás de él. Por lo que pude oír. Él le mencionaba que no podría salir de ahí con vida
Rar quedo pensativo por unos momentos, estallando en una carcajada estridente.
— Muy bien pequeña, a la mejor la controlabas inconscientemente, porque ella jamás le hubiera mandado a ese lugar de saber que moriría. Ya no importa más. Su destino esta echado, solo es cuestión de tiempo.
— ¿Entonces no estás enojado conmigo? — pregunto Lucil entre sollozos
— No mi querida Saira
Era la primera vez que la llamaba por aquel nombre que sentía cada vez más suyo. En tanto ella le abrazaba agradeciendo su benevolencia
— Te quiero tanto Esbrug— No enfrente de los demás querida — agrego Rar viendo a Finrod quien se encontraba aun en la habitación observando a Lucil atónito