miércoles, 15 de abril de 2009

ENGAÑOS DE AMOR PARTE III

Ernesto Albarello arrisco la nariz al entrar en el local de Samuel Arciniega y tomo asiento en el sillón más cercano.
— Así que el joven Antonio Medeyira vuelve a las andadas
— Ese no es el caso — repuso Ernesto
— ¿Entonces debo entender que es virgen? — pregunto Samuel a la vez que se acariciaba su bigote saboreando en su interior la idea
— Supongo — dijo Ernesto a la vez que reprobaba en su interior un recuerdo que intento suprimir a su interlocutor
— ¡Supones!
— Solo puedo sustentarte con mi palabra el tiempo que permaneció en mi casa. Antes de ello no puedo asegurarte nada
— Bien — agrego Samuel con una mueca de desagrado — La tomare como virgen. Es muy hermosa y creo que te puedo dar buen precio por ella. El mejor que podrás conseguir; pese a saber que es una ladrona
— Solo recuerda que obtendrás grandes beneficios a futuro, por un riesgo muy bajo
— Sin embargo la vendes en castigo por que lo hizo
— Mi casa es un mar de tentaciones para ella, debido a nuestra posición económica. Por lo que debes comprender que repruebo por completo ese acto, si me veo implicado en un futuro con alguna de nuestras amistades…
Samuel asintió, a la vez que sacaba de un cajón la cantidad acordada.

*****
Dos hombres llevaban por la fuerza a Chiu, lanzándola violentamente a una habitación mugrienta con un mueble desvencijado y un catre maloliente. Se levanto adolorida —aun llevaba las marcas en la espalda del castigo infligido por el Sr. Ernesto — y corrió hacia la puerta intentando abrirla pero esta cerrada con llave. Pronto llego un hombre abriendo la puerta para aventarle un vestido
— Arréglate. Hoy empiezas
Chiu se sentó en el catre y tomo el vestido demasiado corto y feo; no entendía lo que el hombre le dio ha entender sabia que ese sería su nuevo hogar, pero no deseaba aceptar su nueva realidad. No después de que Antonio le había entregado de esa manera, ensuciando su nombre con un robo que ella jamás había hecho y lo que le dolía más traicionando su corazón con aquella humillación, le había robado la dignidad y sus deseos de vivir. Ella esta como anestesiada sin reconocer su verdadera realidad; ni siquiera notaba el traspasar del tiempo.
Dos hombres entraron en la habitación con la llegada de la noche, la obligaron a vestirse enfrente de ellos mientas ellos la manoseaban lastimándola. Después la sacaron de ahí para llevarla a un tugurio pestilente, sentada en un rincón vio como un par de hombres mal vestidos la veía lujuriosamente, desvistiéndola en su mente. Uno de ellos llamo rápido a Samuel, señalando a Chiu discutiendo entre secretos al fin llegaron a un acuerdo. Chiu fue obligada a seguir al hombre a su habitación, mientras escuchaba sus palabras soeces la desnudaba, toqueteándola violentamente la tiro en la cama y aquel bruto desconocido poso su peso sobre ella, penetrándola después con sacudidas bestiales. Posteriormente de que el hombre se fue, Chiu fue obligada a vestirse rápidamente y a salir nuevamente al tugurio. Ella sabia que era el principio del infierno en vida, alejo su mente de aquel lugar y soñó nuevamente en su niñez, volvió a recordar ha Antonio que en tan corto tiempo la hizo feliz pues sabia que le consumiría por dentro aquella realidad tan palpable e inflexible en su futuro que tubo deseos de deshacer de su vida vacía y sin sentido, pero en lugar de ello se resigno una vez más al camino que le había marcado seguir.